jueves, 5 de julio de 2018

Cuando Karen Hudes, alta ejecutiva del Banco Mundial, exponia su completa Corrupción (y anunciaba su colapso y la llegada del patrón-oro)

Karen HudesEsto está hecho. Está perfectamente organizado y preparado para la transición hacia un nuevo sistema.

Snowden (el hacker de la NSA) dijo el otro día que si le “cortaban la cabeza” aparecerían otros confidentes dentro de las altas estructuras del sistema.

Dicho y hecho.

Rusia Today pone en la primera fila a Karen Hudes, alta ejecutiva del Banco Mundial, que expone la corrupción TOTAL de esta organización que impide que se acabe con la pobreza en el mundo.

La seguridad con la que nos cuenta cómo avisó de lo que estaba pasando a parlamentarios USA, gobernadores de bancos centrales y ¡y 188 ministros de finanzas del mundo! (con nula receptividad, obviamente) nos indica que estamos ante alguien que sabe.




Con nombres y apellidos, exponiendo cómo los ladrones robaron cientos de millones en Filipinas que estaban destinados a la erradicación de la pobreza.

De pasada, nos cuenta que hay otros cinco altos ejecutivos del Banco Mundial (Inglaterra, Méjico, India…) dispuestos a salir a la palestra y contarlo todo.

Y, sin que la periodista se dé cuenta, avisa de que en unas semanas el Banco Mundial colapsará y se retornará al patrón-oro (”Gold back reduction”).

Podéis estar seguros de que esto es un anuncio en toda la regla y de que estamos viviendo las últimas semanas de la pesadilla que nos tocó vivir.

Disfrutar del solsticio porque, el próximo, nuestras vidas habrán empezado a cambiar radicalmente.
Os quiero a todos.

Lo hemos conseguido.

PD: En cuanto lo veáis en castellano, avisadme. Este vídeo es vital.

            

Por: 

Traducción por Ivana Cardinale

24 de mayo de 2013.- La ex asesora principal y personal de confianza del Banco Mundial, Karen Hudes, afirma que el sistema financiero mundial está dominado por un pequeño grupo de personas corruptas, hambrientas de poder centradas alrededor de la Reserva Federal de Estados Unidos, que es propiedad privada.

La red tiene el control de los medios para encubrir sus crímenes, también, explicó Hudes. En una entrevista con The New American, Hudes dijo que cuando ella trató de dar la alarma sobre los múltiples problemas en el Banco Mundial, fue despedida por sus esfuerzos. Ahora, junto con una red de compañeros denunciantes, Hudes está decidida a denunciar y poner fin a la corrupción. 

Citando un polémico estudio suizo del 2011 publicado en la revista Plos One sobre “la red de control empresarial mundial”, Hudes señaló que un pequeño grupo de entidades, mayormente instituciones financieras y especialmente bancos centrales, ejercen una enorme cantidad de influencia sobre la economía internacional tras bastidores.

“Lo que realmente está pasando es que los recursos del mundo están siendo dominados por este grupo”, explicó ella, añadiendo los “corruptos agarra poder” han logrado dominar también los medios de comunicación. “Se les permite hacerlo”.




Hudes, una abogada que trabajó durante dos décadas en el departamento legal del Banco Mundial, ha observado de cerca las maquinaciones de la red. “Me di cuenta de que estábamos ahora tratando con algo conocido como la captura del Estado, que es donde las instituciones de gobierno son nombradas por el grupo que es corrupto”, dijo Hudes a The New American en una entrevista telefónica. “Los pilares del gobierno de EE. UU., algunos de ellos, son disfuncionales debido a la captura del Estado; esto es un gran encubrimiento”.

En el centro de la red, afirmó Hudes, hay 147 instituciones financieras y bancos centrales, en especial la Reserva Federal, que fue creada por el Congreso pero es esencialmente propiedad de un cartel de bancos privados. “”Esta es una historia sobre cómo el sistema financiero internacional fue jugado secretamente, mayormente por bancos centrales – ellos son los que estamos hablando”, explicó. “Los banqueros centrales han estado jugando con el sistema. Yo diría que se trata de una toma de poder”.

La Reserva Federal está en todo el centro de la red y el encubrimiento, continuó Hudes, citando a un órgano de control que incluye a altos funcionarios del gobierno y la reserva. Banqueros centrales también han estado manipulando los precios del oro, añadió. De hecho, aún los inexactos estados financieros del Banco Mundial que Hudes ha tratado de exponer están relacionados con el banco central de Estados Unidos, dijo.

“El grupo del que estamos hablando del estudio de Zurich – ese es la Reserva Federal; tiene algunas otras piezas en él, pero ese es la Reserva Federal”, explicó Hudes.

 “Así que la Reserva Federal dominó secretamente la economía mundial utilizando directivas corporativas secretas entrelazadas y aterrorizando a cualquiera que lograra averiguar que ellos tenían algún tipo de participación, y colocando gente en cargos muy importantes para poder obtener una entrada libre.

El sombrío pero inmensamente poderoso Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés) sirve como “el club de estos banqueros centrales privados”, continuó Hudes. “Ahora, ¿la gente va a querer continuar pagando intereses en las deudas de sus países a ese grupo cuando sepan las estafas secretas que ese grupo ha estado haciendo?

No hay que olvidar cómo ellos se han enriquecido extraordinariamente y cómo han tomado dinero de los contribuyentes para el rescate bancario”.

El profesor Carroll Quigley, quien se desempeñó como consejero del presidente Bill Clinton, escribió en 1996 sobre el complot en su libro Tragedia y Esperanza: Una Historia del Mundo en Nuestros Tiempos. El académico, a quien se le permitió revisar documentos pertenecientes a las altas esferas del sistema global, incluso explicó cómo funcionaría el corrupto sistema, notablemente similar a lo que describe Hudes.

“Los poderes del capitalismo financiero tenían un objetivo de largo alcance, nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo en su conjunto”, escribió el profesor Quigley, quien estaba de acuerdo con las metas pero no con el secretismo.

“Este sistema sería controlado de manera feudal por los bancos centrales del mundo actuando en concierto mediante acuerdos secretos concertados en frecuentes reuniones privadas y conferencias. El ápice del sistema sería el Banco de Pagos Internacionales en Basel, Suiza, un banco privado controlado y de propiedad de los bancos centrales del mundo que son en sí mismos empresas privadas”.

miércoles, 4 de julio de 2018

Nibiru y su Orbita

Detalle del texto sumerio clasificado como WB444 que menciona que la realeza bajó del cielo hace medio millon de años, y sobre el que Sitchin fundamenta su teoría sobre la órbita de Nibiru.

En la última entrega sobre Nibiru, el planeta de los Anunnaki, vimos como Zecharia Sitchin interpreta el relato del Enuma Elish.

Ahora vamos a analizar sobre que basesZecharia Sitchin estableció que la órbita de este planeta es de 3,600 años terrestres.

En los últimos años, se ha asociado al planeta Nibiru con el 2012, haciéndonos creer que este cuerpo celeste se acercará a la Tierra en los próximos meses causando una catástrofe climática. Esto no es cierto, al menos en la visión de Sitchin.

Zecharia Sitchin podría haber calculado con precisión la duración de la orbita de Nibiru (3,600 años). Sin embargo, Sitchin no puede saber, como veremos más adelante, en que año se deben empezar a contar esos períodos orbitales.




Por consiguiente, se hace difícil saber con precisión cuando regresará el este planeta al Sistema Solar. Después de leer este artículo usted podrá sacar sus propias conclusiones sobre el regreso de Nibiru.

El continuo retorno de Nibiru

Luego de la colisión entre Nibiru y el planeta Tiamat, narrada en el Enuma Elish, el planeta de los Anunnaki podría haberse alejado del Sistema Solar para perderse en el espacio. Sin embargo, según Zecharia Sitchin, no fue así. Las fuerzas gravitatorias que provocaron la colisión entre el planeta de los Anunnaki y el planeta Tiamat, condenaron al primero a un continuo retorno a través de una órbita gigantesca.

Sus regresos o acercamientos a la región central del Sistema Solar provocaron torrenciales lluvias e inundaciones en el planeta Tierra.

Zecharia Sitchin llegó a esta conclusión al revisar algunas traducciones de textos de origen sumerio que tratan de predecir o profetizar el efecto que tendría el próximo acercamiento del planeta Nibiru en la Tierra y la humanidad.

“Si desde la posición de Júpiter, el Planeta (Nibiru) pasa hacia el oeste, habrá un tiempo para morar en la seguridad. La amable paz descenderá sobre la Tierra… Cuando el Planeta del Trono del Cielo crezca en brillo, habrá inundaciones y lluvias… Cuando Nibiru alcance su perigeo, los dioses darán paz; se resolverán los problemas, las complicaciones se aclararán.”

Imagen que ilustra la colisión entre el planeta Nibiru y el desaparecido planeta Tiamat. La gigantesca órbita de Nibiru es consecuencia de esta colisión.

Cuando el texto anterior dice que “si el planeta Nibiru pasa por el oeste de Júpiter habrá tranquilidad”, quizás nos trata de explicar que si el planeta de los Anunnaki no cruza exactamente por la zona del Sistema Solar donde se encuentra la Tierra, no habrán mayores catástrofes.

Luego el texto nos advierte que si este planeta se acerca o “crece en brillo” habrán inundaciones y lluvias en la Tierra. La última parte del texto es bastante clara: “cuando Nibiru alcance su perigeo” es decir cuando este planeta se encuentre en el tramo de su órbita más alejado del Sol, entonces “los dioses darán paz, se resolverán los problemas.”

Según este texto, la cercanía o lejanía del planeta Nibiru era un asunto de extrema importancia que afectaba las condiciones de vida en la Tierra. Los pueblos de la antigüedad no sólo habrían esperado la llegada periódica del planeta Nibiru sino que también habrían seguido su avance en los cielos como medida de precaución ante las catástrofes que su cercanía provocaba.

“La aparición y desaparición periódica del planeta confirma la suposición de su permanencia en órbita solar. En este aspecto, el planeta Nibiru actúa como muchos cometas. Algunos de los cometas conocidos -como el Halley, que se acerca a la Tierra cada 75 años- desaparecían de la vista durante tanto tiempo, que a los astrónomos les resultaba difícil darse cuenta de que se trataba del mismo cometa.

Otros de estos cuerpos celestes sólo se han visto en una ocasión para la memoria humana, y se supone que tienen períodos orbitales de miles de años. El cometa Kohoutek, por ejemplo, descubierto en Marzo de 1973, llegó hasta los 120.000.000 kilómetros de la Tierra en Enero de 1974, y desapareció por detrás del Sol poco después. Los astrónomos calculan que volverá a aparecer en algún momento entre los 7.500 y los 75.000 años en el futuro.”

