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domingo, 15 de septiembre de 2019
miércoles, 19 de junio de 2019
Lo que hay Debajo de Tiahuanaco es Grandioso
Antonio Portugal Alvizuri lleva una vida de investigación a cuestas. Nacido en el Departamento de La Paz, Bolivia, el 14 de junio de 1948 en la población de Chulumani, nos comenta que este espacio cabecera de la Amazonía en su país es “lleno de árboles frutales, montañoso, un lugar muy bello, que me agarra mucho. Mi niñez la hice en la ciudad de La Paz y a los tres años emigré a California, Estados Unidos”. De allí, viajó por el mundo entero.
Sus hermanos vivían en Norteamérica, y obtuvo la greencard tempranamente. Por ello, a los 19 años cuenta que “tuve que servir en las fuerzas armadas, y elegí la marina”, recorriendo el sudeste asiático en ese trayecto.
Este viajero que ya tiene a su haber cinco libros mágicos sobre seres de luz, contacto originario, ciudades intraterrenas y quiebres paradigmáticos nos explica sobre la identidad quechua y aymara si encontró alguna similitud entre la cultura andina y la cultura oriental que vio en sus vivencias: “hoy entiendo que cada uno de mis viajes de alguna forma han sido parte de distintas misiones: hay una pequeña islita al norte del archipiélago japonés que tiene muchas similitudes con el mundo aymara o quechua”.
Este viajero que ya tiene a su haber cinco libros mágicos sobre seres de luz, contacto originario, ciudades intraterrenas y quiebres paradigmáticos nos explica sobre la identidad quechua y aymara si encontró alguna similitud entre la cultura andina y la cultura oriental que vio en sus vivencias: “hoy entiendo que cada uno de mis viajes de alguna forma han sido parte de distintas misiones: hay una pequeña islita al norte del archipiélago japonés que tiene muchas similitudes con el mundo aymara o quechua”.
Antonio confiesa que “desde muy niño tuve visiones y premoniciones, heredadas de mi madre”. Le han sucedido diferentes fenómenos. Incluso tuvo viajes al futuro: cuando niño, soñó con viajes muy lejanos, “de construcciones muy diferentes a las que teníamos y a las que estaba habituado, y muy cerca de una ciudad cuyas casas tenían especies de techos curvados y los pescadores boteros usaban paraguas, como yo lo interpreté de niño… desperté y le conté a mi madre.
Cuando estuve en la marina norteamericana, y estuve en un puerto al sur de la China, vi exactamente la imagen con la que soñé de niño. Y los sombreros eran los paraguas que había visto…”, relata.
Cuando estuve en la marina norteamericana, y estuve en un puerto al sur de la China, vi exactamente la imagen con la que soñé de niño. Y los sombreros eran los paraguas que había visto…”, relata.
Antonio Portugal, uno de los conferencistas del Segundo Congreso Internacional de Sabidurías Ancestrales, que se realizará del 14 al 16 de Noviembre.
Miembro adscrito del Instituto Nacional de Arqueología de Bolivia, trabajó allí por más de 30 años, lo que ha facilitado su ingreso a muchos lugares.
Desde allí, ha desarrollado diferentes investigaciones que han apoyado al desarrollo de la arqueología en su país; en uno de esos viajes, tuvo una experiencia que le cambió la vida.
Desde allí, ha desarrollado diferentes investigaciones que han apoyado al desarrollo de la arqueología en su país; en uno de esos viajes, tuvo una experiencia que le cambió la vida.
Era 1981, y se encontraba contemplando el atardecer en la famosa Isla del Sol, en medio del lago Titicaca: “viendo todas las maravillas de un atardecer, contemplando cómo llegaban los botes de totora, y yo quería compartir el momento con alguien más porque lo encontraba maravilloso, y como había ido solo, pensé ‘qué lástima que no esté con alguien más para poder apreciar juntos toda la belleza que tiene el lugar’…
En eso, aparecieron dos viejitos aymaras, muy muy viejitos, con quien me hice amigo; y me invitaron donde había una chinkana… Yo no sabía lo que era una chinkana, y ellos me explicaron que era un túnel. Al preguntarles dónde estaba ese túnel, me dijeron que estaba en el lago menor, no en la Isla del Sol”.
En eso, aparecieron dos viejitos aymaras, muy muy viejitos, con quien me hice amigo; y me invitaron donde había una chinkana… Yo no sabía lo que era una chinkana, y ellos me explicaron que era un túnel. Al preguntarles dónde estaba ese túnel, me dijeron que estaba en el lago menor, no en la Isla del Sol”.
Antonio prosigue su relato: “tras despedirme de los viejitos, volví a la ciudad con la idea de hacer un documental con un investigador amigo, Juan Carlos. Y una noche en la casa de mis padres, donde yo vivía, mientras estaba en mi cama ingresaron por la pared -y no por la puerta- dos seres de luz.
Uno se paró delante de mí y el otro se sentó en mi cama y me agarró mi brazo izquierdo; era tal la luminiscencia que transmitían estos seres, que pasó esa energía a mi brazo desde el que me agarraba la mano, iluminándolo también.
Uno se paró delante de mí y el otro se sentó en mi cama y me agarró mi brazo izquierdo; era tal la luminiscencia que transmitían estos seres, que pasó esa energía a mi brazo desde el que me agarraba la mano, iluminándolo también.
Yo estaba paralizado, no podía hacer nada, ellos me paralizaron”. El hombre de ciencia prosigue su narración: “eran seres muy bellos, tenían unas túnicas blancas y una cabellera dorada. De sus ojos, que eran de color verde amarillento, salían una especie de láseres que se introducían en mis ojos, y en ese momento comenzaron a darme mucha información que iba directamente a mi cerebro.
Me dijeron que no diera a conocer aún el lugar y el contenido de las chinkanas, porque el mundo no estaba preparado, porque aun somos muy destructivos. Me cuentan que se contactaron conmigo porque tengo misiones directas que cumplir, y me informan que me irán preparando. Luego, se fueron y en la pared se quedó por varios minutos esa luminiscencia”.
Me dijeron que no diera a conocer aún el lugar y el contenido de las chinkanas, porque el mundo no estaba preparado, porque aun somos muy destructivos. Me cuentan que se contactaron conmigo porque tengo misiones directas que cumplir, y me informan que me irán preparando. Luego, se fueron y en la pared se quedó por varios minutos esa luminiscencia”.
Los detalles de esa vivencia y lo que sucedió al interior de la chinkana están plasmados en su primer libro, que vio la luz recién el año 2007, tal y como lo pidieron los maestros de luz.
Cabe acotar que el mismo Antonio ha comentado en entrevistas anteriores que su interés inicial era eminentemente arqueológico, y la experiencia transformadora que lo llevó a entender dimensiones y portales de espacio tiempo más allá de la lógica científica, transformó su forma de ver el mundo.
Cabe acotar que el mismo Antonio ha comentado en entrevistas anteriores que su interés inicial era eminentemente arqueológico, y la experiencia transformadora que lo llevó a entender dimensiones y portales de espacio tiempo más allá de la lógica científica, transformó su forma de ver el mundo.
De acuerdo a Antonio, los seres de luz que lo visitan “son seres con los que vivimos normalmente; son seres invisibles, que están en todo el mundo, pero se materializan corporalmente a voluntad. La comunicación la realizamos por mensajes telepáticos.
Son seres de nuestro planeta, que están aquí”. No tienen nombres; nos comenta. Además, aclara que él no realiza viajes astrales a su propia voluntad, sino que “salgo solamente cuando ellos me vienen a recoger, con mis guías astrales”.
