viernes, 24 de abril de 2020

10 Historias de Perros Fieles y algunos estudios sobre su Sexto Sentido.

Aunque la muerte nos separe

Todos hemos escuchado en más de una ocasión esas historias que hablan de perros que parecen tener una sensibilidad y una devoción especial hacia sus dueños, un sentimiento de fidelidad que les lleva a permanecer, en algunos casos, junto a la puerta de un hospital por la que su amo desapareció una vez hace ya muchos años.

O sobre una tumba, cuidando y velando el descanso eterno de su dueño hasta el último día de su vida.


Otras historias nos cuentan el increíble sentido de la orientación de los canes, que son capaces de volver a su hogar desde distancias que a veces se cuentan por miles de kilómetros, en viajes épicos que les costarán recorrer incluso algunos años.

También se ha hablado mucho del supuesto sexto de precognición que parecen tener los perros, ese sentido que les posibilita adelantarse o intuir la inminente llegada de sus dueños, una tormenta e incluso un movimiento sísmico.




A continuación os mostramos algunas de estas peculiares historias y una pequeña muestra sobre los estudios que se han realizado en los últimos tiempos sobre este sexto sentido que hemos mencionado.

Bobby
Edimburgo

Bobby era el terrier de un p

olicía de la ciudad de Edimburgo llamado John Gray. Ambos estaban siempre juntos y ya era famosa en la zona la cantidad de trucos que Bobby sabía realizar. Desafortunadamente, un 15 de Febrero de 1858, Gray muere de una tuberculosis repentina.

Durante el funeral Bobby permanecería siempre presente, y seguiría al cortejo hasta el cementerio de Greyfriars Kirkyard.

 Lugar donde descansarían los restos de John y donde además, en un acto de fidelidad extrema, Bobby pasaría el resto de los 14 años que le quedaban de vida montando guardia sobre la tumba de su fallecido amo.

En un principio todos pensaban que Bobby permanecería solamente unos días sobre la tumba y que luego el hambre o el aburrimiento lo alejarían.

 No obstante, comenzarían a pasar los años e incluso los crudos inviernos de Escocia y Bobby permanecería fiel en su guardia. Solo se retiraba de vez en cuando para beber y conseguir comida, o cuando la nieve le impedía permanecer en el lugar. 

Con los años Bobby se fue transformando en una leyenda local y personas que admiraban su fidelidad comenzaron a alimentarlo y a suministrarle un refugio en el invierno.

A tal punto creció esta fama que en 1867 el mismo Lord Provost de Edimburgo, Sir William Chambers, intervendría personalmente para salvar a Bobby de la perrera y además, para evitar futuros accidentes de este tipo, declararía al fiel can como propiedad del Consejo de la Ciudad.

Bobby moriría sobre la tumba de su amo en 1872, y al no poder ser enterrado en el cementerio la gente del lugar se reuniría para construirle una fuente con una estatua en su honor no muy lejos del cementerio. Estatua que, curiosamente, fue construida mirando hacia la tumba de John Gray.

Collie
Cementerio de La Piedad, Rosario, Argentina:

Collie llegó a La Piedad hace unos cinco años, el mismo día en que sepultaron a su amo.

Esa noche se quedó junto a la tumba y al día siguiente, cuando los familiares vinieron por él, no hubo forma de llevarlo.

Hubo unos días de pausa y regresaron, en este caso con una soga.

“Vino el hijo de la persona    fallecida, intentó atraparlo con una soga pero el perro escapó hasta el fondo y no hubo manera de sacarlo de acá”, recuerda Lombardo, que lleva 30 años trabajando en el lugar y se ocupa personalmente de alimentar a Collie todas las mañanas, al igual que al resto de los perritos callejeros que eligieron el cementerio como residencia.

Según el hombre, ese es el único momento del    día en que Collie da muestras de afecto. Una vez concluido el desayuno, el perro se pierde durante horas, deambula o se recuesta en los alrededores de la que fuera la tumba de su amo.

“Dicen que al dueño lo cremaron y que eso lo    desorientó, sigue viniendo a este sector donde comenzó todo”, dice Eduardo Visconti, citando una versión que circuló entre el personal de La Piedad. “Ahora duerme la siesta en el lugar cercano a la tumba y el resto del tiempo se queda cerca de las oficinas de entrada”, comenta.

Antes que Domingo, a Collie    lo cuidó Miguel Landriel, capataz del lugar ahora jubilado, quien le pasó la posta. “Yo quería hacerme amigo, pero se iba corriendo, no me dejaba ni acercar”, recuerda y cuenta que hasta su esposa está involucrada en la historia. “Anoche preparó arroz con menudos de pollo que me regalaron y les traje a todos los perritos”.

Lobito y Ovejero
Cementerio de La Piedad, Rosario, Argentina:

Elena es empleada de La Piedad y trae a su memoria otra historia de nobleza.

 “Hubo un perro negro y lanudo, que llamaron Lobito, que estuvo como ocho años al pie del nicho de su amo, en el primer piso, no se movió más de ahí, mi hermana le daba de comer y como ladraba y muchos se quejaron, terminó llevándolo a su casa hasta que murió de viejo”, señala.

“¿No le contaron del ovejero?”,    Capital. “Fue una historia similar a la de Collie. pregunta Visconti a La Falleció el dueño, el ovejero se instaló en una perpetua del solar 7 A y nunca más se fue, habrá estado unos cuatro años, al principio tenía una actitud activa pero después murió ahí mismo de tristeza”.

Clara
Cementerio de Safed en Israel

El periódico israelí Maariv contaba en 2007 una historia particular. Una perra se negaba a abandonar la tumba de su dueño en el cementerio de Safed, al norte de Israel.

La perra que fue apodada Clara, por los empleados del cementerio, fue echada varias veces del lugar pero siempre regresaba a la tumba de su dueño Vladimir Yaronov que falleció en noviembre de 2007 a los 77 años.

La historia de la perra provocó que varios oyentes en un programa de radio donasen comida para ella por un año.

Cementerio Nerja, Málaga.

En marzo de 2009 un perro apareció en el cementerio de Nerja (Málaga) buscando a su dueño, un hombre de origen extranjero que falleció hace poco tiempo y que fue enterrado en el camposanto.

El animal se instaló junto a la tumba del anciano con el que compartió los últimos años.

El canino se ha aprendido los horarios del cementerio y, aunque a veces salía, siempre volvía antes de que cerraran para estar junto a su dueño.

Los vecinos se acostumbraron a su presencia y le llevaban agua y comida; con lo que al animal ganó peso con los días.

Lo que ninguno de los vecinos consiguió, a pesar de que varios lo intentaron, fue adoptarlo. El perro siempre volvía junto a la tumba de su amo.
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Fido
Borgo San Lorenzo, Italia

En un pueblito italiano a finales de la década de 1930 había un joven de nombre Luigi quien adoptó y crió un perrito mestizo bautizado “Fido”.

Cada mañana Fido acompañaba a su amo a la estación de ferrocarril situada a unos 2 Km. del hogar.

El joven trabajaba en carpintería en una pequeña ciudad de la zona y para desplazase tenía que tomar el tren todas las mañanas, regresando a su pueblito a las 5.30 todas las tardes.

Allí estaba Fido esperando a Luigi ,día tras día.

Después de expresar con brincos y ladridos la alegría del encuentro con su amo, Fido daba unas carreritas y saltaba en el monte todo contento, hasta llegar a casa.

Esa rutina diaria fue interrumpida bruscamente cuando Luigi fue reclutado en el ejército y enviado al frente ruso en 1943.




La interrupción fue para Luigi pero no para Fido quien ya no iba en las mañanas pero si se presentaba puntualmente todas las tardes en la estación del tren ,esperando el regreso de su querido amo.

Fido oía de lejos apenas perceptible, el ruido de la locomotora. Todo tenso y esperanzado veía al tren pararse en la estación. Entonces iba de vagón en vagón, moviendo su colita y husmeando las escaleritas y los pasajeros que bajaban para identificar alguna huella de su amo. El tren se marchaba y la gente también.

Después de esperar un ratito mas, Fido, triste y abatido con la cabeza baja y la cola entre las piernas ,regresaba solitario a su casa donde los padres de Luigi aún albergaban una chispa de esperanza de volver a ver vivo a su hijo amado . . . Luigi nunca volvió. Fue una víctima mas de la Segunda Guerra Mundial que mató decenas de miles de seres, algunos pecadores y criminales pero la gran mayoría, inocentes.

Los meses y años pasaban. A principios de los 50, Fido tenía dificultades para desplazarse; no pudo escapar a los achaques de la vejez; tenía artritis. Sin embargo, Fido no perdía esperanzas. A pesar de los dolores para movilizarse y las fuerzas que mermaban cada vez mas, él seguía con su rutina convencido del regreso de su amo. El trecho de camino que hacía antes con ligereza en 15 minutos, tardaba ahora 2 horas, llegando a casa completamente agotado. Fué una tarde de invierno con fuerte viento y nevada. Fido dio sus últimos pasos sobre el blanco camino, se tambaleó y su noble corazón dejo de latir . . .

Al día siguiente encontraron su pobre cuerpecito congelado y cubierto de nieve. Todo el pueblo conocía a Fido, todos lo lloraron, todos lo vieron hacer sus caminatas infructuosas y sabían lo que Fido buscaba desesperadamente.

 No fue dificil convencer a esa gente modesta y buena, de colaborar con la erección de una estatua dedicada a la memoria de Fido, situada hoy en día al lado de la misma estación de ferrocarril que Fido visitaba a diario, día tras día por el resto de su vida. El epitafio: “Un ejemplo para todos los humanos de lo que es la máxima expresión del AMOR Y FIDELIDAD “.

Hachiko
Tokio

Estatua de Hachiko en la estación de Shibuya
Otro amigo fiel fue Hachiko, un perro de raza Akita inu nacido en 1923 en la ciudad japonesa de Odate.

 Sin embargo, menos de un año más tarde su dueño, un profesor de agricultura llamado Hidesamuro Ueno, lo llevaría hasta Tokio.

Allí Hachiko se acostumbraría a su vida cosmopolita yendo todas las noches hasta la estación de trenes Shibuya para recibir a su dueño cuando éste llegaba del trabajo.

Por desgracia Ueno fallece en 1925 y nunca es llevado nuevamente a su casa, por lo que Hachiko queda abandonado en las calles. 

No obstante, durante 11 años volvería fielmente todas las noches a la estación de trenes, exactamente a la hora en la que arribaba el tren que solía tomar Ueno.

