jueves, 25 de octubre de 2018

Científicos advierten que EE.UU puede haber iniciado una guerra climática contra Sudamérica

El Haarp es un bombardero de ondas eléctricas para aumentar la densidad del plasma de la ionósfera, causando alteraciones metereológicas.

Resultado de imagen de Haarp

El Pentágono anunció un nuevo experimento programado para inicios del 2014. En Bolivia el Observatorio de Tarija registró manchas solares antes de las inundaciones…

La base de transmisión del Haarp se encuentra en Gakona, Alaska, donde una red de 180 antenas instaladas sobre una superficie de 14 kilómetros cuadrados, dirigidas al cielo, operan como un potente radiotransmisor de alta frecuencia capaz de producir 10 megavatios de potencia y modificar la composición la capa de la ionósfera situada a 50 kilómetros sobre la superficie terrestre. 




La Red de Información Humanitaria para América Latina y el Caribe (RedHum) identifica a Bolivia como una especial zona de desastre climático en Sudamérica, con aproximadamente 200.000 habitantes damnificados en áreas agrícolas devastadas por un colapso sin precedentes de las cuencas fluviales en todo el territorio boliviano, con decenas de fallecidos; pero también destaca similar situación en Brasil, Perú, Paraguay, Argentina, Ecuador y Uruguay.

Fabriz’zio Txavarria Velásquez, miembro del Centro Nacional de Investigación en Ciencias de Bolivia (Cenic-B), asegura que esta ola de inundaciones en Sudamérica coincide con las señales de intensa actividad durante el mes de enero en las antenas del Haarp, un disparador de ondas electromagnéticas con sede en Alaska que tendría el poder de alterar el clima en puntos específicos del planeta, provocando desde inundaciones, huracanes, terremotos y tsunamis, hasta sequias, olas de calor y actividad volcánica.

Sol de Pando confirmó que el Haarp programó hace un año un nuevo experimento que ya empezó en enero…

La inundación del río Acre, en Cobija, Pando, febrero del 2012. | Foto Archivo Sol de Pando

Toda esta “teoría de la conspiración” parece inspirada en el guión humorístico de la película “Superman III”, de la saga dirigida por Richard Lester en 1983, donde el comediante Richard Pryor representa a un genio informático desempleado que es contratado por un capitalista codicioso para diseñar un software conectado al satélite con el fin de alterar el clima en cualquier punto del planeta, provocando un devastador huracán en Colombia para destruir los cultivos de café. Sólo Superman pudo evitar y revertir el desastre telúrico, en la película, usando su super-soplido para hacer retroceder los mortales vientos.

Han transcurrido tres décadas después de filmarse aquella comedia de Superman y la realidad parece haber superado a la ficción. Pero, a diferencia de la comedia, el drama ahora es que no existe un superhéroe que nos salve.

Si es evidente que las antenas del Haarp están emitiendo rayos electromagnéticos de alta frecuencia hacia la ionósfera con el fin de modificar el clima en esta parte de Sudamérica como una agresión de tipo militar, causando incontrolables riadas con efectos devastadores para la población civil y la economía —como nunca antes había sucedido a pesar de ser una temporada del año habitualmente lluviosa en países como Bolivia— habrá que aceptar que una nueva forma de guerra está surgiendo en el mundo. La guerra climática.

El Haarp (High Frequency Active Auroral Research Program, que en español se lee “Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia”), es un proyecto de investigación creado en 1990 para monitorear las variaciones de ondas dentro esa sección de la atmósfera llamada ionósfera que absorbe los rayos ultravioletas del sol transformándolos en iones y electrones, transmisores de ondas radiales y telúricas, que pueden modificarse artificialmente con descargas electromagnéticas para compactar y re-direccionar esas ondas con fines diversos.

El portal del Haarp en internet. Esta Web ha sido restringida al público en las últimas horas.

