jueves, 1 de noviembre de 2018

Los enigmáticos Escitas, ¿son el Gog y Magog bíblico? (I)

En la Antigüedad Clásica, Escitia era la región euroasiática habitada por los pueblos escitas desde el siglo VIII a.C. hasta el II d.C..

 Su extensión varió a lo largo del tiempo, pero en general comprendía las llanuras de la Estepa póntica desde el Danubio hasta las costas septentrionales del Mar Negro, tal como se lo indica en el mapa. 

Las regiones conocidas como Escitia en los autores clásicos incluyen: La Estepa póntica:

 Kazajistán, sur de Rusia y Ucrania (habitadas por escitas desde al menos el siglo VIII a.C.); La región al norte del Caúcaso, incluida Azerbaiján. 




La posterior Sarmacia, Ucrania, Bielorrusia y Polonia hasta el mar Báltico (antiguamente conocido como Océano Sarmático); La zona del sur de Ucrania y el Bajo Danubio, también llamada Escitia Menor.

La región del Sakastán, habitada por los Sakas o Indo escitas, no suele ser considerada parte de Escitia.

En 1956 Marija Gimbutas presentó la hipótesis de los kurganes, que combinaba arqueología y lingüística para ubicar la sede originaria de los pueblos hablantes del protoindoeuropeo (PIE).

Gimbutas nombró al conjunto de culturas en cuestión «Kurgán» (palabra rusa tomada del túrquico usada para determinar unos singulares túmulos sepulcrales) y siguió su supuesta difusión por Europa. 


La hipótesis tuvo un impacto significativo en los estudios protoindoeuropeos. Los investigadores que estaban de acuerdo con Gimbutas identificaban lacultura de Kurganes o de Yamna como reflejo de una sociedad protoindoeuropea temprana que existió en las estepas pónticas desde el V milenio a. C. al III milenio a. C.

La hipótesis de los kurganes como el origen del indoeuropeo asumía una expansión gradual de la cultura arqueológica de los kurganes hasta abarcar todas las estepas del Mar Negro –Kurgan IV–, siendo identificada con la cultura de Yamna entre el IV y III milenio a. C. 

La siguiente expansión más allá de las estepas se identificó con unas culturas híbridas, como la cultura de las ánforas globulares en el oeste, la migración de protogriegos a los Balcanes y las culturas indoiranias nómadas hacia el este en torno al 2500 a. C.

 La domesticación del caballo, y luego el temprano uso del carro han sido considerados como los factores principales del aumento de movilidad de los grupos de los kurganes y de sus pretendidas victorias militares, facilitando su expansión sobre toda la región del grupo de Yamna.

En la hipótesis de los kurganes, la totalidad de las estepas pónticas son consideradas el Urheimat indoeuropeo (hogar original) y en ellas se habrían hablado un conjunto de dialectos del PIE tardío.

La región cercana al Volga etiquetada como Urheimat marca el lugar donde se han encontrado las restos más antiguos de la montura del caballo, que podrían corresponder a un núcleo de PIE temprano o pre-PIE del V milenio a. C. Se ha propuesto la cultura “kurganizada”del ánfora globular como un Urheimat secundario, que se separó en la Cultura del Vaso Campaniforme y de la Cerámica de Cuerdas en torno a 2300 a. C.

 De este núcleo de indoeuropeización podrían proceder la mayoría de las lenguas indoeuropeas de Europa: las lenguas itálicas, las lenguas celtas, las lenguas germánicas y otros grupos parcial o totalmente extintos, como las lenguas paleobalcánicas y de Centroeuropa. A ello habría que añadir posiblemente el protomicénico.

En las estepas, supuesto Urheimat primario, seguiría existiendo hablantes de indoeuropeo. Habría por tanto dos núcleos principales de indoeuropeización, cada uno siguiendo una evolución independiente: el Urheimat secundario o complejo europeo, y el Urheimat primario, del cual seguirían partiendo tribus, como las iranias y las indoarias.

Las lenguas iranias (como el antiguo escita o el oseta) pueden considerarse herederas de la lengua indoeuropea original hablada por tribus que nunca abandonaron su hogar primigenio.


Los sármatas (sarmatae o saurómatas -la segunda forma utilizada sobre todo por los antiguos escritores griegos, la primera por los romanos) fueron un pueblo al que Heródoto ubica en el siglo V a. C. en la frontera oriental de Escitia, más allá del Tanais (actual río Don).

En el siglo III a. C. los sármatas avanzaron desde el Cáucaso invadiendo gran parte del territorio que hasta entonces ocupaban los escitas, en el siglo II a. C. se encuentra a los sármatas fuertemente instalados en las estepas que rodean al mar Negro, principalmente en territorios que actualmente corresponden a Ucrania y Polonia, de allí que en geografía se nombre a las llanuras de Europa Oriental al este de los Cárpatos con el nombre de Llanura Sarmática.

 Luego alcanzaron su máxima expansión hacia el siglo I a. C., cuando se extendían desde el mar Negro hasta el mar Báltico y desde el Volga hasta el Vístula y el valle medio del Danubio. Tal territorio fue llamado por los romanos Sarmatia (Sarmacia).




Su final como potencia bélica se produce hacia el siglo III, cuando se extiende el «imperio» de los godos hasta Crimea y luego deben afrontar el ataque de los vándalos y los hunos. Eran un pueblo al parecer de familia iraní relacionado con los escitas, con quienes tenían grandes semejanzas culturales.

Los sármatas nunca llegaron a constituir un estado unificado, ya que se encontraban divididos en varias «tribus» o parcialidades, algunas de ellas han persistido hasta tiempos contemporáneos y otras se han fundido con otros pueblos (los sármatas son uno de los principales linajes de los actuales eslavos), entre las parcialidades las más destacadas eran las de los alanos, roxolanos, yázigas y algunos creen que los rashu del noroeste del mar Caspio formaron parte de estos sármatas-eslavos al emigrar, conocidos por los romanos y judíos como ros.

La tecnología militar del pueblo sármata influenció la tecnología de sus aliados tanto como la de sus enemigos. Las cualidades guerreras de los sármatas, de sus ancestros, los saurómatas, y de sus descendientes, los alanos, han sido, a menudo, descritas por los autores antiguos. Polibio, Diodoro Sículo, Estrabón, Flavio Josefo, Tácito, Pausanias o Dion Casio han dejado cuadros testimoniales muy vivos de estas tribus iraníes que tenían costumbres tan exóticas para los griegos y los romanos.

Muy jerarquizados, los sármatas tuvieron varios reyes y, por lo menos, una reina: Amagê. De hecho, las mujeres tenían una elevada posición social y las guerreras de la fase antigua, que realmente existieron, han contribuido a mantener vivo el mito de las amazonas. Inicialmente instalados entre el Don y el Ural, los primeros sármatas invadieron los territorios de los escitas.

Después, vencieron a los partos y a los armenios. Desde el final del siglo I a. C., se enfrentaron a los romanos en el sur del Danubio. Durante el siglo II, después de varias confrontaciones, los romanos reclutaron a varios lanceros sármatas.

Más tarde, crearon unidades que tomaron de los sármatas la armadura de escamas, la lanza larga, la espada con pomo anular y hasta su insignia: el Draco (una especie de palo tubular cuya embocadura de bronce representa la boca de un dragón). ¡El dragón de tantas tradiciones!

Escitas (era el nombre dado en la Antigüedad a los miembros de un pueblo, o grupo de pueblos, de origen iranio, caracterizados por una cultura basada en el pastoreo nómada y la cría de caballos de monta. Durante la Antigüedad Clásica, los escitas dominaron la Estepa póntica, la cual recibió el nombre de Escitia.

En la Antigüedad tardía fueron sometidos por los sármatas, un pueblo culturalmente afín que terminó suplantándolos como amos de las estepas. 

La mayor parte de lo que se conoce sobre los escitas procede de fuentes extranjeras, concretamente griegas y latinas.

Las principales de ellas son el libro IV de la Historia de Heródoto (440 a. C.), la Geografía de Estrabón y el poema de Ovidio, Epístola desde el Ponto, que describe principalmente la Escitia Menor, ambos de la misma época. La arqueología ha descubierto testimonios de la cultura escita en los montículos funerarios de Ucrania y el sur de Rusia.

La denominación “escita” también ha sido usada para referirse a otros pueblos de costumbres similares o que ocuparon las regiones de Rusia, Ucrania y Asia Central, conocidas durante largo tiempo como Escitia.

Se sabe que tuvieron sus antecedentes desde el año 2000 a. C., pero su primera aparición en la historia es una alianza con los asirios en el siglo VII a. C. Siglos más adelante colaboraron con los medos —tribu irania emparentada con los persas— para desmembrar al Imperio asirio.

Con sus correrías por las llanuras al norte del mar Negro, estos guerreros seminómadas impresionaron a los antiguos griegos por su habilidad como jinetes y arqueros, sus costumbres y riquezas. Ágiles jinetes y diestros arqueros, tan feroces como valientes, los escitas bebían en los cráneos de sus enemigos y daban muerte a los servidores de sus caudillos para que los acompañaran en el Más Allá. Victoriosos sobre el Imperio persa, en las tumbas de sus reyes el brillo del oro atestigua su pasión por la belleza y el lujo.

Los escitas fueron un temible pueblo nómada de lengua irania y probable origen en las estepas de Asia -entre el mar de Aral y el lago Baikal-, que se asentó en lo que hoy es el sur de la Federación Rusa y Ucrania. Durante aproximadamente un milenio fueron protagonistas de la historia antigua de Oriente Próximo, llegando a invadir Egipto a finales del siglo VII a.C. -tal vez en su momento de máximo poder- y siendo mencionados en el recuento de pueblos del Génesis.