Sitchin nos explica que las frecuentes apariciones de Nibiru en los cielos terrestres encontradas en varios textos antiguos, son prueba de que su órbita no puede ser tan grande como la del cometa Kohoutek.

Fotografía del cometa Kohoutek que tiene una órbita de 75,000 años. Sitchin lo utiliza para demostrar que una órbita de 3,600 años como la de Nibiru no es improbable. (Foto por NASA)

La duración de la órbita de Nibiru

La investigación sobre la duración de la órbita del planeta de los Anunnaki empieza con Beroso, el famoso astrónomo babilonio y está relacionada con una palabra clave: shar. Beroso menciona a diez soberanos caldeos que reinaron en la Tierra por 432,000 años desde que «el reino fue bajado del Cielo» hasta que «el Diluvio barrió la Tierra». Alejandro Polihistor, quien resumió los escritos de Beroso, escribió:




“En el segundo libro estaba la historia de los diez reyes de los caldeos, y los períodos de cada reinado, que sumaban en total 120 shar’s, es decir, 432.000 años; para llegar a la época del Diluvio.”

Si Polihistor sostuvo que los diez gobernantes reinaron por 432,000 años o 120 shars, una simple operación matemática nos permite deducir la duración de un shar.

432,000÷120 = 3,600

Un shar dura 3,600 años.

Cabe preguntarse ¿de dónde había obtenido Beroso esta información¿ y ¿qué tiene que ver con el planeta Nibiru?

En el siglo XIX se comprobó que Beroso no había inventado nada, se basó en una lista de reyes sumerios, conocida como WB 444, que fue la que originó la tradición de los diez gobernantes antediluvianos. Aquí un fragmento.

““Después de que la realeza bajó del cielo, el reino estuvo en Eridug. En Eridug, A.LU.LIM se convirtió en rey; gobernó 28.800 años. A.LAL.GAR gobernó 36.000 años….El divino DU.MU.ZI, Pastor, gobernó 36.000 años…”

La lista original de Beroso menciona a varios gobernantes mesopotámicos y detalla la duración milenaria de sus respectivos mandatos. Tomando en cuenta nuestros cálculos sobre el shar, sabemos que un rey gobernó por 10 shars, otro por 8 y así sucesivamente. El shar era la unidad de tiempo utilizada para medir los reinados en esa época.

La lista de reyes sumerios conocida como WB-444. Sitchin fundamenta sus teorias sobre la órbita de Nibiru en este documento. El documento establece que la realeza o monarquía bajó del cielo, y que desde el reinado del primer rey hasta el diluvio pasaron 432,000 años. (Foto por Ashmolean Museum)

Para Sitchin, la relación entre el shar y la órbita de Nibiru es evidente. Si el shar es la unidad de tiempo en la que se medían los reinados hace casi medio millón de años, esos reyes sólo podrían haber sido los Anunnakis del planeta Nibiru, ya que no tenemos ninguna evidencia de civilización humana en aquella época. Los Anunnakis contaban su reinado en orbitas del planeta Nibiru. Entonces, un shar de 3,600 años terrestres es una órbita completa de Nibiru, o simplemente un año Anunnaki.
El año de Nibiru y el año terrestre

Al margen de que un shar sea una órbita completa de Nibiru alrededor de Sol o un año Anunnaki, ¿Cómo podemos explicar reinados de 28,800 años de duración?

Sitchin tiene la respuesta. Para él, los reyes Anunnaki mencionados en la lista no cuentan los años de acuerdo a nuestras orbitas sino de acuerdo a las de su planeta de origen, Nibiru.

“Nuestro «año» es, simplemente, el tiempo que le lleva a la Tierra completar una órbita alrededor del Sol. Dado que la vida se desarrolló en la Tierra cuando ya estaba orbitando al Sol, la vida en la Tierra sigue el patrón de esta duración orbital. Vivimos tal cantidad de años porque nuestros relojes biológicos están ajustados a tal cantidad de órbitas de la Tierra alrededor del Sol. Existen pocas dudas de que la vida en otro planeta se «temporizaría» en función de los ciclos de ese planeta…

 ¿Qué ocurre si, como sugerimos, su órbita (Nibiru) alrededor del Sol durara 3,600 años? Entonces 3,600 de nuestros años serían sólo uno en su calendario, y también un solo año en su vida. El tiempo de mandato (reinado) del que hablan los sumerios y Beroso no sería, de este modo, ni «legendario» ni fantástico: sólo habría durado cinco, ocho o diez años de los Anunnaki.”

Según Zecharia Sitchin, estos reinados se contaban en shars o orbitas de Nibiru porque siempre empezaban y terminaban con un nuevo acercamiento del planeta de los Anunnaki a la región central del Sistema Solar. Los gobernantes empezaban su reinado con el aterrizaje en la Tierra y lo terminaban con el despegue.

Según Zecharia Sitchin, el planeta Nibiru tiene dimensiones parecidas a las de Saturno. En la ilustración podemos ver el tamaño de Saturno comparado con el de la Tierra.

El año en el que llegaron los Anunnaki




Según Beroso, entre la llegada del primero de los reyes de la lista y el diluvio universal pasaron 432,000 años o 120 años Anunnaki. Si asumimos que el diluvio sucedió alrededor del 12,000 a.C. podemos entender cuando Sitchin afirma que los Anunnaki llegaron a la Tierra alrededor del 444,000 a.C.

Debemos suponer que los Anunnaki tenían, hace medio millón de años, la tecnología para viajar en el espacio. Inclusive si los viajes sólo se realizaron cuando su planeta estaba cerca de la Tierra, necesitarían tecnología para realizar el viaje desde Nibiru hacia la Tierra.
El próximo regreso del planeta de los Anunnaki

Si asumimos que el diluvio fue consecuencia de uno de los acercamientos del planeta Nibiru a la región central del Sistema Solar, podemos calcular sus siguientes periodos orbitales. Si el diluvio ocurrió alrededor del 11,500 a.C., el siguiente paso de este planeta cerca a la Tierra habría ocurrido en el 7,900 a.C., el siguiente en el 4,300 a.C., luego en el 700 a.C., y el próximo acercamiento podría ocurrir en el 2,900 de nuestra era.

Para terminar, entremos al terreno de la especulación. Si el diluvio tuvo lugar hacia el 12,500 a.C., Nibiru debió haber pasado cerca de la Tierra en los años 1,900, al no tener registro del evento podríamos concluir que Nibiru no existe. Pero, si el diluvio tuvo lugar en el 12,400 a.C., Nibiru debería pasar cerca de la Tierra entre el 2,000 y el 2,100.

El problema radica en que no tenemos una fecha exacta del diluvio universal, y por eso no podemos establecer con exactitud, de acuerdo a la teoría de Sitchin, cuando tendría lugar el próximo acercamiento de Nibiru.

Es así como Zecharia Sitchin estableció la duración de la órbita de Nibiru, el planeta de los Anunnaki. En la siguiente entrega analizaremos un misterioso disco sumerio que narra el viaje que realizó el Anunnaki Enlil desde su planeta Nibiru hasta la Tierra.

Fuentes:

- Zecharia Sitchin.(2007). Book I of The Earth Chronicles. The 12th Planet. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book II of The Earth Chronicles. The Stairway to Heaven. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book III of The Earth Chronicles. The Wars of Gods and Men. Harper Collins.

Un Mundo Oculto dentro de la Tierra

Parece que los científicos encuentran más y más evidencias que demuestran la existencia de mundos paralelos. Físicos de la Universidad de Stanford lograron calcular el número hipotético de universos que se formaron como resultado del Big Bang.

Según ellos, el Big Bang creó 101016 universos. Es muy posible, sin embargo, que puedan existir unos dentro de otros, incluyendo nuestro planeta.

Por lo tanto, es probable que haya otra tierra oculta en el interior del planeta Tierra. 

La teoría de la Tierra hueca se remonta a periodos antiguos de la historia de la civilización humana. Los antiguos sabios creían que había un mundo subterráneo entero con sus criaturas subterráneas viviendo en el interior del planeta.

Puede parecerle a muchos que es sólo una percepción primitiva e ingenua de la estructura del mundo. 




En la antigua Grecia, había un mito sobre Tartar - el mundo subterráneo de mal agüero. El filósofo Anaxágoras (5º siglo dC) construyó un modelo de creación compuesto por la tierra plana rodeada por la esfera de aire y la nube de éter.

Él escribió acerca de la existencia del mundo paralelo con su gente, ciudades e incluso cuerpos celestes. Si el planeta Tierra es el centro del universo, ¿dónde vive esta gente? 

¿Viven en el suelo? 
La hipótesis sobre la existencia de espacio vacío en el interior del planeta Tierra apareció más tarde también. La tesis fue defendida por Galileo, Franklin y Lichtenberg, entre otros. 

En 1818, John Cleves Symmes colmó el Congreso de EE.UU., las universidades y a destacados científicos con mensajes, en los que él estaba tratando de probar que la Tierra estaba hecha de varias esferas concéntricas con aberturas en los polos. 

El académico soviético V. Obruchev propuso una hipótesis acerca de un meteorito gigante que chocó contra la Tierra en tiempos primitivos. Según él, el meteorito pudo haber roto la corteza del planeta y creó el vacío interior. 

El investigador Cyrys Teed de EE.UU., dijo que la superficie de la Tierra podría ser la capa interior de una esfera. La teoría se conoce como la hipótesis de la "concave hollow Earth" (Tierra concaba hueca). Según esta teoría, todos vivimos en la capa interna de la Tierra. 

Vamos a asumir que el mundo subterráneo existe y que hay alguien viviendo allí en ese mundo. ¿A qué se pueden parecer esas criaturas? ¿Pueden ser los monstruos misteriosos, los existentes o no existentes los cuales han sido desconcertantes para la humanidad durante siglos? (Traducido al inglés de yoki.ru). 




En este corto de la NASA se puede ver muy claramente la abertura de la tierra hueca así como las corrientes de aurora australiana desde el interior para iluminar la ionosfera exterior. 

Un Vimana atrapado en un Pozo del Tiempo

Qué causó la súbita oleada de los líderes más poderosos del mundo occidental para ir a Afganistán, este informe continúa, fue para ver directamente el descubrimiento por científicos militares de Estados Unidos de lo que se describe como un "Vimana" atrapado en un "Time Well" que ya ha causado la "desaparición" de por lo menos 8 soldados estadounidenses que tratan de sacarlo de la cueva en la que ha estado oculto en los últimos estimados 5.000 años.

Vimāna

Importante remarcar sobre la tecnología de "Vimana" es que esta nave misteriosa es la ya tiempo conocida máquina voladora mitológica descrita en los antiguos épicos Sánscritos que existía antes de la última vez que nuestra Tierra "se puso patas arriba" y llevaba presuntamente armas inquietantemente similares a las bombas atómicas de hoy.