Sol de Pando resume a continuación la información oficial del Haarp contenida en el sitio oficial de este programa; y que en las últimas horas ha sido desactivado de la web, por razones militares y políticas según cree el investigador Fabriz’zio Txavarria Velásquez que radica en la ciudad de Santa Cruz, Bolivia.

La base de transmisión del Haarp se encuentra instalada en Gakona, Alaska, donde una red de 180 antenas instaladas sobre una superficie de 14 kilómetros cuadrados, dirigidas al cielo, operan como un potente radiotransmisor de alta frecuencia (capaz de producir 10 megavatios de potencia cuando el sistema opera a plenitud), que se emplea para modificar las propiedades electromagnéticas en una zona delimitada de la ionosfera.

 Los procesos que ocurren en dicha zona son analizados mediante otros instrumentos tales como radares UHF, VHF y de sondeo digital, y magnetómetros de saturación y de inducción.


En otras palabras, el Haarp es un “calentador ionosférico” que se utiliza para experimentar la modificación focalizada de la turbulencia del plasma (gas de baja densidad en condiciones normales) contenida en la ionósfera, con el objetivo de aumentar la densidad de dicho gas iónico. Cuando la densidad de ese gas aumenta, surgen turbulencias y nubes de plasma multicolores que se conocen como auroras.

Es decir, el Haarp es capaz de fabricar auroras artificiales bajo la forma de nubes de plasma con mayor densidad, en cualquier punto del planeta que se le ocurra al Pentágono. Y por tanto puede también modificar el clima a su antojo.

El valor estratégico de la ionósfera

Oficialmente, el Gobierno de Estados Unidos, a través de la Agencia de Proyectos Avanzados del Pentágono, creó el Haarp con el objetivo de estudiar las propiedades de la ionósfera y potenciar los avances tecnológicos que permitan mejorar —mediante descargas electromagnéticas desde la base terrestre— su capacidad para favorecer las radiocomunicaciones y los sistemas de vigilancia creando un denso escudo antimisil para bloquear posibles ataques nucleares o incluso una lluvia de meteoritos.

La ionósfera —que al ser parte de la atmósfera se encuentra a sólo 50 kilómetros de la superficie terrestre protegiendo al planeta de la radiación cósmica— contiene gases de baja densidad (plasma) ionizados por efecto de la absorción de las radiaciones solares de menor longitud de onda como son los rayos Gama y rayos X, tan energéticos sin embargo que son capaces de desintegrar meteoritos que atraviesan esta capa, dando lugar a las llamadas estrellas fugaces. Esta “energía fría” de la ionósfera posibilitó el invento doméstico del horno a micro ondas.

Las variaciones de onda dentro la ionósfera producen también el fenómeno de las auroras, es decir transformaciones del gas ionizado de baja densidad como efecto de variaciones en la intensidad del viento solar. De ahí que las auroras comunes y la aurora boreal aparecen generalmente en la transición de la noche al día, cuando las partículas eléctricas del plasma son atrapadas por el campo magnético terrestre.

El plasma de la ionósfera y sus oscilaciones eléctricas no solo determinan las condiciones atmosféricas y metereológicas del planeta, también ejercen un impacto importante en las comunicaciones radiales.

La ionosfera contribuye esencialmente en el desplazamiento de las ondas de radio emitidas desde la superficie terrestre, lo que posibilita que éstas puedan viajar grandes distancias sobre la Tierra gracias a las partículas de iones (cargadas de electricidad) presentes en esta capa.

Resultado de imagen de HaarpPor ello el Haarp tiene como objetivo desarrollar tecnologías que permitan mitigar interferencias en las frecuencias radiales de onda corta y amplitud modulada aumentando la densidad del plasma o gas ionizado, para así mejorar el rendimiento de la comunicación radial y de los sistemas de navegación marítima y aérea que usan aquellas frecuencias radiales.

