lunes, 17 de septiembre de 2018

¿Ha llegado el momento del Fin de la Era americana ?

¿EL FIN DE LA ERA AMERICANA?

Hoy tengo el gusto de reseñar el trabajo de un compañero bloguero, Oscar Segura Heros, titulado “¿El fin de la era americana?”, que aparece publicado en la edición de julio-septiembre de 2009 de la revista peruana Qué hacer. 

Segura Heros, padre de la bitácora Real Policy, es periodista y analista de temas de seguridad, derechos humanos y relaciones internacionales.

El ensayo de Segura gira en torno a una pregunta fundamental: ¿son los Estados Unidos tan influyentes como hace veinte años?

La respuesta del autor es un claro y rotundo no. 

Para llegar a esta conclusión el autor se embarca en una análisis directo de los rasgos de la decadencia del poderío de los Estados Unidos.





El primer tema que toca Segura Heros es el militar, subrayando el costo que conlleva elmantenimiento de cientos de bases y miles de soldados alrededor del mundo –tema que examinamos al reseñar el ensayo de Immanuel Wallerstein. 

Mantener su imperio de bases militares le cuesta a los norteamericanos miles de millones de dólares en momentos que su economía está “exhausta”


Los fracasos en Irak y Afganistán también son una muestra clara de los límites crecientes del poderío norteamericano. 

A pesar de su vasta capacidad militar y los miles de soldados desplegados en ambos países, losEstados Unidos no han podido imponerse en sus dos intervenciones más costosas. 

Pero no sólo no han podido imponerse, sino que en el caso afgano parecen avocados a una derrota.

Al tema militar, Segura añade el económico, subrayando la crisis por la que atraviesan los Estados Unidos en la actualidad, la peor desde 1929. 

Según el autor, la quiebra de General Motors es el símbolo más patente de la caída del poderío económico estadounidense y una prueba de que “el lugar de Estados Unidos como potencia económica es más una interrogante que una certeza”. 

Además, la extensión mundial de la crisis económica ha llevado a una revaluación internacional del neoliberalismo defendido por Wall Street casi como una credo. 

Como resultado, la percepción mundial de la economía norteamericana ha sufrido daños severos, generando desconfianza en el capitalismo estadounidense como modelo económico. 

Todo ello, a su vez, socavó, la legitimidad que tradicionalmente había disfrutado Washington para definir la agenda económica mundial.

Los Estados Unidos también parecen estar perdiendo la batalla “del conocimiento y la innovación científica”, dos de los pilares de su superioridad económica y militar. 

De forma muy atinada el autor identifica una de las causas más importantes, pero menos mencionadas, de este problema: la paranoia post 11/9 llevó a la aplicación de restricciones migratorias que cortaron el flujo de cerebros procedentes de otras regiones del planeta. 





Sin los ingenieros, químicos, físicos, matemáticos o biólogos procedentes deAmérica Latina, Pakistán, India, China o Europa del Este que no pudieron o dejaron de emigrar a los Estados Unidos, la nación norteamericana perdió importantísimos recursos que no pueden ser sustituidos por los egresados estadounidenses de un sistema educativo fragmentado, desigual e incapaz de llenar las necesidades de profesionales cualificados de la economía norteamericana. 

(Sobre los problemas de la educación, en los Estados Unidos puede ser consultado el artículo de Paul Krugman que aparece en la edición de la revisa 

Sin permiso del 11 de octubre de 2009.)

Seguras también da en el blanco al señalar que uno de los problemas actuales de los Estados Unidoses su tendencia al encierro. 

En el pasado no tan remoto, el gobierno estadounidense buscaba que otros países se abrieran comercial, cultural y tecnológicamente.

Hoy, víctimas de un creciente conservadurismo, los Estados Unidos optan por cerrarse. Yo añadiría, y a excluirse, pues se han mantenido al margen de esfuerzos y mecanismos internacionales con un amplio apoyo mundial. 

En otras palabras, en temas ambientales, armamentistas y de derecho internacional los Estados Unidos ha tendido a ir contra la corriente en un unilateralismo que ha ayudado muy poco a cambiar la imagen que millones de seres humanos tienen del país.

Segura lanza una crítica que me parece muy pertinente: el poco apoyo que la política exterior estadounidense da a temas sociales. 

Según el autor, los Estados Unidos no asumen “la lucha contra la pobreza y los temas sociales como una prioridad de su política exterior”
Este “error” ha permitido que opciones radicales, autoritarias y antinorteamericanas “ganen espacio y que el discurso democratizador pierda sustento.
” 
Concuerdo con Segura, pero igual me pregunto si la lucha contra la pobreza ha sido una prioridad de lapolítica doméstica del gobierno estadounidense. 

Los ecos liberales de los años 1960 con la Gran Sociedad a la cabeza dejaron de ser hace mucho una prioridad nacional, por qué tendría que ser internacional.

Segura concluye que el futuro de un mundo unipolar con los Estados Unidos a la cabeza es cada vez más remoto. 

Según él, los norteamericanos seguirán ejerciendo un papel importante dado su poderío militar y su influencia política, pero que “intervenir permanentemente fuera de sus fronteras ya no será una prioridad”.

En otras palabras, que el aislacionismo regresará con fuerza a definir la política exterior de los Estados Unidos.

El autor cierra su interesante ensayo advirtiendo a quienes celebran el eventual fin de la hegemonía estadounidense que ésta no producirá necesariamente “un mundo multipolar armonioso”. 

Por el contrario, un mundo libre de la hegemonía estadounidense podría estar dominado por laanarquía, el individualismo estatal y la violencia.





Este corto ensayo analiza de manera clara y directa lo que parece cada vez más evidente: ladecadencia del poderío norteamericano. Su lectura puede resultar de gran utilidad para aquellos interesados en entender las causas y los rasgos de este proceso histórico, cuyas consecuencias están aún por verse.

Talla Sumeria resulta ser un Mapa Estelar de la Antigua Nínive del 3300 AC

LA TABLA SUMERIA de hace 5000 MIL AÑOS resulta ser un Mapa Estelar de la Antigua Nínive, 3300 AC 

Tableta Circular de piedra de fundición , de 140 mm de diámetro (aproximadamente 5.5 pulgadas) , pálido ocre terracota , con el negro de madera soporte de exhibición del museo y la descripción de pergamino.

Resultado de imagen de de hace 5000 años resulta ser un Mapa Estelar

Reproducción de una arcaica mapa estelar o " planisferio " sumeria  recuperado del 650 aC de la biblioteca subterránea del rey Asurbanipal en Nínive , Iraq en el siglo 19. 

Inicialmente se pensaba que era una tableta asiria , pero un análisis informático ha emparejado con el cielo por encima de Mesopotamia en el año 3300 aC y demuestra que es de origen sumerio mucho más antiguo .

La tableta es un " Astrolabio ", el instrumento astronómico más antiguo conocido . Se trata de un mapa de las estrellas segmentado , en forma de disco con las unidades marcadas de medida del ángulo inscrito sobre la llanta. Desafortunadamente partes considerables del planisferio de este tablet faltan (aproximadamente 40 % ) , el daño que data del saqueo de Nínive. 




El reverso de la tableta no está inscrito . Aún está en estudio por los eruditos modernos , el planisferio proporciona pruebas extraordinarias para la existencia de la astronomía sumeria ... y un muy sofisticado astronomía en eso.

ANTECEDENTES:

La tableta representa un círculo dividido por líneas radiales en ocho sectores iguales. 

Las líneas que irradian desde el centro definen ocho sectores estelares de 45 grados cada uno . Figuras de Star se encuentran en seis de estos sectores.

"Los nombres de Dios " se utilizan para indicar Orión y la Vía Láctea , además de los nombres de las estrellas / constelaciones sumerios conocidos. Los ocho sectores incluyen constelaciones representadas además de ser escrito , junto con los nombres de estrella y sus símbolos concomitantes. 

Las secciones intactas muestran texto cuneiforme de nombres particulares las estrellas y constelaciones, así como los puntos y diagramas , como flechas , triángulos , líneas de intersección y de una elipse, que comprenden dibujos esquemáticos de seis estrellas y constelaciones. 

Las constelaciones representadas en cada sector se dibujan como puntos que representan estrellas , conectados por líneas. 