Una vez frenado el tren Hachiko buscaba a su amo cuidadosamente entre la multitud y luego se retiraba.

Al cabo de unos años un antiguo alumno de Ueno, que se encontraba realizando un censo de akitas, se enteraría de la historia, y publicaría varias notas con la historia del perro fiel.

Una de estas notas aparecería en el más importante periódico de Tokio.

Gracias a esto Hachiko ganaría fama a nivel nacional y varias historias y poemas se escribirían alrededor de él.

Sin embargo, más importante aún, Hachiko salvaría a su raza ya que solo quedaban 30 akitas puros en todo el Japón, y a partir de ese momento la demanda hizo que se preservaran cuidadosamente.

Hoy en día la población de Akitas supera los miles. Hachiko es además recordado con una estatua en la estación de Shibuya.

Canelo
Cádiz

“Canelo” era el perro de un hombre que vivía en Cádiz a finales de los 80.Seguía a su dueño a todas partes y en todo momento. 

Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero.

Cada mañana se los podía ver caminando juntos por las calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. 

Una vez a la semana uno de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta de Mar, ya que debido a complicaciones renales el hombre se sometía a tratamientos de diálisis.

Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo.

El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa.

Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.

Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla y éste falleció en el hospital.

Mientras tanto “Canelo” como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió.

El perro permaneció allí sentado, esperando durante 12 años. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa.

Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal.

Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo una ocasión en que la perrera municipal se lo llevó para sacrificarlo.

Doce años, algo increíble, se fue el tiempo que el noble animal pasó esperando fuera del hospital la salida de su amo. Nunca se aburrió ni se fue en busca de alimento, tampoco buscó una nueva familia.

Sabía que su único amigo había entrado por esa puerta, y que él debería esperarlo para volver juntos a casa.
La espera se prolongó hasta el 9 de diciembre del 2002, en que Canelo murió atropellado en las afueras del hospital.

La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz. El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo puso su nombre a una calle y una placa en su honor.

Gaucho.
Durazno, Uruguay.

En la década de 1960 y primeros años de la siguiente transitó por las calles de Durazno el perrito “El Gaucho”, transformándose en verdadera leyenda viviente para los vecinos de esa ciudad uruguaya, como para los visitantes que tomaban conocimiento de su historia, ya que por su nobleza fue muy conocido y querido por el pueblo de esta ciudad.

Su dueño lo llamó “Gaucho”, ambos vivían en la localidad de Villa del Carmen, y fueron muy unidos.

Un día el amo se enferma y debe ser trasladado a Durazno para ser internado en el Hospital Dr. Emilio Penza de una enfermedad grave.
Fue entonces que el Gaucho quedó solo y se largó a caminar por el camino que recorrió su dueño. 

Cruzó humedales y arroyos, recorrió mas de 50 kilómetros de distancia hasta que llegó al lugar donde se encontraba su dueño internado, allí se quedó acompañándolo sin alejarse del lugar, porque él era su amigo de la vida.

Los vecinos y personal del hospital lograron conocerlo por su inseparable presencia y su gesto de nobleza.

Cuando el amo fallece, en la sala se escucha al Gaucho llorar con remordimiento al igual que días atrás cuando su dueño se quejaba de algún dolor que sufriera.

Aquel perro de pelo casi oscuro y de ojos tristes lo acompañó durante su velatorio y hasta el lugar donde recibiría sepultura.

Durante más de 30 días el Gaucho custodió aquella sepultura para luego salir en las mañanas a recoger algún alimento que el pueblo le brindara.

Recorría las calles, para volver de tarde otra vez junto a la tumba de su dueño allí en el Cementerio.

De esta manera vivió mucho tiempo, haciéndose querer por la gente y los niños.

Cuando el animal fallece la gente de la zona tiene un gran pesar al conocer la historia de fidelidad del can.

El pueblo de Durazno le ha rendido su merecido homenaje labrando un monumento en bronce para que jamás sea olvidado, el que se encuentra al frente del cementerio local, donde descansa su querido dueño.

Yanu
Madrid

Un perro ha vuelto a su casa en buen estado después de tres meses desaparecido, tras fugarse de la perrera de Leganés, a donde llegó tras perderse de sus dueños ocho días antes en la zona de Puerta de Toledo, en Madrid.

Yanu, junto a su dueña.

Yanu, el perro, tiene nueve años y color negro y se perdió a mediados del pasado mes de marzo y, a pesar de que sus dueños, Rafa y Perin, colocaron multitud de carteles no lograron encontrarle.

Unos días después de su desaparición, alguien encontró al perro extraviado y lo llevó a la perrera de Leganés, de donde se escapó el 26 de marzo.

 Desde entonces, sus dueños no han dejado de buscarle.

La sorpresa llegó el pasado viernes, cuando su dueño encontró a Yuno, lleno de espigas y con pequeñas heridas, al bajar las escaleras de su casa. Según explica la asociación protectora El Refugio, nadie sabe donde ha estado Yuno estos tres meses ni cómo ha sabido regresar a casa.

Desde la perrera municipal de Leganés, de donde se escapó, hasta la casa de los dueños en la Puerta de Toledo, en el centro de Madrid, hay más de 15 kilómetros, la M-30, y numerosas carreteras. “No nos lo podíamos creer tres meses después, cuando lo vimos en el portal nos echamos a llorar de alegría, ahora queremos disfrutar de el todo lo que no hemos podido durante estos meses” decía Perin, la dueña, acariciando a Yanu.

¿Tienen los perros el poder de la precognición?

En 1995 la fundación Lifebridge financió los estudios de Rupert Sheldrake, doctor en Ciencias naturales y Bioquímica por Cambridge y Filosofía por Harvard, que demostrarían que algunos animales domésticos poseen poderes similares a la telepatía.

Sheldrake investigó diversos tipos de animales pero centró sus estudios en casos de perros. Reunió hasta 585 informes en los cuales los perros parecían mantener algún tipo de comunicación con sus dueños.

Uno de los episodios en los que se manifestaba con más claridad este caso era en que parecían capaces de anticipar la llegada de sus dueños a casa con tiempo suficiente como para descartar que el olfato canino – muy desarrollado, como es bien sabido – interviniera de alguna forma.

Además, Sheldrake concluyó que la rutina no era el elemento determinante en muchos de esos episodios. También llegó a la conclusión de que al menos en un cincuenta y uno por ciento de los testimonios solicitados no existiría ninguna explicación.

Una de sus investigaciones la realizó en Londres. Utilizó como elemento de muestra un perro llamado Jaytee que, según su dueña, tenía capacidades premonitorias.

En las investigaciones también colaboró un importante periódico británico, el Sunday Telegraph, cuyos redactores participaron de lleno en el experimento haciendo las veces, además, de garantes de la veracidad de todo.

El estudio se llevó a cabo a lo largo de prácticamente un año, durante el cual se dejó al perro en cien ocasiones en una casa que no era la suya pero que había visitado en alguna ocasión. Junto a Jaytee acudía su dueña, pero acto seguido ésta se marchaba.

En un ochenta y cinco por ciento de las ocasiones, el animal se acercó a la ventana en actitud de espera cuando su dueña iniciaba el regreso a la vivienda, a veces a decenas de kilómetros.




En aquellas reacciones no importaba la distancia. Y es que la conducta anticipatoria se producía siempre que la dueña tomaba la decisión de regresar. No eran olores, ni ruidos, ni nada parecido lo que determinaba el cambio de actitud del perro.

Según Sheldrake, lo que captaba era la intención del dueño de regresar, puesto que manifestaba su actitud en el mismo momento en que el “amo” decidía que era el momento de ir a por Jaytee.

Jaytee junto a su dueña

En una segunda parte de la investigación se realizó el mismo experimento, pero dejando al perro solo en casa, en donde las cámaras de vídeo registraban la actitud del animal.

Descubrieron lo que, efectivamente, ya se había puesto en evidencia: que las conductas anticipatorias no respondían a causas conocidas. Era imposible que el animal oliera a su dueña a decenas de kilómetros, ni que oyera nada. 

Es más, se detectó que el perro se asomaba a la ventana y mostraba nerviosismo incluso antes de que la dueña iniciara el trayecto de regreso. Se determinó que el animal reaccionaba no ya al gesto físico de iniciar el retorno, sino al pensamiento de la dueña.

Por supuesto, esta determinación podría ser incorrecta o una mala interpretación de “fallos” en esa conducta, personalmente veo un tanto incorrecto el decir que el perro se anticipaba incluso a los propios pensamientos de su dueña. En fin… continuemos.

Todos los experimentos se efectuaron siguiendo fielmente criterios científicos establecidos mediante protocolos. También participaron escépticos en los ensayos, que no tuvieron más remedio que encogerse de hombros.

Posteriormente, Sheldrake efectuó nuevos estudios en los que participó la propia cadena BBC, que registró los mismos con cámaras de televisión. Se trataba de averiguar cómo los animales lograban orientarse en lugares que desconocían. No se pudo demostrar que fuera mediante capacidades de percepción. Intervenía algún factor que los expertos desconocían…

Como conclusión, Rupert Sheldrake dedujo que el sexto sentido de los animales se debe a una suerte de campos morfogénicos que unen a los seres vivos y a los cuales ellos acceden, algo así como una especia de autopistas de información no verbal que nos unen a todos y que parecen ser el secreto para justificar este comportamiento de los animales.

Aunque discutida, la suya sigue siendo la investigación más completa jamás efectuada hasta la fecha sobre este tipo de casos, y la teoría que ha propuesto, aunque todavía en una fase muy precoz, es de las pocas que ofrecen un paradigma válido para explicar los fenómenos.

Por Sinuhé & Dragonerrante

Fuentes:


Expedientes del misterio, de Bruno Cardeñosa.

http://www.lacapital.com.ar (Info cortesía de Esteban de León)

12 julio 2010 – 12:25

jueves, 23 de abril de 2020

Skull and Bones, Élite del Imperio

En el seno de la muy elitista y puritana Universidad de Yale, son escogidos cada año por cooptación quince hijos de muy buenas familias.

Estos forman una sociedad secreta de ritos morbosos: los Skull and Bones (Calavera y Huesos). 

A lo largo de su vida se apoyan y ayudan entre sí ante las veleidades democráticas de la plebe que aborrecen.

 Lejos de ser adversarios, los dos candidatos de la más reciente elección presidencial, George W. Bush y John Kerry, se codeaban en secreto desde hace 36 años en el seno de esa cofradía. 