Son seres de nuestro planeta, que están aquí”. No tienen nombres; nos comenta. Además, aclara que él no realiza viajes astrales a su propia voluntad, sino que “salgo solamente cuando ellos me vienen a recoger, con mis guías astrales”.
“Tengo mucho trabajo por realizar aun en ese lugar, siempre y cuando los seres de luz, los achachilas de Los Andes y los maestros mayores, así me lo permitan”.
“Tengo mucho trabajo por realizar en ese lugar, siempre y cuando los seres de luz, los Achachilas de los Andes y los Maestros Mayores, así me lo permitan”.
Es que al único lugar al que ha ingresado físicamente es a la chinkana que está ubicada en el lago menor: “ingresé hasta cierto lugar; es impresionante, porque la tapa de este lugar fue removida con la ayuda de un ser vuelto del pasado.
Sólo entre tres personas -mi amigo que había llegado de los Estados Unidos, Juan Carlos, el personaje éste y yo, hubiera sido imposible mover una placa de semejante peso…
Sólo entre tres personas -mi amigo que había llegado de los Estados Unidos, Juan Carlos, el personaje éste y yo, hubiera sido imposible mover una placa de semejante peso…
Sin embargo, pudimos abrirla formando un pequeño triángulo para que un cuerpo humano pudiera ingresar. Al momento de abrir, salió un olor tremendamente hediondo, y pensé que habíamos abierto una tumba. Juan Carlos fue el primero en entrar, y al salir, pálido, me dijo que había dos almas dentro: eran los guardianes astrales del lugar, que lo rechazaron.
Yo ingresé, bajé por unas gradas con mucho barro en las escalinatas y con un olor fétido, pero pude ver con la luz que tenía en la linterna petroglifos similares a los que hay en Tiahuanaco. Me moría de espanto y de miedo; salí e informé, pero todo esto se truncó, y me alegro, porque de otro modo hubiéramos destruido todo aquello”.
Yo ingresé, bajé por unas gradas con mucho barro en las escalinatas y con un olor fétido, pero pude ver con la luz que tenía en la linterna petroglifos similares a los que hay en Tiahuanaco. Me moría de espanto y de miedo; salí e informé, pero todo esto se truncó, y me alegro, porque de otro modo hubiéramos destruido todo aquello”.
¿Entonces ese lugar aún no está explorado?
– No. Muchas veces hasta me han presionado para revelar el lugar y darlo a conocer. Pero ellos (los seres de luz) me dijeron que esperara; en Tiahuanaco, un grupo de investigadores hemos colocado una especie de geo radar por el largo de 180 metros con un CPU y unas estacas metálicas conectadas a sensores, y con este sistema se puede ver bajo la superficie del lugar, hasta 40 metros de profundidad.
Investigamos varios lugares en el sector, y la computadora nos dio, al día siguiente, los resultados de una cámara que mide casi diez metros de ancho por seis de alto, donde ningún arqueólogo ni nadie ha ingresado, más una chinkana de siete metros de ancho.
Investigamos varios lugares en el sector, y la computadora nos dio, al día siguiente, los resultados de una cámara que mide casi diez metros de ancho por seis de alto, donde ningún arqueólogo ni nadie ha ingresado, más una chinkana de siete metros de ancho.
Ya he pedido el permiso para poder hacer algo sobre ese asunto el próximo año; éste es año de elecciones y no se puede hacer mucho. Tengo ganas de ingresar al lugar, porque te adelanto, Tiahuanaco está apenas rasgado. Lo que hay debajo de Tiahuanaco es grandioso.
Además que hemos podido detectar con el mismo sistema, una pirámide en punta, que está también enterrada. Entonces, tengo mucho trabajo por realizar en ese lugar, siempre y cuando los seres de luz, los achachilas de Los Andes y los maestros mayores, así me lo permitan.
Además que hemos podido detectar con el mismo sistema, una pirámide en punta, que está también enterrada. Entonces, tengo mucho trabajo por realizar en ese lugar, siempre y cuando los seres de luz, los achachilas de Los Andes y los maestros mayores, así me lo permitan.
¿Crees que estamos preparados para conocer y entender estos hallazgos?
– Más que preparados, creo que hay mucha más conciencia en los corazones, sobre todo en las nuevas generaciones que están naciendo. Tanto mis libros como mis investigaciones han despertado mucha curiosidad alrededor del mundo. Estuve el mes pasado con un investigador de History Channel, que está sumamente interesado en desarrollar más estos temas en documentales. Tiahuanaco tiene muchos secretos y sobre todo misterios.
Yo sé -pese a que he recibido muchas críticas por esto-, que los aymaras han sido parte de la construcción del Tiahuanaco; como idioma, el aymara es uno de los más antiguos, y tiene la habilidad de traducir simultáneamente 14 idiomas; el programa se llama ATAMIRI, y fue creado por un gran amigo mío, Iván Guzmán de Rojas.
Yo sé -pese a que he recibido muchas críticas por esto-, que los aymaras han sido parte de la construcción del Tiahuanaco; como idioma, el aymara es uno de los más antiguos, y tiene la habilidad de traducir simultáneamente 14 idiomas; el programa se llama ATAMIRI, y fue creado por un gran amigo mío, Iván Guzmán de Rojas.
¿Cuándo fue la última vez que se te presentaron los seres de luz?
– En una conferencia en República Dominicana, en el Primer Encuentro por la Unidad Mundial, en 2013. Me dijeron que tenía que estar cerca del mar, así que me alojé en el séptimo piso de un hotel con vista al mar.
Esa noche no pude conectarme, y muy temprano abrí las cortinas, a eso de las siete y media de la mañana, y sentí que me paralizaba, que es el indicador de que vienen.
Pero con la luz de la mañana, no pude ver directamente a los seres de luz, aunque me dieron sus mensajes que aun no puedo revelar, pero que tienen que ver con la geografía entre Los Andes y el Caribe.
Esa noche no pude conectarme, y muy temprano abrí las cortinas, a eso de las siete y media de la mañana, y sentí que me paralizaba, que es el indicador de que vienen.
Pero con la luz de la mañana, no pude ver directamente a los seres de luz, aunque me dieron sus mensajes que aun no puedo revelar, pero que tienen que ver con la geografía entre Los Andes y el Caribe.
“No somos ciudadanos de cuarta categoría, como me decían cuando viví en Estados Unidos”.
“No somos ciudadanos de cuarta categoría, como me decían cuando viví en Estados Unidos”.
El próximo encuentro por la Unidad Mundial se realizará el próximo año a fines de marzo, en Lima, Perú.
Al respecto, Antonio comenta que “nos estamos comenzando a unir: los que dieron la conferencia de diferentes países les gustó lo que hablé, porque me decían que estaban más metidos con la cultura maya y maya chichén, de México, de centro y norteamérica, sin embargo no habían escuchado tanto sobre el Tiahuanaco, la puerta del sol, etcétera”.
Además, Antonio remarca que “parte de todo lo que te estoy diciendo, lo daré en la conferencia en La Serena”. Se refiere al Segundo Congreso Internacional de Sabidurías Ancestrales, que se realizará del 14 al 16 de noviembre. [Revisa el reportaje de Revista Las Magas AQUI]
Al respecto, Antonio comenta que “nos estamos comenzando a unir: los que dieron la conferencia de diferentes países les gustó lo que hablé, porque me decían que estaban más metidos con la cultura maya y maya chichén, de México, de centro y norteamérica, sin embargo no habían escuchado tanto sobre el Tiahuanaco, la puerta del sol, etcétera”.
