miércoles, 15 de agosto de 2018

¿ Es la Cueva de los Tayos la entrada al Inframundo ? (I)

La cueva de los Tayos es uno de los lugares más enigmáticos y misteriosos de todos los conocidos, fue revelada al mundo por Juan Moricz en 1969 como un lugar donde existían objetos de un gran valor ancestral para la humanidad, que principalmente consistían, en un conjunto de planchas metálicas que contenían información codificada en dibujos e inscripciones pertenecientes a una antigua civilización, al parecer no humana, pues también se encontraron diferentes objetos Ooparts. 

Para mayor misterio muchos de los objetos encontrados fueron confiscados por hombres de negro según algunas fuentes. 




Esta cueva de los Tayos en Ecuador antes de que Juan Moricz la revelara al mundo ya era frecuentada por los indígenas de zona que solían entrar en ella por los huevos y polluelos de unas aves que suelen anidar en el interior de la cueva. 

Después de que Juan Moricz hiciera la primera expedición muchos fueron los interesados en este misterioso lugar y es que las placas metálicas eran muy extrañas y revelaban símbolos muy conocidos por todos como inscripciones y dibujos similares a los de la antiguas civilizaciones Sumerias o civilizaciones hindúes pero en esta ocasión encontrados en América del Sur más concretamente en la cueva de los Tayos en Ecuador.

 Erich Von Däniken se interesó por el hallazgo, incluso realizo una expedición a la cueva de los Tayos de la cual concluyo, que una civilización antigua muy avanzada de extraterrestres habito en la Tierra hace 250000 años, y que esta nos legó, una biblioteca con la historia de la humanidad de los últimos 250000 años, la cual aguarda en la cueva para ser descubierta y descifrada.

Una conspiración extraña rodea este hecho y es que la cueva de los Tayos también fue visitada por Neil Armstrong el primer astronauta que piso la Luna. Según la conspiración, Neil Armstrong pertenecía a los masones y la intención de su expedición, compuesta por un equipo en principio británico-ecuatoriano, fachada mediática que ocultaba que el verdadero equipo expedicionario se trataba de un grupo britano-estadounidense financiado por las élites y poderes mundiales para ocultar lo que había en la cueva. Los Illuminati estaban tras la expedición y Neil Armstrong fue enviado con el pretexto de un evento aniversario nacional norteamericano. 

Lo del aniversario fue una excusa para enviar a uno de los hombres que había encontrado en la Luna evidencias de que civilizaciones antiguas o extraterrestres, habían estado en la Luna y pudiera comparar lo encontrado en la cueva de los Tayoscon lo descubierto en las misiones Apollo y ocultado a la humanidad.

En estas misiones se encontraron ruinas en la Luna y después fueron borradas de la existencia con el fin de continuar ocultando la información a la humanidad y seguir con el poder mundial el cual ostentan las élites mundiales gracias a que han ocultado la información, otra de las versiones es que temen a como reaccionaria la humanidad a esta información del pasado y por este motivo se oculta la verdad. 

No podemos demostrar que estas teorías conspiratorias, sean ciertas o tan solo se trate de la imaginación de algunos, pero tampoco se descartan como ciertas, pues como muchos enigmas permanecen ocultos, y luego se revelan pasados 30 o 40 años, como por ejemplo, los últimos expedientes ovnis revelados por el FBI y las agencias espaciales. 

¿Porque se revelan ahora después de 40 años?, ¿acaso ahora estamos más preparados para comprender estas revelaciones?

 La cueva de los Tayos ubicada en Ecuador está llena misterios y conspiraciones, lo cierto es que las placas metálicas encontradas en este lugar son muy misteriosas y dan mucho que pensar hasta que sean descifradas o se realice algún otro hallazgo sorprendente en el sitio, que permita ser revelado a la humanidad. 

He aquí la historia, nuestra investigación sobre el inframundo se concentró en los túneles secretos de América. Ese extraño sistema de túneles que sin duda es un expediente abierto que aún suscita interrogantes y las más diversas teorías.
¿Quién construyó esos túneles?

¿Existe una biblioteca metálica con información de civilizaciones perdidas en La Cueva de los Tayos?

¿Por qué el astronauta Neil Armstrong la visitó?

Es una buena oportunidad para recordar porqué ese punto del mundo sigue vigente como un misterio sin resolver. Nadie se pone de acuerdo en la fecha del descubrimiento.