La investigación de Alexandra Robbins sobre los Booners constituye hoy un trabajo de referencia. Su libro estará disponible en francés la próxima semana.

Izquierda: El senador estadounidense John Kerry candidato demócrata a la presidencia de los EEUU en 2004 frente a George W. Bush (derecha) del partido Republicano, ambos pertenecen a la secta Skull & Bones. En el centro el símbolo de esta cofradía secreta: la Calavera con su clave 322. 

La asociación Skull & Bones ha inspirado una importante literatura conspiracionista que responsabiliza a sus miembros con el escándalo Watergate, la invasión de Bahía de Cochinos y aun con el asesinato de John F. Kennedy.



Gracias a sus conexiones con el mundo de los negocios, sobretodo con el sector bancario, estos antiguos compinches de la Universidad de Yale controlarían las finanzas mundiales, y hasta el porvenir del planeta. Los Skull & Bones se habrían infiltrado en el Council on Foreign Relation, la Comisión Trilateral, la CIA, etc.

No se trata de discutir en Voltaire, una publicación laica, sobre el esoterismo practicado en esta organización durante los ritos de iniciación, o sus ceremonias anuales, sino de analizar su función social y su posible papel político.

Los Skull & Bones son ante todo la ilustración de la manera cómo, en Estados Unidos, se ha perfeccionado un sistema de reproducción de las élites mediante una selección que, contrariamente al mito del self-made man, no tiene nada que ver con el azar o las cualidades individuales.

En efecto, como subraya Anthony Sutton, los miembros más activos de la organización proceden de un«núcleo de unas 20 ó 30 familias», muy interesadas en la defensa de su legado y su linaje. Es por ello que son numerosos los matrimonios entre representantes de las familias a las que pertenecen los miembros de Skull & Bones, aunque únicamente los estudiantes varones eran admitidos, hasta hace poco, en la organización.

Yale, universidad puritana y elitista

Los Skull & Bones nacieron en el campus de la Universidad de Yale, lo cual, según la notable investigación de la periodista delAtlantic Monthly, Alexandra Robbins, no es nada de casual [1].

A principios del siglo XVIII, el conjunto de universidades estadounidenses, ya sean Harvard, Williams, Bowdoin, Middlebury o incluso Amherst, fueron fundadas por congregacionalistas, pero se enfrentaban entonces a la competencia de los presbiterianos, lo que incitó a actuar al presidente de Harvard, Increase Mather.

En 1701, éste deja su puesto y crea una nueva universidad «para que el interés de la Religión sea preservado, y que la Verdad sea transmitida a las generaciones futuras». Con la ayuda de diez pastores, nueve de los cuales venían de Harvard, logra fundar así la Collegiate School of Connecticut.

En 1711, Isaac Newton, Richard Steel y Elihu Yale son contactados para que transfieran a la nueva institución algunos libros de sus colecciones personales. Los contactos con Yale, quien se había hecho extremadamente rico gracias a sus actividades en el seno de la Compañía de las Indias Orientales y como gobernador de la colonia de Madrás, fueron particularmente fructíferos. Además de proveer libros, Yale financia generosamente la universidad, que le rinde homenaje adoptando su nombre, Yale University, a partir de 1720.

Los lazos con el congregacionalismo garantizan el puritanismo de la enseñanza y el modo de funcionamiento de Yale. Estudiantes y profesores están obligados a hacer profesión de fe para ser admitidos en el establecimiento y se exponen a ser expulsados si su sinceridad es puesta en duda.

A este puritanismo se agrega un enconado elitismo: les estudiantes son clasificados, desde que llegan a Yale, no según sus capacidades sino en función de la posición social de sus padres. En primer lugar, los hijos o nietos de gobernadores y vicegobernadores. Después, los familiares de jueces de la Corte Suprema. Un poco más abajo, los hijos de pastores y de antiguos alumnos. Al final de la cola, los hijos de granjeros, comerciantes y artesanos.

Esta clasificación determina dónde se sentará cada alumno en las aulas, la capilla y el comedor. Lo más asombroso, señala Alexandra Robbins, no es que esta clasificación inicial dependa del estatus social de la familia del alumno, algo corriente en muchas universidades del siglo XVIII, sino que se mantenga durante los estudios.

Yale se convierte así en el ejemplo ideal típico de una institución que reproduce las élites y su jerarquía interna. La pérdida del rango inicial es resultado de alguna violación de la disciplina y se considera un castigo al alumno que ha manchado así el honor de su familia.

Hay que agregar a este modo poco usual de funcionamiento la libertad expresamente otorgada a los alumnos de mayor edad para imponer novatadas, incluso las más humillantes y crueles, a los estudiantes de clases inferiores.

 El reglamento estipula una serie de medidas para garantizar el respeto de la más arbitraria jerarquía, basada únicamente en la edad. Lyman Bagg contó en la obra, Cuatro años en Yale, publicada anónimamente en 1871, cómo analizaba él los métodos establecidos por la institución.

Estas prácticas autorizadas reflejan, según él, el «poder enorme de las “costumbres” de la escuela en la creación de una locura temporal que convierte a hombres débiles en seres crueles y a hombres buenos en seres sin piedad».

Esta propensión al elitismo, a la jerarquía brutal y al puritanismo incita los alumnos, a finales del siglo XVIII, a crear varias sociedades paralelas a la universidad. Se trata, al principio, de sociedades literarias, como Linonia y Brothers in Unity. Se exhorta a los alumnos a entrar en una u otra de estas organizaciones, algo que no parece lo suficientemente elitista a los que desean una estricta reproducción de la nueva«aristocracia» estadounidense.

En 1780, se funda en Yale la rama Alpha de la organización Phi Betta Kappa. Otras sociedades florecen en esa época: la Beethoven Society, el Hexahedron Club… Poco a poco, las tertulias literarias pierden su importancia, reemplazadas por sociedades secretas, más elitistas y cerradas. A mediados del siglo XIX, las tres principales son los Skull and Bones (Calavera y Huesos), los Scroll and Key (Pergamino y Llave) y Wolf’s Head (Cabeza de Lobo).

Paralelamente, el claustro de profesores de Yale decide seguir la tendencia. Seis años después de la creación de Skull & Bones, seis miembros de la élite del claustro de profesores se reúnen en el «Club», que rápidamente comenzaría a ser llamado el «Old Man’s Club». Entre sus seis miembros fundadores se encuentran los profesores Josiah Willard Gibbs y Theodore Dwight Woolsey.

La organización contará pronto en sus filas a William Howard Taft, al futuro chief justice del Estado de Connecticut Simeon E. Baldwin, al universitario Thomas Bergin, al neurocirujano Harvey Cushing y al fundador de los Skull & Bones, William H. Russell. De éstos, Thomas Bergin y Harvey Cushing no se convertirán en miembros de los Skull & Bones.
La guerra del opio

La universidad de Yale constituye un terreno particularmente fértil para una sociedad secreta tan elitista e influyente como los Skull & Bones. Pero el éxito de esta organización secreta se debe también en gran parte a la poderosa familia Russell, uno de cuyos miembros, el reverendo Noadah Russell, miembro eminente de la Iglesia Congregacionalista, participó en la creación de Yale. La familia Russell se implicó también en la gran guerra del opio que enfrentó al Reino Unido y China durante la primera mitad del siglo XIX.

A finales del siglo XVIII, el monopolio de la explotación del opio cultivado en Bengala con el beneplácito de Inglaterra había sido otorgado a la Compañía de las Indias Orientales, sociedad que dependía directamente de la corona británica y en la cual había participado Elihu Yale.

La guerra del opio, que comenzó alrededor del año 1815, tenía como objetivo imponer la introducción de esa droga al enorme mercado chino. De 320 toneladas anuales en 1792, el contrabando de opio se eleva a 480 toneladas en 1817 y alcanza las 3 200 toneladas en 1837.

 China pide entonces a la reina Victoria que ponga fin al tráfico. La soberana anuncia que las ganancias que reporta éste al Reino Unido son demasiado importantes para que ella decida renunciar a éstas. La tensión aumenta entre Pekín y Londres: en febrero de 1839, un traficante chino es ejecutado frente a las representaciones de comerciantes británicos en Cantón.

En junio de 1839, la Corona acepta destruir importantes cargamentos de opio. Numerosos ingleses abandonan entonces Cantón y Macao para retomar el tráfico de drogas un poco más lejos, bajo la protección oficial de la marina británica.

El choque es ya inevitable: el 4 de septiembre, tiene lugar la primera batalla naval de la guerra del opio, que ocasiona la destrucción de numerosos navíos chinos. Los enfrentamientos demuestran «la fragilidad de los juncos de guerra chinos y la sanguinaria determinación de los protestantes ingleses de que salgan victoriosos los principios del liberalismo fundado en el tráfico de opio» [2].




Samuel Russel, primo de William Russell, es un importante protagonista de la guerra del opio. De nacionalidad estadounidense, es el fundador, en 1813, de la Russel & Company, compañía que competirá, en 1820, con el dominio británico del tráfico de droga hacia China. Uno de los miembros eminentes de la sociedad era Warren Delano Jr., abuelo de Franklin Delano Roosevelt.

Del club Eulogie a los Skull and Bones

Es en este contexto que William Russel crea los Skulls & Bones, en 1832. Se hace difícil establecer las circunstancias con precisión. Al principio, podría tratarse de una reacción a la exclusión de un miembro de los Phi Beta Kappa, Eleazar Kingsbury Forster.

Indignado ante tal manera de proceder y deseoso de dar de nuevo vitalidad a Yale, William Russel habría condenado la decisión de Phi Beta Kappa, dado abrigo a Forster y fundado, con otros trece estudiantes de Yale (entre quienes se encuentra Alfonso Taft [3]), una sociedad más secreta aún y todavía más fuerte, originalmente llamada Club Eulogie, nombre de la diosa griega de la elocuencia.

Todavía bajo la impresión de un reciente viaje a Alemania, Russel incluye una buena cantidad de referencias germánicas en el ritual. En 1833, los jóvenes miembros adoptan la calavera y los huesos como emblema.

En esa misma época, el número 322 se convierte en la «cifra clave» de la organización. El 322 antes de Cristo es justamente el año de la muerte del orador griego Demóstenes. Según la «tradición Skull and Bones», la diosa Eulogie se fue entonces al paraíso para volver en 1832 y unirse a la sociedad secreta.