Además, Antonio remarca que “parte de todo lo que te estoy diciendo, lo daré en la conferencia en La Serena”. Se refiere al Segundo Congreso Internacional de Sabidurías Ancestrales, que se realizará del 14 al 16 de noviembre. [Revisa el reportaje de Revista Las Magas AQUI]
Háblanos de la Ciudad de Luz…
– Bajo el mismo lago menor hay una ciudad intraterrena: la ciudad de luz. Es un lugar lleno de energía, las construcciones son tipo domos, de color beige, y todo lo que hay allí es flotante; los seres flotan, hay tremendas pantallas como de televisión, pero de un grosor de papel, que se van moviendo.
Allí están los espíritus de grandes científicos. Hay muchas de estas ciudades: en el Tíbet, en el Titcaca y en otros lugares.
Allí están los espíritus de grandes científicos. Hay muchas de estas ciudades: en el Tíbet, en el Titcaca y en otros lugares.
De acuerdo con lo que explica Antonio, en estas ciudades intraterrenas se están desarrollando grandes avances tecnológicos.
“Es una ciudad que está dentro del lago: allí fui iniciado por los maestros de luz; no me podía acercar a ellos porque tenían tanta energía que podían dañar mi plano espiritual y mi plano físico, que se encontraba en la ciudad de La Paz”, relata el investigador, y concluye “en realidad yo siempre he vivido dos mundos paralelos, se puede decir; el que normalmente usamos a diario, y el otro mundo que ya mucha gente está empezando a conocer”.
“Es una ciudad que está dentro del lago: allí fui iniciado por los maestros de luz; no me podía acercar a ellos porque tenían tanta energía que podían dañar mi plano espiritual y mi plano físico, que se encontraba en la ciudad de La Paz”, relata el investigador, y concluye “en realidad yo siempre he vivido dos mundos paralelos, se puede decir; el que normalmente usamos a diario, y el otro mundo que ya mucha gente está empezando a conocer”.
Literatura
Los cinco libros de Antonio se han traducido al inglés y actualmente se venden en Amazon, para leer en Kindle. Si bien aun no está en librerías a nivel nacional, está evaluando la posibilidad de traerlos al país, y traerá algunos ejemplares al Congreso en La Serena. Sus títulos son:
1. La chinkana del titicaca, los túneles secretos del lago sagrado. 2. Ciudades secretas en los andes, los mensaje sd elos seres de luz. 3. En contacto con los maestros mayores 4. Del Tíbet a Los Andes, el encuentro de dos culturas. 5. Pakari, el gigante andino.
Portugal ya finalizó su sexto libro, al que todavía no le ha puesto nombre.
En su último libro publicado, “Pakari, el Gigante andino”, menciona a una serie de entidades, entre ellos a los reptilianos, seres que vinieron por lo bello de nuestro planeta y que de acuerdo a Antonio “han estado con nosotros desde hace miles de años y se mimetizan con nosotros muy bien. Son seres con los que hay que tener cuidado”, advierte.
El libro se sitúa en un pequeño pueblo en el departamento de Oruro, Sabaya; el autor narra que “me encontré con una mujer aymara muy linda; ella me indicó que fuera donde un ñiatiri o brujo, y cuando fui a la pequeña casita del ñiatiri se transformó en un gigante, quien me narró cómo se hizo el Tiahuanaco, porque él fue parte de la construcción. Me habló de los gigantes, de los reptilianos, de los cíclopes, de los enanos y de la ciudad intraterrena bajo Sabaya…”
El libro se sitúa en un pequeño pueblo en el departamento de Oruro, Sabaya; el autor narra que “me encontré con una mujer aymara muy linda; ella me indicó que fuera donde un ñiatiri o brujo, y cuando fui a la pequeña casita del ñiatiri se transformó en un gigante, quien me narró cómo se hizo el Tiahuanaco, porque él fue parte de la construcción. Me habló de los gigantes, de los reptilianos, de los cíclopes, de los enanos y de la ciudad intraterrena bajo Sabaya…”
Para quienes encuentren fuera de verosimilitud las experiencias narradas por este investigador, existe en la comunidad de Curahuara de Carangas una iglesia que posee frescos, esto es, pinturas realizadas sobre una superficie cubierta con dos capas de cal, datadas en el año 1608 donde se evidencia la existencia tanto de reptilianos como de ciudades intraterrenas.
Lo impresionante es que estos hallazgos fueron corroborados después de la publicación del libro.
Lo impresionante es que estos hallazgos fueron corroborados después de la publicación del libro.
¿Qué significan para ti tantos años de trabajo y de búsqueda identitaria?
– Estos 30 años para mí han sido muy importantes, porque además de conocer los lugares secretos y haber podido conocer y trabajar en conjunto con grandes e importantes arqueólogos, he conocido el mundo espiritual de los aymaras y de los quechuas, he podido conocer lo que mucha gente no sabe, incluyendo por ejemplo las imágenes de los reptilianos, pintados en una iglesia por un cura hace 400 años…
No somos ciudadanos de cuarta categoría, como me decían cuando viví en Estados Unidos. Hemos tenido culturas trascendentes: hemos tenido el gran Tiahuanaco, la Chinchorro en Chile… Las energías del Tíbet ya se han trasladado a lo que es el Titicaca y las montañas.
Todo eso está resguardado por los apu achachilas: tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos, además de tener un idioma que es uno de los más importantes que ha tenido el planeta Tierra.
No somos ciudadanos de cuarta categoría, como me decían cuando viví en Estados Unidos. Hemos tenido culturas trascendentes: hemos tenido el gran Tiahuanaco, la Chinchorro en Chile… Las energías del Tíbet ya se han trasladado a lo que es el Titicaca y las montañas.
Todo eso está resguardado por los apu achachilas: tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos, además de tener un idioma que es uno de los más importantes que ha tenido el planeta Tierra.
Fuente: Antonio Portugal Alvizuri
sábado, 18 de mayo de 2019
La Anomalía Magnética del Lago Vostok
La Antártida es el continente más remoto, cuyo acceso y clima son respectivamente el más difícil y el más extremo (¡hasta -89,2 grados Celsius!).
Durante 6 meses del año permanece en la oscuridad más completa, mientras que en el verano austral, un sol pálido brilla cerca al horizonte.
Sin contar la banquisa, las tierras antárticas tienen un total aproximado de 14 millones de kilómetros cuadrados de extensión.
Por consiguiente, se trata del quinto continente más grande del mundo.
Sin contar la banquisa, las tierras antárticas tienen un total aproximado de 14 millones de kilómetros cuadrados de extensión.
Por consiguiente, se trata del quinto continente más grande del mundo.
Aunque desde la antigüedad se había conjeturado sobre su existencia, representándola en varios mapas de la Edad Media con el nombre de Terra Australis Incognita, el continente fue avistado por primera vez sólo el 27 de enero de 1820 por el oficial de la Marina imperial rusa Fabian Gottlieb von Bellingshausen, mientras que el primer hombre que pisó sus tierras fue el anglo-estadounidense John Davis, el 7 de febrero de 1821.
En 1908, el Reino Unido reivindicó su soberanía sobre la porción de Antártida que se extiende del Polo Sur al sexagésimo paralelo y del meridiano 20 oeste hasta el meridiano 80 oeste.
Sucesivamente, otras siete naciones soberanas (Nueva Zelanda, Francia, Australia, Alemania nazista, Noruega, Chile, Argentina), presentaron peticiones oficiales a los organismos internacionales para obtener el dominio sobre otras tantas áreas de Antártida (la reivindicación de Alemania nazista sobre la tierra llamada Nueva Suabia perdió todo su valor luego del resultado de la segunda guerra mundial).
Sucesivamente, otras siete naciones soberanas (Nueva Zelanda, Francia, Australia, Alemania nazista, Noruega, Chile, Argentina), presentaron peticiones oficiales a los organismos internacionales para obtener el dominio sobre otras tantas áreas de Antártida (la reivindicación de Alemania nazista sobre la tierra llamada Nueva Suabia perdió todo su valor luego del resultado de la segunda guerra mundial).