Figuras de las constelaciones son identificables en los seis sectores en buen estado . Las estrellas y las constelaciones que se muestran son identificados como : ( 1 ) Piscis ( 2 ) no se identifica ( 3 ) Sirius ( Flecha ) ( 4 ) Pegaso y Andrómeda ( Campo y Plough ) ( 5 ) no se identifica ( 6 ) Pleiades ( 7 ) Géminis ( 8 ) Hydra , Corvus y Virgo. 

Así, el mapa de las estrellas circular divide el cielo nocturno en ocho sectores e ilustra las constelaciones más prominentes y su dirección de movimiento.

En 2008 dos autores , Alan Bond y Mark Hempsell publicó un libro sobre la tableta llamada " Un Observación Sumeria del evento de impacto los Köfels .

" El aumento de una tormenta en los círculos arqueológicos , volvieron a traducir el texto cuneiforme y afirman la tableta registra un impacto de asteroide antiguo, Impacto de los KFELS ', que golpeó Austria algún momento alrededor de 3100 aC.

domingo, 16 de septiembre de 2018

¿Quienes fueron los Colonizadores Espaciales de las Américas ? (y II)

Una leyenda Hopi

Resultado de imagen de leyenda HopiEsparcidos por los Estados de Arizona y de Nuevo México existen todavía 18 mil indios hopi. Los hopi son considerados indios especiales de la América del Norte, tanto por el avanzado aprendizaje cultural de sus antecedentes pre-colombinos, como por los extraños complejos de moradas en la roca.

En el “Book of the Hopi” (de Frank Waters, Nueva York, 1963), se lee que para aquella tribu el primer mundo habría sido el cosmos infinito, donde existiría Taiowa, el creador. Sus ancestros habrían conocido diversos mundos antes de escoger la Tierra. Una leyenda hopi citada en este libro cuenta que en los tiempos antiguos hubo una lucha por la Ciudad Roja del Sur, y que todas las tribus eran formadas por “kachinas” –seres no-humanos y no- terrestres– que actuaban como consejeros y protectores de la tribu.




A cierta altura de los acontecimientos, los hopis habrían sido cercados por enemigos en la Ciudad Roja del Sur, cuando entonces fueron auxiliados por los kachinas, que providenciaron túneles subterráneos en tiempo record. Después los hopi se retiraron, a través de esos túneles, por detrás de esas líneas enemigas, los kachinas así habrían hablado: “vamos a quedar aquí para defender la ciudad. Todavía no llegó la hora de nuestro viaje para nuestro planeta distante”.

Lo que cuentan los indios

En las leyendas de los indios brasileros, en sus ritos que, poco a poco, se disipan de sus más viejas tradiciones, existen referencias sorprendentes del contacto de sus antepasados con seres “muy poderosos”. Pero no siempre la mentalidad civilizada consigue entender.

El Brasil obviamente no escapa de los registros del pasaje de seres fantásticos en un pasado muy remoto. Infelizmente, casi no existen investigaciones específicas dedicadas a este tema. La antropología considera a las leyendas indígenas como fruto de una imaginación inocente, la misma que transformó Caramuru en divinidad. Y muy pocos acostumbran pensar en esas leyendas como registros históricos desfigurados por el tiempo.

Resultado de imagen de leyenda HopiEl escritor suizo Erich von Däniken, fue a realizar investigaciones al Brasil, después del gran suceso de “¿Eran los Dioses Astronautas?”, alrededor de 1972. Este libro, lanzado en 1969, no fue el primero en tratar la presencia de extraterrestres en la historia. Von Däniken no inventó este estudio, pero ayudó a popularizar esa historia como nadie.

En el Brasil, von Däniken visitó las ruinas de Siete Ciudades, en el Piauí, donde puede atestimoniar su absoluto abandono, por parte de las autoridades, y la total ausencia de investigaciones, en la época, sobre aquel misterio heredado de la pre-historia brasilera.

Von Däniken disiente que se puede usar el término “ruinas” para Siete Ciudades: “No existen restos de piedras esparcidos de manera desordenada, que, otrora, podrían haber sido dispuestos en construcciones irregulares. No existen, igualmente, monolitos con cantos agudos y encajes artificiales, semejantes a los encontrados en la altiplanicie boliviana, en Tiahuanaco.

Ni procurando la manera más metódica posible, ni recorriendo la fantasía más fértil e imaginativa, serían discernibles allí los escalones, las escaleras, o rutas, en cuyas márgenes, antiguamente, habría habido casas para vivir. ‘Siete Ciudades’ constituyó un solo caos enorme, igual a Gomorra, aniquilada por el fuego del cielo. Allí, las piedras fueron destruidas, desgranadas, fundidas por fuerzas apocalípticas. Y debe hacer mucho, pero mucho tiempo que las llamas voraces contemplaron su obra de destrucción total”.

Resultado de imagen de leyenda Hopi

La mayoría de las pinturas e inscripciones de Siete Ciudades están a 8 m de altura del suelo, en paredes de difícil acceso, y permanecen prácticamente indescifrables. Uno de los extraños símbolos es muy parecido a la descripción del “vimana” (objeto volador) de la India antigua.
Hablando con las Estrellas

Erich von Däniken también colectó algunas leyendas referentes a visitantes del espacio entre indios brasileros. La primera de ellas fue contada por el indigenista Felicitas Barreto, y dijo respecto a la tribu de los caiapós, moradores del Alto Xingu:

“Lejos de aquí, en una estrella alienígena, se reunió un consejo de indios que tomó la deliberación de mudar la aldea. Y los indios comenzaron a cavar un agujero en el suelo. Ellos cavaban siempre más hondo, hasta que saldrían del otro lado del planeta. El cacique fue el primero en tirarse dentro del pozo, y después una larga y fría noche llegó a la Tierra. No en tanto, los vientos allí eran tan fuertes que el cacique fue llevado de vuelta para su tierra natal.

”Entonces el cacique relató su aventura al consejo, contando que había visto un mundo bonito, azul, con mucha agua y muchas arboledas verdes, y dio la sugerencia a los indios para que se mudaran a aquel mundo nuevo. El consejo decidió aceptar la sugerencia del cacique y dio la orden a los indígenas de torcer cuerdas largas de copos de algodón.

Y por esas cuerdas ellos descendieron por el pozo, despacio, para que de la Tierra no fuesen tirados de vuelta para su planeta de origen. Como hicieron una bajada bastante lenta, entrando en la atmósfera que envuelve la Tierra, lograron terminar la gran jornada y, desde entonces, viven en la Tierra.

”Al inicio todavía estaba en contacto con su tierra originaria, a través de cuerdas, mas, cierto día, un mágico maleficio las cortó, y, desde esa época, los indios esperan que sus hermanos y hermanas vengan a la cima y ellos se reúnan en la Tierra…”

“¿Los indios todavía hablan con las estrellas?”, preguntó von Däniken a la doctora Felicitas Barreto.

“No hablan ‘en’ estrellas –respondió ella–, mas sí ‘con’ estrellas. Frecuentemente quedan sentados, horas, asegurándose en los hombros, en una fila larga, sin proferir cualquier palabra. Si, después de tal meditación, se pregunta a uno de ellos lo que hizo, ciertamente él quedara debiendo una respuesta. No obstante, son de las mujeres que, en aquellos instantes, los hombres están conversando con el cielo.”




“¿Estarían rezando?”, preguntó von Däniken.

“No, rezando no. Mantienen una conversación silenciosa con alguien de la cima.”
Bebgororoti: el visitante del cielo

El investigador suizo también conversó con el indianista Joao Américo Peret, que le mostró fotos de una fiesta de los caiapós, en su aldea del río Fresco, sur de Pará. Las fotos muestran algunos indios en su vestimenta ritual, que cubre todo el cuerpo de los hombres como un mono, dejando expuestos apenas las manos y los pies. Y la cabeza está cubierta por un gran casquete de paja.

La semejanza de esos trajes con el uniforme de un astronauta parece obvia. Sucede que las fotos fueron tomadas en 1952, nueve años antes de que Yuri A. Gagarin mostrara al mundo con qué equipamiento, por primera vez, un hombre dio una vuelta orbital en nuestro planeta.

Existe una leyenda caiapó relacionada a ese traje ritual, la cual fue narrada por Peret a Erich von Däniken. El indianista afirmó haber oído la leyenda de la boca de Kubenkrakein, un viejo consejero de la aldea de Gorotire en el río Fresco. Así habló, en resumen Kubenkrakein, también conocido como “Gaway-Baba”, “el sabio”.