En 1856, los Skull and Bones son oficialmente incorporados al Russell Trust, propiedad de William H. Russell, gracias a Daniel Coit Gilman (Bones 1852), presidente fundador de la Universidad John Hopkins. El 13 de marzo del mismo año, la organización cambia de cuartel general y se instala en un impresionante edificio del recinto universitario de Yale, pomposamente bautizado «la Tumba».

El lugar se llena rápidamente de reliquias guerreras y macabras: pueden verse allí, según los testimonios de algunos miembros, recogidos por Alexandra Robbins, una acumulación de banderas, de colgaduras negras y de armas recogidas en campos de batalla.

Como para que no se olvide que se trata de una confraternidad de estudiantes, una serie de pelotas de baseball provenientes de míticos encuentros ganados por Yale se expone en una sala. El logo de la calavera aparece prácticamente encima de todos los lugares vacíos mientras que huesos de animales se exponen en varias paredes.

También pueden verse algunos esqueletos y huesos humanos. La mayoría de los cuadros expuestos en el recinto representa a la Muerte encontrándose con tal o más cual personaje célebre. La atmósfera es parecida a la del entorno de la familia Adams, según Marina Moscovici, conservadora de arte del Estado de Connecticut, que trabajó en la restauración de unos quince cuadros en 1999.

Una polémica estalló a principios de los años 1980 alrededor del cráneo de Gerónimo, que los Skull & Bones afirmaban tener en su posesión. Incluso lo mostraron a un jefe de la tribu apache de Arizona, Ned Anderson.

Cuando se les pidió la devolución del cráneo, los miembros de la organización presentaron otro diferente. Un análisis demostró que era el cráneo de un niño de diez años, no el del jefe indio. La autenticidad de la reliquia, que regresó posteriormente a «la Tumba», es por tanto dudosa.

Hoy se conoce mejor el funcionamiento de la organización. Cada año se reclutan quince miembros, lo cual permite estimar en cerca de 800 el número de miembros vivos de la organización en cualquier momento preciso.

Bajo la autoridad de los miembros más antiguos, los quince felices elegidos se reúnen dos veces por semana durante un año para conversar de sus vidas, de sus estudios y sus proyectos profesionales. También hay debates sobre cuestiones políticas y sociales.

Una vez al año, la sociedad organiza un retiro en Deer Iland, una vasta isla situada en el río Saint Laurent, cerca de Nueva York, donde se ha construido un club señorial al estilo inglés. El nombre de la isla es Deer Iland, no Deer Island, porque tal fue la voluntad de George D. Miller, miembro de los Skull & Bones y generoso donante de la residencia [4].

El ritual de iniciación fue objeto de las más descabelladas elucubraciones por parte de los detractores de la organización. Sin embargo, como en el ritual masónico, el secreto que lo rodea constituye su elemento más determinante y, si es efectivamente posible que las ceremonias que se desarrollan en el recinto de «la Tumba» hayan tenido en algún momento connotaciones paganas, e incluso satánicas, hay que recordar también que las novatadas que inflingían a los nuevos alumnos de Yale eran, en el pasado, particularmente crueles. Pese a ello, es difícil que se pida hoy a los estudiantes seleccionados para entrar en la organización que se presten a juegos sexuales de mal gusto ante los demás iniciados.
La red

Lo más fascinante no es lo que sucede en el seno de la organización sino más bien la coherencia de su lista de miembros, reveladora del talento de Skull and Bones en la formación de las élites del mañana.

Es así que todos los presidentes de Estados Unidos que han pasado por Yale han sido miembros de los Skull & Bones: William Howard Taft, Georhe H. W. Bush y George W. Bush. Son a la vez incontables las personalidades miembros de la organización que han ocupado más tarde importantes funciones en el mundo de la política, de la diplomacia, de los medios de difusión e, incluso, del espionaje.

La organización dispone de importantes contactos en los medios diplomáticos, sobre todo en el Council on Foreign Relations. Por ejemplo, Henry Stimson, secretario de Guerra de Franklin Delano Roosevelt, el embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética Averell Harriman y J. Richardson Dilworth, administrador de los intereses de la familia Rockefeller, eran miembros de los Skull and Bones [5].

Varios miembros de Skull & Bones han alcanzado también notoriedad en el mundo de los medios de difusión. Al parecer, Henry Luce y Briton Haden, miembros de la organización desde 1920, habrían concebido juntos la idea de crear la revista Timedurante una reunión en «la Tumba» mientras que Averell Harriman fue el fundador del diario Today, que se fusionó con otra revista en 1937 convirtiéndose en Newsweek.

Los contactos con la CIA son particularmente impresionantes: William F. Buckley, miembro ultraconservador de la Agencia y conocido propagandista, fue miembro de la asociación, al igual que su hermano, James Buckley, subsecretario de Estado para la Seguridad, Ciencia y Tecnología, en el gobierno de Ronald Reagan, puesto desde el cual supervisaba la entrega de la ayuda militar estadounidense destinada a los regímenes de derecha.

Hugh Cunningham (Bones 1934) también tuvo una larga carrera en los servicios estadounidenses, de 1947 a 1973. William Bundy, Bonesman de la promoción de 1939, se encuentra en el mismo caso, así como Dino Pionzio (Bones 1950), jefe de la estación CIA en Santiago de Chile en 1970, donde ayudó a desestabilizar al gobierno de Salvador Allende.

Al servir de medio de reproducción de la élite económica y política del país la organización se ha asegurado una benevolencia poco acostumbrada por parte de las autoridades. En 1943, un acta legislativa especial adoptada por el Estado de Connecticut eximió a los socios de la Russell Trust Association, que administra, entre otras cosas, los haberes de la sociedad secreta, de la presentación del informe de actividad que se exige a cualquier otra sociedad.

 Durante la segunda mitad del siglo XX, sus fondos fueron administrados por John B. Madden Jr., miembro de Brown Brothers Harriman, sociedad nacida de la fusión, en 1933, de Brown BROS & Company y de W.A. Harriman & Company. Madden trabajaba entonces bajo las órdenes de Prescott Bush, padre del futuro presidente George H.W. Bush y abuelo del actual presidente de Estados Unidos. Naturalmente, todos estos personajes son miembros de los Skull & Bones.

Otra fuente de fondos: los Rockefeller. Percy Rockefeller fue miembro de la Orden y vinculó la organización a las propiedades de la Standard Oil. Otra importante familia ligada a los Skull & Bones es la de los Morgan. J.P. Morgan no fue nunca miembro de la sociedad, pero Harold Stanley, miembro del equipo dirigente del Morgan’s Guaranty Trust, perteneció a ella desde 1908. W. Averell Harriman, de la promoción de 1913, fue también miembro del consejo administrativo, al igual que H.P. Whitney y su padre, W.C. Whitney.

Es también de forma indirecta que la organización ha podido beneficiarse con fondos de la familia Ford, aparentemente en contra de la opinión de la misma. McGeorge Bundy, miembro de los Skull & Bones, fue en efecto presidente de la Fundación Ford de 1966 a 1978, después de haber sido asesor para la Seguridad Nacional bajo John F. Kennedy y Lyndon Johnson.

Presidencial 2004: Skull and Bones cara a cara

Los Skull & Bones no tienen verdaderamente un discurso ideológico, aunque no es corriente reverenciar a un financista de la guerra del opio o utilizar como objeto ritual el supuesto cráneo del último jefe de un pueblo recientemente exterminado.

Contrariamente a lo que la literatura conspiracionista haya podido mencionar, no se trata de un club de neonazis, de ultraconservadores o tan siquiera de halcones.

 Sin embargo, como representante de la futura élite (lo cual implica ya el hecho de pertenecer a la clase social que dispone de suficiente capital sociocultural como para triunfar en los diferentes campos del poder), los miembros de Skull & Bones comparten una misma visión del mundo y de las relaciones en el seno de la sociedad. Son todos capitalistas partidarios de un seudoliberalismo y defensores de los valores de Libertad que presuntamente encarnan los Estados Unidos.

Aún habiendo respondido recientemente a los cantos de sirena de lo «políticamente correcto» al admitir progresivamente a algunos representantes de las minorías étnicas y sexuales, y más tarde de las mujeres, en 1991 –provocando la consternación, entre otros, del ex-presidente George H.W. Bush–, las élites reunidas en los Skull & Bones no dejan de ser por ello la encarnación casi perfecta del pensamiento único de la clase dirigente estadounidense.

El hecho de que los dos últimos candidatos a la presidencia de Estados Unidos, George W. Bush y John Kerry, fueran miembros de la organización no puede ser interpretado como la manifestación de una elección arreglada de antemano entre dos cómplices.

 Podemos sin embargo inquietarnos legítimamente por la forma en que se establece la selección en el terreno político estadounidense ya que, si los dos candidatos son capaces de enfrentarse duramente, no hay dudas de que ambos pertenecen a un medio social estrecho y homogéneo y que, por esa razón, defienden, a pesar de sus divergencias, intereses parecidos. En cierta forma, parafraseando a un político francés, la elección presidencial de 2004 habría sido «Skull and Bones o Bones and Skull».




 Es además por esa misma razón que la Orden llama tanto la atención, porque encarna la quintaesencia del medio social más favorecido de Estados Unidos y cuyos puntos de vista están lejos de representar el ideal democrático al que aspira el resto de la población.

Individualmente, numerosos miembros de la organización han estado involucrados en la mayoría de las «acciones sucias» de Estados Unidos en los últimos cincuenta años, de la invasión de Bahía de Cochinos a la elaboración de la doctrina nuclear, pasando por el derrocamiento de Salvador Allende.

Y han podido hacerlo únicamente fuera del marco de las instituciones democráticas, amparados por el secreto de su complicidad y sobre la base de una vieja confraternidad. Sin embargo, ninguna decisión de ese tipo ha sido tomada en el seno mismo de la asociación de los Skull & Bones.

No se trata de una estructura jerarquizada, apta para tomar tales decisiones y hacer que se apliquen. Como quiera que sea, la Orden secreta sigue siendo la fachada más evidente del «enemigo de clase» que representa la «aristocracia imperial» de Estados Unidos.     

El libro de referencia de Alexandra Robbins sobre los Skull and Bones está ahora disponible en francés. 

[1] Secrets of the Tomb, por Alexandra Robbins, Little, Brown and Company, 2002.

[2] Le blanchiment du crime en permet la repetition – L’arme éthique dans les nouvelles guerre occidentales, de Michel Tibon, tesis inédita, 1999.

[3] Alphonso Taft, futuro secretario de la Guerra en 1876, más tarde secretario de Justicia y embajador estadounidense en Rusia, es el padre de William Howard Taft, el único político estadounidense que fue presidente de la Corte Suprema después de haber sido presidente de Estados Unidos.

