viernes, 14 de febrero de 2020

¿2008: Blue Beam o Maravilla Transdimensional?

El 21 de Abril del año 2008, Arturo Robles Gil, quizá el mejor grabador de OVNIS del mundo junto con el italiano Antonio Urzi, se encontraba en su casa de México D.F. haciendo otra de sus vigías a la espera de encontrar alguna anomalía en el cielo de la capital azteca. Y vaya, si lo encontró.


A las 8 horas y 18 minutos Arturo comenzó a enfocar un extraño objeto con forma romboidal y luminosidad blanca.

Las imágenes que van a ver a continuación son algunas de las mas interesantes que se han podido grabar en los últimos años en el tema OVNI ya que expone dos posibilidades distintas: la posibilidad de que lo que se ve sea un holograma proyectado desde algún punto de la tierra o el espacio, o la posibilidad de que los OVNIS sean objetos con comportamientos que trascienden las dimensiones conocidas por los seres humanos, a tenor de la duplicidad que se observa en la filmación.




Veamos las mejores imágenes.

1. Aquí tenemos una primera visión clara del objeto volador no identificado que comenzó a grabar con extraordinaria nitidez el testigo. Si se fijan, se observa una falta de simetría en el rombo. La parte central pertenece a una sección circular con grosor.

La parte superior es un cono de luminosidad blanca. Alrededor de la figura existe un borde de color turquesa. La parte central y la inferior tiene una luminosidad rosácea con degradado hacia el blanco.



2. Aunque lo realmente interesante de este vídeo se observa en su movimiento. El objeto presenta un desplazamiento horizontal y mientras eso pasa, aparece una proyección del mismo solapándose con él en la misma posición. No es un efecto óptico de la cámara ya que la pixelización del mismo es independiente.


3. Esa proyección aparece en los cuatro puntos cardinales y en todas las direcciones alrededor del objeto principal. La proyección es mas tenue en intensidad lumínica.



4. Aunque es mas tenue, se observa el mismo borde verdoso que en el objeto original, pero la superficie superior aparece mas rosácea.


5. La proyección aparece y desaparece difuminándose como si hubiese un proceso energético desconocido que tuviese que ver con una proyección de una dimensión a otra.


6. El objeto principal también cambia. Mientras que en la primera fotografía veíamos la cúpula perfectamente blanca, ahora es rosa. Totalmente homogéneo. La proyección ha mostrado anteriormente el estado posterior del OVNI.


7. También es realmente interesante comprobar cómo se producen incrementos de luminosidad en el objeto principal que llega a mostrar un aspecto radiante. La proyección igualmente también se comporta de esa manera.



8. Un caso único en el mundo por la tipología del objeto videograbado y por el comportamiento que tiene a nivel óptico. ¿Sería posible que el OVNI estuviese teniendo algún fallo a la hora de entrar en nuestra dimensión? ¿Sería posible que el OVNI formase parte del proyecto Blue Beam? Y con esto, sería posible que ni siquiera el propio proyecto Blue Beam fuese capaz de recrear una anomalía visual tan precisa como esta?


9. La grabación cuenta con un acercamiento y un alejamiento para demostrar el entorno, característica básica en la mayoría de las ocasiones para determinar la autenticidad de un avistamiento.






10. Queda como siempre a la opinión del lector, ambas posibilidades. Si existiese realmente el proyecto Blue Beam y hubiese sido aplicado con éxito en ese caso, ¿qué tipo de motivación habría detrás? ¿Sería posible que fuese un ensayo ante la posibilidad de recrear un avistamiento masivo para decretar alertas o leyes marciales en el futuro?




O de lo contrario ¿estamos contemplando un hecho insólito y profundamente extraño en el fenómeno OVNI que nos abre una primera puerta a la comprensión del enigma desde un punto de vista dimensional en el que el paso de una a otra, de una realidad desconocida para los seres humanos a la nuestra tenga diferentes anomalías en forma de proyecciones?

Sería lógico pensar que las leyes de la óptica, y la propia curvatura del espacio-tiempo que debería darse al pasar de una realidad a otra podría generar este tipo de imágenes dobles.

Seguiremos atentos a este tipo de avistamientos, a ver si vuelve a ocurrir algo similar en donde podamos sacar patrones de conducta y modelos específicos.


VIDEO:




jueves, 13 de febrero de 2020

Astroarqueología: Preguntas que permanecen Sin Respuesta: Objetos que siguen sin explicación racional

En varios artículos anteriores hemos tratado cuestiones relativas a este gran misterio: Los objetos fuera de lugar, o los denominados OOPARTS (Out of Place Artifacts).


En este artículo, trataremos de exponer los hallazgos más relevantes y extraños que hemos seleccionado entre decenas de miles de objetos, fósiles y pinturas rupestres, para tratar de exponer hechos concretos, dataciones objetivas y bibliografía científica de soporte, equipos de investigación que los analizan, con el fin de que los lectores puedan informarse, investigar al respecto, etc…

1.- Naturaleza de los hallazgos.