“Nuestro pueblo habitaba una región, lejos de aquí, de donde se avistaba la sierra de Pukato-ti, cuya cumbre estaba y continúa cubierta por la niebla de la incerteza, hasta hoy no levantada. El Sol, cansado de su extenso paseo diario, se echó en el pasto verde, detrás de unas arboledas, y Mem-Baba, el inventor de todas las cosas, cubrió el cielo con su manto, repleto de estrellas colgadas. Cuando una estrella cae, Memi-Keniti atraviesa el cielo para recolocarla en su lugar. Es esta la tarea de Memi-Keniti, el eterno guarda.

”Cierto día, Bebgororoti, viniendo de la sierra de Pukato-ti, entró por primera vez a la aldea. El vistió ‘bo’ (representado por el traje de paja en el ritual), que cubrió todo su cuerpo de la cabeza a los pies. En la mano llevaba ‘kob’, un arma de trueno. Todos los habitantes de la aldea quedaron apabullados y se refugiaron en las arboledas. Los hombres procuraron proteger a las mujeres y los niños, y algunos intentaron luchar contra el intruso, mas sus armas se revelaron frágiles por demás.”

El hombre contemporáneo, por lo visto, todavía no produjo un arma semejante a la usada por Bebgororoti:

“Toda vez que las armas de los indígenas tocaban en los trajes de Bebgororoti, quedaban desintegradas y hechas polvo. El guerrero, venido del cosmos, dio una risotada ante la fragilidad de las armas de los terrestres. A fin de dar una demostración de su fuerza, levantó el ‘kob’ (el arma de trueno), apuntó para un árbol o una piedra y, en seguida, destruyó ambas. Todos acreditaron que, con eso, Bebgororoti quería promover sus intenciones pacíficas, pues no vino para hacer la guerra con los indios. Y así continuó por largo tiempo.”

En seguida, según la narrativa de Kubenkrakein, se estableció la confusión en la tribu:

“Los guerreros más valientes de la tribu procuraron ofrecer resistencia, mas nada podían hacer sino acostumbrarse a la presencia de Bebgororoti, el cual nada intentó contra quien quiera que fuese. Su belleza, la blancura resplandeciente de su piel, su gentileza y su amor para con todos vencieron los corazones más recalcitrantes y cautivó a toda la tribu. Todos experimentaron una sensación de seguridad, y así quedaron siendo amigos.

”Bebgororoti, gustoso de luchar con las armas de nuestro pueblo y de aprender lo que era preciso para tornarse eximio cazador, llegó a superar, en el manejo de las armas, a los mejores entre los líderes tribales, el ser el más valiente de la aldea. Poco después, Bebgororoti fue aceptado como guerrero en la tribu. En seguida, fue escogido por una joven para marido. Se casaron y tuvieron hijos hombre y una hija moza, que llamaron Nyobogti.”

Como Oannes, en el Oriente Medio, y Quetzalcóatl, en Mesoamérica, Bebgororoti también dedicó su tiempo a enseñar a los nativos lo que ellos no conocían:

“Instruyó a los hombres en la construcción de la ‘ngob’, casa de los hombres, hoy existente en todas las aldeas indígenas. En aquella casa, los hombres hablaban a los más mozos de sus aventuras, y así los jóvenes aprendían como actuar en la hora del peligro y como pensar. En realidad, aquella casa era una escuela y Bebgororoti era el maestro.

”En el ámbito de la ‘ngob’ evolucionaban los oficios y las artes manuales, perfeccionando nuestras armas, y todo lo que allá se hacía era debido al gran guerrero proveniente del cosmos. Fue él que instituyó el ‘gran consejo’ en el cual discutimos los problemas de la tribu, y, al poco tiempo, se constituyó una organización más perfeccionada, la cual facilitó las tareas y la vida cotidiana de todos.”

¿Qué sería esa “arma de trueno”, el “kob”? El misterio aumenta cuando se queda sabiendo que, “cuando la caza era difícil, Bebgororoti tomaba el ‘kob’ y mataba a los animales sin herirlos. El cazador tenía siempre derecho de reservarse para sí la mejor parte de la caza, mas Bebgororoti, que no comía los alimentos usuales de la aldea, llevaba apenas lo estrictamente necesario para él y su familia. Sus amigos discordaban de esa actitud, mas él quedó irreducible en su modo de actuar”.

La narración del indio Kubenkraiken ya parece suficientemente fantástica hasta aquí, principalmente si tenemos en cuenta que esos hechos pueden haber ocurrido en pleno Amazonas. Y el misterio aumenta cuando “el visitante del cosmos” es tomado por una creciente nostalgia por la sierra de Pukato-ti, de donde él había venido años antes.

“Cierto día, Bebgororoti no consiguió dominar su voluntad de partir y abandonó la aldea. El reunió su familia, faltando sólo Nyobogti (su hija), que estaba enferma, y partió de prisa. Los días pasaron y Bebgororoti no fue encontrado en parte alguna. En tanto, él reapareció en la plaza de la aldea, lanzando terribles gritos de guerra.

Todos pensaron que él habría enloquecido y procuraron calmarlo. Sin embargo, en el instante en que los hombres intentaron aproximarse a él, irrumpió una batalla feroz. Bebgororoti no hizo uso de su arma, pero su cuerpo vibraba completamente, y quien lo tocaba caía muerto. Así, los guerreros murieron uno después de otro.

”La lucha prosiguió por varios días, pues los guerreros muertos resucitaban y, nuevamente, intentaban vencer a Bebgororoti. Lo persiguieron hasta las cumbres de la sierra, cuando entonces sucedió algo terrible, pavoroso, que dejó a todos sin habla.

”Bebgororoti se dirigió hasta el borde de la sierra de Pukato-ti. Con su ‘kob’, destruyó todo a su alrededor, y, cuando alcanzó el tope de la sierra, los árboles y arbustos quedaron pulverizados. En seguida, hubo un estruendo pavoroso, que hizo estremecer a toda la región, y Bebgororoti desapareció en los aires, envuelto en nubes y llamas, fumaradas y truenos. Con esos acontecimientos, que hizo estremecer la tierra, las raíces de los árboles fueron arrancadas del suelo, los frutos silvestres perecieron, la caza sucumbió y la tribu comenzó a sufrir de hambre.”

Felizmente, la leyenda caiapó tiene un final feliz, Nyobogti, la hija de Bebgororoti se casó con un guerrero y dio a luz un niño. Cuando la situación en la tribu comenzó a ser insostenible, Nyobogti partió con su marido en dirección a la sierra de Pukato-ti, en busca de alimentos.

“Allá, ella buscó un determinado árbol en cuyo ramaje se sentó con su hijo pequeño en el cuello. Después pidió al marido que doblase los gajos del árbol, hasta que las puntas tocaran el suelo. En el instante que eso sucedió, hubo una fuerte explosión y Nyobogti desapareció en medio de nubes, fumaradas, polvareda, rayos y truenos.

”El esposo esperó durante algunos días. Y ya estaba perdiendo casi toda la esperanza y muriendo de hambre cuando, de repente, oyó un estruendo y vio que el árbol desaparecido volvió a su antiguo lugar.

Tuvo entonces una sorpresa enorme, viendo la mujer delante, acompañada de Bebgororoti, trayendo una cesta grande llena de alimentos jamás vistos. Poco después, el hombre celeste se sentó de nuevo en el árbol encantado y dio orden de doblar sus gajos hasta que las puntas tocaran el suelo. Nuevamente, hubo una explosión y el árbol subió en los aires.”

A nuestros cerebros civilizados parece claro, que tal árbol era un aparato de transporte físico o molecular, algo que hacía a las personas ser enviadas hacia lugares desconocidos.

“Nyobogti volvió con el marido a la aldea y divulgó el mensaje de Bebgororoti, que era una orden: todos los habitantes debían mudarse, inmediatamente, para construir sus aldeas en el lugar donde recibirían alimentos.

Nyobogti dijo también que ellos deberían guardar las semillas de los frutos, de las verduras y de los arbustos hasta la próxima época de las lluvias, para entonces dejarlas en la tierra a fin de obtener una nueva cosecha. Y nuestro pueblo se mudó para la sierra de Pukato-ti, donde vivió en paz. Las chozas de nuestras aldeas se tornaron más y más numerosas, y podían ser vistas desde las montañas hasta el horizonte…”




Es en memoria de Bebgororoti que los caiapós visten su traje ritual.