Pero lo más probable es que éste se haya producido gracias a las exploraciones militares ecuatorianas en el oriente del país, aunque fue gracias a Juan Moricz que la existencia de esos misteriosos túneles se dio a conocer a escala internacional, con todo el escándalo que traería más tarde.




 Corría el año 1969. Juan Moricz era un flemático húngaro nacionalizado argentino, espeleólogo aficionado y experto en leyendas ancestrales. Su investigación del mundo subterráneo le condujo a Sudamérica y, más tarde, a las selvas del Ecuador a mediados de los años 60, llegando a la zona de los túneles que custodian los indios shuaras en Coangos. 

Se afirma que gracias a su conocimiento del antiguo dialecto húngaro, el magiar – similar a la lengua de los nativos shuaras – pudo entablar amistad con los guardianes de estos túneles, que suelen frecuentar debido a la presencia de los Tayos, unas aves nocturnas que son codiciadas en la comunidad indígena por sus huevos. Moricz, supuestamente, con ayuda inicial de los indios hizo sus primeras exploraciones entre 1964 y 1969, este último año el decisivo para dar a conocer su inquietante hallazgo. 

Leyendo tan sólo el acta notarial de su descubrimiento, fechada el 21 de julio de 1969 en la ciudad costeña de Guayaquil, a cualquiera se le encrespan los cabellos frente a sus detonantes afirmaciones: ”…he descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad.

 Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio…” Esta afirmación extraordinaria ponía en segundo plano la propia existencia de los túneles que, de acuerdo a la opinión de Moricz, eran artificiales: supuestas construcciones de una civilización ignorada que vivía en las entrañas de la Tierra.

Lo que resaltaba en su Acta de descubrimiento no era la naturaleza artificial de esos túneles, sus dinteles, techos pulidos o pasillos cortados como por un láser, sino la presuntaBiblioteca Metálica.

¿Qué información contenía exactamente?

¿Era obra de una humanidad intraterrestre?

¿O de una civilización ignorada de superficie que debido a un cataclismo tuvo que refugiarse en el mundo subterráneo?

¿Cómo llegó Moricz a este descubrimiento?

El enigma solo estaba empezando. A una altitud aproximada de 800 metros, en una zona montañosa irregular, en las faldas septentrionales de la Cordillera del Cóndor, se sitúa la entrada “principal”, o más bien, la entrada “conocida” al mundo subterráneo de la Cueva de los Tayos.

 El acceso consiste en un túnel vertical, una suerte de chimenea con unos 2 metros de diámetro de boca y 63 de profundidad. 

El angustioso descenso – no apto para cardíacos – se realiza con un cabo y polea. De allí, un verdadero laberinto se abre al explorador por kilómetros de misterio que se siguen enterrando en las profundidades, una ruta de galerías y pasillos que deben ser recorridos en la más absoluta oscuridad.

Las linternas más potentes son nada ante semejantes espacios en donde una catedral entera podría caber. Sin exagerar. 

Como adelantábamos líneas atrás, la Cueva es denominada habitualmente “de los Tayos” debido a que su sistema de cavernas es el hábitat de unas aves nocturnas llamadas Tayos(Steatornis Caripensis), que constituyen la misma especie que se ha hallado en otras cavernas de Sudamérica, como por ejemplo, los “guacharos” en Caripe, Venezuela. 

El estudio inicial de esta conexión intraterrestre entre especies de aves nocturnas lo abordó detalladamente el sabio alemán Alejandro de Humboldt, en su obra: “Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente” (1800).

Es sumamente sospechoso que una misma especie de aves ciegas esté diseminada en diversas cavernas de Sudamérica. 

¿Será que todos aquellos laberintos intraterrestre no son cavernas aisladas y guardan una conexión?

En las inmediaciones de la Cueva de los Tayos del Ecuador viven los Shuaras, quienes en el pasado fueron conocidos con el nombre “Jíbaro” – denominación despectiva para ellos – famosos en el pasado por su bravura y el arte de reducir cabezas.

Ellos son los primeros exploradores del sistema subterráneo, ya que cada mes de abril bajaban a la cueva para hurtar los huevos e incluso los polluelos de los Tayos, que son más grandes que una paloma. 