En el 330 a.C. los escitas fueron vencidos por Alejandro Magno y desaparecieron de la historia de forma enigmática. Uno de los mitos sobre el origen de los escitas refiere que eran descendientes de Escita, hijo de Hércules y de un monstruo, mitad mujer mitad serpiente, que habitaba cerca del mar Negro. Las costumbres sanguinarias de los escitas reales, la élite guerrera de este pueblo, aterrorizaban a sus enemigos y su barbarie se hizo proverbial en Grecia y Oriente.

Los nómadas escitas eran jinetes invencibles y diestros arqueros que se adornaban con pieles y cabezas humanas como trofeos. Con la piel de la mano derecha cubrían el carcaj y destinaban la del tronco a confeccionar estandartes.

A su dieta, pobre y monótona, y a su modo de vida sedentario (siempre marchaban a caballo o en carro) se atribuyen la impotencia y la esterilidad proverbiales entre los hombres escitas. Tras tener contacto con los difuntos, se sometían a un ritual que incluía una sauna en la que se embriagaban con el humo producido por granos de cánnabis.

Tras las guerras con Persia en el siglo VI a.C., los escitas tuvieron un reino estable al norte del mar Negro entre los siglos V y IV a.C., con una potente dinastía real fundada por Ariapites.

 Y sus contactos con las ciudades griegas se hicieron más fluidos. El poderío de los reyes fue creciendo hasta que chocaron con otra potencia emergente, la Macedonia de Filipo II, padre de Alejandro Magno.

 Aunque los escitas fueron derrotados en el año 339 a.C., muriendo en combate su rey Ateas, los macedonios no consiguieron someterlos totalmente. Sin embargo, no mucho después de la muerte de Alejandro, en torno al 300 a.C., el reino escita desapareció súbitamente sin dejar rastro. No volvieron a la historia hasta que, a comienzos del siglo XX, los arqueólogos rusos excavaron los kurganes y confirmaron las noticias de Heródoto.

Acostumbrados a una vida dedicada a proteger sus ganados y apoderarse de los ajenos, los escitas fueron un pueblo sumamente belicoso.

Lamentablemente no se conservan datos concretos y detallados sobre sus tácticas de batallas, pero, a juzgar por las acciones de pueblos con mucho en común, sus enfrentamientos se iniciaban con seguridad con una mortífera lluvia de flechas a gran distancia, seguidos de ataques y retiradas fingidas para atraer al enemigo a posiciones vulnerables.

Una vez terminadas las flechas, los infantes se acercaban al enemigo a una distancia prudencial y atacaban con una descarga de venablos y jabalinas antes de acometer el cuerpo a cuerpo.

Los nobles con armaduras, sobre los caballos más grandes, dominaban esa fase del combate. Frente a oponentes poderosos, los escitas se retiraban a la estepa, hostigando a los invasores y escogiendo el mejor momento para el contraataque (guerra de guerrillas).




Emplearon estas tácticas contra la monarquía persa aquemenida de Darío I cuando invadió Escitia en el año 512 a.C. Se retiraron ante el avance de las tropas persas, para luego regresar, de improviso para acosarlos y volver a desaparecer, repitiendo esta maniobra hasta agotar al ejército persa, que nunca encontraba un frente de batalla.

Día y noche la línea de suministros de los persas era acosada y su caballería era derrotada. Lo único que salvo a Darío fue su infantería, armada principalmente con arcos compuestos, y sus mulas y burros, que, desconcertaban a los caballos escitas por sus ruidos y aspecto extraño para ellos. Al final, Darío tuvo que iniciar una vergonzosa retirada, para que su ejército no muriera de hambre.

Según Heródoto, después de la toma de Babilonia sucedió la expedición de Darío contra los Escitas, de quienes el rey decidió vengarse, viendo al Asia floreciente así en tropas como en copiosos réditos de tributos; pues habiendo los Escitas entrado antes en las tierras de los Medos y vencido en batalla a los que les hicieron frente, habían sido los primeros mo-tores de las hostilidades, conservando, como llevo dicho, el imperio del Asia superior por espacio de veintiocho años.

Yendo en seguimiento de los Cimerios, dejáronse caer sobre el Asia, e hicieron entretanto cesar en ella el dominio de los Medos: pero al pretender volverse a su país los que habían peregrinado veintiocho años, se les presentó después de tan larga ausencia un obstáculo y trabajo nada inferior a los que  en Media habían superado.

 Halláronse con un ejército formidable que salió a disputarles la entrada de su misma casa, pues viendo las mujeres Escitas que tardaban tanto sus maridos en volver, se habían interinamente ajuntado con sus esclavos, de quienes eran hijos los que a la vuelta les salieron al encuentro.

Los Escitas solían cegar a sus esclavos para mejor valerse de ellos en el cuidado y confección de la leche, que era su bebida ordinaria, en cuya extracción empleaban unos cañutos de hueso muy parecidos a una flauta, metiendo una extremidad de ellos en las partes naturales de las yeguas, y aplicando la otra a su misma boca con el fin de soplar. Y al tiempo que unos están soplando van otros ordeñando; y dan por votivo de esto, que al paso que se hinchan de viento las venas de la yegua, sus ubres van subiendo y saliendo hacia fuera.

Extraída así la leche, derrámanla en una vasijas cóncavas de madera, y colocando alrededor de ellas a sus esclavos ciegos, se la hacen revolver y batir y lo que sobrenada de la leche así removida lo recogen como la flor y nata de ella y lo tienen por lo más delicado, estimando en menos lo que se escurre al fondo. Para este ministerio quitan la vista los Escitas a cuantos esclavos cogen, muchos de los cuales no son labradores, sino pastores únicamente.

Del trato de estos esclavos con las mujeres había salido aquella nueva prole de jóvenes, que sabiendo de qué origen y raza procedían, salieron al encuentro a los que volvían de la Media. Ante todo, para impedirles la entrada, tiraron un ancho foso desde los montes Táuricos hasta la Meotida, vastísima laguna; y luego, plantados allí sus reales, y resistiendo a los Escitas que se esforzaban para entrar en sus tierras.

Vinieron a las manos muchas veces, hasta que al ver que las tropas veteranas no podían adelantar un paso contra aquella juventud, uno de los Escitas habló así a los demás: -«¿Qué es lo que estamos haciendo, paisanos?

Peleando con nuestros esclavos como realmente peleamos, si somos vencidos quedamos siempre tantos señores menos cuantos mueran de nosotros; si los vencemos, tantos esclavos nos quedarán después de menos cuantos fueren sus muertos.

 Oid lo que he pensado que dejando nuestras picas y ballestas, tomemos cada uno de nosotros el látigo de su caballo, y que blandiéndolo en la mano avance hacia ellos; pues en tanto que nos vean con las armas en la mano se tendrán aquellos bastardos miserables por tan buenos y bien nacidos como nosotros sus amos. Pero cuando nos vieren armados con el azote en vez de lanza, recordarán que son nuestros esclavos, y corridos de sí mismos, se entregarán todos a la fuga.».


Ejecutáronlo todos los que oyeron al Escita, y espantados los enemigos por el miedo de los azotes, dejando de pelear, dieron todos a huir. De este modo los Escitas obtuvieron primero el imperio del Asia, y arrojados después por los Medos volvieron de nuevo a su país; y aquella era la injuria para cuya venganza juntó Darío un ejército contra ellos. Según Heródoto:

“La nación de los Escitas era la más reciente y moderna, según confesaban ellos mismos, que refieren su origen de este modo. Hubo en aquella tierra, antes del todo desierta y despoblada, un hombre que se llamaba Targitao, cuyos padres fueron Júpiter y una hija del río Borístenes” . 

Téngolo yo por fábula, pero ellos se empeñan en dar por hijo de tales padres a Targitao, y en atribuir a ese tres hijos, Lipoxais, Arpoxais y Colaxais el menor de todos. Reinando estos príncipes, cayeron del cielo en su región ciertas piezas de oro, a saber, un arado, un yugo, una copa y una segur.

 Habiéndolas visto el mayor de los tres, se fue hacia ellas con ánimo de tomarlas para sí, pero al estar cerca, de repente el oro se puso hecho un ascua, apartándose el primero, acercóse allá el segundo, y sucedióle lo mismo, rechazando a entrambos el oro rojo y encendido; pero yendo por fin el tercero y menos de todos, opagóse la llama, y él fuese con el oro a su casa. A lo cual atendiendo los dos hermanos mayores, determinaron ceder al menor todo el reino y el gobierno”.

Añaden que de Lipoxais desciende la tribu de los Escitas llamados Aucatas, Del segundo, Arpoxais, la de los que llevan el nombre de Catiaros y de Traspies. Y del más joven los que se llaman Paralatas. El nombre común a todos los de la nación dicen que es el de Scolotos, apellido de su rey, aunque los Griegos los nombren Escitas. Tal es el origen y descendencia que se dan a sí mismos. Respecto de su cronología, dicen que desde sus inicios y su primer rey Targitao, hasta la venida de Darío a su país, pasaron nada más de mil años.

Los reyes guardan aquel oro sagrado que les vino del cielo con todo el cuidado posible, y todos los años, en un día de fiesta celebrado con grandes sacrificios, van a sacarlo y pasearlo por la comarca. Y añaden que si alguno en aquel día, llevándolo consigo, se quedase a dormir al raso, ese tal muriera antes de pasar aquel año. «Viendo Colaxaislo dilatado de la región, repartióla en tres reinos, dando el suyo a cada uno de sus hijos, si bien quiso que aquel en que hubiera de conservarse el oro divino fuese mayor que los demás».

Según ellos, las tierras de sus vecinos que se extienden hacia el viento Bóreas son tales, que a causa de unas plumas que van volando por el aire, ni es posible descubrirlas con la vista, ni penetrar caminando por ellas, estando toda aquella tierra y aquel ambiente lleno de plumas, que impiden la vista a los ojos.