Sin embargo, las reclamaciones territoriales antárticas no se han hecho sobre todo el continente. La Tierra de Marie Byrd (de unos 1,6 millones de kilómetros cuadrados de extensión), explorada por el estadounidense Richard Byrd en 1929, no ha sido nunca solicitada por ningún estado soberano. ¿Por qué?
La fecha crucial de la exploración de Antártida fue el mes de diciembre de 1911, cuando el noruego Roald Amundsen llegó al Polo Sur en una arriesgada expedición.
Los exploradores, por lo general, han sido enviados siempre por los servicios secretos de los estados y, frecuentemente, tienen la misión de identificar las zonas aptas para la explotación minera y también las que son militarmente estratégicas.
Después del fin de la segunda guerra mundial, ciertas naciones soberanas establecieron algunas bases en la Antártida, oficialmente por motivos científicos.
Después del fin de la segunda guerra mundial, ciertas naciones soberanas establecieron algunas bases en la Antártida, oficialmente por motivos científicos.
La Unión Soviética construyó una base situada en las coordenadas 78 grados 27’ Sur y 106 grados 50’ Este, y la llamó Vostok (este, en ruso).
Hoy, la estación Vostok, localizada a 3488 metros sobre el nivel del mar (exactamente sobre una costra de hielo de más de 3600 metros de espesor), es la más aislada de las 67 estaciones científicas (pertenecientes a 30 estados diferentes), que existen actualmente en la Antártida, y su campo base es la estación Mirny, en la costa antártica.
En 1970, luego de las prospecciones radar efectuadas por medio de aviones, los rusos declararon que su base había sido construida casualmente justo en el lugar donde, 3623 metros más bajo, estaba el lago subglacial más grande del mundo, el cual fue también bautizado Vostok.
Muy extraño: en efecto, si se considera que la superficie de la Antártida es de 14 millones de kilómetros cuadrados y que el lago tiene alrededor de 14.000 kilómetros cuadrados de extensión, la probabilidad de construir fortuitamente la base en el punto exacto donde 3623 metros más abajo surge el lago, ¡es una entre 1000!
Debe recordarse que los lagos subglaciales en la Antártida son aproximadamente 140, pero el Vostok es ciertamente el más extenso y también el más misterioso.
El lago Vostok, que contiene agua en estado líquido, tiene 250 kilómetros de largo y unos 60 de ancho.
El volumen total de agua que contiene es de alrededor de 5400 kilómetros cubos (¡serían suficientes para el consumo hídrico de unas 50 millones de personas durante 3 años, calculando cien litros por persona al día!)
El volumen total de agua que contiene es de alrededor de 5400 kilómetros cubos (¡serían suficientes para el consumo hídrico de unas 50 millones de personas durante 3 años, calculando cien litros por persona al día!)
Entre los varios misterios que esconde el lago Vostok, se incluye el de la altitud sobre el nivel del mar del fondo del mismo lago: si se consideran los datos del Scientific Commitee on Antartic Research, la superficie del lago está situada 3623 metros debajo de la base Vostok, que a su vez está a 3488 metros sobre el nivel del mar.
La superficie del lago se encontraría, por lo tanto, a 135 metros bajo el nivel medio del mar, y como la profundidad máxima es de 800 metros (profundidad promedio de 670 metros), el fondo del lago se hallaría a 935 metros bajo el nivel medio del mar.
Según los datos oficiales, la temperatura del agua del lago es de -3 grados Celsius, y su estado líquido se mantiene gracias a la enorme presión causada por la capa de hielo. Otras fuentes indican, en cambio, que en algunos puntos del lago la temperatura alcanza los 19 grados, lo que sugiere que debajo de él hay, probablemente, una intensa actividad geotérmica.
Actualmente, hay opiniones controvertidas sobre cuán antiguo es el estrato de hielo que cubre al lago Vostok. Mientras que algunos científicos proponen una antigüedad de 420 milenios, otros investigadores sostienen que se formó sólo hace 13 milenios.
En 1998, algunos científicos rusos, estadounidenses y franceses perforaron esta corteza hasta llegar a unos 120 metros antes de la superficie del lago, con la excusa oficial de evitar contaminarlo.
Ha habido ulteriores perforaciones (2008 y 2009), pero ninguna, hasta hoy, ha profundizado en la costra de hielo hasta el punto de llegar al lago. Los análisis del hielo extraído identificaron rastros de metano, bacterias, restos de polen, de pluricelulares marinos y otros residuos de seres pluricelulares desconocidos.
De los estudios efectuados se llegó a la conclusión de que el lago Vostok es un ambiente super saturado de oxígeno (la concentración de éste podría ser 50 veces mayor de la de un lago normal superficial).
De los estudios efectuados se llegó a la conclusión de que el lago Vostok es un ambiente super saturado de oxígeno (la concentración de éste podría ser 50 veces mayor de la de un lago normal superficial).
Por ahora, estos factores han convencido a los científicos de no perforar del todo la capa de hielo, ya que una vez abierta, podrían surgir del lago bacterias completamente desconocidas hasta hoy, capaces de contaminar el ambiente circunstante.
La última noticia, de febrero de 2010, informa que el científico ruso Valerie Lukin, encargado de la expedición rusa en Antártida, se considera listo para enviar una sonda al interior del lago en el 2012.
La sonda sería estéril, con el fin de no contaminar el ambiente subglacial. Lukin sostiene que se podrán estudiar micro-organismos vivos que se remontan a cientos de milenios atrás.
La sonda sería estéril, con el fin de no contaminar el ambiente subglacial. Lukin sostiene que se podrán estudiar micro-organismos vivos que se remontan a cientos de milenios atrás.
A partir del 2001, un grupo de científicos estadounidenses comenzó a sobrevolar el lago Vostok a baja altura, con el fin de estudiar la actividad magnética que se verifica por allí. Durante estos sobrevuelos, se descubrió una poderosa anomalía magnética en la zona suroriental del lago.
La discrepancia se calculó en 1000 nanoteslas, una cantidad enorme, cuyas causas son ignotas. Otra característica de la anomalía es su extraordinaria amplitud, ya que se extiende por unos 166 kilómetros cuadrados.
La discrepancia se calculó en 1000 nanoteslas, una cantidad enorme, cuyas causas son ignotas. Otra característica de la anomalía es su extraordinaria amplitud, ya que se extiende por unos 166 kilómetros cuadrados.
Inicialmente se intentó explicar la anomalía magnética a partir de causas naturales.
Michael Studinger, de Columbia University, sostuvo que muy probablemente, la corteza terrestre es muy delgada en el fondo del lago. Por tanto, la cercanía con el manto causaría un aumento de la actividad magnética.
El geólogo Ron Nicks sostiene, en cambio, exactamente lo contrario: la delgadez de la corteza y la consiguiente cercanía del manto causarían un calentamiento de la costra misma y esto debería reducir la actividad magnética en vez de aumentarla.
Según el profesor Thomas Gold (revista Nexus Australia), la anomalía sería causada por una excepcional concentración de xenón, argón y metano, que provendría justamente del manto. Si se extrajera la capa de hielo que cubre al lago Vostok, se produciría una inmensa explosión, y la consiguiente dispersión de los gases mencionados en la atmósfera podría conllevar imprevisibles daños al planeta.
Para algunos investigadores (Charles Hapgood, Graham Hankook, Flavio Barbero), quienes apoyan la teoría Atlántida en Antártida, la anomalía magnética podría ser causada por las ruinas metálicas de una enorme ciudad que fue quemada y destruida hace milenios.