[4] Juego de palabras difícil de traducir: Deer Island significa «Isla del ciervo», Dear I lan significaría «tierra del querido yo mismo».

[5] Anthony C. Sutton, America’s Secret Establishment: An Introduction to the Order of Skull & Bones, Liberty House Press, 1988.

miércoles, 22 de abril de 2020

John Mack, el Psiquiatra de Harvard que Escuchó a los Abducidos

John E. Mack, profesor de psiquiatria de la Unversidad de Harvard y ganador del premio Pulitzer, es autor de una de las investigaciones más serias sobre el fenómeno de abducción extraterrestre. (Foto por Rick Dahms)

Los abducidos, o aquellos que creen haber sido secuestrados por algún tipo de inteligencia extraterrestre, representan uno de los segmentos más denostados del fenómeno extraterrestre.

Para la mayoría de científicos, los casos de abducción no merecen un estudio serio ya que no existe ningún tipo de evidencia física concluyente o significativa que los respalde.

Para los investigadores que defienden la existencia del contacto extraterrestre, los testimonios de los abducidos son la mejor evidencia de que somos visitados por entidades alienígenas.

Las opiniones están divididas radicalmente y no es fácil determinar la autenticidad de estos testimonios.




Si estos relatos no son producto de verdaderas experiencias de contacto extraterrestreentonces cómo explicarlos. La negación del origen extraterrestre de los relatos deja varias preguntas por responder: ¿por qué miles de personas en el mundo relatan historias similares? ¿Qué experiencias provocaron estas historias? ¿es una mentira colectiva? ¿es la consecuencia de un trauma infantil o alguna otra disfunción mental o problema psicológico?

Esta es la historia de un profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard que decidió estudiar seriamente el fenómeno de las abducciones extraterrestres desafiando al paradigma científico y terminó siendo el objetivo de las caza de brujas más insólita del siglo XX.

El Dr. Mack se atrevio a desafiar la corriente dominante cientifica y pagó caro su osadia. (Foto por John Mack Institute)

El caso del Dr. Mack nos muestra cómo la ciencia ha pasado a ser casi una religión que no está dispuesta a aceptar que existen fenómenos que no se pueden explicar con sus métodos y que escapan al paradigma materialista.

John E. Mack (1929-2004) se graduó en la Escuela Médica de Harvard de EEUU en 1955 y continuó su formación en la Sociedad Psicoanalítica de Boston.

En 1977, el Dr. Mack recibió el Premio Pulitzer en la categoría de biografías por su investigación sobre T.E. Lawrence (Lawrence de Arabia) titulada “Un príncipe de nuestro desorden”. En los años ochenta, Mack estuvo involucrado en protestas contra pruebas nucleares en Nevada, estuvo en el Líbano tratando de apoyar los procesos diplomáticos y fundó varios centros psiquiátricos para niños con problemas.

Su primer contacto con el fenómeno de la abducciones extraterrestres ocurrió en 1989 cuando John Mack era profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard y llevaba más de cuarenta años ejerciendo.
Contacto en New York

En ese entonces, un amigo suyo le contó que un escultor neoyorkino llamado Budd Hopkins (1931-2011) tenía casi una década investigando seriamente los casos de abducción. El Dr. Mack relata el episodio en una entrevista:

“Cuando, en el otoño de 1989, un psicólogo amigo mío y un colega me ofrecieron presentarme a Budd Hopkins (cuyo nombre no me era familiar) describiéndolo como un artista que se tomó en serio los relatos de los abducidos, yo descarté la idea, asumiendo que ambos, Hopkins y los abducidos, compartían algún tipo de delirio o aberración mental.”

Budd Hopkins y John Mack en un congreso sobre el tema ovni/extraterrestre. (Foto por John Mack Institute)

“Cuando, por curiosidad, visité a Hopkins el 10 de Enero (una de esas fechas que tienden a ser recordadas) quedé impresionado con su sinceridad, profundo conocimiento y verdadera preocupación por los abducidos, quienes habían sido incorrectamente diagnosticados e inapropiadamente atendidos por profesionales de la salud mental.”

Pero lo que más me afectó fue la consistencia en los detalles de los relatos de diferentes individuos de distintas partes del país que no tenían como comunicarse entre ellos, y cuyas historias emergían con dificultad acompañadas por emociones angustiantes.”

Para ese entonces, Hopkins había publicado dos libros sobreabducciones, “Missing Time” (Tiempo perdido) e “Intruders” (Intrusos) y era una especie de autoridad en el tema.

El fenómeno de las abducciones se había popularizado en 1966 con la experiencia de los esposos Barney y Betty Hill ocurrida en 1961. Si bien la abducción de los Hill no es la mas antigua ya que más adelante se descubriría la abducción de Antonio Villas Boas de 1957, sí fue la primera en tener una masiva cobertura mediática. En los últimos años, Budd Hopkins ha declarado que él tiene registro de abducciones sucedidas alrededor de 1920.

Es oportuno detenerse en la experiencia de los Hill porque, de alguna manera, representa el prototipo de la experiencia que comúnmente denominamos “abducción”.

La experiencia que Barney y Betty Hill vivieron en 1961 se convirtió en el primer caso de abducción que recibió cobertura mediatica masiva.
La abducción de los Hill

La pareja relató que una noche de 1961 vieron un ovni mientras conducían de New Hampshire a Montreal. Lo extraño fue que los Hill no recordaban lo que habían hecho durante las dos horas posteriores al suceso.

Meses después, Barney Hill empezó a sufrir de insomnio y Betty Hill comenzó a experimentar pesadillas nocturnas.

Alrededor de 1963, los Hill se contactaron con el Dr. Benjamín Simon. El Dr. Simon examinó a la pareja y no encontró ninguna enfermedad psiquiátrica además de las ansiedades relacionadas con el suceso.

A través de la hipnosis, el Dr. Simon fue capaz de reconstruir lo que les había sucedido durante las horas perdidas. Los Hill reportaron haber sido extraídos de su vehículo por pequeños humanoides grises con ojos inusuales que se comunicaban telepáticamente. Estos seres llevaron a los Hill, contra su voluntad, a una nave.

Dentro de la nave, los colocaron en una mesa y les hicieron varios exámenes, al parecer, relacionados con sus órganos reproductivos. Al inicio, los Hill se negaron a creer la experiencia y luego la aceptaron.

Barney y Betty Hill muestran un dibujo de la nave que observaron el día en el que fueron abducidos.

Con el paso de los años y gracias a las investigaciones de autores como Hopkins, Bullard, Jacobs, Rodeghier y Spanos, entre otros, el mundo descubrió que existían miles de casos como el de los Hill y que no todos estaban relacionados con la cultura occidental porque muchos de ellos habían sucedido en comunidades nativas de Brasil, Australia, Estados Unidos, Sudáfrica, o Malasia.

Regresemos al doctor John Mack en 1989.
Un psiquiatra para los abducidos

Luego del primer encuentro con Budd Hopkins, el Dr. Mack se interesó en el tema y decidió reunirse con algunos de los abducidos para escuchar directamente sus relatos:

“Poco después del encuentro inicial con Hopkins, me reuní con varios abducidos en la casa de Hopkins y, una vez más, quedé impresionado por la consistencia de sus narraciones, y también con la ausencia de alguna enfermedad mental o disturbio emocional evidente que no fuese la secuela traumática dejada por las abducciones mismas. No había una explicación aparente para los reportes de abducciones…sentí que este grupo de gente necesitaba comprensión y ayuda y reflejaba un misterio más allá de un puro interés clínico. Entonces, decidí yo mismo trabajar sobre las experiencias de abducción.”

John Mack fue objeto de una caza de brujas emprendida por la Universidad de Harvard por haberse atrevido a manchar el nombre de la institución relacionándola con el tema extraterrestre. (Foto por Harvard Press)

En los años siguientes al encuentro con Hopkins, Mack pasó cientos de horas con los abducidos realizando entrevistas y tratándolos. El lado humano del fenómeno, que no había sido considerado seriamente hasta ese momento, fue lo que más le impactó:

“Para mi, uno de los aspectos más poderosamente consistentes de esto es la manera temblorosa en la que estas personas vienen a verme. Ellos vienen a mi muy asustados pensando que: o serán considerados como locos porque lo que han experimentado no encaja con la realidad común; o no se les considerara locos y tendrán que enfrentar el hecho de que estas experiencias son reales con lo que eso significa para su visión del mundo, para su futuro y para sus vidas.”

Para Junio de 1992, el Dr. Mack había estudiado a más de 56 casos de abducción, de los cuales 41 presentaban el criterio básico de una abducción completa: recuerdos, con o sin hipnosis, de haber sido llevados contra su voluntad a un lugar extraño por pequeñas criaturas humanoides que los sometieron a procedimientos médicos y quirúrgicos, en la mayoría de los casos humillantes.

De estas 41 personas, 24 eran hombres y 17 mujeres. Entre ellos habían dos niños de menos de ocho años de edad.

Desde muy temprano, John Mack decidió que “abducidos” no era el nombre correcto para agrupar a quienes habían vivido estas experiencias. A Mack le pareció más apropiado llamarlos “experiencers” (experimentados). Para facilitar la lectura de este artículo, nosotros continuaremos refiriéndonos a ellos como “abducidos”.

El Dr. Mack se aproximó al fenómeno de las abducciones sin prejuicios tratando de entender el origen de esta experiencias. (Foto por John Mack Institute)

Para el Dr. Mack estaba claro que estas personas no padecían de ningún enfermedad mental y que además, no estaban mintiendo:

“Lo que he hecho toda mi vida es aprender a realizar discriminaciones clínicas psicológicas, ¿es una alucinación? ¿es una experiencia real? ¿es un sueño? y el fenómeno de las abducciones se comporta como una experiencia real.”

Veamos cono define John Mack una experiencia de abducción:

“Primero está el detalle más familiar, que es un evento traumático en el que una luz azul o algún tipo de energía paraliza a la personas, sea en su casa o manejando un carro. La persona no se puede mover. Luego sienten que son extraídos de dónde están.

Flotan a través de una pared o de un carro, son elevados en un rayo de luz hacia una nave en la que son sometidos a una serie de procedimientos: los seres los observan, toman muestras de su cuerpo, introducen objetos en su cuerpo y realizan un complejo proceso en el que toman muestras de esperma del hombre y extraen óvulos de la mujer. Luego, con esas muestars, crean un tipo de hibrido que los abducidos volverán a ver en las siguientes abducciones.”