El planteamiento general, conduce a localizar objetos, manifestaciones arqueológicas y/o hallazgos rupestres, o incluso fósiles que no deberían corresponder a los datos objetivos, pero que tras las oportunas pruebas de datación del Carbono 14, u otras análogas, se confirma la antigüedad de los objetos.




En el caso de capas procedentes de períodos prehistóricos, no cabe duda que los objetos fósiles hallados, corresponden a la etapa respecto de la que el fósil es datado.

Más controvertidos son los objetos aislados que han sido encontrados en conjuntos arquitectónicos, megalíticos o enterramientos prehistóricos, dado que no es posible saber con certeza si dichos objetos fueron colocados ahí con posterioridad al conjunto analizado, debido a los múltiples saqueos e interacciones externas.

Por esa razón, la mayoría de estudios científicos, versa su atención en tres tipos de manifestaciones arqueológicas en las que no cabe duda de su antigüedad: Pinturas rupestres, Fósiles de capas prehistóricas y figuras antropomorfas esculpidas en materiales diversos.

En todas ellas existe una datación objetiva, una procedencia concreta y de esta forma se desplaza inequívocamente el problema de la autenticidad a lo que, pudieran representar.

Sólo de esta forma se despeja el debate de su autenticidad y se plantea, hacia el debate de su controvertida interpretación.

2.- Modalidades Seleccionadas y Cuya autenticidad está fuera de toda duda:

De todas las examinadas, hemos seleccionado las siguientes, por su autenticidad y estado de conservación:

a).- Las Pinturas Rupestres halladas en FERGHANA (Uzbekistán):

El hallazgo fue realizado por Dr. Vyacheslav Saizev, y en 1972, fueron expuestas por Erich von Däniken en 1972, en su obra el Oro de los Dioses. La datación estimada fue de unos 5000 años de antigüedad. 

Tuvo muy poca difusión especialmente en la década de los 70.

Tras diversas críticas y censuras, Jason Colavito, un conocido escéptico internacional en materia de arqueología, trató sin éxito de ridiculizar el hallazgo,(1) en 2012 intentando convencer a la comunidad Científica Internacional que se trataba de una falsificación de dudosa existencia. 

Posteriormente, la Universidad de Washington, procedió a mantener la defensa de la autenticidad de la evidencia,(2) pese a los insistentes intentos de Colavito por desacreditarla, tal y como el mismo Colavito expuso en 2012. (3).

Por tanto, su autenticidad está fuera de duda por el momento, tanto respecto a su datación, como a su existencia.(Ampliación 1).




Un análisis de los detalles del grabado rupestre: 

(Ampliación 2).

b).- La figura del astronauta de piedra en el complejo maya de Tical. (Guatemala)

La figura está esculpida en piedra y forma parte del relieve de uno de los edificios del complejo de Tical.(4). 


c).- Tornillo de 300 millones de años.


El hallazgo fue publicado por la Revista Ogonek , en Diciembre de 2008. Y puede verse el detalle del hallazgo, también en kosmopoisk.org.

Durante la expedición de Chernobrov y su equipo en la búsqueda de un meteorito caído en la región de Kaluga, uno de los miembros del equipo, reparó en un extraño hallazgo: Una roca que fue datada en 300 a 320 millones de años.

En su interior, parece albergar otro fragmento de algo que parece un tornillo. (5).

Poco después la comunidad escéptica consideró que el fragmento semejante al tornillo, podría corresponder a un fósil de la crinoidea, una conífera del período Ordovícico (480-440) millones de años.

Seguidamente presentamos diversas imágenes de fósil de Crinoidea, procedentes del Ordovícico:


Segmentos de Crinoidea:

Puede verse que los fragmentos del tronco, presentan una fosilización estriada de forma horizontal, debido a los segmentos del tallo.

Una sección del Tallo:

Aunque la coincidencia es curiosa, el hallazgo presenta dos aspectos cruciales que descartan la posibilidad de que se trate de una Crinoidea:

1º.- Si la datación del fósil es correcta (300-320 millones de años), no podría tratarse de una Crinoidea, sino de otra especie semejante que tuviera las estrías en espiral y no en horizontal, lo que no consta en los archivos, o no se conoce.




La Crinoidea, desapareció 100 millones de años antes de la datación del fósil, hace (480-440) millones de años.

2º.- El objeto del fósil, presenta un contorno con cabeza hexagonal y una base de Tuerca con tope, lo que unido a una configuración espiral de las estrías, que son en pico y no romas como la Crinoidea, hace que la comunidad científica descarte la Crinoidea, como explicación del fósil.

Fundación EticoTaku 2013

miércoles, 12 de febrero de 2020

Leyenda de La Cueva de Salamanca


Todas las ciudades tienen “lugares espaciales” en los que historia y leyenda se cruzan y en los que el peso de esta última se impone al de los hechos históricos. 