La Crónica de Akakor

Karl Brugger es un periodista alemán que se estableció en el Brasil como corresponsal de la radio y TV alemana, siendo un perito en historia, sociología y asuntos indigenistas.

Brugger conoció en Manaus, en el año 1972, un mestizo de la tribu de los uga-mongulala, llamado Tatunca Nara. Grabó 12 horas de declaraciones del mestizo y publicó el material en Düsseldorf, en 1976, con el título “Die Chronik von Akakor” (La crónica de Akakor).

Veamos algunos párrafos del relato de Tatunca Nara:

“Al comienzo todo era un caos. Los seres humanos vivían como animales, de manera irracional, sin saber, sin ley, sin labrar la tierra, sin vestirse, sin siquiera cubrir su desnudez. Ignoraban el misterio de la naturaleza. Vivían en grupos de dos o tres individuos. No andaban derechos, pero gateaban. Así fue hasta la llegada de los dioses, que les llevaron la luz.”

Según Tatunca Nara, esos hechos habrían ocurrido en una época localizada hace 15 mil años, en el 13.000 a.C.:

“Fue cuando, de repente, surgieron del cielo naves que brillaban como el oro. Enormes señales de fuego iluminaban la planicie. La tierra tembló y el trueno resonó sobre las colinas. Los hombres se curvaron en humilde reverencia delante de los poderosos forasteros, que vinieron para apoderarse de la Tierra.

”Los forasteros hablaron que su tierra natal quedaba en Xuerta, un mundo remoto, perdido en las profundidades del cosmos. Allá vivían sus ancestros y de allá ellos vinieron para transmitir sus conocimientos a otros mundos. Nuestros sacerdotes dicen que era un reino poderoso, de muchos planetas, numerosos como los granos de arena en la playa. Y hablan también de que los dos mundos, el de nuestros antiguos dueños y la Tierra, se encuentran de 6.000 en 6.000 años. Entonces, los dioses retornan.”

Según el relato de los antepasados de los uga-mongulala, esos “dioses” conocían el “pasaje de los astros y las leyes de la naturaleza. En verdad, sabían de la ley suprema que gobernaba al mundo (…). Gobernaron a los hombres y la Tierra.

Sus naves eran más veloces de lo que vuela un pájaro. De día y de noche, sus barcos, sin vela ni timón, llegaban a su destino. Y poseían piedras mágicas para mirar a lo lejos. Mirando por esas piedras, se podían distinguir ciudades, ríos, colinas, lagos. Ellas reflejaban todo lo que pasaba en la tierra y en el cielo. En tanto, la mayor de todas las maravillas eran sus habitaciones subterráneas”.

Un día en el “año cero” (10481 a.C.), los dioses abandonaron la Tierra. Y los mongulala, instruidos por sus visitantes, se abrigaron en los subterráneos de Akakor.

En 10468 a.C. ocurre una terrible catástrofe que casi eliminó a todos los seres vivos. “¿Qué sucedió en la Tierra? ¿Quién la hizo temblar? ¿Quién hizo que las estrellas bailaran? ¿Quién mandó las aguas brotar de la roca? Hizo un frío terrible y un viento helado barrió la tierra.

Hizo un calor tremendo y las personas murieron calcinadas con su propio hálito. Hombres y animales huyeron de pánico. Intentaron subir en los árboles, mas estos los repelían, llevándolos para las cavernas, que caían sobre ellos. El que quedó por debajo, venía para arriba. El que estaba por encima, caía en las profundidades”.

Tatunca Nara cuenta que sus antepasados mongulala se protegían con éxito en los escondrijos subterráneos. En seguida, otra hecatombe todavía más violenta se abatió sobre el planeta, pero los mongulala sobrevivieron para salir a la superficie y contemplar un paisaje muy diferente de lo que ellos conocían.

“La penumbra todavía estaba sobre la faz de la Tierra. El Sol y la Luna estaban cubiertos. Entonces en el cielo aparecieron naves imponentes, del color del oro. Grande era la alegría de los siervos electos. Sus antiguos señores estaban de vuelta.

De rostro resplandeciente, descendieron en la tierra. Y el pueblo electo les ofreció sus presentes: plumas del gran pajaro de la floresta, miel de abejas, incienso y frutas. Todo eso los electos colocaron a los pies de los dioses… Todos, hasta los más humildes, subieron de sus valles y miraron a sus ancestros. No en tanto, fue pequeño el número de los que vinieron para saludar a sus antiguos señores…”

La crónica de Akakor llega a los detalles de señalar las naves usadas por esos “señores”: “El disco es de color oro, es hecho de un material desconocido. Tiene la forma de un cilindro de arcilla, la altura de dos hombres, uno colocado encima de otro. (…) No posee vela ni timón. (…) Podía volar más de prisa que el águila más fuerte y pasar por las nubes con la facilidad de una hoja danzando al viento”. La crónica todavía registra un “vehículo exquisito” de siete piernas, “que puede andar sobre las montañas y las aguas…”.

¿Quienes fueron los Colonizadores Espaciales de las Américas ? (I)

Resultado de imagen de aliens colonizers of americaEl continente americano es otra porción del planeta que guarda las misteriosas marcas del pasaje de extraterrestres por la historia: Palenque, el dios Quetzalcóatl, las figuras de Nazca, el candelabro de Paracas, las Piedras de Ica… y tantos otros interrogantes.

Cuando el doctor Alberto Ruz Lhuiller entró por primera vez al interior de la pirámide de Palenque, ya debía tener la intuición de que encontraría algo muy interesante. Como miembro del Instituto Nacional de Antropología de México, él conocía lo suficiente de la cultura maya para presentir que aquella pirámide en peldaños contenía alguna cosa especial, lo bastante para colocar su nombre definitivamente en los anales del Instituto.

La pirámide de Palenque queda en la entrada de la península de Yucatán, el gran brazo de tierra que separa el golfo de México del mar del Caribe. Palenque forma parte de un gran complejo de ruinas que testimonian la presencia de la civilización maya en el territorio que hoy pertenece a cuatro países: México, Guatemala, Honduras y Belice.





En el día 15 de julio de 1952, Alberto Lhuller (el descubridor de la pirámide de Palenque) y una pequeña expedición científica se aventuraban a penetrar en aquella enorme construcción. He aquí su relato:

“En el día 15, pudimos mover la piedra y entrar en la misteriosa cámara que veníamos procurando tan ansiosamente desde 1949. El momento de trasponer el umbral fue, por cierto, de indescriptible emoción.

Resultado de imagen de Colonizadores Espaciales de las AméricasYo estaba en una cripta espaciosa, que parecía tallada en hielo, pues tenía paredes cubiertas por una capa calcárea lustrosa, y las numerosas estalactitas que pendían de las bóvedas como cortinas, y las grandes estalagmitas suscitaban la impresión de enormes cilios. Esas formaciones calcáreas eran resultado del agua de lluvia que se filtraba a través de la pirámide durante mil años.”

En las paredes del templo, enormes figuras representaban los guardias del sarcófago. Todos ellos poseían pico de ave y las largas plumas del pájaro místico quetzal, que representaba Quetzalcóatl el dios Venus para los mayas. En el centro del templo, un enorme monolito tapaba un sarcófago inviolado.

Ahora ya acostumbrado con los grandiosos monumentos de la civilización maya, el doctor Alberto Lhuiller se espantó con el tamaño del sarcófago: “Lo que más me sorprendió en esta cripta fue el enorme monumento que la ocupaba casi toda. Imaginen una piedra horizontal de 3,80 por 2,20 m, esculpida de los lados y en la cara superior, reposando sobre un bloque monolítico cuyos lados son igualmente esculpidos”.

El monolito pesaba seis toneladas y la expedición tuvo que erguirlo con los únicos instrumentos a disposición en el interior de la pirámide: dos macacos de automóvil. Y lo que ellos vieron no los decepcionó.

En el interior del sarcófago había un esqueleto de un hombre de 40 a 50 años, con una máscara de jade y perlas en las manos. Aparentemente, nada había en él de anormal, a no ser el hecho de poseer 1,73 de altura, cuando los mayas nunca pasaban de 1,55 m.

El mayor choque sucedió cuando las linternas iluminaron la laja de seis toneladas que protegía los restos de aquel ser. En aquel monolito de casi 4 m de altura estaba registrada la descripción más explícita, hasta ahora encontrada, de un astronauta de la Antigüedad en el comando de su nave.