Según estas hipótesis, la Antártida fue habitada por el hombre en épocas remotas, pudiendo gozar de un clima templado, incluso cálido. Estas afirmaciones se basan en el hecho de que, según varios climatólogos y geólogos, el polo norte pudo haberse encontrado al sur de las actuales islas Aleutianas hasta el noveno milenio antes de Cristo, por lo que la Antártida se habría hallado relativamente lejos del Polo Sur, con un clima bastante templado.
Una enorme catástrofe, quizás causada por la caída de un meteorito en la Tierra, habría producido el desplazamiento del eje terrestre, el derretimiento de los enormes glaciares del hemisferio boreal y la consiguiente glaciación repentina de la Antártida. Muchos pueblos de la Tierra recuerdan este cataclismo como el diluvio universal, y lo relataron, transmitiéndolo hasta hoy.
Una enorme catástrofe, quizás causada por la caída de un meteorito en la Tierra, habría producido el desplazamiento del eje terrestre, el derretimiento de los enormes glaciares del hemisferio boreal y la consiguiente glaciación repentina de la Antártida. Muchos pueblos de la Tierra recuerdan este cataclismo como el diluvio universal, y lo relataron, transmitiéndolo hasta hoy.
Según el psíquico estadounidense Edgar Cayce, los atlantes escondieron en su continente perdido un enorme cristal que sería su fuente energética durante muchísimo tiempo. Para algunos investigadores que apoyan la teoría de las civilaciones antediluvianas, la anomalía magnética del lago Vostok sería justamente el cristal descrito por Cayce.
Uno de los investigadores más polémicos, que postuló una teoría todavía más extraña de la llamada Atlántida en Antártida, fue el chileno Roberto Rengifo, quien en sus obras Los Chiles (1921) y El Papel del Territorio de Chile en la Evolución de la Humanidad prehistórica (1935), sostiene incluso el origen antártico de la especie humana.
Según Rengifo, un terrible cataclismo obligó a los sobrevivientes antárticos a emigrar hacia Suramérica, África y Australia. Una de las pruebas que apoyarían esta teoría sería el hallazgo arqueológico de Monte Verde, cerca a Puerto Montt, en Chile, donde se encontraron restos humanos de 33 milenios de antigüedad.
Otra de las pruebas indirectas en pro de la teoría de Rengifo serían los extraños mapas que se trazaron en el siglo XVI, como los de de Piri Reis (1513) y Oroncio Fineo (1531), que ofrecen detalladas descripciones topográficas de las costas antárticas, cuando en cambio el continente antártico fue oficialmente descubierto y trazado en mapas solo a partir del siglo XIX.
Otra de las pruebas indirectas en pro de la teoría de Rengifo serían los extraños mapas que se trazaron en el siglo XVI, como los de de Piri Reis (1513) y Oroncio Fineo (1531), que ofrecen detalladas descripciones topográficas de las costas antárticas, cuando en cambio el continente antártico fue oficialmente descubierto y trazado en mapas solo a partir del siglo XIX.
En mi opinión, si bien los mapas de la Edad Media no prueban nada de definitivo (la costa “antártica” del mapa de Piri Reis podría ser la Patagonia y la masa continental austral en el mapa de Oroncio Fineo podría ser el resultado de una unión de la supuesta Terra Australis Incognita con las costas septentrionales de Australia.
Avistadas quizá por navegantes portugueses en la segunda década del siglo XVI), y la extraña teoría de Roberto Rengifo no tiene fundamento alguno, sino que consiste tan sólo en débiles suposiciones, no se puede descartar que Antártida haya gozado de un clima distinto del actual, mucho más cálido, entorno a los diez milenios antes de Cristo.
También la teoría de Mendes Correa podría confirmarlo.
Avistadas quizá por navegantes portugueses en la segunda década del siglo XVI), y la extraña teoría de Roberto Rengifo no tiene fundamento alguno, sino que consiste tan sólo en débiles suposiciones, no se puede descartar que Antártida haya gozado de un clima distinto del actual, mucho más cálido, entorno a los diez milenios antes de Cristo.
También la teoría de Mendes Correa podría confirmarlo.
Por ahora no se puede afirmar con certeza si la anomalía magnética del lago Vostok tiene un origen natural o artificial.
Es correcto proceder de a pequeños pasos, cumpliendo con el método científico, pero, considerando que la ciencia no puede responder a todas las preguntas, creo que también es sabio no descartar ciertas hipótesis “extrañas” de algunos místicos y psíquicos, quienes podrían, con sus percepciones, indicar a los hombres de ciencia el camino correcto para llegar a la solución del misterio.
Es correcto proceder de a pequeños pasos, cumpliendo con el método científico, pero, considerando que la ciencia no puede responder a todas las preguntas, creo que también es sabio no descartar ciertas hipótesis “extrañas” de algunos místicos y psíquicos, quienes podrían, con sus percepciones, indicar a los hombres de ciencia el camino correcto para llegar a la solución del misterio.
miércoles, 8 de mayo de 2019
La Biblioteca Laurenciana y Miguel Ángel (y II)
Hoy en día, la formula que utilizó Bode, conocida como la ley de Titius-Bode, no es considerada como una ley científica fundamental ya que falló al determinar la posición de los planetas Neptuno y Plutón.La ley de Titius-Bode es clasificada como una ley empírica y no fundamental pues Bode la desarrolló a partir de la observación de las posiciones de los planetas y no a través de un entendimiento profundo de la razón por la cual los planetas se encontraban en esa posición.
Al margen del origen de la secuencia numérica, no hay como explicar la aparición de esta en los diseños de la Biblioteca Laurenciana, menos aún si se tome en cuenta que cuando Miguel Ángel diseñó los planos, alrededor de 1524, aún se creía que la Tierra era el centro del universo.
El modelo heliocéntrico de Copérnico, que plantea que la Tierra y los planetas giran alrededor del Sol, empezó a hacerse conocido en algunos círculos de la élite europea en 1536, doce años después del trazo de los planos de la Biblioteca.
sto no es todo, el arquitecto Nicholson descubrió que el panel correspondiente, en el otro lado de la Biblioteca, no es perfectamente idéntico sino que encierra una diferencia muy sutil.
La interpretación de Nicholson es que los números once y doce se refieren al número de discípulos de Jesús, con y sin Judas. E
sta interpretación de Nicholson relacionada al numero de discípulos de Jesús, a diferencia de las otras, es muy discutible ya que la mayoría de paneles no hacen referencia a algún personaje en concreto sino que presentan conceptos geométricos ancestrales relacionados con el orden del universo.
El panel número catorce, denominado por Nicholson como el panel del “Lambda de Platón”.
El Lambda de Platón
Uno de los diseños más estudiados por Nicholson es el panel número catorce (ver foto de abajo). Según las investigaciones de Nicholson, el diseño de este panel representa la versión de Platón (428-348 AC) sobre como es que Dios creó el alma cósmica del universo o, en otras palabras, como es que el universo adquirió vida.
Esta descripción ha pasado a la historia como el “Lambda de Platón” y se encuentra en el dialogo platónico conocido como el “Timeo”. En el “Timeo”,
Platón no solo describe el Lambda sino que sostiene que los elementos clásicos (aire, tierra, fuego, agua y éter) estaban hechos a base de cinco sólidos: el cubo, el tetraedro, el octaedro, el dodecaedro y el icosaedro. Estos sólidos pasaron a la historia como los “sólidos platónicos”.
Puede sonar extraño que un filósofo como Platón haya entrado en el terreno de la geometría al punto de plantear la existencia de estos sólidos pero lo cierto es que Platón fue influenciado por las ideas del famoso matemático griego, considerado por muchos como uno de los filósofos occidentales más influyentes de todos los tiempos, Pitágoras de Samos.