 El Pentágono considera que el mejoramiento de la comunicación radial aumentando la densidad del gas iónico (plasma) es también de suma importancia militar. En el ámbito civil, emisoras internacionales como la Voz de América (VOA) y la British Broadcasting Corporation (BBC) todavía utilizan la ionósfera para rebotar sus señales de radio hacia la Tierra, posibilitando que sus programas puedan ser escuchados en todo el mundo.

Asimismo, las señales transmitidas hacia y desde satélites para la comunicación y la navegación satelital (no radial) deben atravesar la ionósfera. Irregularidades ionosféricas pueden tener un impacto importante en el rendimiento y fiabilidad de los sistemas satelitales y televisivos, según explica el portal del Haarp.





Viene a principios del 2014 la nueva arma de guerra

Hace menos de un año, el 25 de febrero del 2013, el Naval Research Laboratory (NRL), con sede en Mississippi, informó mediante un boletín publicado en su portal que sus investigadores adjuntos al programa Haarp, “lograron producir con éxito una nube de plasma de alta densidad capaz de mantenerse en la atmósfera superior de la Tierra durante una hora”.

Según una traducción de la periodista boliviana Silvia Antelo Aguilar, el informe del NRL —organismo de la Armada norteamericana asociado al Pentágono y al Stennis Space Center (SSC) de la NASA— explicó que “anteriormente se había logrado crear nubes artificiales de plasma cuya vida útil era de 10 minutos o menos, señaló Paul Bernhardt, físico que participa en esta investigación. Sin embargo, la recientemente creada nube de plasma de alta densidad pudo mantenerse durante una hora”.

La secuencia de imágenes satelitales que muestran la descarga de plasma artificial produciendo resplandores con la transmisión de electrones de Alta Frecuencia desde las antenas del Haarp, en Gakoma. La nubes resplandecientes de plasma artificial se produjeron transmitiendo 4,34 megahercios (MHZ).

La frecuencia de resonancia arrojó una línea verde con la emisión de 557,7 nanómetros. El experimento se produjo el 12 de noviembre del 2012 en un periodo horario de 2:26:15 a 02:26:45 GMT. | Foto Elizabeth Kendall – SRI Internacional | Traducción Silvia Antelo Aguilar | Sol de Pando

El Laboratorio Naval de Mississippi reveló además para que para producir aquellas luminiscencias parecidas a las auroras, las antenas terrestres del Haarp emitieron hacia la ionósfera una descarga de 3,6 megavatios que equivalen al 45% de su capacidad de bombardeo electromagnético.

El experimento, efectuado el 12 de noviembre del 2012, había permitido incrementar la densidad del plasma a 9 x 105 electrones por centímetro cúbico, lo cual permite un mejor flujo de las ondas radiales debido a la compactación electromagnética de los iones que forman la capa. En un experimento anterior se había alcanzado una densidad menor con 4 x 105 electrones por centímetro cúbico.

El paso a seguir será elevar mucho más la densidad del plasma. El próximo experimento fue programado para los primeros días del 2014. Es decir ahora.

“La próxima campaña del Haarp está prevista para principios de 2014, cuando se llevarán a cabo experimentos para desarrollar nubes de ionización más densas y estables”, anunció citado el boletín de la NRL publicado el 25 de febrero del 2013.

¿Comenzó la Guerra Climátológica?

Esta infraestructura que abarca 14 kilómetros cuadrados en Gakona, al sureste de Fairbanks, Alaska, constituye el arsenal climatológico del Pentágono.

La publicación del experimento realizado en noviembre del 2012 reavivó la polémica acerca de las consecuencias negativas del Haarp para la estabilidad climática del planeta, y sobre los riesgos de un posible uso bélico de aquel programa.

Científicos de la Universidad de Stamford aseguraban que el clima mundial podría ser controlado mediante la transmisión de señales de radio relativamente pequeñas, a los cinturones de Van Allen. Por resonancia, pequeñas señales activadoras pueden controlar energías enormes.