Después de oír a los Escitas hablando de sí mismos, de su país y de lo que se extiende más allá, oigamos acerca de ellos a los Griegos que moran en el Ponto Euxino.

Cuentan que Hércules al volver con los bueyes de Gerion llegó al país que habitan al presente los Escitas, entonces despoblado. Añaden que Gerion moraba fuera del Ponto o Mediterráneo en una isla vecina a Gades, más allá de las columnas de Hércules, llamada por los Griegos Erithrea (¿Atlántida?), y situada en el Océano. Y que este Océano, empezando al Levante, gira alrededor del continente.

Desde allá vino, pues, Hércules a la región llamada ahora Escitia, en donde como le acogiese un recio y frío temporal, cubrióse con su piel de león y se echó a dormir. 

Al tiempo que dormía dispuso la Providencia que desaparecieran las yeguas, que sueltas del carro estaban allí paciendo. Levantado Hércules de su sueño, púsose a buscar a sus perdidas yeguas, y habiendo girado por toda aquella tierra, llegó por fin a la que llaman Hilea, donde halló en una cueva a una doncella de dos naturalezas: semivíbora a un tiempo y semivirgen, mujer desde las nalgas arriba y sierpe de las nalgas abajo.

Algo similar a los nagas de la India. Causóle admiración el verla, pero no dejó de preguntarle por sus yeguas sí acaso las había visto por allí descarriadas. Respondióle ella que las tenía en su poder; pero que no se las devolvería a menos que no quisiese conocerla, con cuya condición y promesa la conoció Hércules sin hacerse más de rogar.

Y aunque ella con el objetivo de gozar por más largo tiempo de su buena compañía íbale dilatando la entrega de las yeguas, queriendo él partir con ellas, restituyóselas y dijo: -«He aquí esas yeguas que por estos páramos hallé perdidas; pero buenas albricias me dejas por el hallazgo, pues quiero que sepas como me hallo encinta de tres hijos tuyos.

Dime lo que quieres que haga de ellos cuando fueren ya mayores, si escoges que les dé habitación en este país, del que soy ama y señora, o bien que te los remita.»

Esto dijo, a lo que él respondió: -«Cuando los veas ya de mayor edad, si quieres acertar, haz entonces lo que voy a decirte. ¿Ves ese arco y esa banda que ahí tengo?

Aquel de los tres a quien entonces vieres apretar el arco así como yo ahora, y ceñirse la banda como ves que me la ciño, a ese harás que se quede por morador del país; pero al que no fuere capaz de hacer otro tanto de lo que mando, envíale fuera de él.

Mira que lo hagas como lo digo; que así tú quedarás muy satisfecha, y yo obedecido.».

Habiéndole hablado así, dicen que de dos arcos que Hércules tenía, aprestó uno y sacando después una banda que tenía unida en la parte superior una copa de oro, púsole en las manos el arco y la banda, y con esto se despidió.




Después que ella vio crecidos a sus hijos, primero puso nombre a cada uno, llamando al mayor Agatirso, Gelono al que seguía, y al menor Escita, teniendo después presentes las órdenes de Hércules, que puntualmente ejecutó.

 Y como en efecto no hubiesen sido capaces dos de sus hijos, Agatirso y Gelono, de hacer aquella prueba de valor en la contienda, partieron de su tierra arrojados por su misma madre. Pero habiendo cumplido Escita con la empresa propuesta, quedó dueño de la región.

Y de él descienden por línea directa cuantos reyes hasta aquí han tenido los Escitas. Para rememorar aquella copa, los Escitas traen sus copas pendientes de sus bandas, y esto fue lo único que mandó la madre a su hijo Escita. 

Así cuentan esta historia los Griegos colonos del Ponto. Pero circula otra historia: Apurados y agobiados en la guerra por los Masagetas, los Escitas nómadas o pastores que moraban primero en el Asia, dejaron sus tierras y pasando el río Araxcs se fueron hacia la región de los Cimerios, de quienes era antiguamente el país que ahora poseen los Escitas.

Viéndolos aquellos Cimerios venir contra ellos, entraron a deliberar lo que sería conveniente hacer siendo tan grande el ejército que se les acercaba. Dividiéronse en dos bandos, uno de los cuales seguía a sus reyes, el otro opinaba que no convenía entrar en contienda ni exponerse al peligro siendo tantos los enemigos y que era menester abandonar el país.

La opinión de sus reyes era que había de pelear a favor de la patria contra los que venían. Ni el pueblo quería obedecer a sus reyes, ni éstos ceder a aquél. El pueblo estaba obstinado en que sin disparar una flecha era preciso marchar cediendo la tierra a los que venían a invadirla. Los reyes continuaban en su resolución de que mejor era morir por su patria con las armas en la mano, que acompañar en la huida a la muchedumbre.

Obstinándose los dos bandos en sus opiniones y viéndose iguales en número, vinieron a las manos entre sí. Los sobrevivientes cimerios enterraron a los que de ambos bandos murieron en la batalla cerca del río Tiras, donde hasta el presente se pueden ver todavía sus sepulturas.

Por ello los Escitas se apoderaron de una región desierta. Parece que los Cimerios, huyendo hacia el Asia, poblaron aquella península donde ahora está la ciudad griega de Sínope. Y que los Escitas, yendo tras ellos, vinieron a parar en Media, porque los Cimerios se retiraron siguiendo siempre la costa. Y los Escitas, dejando el Cáucaso a su derecha, los iban buscando, hasta que internándose tierra adentro se metieron en el referido país.

Más tarde los escitas destruyeron un ejército macedonio enviado por Alejandro Magno para sojuzgarlos, aunque antes habían sido ellos derrotados en los Balcanes por Alejandro y sus falanges. Desde finales del siglo IV a.C., otros nómadas de las estepas, los sármatas, invadieron los territorios escitas provenientes del Este y terminaron por expulsarlos.

 Un motivo de este resultado pudo estar relacionado con los caballos de los nobles sármatas. Mientras que la raza sármata común era pequeña y veloz, las carcasas y esqueletos de caballos encontrados en el yacimiento de Pazyryk, Asia Central, revelan que estos animales alcanzaron una alzada de 152 cm o más.

Normalmente de color pardo o castaño, a veces bayo, con cascos oscuros (que, como se sabe, son menos propensos a romperse o desgastarse que los claros), los machos estaban castrados.

Con estos animales, los sármatas podían contar con una caballería pesada, de hombres y caballos vestidos de armadura, aunque no de metal sino de escamas de cascos de caballo o cuero ligero y resistente. Los hombres llevaban largas lanzas con ambas manos y cargaban a un galope suicida.

 Apoyados por sus propios arqueros a caballo, debieron disfrutar de una gran ventaja sobre la caballería escita, más ligera. En las antiguas fuentes chinas se los denomina sai.

En los Reinos medios de la India se los conocía con el nombre de shaka (nombre que a veces se restringe a la más septentrional de sus tribus y otras cosas). En documentos persas traducidos al latín del griego se les llama saces [sakes] o sacii [sakii] (en latín la c se pronuncia como k). 

También en latín se usa el nombre sármatae (sármatas) y en griego scythae, aunque el nombre que se daban a sí mismos habría sido alān o aryānah. Este nombre ha pervivido en el moderno nombre osetio īron. Por otra parte se considera que el gentilicio del actual pueblo osetio es una variante de escita. En idioma acadio, los escitas eran los gugu (jefes) de las tierras de Mat Gugu.

 En idioma sumerio, la palabra gug significa ‘oscuridad’ o ‘tinieblas’. En hebreo esta palabra gug (o gog) significa ‘alto’ o ‘techo’ y figuradamente ‘soberbio’. En conclusión estos significados unidos se parafrasean como “los escitas (Gog) que vienen de las tierras tenebrosas”.

Los arios se expandieron en Europa por mar y tierra bajo muchos nombres. Y bajo el Imperio Británico se extendieron por distintas partes del mundo. Los Escitas, otro grupo ario, también migraron desde el norte del Cáucaso hacia Europa donde su nombre fue cambiado por los romanos para distinguirlos de otros pueblos.

Los emblemas sagrados de los Escitas incluían la serpiente, el buey (Nimrod / Tauro), el fuego (el Sol, conocimiento), y Tho o Theo, el dios a quien los egipcios llamaron Pan. Los romanos llamaron a los Escitas los Sarmatae (Sármatas) y los Germani, de la palabra del latín Germanus, que quiere decir “genuino“.

Los Escitas fueron conocidos, por lo tanto, como el “Pueblo Genuino” y por supuesto de Germani se pasa a germanos y Germany (Alemania). Este cambio de nombre es confirmado por los escritos del historiador romano Plinio y del griego Strabo. Los Anglo-Sajones que invadieron Gran Bretaña también eran conocidos como Germani por los romanos. La región llamada Vieja Sajonia es Alemania del norte y Países Bajos de hoy en día.

Tanto los Anglos como los Sajones vinieron desde el mismo origen genético – los Cimerios y Escitas blancos del Cáucaso y del Medio / Próximo Oriente. Es lo mismo con Guillermo el Conquistador y sus Normandos, las últimas personas en invadir Gran Bretaña en 1066 en la batalla de Hastings. Los términos Normando y Normandía se originan en Norsemen (hombres del Norte) o escandinavos, porque vinieron desde Escandinavia para habitar esa región de Francia. 

Simbología illuminati descarada de Katy Perry en Dark Horse y culto a LUCIFER la reina del cielo

Resultado de imagen de Katy Perry Dark Horse simbología illuminatiLes comparto algunos símbolos de la canción dark horse de Katy Perry de quien hablamos hace unos días en el post de los Grammy del 2014 y en e post de los juegos de invierno de SOCHI 2014, o bueno.... no digamos que símbolos porque ya este video se trata de un culto descarado y abierto que poca traducción requiere, sin embargo al lado de algunos fotogramas he colocado alguna info que creo pertinente asociarla y que tal vez algunos aún desconozcan...