John Mack tambien encontró, como otros investigadores, que algunas abducciones tenían un fuerte componente sexual.

Por otro lado, Mack descubrió que algunos de los abducidos presentaban una característica singular: ellos decían tener una doble identidad.

Estos abducidos relataban que durante las experiencias podían sentir que tenían una parte humana pero que también tenían una parte que era igual a estos seres y que debían aceptarla.

John Mack siempre sostuvo que abducidos no era la palabras correcta para denominar a este grupo de personas, el prefirio llamarlos los “experiencers” (experimentados). (Foto por experiencers.com)
En la mente de un abducido

Las conclusiones a las que el Dr. Mack llegó luego de las largas sesiones de hipnosis y entrevistas realizadas a los abducidos son simples pero contundentes:




“Las experiencias relatadas, que en la ausencia de evidencia física más robusta son la información más importante que tenemos, sugieren que los abducidos han sido visitados por algún tipo de inteligencia extraterrestre que los ha impactado física y psicológicamente.

Es más, esta conclusión encaja tan bien con los datos que yo y otros investigadores hemos recogido, que me queda una duda. Me pregunto si esta posibilidad sería rechazada tan vigorosamente si el fenómeno no violara nuestra visión científica del mundo y el control implícito de nuestro medio ambiente que eso conlleva.”

Mack había cometido una herejía ante la Iglesia de la ciencia. Un profesor de Harvard se había atrevido no sólo a estudiar seriamente el fenómeno de los abducidos sino a afirmar que estos no estaban locos ni mentían pero que estaban diciendo la verdad y que habían sido visitados por entidades extraterrestres:

“Estamos tratando con un fenómeno que podría no originarse en nuestra realidad física pero que penetra en ella y se manifiesta de diferentes formas. Este concepto es, de alguna manera, revolucionario y difícil de comprender dentro de nuestra visión secular moderna del mundo. Sin embargo, mis experiencias con los abducidos me empujan hacia esta conclusión.”


Peter es uno de los abducidos que fueron analizados por el Dr. Mack. Este es el rostro de Peter mientras escuchaba, por primera vez, la grabación de audio en la que, con cierto terror, relata el episodio de abducción. La grabación, realizada bajo hipnosis, se puede escuchar en este enlace, a partir del minuto cinco con treinta segundos.

John Mack nunca habló de razas extraterrestres o de encuentros de alienígenas con el gobierno norteamericano, ni siquiera elaboró sobre los verdaderos motivos detrás de las abducciones. Su único objetivo fue presentar una investigación realizada desde la psiquiatría para determinar la autenticidad de los relatos y experiencias de los abducidos. La teoría de Mack es revolucionaria pero muy simple:

- El fenómeno es real porque existen miles de personas que tienen experiencias similares.

- Mis investigaciones psiquiátricas realizadas a más de cincuenta abducidos y otros estudios similares, indican que estas personas están diciendo la verdad, que no padecen de enfermedades mentales y que algo inexplicable pero real les sucedió y provocó estos relatos.

- Al parecer, las entidades que han provocado estas experiencias tienen la capacidad de entrar y salir de nuestra realidad física. Probablemente, provienen de otra dimensión o realidad desconocida para nosotros.

John Mack trataba de decirle a la comunidad científica que las abducciones eran reales, que era importante estudiarlas y que para comprenderlas y analizarlas tenían que abandonar su paradigma:

“Yo nunca diría, sí, hay extraterrestres llevándose a la gente, yo diría que aquí existe un poderoso y convincente fenómeno que no puedo explicar de otra manera.”

John Mack y Peter, uno de los abducidos incluidos en su investigación, durante una entrevista en el programa de televisión de Oprah Winfrey.

El psiquiatra de Cambridge no siempre tuvo esa opinión.

En varias entrevistas John Mack se presenta como un verdadero escéptico, alguien que no veía el fenómenos de las abducciones como un tema serio pero que ante los testimonios se sintió en la obligación de investigar seriamente:

“La idea de que podemos ser afectados por algún tipo de entidad, criatura o inteligencia que puede realmente entrar en nuestro mundo y producir efectos físicos y emocionales, no era parte de la visión del mundo que me habían enseñado. En realidad, llegue a regañadientes a la conclusión de que estas experiencias eran un verdadero misterio. En otras palabras, hice todo lo que pude para descartar otras posibilidades.

Se dice ha menudo que soy un creyente y que he perdido mi objetividad. No estoy de acuerdo porque aquí no se trata de creer o no creer. Yo no creía en nada cuando empecé y realmente no creo en nada ahora. He llegado a donde he llegado de manera clínica.

En otras palabras, he trabajado con gente por cientos de horas y he sido tan cuidadoso como he podido en mi trabajo para escuchar, tamizar y considerar explicaciones alternativas. Nadie ha encontrado una explicación alternativa en un sólo caso de abducción.”

Esta fotografía que muestra las luces de un helicóptero sobre un muelle, representa la escena típica de una abducción: una luz azul que proviene de una nave paraliza y extrae al abducido del lugar en el que se encuentra.

No existe otra explicación válida

El Dr . Mack empezó a clasificar las características que componen el cuadro típico de una abducción y trató de contemplar la validez de la mayoría de explicaciones que los científicos proponen para las abducciones. Para aquellos que estén dispuestos a ver el fenómeno sin prejuicios, el análisis del John Mack es casi concluyente:

“Cualquier teoría que trate de aproximarse a esto como un fenómeno generado puramente por la mente de la misma persona, que es una teoría un poco arrogante porque significa que no podemos aceptar la idea de que podría existir otro tipo de inteligencia involucrada en esto. Cualquier teoría que trate de explicar esto como un fenómeno generado por nuestros cerebros tiene que tomar en cuenta cinco factores:

Uno: la consistencia de las historias entre persona y persona. Esto no se puede obtener simplemente estimulando los lóbulos temporales. Las respuestas serían muy diferentes entre persona y persona.

Dos: aparte de la abducciones mismas, no hay nada en la experiencia de vida de estas personas que pueda haber generado esto. No existe ninguna condición mental que pueda explicar este fenómeno.

Tres: hay que tomar en cuenta el aspecto físico. Los cortes y otras lesiones encontradas en los cuerpos de los abducidos no siguen un patrón como los estigmas asociados con la agonía de Cristo.

A la derecha, John Mack con Budd Hopkins quien lo introdujo al estudio de las experiencias de abducción.

Cuatro: la fuerte asociación con ovnis, que a menudo son vistos en la comunidad y por los medios de comunicación, independientemente de la persona que haya experimentado la abducción, quién puede no haber visto al ovni del todo pero que al día siguiente lee en el diario o ve en la televisión que un ovni pasó cerca del lugar en el que sucedió su experiencia.

Cinco: el fenómeno ocurre en niños pequeños de dos años, de dos años y medio y de tres años.

Cualquier teoría que simplemente atribuya este fenómeno a la actividad del cerebro, no toma en cuenta al menos tres de estas cinco dimensiones fundamentales del fenómeno.”

Desde el momento en el que el Dr. Mack decidió involucrarse en el estudio serio de las experiencias de los abducidos, su vida cambió radicalmente. La prensa lo criticó y se burló de sus investigaciones y fue rápidamente marginado por la comunidad científica.

“El fenómeno nos pide que nos abramos a realidades que simplemente no están en el mundo físico literal y que consideremos la posibilidad de que existen otras realidades no vistas. Los procesos de aprendizaje que la humanidad ha mantenido a través de cientos de años pueden ser los culpables de que nuestra conciencia haya perdido la capacidad de percibir y comprender estas realidades.”

El primer libro de John Mack sobre el tema de las abducciones extraterrestres titulado “Abduction: Human Encounters with Aliens” (Abducción: Encuentros humanos con extraterrestres) fue publicado en 1994.

A raíz de sus investigaciones y conclusiones, el Dr. Mack empezó a volverse popular.

A inicios de 1994, publicó su primer libro sobre las investigaciones con abducidos titulado “Abduction: Human Encounters with Aliens” (Abducción: Encuentros humanos con extraterrestres).

Pero no todo sería felicidad, en la próxima entrega de esta serie la verdad sobre el fallido ataque de los debunkers y la investígación realizada por la Universidad de Harvard contra John Mack…

Luego de cientos de horas de sesiones de hipnosis y entrevistas con los abducidos o “experiencers” (experimentados), como él prefería llamarlos, Mack llegó a la conclusión que estas personas estaban diciendo la verdad y que no padecían de ninguna enfermedad mental. Sus relatos coincidían hasta en el más mínimo detalle aún cuando los abducidos no se conocían entre sí.

Para John Mack, la única explicación posible era que los abducidos realmente habían sido visitados por algún tipo de inteligencia extraterrestre que los había impactado física y psicológicamente. Mack sostuvo que estas enttidades o inteligenciasextraterrestres no pertenecían a nuestra realidad pero que eran capaces de entrar y manifestarse en ella.

Mack propuso que los científicos tenían que ser capaces de pensar fuera del paradigma actual para poder entender el fenómeno ya que este no podía ser analizado con los métodos que utilizamos para analizar nuestra realidad.

John Mack y Budd Hopkins, el artista de New York que lo introdujo en el mundo de los abducidos, en una conversación televisada.

Varios científicos lo acusaron de manipular las técnicas de hipnosis tratando de dar forma a las memorias de sus pacientes para que estas tuvieran una correspondencia con las supuestas ideas de Mack sobre un futuro intergaláctico, poniendo en peligro la salud emocional de sus pacientes.

John Mack se defendió alegando que el 30% de las experiencias de abducción recogidas en sus estudios fueron realizadas sin necesidad de hipnosis:

“Los relatos de abducción no pueden ser descartados como una elaboracion hipnótica porque el 30% de estos relatos han sido obtenidos sin hipnosis. Finalmente, hay evidencia que demuestra que los individuos que reportan estos casos no son más propensos a la hipnosis o a crear historias de fantasía que la población general.” 

No hay debunker sin suerte

El 25 de Abril de 1994, sucedió un extraño evento que puso en duda la credibilidad del psiquiatra norteamericano.

La revista Time publicó un reportaje sobre la historia de Donna Bassett, una investigadora y escritora de Boston que, motivada por supuestas quejas de varios abducidos del grupo de John Mack, decidió empaparse de literatura sobre extraterrestres y presentarse en el consultorio del John Mack haciéndose pasar por una abducida para desenmascararlo. Su actuación funcionó y logró engañar al psiquiatra norteamericano.