Aunque los defensores del Haarp aseguran que los impactos del bombardeo a la ionósfera son mínimos por su “baja potencia” en comparación con las radiaciones solares que dinamizan el plasma iónico, los críticos temen que la nube de plasma artificial puede crear un agujero negro en la parte superior de la atmósfera e interferir con energías magnéticas sutiles, alterando la vida en nuestro planeta. Las estrellas fugaces desaparecerían del paisaje celeste o bien caerían como bombas a la superficie terrestre en su forma original de meteoritos.

La sospecha de que además el Haarp es el experimento de un arma climática, fue una preocupación abiertamente expresada en 1990 por el gobierno de Rusia, que en su anterior régimen como Estado Soviético intentó competir con el proyecto Haarp, ya concebido en los años ochenta como parte de la Iniciativa de Defensa Estratégica de Reagan conocida como el “Plan Star War”.

Para Rusia, Haarp es parte de una carrera armamentista que Estados Unidos corre sin competencia alguna. Es famoso el pronunciamiento del Parlamento Ruso emitido en agosto del 2002:

“Los Estados Unidos están creando nuevas armas integrales de carácter geofísico que puede influir en la tropósfera con ondas de radio de baja frecuencia… La importancia de este salto cualitativo es comparable a la transición de las armas blancas a las armas de fuego, o de las armas convencionales a las armas nucleares. Este nuevo tipo de armas difiere de las de cualquier otro tipo conocido en que la tropósfera y sus componentes se convierten en objetos sobre los cuales se puede influir”.

Bernard Eastlund, físico de la Universidad de Columbia que trabajó en la construcción de Haarp, fue uno de los principales críticos de la tecnología antes de su muerte, habiendo respaldado abiertamente las críticas del Gobierno ruso admitiendo que el Haarp surgió dentro la carrera armamentista durante la Guerra Fría y que el plan consistía en crear un escudo que protegiera a Canadá y Estados Unidos de los misiles enemigos.

En el registro de la patente del invento de Eastlund supuestamente apropiado por el Pentágono y que se basó en los principios formulados hace más de 150 años por el genio serbio Nicola Tesla, se reconoce que la modificación del clima es posible, por ejemplo, alterando patrones de viento de la alta atmósfera o alterando patrones de absorción solar.

La patente registrada el 11 de agosto de 1987 bajo el nombre “Método y aparato para alterar una región en la atmósfera de la Tierra, ionósfera y/o magnetósfera”, cataloga un procedimiento que consiste en lo siguiente, según traducción de Silvia Antelo Aguilar:

“Un método y un aparato para alterar al menos una región seleccionada que normalmente existe sobre la superficie de la tierra. Esta región es alterada por el calentamiento de resonancia ciclotrónica de electrones de tal modo que incrementa su densidad de partículas cargadas. (…).

La radiación es transmitida en una frecuencia que excita a la resonancia ciclotrónica de electrones para calentar y acelerar las partículas cargadas. Este incremento en la energía puede causar ionización de partículas neutras, las cuales son entonces absorbidas como parte de la región, de este modo se va incrementando la densidad de las partículas cargadas de la región”.

Con toda esa información, los rusos acusaron al programa iónico del Pentágono ser causante de la ola de calor con más de 40 grados que la ex Urss padeció en el 2010 lamentando decenas de muertes. El físico de la Universidad Lomonósv de Moscú, Gueorgui Vasíliev, denunció que el Haarp “lejos de ser un proyecto científico para estudiar el funcionamiento de la atmósfera y los efectos del cambio climático, es un potente calentador ionosférico que modificará la electricidad que flota sobre la atmósfera, causando efectos sobre el clima que podrían dirigirse hacia una parte concreta del mundo”.
Un revelador documental de History Channel

Los años transcurridos entre el 2006 y 2010 fueron particularmente “endémicos” en desastres naturales a lo largo y ancho en todos los continentes del mundo. Y el Haarp estaba en boca de todos.