Primero va el video y luego pueden comparar con los fotogramas, hay otros símbolos que pueden comentar si los vieron y qué opinan de la canción que extrañamente y contrario a la participación de Katy Perry en los Grammy, no contiene ningún caballo ni oscuro, ni claro ni nada... bastante raro que es la canción del caballo y no haya referencias de él.... a no ser que......se trate de otro jeroglífico de la élite.... y el caballo sea otra cosa.




Efectivamente..... en el ocultismo, específicamente en el vudú, hay un término que creo está asociado a este video, ya que a quien está poseído por una entidad espiritual se le dice caballo a la persona que está poseída, se le dice también que está montado.... el caballo oscuro quiere decir que Katy está poseída por un walk-in oscuro.

Resultado de imagen de Katy Perry Dark Horse simbología illuminati Esto dice el vudú al respecto:

Los Marasás. Estos al manifestarse por medio a un caballo, se comportan como niños.

Se llama caballo a la persona que es poseída o montada por un lua.

Cuando un lua posee, monta o sube a cabeza de una persona, la personalidad de esta desaparece y es entonces el lua quien se expresa, es la personalidad de este la que se adueña del cuerpo del caballo.

Resultado de imagen de Katy Perry Dark Horse simbología illuminati

Los luases tienen sus colores, comidas y bebidas favoritas. El negro el blanco y el morado

Resultado de imagen de Katy Perry Dark Horse simbología illuminatiKaty Perry llamó a su canción dark horse, caballo oscuro y compuso su canción basada en las brujas....



Algunos me han dicho que para qué desgastarse dándole importancia a ésta gentuza satánica, pero pienso y creo conveniente compartir este tipo de cosas, ya que la mayoría anda inocente de este tipo de símbolos que son usados para mantenernos dopados.

Muchos de sus fans aún viendo el video no entienden de qué se trata en realidad, están en trance con los sigilos que nos envía la élite.

Resultado de imagen de Katy Perry Dark Horse simbología illuminati

No es en sí darles importancia ni a la élite ni a sus títeres, ya que importante es conocer los símbolos y sus significados.

Así cuando los vemos en otra parte que siempre será propaganda, comerciales de televisión, películas, novelas, series de televisión, videos musicales, sencillamente los recordamos y entendemos que no están ahí por casualidad, así su efecto pierde fuerza... el hechizo se termina.




miércoles, 31 de octubre de 2018

La Conexion Anunnaki en Perú (y II)

La similitud entre las canoas de juncos del Lago Titicaca y las antiguas embarcaciones egipcias y sumerias es otro indicio de la relación entre los sumerios y los habitantes del Tiahuanaco.

Otro indicio de la presencia sumeria en el altiplano boliviano es la controvertida "Fuente Magna".

Fue encontrada a unos 80 Km. de la ciudad de La Paz, por unos campesinos, alrededor de 1958.

Esta vasija de piedra con motivos zoomorfos y antropomorfos, tiene una serie de inscripciones que interpelan a los especialistas por su significado y antigüedad.

El Dr. Alberto Mancini, la descifró usando los mismos criterios utilizados para descifrar la escritura sumeria. Según los especialistas que han estudiado la vasija, esta fue probablemente hecha por sumerios que se asentaron en Bolivia alrededor del año 2,500 a.C.

Por todo lo visto en estos dos artículos sobre Tiahuanaco: el origen de la cultura Inca, sus dioses, su relación con los metales y sus logros tecnológicos, deben ser vistos a la luz de teorías alternativas a las tradicionales.

En la siguiente entrega veremos cual fue la relación entre los Anunnaki y los grandes trabajadores de oro del Perú antiguo: los Chimúes.




La presencia de los Anunnaki en Tiahuanaco fue explicada en la entrega anterior, y deberíamos haber hecho lo mismo con Chavín de Huántar, considerada como la madre de las culturas del Perú pre-hispánico.

Sin embargo, nuestras pesquisas nos han llevado a cuestionarnos el origen mismo de la cultura en el Perú y el poblamiento de América. Recientes descubrimientos arqueológicos, nuevas informaciones, y sorprendentes evidencias, ponen en duda las teorías existentes sobre el tema y nos obligan a replantear las hipótesis tradicionales.

Estas investigaciones nos indican que el Perú es la cuna de la civilización americana y su desarrollo tuvo lugar en el mismo periodo de tiempo en el que florecieron las culturas más antiguas del mundo.

Las siguientes líneas pueden ser interpretadas a la luz de la presencia de los extraterrestres Anunnaki en América, o como otra teoría alternativa, no necesariamente alienígena, sobre el origen de la cultura en el Perú y en América.

En el Perú, el arte rupestre más antiguo que conocíamos era el de las cuevas de Pikimachay, que datan aproximadamente del 17,500 a.C., pero hace poco se descubrieron las pinturas rupestres de Aija en el departamento de Ancash que datan del 38,000 a.C.

De confirmarse lo anterior, todas las teorías sobre el poblamiento de América, que supuestamente tuvo lugar alrededor de 30,000 a.C., tendrían que ser revisadas. Es más, el Perú podría ser considerado como la cuna del hombre moderno.

Según el descubridor de las pinturas rupestres de Aija, Alejo Mejía Antúnez, una de las figuras representadas muestra un, "hermoso diseño de un rostro humano primitivo".

¿Un hermoso diseño de un rostro humano primitivo hace 40,000 años?

Resultaría muy extraño pues la descripción no corresponde con la fisonomía de los Neandertales ni Cromañones que supuestamente poblaban la Tierra en ese momento y que no tenían nada de "hermosos".

Pero eso no es todo, las evidencias que indican que las teorías sobre el origen de la cultura en América deben ser revisadas, son abrumadoras. En Sechín, ubicado en la misma región que Chavín de Huántar y Aija, se encuentran restos de una cultura que trabajó la piedra con esmero y que construyó importantes monumentos, que datan del 3,500 a.C.

Es decir, la cultura Sechín se desarrolló casi al mismo tiempo que la cultura sumeria en Mesopotamia y es, hasta el momento, la más antigua de América.

Sechín está dividido en dos secciones: Sechín Alto y Sechín Bajo.

Según los descubrimientos hechos por el equipo que lidera el arqueólogo Peter Fuchs, una de las ruinas de Sechín Bajo, llamada "El Chankillo", que data del 300 a.C., sería un observatorio astronómico pues sus 13 torres habrían servido para indicar los equinoccios y los solsticios.

Entre los diferentes restos arqueológicos encontrados en el lugar, se encuentra una plaza cercada por grandes piedras donde han sido representados guerreros en combate y aparentes sacrificios humanos.




Los arqueólogos no saben con exactitud si el lugar se creó para dar testimonio de una sangrienta lucha entre grupos rivales o si fue más bien un lugar donde se llevaron a cabo experimentos médicos.

Las dos teorías pueden ser ciertas pero eso no es lo más importante.

Lo sorprendente es que los guerreros representados en las piedras llevan una indumentaria atípica de la región andina:

sus gorros se parecen a los usados para representar a los guerreros en la iconografía egipcia y sumeria, y sus rasgos físicos no corresponden al biotipo andino sino más bien al de pueblos de origen indo-europeo como los Hititas o los Casitas.

¿Cómo es posible que en Sechín encontremos representaciones humanas con rasgos de pueblos de origen indo-europeo?

Revisemos las teorías tradicionales sobre el nacimiento y evolución de la cultura en el Perú.

La hipótesis más aceptada sobre el origen de la cultura en el Perú es la propuesta por Julio C. Tello. Según Tello, la cultura llegó al Perú por la selva, se expandió hacia la sierra para terminar estableciendo en la costa.

Esta teoría ha sido puesta en duda por los trabajos de la arqueóloga Ruth Sadhy en Caral. Esta cultura prosperó mil años antes Chavín de Huántar, hacia el año 2,500 a.C.

Para los arqueólogos, Caral es un "embrión de ciudad" y se desarrolló en una región situada entre la costa pacifica y el inicio de las altitudes andinas. Nos parece entonces lógico deducir que la civilización se desplazó pasó de la costa del Perú hacia la sierra y luego a la selva.

Reflexionemos sobre este punto: para un nómade, cazador y recolector, paleolítico americano, la selva debía ser algo así como un paraíso en la Tierra. Tenía a su alcance peces de río, frutos de los árboles y ricas raíces. No necesitaba más para subsistir.

Entonces, ¿por qué aventurarse a las alturas andinas donde no casi no existe vegetación ni fruto alguno y el clima es rudo e inclemente?

Esto no parece tener mucho sentido. Es más lógico salir de una tierra que no ofrece tantas posibilidades para la subsistencia , como el desierto costeño, y dirigirse hacia otra mucho más rica en recursos, como la selva. Esta idea tiene aún más sentido si consideramos que es más fácil controlar el agua de los ríos altiplánicos que las aguas del Océano Pacifico.

Esta nueva teoría del desplazamiento de la civilización en el Perú, nos permite comprender mejor a la cultura Chavín de Huántar, cuyos inicios se remontan alrededor de 1,000 años a.C.

¿Qué podemos decir sobre Chavín?

Ante todo, es evidente desde un punto de vista iconográfico y arquitectónico, que Chavín tuvo una influencia directa de los forjadores de la cultura Sechín. Esto se confirma con las excavaciones y dataciones hechas por los arqueólogos. Hoy sabemos que Sechín es más antigua que Chavín.

Arqueólogos e historiadores afirman que Chavín es un centro de peregrinación, que era visitado por gente de la costa, la sierra y la selva. La cultura que allí se desarrolló, fue basada en un gobierno teocrático e influenció todas las otras culturas pre-incas de la época. Es el llamado "primer horizonte cultural" peruano.