Collage de las noticias que hicieron burla de las investigaciones del Dr. Mack. (Foto por Make Magic Productions)

Aquí un pequeño fragmento del reportaje de la revista Time:

“Uno de los abducidos de Mack ha revelado a Time que ella era en realidad una debunker encubierta que llegó a ganarse la confianza de Mack y que estuvo en su círculo más cercano.

Ella encontró que el trabajo de Mack estaba lleno de irregularidades científicas, que no tenía un protocolo formal de investigación como documentos firmados por los pacientes en los que se les advirtiera de los riesgos…Bassett, quién registró varias cintas de audio y escribió notas sobre su vida en esta secta relacionada con los ovnis, dice que Mack le entregó literatura sobre extraterrestres para que la leyera antes de las sesiones, una práctica que, según los hipnotizadores médicos, puede asegurar revelaciones hipnóticas…”

Si bien para los escépticos, esto fue más que suficiente para descartar el trabajo de John Mack, el episodio es un barato intento de desprestigio realizado aprovechando el estado mental de Donna Bassett. El mismo Dr. Mack lo explica:




“Vi a Donna Basset, de buena fe, varias veces. Si en realidad me engaño, que podría pasar, no es imposible. En ese caso ella estaba mintiéndome consistentemente….De hecho, ella se ha establecido como una mentirosa efectiva, entonces ¿cómo puede ser considerada una autoridad sobre la integridad de mi trabajo, metodología y relación entre paciente y médico?…”

A la izquierda, Donna Basset quien declaró a la revista Time haberse hecho pasar por abducida para probar que el Dr. Mack era un fraude y que no respetaba los protocolos médicos.

A la derecha, el famoso debunker de ovnis Philip Klass, quien, al parecer estuvo detrás del reportaje de la revista Time.

“La realidad es que yo no usé ni una palabra de lo que ella dijo en mi libro.

 ¿Esto significa que no confié en ella? o ¿qué no pensé que ella estaba diciendo la verdad? creo que intuitivamente mantuve una cierta distancia.

Pero no creo que sea porque ella no es necesariamente una abducida, eso es difícil de saber. Esto se acerca a lo que yo conozco sobre ella por mi trabajo clínico, y no estoy dispuesto a revelarlo.”

Algunos miembros del grupo (de abducidos) que la conocen bien no creen en su historia, no creen que ella me engaño. Ellos creen que ella es una abducida que fue afectada y no pudo lidiar con sus experiencias.

Lo que me parece preocupante del artículo de la revista Time es que el escritor, quién asumo tiene una conexión con el esposo de Donna, haya tomado esta historia, sin verificarla, para desacreditarme. Las cosas que Donna Bassett dice acerca de mi y de mi trabajo no son precisas.

No son verdaderas.

El escritor no consultó con los otros cincuenta o sesenta abducidos que podrían haber apoyado mi trabajo, que lo encontraron útil, positivo y de ayuda. El redactor fue con una sola persona, una mentirosa declarada, o una que dice ser mentirosa, e hizo la historia.”

Además, ¿debemos creer que los más de cincuenta casos estudiados por Mack fueron manipulados por él mismo? o ¿cómo explicar los casos de los otros miles de abducidos que no conocen al Dr. Mack?

El Dr. John Mack en un debate televisivo sobre las abducciones extraterrestres.
La escritora que nunca escribió

No es my verosímil pensar que una escritora desconocida de Boston decidió prepararse para engañar a Mack, se infiltró como paciente del mismo y pasó varios meses en el grupo de los abducidos sin ningún interes particular más que un supuesto afán justiciero. Si revisamos los hechos nos daremos cuenta de lo que sucedió.

Para empezar, Donna Basset nunca publicó un libro sobre los hechos. Si Donna Bassett realmente realizó una investigación, esta fue muy seria porque empezó a mediados de 1992 y terminó alrededor de mayo de 1994, casi dos años. Tomando en cuenta que el artículo de la revista Time afirma que Donna era escritora, al menos, cabe preguntarse, ¿Donna Bassett invirtió dos años de su vida en una investigación que nunca publicó?

En el peor de los casos, si realmente era escritora como afirma Time, Donna habría escrito un pequeño artículo sobre sus experiencias y Time lo habría publicado con una breve introducción. Eso no sucedió, hasta el momento no se conoce ningún libro o artículo escrito por Donna Bassett.

Si una escritora se toma el trabajo de planificar una investigación como esta en la que tiene que hacerse pasar por una abducida por casi dos años se supone que el objetivo es escribir un libro o al menos un artículo. Esto es suficiente para darnos cuenta que la versión oficial o escéptica de este asunto no representa la verdad.

Más aún, a finales de junio de 1994, dos meses después de la publicación del artículo en la revista Time, John Mack participó en una conferencia de CSICOP (Comitee for Skeptical Inquiry) para responder a las preguntas de la audiencia, conformada mayormente por escépticos.

Sorpresivamente, luego de su intervención, el Dr. Mack vio como Donna Basset tomaba el estrado y repetía las mismas declaraciones hechas a la revista Time. John Mack no fue advertido de la participación de la supuesta “abducida debunker”. Incluso, un miembro de la audiencia calificó la inclusión de Basset, sin el aviso previo a Mack, como una acto deshonesto.

La odisea del Dr. Mack no terminó con el caso de Donna Bassett, luego vendría el comite de investigación de la Universidad de Harvard.

En ese momento, Mack se dio cuenta que muy probablemente esto había sido orquestado por un famoso debunker de ovnis llamado Philip Klass quién formaba parte de los organizadores del evento y estaba entre la audiencia.

Es evidente que Donna Bassett no podía haber decidido participar espontáneamente en el congreso sin el apoyo de alguien con autoridad en el mismo. Donna no podría haber tomado el estrado sin el permiso previo de alguno de los organizadores del congreso.

 John Mack, quien sabia que el debunker Philip Klass conocía al esposo de Donna Bassett, unió los cabos y lo acusó en público. Philip Klass se indignó y negó la acusación de manera esquiva. Es evidente que fue Philip Klass quien contacto a Donna para que estuviera presente en el congreso con el objetivo de desprestigiar la reputación de John Mack.

Así son la mayoría de debunkers, si no pueden desprestigiar a alguien por sus títulos entonces buscarán cualquier estrategia. El objetivo no es dilucidar ninguna verdad, el objetivo es desprestigiar a priori. No importa si lo que sostiene John Mack es cierto o puede ser cierto, lo que importa es que Mack está defendiendo el tema extraterrestre y eso no lo podemos permitir como debunkers porque los extraterrestres no existen.

Dias después se comprobaría que Mack tenía razón sobre la relación entre Klass y el esposo de Basset. Klass reconocería que a finales de los años setenta él había trabajado con Ed Bassett, el esposo de Donna Bassett.

En todo caso, lo más probable es que Klass sólo haya invitado a Donna Bassett al congreso de escépticos y quizás, haya hecho lobby para empujar a la revista Time a publicar el artículo.
Carta para un final

En una carta redactada conjuntamente por John Mack y su abogado Robert Dorwart , dirigida a un programa de televisión que también entrevistó a Donna Bassett, aparecen detalles que empiezan a cerrar el caso:

- El interés de la Sra. Bassett en el tema de las abducciones está documentado desde, al menos, diez meses antes de conocerla. (Esto llevaría el interés de Donna Bassett en las abducciones hacia mediados del año 1991. ¿una investigación de tres años para no publicar ni un artículo?)

Imagen extraída del documental “Touched” en la que se puede apreciar al Dr. Mack en sesión con uno de los abducidos. (Foto extraída del film “Touched”)

- Su programa dice que yo envié material sobre el fenómeno de las abducciones a Donna Bassett en preparación para una sesión de terapia.

Yo envié este material a ambos, a Ed Bassett y a Donna Bassett en preparación para un meeting en la sala del Hotel Charles. En ese momento, no se había discutido la posibilidad de que yo trabajara con la Sra. Bassett.

- En la revista Time, la Sra. Bassett sostiene que “cuando escuchó el cuento (de mi abducción) Mack se excitó tanto que se recostó en la cama,de manera tan fuerte que la cama colapso. Estoy seguro que si escucha las cintas grabadas de las sesiones no encontrará nada parecido.

- No hay evidencia de que le creí a la Sra. Basset sólo por su cara. De hecho, al contrario, incluso antes de que contara su versión, sus experiencias no tenían las características de la mayoría de reportes de abducidos. Por esta razón, puse su material a un lado, y escogí escribir acerca de casos más sólidos.

- Me parece que ella es una persona que ha sido traumatizada.

En una declaración anterior, citada lineas arriba, Mack sostiene que conoce lo que sucede con Donna Bassett, pero que por un asunto de confidencialidad y de leyes relacionadas a la relación paciente-médico no lo puede revelar.

En los últimos años, algunas investigaciones han descubierto que en Enero de 1993, una asistenta del Dr. Mack animó a Donna Bassett a que consiguiera terapia afuera de la organizacion de John Mack. Donna se ofendió ante esta propuesta y en lugar de calmarse su ira creció y finalmente explotó en 1994 cuando el Dr. Mack tuvo que dejar de atender a Donna puesto que necesitaba viajar a Europa a presentar su libro.

Decano de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, Daniel C. Tosteson, quien decidió formar una comisión investigadora para decidir el futuro del Dr. Mack en la institución.

En una carta que Donna escribió a otro investigador del tema de abducciones, ella expresó su frustración sobre el viaje del Dr. Mack (dejándola a ella sin el acceso a Mack que necesitaba).

Donna escribió: “De toda la gente en el grupo que podía haber arrinconado, él escogió a aquellos que le pueden hacer daño.”

El caso no es complicado. Donna Bassett no era escritora, era una persona con una experiencia similar a la de los abducidos, auténtica o no, que se acercó al Dr. Mack en busca de ayuda psicológica y que como muchos pacientes se volvió dependiente de su psiquiatra.

Cuando le hicieron la sugerencia de que buscara ayuda fuera de la organización de John Mack, porque este estaba muy ocupado y tenía otros casos que atender, Donna reaccionó mal y buscó venganza tratando de poner a otros pacientes en contra de Mack. Cuando Donna quedó aislada porque los otros abducidos no estaban de acuerdo con ella, muy probablemente acudió furiosa a los redactores de la revista Times quienes, evidentemente, vieron el potencial de la noticia y la publicaron.