Cualquier cabeza libre de preconceptos puede percibir que aquella laja registra un ser manejando comandos manuales y pedales, mirando a través de un visor en dirección a símbolos celestes. Este ser parece estar instalado en el interior de una nave de características contemporáneas, en la cual existen llamaradas de fuego saliendo de su parte trasera.

Obviamente, es extraño un astronauta andrajoso, como un indio, comandando una nave espacial. Mas no se debe encarar esta representación como un retrato realista. Los escultores de aquella laja probablemente no vieron la nave y su ocupante, pero supieron de sus características a través de relatos pasados de generación en generación.

Palenque es apenas uno de los misteriosos monumentos de piedra encontrados por las Américas. Por eso ninguno hasta hoy sabe responder con absoluta certeza cuál era la función de aquellas inmensas y perfectas construcciones de roca que el tiempo no destruyó.

La tradición de los pueblos americanos habla de gigantes y dioses venidos del espacio a bordo de naves voladoras, pero la antropología oficial no acepta cualquier relación entre esas leyendas y las construcciones titánicas, y no explica tampoco otras cosas:

 los mayas tenían un calendario astronómico y astrológico avanzadísimo, mas aparentemente desconocían la rueda; cada escalón de las pirámides mayas fue construido según una orientación milimétrica de esos calendarios; los mayas sabían que Venus tiene 584 días por año, y calcularon que el año terrestre tendría 365,2420 días (las computadoras modernas afirman que el año exactamente es de 365,2422 días); sus tablas astronómicas abarcan períodos de 400 mil años.

¿Los mayas aprendieron esas cosas por sí mismos? ¿Cómo puede un pueblo de conocimientos tan impresionantes entregarse a la práctica de sacrificios sangrientos de sus niños y jóvenes, en honra de los dioses? 

¿Quién enseñó esos conocimientos a los mayas?

Popol Vuh: El libro sagrado de los mayas

Veamos algunos trechos del Popol Vuh, este libro de los mayas escrito en la lengua quichua. Infelizmente, la traducción fue adulterada en parte por traductores españoles, pero no deja de ser muy interesante:

“El nombre del lugar para el cual (los dioses) Balam-Quitzé, Balam-Acabe Iqui Balam se dirigieron a la caverna de Tula, siete cavernas, siete gargantas. También los Tamub y los Ilocab se mudaron allí. Era este el nombre de la ciudad donde recepcionaron a sus dioses… Unos, después otros, dejaron los dioses atrás, y Hacavitz fue el primero… También Mahucutah abandonó su dios. No en tanto, Hacavitz no se escondió en la floresta, mas desapareció en el interior de una montaña desnuda…”

¿Eso no parece la versión de un motín de los colonizadores?

Sigue el Popol Vuh: “Dice que (los primeros hombres) fueron creados y moldeados; no tuvieron madre ni padre, pero, a pesar de eso, eran llamados hombres. No fueron nacidos de una mujer, no fueron producidos por un creador o formador, ni por Alom y Caholom, mas sí creados y formados por milagro, por encanto…”.

Y Popol Vuh parece tener también su propia versión del Diluvio:

“(Los dioses) miraban a la distancia y podían discernir lo que sucedía en el mundo. Cuando ellos miraban, veían todo alrededor, la cúpula del cielo y el interior de la Tierra. Sin moverse, ellos veían que todo se ocultaba en la distancia. Ellos veían de una sola vez el mundo entero del lugar que estaban. Su sabiduría era grande. Sus ojos alcanzaban cada arboleda y montaña y lago, cada colina, mar y valle. En verdad, ellos eran hombres asombrosos.

”Entonces los dioses cubrían sus ojos con un velo e hicieron que las cosas se empañaran como cuando el hálito toca el espejo. Entonces ellos sólo pudieron ver lo que estaba cerca y claro. Así, ellos destruían todo el conocimiento de los primeros hombres.”

Existen semejanzas entre el Popol Vuh y el Viejo Testamento que dispensan mayores comentarios, como esta extraída de la Parte 2, Capítulo 2:

“Para toda aquella gente, la naturaleza de tal árbol era maravillosa, por lo que sucedió en el momento en que pusieron entre sus gajos la cabeza de Hun Hunahpu. Y los señores de Xibalbá ordenaron: ‘¡que nadie venga a recoger de esta fruta! Que nadie venga a ponerse debajo de este árbol!’”

Recordemos una vez más que este es el libro sagrado de los quichuas, uno de los pueblos que hicieron parte de la civilización maya, y que fue escrito muchos años antes de que los españoles surgieran con la Biblia, uno de sus más poderosos instrumentos de dominación.
Quetzalcóatl

“Quetzalcóatl” es una mezcla de las palabras “pájaro” (quetzal) y “serpiente del agua” (cóatl). Quetzalcóatl era adorado por los aztecas como el Gobernante divino de la segunda Era, la Serpiente Emplumada, el Pájaro del Trueno, el Lucero de la Mañana. Tradicionalmente, era identificado con el planeta Venus.





Cuentan las tradiciones aztecas que Quetzalcóatl vino de una tierra extraña del Sol naciente, en trajes claros, y que usaba barba. Enseñó al pueblo todas las ciencias, artes y costumbres, y bajó sabias leyes. Hizo el maíz crecer cuando el algodón ya nacía colorido. Un día salió en dirección al mar, embarcado en un navío que lo llevó hasta la “estrella del alba”.

Curiosamente, ¿esa historia no es muy semejante a la leyenda del Oannes de Sumeria, distante millares de kilómetros de Mesoamérica? Por lo tanto, ¿qué habría en común entre los sumerios y los aztecas? ¿La Atlántida?

La leyenda todavía cuenta que Quetzalcóatl se estableció en Teotihuacán, la monumental ciudad religiosa que hoy se encuentra en territorio mexicano. Y “Teo-Ti-Hua-Khan”, en el antiguo Egipto, significaba “la cabeza de la ciudad de dios, la capital consagrada al Sol”.

O bien podemos notar que antes del Gran Imperio Inca, los tiahuanacos, a orillas del Lago Titicaca (Perú) conocieron a un símil de Quetzalcoátl: Viracocha, otro “dios instructor”. Las similitudes entre las historias de ambos es más que evidente.
Las Figuras de Nazca

En el día 22 de junio de 1939, a pocas semanas del inicio de la Segunda Guerra Mundial, el astrónomo norteamericano Paul Kosok sobrevolaba el Sur del Perú cuando avistó algo en la superficie que lo dejó aterrorizado. Él corrió hasta la cabina del piloto de la Fawcett Lines, pero el piloto no se espantó con las marcas que se veían allá abajo. En verdad, ellos ya conocían aquella faja desértica cerca de la frontera chilena como “los terrenos de aterrizaje pre-históricos”.

Estos terrenos están en Nazca y representan uno de los más gigantescos complejos de obras humanas de la Antigüedad. Son figuras inmensas de animales dibujados en el suelo, mezclados con las rectas paralelas y perpendiculares que recuerdan inmediatamente las pistas de los modernos aeropuertos.

Nazca es uno de los terrenos más secos de todo el mundo. El grado de precipitación es “cero”, simplemente no llueve en Nazca, por eso, no existe mejor lugar para registrarse las marcas en la piedra, marcas que duran millares de años.

Algunos de los animales miden más de 100 m, y son decenas, representando, entre otras cosas, una iguana, arañas, macacos, pájaros, un perro, un pica-flor, peces, ballenas, fragatas, un pájaro con pescuezo de serpiente, papagallos y simples caracoles.

Los diseños son de soluciones gráficas muy elaboradas e inteligentes, hasta para nuestros tiempos. Los antiguos habitantes de Nazca dibujaron en el suelo cada animal con una sola línea continua, que nunca se cruza. La precisión y la inteligencia de los trazos es patente, siendo que dos de aquellos animales impresionan particularmente por su avanzadísima concepción visual: una araña y un picaflor.

¿Para que servían esos dibujos? No existe ninguna respuesta definitiva. Algunos hablan de danzas rituales que seguían en fila por las concavidades del suelo, otros hablan de una representación astronómica grabada en el suelo, y hay quien habla de un campo de aterrizaje para las astronaves.