La referencia a los vehículos antiguos indios voladores proviene de antiguas fuentes indias, muchas son las conocidas antiguas epopeyas indias, y hay literalmente cientos de ellas. La mayoría de ellas ni siquiera han sido traducidas al Inglés todavía desde el viejo sánscrito.




Se dice que hace unos años, los chinos descubrieron algunos documentos sánscritos en Lhasa, Tíbet y los enviaron a la Universidad de Chandrigarh para traducir. ¡El Dr. Ruth Reyna, de la Universidad dijo recientemente que los documentos contienen instrucciones para la construcción de naves espaciales interestelares!

Su método de propulsión, dijo, era "anti-gravitacional" y se basaba en un sistema análogo al de "laghima", el poder desconocido del ego existente en la estructura fisiológica del hombre, "una fuerza centrífuga lo suficientemente fuerte como para contrarrestar toda atracción gravitacional".

Según los yoguis hindúes, es esta "laghima" la que permite a una persona levitar. El Dr. Reyna dijo que a bordo de estas máquinas, que fueron llamadas "Astras" por el texto, los antiguos indios podrían haber enviado un destacamento de hombres a cualquier planeta, según el documento, que se cree tiene miles de años de antigüedad. Los manuscritos también se dice que revelan el secreto del "Antima", "la capa de la invisibilidad" y "garima", "cómo llegar a ser tan pesado como una montaña de plomo".

Steve Quayle:

Stephen Quayle es el autor de cinco libros. Durante más de treinta años, ha estado investigando las civilizaciones antiguas, gigantes, OVNIs y la guerra biológica y su relación con el futuro de la humanidad. Stephen discute los próximos peores escenarios a los se acerca este mundo y cómo se interrelacionan entre sí. Terremotos, volcanes, el terrorismo nuclear y biológico, junto con la crisis financiera prevista del dólar de EE.UU. nos empujará en tribulaciones inimaginables.

Stephen Quayle indica que hemos pasado de la esfera de las amenazas naturales al área de los eventos sobrenaturales guiados de la mano invisible del mal orquestando eventos mundiales de proporciones inimaginables.







Numerosos textos védicos se refieren a los platillos voladores, los ovnis o "vimanas" viajando a través de todo el cielo de la Tierra. En algunos casos, estos platillos voladores eran tan grandes como para ser realmente ciudades habitadas por miles de personas.

A los habitantes de estos platillos, ciudades voladoras, etc. se les dio una amplia gama de nombres, por autores védicas, por ejemplo, Asuras, Devas, Gandharvas, etc 

Algunos parecían ser nativos a la Tierra en cuanto a que controlaban una ciudad o región en particular, mientras que otros eran visitantes de otros mundos o dimensión llamada 'loka'.

Si las fuentes védicas son confiables, entonces, la antigua India era una sociedad Galáctica abierta con una gran diversidad de seres procedentes de mundos diferentes, o "lokas”, interactuando en el desarrollo de la civilización humana.

En la medida en que estos seres requerían avanzadas tecnologías para moverse a través del tiempo y el espacio, podían ser considerados como extraterrestres.

En casos en los que estos seres pueden moverse entre los mundos sin tecnología, pueden ser considerados como seres celestiales.

Los textos védicos describen la relación conflictiva entre los Asuras y los Devas, que son representados como los principales protagonistas del control de las ciudades de la Tierra y otros planetas. Los Asuras parecían tener la intención de tomar el control directo sobre las ciudades y civilizaciones humanas, y parece análoga a los Nefilim, representados en el Libro de Enoc. 

Las tecnologías avanzadas utilizadas por los Asuras para invadir diversos planetas para establecer un control directo a través del mestizaje y la introducción de tecnologías avanzadas. Sus principales protagonistas, los Devas, también utilizaban tecnologías avanzadas en su eterno conflicto con los Asuras.

En contraste con los Asuras, sin embargo, los Devas estaban decididos a crear lo que llamaron la Sanatana Dharma (la ley eterna), donde los gobernantes justos humanos estuvieron a cargo de diferentes reinos y civilizaciones de la Tierra. Los Devas no parecen interesados en gobernar directamente la Tierra, y se conformaron con el gobierno sobre su propio mundo o reino llamado Devaloka. 

En épocas cuando los Asuras había invadido la Tierra y a la misma Devaloka, los Devas abrogaron para la ayuda de los seres celestiales. Los celestiales eran típicamente la encarnación física de una de los tres dioses claves hindúes, Shiva, Vishnu y Brahma, o de una divinidad femenina, la Devi o Shakti. Los Puranas dieron numerosos relatos de cómo los seres celestiales intervendrían en un momento de degeneración cultural para restaurar el Sanatana Dharma y ayudar a los Devas en su eterno conflicto con los Asuras. 

Un ejemplo que destaca el perenne conflicto entre dos grupos de extraterrestres (Asuras y Devas), con diferentes intenciones para la Tierra involucra al celesteial "Krishna".

Así como el Libro de Enoc describe al Arcángel Miguel atizando los conflictos entre los hijos de las facciones extraterrestres para librar al mundo de degeneradas civilizaciones, también Krishna realizó una función similar, según el Bhagavata Purana:

Cuando Vishnu se encarnó como Krishna... que vino a liberar la Tierra de su carga de maldad, en forma de millones de demonios, [Asuras] nacidos en los mundos como violentos kshatriyas [guerreros]. Él alimentó la guerra más grande de la edad, entre las fuerzas del bien y del mal, en las que las legiones Pandava de Yuddishtira diezmaron a los Kauravas y sus inmensas huestes.

Aquí, la referencia es al Mahabharata, donde una gran guerra de tecnologías de punta condujo a decimar a los Asura dominó los reinos de la antigua India. 

Numerosas referencias en el Mahabharata se refieren a la capacidad destructiva de las armas avanzadas utilizadas, algunas de las cuales parecían ser de naturaleza atómica, como se demuestra en el siguiente pasaje:

Gurkha, volando en su rápido y poderoso Vimana, lanzó contra las tres ciudades de la Vrishis y Andhakas un solo proyectil cargado con todo el poder del Universo.

Una columna incandescente de humo y llamas, tan brillante como mil soles se elevó en todo su esplendor... una explosión perpendicular con sus nubes de humo salientes... de la nube de humo levantándose después de su primera explosión se formó en círculos expandiéndose alrededor, como parasoles gigantes…

Era el arma desconocida, el Rayo de Hierro, un gigantesco mensajero de la muerte que redujo a cenizas a toda la raza de Vrishnis y Andhakas ... Los cadáveres estaban tan quemados como para ser irreconocibles. El pelo y uñas se les cayeron, la cerámica se rompió sin causa aparente, y los pájaros se volvieron blancos. 

Después de unas pocas horas, todos los alimentos estaban infectados ... ... para escapar de ese fuego, los soldados se arrojaron en los arroyos para lavarse a ellos y a su equipo.

El pasaje anterior casi seguramente describe una antigua guerra nuclear, indicando cómo las tecnologías avanzadas eran utilizadas rutinariamente en la India védica con fines destructivos. 

Parece que los seres celestiales, como Krishna, intervinieron para provocar el fin de las civilizaciones que no había encontrado el justo equilibrio entre las avanzadas tecnologías y los estados superiores de conciencia. 

Antiguos textos históricos como los Vedas y el Libro de Enoc describen lo que parece ser un eterno conflicto entre el uso de avanzadas tecnologías introducidas por algunos extraterrestres (Asuras / Nephilim), en el desarrollo ético enfatizado por otros grupos de extraterrestres (Devas). 

Cuando el desarrollo tecnológico y la ética están muy desequilibrados, parece que los seres celestiales están preparados para intervenir, incluso si esto resulta en el fin de la civilización en cuestión. Si bien la mayoría de la humanidad se esfuerza por aceptar la realidad de la vida extraterrestre visitante, las entidades gubernamentales/corporativas han venido desarrollando y utilizando avanzadas tecnologías extraterrestres. 

La falta de transparencia en tales proyectos clasificados/secretos de tecnología extraterrestre lleva a la conclusión de que estos están siendo utilizados de formas muy poco éticas, como lo han afirmado un número de denunciantes. La divulgación (Disclosure) de la vida extraterrestre es vital para garantizar que las tecnologías extraterrestres sean utilizadas de formas éticamente responsables. 

No hacerlo es arriesgarse a seguir el camino de las civilizaciones anteriores de la tierra, que fracasaron en desarrollarse en sociedades galácticas maduras e implosionaron violentamente. 

por Michael Salla, Ph.D.  Honolulu Examinador de Exopolítica
traducción de Adela Kaufmann
Fuente: Veritas - Boss

martes, 3 de julio de 2018

Los Tuareg, la legendaria reina atlante Tin Hinan, Tassili y la antigua civilización Uigur (y II)

A finales del siglo XIX, mientras que Ignatius Donnelly revolucionaba su época con el libro Atlantis: The Antiluvian Mystery, otro escritor, James Churchward, coronel del ejército británico, hacía lo mismo para otro continente perdido bajo las aguas del Pacífico con su libro The Continent of Mu sobre la sumergida Lemuria o Mu. En 1868 Churchward se encontraba en la India brindando ayuda humanitaria debido a la gran hambruna que asolaba el continente. 




Entonces pudo ver un bajorrelieve sumamente interesante en un templo y, al preguntar a los monjes acerca de su significado, se le informó que se trataba de la obra de dos “santos naacales” que en eras pasadas habían venido desde la desaparecida Lemuria para establecer colonias en el subcontinente. Fascinado por esto, Churchward emprendió una serie de viajes por distintas partes del mundo para descubrir las colonias establecidas por los sobrevivientes del continente sumergido. 

Uno de estos lugares se hallaba en Siberia, identificando este emplazamiento como la “ciudad capital” del imperio de los uigures, la legendaria Khara-Khoto.Estos uigures no guardaban relación alguna con los uigures actuales, ya que estos eventos habrían ocurrido hace unos dieciocho mil años.

Este supuesto imperio, cuya existencia no figura entre nuestros conocimientos de la historia, mantuvo relaciones con el “imperio de los naga” en la India y la lejana Mu hasta que el hundimiento de Lemuria causó un maremoto de dimensiones incalculables que anegó media Siberia y la porción occidental de la península de Alaska, convirtiendo al Pacífico y el Océano Ártico por algún tiempo en un solo mar.

Desde hace décadas, los pilotos rusos afirman haber visto ruinas de ciudades en estas partes deshabitadas de nuestro planeta, fotografiando algunas de ellas. Las tribus mongolas tienen leyendas de ciudades antiquísimas, cuyos restos quedan a la vista del hombre después de enormes tormentas de arena, y que desaparecen después de la siguiente tormenta. Muchas de estas tradiciones llegaron a occidente de la mano del gran místico Gurdjieff, quien en 1898 se entregó a la búsqueda de una de estas legendarias urbes del “imperio uigur” en el oasis de Keriyan, hasta que uno de los miembros de su expedición tuvo una muerte extraña y el místico decidió regresar a su punto de partida.