En marzo del 2010, History Channel emitió un extenso documental sobre el controvertido proyecto del Pentágono; los realizadores del programa televisivo se refirieron a la aparición de nubes químicas y estelas incandescentes que —dos años después de la emisión del programa televisivo— se pudo comprobar que eran producidas por el Haarp desde su estación terrestre en Alaska.

“En años recientes han estado apareciendo peculiares formaciones de nubes en los cielos de todo el mundo con creciente frecuencia. Aunque solo es especulación algunos investigadores sugieren que esas extrañas formaciones nubosas son otro agente de la guerra climatológica, al principio parecen ser solo estelas provenientes de los aviones jets que vuelan a gran altura, pero algunas estelas se quedan en el cielo por muchas horas, algunas incluso todo un día”.

De acuerdo al documental, el control de las lluvias a partir de modificar el plasma de la ionósfera para crear inundaciones acelerando la formación de nubes densas con fumigaciones adicionales de yoduro de plata, que producen cristales de hielo y aceleran la precipitacón pluvial, es otra forma de guerra climatológica junto con los procedimientos electromagnéticos para provocar terremotos, sequías y olas de calor.

“Igual de aterradora es otra forma de clima que se está usando como arma: la lluvia, que puede desencadenar devastadoras inundaciones y arrasar ciudades completas…”, afirma el documental en el que interviene como comentarista Nick Pope, ex Ministro de Defensa de Gran Bretaña. “Si puedes hacer llover, puedes causar un profundo efecto en el campo de batalla”, afirma Pope.

Uno de los elementos críticos para iniciar una batalla climatológica es el poder controlar la lluvia y desatar inundaciones, aseguraba la investigación de History.
El Haarp y auroras boreales entre Chile y Haití




La resplandeciente nube de plasma artificial que apareció en el cielo de Puerto Príncipe, en Haití, horas antes de producirse el terremoto del 12 de enero del 2010.

Aunque en muchos casos sin evidencias informativas sólidas y más en el plano ideológico de la mera propaganda anti-norteamericana, los desastres naturales que han sacudido al mundo en los últimos 15 años, incluido el Huracán Katrina en territorio de Estados Unidos, han sido achacados indebidamente al Haarp. Sin embargo hay coincidencia entre la actividad del Haarp y el huracán Sandy.

Se ha pretendido vincular con los experimentos del Haarp, de manera muy generalizada, a los terremotos y tsunamis sucedidos en Japón, Tailandia, Indonesia, Irán, Haití, Perú, Chile y México entre el 2006 y el 2013, a partir de la aparición de nubes luminiscentes, como auroras boreales, horas previas a los sismos. Sin embargo el geólogo peruano Miguel Vera, en su análisis del terremoto de Pisco, demostró con datos históricos que las luminiscencias previas ya fueron registradas y documentadas en sismos que datan de comienzos del siglo XX.

Chile también deslindó del Haarp su catástrofe acaecida en febrero del 2010, cuando aparecieron nubes luminiscentes seguidas de apagones minutos antes del terremoto-tsunami. Se tienen registros históricos de similares fenómenos también desde comienzos del siglo pasado, Chile es un país endémicamente sísmico y Estados Unidos no tendría motivo valedero para atacar con su Haarp a un país próspero y “políticamente correcto” en términos de democracia liberal, razonó atinadamente el periodista chileno Matías Rojas.

En el último terremoto de México se especuló que el sismo, también precedido por una aurora boreal, fue obra de la DEA para debilitar a los carteles de la droga, en cuyos territorios sucedió el desastre; pero eso tampoco está probado.

Curiosamente existen registros de actividad electromagnética en las antenas del Haarp durante el terremoto del Japón. El magnetómetro de Gakona, en Alaska, señala que el Haarp emitió señales hacia la ionósfera antes de que ocurriera el desastre en el país asiático. ¿Coincidencia?

Haití no logra recuperarse del azote del 2010.