Las culturas Nazca y Paracas serían expresiones derivadas de esta cultura en la costa peruana. Las deidades zoomorfas y antropomorfas de Chavín son objeto de todo tipo de especulaciones desde hace siglos.

Esto es lo que nos enseña la historia tradicional, pero como podemos imaginarnos existen otras hipótesis…

La Conexion Anunnaki en Perú (I)


Podría haber existido una relación entre los Anunnaki de Zecharia Sitchin y los habitantes de Tiahuanaco?

En la historia del Perú existen extraños relatos y misteriosos restos arqueológicos, que no tienen explicación coherente si los vemos desde el punto de vista de la historia tradicional de la cultura en el Perú.

Quizás las líneas de Nazca sean el mejor ejemplo.

Pero, existen otros casos menos conocidos y más sorprendentes, como el enigmático sitio arqueológico de Tiahuanako.

Según la historia tradicional, la cultura Tiahuanako se desarrolló en Bolivia, 1,500 años a.C., cerca de la actual ciudad de La Paz.

 Se expandió hasta el sur del Perú y el Norte de Chile y su apogeo tuvo lugar entre los siglos IV y X de nuestra era. Tiahuanaco se extinguió, misteriosamente, alrededor del siglo XII.




Tiahuanaco duró, desde sus albores, poco más de 2,500 años. Sin embargo, sabemos muy poco de su historia, de sus costumbres y de sus creencias religiosas.

Sólo han llegado hasta nosotros algunos restos arqueológicos que nos hablan de una extraordinaria civilización con sorprendentes técnicas arquitectónicas y desarrollados conocimientos en astronomía e hidráulica.

La historia tradicional no llega aún a explicar como pudieron cortarse tan perfectamente los bloques de piedra de Puma Punku (que presentan diseños geométricos nunca antes vistos en la región), no sabemos con exactitud donde estuvieron situadas las extrañas estatuas que hoy en día arqueólogos y aficionados han repartido, sin mayor criterio, por la zona.

Tampoco sabemos, a ciencia cierta, la antigüedad y el significado de la llamada "Puerta del Sol" y nos seguimos preguntando cuál fue la función del enorme complejo arquitectónico de Kalasasaya.

El enigma cobra mayor importancia si tenemos en cuenta que, según los historiadores, fueron los habitantes de Tiahuanaco quienes originaron la cultura Inca. La que se convertiría en el mayor imperio conocido en el hemisferio sur.

El padre Cristóbal de Molina nos relata en su crónica:

"Ellos dicen que el Creador estaba en Tia-huanacu y que allí estaba su morada principal. De ahí, los magníficos edificios, dignos de admiración, de aquel lugar"

El arqueólogo Arthur Posnansky investigó Tiahuanaco por casi 30 años e hizo sorprendentes descubrimientos.

En muchos bloques de piedra pulidos, encontró hileras de pequeños agujeros redondos que podrían haber servido para sujetar algo.

En 1943, durante una conferencia, Posnansky presentó un bloque de piedra de Tiahuanaco con cinco clavos de oro incrustados en el mismo.

Su investigación concluyó que los muros, las cornisas y los pórticos de Tiahuanaco, incluyendo la Puerta del Sol, estuvieron revestidos de oro.

Estos datos son relevantes en cuanto que describen, en detalle, la fisonomía del lugar. Sin embargo, aún seguimos sin saber el objeto de su construcción y su función.

Estas interrogantes encuentran respuesta en la teoría de los extraterrestres que visitaron la Tierra en el pasado.

Zecharia Sitchin, el defensor de los dioses extraterrestres Anunnaki, nos presenta una historia alternativa y audaz que hace encajar, sospechosamente, todas las piezas de este rompecabezas.

 Según sus investigaciones, la antigua Tiahuanaco habría sido erigida a semejanza de la Uruk sumeria, que tuvo muchas de sus construcciones revestidas en oro.

Según Sitchin, estas dos ciudades son obra de los dioses Anunnaki quienes habrían llegado a la Tierra, hace miles de años, en búsqueda de oro.

Alrededor del 6,000 a.C., un grupo de estos extraterrestres se estableció en las orillas del lago Titicaca para explotar el oro de la región.

 Allí, los Anunnaki habrían desarrollado una increíble civilización basada en la extracción y el procesamiento no sólo de oro sino también de otros metales.

Sitchin afirma que el ornato aurífero con el que se vistió a Tiahuanaco tenía un motivo muy simple:




engalanar el lugar para la visita de Anu, el gran jefe Anunnaki. Anu venía a inspeccionar los lugares de donde se extraía el oro necesario para salvar la atmosfera de su planeta Nibiru.

Es más, el Kalasasaya habría servido, entre otras cosas, de observatorio astronómico para determinar el regreso a la Tierra del líder de los Anunnaki. 

Algunos investigadores señalan que sólo conocemos un 5% de lo que fue su capital y nadie ha podido descifrar su iconografía.

Tampoco conocemos la antigüedad exacta de sus principales monumentos, que han sido datados desde el 1,000 a.C. hasta el 15,000 a.C. El caso se complica aún más cuando tomamos en cuenta que fueron los habitantes de esta cultura, tan poco conocida, quienes originaron la cultura Incaica.

Siguiendo con la historia alternativa que proponemos, el paso del diluvio universal (alrededor del 11,000 a.C.), habría dejado al descubierto inmensas cantidades de oro a lo largo de la cordillera de los Andes.

Tiahuanaco, según Sitchin, no era un yacimiento sino más bien la capital metalúrgica del continente americano:

"En ninguna otra parte del lago hay una meseta llana. En ninguna otra parte hay una laguna cerca que conecte con el resto del lago, haciendo factible el transporte por agua.

En ninguna otra parte alrededor del lago hay un lugar como éste, con pasos montañosos en las tres direcciones terrestres, y por el agua hacia el norte. Y en ninguna otra parte estaban tan a mano los preciados metales, oro y plata, cobre y estaño.

Tiahuanacu estaba allí porque era el mejor lugar para ser lo que fue: la capital metalúrgica de Sudamérica, del Nuevo Mundo."

Tiahuanaco era, entonces, una instalación Anunnaki para el acopio y procesamiento de los metales de América, y la explotación del oro de la región duró, aproximadamente, desde el 6,000 a.C. hasta el 2,000 a.C.

Cuando Anu, el líder de los Anunnaki, (alrededor del año 4,000 a.C.) visitó Tiahuanaco, la región aún tenía oro.

Pero, en poco más de 2,000 años, los Anunnaki terminaron, prácticamente, con el precioso mineral de la zona.

Arthur Posnansky ha probado que en Tiahuanaco primero se explotó el oro y el estaño, y posteriormente el bronce y eso concuerda con la teoría de Sitchin.

Una vez agotado el oro, Tiahuanaco se convirtió en un centro de producción de estaño, el cual se encontraba en los mismos lugares donde antes se había encontrado oro.

Pero la historia no termina aquí, los habitantes de Tiahuanaco volverían a tener un rol protagónico en la historia del Peru. Siglos después, una nueva intervención Anunnaki, puso otra vez a los Tiahuanaco en el camino del desarrollo, la prosperidad y el... oro.

Esta vez, nada menos que en tierras cuzqueñas, desde donde crearían el imperio más grande del hemisferio sur.

El cronista Garcilaso de la Vega (1539-1611 d.C.) nos cuenta la leyenda de creación de los incas. Manco Cápac y Mama Ocllo por orden de su padre el dios Sol, salieron de las entrañas del Lago Titicaca (en Tiahuanaco) para buscar una tierra propicia donde fundar un imperio.

El dios Sol les dio una vara de oro y les dijo que donde esta vara se hundiera sería el lugar indicado para formar su imperio y llevar la civilización a los habitantes de esas tierras.

Después de varios intentos a lo largo del camino, la vara se hundió en el cerro Huanacaure, en el Cuzco. Allí se asentó la pareja que daría origen al pueblo Inca.

Algunos elementos de este relato, como la "vara de oro" que indica donde se debía fundar el imperio, han hecho que los historiadores no le otorguen mayor peso histórico al mito recogido por Garcilaso de la Vega.

Sin embargo, es justamente esa "vara de oro" la que lleva a Sitchin a proponer otra de sus audaces teorías.
"¿Qué forma tenía y para qué servía esta varita mágica? Uno de los más concienzudos estudios sobre el tema es "Corona incaica", de Juan Larrea.

Analizando objetos, leyendas y representaciones pictóricas de los soberanos incas, llegó a la conclusión de que era un hacha, un objeto llamado Yuari, que, cuando se le entregó a Manco Capac, se le dio el nombre de Tupa-Yuari, Hacha Real. Pero, ¿era un arma o una herramienta?...

Así se puso en marcha la civilización andina: dándole al hombre andino un hacha con la cual extraer el oro de los dioses".

Es decir, los Anunnaki se manifestaron de nuevo y ayudaron a sus antiguos aliados de Tiahuanaco, en la búsqueda de tierras y metales.




Esta interesante aproximación de Sitchin nos abre la puerta a otra interrogante: ¿existió una relación entre los Anunnaki , que vivieron entre los sumerios, y la culturas del altiplano?

Es curioso que la lengua de Tiahuanaco sea el Uro o Uru, y que la capital de los sumerios, donde se establecieron los Anunnaki, se llame Uruk.

El filólogo boliviano Emeterio Villamil de Rada (1804-1880), encontró semejanzas notables entre la lengua aymara, hablada en la región de Tiahuanaco, y la lengua sumeria.