Los antropólogos y arqueólogos que han explorado Mongolia y las regiones siberianas tienen conocimiento de las estelas y menhires, algunas de ellas en pie, otras derribadas por el paso del tiempo, y de las extrañas estatuas femeninas (babas) colocadas sobre los túmulos. 

Pero un libro impreso en Inglaterra en 1876 contiene un grabado de lo que seguramente serían los megalitos más grandes conocidos por el hombre. Dicho texto, The Early Dawn of Civilization, (Howard, John Eliot. Victoria Institute Journal of the Transactions, 1876) presenta al lector un conjunto de cinco enormes megalitos casi tan altos como un edificio moderno de diez plantas, penetrando doce pies bajo tierra.

Con un peso estimado de casi cuatro mil toneladas, serían casi diez veces más pesadas que el monolito de Er Grah en Bretaña, y doble el tamaño del la famosa plataforma deBaalbek, que sigue en su cantera. El nombre dado a este conjunto pétreo es “las tumbas de los genios” y supuestamente se hallaba en el valle del rio Kora. Los megalitos parecen más bien obeliscos, y no hay manera de explicar la forma en que estructuras de tal envergadura fueron levantadas ni el propósito que podrían servir. ¿Tal vez el imperio uigur de James Churchward, autor del Continente perdido de Mu?

Así lo describe el explorador inglés Thomas Witlam Atkinson en su obra “The Upper and Lower Namoor”: “Habiendo viajado varias millas, llegué a la parte del valle en donde el Kora tuerce hacia los desfiladeros del norte, dejando un espacio de 200 yardas de ancho entre la base de las rocas y el rio. Al acercarme a este lugar, casi llegué a creer que enfrentaba la obra de los gigantes, pues ante mí se erguían cinco enormes piedras, aisladas, y en posición vertical.

A primera vista tuve la idea que su trazado no era accidental, y que algún ingenio superior las había dispuesto, ya que el conjunto trinaba perfectamente con su entorno. Uno de estos bloques hubiera servido como la torre de cualquier iglesia, teniendo una altura de 76 pies sobre el suelo, y midiendo 24 pies de un lado y 19 pies por el otro. Se encontraba a 73 pasos de la base de los acantilados, con una desviación perpendicular de 8 pies, inclinándose hacia el río. Los restantes cuatro bloques tenían una altura que variaba entre 45 y 50 pies de alto.

 Dos de ellos se mantenían erectos y los demás [inclinados] en direcciones distintas, con uno de ellos casi al borde de perder su equilibrio [...]. No lejos de estas piedras había un amontonamiento de piedras de cuarzo que formaban un domo con 42 pies de diámetro y 28 pies de alto. Hallar semejante túmulo en este valle me sorprendió mucho, ya que no podía tratarse de un sepulcro de un jefe actual, sino algo tan antiguo como los que se hallan en las estepas.

Mis compañeros kirguies contemplaban el sitio con temor…uno de ellos me ofreció la siguiente tradición: “El valle de Kora estuvo ocupado en su momento por varios genios poderosos que guerreaban contra otros de su género en distintas regiones del Tarbagatai, el Barluc y el Gobi. 

Frecuentemente asolaban a las naciones o tribus al norte…. Su osadía y crueldad llegó a tal extremo que fue necesario invocar a Shaitan para ayudar a destruirlos…repentinamente una nube de humo y vapor se elevó hacia el cielo; relámpagos rojos emanaron de la nube, y los truenos se hicieron eco en todos los picos y valles. La “artillería del infierno” lanzó rocas al rojo vivo, causando la destrucción mortal de las legiones del Kora.

Los genios reconocieron el poderío de las tinieblas, y sintieron pánico…las legiones, con Shaitan en la vanguardia, lanzaron vastas rocas desde los precipicios, aplastando y sepultando a los genios. Después de este terrible evento, el valle de Kora quedó sellado por siglos, pero la tradición fue transmitida de padre a hijo”.

Sin embargo, las oscuras leyendas siberianas sugieren que este olvidado imperio dejó tras de sí hace milenios objetos que son capaces de causar grandes daños y muerte, aún en nuestra época. En el 2004, los misterios del “desierto verde” de Siberia salieron a colación de nuevo gracias a un curioso trabajo realizado por el Dr. Valery Uvarov de la Academia de Seguridad Nacional en San Petersburgo, Rusia.

Según este estudioso, los habitantes de la actual región de Yakutia conservan una extrañísima tradición sobre “el valle de la muerte“, uliuiu cherkechekh, en su lengua, situado en la cuenca del río Viliuy. Esta región boreal consiste en pantanos interminables y mayormente intransitables a pesar de haber sido parte de una primitiva ruta comercial que llegaba hasta las costas del helado mar de Laptev. 

La región se caracterizaba por la existencia de un extraño punto geográfico denominado Khledyu, “la casa de hierro”, en el idioma local. Esta estructura claramente artificial consistía en un arco con escalera espiral que acababa en cámaras aparentemente hechas de metal. Los cazadores locales hacían uso de estructura durante sus monterías, ya que parecía estar dotado de un calor natural. Muchos de ellos comenzaron a enfermarse después de haber pernoctado en Khledyu, y el lugar adquirió fama de ser un sitio maldito “al que no se acercaban las bestias“.

Siempre según Uvarov, los geólogos rusos que se abrieron paso en Siberia dieron con lugares extraños. Uno de ellos, al mando de una cuadrilla de nativos, encontró una estructura metálica en 1936 – una especie de hemisferio que los yakutes consideraban “un caldero“. 

Más de 50 años después se hizo una expedición con el fin de localizarla nuevamente y someterla a estudio, pero fue imposible hallarla. El estudioso cita su correspondencia con Mikhail Koretsky, oriundo de Vladivostok, quien afirma haber visto siete “calderos” parecidos, con diámetros que oscilaban entre siete y nueve metros, a lo largo de las aguas del Viliuy, donde era posible hallar placeres de oro.

Los calderos “estaban hechos de alguna especie de metal extraño…el metal no puede ser cortado ni martillado. Están cubiertos de una capa de metal extraño que no es oxidación y que tampoco puede astillarse ni cortarse,” escribe Koretsky, agregando el detalle de que la vegetación en torno a los “calderos” es sumamente escasa. Seis personas pudieron dormir cómodamente bajo uno de los misterioso “calderos” aunque meses después algunos sufrieron pérdidas de cabello y otros descubrieron marcas extrañas en el cuero cabelludo.




En 1971, los investigadores Gutenev y Mikhailovsky entrevistaron a un anciano cazador de la tribu evenk que les relató la existencia de unos túmulos extraños en la región deNiugun Bootur. Estos sepelios de una época desconocida contenían los restos de los kheligur, la “gente de hierro”, ya que contenían los restos de “criaturas delgadas, negras y de un solo ojo, vestidas en trajes de hierro”. 

 Uvarov comenta que estas estructuras posiblemente radiactivas, a juzgar por su propiedades de hacer enfermar a los que las frecuentan, están relacionadas de algún modo con los llamados otoamokh, o agujeros en la tierra, que son pozos de los que supuestamente emanan aterradores bólidos que estallan justo al hacer contacto con la superficie, causando una destrucción comparable con la de Tunguska en 1908, a juzgar por las descripciones de los yakutes. Las leyendas de las tribus tungus sugieren una especie de periodicidad de 600 -700 años para cada irrupción de los bólidos a la superficie. Las tradiciones, curiosamente, han asignado un nombre a cada detonación. 

Una de ellas, la antes mencionada en Niugun Bootur, estalló sobre una tribu enemiga de los tungus, que la consideraron de buen augurio. Siglos después, otra explosión afectaría a todas las tribus por igual, afectando un radio de más de mil kilómetros y causando una mortandad nunca antes vista entre las culturas que habitaban la bien llamada “tierra de los dioses malignos“.

Esta segunda destrucción recibió el nombre del kiun erbiie — “el resplandeciente heraldo del aire“. Con todo esto, Uvarov quiere proponer la existencia de un primitivo sistema de defensa planetario creado por una civilización antediluviana para proteger a nuestro mundo contra impactos de meteoritos, por difícil que pueda resultar creer en semejante situación.

El hecho es que antes del impacto o la explosión de Tunguska, las tribus nómadas organizaron una gran reunión en la que los chamanes advirtieron que nadie debería estar en la zona: “Los primeros en tomar conocimiento sobre la calamidad que se avecinaba”, escribe Uvarov, “fueron los chamanes de las tribus locales. 

Dos meses antes de la explosión, se corrió la voz acerca del inminente “fin del mundo” de un lado de la taiga al otro. Los chamanes advertían a los suyos del cataclismo, y la gente comenzó a trasladar su rebaños desde el alto río Podkamennaya Tunguska al Nizhinaya Tunguska y más lejos aún, hacia la cuenca del río Lena. El éxodo de [la tribu] evenk se produjo justo después de una reunión (suglan) de los clanes nómadas durante el mes de teliat (mayo). Los ancestros declararon a través de los chamanes que era necesario mudarse de las tierras tradicionales…”.

Fue así, entonces, que las tribus siberianas evitaron morir abrasados por la gran conflagración que se produjo en los bosques en junio de 1908, conocida en occidente como “la explosión de Tunguska”. Otro investigador ruso, Paul Stonehill, afirma que la región de Yakutia, conocida en la actualidad como la Republica de Sakha, cuenta con grandes masas de agua inaccesibles al hombre que cuentan con una fauna lacustre monstruosa, principalmente los lagos Labinkir y Vorota, tal vez producto de las radiaciones provenientes de estos dispositivos creados por el supuesto “imperio uigur” o comoquiera que se haya denominado la avanzada civilización antigua que floreció en Asia hace veinte milenios. 

Ouspensky, Gurdjieff, Roerich y Theodor Illion hablan sobre la existencia de una extraña élite de seres poderosos que desde épocas remotas controlan el destino de la humanidad desde Agharta, en el seno del gran continente asiático. Se les llama indistintamente la Gran Hermandad Blanca, los Nueve Desconocidos o el Rey del Mundo.

Pero lo cierto es que objetos misteriosos siguen cayendo sobre la enormidad siberiana. El 3 de octubre de 2002, las agencias de noticias se hicieron eco de la información de que un supuesto meteorito hizo impacto en la región de Irkutsk, siendo visto por vecinos de las aldeas de Bodaibo, Balaninisky, Mama y Kroptokin, pudiéndose escuchar un ruido ensordecedor y sintiéndose un terremoto poco después. ¿Habría sido derribado por las baterías anti-asteroide que postula Uvarov en sus investigaciones? 