Donde no se salva de sospechas el Haarp es en el caso del terremoto de Haití. No fue un sismo a la chilena ni a la peruana; aunque también tuvo su aurora boreal previa con extraños colores jaspeados, señal de que la ionósfera estaba más densa de lo normal. Según la periodista brasileña Tania Jamardo Failace, el terremoto de Haití pareció más un genocidio que una tragedia natural.

 “Es um crímen de lesa-humanidad que se comete en esa isla que también se ha vuelto un cobaya del high tech capitalista: desastres climáticos localizados, epidemias, etcétera”, dijo Faillace a Sol de Pando.

El terremoto de Haití producido a media tarde del 12 de enero de 2010 tuvo un epicentro a escasos 15 kilómetros de la ciudad capital de Puerto Príncipe. El sismo tuvo una magnitud de 7,0 grados y se generó a una profundidad de 10 kilómetros. Los efectos causados sobre este país, el más pobre de América Latina, fueron devastadores. Los cuerpos recuperados superan los 150.000, calculándose que el número de muertos podría llegar a las 200.000 personas.

 Según Roger Searle, profesor de geofísica en la Universidad de Dirham (Reino Unido), ese terremoto fue 35 veces más potente que la bomba de Hiroshima, y comparó la energía liberada por el sismo con la explosión de medio millón de toneladas de TNT. La tragedia resultó funcional a los intereses norteamericanos que tras el terremoto retomó el control político y económico de la isla, aplacando todo indicio de rebeldía social.

 Decenas de miles de haitianos huyen de la pobreza extrema que los persigue desde entonces. En las fronteras del Acre que Brasil comparte con Bolivia y Perú, el éxodo haitiano con casi 15.000 inmigrantes en su mayoría niños y jóvenes, ya tocó los limbos de una crisis humanitaria.

 “Es un absurdo que los haitianos tengan que huir al Brasil y abandonar su país para abrir espacio a los invasores extranjeros”, dice Tania Faillace. Esto sí huele al Haarp, cuya web en tiempo real (ahora bloqueada) registró un envío de ondas a ionósfera precisamente en enero del 2010.

Se tiene también evidencia fehaciente de que los magnetómetros del Haarp estuvieron activos durante la primera semana de octubre del 2012 cuando se activó el huracán Sandy que afectó a países como Colombia y Venezuela, atravesando el Caribe, incluyendo Cuba.

GRÁFICAS | Registros de actividad del Magnetómetro de Inducción del Haarp en su base terrestre de Gakona, Alaska, coincidiendo con desastres climáticos en distintos países, incluyendo las recientes inundaciones en Sudamérica (Bolivia)

La frontera inundada de Brasil y Bolivia sobre el río Acre, en febrero del 2012. | Foto Archivo

En Bolivia cada verano como el de estos días es normalmente lluvioso, especialmente en sus regiones tropicales y la Amazonia. Las llanuras del Beni presentan cada año, como parte del paisaje y la identidad de los pueblos originarios mojeños, ríos que se desbordan suavemente y anegan las comunidades indígenas como en un rito inmemorial de visitación anual. Pero ese diálogo concertado entre la naturaleza y las poblaciones se ha roto dolorosamente. Como nunca antes, las inundaciones se han extendido en todo el territorio boliviano.

Alrededor de 36.000 familias están siendo damnificadas, en estos momentos, como efecto de las inundaciones causadas por incontrolables desbordes en las cuencas fluviales de los nueve departamentos del país, en sus diversas regiones altiplánicas, valles, Amazonia, llanura tropical y Chaco. Considerando que cada familia boliviana contiene un promedio de 5.5 miembros, se calcula que 200.000 bolivianos están siendo evacuados de sus lugares de origen; y han muerto casi 50 víctimas en el Beni, Cochabamba y Potosí.

Con datos recolectados hasta el 27 de enero, la Red de Información Humanitaria para América Latina y el Caribe (RedHum) registra una pérdida de más de 3.000 hectáreas de cultivos agrícolas. La ganadería oriental perdió entre las aguas más de 40.000 cabezas y una consecuente crisis alimentaria amenaza con ahogar en seco a los bolivianos.