Una cosa es indiscutible: los dibujos de Nazca fueron orientados a lo alto. Al nivel del suelo, ellos no tienen el menor sentido; son apenas líneas sin lógica esparcidas por del desierto.
Los Misterios de Paracas

A pocos kilómetros de Nazca, en la costa peruana, se encuentra el “candelabro” de Paracas. Está cavado en la roca, y representa una de las más gigantescas formas de manifestación cultural de todos los tiempos –un dibujo tallado en el abismo con 183 m de altura. El “candelabro” (otros prefieren el “tridente”) es visible a 20 km de la costa.

Algunos estudiosos arriesgan que este monumental diseño fue un marco de orientación para las naves que se dirigían al campo de Nazca. Es sólo una hipótesis, mas existen otros misterios en Paracas que todavía no fueron esclarecidos. Como, por ejemplo, las momias de jóvenes mujeres decapitadas en Paracas.

Cuentan las leyendas que allá existía una “escuela quirúrgica de peritos en intervenciones cerebrales”, lo que explicaría las diversas momias con el cráneo cortado que fueron descubiertas en Paracas. Pero no es sólo eso: las leyendas locales también hablan de serpientes voladoras y hombres voladores que usaban grandes anteojos.
Las Piedras de Ica

Algunos kilómetros al norte del complejo Nazca/Paracas está la ciudad de Ica. En 1961, el profesor Javier Cabrera Darquea descubrió que piedras extrañamente dibujadas estaban siendo comercializadas por los indios locales como souvenirs o pisapapeles.

El profesor Darquea resolvió investigar el origen de aquellas piedras, y descubrió que éstas provenían de algunas cavernas de la localidad de Ocucaje, a 40 km de Ica. Y, cuanto más piedras él veía, más espantado quedaba. En fin, Darquea consiguió transformar una casa de Ica en museo y dedicó el resto de su vida a recoger y a estudiar tales piedras.

Once mil piedras después, el profesor Darquea llegó a la misma conclusión del arqueólogo americano George Squier, que vivió en la mitad del siglo XIX: “En la cultura peruana existirían dos épocas distintas: una situada en un pasado lejano, detentora de avanzada tecnología y cultura, y otra –la de los incas– muy próxima del hombre contemporáneo”.

Las piedras de Ica registran animales prehistóricos como los megaterios (perezosos-gigantes), megaceros y mamutes. Según el profesor Darquea, existen piedras que documentan los ciclos reproductivos de los dinosaurios, de los megaquirópteros (un murciélago gigante pre-histórico) y del agnato, un pez primitivo sin maxilares que vivió hace 4-5 “millones” de años.

No hay solo imágenes pre-históricas en las piedras de Ica. Existen retratos detallados de operaciones de cesáreas, de transfusiones de sangre, transplantes de hígado y de corazón. Y existen también estrellas, cometas, y hombres mirando para el espacio a través de lunetas.

Cuentan las leyendas incas que fue en Tiahuanaco donde los dioses se reunieron para crear a los hombres. Tiahuanaco está en el margen boliviano del lago Titicaca, a 3.812 m de altitud, y sus ruinas, datadas de 3.000 años atrás, están llenas de inmensos bloques de arenisca de hasta 10 toneladas algunos con agujeros de 2.5 m de profundidad.

Hay también, como apilados en un canto, conductores de agua tallados en la piedra, midiendo precisamente 2 m de largo. Tales conductores impresionan por su precisión y por los cantos lisos, pulidos y exactos. Algunos autores, por el hecho de que el agua no necesita de conductores tan sofisticados, levantan la hipótesis de que tales caños se prestarían al transporte de alguna forma de energía.

¿Quién talló esos conductores? Y, ¿quién construyó la enigmática Piedra del Sol en un único bloque de roca de 12 toneladas?

Según la tradición local, hace muchos milenios, allí surgió una nave espacial dorada, proveniente de las estrellas. De la nave descendió Orejana, la madre primitiva de la Tierra, que poseía apenas cuatro dedos ligados por una especie de membrana. Después de generar setenta hijos terrestres, Orejana volvió en la nave dorada hacia las estrellas. (Algunos de los monumentos de Tiahuanaco poseen extraños seres de cuatro dedos.)

La tradición inca demás cuenta que estos hijos de Orejana eran “grandes hombres blancos barbudos que habían ejecutado lajas con algunas letras (…). Aparte de su crueldad y su ferocidad, practicaban públicamente el abominable vicio de la sodomia”. Ellos medirían 6 m de altura, y se alimentarían de tiburones, ballenatos y grandes peces.

El Sorprendente documento de Einstein y Oppenheimer del año 1947...sobre Extraterrestres

Esta nota que van a leer tiene un contenido histórico invalorable; es una declaración de Albert Einstein y del Filosofo Oppenheimer, escrita bajo el título 'TOP SECRET' en al año 1947.

Albert Einstein durante una conferencia en Viena - 1921
(Photo credit: Wikipedia)

En junio de 1947 Albert Einstein y J. Robert Oppenheimer juntos escribieron un documento de seis páginas titulado TOP SECRET “Las relaciones con los habitantes de los cuerpos celestes.”

Él dice que la presencia de naves espaciales no identificadas es aceptada como un hecho por los militares.

También se ocupa de las cuestiones que se esperan los científicos competentes para tratar - es decir, de dónde vienen, lo que dice la ley al respecto, ¿qué debe hacer en caso de colonización y / o integración de las personas, y están aquí?

Por último, se analiza la presencia de astro-aeroplanos (naves) celestes en nuestra atmósfera como resultado de las acciones de los experimentos militares con los dispositivos de la fisión y la fusión para la guerra.




Dos inmensos hombres de la ciencia y el pensamiento del pasado siglo XX

Einstein y Oppenheimer fomentan la consideración de la situación de seguridad potencial por nuestras acciones pasadas y presentes sobre el espacio en el futuro.

¿Cómo podemos evitar el destino peligroso?

Extracto del documento MAJESTIC: relaciones con seres EXTRATERRESTRES en el presente, no tiene ninguna nueva problemática desde el punto de vista del derecho internacional, pero la posibilidad de enfrentarse a seres inteligentes que no pertenecen a la raza humana traería problemas cuya solución es que es difícil de concebir.

En principio, no hay ninguna dificultad en aceptar la posibilidad de llegar a un entendimiento con ellos, y establecer todo tipo de relaciones.

Si estos seres inteligentes estan en posesión de una cultura más o menos similar, y una organización política más o menos perfecta, ellos tienen derecho absoluto a ser reconocidos como pueblo soberano e independiente.

Otra posibilidad puede ser que algún tipo de homosapiens pudo haberse establecido como una nación independiente en otro cuerpo celeste del sistema solar y ha evolucionado independientemente de nuestra cultura.

Las condiciones de vida de estos organismos, serían tales que permiten un contacto, y, en cierta medida, la vida independiente, desde el punto de vista económico.

Muchos han especulado sobre las posibilidades de vida que existe fuera de nuestra atmósfera y más allá, siempre hipotéticamente.

Vamos a suponer que puede haber silicatos de magnesio en la Luna y tener hasta 13 por ciento de agua. Con el uso de las máquinas de energía llevadas a la luna, tal vez en una estación espacial, las rocas podrían romperse, pulverizando y luego sacando el agua de cristalización.

Einstein y Robert Oppenheimer redactando ese documento histórico allá por el año 1947.

Esto puede ser recogido y a continuación, se descompone en hidrógeno y oxígeno usando una corriente eléctrica o radiación de onda corta del sol. El oxígeno se puede utilizar para respirar y el hidrógeno puede ser utilizado como combustible.

Ahora llegamos al problema de determinar qué hacer si los habitantes de los cuerpos celestes o entidades biológicas extraterrestres (EBE) desean establecerse aquí.

Si están políticamente organizados y poseen una cierta cultura como la nuestra, pueden ser reconocidos como un pueblo independiente.

Si ellos consideran que nuestra cultura carece de unidad política, tendrían el derecho de colonizar.

Por supuesto, este acuerdo no puede llevarse a cabo en líneas clásicas.

Una forma más avanzada de colonización tendrá que ser concebida, que podría ser una especie de tutela, posiblemente a través de la aprobación tácita de las Naciones Unidas.

Pero, ¿la ONU legalmente tiene derecho de autorizar dicha tutela sobre nosotros?, y no podemos excluir la posibilidad de que una raza extraterrestre más avanzada tecnológica y económicamente pueda tomar para sí el derecho de ocupar otro cuerpo celeste.

Seria posible una entidad moral?

La solución más viable parece ser esta; llegar a un acuerdo que prevé la incorporación de una raza(s) celestial pacífica de tal manera que nuestra cultura se mantendría intacta, con garantías de que su presencia no puede ser revelada.