Todos los historiadores de la filosofía griega concuerdan en que Platón fue influenciado por Pitágoras en conceptos como el que define al hombre como un ser dual constituido por un alma inmortal y un cuerpo sujeto a la muerte.
Por otra parte, el ilustre filósofo Macedonio Aristóteles (384-322 AC) sostenía que la filosofía de Platón seguía las enseñanzas de Pitágoras; y el filósofo romano Marcos Tulio Cícero (106–43 AC) proclamaba que “Platón aprendió todo de los Pitagóricos.”
“Los Pitagóricos” es un nombre que no solo se refiere al grupo de filósofos que estudiaban las enseñanzas de Pitágoras sino también a una sociedad secreta fundada por el mismo matemático conocida como la “Hermandad Pitagórica”.
Para Pitágoras de Samos y sus seguidores, los números eran sagrados puesto que constituían la base sobre la que había sido creada la realidad física. Esta sociedad secreta, fundamentalmente dedicada al estudio de las matemáticas, tuvo una fuerte influencia en posteriores tradiciones esotéricas. Para los Francmasones y los Rosacruces, las enseñanzas de Pitágoras poseen cualidades místicas ocultas dentro de su aparente contenido exclusivamente matemático.
Esto se confirma con ideas como la de Jámblico (250 – 330 DC), reconocido seguidor de Pitágoras quien sostenía que las matemáticas revelaban los misterios divinos del descenso del alma y su retorno: “Si queremos estudiar matemáticas de una manera Pitagórica, tenemos que perseguir fanaticamente su proceso divino, anagógico, catártico, e iniciático.
En Timeo, Platón sostuvo que Dios creó el “alma cósmica” del universo, aquella de la que hablaban los filósofos del “otro renacimiento”, a través de la siguiente secuencia de números: 1, 2, 3, 4, 9, 8, 27. Estos números se despliegan en un diagrama en forma de V invertida que se asemeja a la forma de la 11ava letra del alfabeto griego conocida como Lambda.
Por esto, este diagrama, a través del cual Platón explica la creación del universo, lleva el nombre del ‘Lambda de Platón”. Es muy probable que el Lambda de Platón sea parte del legado místico de Pitágoras de Samos.
Habría que decir que, de alguna manera, la aparición en los diseños de Miguel Ángel de la idea pitagórica de un “alma cósmica” que se desprende de una secuencia numérica no está muy lejos del concepto de una mente creadora que es Dios y que existió antes que la materia.
Un detalle que vale la pena mencionar es que muchos de los diseños geométricos del piso de la Biblioteca Laurenciana, como el del panel de los Médicis, presentan la interacción entre círculos y cuadrados.
Para los antiguos maestros de la geometría, el círculo representaba lo desconocido o la parte espiritual del universo; y el cuadrado representaba el mundo material o la parte comprensible del universo. Según Nicholson, el panel cinco representa el “Tetractis” de Platón.
El Tetractis de Platón
Según las investigaciones de Ben Nicholson, existe otro panel que está hecho en base a la geometría sagrada que Platón aprendió de las enseñanzas de Pitágoras de Samos: el panel número cinco que representa el famoso “Tetractis” de Platón (ver figura de arriba).
El Tetractis de Platón representa el número 10 que para los Pitagóricos es el número de la divinidad o la perfección. Pitágoras y sus seguidores sostenían que lo esencial era descubrir, con exactitud matemática, la forma en la que se estructura la materia puesto que esto les permitiría comprender la Naturaleza.
En su filosofía, los números llegaron a tener un carácter real. Estos no eran simples cantidades representativas o meros símbolos sino las partículas indivisibles y sagradas que componían la realidad misma. Los Pitagóricos sostenían que la realidad física está constituida por pequeñísimos puntos geométricos que a su vez están compuestos por números.
Por lo tanto, para conocer la verdadera esencia de algo, más allá de lo que se puede observar, era necesario conocer su número. Dentro de esta visión, el Tetractis representa al 10 o número perfecto. El número 10 nace de la suma de los números que crean la realidad como son: el 1 que forma el punto, el 2 que forma la línea, el 3 que forma la superficie y el 4 que forma el cuerpo.
La suma de estos números (1+2+3+4) nos da como resultado el número 10 o número divino también conocido como Tetractis. Este es el número sagrado por el cual juraban los pitagóricos, tradición que luego adoptarían los Francmasones. El panel número once que según las investigaciones de Nicholson fue construido en base a la figura geométrica denominada la “estrella de Brunes”.
La estrella de Brunes
Si bien el arquitecto Ben Nicholson y su equipo de investigadores estudiaron por más de diez años los diseños del piso de la Biblioteca de los Médicis, no se ha publicado una obra exhaustiva sobre sus hallazgos. La información que hemos presentado en este artículo corresponde, fundamentalmente, a los tres paneles más estudiados por el equipo de Nicholson.
Sin embargo, existen otros paneles que merecen una breve mención como el panel número 11 que según Nicholson fue diseñado en base a la figura geométrica conocida como la “Estrella de Brune” (ver imagen de arriba). En el año 1967, el renombrado ingeniero danés Tons Brunes publicó un libro titulado “Secretos de la geometría antigua y sus usos”.
En este libro que ha pasado a la historia como uno de los estudios de geometría antigua más importantes de los últimos tiempos, Brunes sostiene que hasta el año 1,400 DC existió una hermandad de sacerdotes, originaria del antiguo Egipto, que conocía un sistema secreto de geometría que habría servido como base para muchas de las estructuras más importantes de la antigüedad.
Este sistema geométrico se basaba en el uso de dos figuras geométricas que el mismo denominó como: la “estrella de Brunes” y el “corte sagrado”.
En su libro, Brunes demostró que estas figuras se habían utilizado para construir diferentes estructuras del mundo antiguo como las pirámides de Egipto, el Partenón e incluso la mayoría de catedrales medievales. Es más, utilizando estas figuras, Brunes fue capaz de reconstruir los planos de estructuras como el Partenón, el templo de la diosa Ceres y el templo de Poseidón. Las preguntas son evidentes.
¿Quién le transmitió a Miguel Ángel el conocimiento sobre la “estrella de Brunes”?
¿Miguel Ángel sabía de esta hermandad de sacerdotes que guardaban conocimientos de geometría sagrada?
Esta es la figura geométrica denominada la “estrella de Brunes” en honor al ingeniero Tons Brunes quién la descubrió como la base sobre la que se diseñaron muchas estructuras del mundo antiguo. El diseño original de Miguel Ángel
Aunque ahora los diseños geométricos del piso de la Biblioteca Laurenciana no se encuentran a la vista pues están cubiertos por el piso falso de madera, los paneles fueron realizados originalmente con la intención de que fuesen vistos por los visitantes.
El arquitecto Nicholson sostiene que la idea era inspirar al lector con las bases de la geometría sagrada mientras este caminaba por los pasadizos laterales de la sala de lectura de la Biblioteca. Pero, si fueron hechos para ser vistos ¿por qué permanecieron ocultos por más de doscientos años?
La historia de la construcción de la Biblioteca Laurenciana puede ayudarnos a entender este problema. Como se puede apreciar en la foto de abajo, la Biblioteca Laurenciana tiene dos hileras de escritorios de lectura, uno al lado oeste y otro al lado este. Los diseños geométricos de terracota se encuentran justamente debajo del piso falso de madera de estas hileras laterales de escritorios.
Sin embargo, la disposición actual de la Biblioteca no corresponde con el plan de Miguel Ángel. Según varios historiadores, la idea original de Miguel Ángel era crear una sola hilera central de escritorios de lectura pero el Papa Clemente VII la rechazó porque le pareció que una sola hilera no era suficiente para albergar a la cantidad de lectores que calculaba recibir.