Detrás de las fronteras de Bolivia la situación no es menos grave, según los reportes de RedHum. En el Brasil los ríos amazónicos rebasan sus cotas normales lamiendo las plataformas de sus extensos puentes. Perú, por su parte, ha declarado Alerta Roja en la cuenca amazónica del río Madre de Dios.

En Paraguay las inundaciones en la región del Chaco han dejado aisladas a numerosas comunidades en los departamentos de Presidente Hayes y Alto Paraguay. En Ecuador se reportan inundaciones, deslizamientos y deslaves en carreteras en varias comunidades de las provincias de la costa y sierra.

El Tungurahua comienza a rugir

También en Ecuador, el gobierno ha declarado emergencia ante la creciente actividad volcánica del Tungurahua.

Desde el fin de semana la red de monitoreo del Instituto Geofísico ha detectado la ocurrencia de pequeñas explosiones y de más de 83 sismos, lo que llevó a las autoridades ecuatorianas a activar un plan de contingencia.

Las autoridades ecuatorianas están alertas ante una eventual erupción del volcán Tungurahua, que desde el sábado pasado registra explosiones y emisión permanente de cenizas que han cubierto a varias ciudades el país, incluida Quito.

El Tungurahua, de cinco mil metros de altura sobre el nivel del mar, ubicado a 150 kilómetros al sur de Quito, levantó el fin de semana una columna de humo de 13 km de alto.
El martes, 4 de febrero, las fumarolas se calcularon en tres kilómetros y expertos estiman que la actividad se mantendrá -con mayor o menor grado de intensidad- por al menos dos o tres semanas, según informó El Comercio de Quito.

Científico sudamericano pone en la mira al Haarp

Fabriz’zio Txavarria Velásquez, director del Centro Nacional de Investigación en Ciencias de Bolivia (Cenic-B), afirma que el Haarp estaría involucrado en la “irradiación de microonda de alta potencia sobre amplias regiones de Sudamérica, dentro de un programa de la CIA utilizando armamento climático con el afán de desestabilizar los regímenes de países no acordes con Estados Unidos, afectándolos con la provocación de lluvias e inundaciones con el consiguiente desastre económico”.

Txavarria hizo un seguimiento on line al magnetómetro del Haarp, y afirma que “el sitio oficial del proyecto Haarp en los reportes de su magnetómetro de inducción, extrañamente muestra intensa actividad durante los días 12,18 y 20 de enero del 2014, coincidentemente días picos de lluvias sobre amplias zonas de Sudamérica como Bolivia, Ecuador, Venezuela y Brasil”.

Inexplicablemente, informa, “días posteriores el sitio oficial de donde extrajimos la información sobre la actividad Haarp queda fuera de servicio y deja de mostrar la información de su gran actividad sobre América…”.

Sol de Pando se pregunta si, como en el caso de los terremotos, las actuales inundaciones en Sudamérica han estado precedidas por la aparición de nubes luminiscentes o auroras boreales; sin perder de vista que las inundaciones responden a condiciones metereológicas muy diferentes a lo que ocurre en los sismos. Al buscar la respuesta a nuestra interrogante, nos hallamos ante algo estremecedor…

Reporte climatológico del Space Weather Prediction Center, registrado el 3 de febrero del 2014.
El interesante dato del Observatorio Astronómico de Tarija

En un reporte publicado el pasado 10 de enero, el Observatorio Astronómico Nacional de Tarija afirmó haber registrado un gigantesco grupo de manchas solares visibles desde el territorio de Bolivia:

“La observación de la fotósfera o superficie del Sol” —dice dicho informe— “nos muestra detalles significativos, en especial las denominadas manchas solares que son torbellinos de plasma magnetizado más frías que la parte que las rodea.