En el libro de Mormón, de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días puede verse una imagen que ilustra un evento ocurrido en la América primitiva y en la que los danitas y nefitas se disputaban el control del continente desde urbes con nombres como Cumorah y Zarahemla.

Hay grupos de investigación mormona enfrascados en la labor de precisar la ubicación exacta de estos imperios antiguos, algunos asignándolos a la región de los indios pueblo, en el suroeste de Estados Unidos, otros con la cultura maya del Yucatán, y aún otros con la imponente Cahokia, en el centro del país, una verdadera metrópoli indígena que supuestamente dio refugio a doscientos cincuenta mil habitantes. 

 Los antropólogos niegan todas estas evidencias, aunque hay detalles un tanto inexplicables sobre los hechos sucedidos en Norteamérica en eras anteriores a la actual: osamentas gigantes, algunas de ellas con cuernos; ciudadelas olvidadas por el paso de los siglos; carreteras perfectamente trazadas que se remontan a eras desconocidas. ¿Son pruebas de que hace milenios existió una civilización avanzada en esta parte del mundo? Los indios pueblo son un conjunto de etnias nativas norteamericanas que en conjunto tienen unos 40 000 individuos que habitan sobre todo en el estado de Nuevo México.

El término “pueblo” se refiere tanto a la agrupación como a su modelo de vivienda: un complejo de habitaciones de varios niveles hecho de barro y piedra, con un techo de vigas cubierto con barro. Étnicamente y lingüísticamente son heterogéneos, ya que, por ejemplo, sus lenguas parecen pertenecer, al menos, a cuatro familias lingüísticas diferentes, siendo varias lenguas habladas por subgrupos de los pueblo. Son lenguas aisladas sin parentescos conocidos. Los grupos pueblo incluyen a los hopi(utoazteca), los zuñi, y otros grupos más reducidos como los keres, los jemez (Acoma) y los tañoanos (Taos). Se considera que los actuales indios pueblo son los modernos descendientes de los anasazi, una antigua civilización que floreció entre los siglos XIII y XVI. 

La aldea pueblo más antigua es Acoma, que tiene una historia ininterrumpida de unos 1000 años. Eran agricultores eficientes, que desarrollaron un sistema de irrigación. Los poblados pueblo se construían sobre una plataforma alta con propósitos defensivos. En la actualidad los indios pueblo viven en una combinación de viviendas antiguas y modernas y ganan su sustento con la agricultura y la cerámica, por la cual son famosos en el mundo. Las fricciones continúan existiendo hoy en día entre los indios pueblo y los navajo, a quienes consideran los últimos invasores de su territorio.

Cahokia es un yacimiento arqueológico amerindio situado cerca de Collinsville (Illinois), en la llanura del río Mississippi en el suroeste de dicho estado, cerca de la ciudad de San Luis (Missouri). Está formado por una serie de montículos o túmulos artificiales de tierra. Cahokia es el mayor yacimiento relacionado con la cultura Misisipiana, que desarrolló una avanzada sociedad en el Este de América del Norte antes de la llegada de los europeos. Las versiones más conservadoras dicen que Cahokia fue fundada cuatro siglos antes de la llegada de Cristóbal Colón a América, aunque se cree que es muchísimo más antiguo. Los túmulos de Cahokia fueron catalogados como hito histórico nacional (National Historic Landmark) el 19 de julio de 1964, e inscritos en el Registro Nacional de Lugares Históricos (National Register of Historic Places) de Estados Unidos el 15 de octubre de 1966.




 El Sitio Histórico Estatal de los Túmulos de Cahokia fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982. El parque protege 8,9 km², y es un importante foco de investigaciones arqueológicas. La región en la que se encuentra Cahokia fue territorio de pueblos nómadas que vivían del forrajeo. El modo en que Cahokia surgió y desapareció es materia de discusión entre los especialistas. De acuerdo con algunos de ellos, la ciudad pudo haber nacido de un consenso colectivo o bien por iniciativa de un pequeño grupo muy poderoso. El período de florecimiento de Cahokia y otras ciudades del Misisipi corresponde a los siglos X-XIII de la era cristiana.

 Durante esa época se construyeron los túmulos de Cahokia, que son grandes aglomeraciones de tierra que fue extraída de las inmediaciones de la ciudad. La situación en la que ocurrió el declive de Cahokia no es clara. En general se han propuesto hipótesis que no son respaldadas por evidencia contundente. Algunos investigadores opinan que el valle del Misisipi estuvo sometido a una larga sequía que ocasionó menores rendimientos en los cultivos. Otros proponen que la ciudad estuvo envuelta en una serie de conflictos políticos externos o internos. Los habitantes no dejaron registros escritos, y no se conoce el nombre original del lugar.

“Cahokia” es el nombre de una tribu de los illiniwekque vivía en la región cuando los primeros exploradores franceses llegaron, en el siglo XVII, mucho después del abandono de Cahokia. No se sabe con certeza qué grupos nativos actuales pueden ser los descendientes de los pobladores de Cahokia, pero los osage se consideran a sí mismos descendientes de los caahokianos. 

“A través de los valles de los ríos Mississippi y Ohio se encuentran todas clases de estructuras antiguas”, escribe el destacado autor John A. Keel, en su obra Disneyland of the Gods (Nueva York: Amok Press, 1987).

Y continúa diciendo: “… y los restos de una civilización que pudo haberse comparado a las primeras civilizaciones del valle del Indo en la India y en el Nilo de Egipto. Las investigaciones en las capas superiores de los llamados «montículos indios» han revelado artefactos de hierro, cobre y distintas aleaciones. Los indios norteamericanos carecían de conocimiento alguno sobre la metalurgia, y se limitaban a forjar hachas de hierro meteórico, una sustancia tan poco común que las hachas se reservaban para ocasiones religiosas y ceremoniales.

Sin embargo, se han encontrado armaduras de cobre, diestramente confeccionadas de tubos de cobre, en algunos montículos. Existe un gran número de esqueletos con narices de cobre, aparentemente parte del rito de entierro; preparaciones tan delicadas y complejas como el procedimiento egipcio de la momificación”. “En la región de los Grandes Lagos existe una red de antiguas minas de cobre”, prosigue Keel.

 “Algunas de éstas minas estaban en uso hace dos mil años, y debieron haber requerido miles de obreros para extraer y refinar el mineral. La cultura india giraba en torno a puntas de flecha de sílex y pieles de animal, no a la minería y a la metalurgia…La evidencia concreta, que hallamos en todo el continente, señala que una cultura adelantada floreció aquí mucho antes de la llegada de los indios a través de su cruce mítico del estrecho de Bering.

 Debido a que los montículos, templetes etc., son sorprendentemente parecidos a los que se encuentran en Europa, Asia y hasta las lejanas islas del Pacífico, podemos especular que dicha cultura fue mundial. Probablemente alcanzó su cenit antes de la glaciación hace diez mil años, y se deterioró debido a las catástrofes geológicas. Esta cultura realizó mapas del planeta entero, y fragmentos de esos mapas sobrevivieron el paso de los siglos hasta que llegaron a las manos de Colón.

Los gigantes, que una vez habían cargado enormes bloques de piedra de un lugar a otro, y construyeron los monolitos que aún se yerguen sobre todos los continentes, gradualmente decayeron a un estado salvaje y fiero, motivados a ello por la necesidad de sobrevivir. Posiblemente la Atlántida no se haya hundido bajo el mar. Tal vez estemos viviendo en ella.”

Los tuareg han sido siempre un producto de la imaginación popular: jinetes sobre elegantes camellos, viajeros en una tierra infinita, los últimos pueblos libres sobre nuestro planeta. Su conocimiento está teñido de ideas románticas. Pero la realidad de estos grupos pastores muestra una difícil adaptación a un medio áspero, frecuentes períodos de hambre y una libertad restringida a las necesidades de pastos para sus rebaños, de los que los tuareg son absolutamente dependientes. La escasez de alimentos les ha obligado a practicar el pillaje como actividad económica, pero en la antigüedad fueron un pueblo poderoso y temido, en guerra permanente contra las ricas ciudades de la cuenca del Níger. 

En época colonial y, después, con la creación de las naciones africanas, han sostenido luchas desesperadas para mantener su independencia y libertad de movimientos. En la actualidad, su destino es la sedentarización y la necesidad de buscar nuevos medios de vida. Una exposición en el Musée d’ethnographie de Neuchâtel y, en menor cantidad, en el Musée National de Malí, muestra cómo eran los tuareg en su época de plenitud cultural, y lo hace por medio de los objetos que utilizaban en su vida cotidiana, en las fiestas, en la guerra, y que tan bien expresan su modo de adaptarse al mundo.

La primera de estas instituciones lleva a cabo desde hace sesenta años misiones de investigación entre diversos grupos tuareg, de manera que el material que ha ido recogiendo forma un conjunto que cubre todos los aspectos de la antigua cultura de esta etnia. ElMusée National de Malí posee también fondos desde la época colonial. La mejor manera de adentrarse en la identidad de un pueblo es mediante el conocimiento de las actividades que lo definen, y éste es el método que sigue la exposición. En primer lugar su historia, que en el caso de los tuareg sólo es conocida por los textos de los antiguos cronistas árabes, dado que los europeos no los describen hasta el siglo XIX.

Luego, su economía ganadera y la forma en que organizan su vida cotidiana en el desierto, con la tienda como centro del campamento y de la comunidad familiar.

Y, finalmente, su artesanía, el tratamiento que dan a los objetos domésticos, y arte, manifestación de su gusto por la belleza y metáfora de su mundo. Aún pueden verse algunas de sus tiendas en el desierto y en el Sahel, pero el ganado escasea y los tuareg asisten impotentes al epílogo de su existencia cultural. Más de mil años de vida nómada, que han construido su leyenda, conducen inexorablemente a una casa de adobe y una dieta de mijo. La exposición es asimismo la expresión de nuestro afecto y admiración hacia los Kel Tamasheq. 

Entre el mar Rojo y el Atlántico, y entre la zona fértil de influencia mediterránea y el Sahel, se extienden más de ocho millones de kilómetros cuadrados del gran desierto africano. La escasez de agua, el viento, la arena y la diferencia de temperaturas entre el día y la noche han convertido el Sahara en un lugar de paisajes variados y gran belleza, pero en el que la vida es extremadamente difícil.

 La vasta superficie arenosa no es uniforme y agrupaciones montañosas irrumpen en la monotonía de las dunas. Así, el Hoggar es un macizo granítico de origen volcánico y formas caprichosas, cuyas cumbres alcanzan gran altura. La escasa vegetación se concentra en los valles y en los cauces de los antiguos lechos fluviales.