Sitchin tambien:

"Nuestra hipótesis de que el Anaku en el nombre del lugar proviene del término mesopotámico que identificaba al estaño como metal concedido por los Anunnaki evoca un vínculo directo entre Tiahuanacu y el lago Titicaca por un lado y el Oriente Próximo de la antigüedad por otro… la extensión de la presencia sumeria/uru en los Andes se puede percibir en otros detalles, como el hecho de que 'uru' signifique 'día' en todas las lenguas andinas, tanto en aymara como en quechua, como en Mesopotamia.

Otros términos andinos, como uma/mayu, que es agua, khun, que es rojo, kap, que es mano, enu/ienu, que es ojo, makai, que es golpe, tienen un origen mesopotámico tan evidente que Pablo Patrón (Nouvelles études sur les langues americaines) concluyó que 'está claramente demostrado que las lenguas quechua y aymara de los indígenas de Perú tuvieron un origen sumerio-asirio'."

Continúa el Misterio en torno a la enorme nave espacial descubierta en la Luna

Nave espacial descubierta en la Luna

Si has visto esto antes, es posible que desees verlo de nuevo.

Si nunca lo has visto, es posible que también desees verlo de nuevo.

 Estamos hablando de la enorme nave espacial en la Luna que supuestamente fue descubierta y fotografiada durante la misión Apolo 15. 

Se suponía que había sido una gran nave extraterrestre que se estrelló o fue abandonada en la Luna en la antigüedad.

La historia de esta nave espacial alienígena ha estado dando vueltas por Internet desde alrededor del 2007 y mucha gente pensó que era una broma, pero la foto panorámica AS15-P-9625 (Atlas Apollo Images) podría probar la existencia de la nave espacial.


Enlace foto AS15-P-9625




La existencia de esta nave está rodeada de misterio y se dijo que había ‘misiones espaciales de la NASA clasificadas’ a la luna, con una máxima prioridad, un examen detallado de la enorme nave espacial.

 El misterio continúa con la declaración de William Rutledge.

La enorme nave espacial descubierta en la Luna sigue siendo un misterio   Luna Anomalías
Crédito Viewzone
El Sr. William Rutledge (retirado) afirma que él estaba en una misión especial de la NASA y participaba con la NASA en los años 70.

Rutledge afirma haber trabajado en al menos dos misiones a la Luna, incluyendo el Apollo 19 y el Apolo 20, que dice se puso en marcha en agosto de 1976 desde la Base de la Fuerza Aérea de Vandenberg.Ambas misiones, según Rutledge, eran “misiones espaciales conjuntas secretas” resultantes de la colaboración entre los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Soviética.




 Ellas no aparecen en ninguna lista de misiones de la NASA, y si esto es cierto, es por una buena razón. ¿Qué tan grande es la nave espacial? Voy a dejar que la imagen hable.

La enorme nave espacial descubierta en la Luna sigue siendo un misterio   Luna Anomalías

Crédito Viewzone

Entrevista en inglés angelismarriti.it

Puedes ver más vídeos y otros datos en: ufosightingsdaily




martes, 30 de octubre de 2018

Evidencia Extraterrestre en la Cultura del Valle del Indo (y II)

El reino de los espíritus de los muertos y de los descendientes de los dioses abarcó 5.813 años. Confirma estas fechas imposibles el historiador Diodoro de Sicilia, que escribió hace 2.000 años toda una biblioteca de obras, recogidas en cuarenta volúmenes.

Desde Osiris e Isis hasta el reinado de Alejandro, que fundó la ciudad de Egipto que lleva su nombre, se dice que pasaron más de 10.000 años; pero algunos dicen que ese período abarca en realidad un poco menos de 23.000 años… (Wahrmund, A., Stuttgart, 1866).

Y como último ejemplo de estas fechas imposibles citaré al griego Hesíodo. En su mito de las cinco razas de la Humanidad escribió (hacia el año 700 a.C.) que originalmente los dioses inmortales, Cronos y sus compañeros, habían creado a los seres humanos:

 «Estos héroes de excelente origen, llamados semidioses, que en los tiempos anteriores a los nuestros residían en la Tierra sin límites…». Erich von Däniken.

 En el Ramayana se puede leer: “Un hombre puede utilizar esta nave para trasladarse de forma maravillosa y cubrir grandes distancias en el cielo. También con esos métodos se puede construir una Vimana grande como un templo.

Debe haber cuatro depósitos de mercurio en su interior. Cuando son calentados por medio de un fuego controlado, el vimana desarrolla un poder de trueno por medio del mercurio. 





Si este motor de hierro, con uniones adecuadamente soldadas, es llenado de mercurio y el fuego se dirige hacia la parte superior, desarrolla una gran potencia, con el rugido de un león e inmediatamente se convierte en una perla en el cielo”.

En estos vehículos voladores las personas que se montaban en ellos podían volar hacia los cielos y dirigirse a las estrellas y a mundos lejanos, para luego retornar a la Tierra.

En el Mahabaharata se nos relata: “Los Vimanas eran máquinas volantes que tenían la forma de una esfera y navegaban por los aires por el efecto del mercurio que provocaba un gran viento propulsor.

Los hombres alojados en los Vimanas pueden recorrer grandes distancias en un tiempo maravillosamente corto. 

Danava era el disco destructor que poseía armas terribles lanzando relámpagos de fuego espantosos y capaces de destruir las ciudades. Cukra, a bordo de su Vimana de gran potencia lanzó sobre la ciudad un único proyectil cargado con la potencia de todo el Universo.

Una humareda incandescente, semejante a diez mil soles se elevó en todo su esplendor. Se levantó un viento terrible, la naturaleza enloqueció y el sol giró sobre sí mismo.

Los enemigos caían como briznas de hierba destruidas por las llamas, hervían las aguas de los ríos y los que se lanzaron en busca de salvación murieron sin remedio. Ardían los bosques.

 Caballos y elefantes corrían desesperados entre el fuego. 
Cuando el viento disipó la humareda de los grandes incendios, se vieron millares de cuerpos calcinados por el rayo terrible”. Este “rayo terrible” aparece como el “Arma de Brahma”. Samarangana Subtrahara

 Este escrito, dedica nada más y nada menos que 250 versículos a hablarnos de estas extrañas naves. 

En este libro, descubierto en la India por un grupo de investigadores ingleses en 1908 y cuyo nombre hindú traducido a nuestro idioma sería, “Tratado de Aeronáutica”, se divide en varios capítulos, construcción, mecánica de motores, energía de motores, estrategia o planesde vuelo.

 “El secreto de la fabricación de los Vimanas no puede ser desvelado, y esto no es por ignorancia, sino porque los detalles de la construcción deben mantenerse en el mayor secreto para impedir que alguien pueda fabricar un Vimana con fines perversos. 

El cuerpo del Vimana debe ser fuerte y duradero pero de material liviano como un pájaro volador.

Por medio de la potencia graduada del mercurio se pone en movimiento el torbellino impulsador del carro aéreo.

Un solo hombre puede viajar de manera maravillosa y ascender muy alto por los cielos.

Puede construirse un Vimana tan grande como el “Templo de la Divinidad”: para ello, hay que utilizar cuatro depósitos de mercurio en la parte inferior, una vez calentados estos, puede desarrollarse por medio del fuego controlado, una potencia equivalente al rayo.
Muy pronto el Vimana asciende convirtiéndose en una perla en el cielo.

Por medio de los Vimanas los hombres pueden ascender a los cielos y los seres del cielo pueden descender a la Tierra.”

En elBhagavad Gita El conocimiento del Universo no era un secreto para los tripulantes de las vimanas.

 Según el Bhagavad Gita: “… Existen infinidad de universos e infinidad de planetas dentro de cada universo, y cada planeta está lleno de diferentes variedades de población…”.




La propulsión se realizaba mediante mercurio, unido a técnicas vibratorias de determinados sonidos capaces de desencadenar poderosas energías y, tal y como se describe en el Vymaanica-Shaastra, los pilotos eran preparados para volar, para obtener imágenes en vuelo de los “carros voladores” enemigos, escuchar sus conversaciones y para aplicar técnicas capaces de hacer perder el conocimiento a sus pilotos. 

Todo esto parece ciencia ficción. Pero altos mandatarios de la India se lo tomaron tan en serio que empezaron a colaborar con China avanzando considerablemente en el estudio de estos artefactos, utilizando expertos en Sanscrito.

Pero tras la guerra de Cachemira se rompieron las relaciones de ambos países y se perdió el estudio de estos textos antiguos, hasta que hace unos años los Estados Unidos se interesaron por este asunto, al enterarse que China estaba usando esos datos adquiridos años atrás para tratar de fabricar una de éstas naves para el desarrollo de su carrera espacial.

Tan en serio se lo han tomado que todo el material actual de investigación de los vimanas por parte de China ha pasado a ser secreto militar, conociéndose solo la parte del estudio por parte de la India.

La enigmática historia de Mohenjo-Daro (cuyo nombre significa “El Montículo de los muertos”), una antigua ciudad densamente poblada ubicada en territorio de Pakistán, próxima a las orillas del río Indo, en la zona que los arqueólogos han catalogado como “Cultura del Valle del Indo”, y que junto a Harappa, situada a poco más de seiscientos kilómetros de distancia más al noreste, constituyen las dos ciudades más emblemáticas y conocidas de esta antigua civilización. 

Los teóricos de los antiguos astronautas sostienen que al igual que la cultura sumeria, la del Valle del Indo también parece haber surgido de repente, sin haber testimonios previos de una evolución “clásica” lo cual constituye un auténtico misterio, y en este caso no lo es menos el de su desaparición, la cual fue tentativamente atribuida a pueblos invasores de origen indoeuropeo.

Al día de hoy permanecen sin ser descifradas sus escrituras (aparentemente de tipo ideográfica y silábica, pero – también al igual que el sumerio – sin correspondencia ni raíz alguna con otras escrituras de la zona, pero presentando en cambio una sorprendente similitud con la que aparece en las tabillas rongo-rongo de la Isla de Pascua). 