Sería simplemente una cuestión de internacionalización de los seres extraterrestres y la creación de un instrumento de tratado internacional.

¿Es la presencia de astro-aeroplanos (naves) celestes en nuestra atmósfera es el resultado directo de nuestras pruebas de armas atómicas? La presencia de la naves espaciales no identificadas volando en nuestra atmósfera (y posiblemente manteniéndose en órbita alrededor de nuestro planeta), es ahora, sin embargo, aceptada por nuestras fuerzas armadas.

Los estrategas militares predicen el uso de naves espaciales con armas nucleares como la última arma de guerra. El ataque ya no proviene de una dirección única, o de un país en particular, sino del cielo, con la imposibilidad práctica de determinar quién es el agresor.




Cuando satélites y misiles encuentran su lugar en el espacio, debemos tener en cuenta la potencial amenaza que representan naves no identificadas.

Hay que considerar el hecho que la identificación equivocada de estas naves por un misil intercontinental en fase de reingreso de su vuelo, podría llevar a una guerra nuclear accidental, con terribles consecuencias.

Este documento fue escrito en 1947!

17 Agosto 2013

sábado, 15 de septiembre de 2018

El Libro de Urantia: Mensajes de otras Dimensiones

En 1953 un extraño texto se editó en los EE.UU.

Sus afirmaciones calaron hondo en una sociedad que buscaba respuestas a lo desconocido, desde los misterios de la aparición de la vida humana y su relación con el universo, a la mismísima estructura de la Creación.

Aquel libro de más de 2,000 páginas (impreso en papel biblia) parecía responderlo todo.

Lo inquietante, en todo caso, no era la gran cantidad de información allí reunida.

El misterio se hallaba en los autores de esta obra: no eran humanos.

Un libro “de otro mundo”

Corría el año 1934. A orillas del lago Michigan, en Chicago, tres personas, dos hombres y una mujer, empezaron a recibir a través de la telepatía y escritura automática una serie de capítulos que profundizaban la historia cósmica de la Tierra. Estas revelaciones eran “dictadas” por entidades no humanas —quizá extraterrestres— que se identificaban en los mensajes como “Portador de Vida”, “Censor Universal”, “Consejero Divino”, “Perfeccionador de Sabiduría”, entre otros nombres.




Con el transcurrir de los años, se recibió una gran cantidad de información. Pero no se divulgó abiertamente.

El grueso manuscrito que reunía las enseñanzas de aquellos seres terminó encerrado en una caja fuerte de un banco de Chicago. Y allí permaneció hasta 1950, cuando fue sacado a la luz por un grupo interesado en sus revelaciones. Unas cincuenta personas, todas ellas con profesiones importantes —médicos, psiquiatras, banqueros— crearon en torno al manuscrito una fundación que protegiera su conocimiento y promoviera su estudio.

Se autodenominaron “Fundación Urantia”. 

Urantia es el nombre que los supuestos seres de otros mundos le otorgan a la Tierra.

“El Libro de Urantia”, como hoy en día se le conoce mundialmente, es probablemente el libro canalizado en tiempos modernos más importante. 

Sus revelaciones, se dice, ha “inspirado” a diversos grupos de contacto extraterrestre y “canalizadores”, e inclusive a investigadores y reconocidos escritores como el periodista español Juan José Benítez, de quien se afirma empleó párrafos enteros de Urantia en sus libros “Caballo de Troya” y “La Rebelión de Lucifer”.

Como fuere, el misterioso texto, que cuenta con un sinnúmero de ediciones y traducciones a varios idiomas, se resume en cuatro grandes capítulos que detallan la estructura del cosmos, la vida inteligente en el espacio, la Tierra y su historia, y aspectos desconocidos de la misión de Jesús.

He aquí su contenido:

I PARTE
El Universo central y los superuniversos
El universo de los universos

II PARTE
El Universo local 
Nuestro sector de la galaxia

III PARTE
La historia de Urantia 
Urantia es el nombre de nuestro planeta

IV PARTE
La vida y las enseñanzas de Jesús
El Hijo del Hombre y el Hijo de Dios

Pero, ¿es posible que un libro “dictado” por seres de otros mundos y dimensiones, pueda ser “real” y al mismo tiempo profundo?

Las revelaciones de Urantia

Desde el Prefacio que antecede las revelaciones del libro, uno se percata que la lectura de “Urantia” requerirá una buena dosis de mente abierta y, al mismo tiempo, una amplia vocación de estudio para profundizar sus afirmaciones.




La introducción de esta impresionante obra, como no podía ser de otra forma, fue “dictada” por un “Consejero Divino”, una entidad de gran jerarquía espiritual que coordina a otros seres para suministrar las grandes revelaciones en Urantia.

En realidad, como mencionaba líneas arriba, nos encontraremos con un colectivo de seres a lo largo del texto, todos ellos con distintas funciones y rangos, abarcando distintos temas con una profundidad estremecedora, imposibles de resumir en este artículo.

Pero al menos, para situar al lector en el “escenario” donde se encuentra Urantia —recordemos, el presunto nombre de nuestro planeta en el Universo— citaré textualmente las palabras que emplea la entidad para explicar la ubicación de nuestro mundo en la Creación:

“Vuestro mundo, Urantia, es uno de muchos planetas habitados similares que juntos comprenden el universo local de Nebadón. Este Universo, juntamente con otras creaciones similares, forma el super-universo de Orvontón, desde cuya capital, Uversa, proviene nuestra comisión.

Orvontón es uno de los siete super-universos evolucionarios del tiempo y del espacio que rodean la creación de la perfección divina que no posee ni principio ni fin: el universo central de Havona. En el corazón de este universo central y eterno está la Isla estacionaria del Paraíso, el centro geográfico de la infinidad y la morada del dios eterno.

Nos referimos comúnmente a los siete super-universos en evolución asociados con el universo central y divino con el nombre de gran universo; éstos constituyen ahora creaciones organizadas y habitadas. Todos ellos son parte del universo maestro, que comprende también los universos del espacio exterior no habitados, pero en movilización”.

El texto continúa con disertaciones sobre Dios, sobre la “realidad” —que de acuerdo a ellos, los seres finitos la comprenden como algo parcial, relativo y nebuloso—, la “energía”, y otros aspectos relacionados a lo divino.

Adelantándose varias décadas a lo que más tarde afirmarían varios grupos de contacto con seres extraterrestres, Urantia explica cómo se sembró la vida en la Tierra obedeciendo a un plan superior; detalla la denominada “rebelión de Lucifer” en el universo, y diferencia a esta entidad de Satanás, ambos personajes piezas importantes de un rompecabezas cósmico cuyo desenlace final aún está por conocerse. El libro, además, habla de Jesús y la programación de su misión, de su relación con “Micael” y la diferencia entre ser un Hijo de Dios y un Hijo de Hombre.

En suma, el “corazón” del hoy denominado “Plan Cósmico”, se da a conocer por primera vez en el “Libro de Urantia”.

Veamos puntualmente algunas revelaciones del libro que están entroncadas con otras informaciones relacionadas al contacto extraterrestre:

Los Venticuatro Ancianos

Ya mencionados en el Apocalipsis Bíblico, diversos grupos de contacto sostienen que aquellas entidades conforman un “Consejo” que actúa como ente regulador y regente de esta región del Universo.

Urantia ya afirmaba que estos seres formaban parte de ese “concilio asesor del planeta”, y que ciertamente estaba integrado por criaturas de elevada sabiduría, cuyos nombres, inclusive, se revelan en el libro, como “Onagar”, “Mansant”, “Onamonalontón”, “Orlandof”, entre otros.

La descripción de sus funciones dentro de aquel Plan Mayor no difiere de las afirmaciones recibidas décadas más tarde por testigos de contacto.

La siembra de vida en la Tierra

Grupos de contacto extraterrestre concuerdan en que la vida fue sembrada por civilizaciones avanzadas en nuestro mundo. Algunos de ellos añaden que el caso de la Tierra fue especial, pues se trata de un planeta “UR”, donde uno de cada diez planetas es elegido en un sistema solar de estas características.