Y en medio de esta faena, los indios cuentan que se toparon con una serie de sorpresas. La más resaltante, fue sin duda, el hallazgo de gigantescas huellas sobre bloques de piedra que, por sus ángulos rectos y simetría, sugieren un origen artificial. 

Moricz recogió estos relatos en su visita al oriente ecuatoriano, pudiendo comunicarse sin mayor dificultad con los nativos gracias a su dominio del magiar.

Obviamente, Moricz sabía muy bien a qué blanco apuntar. Desde 1950 seguía pacientemente la“pista” que lo podría llevar al reino subterráneo. 




Algunas fuentes, incluso, lo vinculan con una extraña orden esotérica húngaro-germana, hecho que podría explicar el profundo conocimiento esotérico que esgrimía en sus controvertidas entrevistas a los medios de prensa.

Sea como fuere, Moricz estuvo en Perú, Bolivia y Argentina buscando estas entradas antes de llegar al Ecuador. En más de una entrevista subrayó lugares como Cusco, el Lago Titicaca y Tierra del Fuego, como los posibles lugares desde donde “se puede descender al reino subterráneo”.

Según él, la Cueva de los Tayos es sólo una de las tantas entradas a este mundo perdido, y lo más apabullante: que aun así, estaríamos hablando de un simple “arañazo” al mundo real de estos seres intraterrestres, que yacen a profundidades difíciles de alcanzar por el ser humano.

Pero la cosa no queda allí. 

Quizá una de las aseveraciones más inquietantes es la existencia de esa presunta biblioteca metálica que menciona en su Acta de descubrimiento. De existir, y siempre bajo el testimonio de Moricz, allí encontraríamos registrada la historia de la humanidad en los últimos 250.000 años, una cifra que moviliza a cualquiera.

Un punto a tener en cuenta en relación a estas planchas, nos lleva en línea recta a los extraños objetos que en su momento custodió el padre salesiano Carlo Crespi, en el patio de la Iglesia María Auxiliadora de Cuenca. 

Los objetos habían sido encontrados por nativos quienes, en acto de amabilidad y gratitud, se los cedieron al padre Crespi para su custodia. Muchos de estos preciados objetos – por no decir todos – posteriormente fueron robados.

Si el padre Crespi aun estuviese con vida, quizá podríamos rastrear el origen exacto de tan enigmáticas piezas que parecían ser muy antiguas, mostrando indiscutiblesideogramas en relieve, una suerte de “código de información” o “escritura”.

Teniendo en cuenta que estos objetos – muchos de ellos consistían en planchas metálicas, como si fuesen de oro y mostrando complejos símbolos – se hallaron en el Ecuador, no era descabellado darle al menos el beneficio de la duda a la biblioteca metálica descubierta por Moricz en la Cueva de los Tayos.

 Todo esto no tardaría en atraer la atención de los cazadores de lo misterioso. Primero apareció en escena el famoso escritor suizo Erick Von Däniken, quien supo cautivar a Moricz para que le diese material fotográfico y la versión oculta de su hallazgo, hecho que fue espectacularmente divulgado en el libro “El Oro de los Dioses” (1974), donde Däniken no sólo se limitó a teorizar con la versión original de la historia, sino que, sostuvo haber ingresado él mismo a la Cueva de los Tayos – en sus sueños – y haber visto con sus propios ojos la biblioteca metálica.

 El libro fue un bestseller mundial, vendiendo 5 millones de copias y traducido a 25 idiomas. El libro cautivó de manera particular al lector europeo – Däniken incluyó fotografías del ArchivoMoricz-Peña Matheus que mostraban el interior de las cuevas, e imágenes de la planchas metálicas del Padre Crespi – y fue así como el ingeniero escocés Stanley Hall contacta con Moricz para proponerle una expedición internacional a la Cueva de los Tayos. Moricz aceptó siempre y cuando él fuese el Jefe de la Expedición y que ningún objeto hallado en el mundo subterráneo podría ser retirado.

Como era de esperarse, Hall no aceptó la propuesta.Inmediatamente desechó la presencia de Moricz en la Expedición y se comunicó con el Gobierno de Inglaterra. 

Resultado: En julio de 1976 se llevaría a cabo una expedición Ecuatoriano-Británica, con un intimidante personal militar y científico, así como también, la presencia del astronauta norteamericano Neil Armstrong (¿?).

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