La cercanía del famoso debunker Philip Klass al esposo de Donna Bassett termina de pintar la situación. Klass podría haber convencido y manipulado a Donna Basset para que esta le contara su historia a la revista Time. Lo que sí queda claro es que fue Klass quien ayudó a Donna a tomar el estrado sorpresivamente en el congreso escéptico.

Pero esto no es nada más que el comienzo de los problemas de John Mack.
El ataque de los dinosaurios

En mayo de 1994, el decano de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, Daniel C. Tosteson (1925-2009), avergonzado y temiendo que la universidad entera estuviera en peligro de convertirse en el hazmerreir del momento, decidió formar un comité para revisar confidencialmente las investigaciones clínicas del Dr. Mack sobre los abducidos y determinar el futuro del mismo en la institución.

Uno de los titulares que los periódicos de la epoca crearon para aprovecharse de la extraña coyuntura que asociaba a Mack, los extraterrestres y Harvard. (Imagen extraída del film “Touched”)

John Mack se enteró de la decisión del decano de Harvard a través de una carta y calificó la investigación de Kafkiana:

“Ellos han tratado de criticarme, de silenciarme diciendo que al apoyar la verdad de lo que esta gente ha experimentado, posiblemente yo estoy confirmando su distorsiones o delirios. Es decir, que en lugar de ser un buen psiquiatra y curarlos, los estaba tomando en serio, confirmando su delirio y haciéndoles daño.”

En la historia de la Universidad de Harvard, era la primera vez que se tomaba una acción de ese tipo contra un profesor contratado. En pocos días, la noticia estaba en todos los periódicos.

Algunos colegas de John Mack salieron en su defensa. Uno de ellos fue Alan Dershowitz, profesor de leyes de Harvard:

“Parece que en este estimado lugar de elevado aprendizaje, se puede hablar de ángeles pero no de extraterrestres. No habrá ningún comité determinando el futuro de John Mack , sino que habrá una demanda pública legal. Esto toca el corazón de la libertad académica.”

El Dr. Mack tuvo que contratar un abogado para su defensa. Luego de un proceso de “inquisición” moderno que duró más de catorce meses, John Mack recibió total libertad académica. Sin embargo, el informe final del comité organizado por el decano de la Escuela de Medicina de Harvard concluyó que el Dr. Mack había fallado como psiquiatra y como científico.

Arnold Relman, presidente de la comisión investigadora formada por Harvard para estudiar el caso de John Mack. (Imagen extraída del film “Touched”)

Un último detalle importante que la mayoría de investigadores pasan por alto cuando analizan el caso reportado por la revista Time es que si las declaraciones de la supuesta investigadora disfrazada de abducida, Donna Basset, fueran ciertas, la comisión investigadora de la Universidad de Harvard las habría confirmado y habría tenido las armas necesarias para expulsar al Dr. Mack de la plana docente de la Escuela Médica de Harvard. Si la comisión investigadora de Harvard no utilizó esos argumentos contra John Mack es porque no logró confirmarlos. No eran ciertos.

Si la comisión hubiera descubierto semejantes irregularidades no sólo lo habrían expulsado de la plana docente sino que habrían tomado medidas más serias.

En todo caso, la opinión de John Mack sobre el estado actual de la investigación científica no es la mejor:

“Aquellos científicos que están interesados en investigar las abducciones extraterrestres son muy cuidadosos en reportar que ellos no creen en la veracidad de los testimonios. Esta es una sabia precaución para mantener una carrera, porque los fondos, las becas y el poder ser empleado como profesor de una universidad depende de la habilidad del científico de poder mantener una identidad ligada a los principios de la corriente dominante en la ciencia.

Más aún, en el caso de las abducciones extraterrestres, ¿quién en su sano juicio, habiendo tenido una experiencia extraordinaria y atemorizante, buscaría ayuda de una persona que ha decidido a priori que la experiencia no es real?”

Portada del segundo libro de John Mack sobre el fenómeno de las abducciones extraterrestres titulado “Passport to the Cosmos: Human Transformation and Alien Encounters” (Pasaporte al Cosmos: transformación humana y encuentros extraterrestres),
Un nuevo paradigma

En 1999, John Mack publicó su segundo libro titulado “Passport to the Cosmos: Human Transformation and Alien Encounters” (Pasaporte al Cosmos: transformación humana y encuentros extraterrestres).

Para realizar este libro, Mack viajó a diferentes lugares del mundo en busca de experiencias de abducción. Su investigación confirmó que el fenómeno de las abducciones no es exclusivo de la cultura occidental pues casos similares han sido reportados en comunidades nativas de varios países.

En uno de esos viajes, John Mack logró filmar uno de los testimonios más espectaculares sobre el fenómeno ovni/extraterrestre. Mack entrevistó, en cámara, a un grupo de niños de una escuela primaria de Zimbabwe que decían haber visto un platillo volador y un ser de origen extraterrestre .

Las entrevistas se pueden observar en este documental a partir del minuto diecisiete. Estas entrevistas son un testimonio de excepción de la delicadeza, respeto y objetividad con las que Mack realizaba las entrevistas. Los Divulgadores dedicaremos una próxima entrega al caso de la escuela de Zimbabwe.

En su segundo libro sobre el tema, John Mack profundizó sobre los mensajes que recibían los abducidos.

Muchos reportaban que durante su estadía en la nave extraterrestre, se les mostró impactantes imagenes de destrucción del medio ambiente terrestre y se les dijo que el mundo no puede seguir como hasta ahora, destruyendo el planeta como si sólo perteneciera a nuestra especie.

Mack se dio cuenta de que muchos de ellos regresaban con un compromiso apasionado por proteger el planeta.

Dos imagenes extraídas del documental “Experiencers” en las que se aprecia a John Mack entrevistando a un grupo de niños de una escuela de Zimbabwe que vieron a un ovni y a uno de sus tripulantes.

La niña de abajo está mostrando la forma de los ojos del ser que observó junto a la nave.

Para Mack, las advertencias de estos seres son un intento de volver a conectar a los humanos con un sentido de espiritualidad más elevado que hemos perdido en el tiempo:

“Estos seres nos están despertando y el efecto de ese despertar puede ser muy útil. Ellos no funcionan a través de asistencia directa. en el sentido que alguien viene y te ayuda a cargar ese peso físicamente en tu espalda. Todo está relacionado con la conciencia.




 Puede que logren que algunas personas se preocupen más por la Tierra mostrándoles imagenes de la destrucción apocalíptica de los ecosistemas de la Tierra de una manera que los deja visceralmente movidos y que hace que se vuelvan responsables. Pero esto no es una intervención directa de su parte. Ellos trabajan a través del cambio de conciencia de los seres humanos.”

Mack profundiza sobre la necesidad de construir una ciencia más abierta a contemplar estas anomalías sin prejuicios. Las ideas de John Mack son bienvenidas en una época plagada de pseudo-escepticismo y de científicos acomodados al paradigma:

“La distinción más definitiva entre el antiguo y el nuevo paradigma tiene que ver con las relaciones entre nuestra realidad y lo que puede ser considerado como el mundo espiritual, el mundo no visto, el mundo detrás del velo, el universo paralelo, hay muchos términos…lo que parece estar pasando con el fenómeno de las abducciones es que estos seres o entidades, o lo que fueren, parecen no respetar esa barrera.

Estas entidades parecen pertenecer a este universo paralelo pero lo atraviesan y se manifiestan en el mundo físico. El paradigma occidental Newtoniano y Cartesiano no tiene como enfrentarse a esto…”

Pagina interior de revista mostrando una de las últimas entrevistas realizadas a John E. Mack. (Foto por Magic )

John Mack falleció en un accidente de tránsito el 27 de Septiembre del 2004 cuando un conductor ebrio lo atropelló. A lo largo de su vida, John Mack fue psicoanalista, psiquiatra comunitario, médico y activista político.

En los últimos años de su vida, Mack se acercó a experiencias espirituales como el budismo e incluso llevó el mensaje de los abducidos hasta el Dalai Lama. Su legado es el de un científico que creyó en la práctica de la psiquiatría como un camino para entender el mundo:

“Estos fenómenos nos dicen muchas cosas sobre nosotros y el universo que desafían el paradigma materialista dominante. Nos revelan que nuestro entendimiento de la realidad es extremadamente limitado, el cosmos es más misterioso de lo que hemos imaginado, hay otras inteligencias, y nuestro conocimiento de las propiedades del mundo físico está lejos de estar completo.”

La visión del Dr. Mack continúa a través del Instituto John Mack que tiene como objetivos principales: explorar las fronteras de la experiencia humana, ayudar a la transformación de la conciencia individual y apoyar la evolución de los paradigmas que definen nuestra identidad humana.

Imagen extraída del video de la visita de John Mack al Dalai Lama.

Para Los Divulgadores, el Dr. Mack fue un visionario que entendió la verdadera naturaleza del fenómeno extraterrestre y que sentó las bases para analizar aquellos fenómenos que la ciencia es incapaz de explicar y se niega a estudiar seriamente:

“Los métodos de la ciencia – hipótesis, pruebas, rigor, experimentación, control – son valiosos y esenciales para estudiar fenómenos que residen principalmente en el mundo material.

Pero estos métodos son inadecuados para explorar asuntos que eluden los reinos de lo visible y lo invisible. Son insuficientes para aprender sobre realidades más allá de las evidentes. En estos casos debemos depender más de la experiencia, la intuición o los estados no ordinarios de conciencia.

La ciencia se mueve a través del estudio de anomalías, sean anomalías sobre la inexplicable transmisión de ondas electromagnéticas en el vacío, el imposible movimiento de los continentes sobre la faz de la Tierra o las remarcablemente consistentes historias de gente que dice haber sido abducida por extraterrestres.” 

“No me queda claro por qué nos volvemos tan apegados a nuestras formas de ver el mundo. Quizás un paradigma cientifico integral, como cualquier ideología, da una sensación de dominio y poder.”

¿Necesitamos un nuevo paradigma? ¿una nueva metodología para estudiar los fenómenos que la ciencia se dedica a ridiculizar?

La respuesta la tiene usted…


Otras fuentes:

- John E.Mack.(1999). Passport to the Cosmos: Human Transformation and Alien Encounters. Three Rivers Press.
- John E.Mack. (1994). Abduction: Human Encounters with Aliens. Ballantine Books.

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Comunicador audiovisual e investigador independiente. En Los Divulgadores, Alan Brain cubre los rubros de astronomía, ciencia, estudios bíblicos y extraterrestres, entre otros. “Un divulgador necesita ser, al mismo tiempo, un investigador exhaustivo, un traductor riguroso y un buen narrador.”

Alan Brain
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