Urantia dice textualmente:

“La mayoría de los mundos habitados se pueblan de acuerdo con técnicas establecidas; en tales esferas a los Portadores de Vida se les da poca libertad de acción en planear la implantación de la vida. Sin embargo, aproximadamente un mundo de cada diez se designa como planeta decimal y se asigna a un registro especial de los Portadores de Vida; y en tales planetas se nos permite emprender ciertos experimentos de vida para modificar o posiblemente mejorar los tipos comunes de seres vivientes en el universo”.

La misión de Abraham

También es una constante en canalizadores modernos y grupos de contacto hablar de Abraham como un individuo clave dentro de aquel “Plan Superior”, un designio de lo alto que prepara el advenimiento de Jesús.

En la información que se maneja se afirma que más que un pueblo elegido —el hebreo— todo partió de un individuo “seleccionado” por sus condiciones sensitivas y de liderazgo, y que fue colocado estratégicamente en Palestina para afectar con su mensaje a los viajeros de diversas culturas que por allí transitaban.

Urantia sostiene que ciertamente Abraham fue elegido por esas capacidades, e incluso brinda detalles del por qué de su ubicación geográfica:

“La misión de Melquisedec en Palestina y la subsiguiente aparición de Micael entre el pueblo hebreo fueron determinados en gran medida por la geografía, por el hecho de que Palestina tenía una ubicación central respecto al comercio, las vías de comunicación y la civilización del mundo de aquel entonces…”

Y añade:

“Por algún tiempo los síndicos Melquisedec habían estado observando a los antepasados de Abraham, y anticipaban confiadamente la aparición en cierta generación de vástagos que se caracterizarían por su inteligencia, iniciativa, sagacidad y sinceridad”.

Podría citar muchísimos más casos, especialmente distintos episodios que corresponden a la vida de Jesús, sus años perdidos, y el “auto-otorgamiento” de la poderosa entidad espiritual —un “Arcángel” e “Hijo de Dios” llamado Micael— en su persona, tal y como muchos grupos de contacto lo consideran actualmente. Estas similitudes podrían obedecer a un conocimiento universal que está siendo “percibido” por diversas personas en el mundo, una historia que podría brindarnos mayores luces sobre nuestra identidad, destino y misión.

Aunque, debo decirlo, algunos estudiosos argumentarían que en estas coincidencias planea el fantasma del plagio o, al menos, de una poderosa influencia de este libro que lleva más de 50 años en circulación.

Como fuere, ni el más duro de los escépticos puede negar la importancia de las revelaciones de Urantia. Es como si las supuestas entidades de otros mundos y dimensiones estuvieran deseosas de que el hombre conozca aspectos desconocidos de su historia, como si en ella reposara una clave o señal que podría abrir una nueva etapa.

Una etapa en donde “ellos” y nosotros viviríamos en plena conciencia de nuestro origen cósmico.

Los textos revelados 




Existen otros apartes sobre la historia del Libro de Urantia y las personas que lo canalizaron, presuntamente vinculadas a una iglesia cristiana conservadora. De todo ello se desprendería la orientación “religiosa” del texto al referirse a Jesús y su misión. Lo cierto es que el texto ha tenido un impacto tremendo por sus afirmaciones.

Y es sencillo notar su “influencia” en las canalizaciones modernas, como las de Bárbara Marciniak, los textos de Ramtha y Kryon, entre otros.

Leí el libro por primera vez en 1999. Fue una odisea por su volumen y los datos que ofrece —de hecho exige varias pausas y una honda reflexión en su contenido—; pero aunque no disponemos de pruebas fehacientes de su origen sobrenatural, debo confesar que “algo” se moviliza en el interior cuando uno explora sus páginas.

Es como una intuición que te dice “podría ser…” No obstante, independientemente de ello, es saludable equilibrar todo esto con el discernimiento, pues estas informaciones no pueden tomarse a la ligera, por más inspiradas que fuesen.

Todos sabemos que, al final, las cosas caen por su propio peso.

He redactado este pequeño artículo para reflexionar que la información es una sola, y que “viaja” y se “revela” cada cierto tiempo para que tomemos conciencia de nuestro rol en el planeta y el Universo.

Es curioso observar cómo una determinada verdad o revelación adquiere tintes distintos de acuerdo al grupo o individuo que las canaliza e interpreta. Humanos somos, y por ello es imperante estudiar todas las fuentes disponibles sin apasionamiento y extractar de ellas su esencia y real aporte.

Existe una gran cantidad de información disponible. Pero no en la misma medida su análisis y reflexión.

He allí el mensaje de estas líneas.

La Plataforma antigravedad de Viktor Grebennikov


Viktor Grebennikov es otro exponente de esa casta de científicos de origen ruso, cuyos estudios están envueltos en un halo de misterio, ya sea por la falta de documentación traducida a los idiomas de occidente, o por lo peregrino de sus afirmaciones. Viktor, en concreto, fue un entomólogo, pintor y escritor, autor de varios libros sobre las abejas.

Laureado ecologista ruso miembro de la Unión Socio-ecológica y Fondo para el Medio Ambiente la Siberia, también fue el creador del Museo Novosibirsk de la agroecología y el Medio Ambiente, cerrado poco después de su muerte, en 2001.



Pero a Grebennikov no se le conoce en occidente por sus estudios sobre las abejas, sino por el descubrimiento del Efecto de la Estructura Cavernosa (CSE, por sus siglas en inglés) y sus cualidades antigravitacionales.

Grebennikov empezó sus estudios sobre el CSE cuando notó mientras trasladaba a mano varios nidos cavernosos de abejas que emanaba calor de ellos, aun estando los nidos fríos.

El contacto con este calor, provocaba sobre su persona sensaciones de vértigo, de disminución de peso, de sabor metálico galvanizado en la boca, salivación profusa y cosquilleo o entumecimiento en los dedos y la cabeza.

Descubrió que este efecto traspasaba todo tipo de materia y que aumentaba su intensidad cuando se dirigía hacia abajo.

Según sus experimentaciones, cuando se traslada un objeto cavernoso, el campo CSE se vuelve a generar en la nueva ubicación, pero el formado previamente tarda en desaparecer un tiempo.

En 1988, Grebennikov descubrió efectos antigravitacionales en las estructuras cavernosas del élitro de quitina de algunas especies de insectos (la cubierta dura que protege las alas de escarabajos).

Y lo más insólito de todo, la alteración visual e incluso la invisibilidad total que también se producía en las zonas de alteración gravitacional.

Como colofón a sus descubrimientos antigravitacionales, Viktor afirmaba en su libro “My World” de 1997, que creó una plataforma a modo de patinete, sobre la que se desplazaba (siempre evitando la presencia de testigos) a la vertiginosa velocidad de 25 km/minuto (1.500 km/hora).

Una bala se mueve a 1.225 km/h así que Viktor la adelantaría igual que un Fórmula 1 adelantaría a una bici. El bueno de Grebennikov tendría que agarrarse bien fuerte al manillar para que el patín no se le escapase de las manos. A esa velocidad, no gana uno para comprar boinas.

Para explicar este punto, Grebennikov afirmaba que durante sus viajes a lomos del patín antigravitatorio no sentía el viento y no tenía problemas para respirar normalmente. 

La maravilla tecnológica tenía un aspecto de lo más rudimentario. Cualquiera con la mente no lo suficientemente abierta, diría que solo se trata de un tablón con un manillar sujeto con cuatro palomillas.

Existe además el problema de la estabilidad. Moverse sobre un sistema de propulsión que está por debajo del centro de gravedad requiere de un complejo mecanismo de estabilización, que a la vista está, esta plataforma no tiene.

Para los creyentes, Grebennikov era un científico de la talla de Tesla, aunque en realidad carecía de formación superior y era autodidacta. Sus conocimientos técnicos le impedían construir nada de una mínima complejidad. Nos encontramos delante de otro pseudocientífico afirmando proclamas inverosímiles.




Poco antes de su muerte, en 1999, Grebennikov le envio una carta a Ju. N. Cherednychenko (un científico muy crítico con él), en el que le reconocía que el patín antigravitatorio era una utopía,y que nunca funcionó. Su propio nieto, Andrew Grebennikov, niega la existencia de esa plataforma volante y afirma que las fotografías en blanco y negro de su abuelo montando sobre ella son un trucaje en el que utilizaron una plataforma de cristal para aparentar que se encontraba suspendida en el aire.

En youtube encontraréis muchos vídeos de élitros de escarabajo flotando, alegando que son una evidencia de las proclamas de Grebennikov, pero en realidad se trata del simple efecto de la electricidad estática.

[https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=hYJXE4FCm7Q]

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