Y los pozos, las fuentes y los pantanos proporcionan agua a hombres y ganado en función de las precipitaciones de la época de lluvias. ElTassili del Ajjer es una meseta, asimismo de origen volcánico, carente de vegetación, con agua ocasional en los lechos de los antiguos riachuelos y en las charcas que se forman en los huecos de las rocas.

El Adrar de los Ifora es un macizo montañoso que sólo recibe algunas precipitaciones en su zona meridional, mientras que el Ayr está formado por antiguos cráteres y mesetas con pequeños caudales de agua y pozos de fácil acceso. Además de estos territorios elevados, y casi abrazándolos, se hallan la llanura del Tanezruft y el desierto del Teneré, donde la vida humana es casi imposible, pero que han servido para proteger a las tribus de pastores de los ataques procedentes del sur.

La sucesión cronológica de los episodios climáticos no está determinada con exactitud, aunque es sabido que, en el pasado, el manto verde que cubría el Sahara y diversas corrientes de agua permitieron los asentamientos humanos desde el paleolítico. Hacia el 7.500 a. C. se produce un proceso Neolítico durante el que aparece la primera cerámica. Probablemente, se trataba de pueblos que basaban su alimentación más en el pastoreo que en la agricultura, pues la vida plenamente sedentaria no está documentada en Egipto y Sudán hasta 3.000 años más tarde.

El establecimiento de poblados permanentes facilitaría la aparición de grupos relacionados con los territorios y la diversificación de las poblaciones. En todas las montañas del Sahara, tales como Adrar de los Ifora, Hoggar, Tassili, Ayr, Tibesti o Ennedi, se encuentran conjuntos de grabados y pinturas rupestres descritos en el siglo XIX por el explorador y lingüista alemán Heinrich Barth. Aunque más tardías, las pinturas de los macizos centrales son de una calidad comparable a las mejores de las pintadas en las cuevas de España y Francia al final del paleolítico.

 Theodore Monod y Henri Lhote establecieron la cronología clásica de sus estilos basándose en la representación mayoritaria de un animal, como búfalo, buey, caballo y camello, aunque, en estudios más recientes, Alfred Muzzolini atribuye sus diferencias a estilos locales y propone una secuencia temporal diferente.

Las figuras humanas también abundan: personajes masculinos y femeninos en relación con el ganado, otros aislados y algunos portando máscaras. La interpretación de esas escenas es aún objeto de discusión, pero el testimonio de los nativos consultados explica los acontecimientos representados en relación con prácticas y ritos de su propia cultura que aún se realizan en la actualidad.




Aunque siempre se mantuvieron ciertos contactos comerciales, la desertización de Sahara aisló el norte mediterráneo de los pueblos negros del sur, lo que tuvo consecuencias muy negativas para el desarrollo de África.

Los pueblos neolíticos que lo habitaban en las épocas húmedas se dispersaron de una forma similar a como se hallan en la actualidad. 

En la antigüedad, los bereberes, conocidos como «libios» por griegos y romanos, se extendían entre Egipto y Marruecos. Los tuareg fueron posiblemente los garamantes descritos por Heródoto:

«Estos garamantes cazan con sus cuadrigas a los etíopes trogloditas». Estos etíopes de piel negra serían los tubu, instalados en el macizo del Tibesti, el Sahara oriental, desde el tercer milenio a. C. y que habían permanecido en su tierra original. Con la invasión árabe, entre los siglos VII y XI, se produjo la fragmentación de las sociedades bereberes. 

En el área atlántica del Sahara se instalaron los antepasados de los actuales habitantes del Norte de África, llamados así al haber sido culturalmente arabizados, perdiendo incluso su lengua. En los macizos centrales del desierto, Hoggar, Adrar de los Ifora y Ayr, se refugiaron los tuareg, que habían permanecido fieles a sus dialectos originales, conservándose, grabados en las rocas, muestras de su antigua escritura, eltifinagh.

En sus nuevos territorios se formaron las tribus que encontraron los europeos cuando llegaron al Sahara en el siglo XIX: Kel Ahaggar, Kel Adagh o Kel Iforas, Kel Tademekket, lullemmeden y Kel Ayr, compuestas a su vez por diversas subtribus. La cultura de estos dominadores del desierto cristalizó en esos siglos de migración y asentamiento, pues los tuareg sometieron a la esclavitud a las poblaciones originales, naciendo el sistema de castas, nobles y vasallos, que ha mantenido su sistema económico, favorecido por el aislamiento, inalterado durante mil años.

Los historiadores árabes consideraron el sur de Marruecos como el centro de dispersión de los tuareg, con polos secundarios en el Fezzán, la Cirenaica y el este de Libia. Ello concuerda con las leyendas que ellos mismos tienen respecto al origen de sus antepasados. Así, los Kel Ahaggar refieren la historia de una mujer de noble cuna, Tin Hinan, nacida enTifilalt, en el sudeste de Marruecos, que llegó al oasis de Abalessa, situado cerca de Tamanraset, cabalgando un camello blanco.

La acompañaba su sirvienta Takama, y las dos eran fervientes musulmanas. Los Kel Ghala, la tribu dominante en el Hoggar, y los Taitoq se consideran descendientes de esas dos mujeres, que fueron enterradas en las proximidades de Abalessa. En las ruinas correspondientes al lugar de la tradición se hallan unas cuantas sepulturas, en una de las cuales arqueólogos franceses han excavado los restos de dos mujeres de raza blanca. 

El nombre tuareg les fue dado por los árabes, que antes de su conversión al Islam los consideraban “abandonados de Dios“. El nombre local que se dan a sí mismos depende de la tribu, pero todos se consideran participantes de una misma forma de vivir, de compartir los mismos valores y de expresarse en la misma lengua, el tamasheq; entonces utilizan la noción de temust, designando el términoakal —de donde deriva el término kel que designa a las tribus del territorio del grupo.

Además de establecer su estructura social y su economía característica, la ocupación por los tuareg de los territorios saharianos y del Sahel alteró su aspecto físico original, blanco de tipo mediterráneo. La captura de enemigos de piel negra, agricultores sedentarios, que se incorporaban al grupo en calidad de esclavos para cuidar del ganado y realizar los oficios serviles, ha oscurecido su piel y alterado sus rasgos, considerándose hoy tuareg a muchos individuos de indiscutible origen subsahariano. Sin embargo, las clases aristocráticas conservan en gran medida sus características mediterráneas.

Dominadores del desierto y de los macizos rocosos, los tuareg son, sin embargo, conscientes de no ser los primeros habitantes de su país. Los cementerios y las tumbas individuales, situados en las mesetas y en las terrazas de los valles, las pinturas sobre las paredes rocosas, las puntas de flecha que salpican el suelo de los viejos talleres, son el recuerdo permanente de los “hombres antiguos“, Kel Iru, también llamados ijjabaren. 

En los troncos de los árboles fosilizados se ven los esqueletos de los ijjabaren muertos en combate, señalando sobre la superficie de la madera las heridas que les causaron la muerte. Estos Kel Iru eran de estatura gigantesca y cavaban en busca de agua con las manos desnudas, formando los puñados de tierra que extraían las dunas del desierto. Los tuareg vuelven a excavar los pozos antiguos, que son para ellos una garantía de encontrar agua. 

La historia de los tuareg, los pueblos del velo, debe ser rastreada, en el contexto de la historia del norte de África, en los textos de los cronistas árabes. Las informaciones directamente referidas a ellos son escasas, estando enmascaradas a menudo por la diversidad de nombres que formaban el conglomerado de pueblos bereberes que ocupaba este espacio inmenso y que llevaban un estilo de vida de pastores nómada, similar al de los tuareg.

Al sur del desierto del Sahara se extiende el Sahel, una sabana hoy también en proceso de desertización. En su parte occidental está regada por el río Níger, de crecidas irregulares, aunque en el pasado eran suficientes para hacer del Sahel una abundante reserva de cereales.

En todas las leyendas hay siempre una parte de verdad. Aidinan o la montaña del diablo, en las proximidades de la ciudad de Ghat (Libia) era un territorio sagrado para los tuaregs. Aquel promontorio que tenía a la vista, de unos 800 metros de altitud, negro y calcinado en mitad del desierto libio era el refugio de los yenún. Ningún tuareg aceptaría adentrarse en aquella masa de rocas peladas y pasar una sola noche en el lugar.

Hay muchas historias que circulan desde antiguo sobre estas montañas del diablo. Se habla dela maldad de los yenún, unos seres sobrenaturales e invisibles muchas veces, que se comportan de forma extraña y que, según la leyenda, tiene pies de cabra. Dios -dicen los tuaregs- empezó la creación del mundo en domingo. Pero el viernes por la tarde, poco antes de la oración, se encontraba creando a un yin (singular deyenún).

Por eso lo dejó sin terminar. Por eso los pies no son humanos. Desde entonces, los yenún o diablos llenan la Tierra y procuran toda suerte de males al hombre. Es su venganza. Aparentemente, la historia de los seres con patas de cabra parece una simple leyenda. Pero esas mismas historias que cuentan los tuaregs en los perdidos desiertos del norte de África son muy parecidas a las que se pueden escuchar en Europa y Estados Unidos, referidas a demonios y extraños chivos.

También se habla de luces que se ven descender sobre la montaña del diablo. Son rapidísimas, se aproximan a los campamentos y siguen a los vehículos que se aventuran en el desierto durante la noche. Después regresan a las estrellas. Las descripciones de dichas luces se parecen a las descripciones del fenómeno ovni. Según dicen los tuaregs, de esas luces saltan al suelo los yenún y atacan al ganado. 

Muchas veces aparecen muertos, sin sangre y con extrañas heridas en la cabeza. En cierta ocasión, una mujer nómada, que se trasladaba con sus hijos y ganado desde Ghat a Tin Alkoum fue interceptada por los yenún. Eran criaturas parecidas a niños, con vestiduras brillantes. La beduina y su prole cubrieron la distancia, de alrededor de 75 kilómetros, en menos de una hora, algo impensable cuando se viaja a pie. La mujer no supo explicar cómo había llegado. Al poco enloqueció. Y otro tanto le sucedió a un tuareg de Al Awaynat, al norte de la ciudad de Ghat. Aquel hombre, que se dirigía a caballo por el desierto, fue arrebatado por los yenún.

Apareció en Germa, a 350 kilómetros del punto donde fue secuestrado. El caballo presentaba quemaduras en el cuello y pecho y murió a los pocos días. Pero quizá la criatura más temida entre los tuaregs es un yin al que llaman soul (alma) un ser con cuerpo de serpiente y cabeza humana, como los nagas de la India,que desciende a tierra durante las lluvias y que bebe la sangre de hombres y animales.