Es así, como posteriormente se modificó el plan original de Miguel Ángel y se crearon dos hileras laterales de escritorios de lectura para aumentar la capacidad de la Biblioteca. Esto, probablemente se hizo cuando Miguel Ángel había abandonado la obra.
Arriba, la sala de lectura de la Biblioteca Laurenciana con los escritorios a los lados. Arriba, la misma sala sin los escritorios que ocultaron los diseños geométricos hechos en terracota. Si bien la Biblioteca se empezó a construir en 1524, con los planes originales de Miguel Ángel, esta no se inauguró hasta 1571, muchos años después de la muerte del artista.
Los historiadores aún no están de acuerdo sobre si Miguel Ángel fue realmente el autor de las figuras geométricas del piso de la Biblioteca Laurenciana. Sin embargo, el hecho de que Miguel Ángel haya propuesto una única hilera central de escritorios que permitía el lucimiento de los quince diseños geométricos es un indicio importante.
Si Miguel Ángel propuso en sus planos una sola hilera central de escritorios es, probablemente, porque quería lucir los diseños geométricos de terracota a ambos lados de los escritorios.
Esto implicaría que los planos de Miguel Ángel sí contenían los complicados diseños geométricos. Además, tomando en cuenta la atención al detalle que comunica el diseño de la Biblioteca Laurenciana es muy improbable que el genio florentino haya dejado sin diseñar los motivos del piso de estos dos pasadizos laterales que atravesaban todo el largo de la sala de lectura y que tenían más de dos metros de ancho.
A modo de conclusión
Hay que recordar que Miguel Ángel fue un extraordinario arquitecto que sin duda tuvo un profundo conocimiento de los principios básicos de la aritmética y el calculo pitagóricos así como de la geometría que de estos se deriva.
Probablemente Miguel Ángel escogió los paneles de terracota del piso de la Biblioteca Laurenciana como el lugar apropiado para dejar plasmados los elevados principios geométricos que guiaron sus creencias espirituales y que sirvieron de base a sus obras artísticas.
Para la exposición de Ben Nicholson titulada “Descubriendo la Geometría: Ben Nicholson en la Biblioteca Laurenciana” se realizaron copias a gran escala de los quince paneles.
Que mejor lugar para legarle a la humanidad sus conocimientos sobre el origen y la arquitectura del universo que en los diseños que adornan una de las bibliotecas más valiosas del mundo. Su mensaje es que los números generaron la creación de los cuerpos sólidos, es decir, el universo.
Una vez más nos damos con la idea de que la mente creó la materia, como lo predicaban las escuelas mistéricas de oriente. La línea de transmisión de estos conocimientos ancestrales de geometría sagrada del universo empieza con los sacerdotes de las escuelas mistéricas de Egipto y con Zoroastro quien, según Porfirio en su “Vida de Pitágoras”, fue uno de los maestros del legendario matemático.
A su vez, las ideas de Pitágoras influenciaron a Platón y los conceptos de este último fueron los que se difundieron en la Florencia del renacimiento de la mano de personajes como Gemisto Pletón y Marsilio Ficino.
El hecho de que los Médicis decidieran ocultar este conocimiento, del cual sin duda estaban al tanto, bajo un falso piso de madera, se debe probablemente a que cuando se inauguró la Biblioteca en 1571, la iglesia aún luchaba contra la Reforma luterana.
La poderosa familia italiana sabía que aquellos involucrados en la creación de estos diseños y en la difusión del conocimiento que se derivaba de los mismos habrían sido investigados por la inquisición. Abajo, el panel número uno conocido como panel del Papa.
Arriba el panel número ocho. En todo caso, los paneles de terracota, son un tema que necesita un profundo estudio que nos podría ayudar a comprender mejor las ideas y la obra del genio renacentista.
La Biblioteca Laurenciana y Miguel Ángel (I)
Por aquellos tiempos Miguel Ángel (1475 – 1564) ya cosechaba importantes éxitos en todos los campos artísticos; de hecho el genio renacentista ya había realizado uno de sus más grande trabajos en Roma, las pinturas de la bóveda de la Capilla Sixtina y El Juicio Final, y decidió volver a Florencia para proyectar la Fachada de la Basílica de San Lorenzo realizada por Brunelleschi, encargo que nunca llegó a realizar.
A principios de la década de los veinte Miguel Ángel comenzó a diseñar en la misma basílica la Capilla Medicea que albergaría las tumbas de Lorenzo y Giuliano de Médicis. Tres años después, en 1524, Clemente VII – Giulio de Médicis- le encomendó la realización de una biblioteca para albergar el patrimonio literario de la familia.
La biblioteca se situaba en el claustro de la basílica familiar de San Lorenzo, por lo que su espacio ya estaba delimitado. Miguel Ángel planteó un recorrido que transportarse al lector desde la tranquilidad del patio renacentista <> hasta la imponente Sala de Lecturas.
El arquitecto planteó un proyecto constructivo en dos espacios de diferente altura unidos por una bellísima escalera.
Espacialmente no es demasiado grande pero grandísima altura otorga al espacio de un ambiente ascensional, la decoración está tratada como si de una monumental fachada exterior se tratara.
La escalera proyectada por Miguel Ángel es la verdadera protagonista del vestíbulo de entrada ocupando casi dos tercios del espacio; es una escalera de tres tramos distintos que se encuentran en un pequeño descansillo para volver a arrancar unificados hasta la sala de lectura.
En muchas ocasiones se ha hablado de que la escalera de la Biblioteca Laurenciana desciende de la Sala de lecturas como si de un inmenso mar de lava se tratara, y en efecto su estructura y plasticidad invitan al espectador al descenso o ascenso.
Miguel Ángel consiguió en esta escalera la plasmación de las formas manieristas dentro del campo arquitectónico.
Miguel Ángel consiguió en esta escalera la plasmación de las formas manieristas dentro del campo arquitectónico.
La Sala de Lectura se configura como un espacio rectangular de pequeñas dimensiones, en él Miguel Ángel construye una sensación de calma y tranquilidad contrapuesta al dinamismo de los espacios precedentes.
El artista decora la estancia con elementos arquitectónicos que han perdido su valor constructivo para ser meramente decorativos. La bicromía de los paramentos blancos y grises remites a las formas que el artista ya planteó en la Capilla Medicea de la misma basílica. El suelo también presenta bicromía esta vez en rojo y blanco que otorga gran belleza al conjunto.
ESCALERA DE LA BIBLIOTECA LAURENCIANA
Identifica y define esta obra. Describe las formas y dimensiones de la escalera y el vestíbulo; analiza los elementos constructivos que observas y su disposición en el muro.
Explica su singularidad y funcionalidad, las peculiaridades que incorpora y la tendencia artística que inaugura. Distingue con citas numeradas las fuentes que utilices.
El cuidado que Miguel Ángel puso en esta obra fue tal que, él mismo diseñó los pupitres de lectura y pese a abandonar Florencia siguió las obras en la distancia. La Biblioteca abrió sus puertas por primeras vez en 1571, casi cincuenta años después de que se realizara el encargo.
Varias tradiciones mistéricas proponen una historia alternativa de la evolución del ser humano en la que se contempla que, en la antigüedad, existió una etapa evolutiva denominada la “humanidad vegetal”, en la que el ser humano tenía partes vegetales en su organismo.
Según esta tradición, hacía miles de años atrás, este órgano conocido como la “linterna de Osiris” sobresalía de ambos lados de la cabeza de los humanos como un par de antenas.