Para llegar a un idioma “traducible” y comprensible, hay que recurrir a antiquísimos textos védicos, escritos en sánscrito y supuestamente legados “por los dioses”, para tratar de encontrar referencias que aclaren algunos aspectos de la cultura y tecnología de Mohenjo-Daro.

Entre estos textos, se encuentra el Mahabharata, un extensísimo poema épico de casi 215.000 versos divididos en diez cantos (ocho veces más extenso que la Ilíada y la Odisea juntas), el cual describe Mohenjo-Daro como una ciudad de origen remoto (al igual que Tiahuanaco en América, en este caso habría sido uno de los principales centros energéticos del denominado Imperio Rama) que en un momento se vio envuelta en sangrientos sucesos bélicos, donde tanto hombres como dioses estuvieron involucrados.

Mohenjo-Daro presenta clarísimas evidencias de haber sufrido una detonación nuclear, miles de años antes de nuestra era, dejando un panorama post bomba muy similar al de Hiroshima y Nagasaki, incluyendo la radiación y la típica vitrificación del suelo: “existe un epicentro de 50 yardas de ancho, donde todo fue cristalizado, fundido o derretido. 

A sesenta yardas del centro, los ladrillos están fundidos en un lado, indicando haber soportado una poderosa explosión”.

Según los teóricos de los antiguos astronautas en gran cantidad manuscritos antiguos, en los cuales además se mencionan repetida e inequívocamente a los Vimanas como carros de guerra que volaban con su propio poder, la evidencia señala que el fin de Mohenjo Daro estuvo vinculado a un estado de guerra entre los arios y los mongoles. 

Los teóricos sostienen, que los arios controlaban muchas regiones gracias a una asociación con seres extraterrestres (negociando poder por mano de obra) que buscaban extraer minerales y otros recursos naturales.

Estos extraterrestres habrían estado sumamente interesados en las riquezas minerales de Mohenjo Daro, y al ser una ciudad bajo dominio mogol, habrían acordado destruirla en nombre de los arios. 

Les habrían otorgado a sus habitantes (calculados en alrededor de 200.000) un plazo de 7 días para evacuar enviándoles una clara advertencia de que todo allí iba a ser destruido, no obstante lo cual algunos habrían hecho caso omiso a la advertencia, y ésta habría sido la razón por la cual en 1927 (unos pocos años después de que los arqueólogos descubrieran los restos de la ciudad) se encontraron 44 esqueletos humanos, todos cuerpo a tierra, incluyendo un trío de padre, madre e hijo en plena calle con la cara hacia el suelo y sosteniéndose las manos.

Como afirman los teóricos de los antiguos astronautas: “La fusión de ladrillos en Mohenjo Daro no pudo haber sido causada por un fuego normal…” “es posible que lo que pasó a Mohenjo Daro no haya sido un fenómeno natural…”

Este misterioso evento de hace miles de años parece estar también reflejado además en el Mahabharata:”……

Un solo proyectil, cargado con toda la potencia del universo. Una columna incandescente de humo y llamas, tan brillante como diez mil soles, se alzó en todo su esplendor. 

Era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de la muerte que redujo a cenizas las razas de los Vrishnis y Andakas, los enemigos contra quienes se utilizó.(… )

 “El agua hirvió ( … ) carrozas de guerra fueron quemadas por miles ( … ) los cadáveres de los caídos fueron mutilados por el terrible calor, tanto que ya no parecían seres humanos…”( … )” Sus cabellos y uñas desaparecieron; jarros y objetos de greda quedaron destrozados, sin motivo aparente, y los pájaros se volvieron blancos. 

Al cabo de pocas horas, todos los comestibles estaban infectados. Los soldados se lanzaron a los arroyos y trataron de lavar sus cuerpos y todo su equipo……”.se lee en el relato. La descripción concluye: “era una visión terrible (…)

Nunca antes habíamos visto un arma tan terrible.” Estos sucesos descritos en el Mahabharata se sitúan hacia el año 3.103 a.C. y desembocan en el “Kali Yuga” o “Edad Sombría”, una especie de apocalipsis del mundo antiguo conocido. 

El Mahabharata significa “guerra de los bharatas”, y describe las luchas de dos familias o clanes reales, los Pandavas y los Koravas, ambas descendientes comunes del mítico Rey Bharata.

Algunas de las traducciones de sus versos han resultado enormemente polémicas, negándose incluso la propia existencia de algunos en el texto original, o descalificándose los conocimientos de sánscrito de algunos de los eruditos que lo tradujeron. 





Al finalizar la II Guerra Mundial, el Mahabharata se puso de moda en Occidente debido a que algunas de las traducciones parecían tener una enorme semejanza con los sangrientos momentos vividos en la contienda mundial, donde armas enormemente poderosas habían sido capaces de aniquilar a los hombres hasta un punto jamás visto hasta el momento ( por nuestra civilización) siendo su “cúspide” la utilización de la bomba atómica, situación descripta con gran fidelidad miles de años antes de que los norteamericanos la utilizasen sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

Como previamente hemos mencionado, existe en Oriente una gran cantidad de textos (el Ramayana, el Libro de Krisna, entre otros) que describen con todo tipo de detalles la existencia de naves voladoras (vimanas) y de cohetes o misiles capaces de alcanzar largas distancias con sus mortíferas cargas. 

Según los teóricos de los antiguos astronautas, aun aceptando todos los cuestionamientos realizados a la traducción del Mahabharata, hay muchas otras evidencias de una interrupción abrupta de la enigmática civilización de Mohenjo-Daro: ¿esqueletos diseminados todos boca abajo en plena calle? ¿La muerte los sorprendió huyendo?

 ¿Por qué parte de los huesos de estos cadáveres parecen haberse consumido o volatilizado muy rápidamente? 

¿Sólo treinta cadáveres en una ciudad de 200.000 habitantes? 

¿De dónde proviene el nombre “el montículo de los muertos”? 

¿Por qué la evacuación repentina de su población? ¿Por qué la involución cultural de su arte y ciencia?

Otra extraña particularidad la constituye el hecho de que tanto los cadáveres hallados allí como en la ciudad de Harappa (distante unos 600 kilómetros) presentan un alto nivel de radioactividad.

También existe una especie de “epicentro” en el centro de la ciudad, de unos 45 metros de diámetro.

Allí el terreno se encuentra cristalizado, y los bloques de piedra más cercanos fundidos o derretidos.

En las edificaciones más próximas a este “foco” se puede observar que los ladrillos de las paredes expuestos al exterior y en dirección al supuesto “epicentro” también se encuentran fundidos o derretidos, una circunstancia que solo se podría haber producido exponiéndolos a temperaturas superiores a los 1.500º centígrados. 

Con los mismos síntomas de destrucción se han encontrado toda clase de objetos de alfarería, cerámica, joyería, entre otros, y señales de explosiones menores e incendios se encuentran también por doquier. 

No son solo Harappa o Mohenjo-Daro apuntan en una dirección nuclear, existen otros puntos geográficos con “huellas” de posibles deflagraciones nucleares en la India: en el estado de Rajasthan, unos 15 kilómetros al oeste de la ciudad de Jodhpur, un área – que actualmente ha sido acordonada – de cinco kilómetros cuadrados aparece cubierta de cenizas radioactivas y aparentemente aún hoy día sigue siendo causante de un gran número de casos de cáncer y malformaciones congénitas en los habitantes de las inmediaciones, y un enorme cráter de origen desconocido en el cual se aprecia grandes áreas de roca completamente vitrificada.

Situado 400 km. al noreste de Mumbai en el Lago Lorna, en las proximidades de Deccan, ubicado sobre una meseta de roca basáltica que lo hace prácticamente único en el mundo, de dos kilómetros de diámetro y 150 metros de profundidad al cual en principio los científicos “clásicos” intentaron atribuirle un origen volcánico pero la evidencia geológica fue tan contundente que debieron cambiar de idea y sustituirla por la de la caída de un meteorito, aunque tampoco jamás se pudo encontrar ningún rastro de material meteórico. 

Según sostienen los teóricos de los antiguos astronautas estas situaciones tomadas individualmente se disipan en gran medida cuando se considera la antigüedad bajo una globalización planetaria cultural, geográfica y espiritual.

A través de los textos antiguos, se ha intentado atar cabos respecto a la existencia de una civilización ancestral que manipuló genéticamente a los primates entrelazando sus propios genes con los del animal, para acelerar su evolución, sugiriendo que de no ser por dicha manipulación probablemente la llegada del homo sapiens habría tardado más de 20 millones de años, o podría incluso no haber llegado, incorporándolo a su cultura en lo que se llamó la Edad de Oro de la humanidad, y en cuyo período existió una civilización única y globalizada.

Conectada por puertas dimensionales, vías aéreas, terrestres y telepáticas, y desde cuya enseñanza original se sentó la base común a todas las ciencias, conocimientos y religiones humanas, a través de grandes instructores espirituales o maestros, producto de ciclos pasados de la evolución que tuvieron por misión instruir y guiar a esta humanidad nacida sobre nuestro planeta..

 Ellos transmitieron a todas las razas y naciones de la Tierra las verdades fundamentales bajo la forma más adecuada según las necesidades especiales de aquellos que debían recibirlas, siendo ayudados a su vez en su misión por una pléyade de iniciados y discípulos de diversos grados, menos elevados y evolucionados, pero eminentes por su intuición espiritual, por su saber filosófico o por su pureza moral.

Tales hombres dirigieron a los pueblos nacientes, los civilizaron, les dieron leyes y como monarcas los gobernaron, los instruyeron y los guiaron. Hombres prominentes, semidioses y héroes de los cuales aún quedan vestigios en antiguos textos, códigos y monumentos, y cuya existencia se evidencia en la cultura de todos los pueblos del globalizado mundo antiguo.