Los yenún han sido plasmados en grabados y pinturas rupestres, como en Matkhendus, Libia. Existen lugares en el mundo que por las condiciones extremas que en ellos se dan, parecen exentos de todo el encanto y misterio. Pero con el Sahara esto no sucede. En otro tiempo, hace unos ocho mil años, lo que hoy es el desierto más grande del mundo, fue una zona fértil, donde se cultivaba. 

Los agricultores abandonaron sus tierras a medida que el territorio se fue volviendo más seco y apareció el fenómeno de la desertización. Pero el Sahara es mucho más que una referencia geográfica, es una historia milenaria cargada de leyendas, mitos, de inexplicables vestigios de civilizaciones también inexplicables y de misteriosos orígenes.

Uno de los mayores espectáculos que puede contemplarse es adentrarse en las dunas del desierto para observar la puesta de Sol. Es sorprendente comprobar cómo la aparente ausencia de vida puede crear un cuadro tan maravilloso. Un proverbio Tuareg dice: “Con el desierto ante ti, no digas qué silencio, di, no oigo”.

 El desierto del Sahara, el más extenso del mundo, con sus más de 9 millones de kilómetros cuadrados se extiende desde las cordilleras del Atlas al Norte, hasta el Sudán al Sur, y desde Egipto al Este, hasta el Océano Atlántico al Oeste. Este desierto ocupa los territorios de Argelia, Túnez, Marruecos. También los de la República del Sáhara Occidental, Mauritania, Níger. Además se adentra en los territorios de Libia, Egipto y Chad. El Sahara es un lugar difícil para cualquier tipo de investigación arqueológica o científica.




Hoy en día en el desierto de Sahara, un calor sofocante va seguido a veces de un frío intenso. Se desatan vientos muy violentos cargados de polvo y arena, seguidos por largos períodos de calma absoluta. En el gran desierto, se hallan los lugares más calurosos de la tierra, con temperaturas entre 56 y 76 grados centígrados a la sombra, pero en la noche se enfría con rapidez, lo que provoca una muy marcada amplitud térmica. La humedad relativa suele ser inferior al 10% y en algunos lugares llueve una vez cada 10 años. Sólo hay registro de que haya nevado una vez en el Sahara y fue el 18 de febrero de 1979, en el sur de Argelia, a mitad de la noche.

A pesar de sus condiciones extremas y de las dificultades que representan para la investigación arqueológica, el desierto de Sahara ha develado ya algunos de sus misterios. Sahara, es una palabra de origen bereber que significa “tierra dura” y bereber es el nombre que reciben la lengua y algunos pueblos no árabes que habitan grandes zonas del norte de África. A lo largo de los siglos, los bereberes se han mezclado con numerosos grupos étnicos, sobre todo árabes; por ello, actualmente se les distingue más por los rasgos lingüísticos que por los raciales.

 La enigmática y misteriosa Meseta de Tassili, en el sudeste argelino, es un área montañosa en pleno desierto. Su punto más alto es Adrar Afao, con 2158 metros de altura. La ciudad más cercana es Djanet, situada a 10 kilómetros al sudoeste. Gran parte de Tassili está protegida, tanto por su interés natural, debido a los bosques de cipreses del desierto, como por su interés arqueológico. Está catalogada como Parque Nacional, Reserva de la Biosfera y Bien Natural y Cultural del Patrimonio Mundial de la Humanidad. 

En la Meseta de Tassili, debido a su altitud y a la capacidad de retención de agua de la arenisca, la vegetación difiere de forma significativa de la del desierto circundante. Entre las especies que cubren la superficie arbolada, existen dos especies endémicas y amenazadas, el ciprés y el mirto del Sahara. El nombre bereber de este monumento natural viene a significar algo así como “meseta de los ríos“, lo que da idea de que en un tiempo remoto, el clima de la región era bastante más húmedos que en la actualidad. Tassili n’Ajjer es el nombre árabe de la meseta del sureste de Argelia, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1982 por la UNESCO. La zona, que se caracteriza por paisajes escarpados de gran belleza, es rica en pinturas rupestres, con imágenes que varían desde toscos dibujos a sofisticadas pinturas.

Los temas incluyen, animales, como elefantes y jirafas, que en la actualidad solo habitan y se pueden ver en las regiones de la sabana africana y parece que en tiempos remotos también habitaron allí. Entre los temas de las pinturas rupestres hay cazadores y pastores con animales domésticos. Algunos expertos creen que las pinturas, cuya datación es muy difícil precisar, representan escenas de la historia del desierto del Sahara de los años 6000 al 1000 antes de Cristo, aproximadamente, cuando la región tenía un clima más húmedo del que tiene actualmente.

Con más de 15 000 muestras de pintura y grabado rupestre, ésta región es sin duda alguna, una de las más importantes y ricas en manifestaciones artísticas procedentes del Neolítico. Estas pinturas nos dan una fiel idea de la evolución de la fauna y de las costumbres humanas en esta región desde hace más de 8000 años, hasta las primeras centurias de nuestra era.

En 1933 fue dada a conocer al mundo la existencia de miles de pinturas en la zona, datadas de entre diez mil y 4 mil años. 

Representan escenas muy reales de la vida cotidiana así como abundantes representaciones de la fauna existente en esa actualmente árida zona, cuando lo que más tarde sería el desierto del Sahara, era todavía un vergel. Junto con las escenas cotidianas de las pinturas rupestres, con músicos, danzarines, se entremezclan otros seres de aspecto realmente extraño y totalmente diferenciado del resto de los personajes que aparecen en las imágenes, en actitudes igualmente extrañas.

Y es aquí cuando empieza la polémica. Numerosos seres con ”cabezas redondas” y “voladores” se entremezclan con los nativos, perfectamente reconocibles, o sobrevuelan entre animales. entre ellos se destaca un misterioso ser, bautizado por el científico Henri Lhote, como “El Gran Dios Marciano”, de unos seis metros de altura, con un solo ojo y extraños ropajes. 

También es remarcable una escena que se conoce como “El Rapto”, donde un “cabeza redonda” conduce a cuatro mujeres hacia un extraño objeto circular. Cualquier cosa que se diga respecto a estas pinturas puede sonar a especulación. Sin embargo, esta zona del mundo sigue siendo un misterio para los investigadores históricos, sobre todo la etapa en que se supone que fueron realizadas las pinturas del Tassili. El Sahara ha dado y sigue dando sorpresas. Pero no está de más recordar que gran parte de la obra del antiguo Egipto sigue enterrada entre las ardientes arenas del Sahara.

Aunque hoy el Sahara parezca una gran barrera natural, no ha sido así a lo largo de la historia. Además de la gran obra del imperio Egipcio, sepultada bajo las arenas del Sahara, hay numerosos vestigios del comercio transahariano que empezó en el año mil antes de Cristo, cuando se atravesaba con bueyes, carros y carretas. A lo largo de milenios, numerosas rutas cruzaban el desierto y unían los reinos africanos con los puertos del norte de África, en los tiempos en que los principales productos comerciales eran el oro y los esclavos hacia el norte, y la sal de las minas del Sahara, a cambio de las conchas de cauri, principal unidad monetaria.

Numerosa es la literatura que habla acerca de esta intrigante zona del mundo. Entre la literatura de ficción figuran las novelas Sinuhé el egipcio, de Mika Waltari; El ladrón de Tumbas, de Antonio Cabanas, o El Ocho, de Katherine Neville. Las pinturas rupestres de Tassili son sin duda alguna, evidencias de la posible visita extraterrestre que recibimos los humanos durante la prehistoria, concretamente en la meseta de Tassili, al sur de Argelia, en el árido desierto del Sahara. 

Según los investigadores, en las cavernas de Tassili n’Ajjer está “la más importante colección de arte rupestre conocida”, con millares de pinturas, que se cree que son solo el 20% del total, que han sido destruidas por la erosión. Estas pinturas rupestres se calcula que tienen entre 10 y 15 mil años de antigüedad. Mientras otras pinturas de esa misma época suelen tener una sola tonalidad de color, las de Tassili usan más tonalidades, lo cual las hace aún más especiales. La gran mayoría de las imágenes son de animales, tales como jirafas, avestruces, elefantes, bueyes, yacarés e incluso hipopótamos, lo cual demuestra que en la antigüedad esa región estuvo llena de vida.

 Actualmente, los pueblos nómadas de África afirman que esas cavernas son óptimas para vivir. Según las pinturas, en aquel lugar no faltaban ríos, selvas con animales y plantas que, por lo que parece, se encontraban muy cerca de esas cavernas. Las pinturas reflejan por orden de edad las ocupaciones de los pueblos que allí vivieron: caza y pesca (7.000 a.C.), cría de ganado (4.000 a.C), cría de caballos (1.700 a.C.).

Los pueblos que vivieron en la meseta de Tassili dejaron misteriosas evidencias. La primera es que no hay enterramiento alguno, lo cual es raro. Y la segunda, las extrañas pinturas de seres con casco y escafandras parecidas a las de los actuales astronautas. 

Llegados aquí, se debe aclarar que estas pinturas no son fruto de la imaginación de estas culturas, puesto que ellos retrataban lo cotidiano y sus vivencias diarias. Entonces, ¿qué son esas figuras humanoides con casco, escafandra, guantes, botas y en algunos casos antenas? La única explicación que se nos ocurre es que los seres humanos de la prehistoria representaban a cosmonautas extraterrestres. Es cada vez más evidente que seres extraterrestres han visitado la Tierra hace varios milenios.

Y esta es también la opinión del arqueólogo ruso Alexei Kazantsev cuando visitó Tassili, en 1962, y divulgó algunas fotos de estos seres que llamó “Los Marcianos de Tassili”. En 1976, una expedición de investigadores españoles viajó a esta zona del Sahara para investigar mejor estas maravillosas cavernas de Tassili n’Ajjer, la expedición contó con diversos problemas con las autoridades Argelinas, puesto que se encontraban al borde de una guerra con Marruecos. También tuvo bastantes problemas con las tempestades de arena de estas zonas. Pero después de un duro trabajo, estos investigadores españoles realizaron un gran reportaje fotográfico de las cavernas de Tassili. 

Este equipo se fijó en que las imágenes podían ser tratadas como una historia correlativa: “Seres extraterrenos posaban regularmente en el Tassili y establecían contactos con sus habitantes. En una de esas veces, ellos secuestraron varias mujeres de su tribu, las introdujeron en la nave y partieron. Y las mujeres fueron devueltas con la semilla de la nueva raza.”. Vemos pues que varios milenios antes de Cristo, antiguas civilizaciones y pueblos de África representaban sus acciones cotidianas en las cavernas del macizo de Tassili n’Ajjer, en que son pintados extraños seres, que parecen de carácter extraterreno. seres.