Estas “antenas” se redujeron de tamaño con el paso del tiempo y se convirtieron en lo que hoy conocemos como la glándula pineal, un órgano alojado en el centro del cráneo que está involucrado en una serie de procesos bioquímicos relacionados con las experiencias místicas.
La Biblioteca de la familia Médicis, más conocida como la Biblioteca Laurenciana, ubicada en la Plaza de San Lorenzo en Florencia.
La probable existencia de una “humanidad vegetal” y las relaciones entre el DMT, la melatonina, las experiencias místicas o alucinaciones y la glándula pineal son tan complejas que merecen un artículo aparte. Es por esta razón que en la presente serie dejaremos de lado estos conceptos para seguir indagando en los mensajes ocultos en la obra de Miguel Ángel.
Geometría sagrada
En 1774 sucedió un afortunado accidente en la sala de lectura de una de las bibliotecas más importantes del mundo. Un estante repleto de libros sucumbió al peso y se desplomó dejando al descubierto el piso original de la biblioteca decorado con intrincados diseños geométricos hechos en terracota, que habían permanecido ocultos bajo un falso piso de madera.
Esto sucedió nada menos que en la célebre Biblioteca de la familia Médicis, también conocida como la Biblioteca Laurenciana, diseñada por Miguel Ángel en 1524 por encargo del Papa Clemente VII de Médicis.
Los arquitectos encargados de la restauración del escritorio, a pesar de no lograr descifrar el contenido de los diseños geométricos le informaron al director de la Biblioteca pues sabían que las figuras representaban algo de suma importancia Antonio Biscioni, quien en ese entonces era el director, ordenó retirar todo los pisos falsos de madera que cubrían el piso original.
Se descubrió que existían quince paneles de terracota con diferentes diseños geométricos, de aproximadamente dos metros de ancho, que cubrían el largo de ambos lados de la Biblioteca a manera de pasadizos. Quince en el lado oeste y quince en el lado este, similares en tamaño y diseño.
Los diseños habían sido realizados utilizando el color rojo y el color blanco y los paneles tenían la forma de cuadrados encerrados dentro de rectángulos. La sala de lectura de la Biblioteca Laurenciana.
Los diseños fueron descubiertos debajo de los escritorios que se encuentran a lo largo de las dos líneas blancas diagonales. Se puede apreciar, en detalle, el piso falso de madera que ocultó los diseños por más de doscientos años.
Los escritorios permanecieron en su lugar original cubriendo los diseños pero Biscioni quedó tan impactado por el descubrimiento que ordenó la construcción de trampillas en el piso falso de madera de cada uno de los escritorio para que se pudiese observar las figuras.
Pese a todo, los diseños no fueron estudiados y continuaron en el olvido. Tuvieron que pasar más de cuatrocientos años para que alguien se interesase en descifrar la función y el significado de los diseños geométricos del piso de la Biblioteca Laurenciana.
En 1980, el reconocido arquitecto norteamericano Ben Nicholson empezó a estudiar, junto con su equipo que agrupaba a especialistas en geometría y teólogos, las complicadas figuras geométricas del piso utilizando un método multidisciplinario que comprendió trabajo de campo arqueológico, análisis de documentos, análisis matemáticos, investigación arquitectónica y numerología.
Su estudio duró más de diez años culminando en 1996 con la exposición titulada “Descubriendo la Geometría: Ben Nicholson en la Biblioteca Laurenciana”.
En esta muestra, Nicholson expuso reproducciones a gran escala de los quince diseños geométricos y presentó las conclusiones de su investigación sobre el significado de los mismos.
Según Nicholson, los paneles juntos son una enciclopedia de los principios esenciales del conocimiento geométrico sagrado, o de la teología de la aritmética, que fue el legado de los antiguos maestros como Pitágoras de Samos (570-495 AC). Arriba, plano que muestra la disposición en la que se encontraron los paneles.
Abajo, de izquierda a derecha, el panel de los Médicis, el panel del “Lambda de Platón” y el panel de la “estrella de Brunes”.
Lo sorprendente es que varios de estos paneles no se limitan a establecer conceptos geométricos ancestrales y sagrados sino que también guardan mensajes de carácter filosófico y teológico, que nos remontan a los tiempos del filósofo Pitágoras, el profeta Zoroastro e incluso a los grandes arquitectos del antiguo Egipto.
El panel de los Médicis
Uno de los paneles más interesante para Nicholson es el panel número dos, conocido como el panel de los Médicis ya que en el centro se puede apreciar el emblema de Cosimo I de Médicis. (ver figura de abajo). A simple vista, el panel de los Médicis parece ser totalmente simétrico y guarda mucha similitud con las antiguas rosetas que se encuentran en muchos diseños del renacimiento.
Pero, al analizarlo en profundidad, Nicholson observó que el panel no era un cuadrado perfecto sino que era ligeramente rectangular. Luego de estudiar las proporciones del panel, Nicholson encontró una serie de números que no parecían haber sido escogidos al azar.
El rectángulo que encierra al diseño del panel tiene una proporción de 12:13 y esto, según Nicholson, representa los ciclos lunares y solares puesto que el Sol recorre los doce signos del zodiaco en casi el mismo tiempo que la Luna realiza trece vueltas alrededor de la Tierra. Más aún, el tramado del diseño está compuesto por 96 círculos agrupados en la secuencia 1, 3+3, 6, 12, 24, 48.
Esta secuencia numérica que parece no tener ningún significado es uno de los elementos más enigmáticos de los diseños geométricos del piso de la Biblioteca Laurenciana.
Como hemos visto, Miguel Ángel realizó los planos de esta construcción alrededor del año 1524. Para ese entonces, aun se creía que el Sol giraba alrededor de la Tierra y los únicos planetas conocidos eran Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. El panel clasificado con el número dos, denominado por el arquitecto Ben Nicholson como el panel de los Médicis.
En 1768, más de doscientos años después de la construcción de la Biblioteca Laurenciana, el astrónomo alemán Johann Elert Bode (1747-1826) publicó un libro titulado “Manual de Instrucciones para el Aprendizaje de los Cielos Estrellados” en el que determinaba la distancia entre el Sol y cada uno los planetas conocidos hasta ese momento (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno) a través de una fórmula matemática.
Los avances tecnológicos de los siglos posteriores permitieron comprobar que las distancias propuestas por Bode eran correctas. Las distancias que propuso el astrónomo alemán, expresadas en unidades astronómicas, son muy cercanas a las distancias reales entre el Sol y cada uno de los planetas conocidos en esa época.
Es más, gracias a su fórmula matemática, Bode predijo que entre Marte y Júpiter existía un planeta más: “Después de Marte hay un espacio que es la suma de 4+24=28 partes (decimos de una unidad astronómica), pero hasta ahora no se ha visto planeta alguno allí.
Pero ¿podría haber dejado el Señor Arquitecto (del Universo) ese espacio vacío? No, de ninguna manera. Entonces, asumamos que este espacio, sin duda, pertenece a los aún no descubiertos satélites de Marte.”
En 1781, se descubrió el planeta Urano, justamente en la posición que Bode había propuesto, años antes, utilizando su fórmula. Lo sorprendente es que la secuencia numérica que Nicholson encontró en el panel de los Médicis, es la misma secuencia numérica que Bode utilizó para calcular la distancia entre el Sol y los planetas. ¿
Cómo es que esa secuencia numérica fue introducida, doscientos años antes, en el panel de la Biblioteca Laurenciana?
A la derecha, el arquitecto Ben Nicholson dándole indicaciones al pintor Blake Summers, quién realizó las reproducciones a gran escala de los quince diseños geométricos de la Biblioteca Laurenciana para la exposición “Descubriendo la Geometría: Ben Nicholson en la Biblioteca Laurenciana”.
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