Evidencia Extraterrestre en la Cultura del Valle del Indo (I)

Presentamos de nuevo con una investigación centrada en la evidencia extraterrestre presente en la cultura del valle de indo.

En el «Vanaparvan», que pertenece al antiguo Mahabharata hindú (capítulos 168-173), se describen las residencias de los dioses como asentamientos en el espacio, que giraban en órbita muy por encima de la Tierra.

Lo mismo puede encontrarse en el capítulo 3, versículos 6-10, del Sabhaparva. Estas estaciones espaciales gigantescas tenían nombres tales como Vaihayasu, Gaganacara y Khecara. 

Eran tan enormes que las naves-lanzadera (las vimanas) podían entrar en su interior por enormes puertas.




No estamos hablando de unos fragmentos oscuros que nadie puede estudiar, sino de unos textos hindúes tradicionales y antiguos que se encuentran en cualquier biblioteca importante.

En la parte del Mahabharata llamada «Drona Parva», página 690, versículo 62, podemos leer que tres ciudades grandes y hermosamente construidas giran alrededor de la Tierra. 

De éstas se extiende la discordia a las gentes de la Tierra, y también a los propios dioses, en una guerra de proporciones galácticas (versículo 77):

«Siva, que viajaba en este carro muy excelso que estaba compuesto de todas las fuerzas del cielo, se preparó para la destrucción de las tres ciudades [celestiales]. 

Y Sthanuy, este jefe de los destructores, este azote de los Asuras, este gran luchador de valor sin límite, dispuso sus fuerzas en excelente formación de combate.

Cuando las tres ciudades volvieron a cruzarse entre sí en sus caminos por el firmamento, el dios Mahadeva las atravesó con un terrible haz de luz de la boca triple de su arma.

Los Danavas no podían mirar el camino de este haz de luz, que tenía el alma del fuego-yuga y contenía el poder de Visnú y de Soma. Mientras los tres asentamientos empezaban a arder, Parvati se apresuró a acercarse para contemplar el espectáculo» 

Los dioses del hinduísmo libraban batallas entre sí «en el firmamento», como Ismael (o Lucifer) en la tradición judía: «Ismael era el mayor príncipe de los ángeles del cielo.

 E Ismael se unió con todos los ejércitos más altos del cielo contra su Señor; reunió a sus ejércitos a su alrededor y descendió con ellos y se puso a buscar una compañera en la Tierra».

Y ¿qué leemos en Enoc? Éste describió el motín de los ángeles, y enumeró, incluso, sus nombres. 

Este núcleo de la tradición (la batalla en el cielo, la lucha entre los dioses) es lo decisivo, y el concepto simplista del cielo que aceptan las diversas religiones hace de ello una farsa.

En el hinduismo, los seres humanos alcanzan la serenidad absoluta por medio de sus propios poderes, a través de ciclos continuos de nuevos nacimientos durante los cuales mejoran y limpian su karma.

Pero a esto les ayudan los dioses, y en último extremo el dios universal Brahma.

Pero los hinduistas también están familiarizados con la idea del regreso de los dioses. Visnú nacerá un día como Krishna y salvará a la Tierra del lío en que se ha metido.

Es un misterio para los occidentales el papel que desempeña en todo esto el concepto del karma o de la reencarnación.

¿Cómo llegaron a creer los hinduistas en un ciclo continuo de renacimientos, en el que llevan a cuestas de una vida a otra sus obras buenas y malas?

La doctrina extraordinariamente compleja del karma se describe con gran detalle en la religión jainista. 

El jainismo es, con el budismo y el hinduismo, una de las tres grandes religiones de la India. El jainismo surgió en el norte de la India siglos antes de la aparición del budismo y fue difundiéndose por todo el subcontinente.

Sus seguidores afirman que fue fundado en tiempos muy antiguos, hace miles de años. 




Creen que sus enseñanzas son eternas e imperecederas, aunque puedan yacer olvidadas durante largas épocas.

La religión jainista aparece recogida en una serie de textos pre-budistas que son francamente extraordinarios: no merecen otro calificativo sino el de La Ciencia Antigua.

La literatura teológica y científica del jainismo contiene relatos que hablan de hombres santos, canciones sobre los creadores primigenios, así como preceptos de todo tipo.

Estos textos, de modo parecido a la Biblia, están recopilados bajo el título genérico de

Shvetambaras. 

Se dividen en 45 secciones, cuyos títulos son todos verdaderos trabalenguas. El «Vyahyaprajnaptyanga» presenta todas las enseñanzas del jainismo con diálogos y leyendas.

El «Anuttaraupapatikadashan-ga» cuenta las historias de los santos primigenios que ascendieron a los mundos celestiales más altos.

La sección titulada «Purvagata» contiene libros y descripciones científicas. Dentro de ésta, el «Utpada-Purva» trata de la formación y de la disolución de todas las diversas sustancias (química).

El «Viryapravada-Purva» describe las fuerzas que están activas en la sustancia de los dioses y de los grandes hombres.

El «Pranavada-Purva» estudia el arte de la curación.

El «Lokabindusara-Purva» trata de las matemáticas y de la redención. Por si todo esto no fuera suficiente, existen también los 12 «Upangas», que describen todos los aspectos del Sol, la Luna y de otros cuerpos planetarios, así como de las formas de vida que los habitan. Además, el «Aupapatika» nos explica el modo de alcanzar la existencia divina. 

También se nos proporciona una lista de reyes divinos (Prakirnas, libro 7). Aparte de estas escrituras, se supone que existieron libros en las nubes primigenias del tiempo, pero que se han perdido.

Pero los jainistas creen que estas escrituras fueron transmitidas oralmente, de sacerdote a sacerdote, a lo largo de las generaciones.

No les inquieta su pérdida, pues siempre están apareciendo reencarnaciones de los antiguos profetas que revelan de nuevo su contenido, en la medida en que la gente y los tiempos estén preparados para recibir tales enseñanzas.

El contenido de los textos perdidos sólo se ha conservado en fragmentos, pero incluso éstos tratan de las cosas más asombrosas:

Cómo viajar a tierras lejanas por medios mágicos.
Cómo hacer milagros.
Cómo transformar las plantas y los metales.
Cómo volar por los aires.

También en la literatura sánscrita se describe el vuelo por los aires.

Según las enseñanzas jainistas, la época en que vivimos no es más que una entre muchas. Antes de nuestro tiempo hubo otros periodos cósmicos, y dentro de poco tiempo (más allá del año 2000) habrá de empezar una época nueva. Estas épocas nuevas siempre vienen anunciadas por veinticuatro profetas, los tirthamkaras. 

Los profetas de nuestra época están naciendo ahora, o quizás ya sean adultos. Los jefes religiosos del jainismo creen conocer, incluso, sus nombres y otros detalles de sus vidas. Todos estos hechos nos traen a colación Fechas Imposibles tales como:

El primero de estos tirthamkaras fue Rishabha. Vivió en la Tierra durante un tiempo asombroso: 8.400.000 años. Rishaba tenía proporciones gigantes.

Todos los patriarcas que lo sucedieron fueron cada vez menos longevos y menos altos; no obstante, el vigésimo primero (que se llamaba Arishtanemi) llegó a vivir 1.000 años y medía diez codos de alto. 




Sólo los dos últimos, Parshva y Mahavira, alcanzaron una edad que a nosotros nos parecería «razonable». Parshva vivió cien años y sólo medía nueve pies [2,74 metros] de estatura, mientras que Mahavira, el vigésimo cuarto tirthamkara sólo alcanzó los 72 años de edad y sólo medía 7 pies [2,12 metros]. 

Los jainistas sitúan la aparición de sus tirthamkaras en unos tiempos tan antiguos que dan vértigo.

Se supone que los dos últimos murieron en el 750 y en el 500 a.C, respectivamente, mientras que el sucesor de Rishabha (el primer patriarca) adornó la Tierra con su presencia durante unos 84.000 años. 

Estos números que se nos presentan delante deberían llamar la atención, verdaderamente, a nuestros investigadores de mitos, y también a nuestros teólogos.

¿Por qué? Porque tenemos aquí, bien empaquetados dentro de conceptos religiosos, un núcleo de recuerdo popular que sale a relucir en muchos libros sagrados y no tan sagrados.

Permítanme que les refresque la memoria muy brevemente, en estilo telegráfico. En la antigua lista de los reyes babilónicos (WB 444) se cuentan diez reyes desde la creación de la Tierra hasta el diluvio. Estos reyes reinaron durante un total de 456.000 años, año más, año menos. 

Después del diluvio, «volvió a bajar del cielo el reino una vez más» (Däniken, E. von:

Profeta del Pasado, Martínez Roca, 1979), y los 23 reyes siguientes reinaron durante un total de 24.000 años, 3 meses y 3 días y medio. A los patriarcas bíblicos se les atribuyen unas edades igualmente increíbles.

Se afirma que Adán vivió más de 900 años; Enoc tenía 365 años cuando ascendió entre las nubes, y su hijo Matusalén vivió 969 años.

En el antiguo Egipto las cosas no fueron diferentes.

 El sacerdote Manetón dejó escrito que el primer monarca divino de Egipto había sidoHefaisto, que también había traído el don del fuego.

Después de él vinieron Cronos, Osiris, Tifón, Horus, y el hijo de Isis. Después de los dioses, la raza de descendientes de los dioses reinó durante 1.255 años.

Y después vinieron otros reyes que reinaron durante 1.817 años. Tras esto, otros 30 reyes reinaron durante 1.790 años. Y tras esto, otros diez durante 350 años. 

¿ Está la La Tierra en medio de una Guerra Extraterrestre ?























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