Las primeras informaciones sobre este maravilloso “museo” paleolítico nos llegan en los años de la Primera Guerra Mundial, mediante imágenes y datos tomados por la Legión Extranjera Francesa, que habían explorado regiones a mas de 1400 km de Argel. A principios de 1933, arqueólogos y geógrafos franceses pudieron observar algunos apuntes de las pinturas tomados por el teniente Charles Brenans, que era el responsable del puesto de Djanet, Brenans, al llevar a cabo un reconocimiento con su escuadrón de camellos sobre la meseta, fue el que descubrió las cuevas llenas de coloridas pinturas. La emoción por este descubrimiento se extendió rápidamente, puesto que hasta aquel entonces se creía que aquellas zonas de África nunca fueron habitadas. 

La comunidad científica quedó asombrada al divisar aquellas representaciones de la vida material, espiritual y religiosa de los pueblos del paleolítico del Sahara. Algunos científicos ya afirmaban que el desierto del Sahara había sido una zona de expendorosa vida hace 4000 años, cosa que quedó totalmente demostrada gracias a estas pinturas. Después de varios años, un pequeño grupo de especialistas en el Sahara recorrió las montañas de Tassili para realizar un estudio más profundo sobre la situación de las pinturas.

La guerra impidió que se pudiera llevar a cabo un estudio en profundidad y serio de las pinturas, por lo que el grupo de especialistas tuvo que recurrir al ejército francés. Entre estos especialistas se encontraba una persona de carácter excepcional y amante del desierto por encima de todo, el etnólogo y arqueólogo francés Henri Lhote (1903 – 1991). Henri Lhote era huérfano desde niño y comenzó a trabajar a los 14 años. Años más tarde sufrió un grave accidente que truncó su carrera de aviador militar. A los 20 años, ansioso de aventuras, busco la forma de vivir y trabajar en el desierto.

 Obtuvo un trabajo que trataba de combatir la langosta en el desierto. Para ello recibió 2.000 francos, con los que Henri Lhote compró un camello y varios libros sobre la langosta. Con este equipamiento y sin nada de experiencia a sus espaldas, emprendió un viaje hacia el desierto sin saber los peligros de ese inmenso mar de arena.

Estuvo más de tres años en el desierto del Sahara, alejado de cualquier núcleo urbano y de la civilización. Recorrió el desierto más grande del mundo varias veces en todas direcciones, lo que sumó más de 80.000 km, entablando amistad con los Tuaregs. Gracias a los conocimientos que adquirió sobre el desierto, la universidad de París lo premió con un doctorado.

Gracias a este destacado nombramiento, su pasión por el desierto se vio intensificada aun mas, lo que lo llevó a preparar una expedición para investigar los enigmáticos “dioses” de Tassili, expedición que no se realizó puesto que estalló La Segunda Guerra Mundial. Estando de servicio, una gravísima lesión de la columna vertebral lo dejó totalmente inválido durante varios años.

El destino se interponía en su sueño de plasmar en papel aquellos tesoros de arte paleolítico. A principios de 1956, obtuvo ayuda del gobierno francés y de algunas entidades científicas para poder organizar por fin la expedición a la meseta de Tassili n’Ajjer.

 Tanto el viaje como la inmensa zona de desfiladeros presagiaban toda clase de riesgos. Pero Henri Lhote jamás retrocedió un solo paso, ya que quería cumplir su sueño a toda costa. En febrero, el equipo de Henri Lhote se pone en marcha hacia el peligroso desierto, la expedición cuenta con treinta camellos, un guía tuareg, dos auxiliares y varios conocidos especialistas. Los días son agotadores y a partir de Yanet empiezan a aparecer desfiladeros en las montañas.

La meseta de Tassili se encuentra a mas de 700 metros de altura sobre el nivel del mar. El propio Lhote describió el ascenso a dicho lugar: “Las bestias tienen cortado el aliento por el esfuerzo, la rampa es cada vez más empinada y la mole de pedruscos se va haciendo más imponente.

 Algunos camellos se desploman bajo la carga que cae rodando torrentera abajo; los hombres deben acudir a todas partes. En los guijarros se perciben huellas de sangre, pues sin excepción todos tienen despellejadas las patas y se han dañado las pezuñas en las aristas cortantes de las rocas. El animal que lleva las grandes cajas con los tableros de dibujo acaba de desplomarse bajo su carga que ha dado contra una peña y está claro que jamás podrá incorporarse. Mando sacar los tableros y tomo la decisión de que nos los carguemos al hombro. Cada uno recibe su parte y aquí comienza el calvario para todos, pues aún no se divisa la cima y el sendero se encrespa más y más bajo nuestros pies…”.

Después de incontables esfuerzos, se cumple el objetivo buscado y cada día que pasa en la meseta de arenisca equivale a más sorpresas. Se encuentran cuevas, acantilados, abrigos en las rocas, y las cuevas de las pinturas están dispersas por el terreno. La región en la que se encuentra la expedición se asemeja a un paisaje lunar, nos dice Lhote: “Lo deforme y lo fantástico de sus contornes finge graneros desfondados, castillos de ruinosos torreones, decapitados gigantes en actitud de súplica.

Atraviesan ese dédalo y en él se entrecruzan desfiladeros de piso arenoso, angostos como callejas medievales. Quien allí se aventura cree hallarse en una ciudad de pesadilla”. Henri Lhote y su equipo llegan a su meta, Lhote comienza el trabajo de calco y coloreado de las pinturas. En cada laberinto de roca hay nuevas colecciones de arte rupestre paleolítico. Las pinturas son muy extrañas, cazadores, arqueros, grandes escenas de la vida cotidiana, pequeñas gacelas o los descomunales y amenazantes “dioses” que se localizan en superficies cóncavas o convexas. Para poder calcar los dibujos centímetro a centímetro es necesario estar de rodillas o tumbado en los deformes salientes de rocas.

 De este modo, se registran cientos de paredes e imágenes, Lhote escribió: “Estábamos literalmente trastornados por la variedad de estilos y de temas superpuestos, en suma, nos tocó enfrentarnos con el mayor museo de arte prehistórico existente en el mundo y con imágenes arcaicas de gran calidad, pertenecientes a una escuela desconocida hasta el presente”.Después de explorar la región de Tan-Zumaitak y la de Tamir, Henri Lhote y su equipo se dirigieron al pequeño macizo de Yabbaren. “Cuando veas Yabbaren -le había dicho su viejo camarada Brenans- te quedarás estupefacto”. Y no mentía cuando lo dijo,Yabbaren en el lenguaje de los tuaregs significa “Los Gigantes”.

Es en este lugar es donde están representados los supuestos cosmonautas, en unas pinturas inmensas y desconcertantes. “Cuando nos encontramos entre las cúpulas de areniscas que se parecen a las aldeas negras de chozas redondas- dice Lhote- no pudimos reprimir un gesto de admiración”. Esta zona parece como una pequeña ciudad, con sus calles y demás elementos urbanos, todas las paredes están cubiertas por estos seres de “cabezas redondas”, imágenes de gran tamaño pintadas supuestamente entre el 7.500 y el 8.000 a.C.

Estas pinturas no solo reflejan a los habitantes de las tribus que habitaron la meseta de Tassili, sino también a posibles cosmonautas que llegaron a la tierra durante el periodo paleolítico.

Tal vez representen a seres superiores que descendieron en la meseta y que, ante el temor de los nativos, pasearon por esa región montañosa del sur de Argelia, observando la convivencia, evolución y técnica de los primeros grupos humanos.

El propio Henri Lhote después de observar al “Gran Dios Marciano” de Yabbaren, escribió: “Hay que retroceder un tanto para verlo en conjunto. El perfil es simple, y la cabeza redonda y sin más detalles que un doble óvalo en mitad de la cara, recuerda la imagen que comúnmente nos forjamos de un ser de otro planeta. ¡Los marcianos! Qué título para un reportaje y qué anticipación.

Pues si seres extraterrestres pusieron alguna vez pie en el Sahara, hubo de ser hace muchísimos siglos ya que las pinturas de esos personajes de cabeza redonda del Tassili, cuentan, por lo que colegimos, entre las más antiguas. 

Los “marcianos” -prosigue- abundan en Yabbaren y hemos podido trasladar no pocos frescos espléndidos referentes a su estadía. Brenans había señalado algunos pero las mejores piezas le habían pasado por alto pues son prácticamente invisibles y para volverlas a la luz ha sido menester un buen lavado de las paredes con esponja”.

Entre estos descubrimientos hay un gran fresco en el que la figura central es “El Dios Astronauta” al que Henri Lhote considera de un periodo anterior al de “El Dios Marciano”. Lhote clasificó los dibujos en distintos grupos y periodos, muchos de los dibujos datan de más de 10.000 años de antigüedad, y en los que se podía apreciar seres con escafandra, guantes, botas, casco, así como extraños equipos e indumentarias. 

Estableció varios grupos de seres: Seres de cabeza redonda y cuernos de pequeño tamaño; diablillos; dibujos del Período Medio con hombres de cabeza redonda; hombres de cabeza redonda evolucionada; período decadente de las cabezas redondas; hombres de cabeza redonda muy evolucionada; período de los Jueces de Paz; hombres blancos longilíneos del período prebovidense; hombres cazadores con pinturas corporales del período bovidense antiguo; estilo bovidense; período de los carros; período de los caballos montados o de los hombres bi-triangulares.

La aparición de algunos símbolos junto a los frescos han hecho suponer a varios investigadores la posible existencia de algún tipo de escritura hace 5.000 años, lo cual es un duro golpe para las tesis oficiales en las que se mantienen que Mesopotamia es la cuna de la civilización y de la escritura. Estos presuntos “extraterrestres” se repiten también en las regiones de Azyefú, Ti-n-Tazarif y en Sefar.

En Ananguat, dentro de un fresco de distintos estilos, se puede distinguir a un extraño personaje que se encuentra con los brazos extendidos hacia delante y sale de un extraño objeto ovoide. Lhote escribió acerca de este fresco lo siguiente: “Más abajo, otro hombre emerge de un ovoide con círculos concéntricos que recuerda un huevo, o más problemáticamente un caracol. Toda prudencia es poca para interpretar semejante escena, ya que nos hallamos ante unos temas pictóricos sin precedentes”. 

Esas son las palabras de Henri Lhote, el etnólogo y explorador que rescató el patrimonio artístico de remotos pueblos que habitaron este maravilloso lugar. Los “Dioses de cabezas redondas” refuerzan la fascinante hipótesis en distintas partes del mundo referentes a la posible intervención de seres del espacio en el remoto pasado del planeta Tierra. Aun hoy, en la meseta de Tassili n’Ajjer, el “Gran Dios Marciano” permanece imborrable en la roca del macizo argelino. Estas pinturas son quizás un testimonio mudo de la visita de seres que llegaron de las estrellas.

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