 Estas son la manifestación más característica de la actividad del Sol, las que periódicamente crecen y disminuyen. De este modo fue descubierto el ciclo de la actividad solar que es de 11 años coincidiendo con el periodo de la mayor cantidad de manchas solares que es cuando nuestro planeta recibe mayor cantidad de tormentas solares. El 2014 entramos en un máximo solar”.

El reporte científico boliviano agrega que “las partículas cargadas de electricidad, producidas por una explosión solar al incrementarse el tamaño de manchas, como la registrada el 8 de enero en el Observatorio de Tarija, pasados de tres días y al impactar con el campo magnético de la Tierra producirán algunos fenómenos…”. ¿Qué fenómenos?, preguntamos a los metereólogos tarijeños. ¿Inundaciones?

Según el observatorio de Tarija, “en principio, las manchas solares no tienen ningún efecto sobre el clima terrestre.

No suponen una disminución o incremento de temperatura en la Tierra, porque no hay diferencia apreciable entre la luz que emite el Sol cuando hay manchas y cuando no”, sin embargo, aclara el mismo informe, “no se puede decir lo mismo de otros efectos asociados a la complejidad del campo magnético en la superficie solar que interactúa con el magnetismo terrestre como ser: interrupción en comunicaciones telefónicas, apagones de plantas generadoras de electricidad, daños a las instalaciones de sistemas de comunicaciones, mal funcionamiento de satélites, alteración en los GPS, aumento de la actividad geomagnética que produce fabulosas auroras boreales (fenómeno en forma de brillo o luminiscencia que aparece en el cielo nocturno) alrededor del círculo polar ártico e incluso auroras australes”.

Aunque para el Observatorio de Tarija aquellas manchas solares estaban previstas en su ciclo de 11 años, queda la duda de que si esos“torbellinos de plasma magnetizado” que fueron visibles en Bolivia bajo la forma de aurora boreal durante la primera semana de enero, no son más bien un bolsón de iones en la atmósfera (ionósfera) con densidad de carga electromagnética incrementada artificialmente desde una base terrestre. Sería muy saludable abrir un debate al respecto.
Snowden, los rusos y el Haarp

El 10 de julio del pasado año 2013, el periódico digital británico Internet Chronicle publicó en exclusiva una revelación del famoso disidente de la CIA Edward Snowden acerca de la naturaleza bélica del Haarp, entregando documentos clasificados al gobierno de Putin —acérrimo objetor de aquel proyecto atmosférico del Pentágono—, los mismos que llegaron a manos de los periodistas ingleses.




La revelación de Snowden se produjo apenas una semana después del secuestro al avión del presidente boliviano Evo Morales, en Viena, ordenado por los mandos supremos de la Otan y la CIA.

Los documentos de Snowden corroboraron absolutamente todo lo que los rusos venían denunciando desde hace más de una década respecto a los fines bélicos y genocidas del Haarp; agregando otro dato interesante: la modificación de las ondas radiales al incrementar la densidad del plasma ionosférico, puede también ser utilizada para penetrar en la mente de las personas a través de nuevas tecnologías comunicacionales, al estilo de El Acertijo en la película “Batman Forever”, donde Jim Carrey estelariza al villano que inventa un aparato que transmite ondas cerebrales para manipular en masa el pensamiento y las conductas de las personas.

“Cuando estábamos en tránsito entre Hong Kong y Moscú, el personal de WikiLeaks y yo tuvimos que defendernos de la amenaza constante de los delirios homicidas generados por radio”, declaró Snowden al periódico inglés.

Snowden reforzó su testimonio con los documentos del Haarp recogidos de las cuentas de correo electrónico privadas de funcionarios y jefe militares del Pentágono. Internet Chronicle asegura haber confirmado la veracidad de los documentos entregados por Snowden, en fuentes oficiales ligados al gobierno de Obama





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Fuentes:

soldepando.com
http://periodismoalternativoblog.wordpress.com/2014/02/10/cientificos-advierten-que-ee-uu-inicio-una-guerra-climatica-contra-sudamerica/

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