Esto ocurre con la antigua Iglesia de San Ciprián o San Cebrián conocida como la Cueva de Salamanca.

Es espacio que ocupa la cueva es en realidad, la sacristía de la iglesia.

Sobre su origen, unos afirman que fue fundada por Hércules, otros la relacionan con los árabes o con los celtas. Hay quién situa en la cueva la entrada a un laberinto de túneles y pasajes que recorría todo el subsuelo de la ciudad.

Su fama fue tan relevante que incluso atravesó el mar. Y así, en Iberoamérica se denominan salamancas a las cuevas, lugares oscuros y ocultos en los que se practicaba la quiromancia, la nigromancia, la iniciación o la adivinación.




Situada en la Plaza de Carvajal sobre lo que antíguamente fue la Iglesia de San Cebrián, la entrada a al cueva habría estado tras la sacristía. Famosa por los ritos mágicos que allí se celebraron. Se puede subir a la Torre del Marqués de Villena (bonita vista) y ver de cerca y por dentro la muralla.

La Cueva ha tenido un gran protagonismo literario. Cervantes, Calderón de la Barca, Escilla, Torres Villarroel, Feijoo, Botello de Moraes, Walter Scott o Ricardo de Rojas, son algunos de los autores que han hablado de ella.

La leyenda de la Cueva

Cuenta la leyenda que en este espacio Satanás, bajo la apariencia de sacristán, impartía doctrinas de ciencias ocultas, adivinación, astrología y magia a siete alumnos durante siete años, tras de los cuales, uno de ellos, debía quedar de por vida en la cueva a su servicio.

 El alumno más célebre habría sido el marques de Villena.

El origen de esta leyenda esta en las clases que en la sacristía impartía el parroco de la iglesia. se llamaba Clemente Potosí, y llegó a ser identificado con el diablo.

Este daba lecciones de astrología, geomancia, hidromancia, piromancia y quiromancia, el objetivo era aprender tecnicas adivinatorias.

Los alumnos que acudian a las clases no revelaban que era lo que aprendían y este hermetismo fomentó la leyenda.

Según la leyenda el numero de alumnos era siempre siete, numero con implicaciones misticas. Los alumnos debían pagar por las clases recibidas. El método era peculiar, se sorteaba que alumno debía pagar por todos, si al que le tocaba no podía pagar debía permanecer encerrado en la cueva.

Un año quien perdió el sorteo y debía pagar las clases a todos sus compañeros fue el Marques de Villena, Enrique de Aragón. este se encontraba en la ciudad como estudiante en la Universidad. Cuando tuvo que pagar se encontró en la situación de no tener dinero para pagar, por lo que fue encerrado en la cueva.

El joven Enrique no se resignó a su destino e ideó un plan para poder escapar. Para ello se ocultó en el interior de una tinaja, la cual estaba tapada de diversos objetos que se habían ido acumulando. Al ocultarse en la tinaja procuró que los objetos quedaran tal y como estaban para no ser descubierto.




Cuando el maestro regresó a la sacristía y se la encontró vacia marchó rapidamente dejando la puerta abierta, la situación fue aprovechada por el futuro marques para escapar a la iglesia donde se ocultó. En el interior de la iglesia permaneció oculto toda la noche hasta que cuando se abrieron sus puertas y pudo escapar del recinto.

En 1580 la iglesia fue derribada, de la cueva se perdió la mitad, la cual fue usada como carbonería o depósito de desperdicios, hasta su rehabilitación a mediados del Siglo XX.

martes, 11 de febrero de 2020

Los Naacal, Mito de Mu: De Polinesia al Valle del Indo

Naacal es el nombre de un pueblo antiguo y la primera civilización que existió según algunos como Augustus Le Plongeon y más tarde James Churchward.

Según James Churchward, la lengua madre (el naakal o naacal) nació en la cuenca del Tarim (China) en el corazón de Asia, de una civilización de aspecto caucasiano europeo que desapareció hace unos 1500 años hasta que hace pocos años los restos momificados de sus habitantes fueron descubiertos asombrando a los científicos al comprobar que su aspecto no tenía nada que ver con los chinos, sino con los europeos.

Posibles restos naacal en Lri Lanka 

El primer uso registrado de la expresión "naacal" está contenida en la obra deAugustus Le Plongeon a partir de 1896, "la reina Moo y la Esfinge de Egipto." :

"Tal vez también se sintió la necesidad de recuperar las bibliotecas de los sabios mayas (oculta sobre el comienzo de la era cristiana para salvarlos de la destrucción a manos de las hordas devastadoras que invadieron su país en aquellos tiempos), y aprender de su contenido la sabiduría de los filósofos antiguos, que se conservan en los libros de los brahmanes y es el reflejo de la sabiduría que llegó a la India, y desde allí a Babilonia y Egipto en tiempos muy remotos a través de los adeptos Maya (naacal - "los exaltados"), que, a partir de la tierra de su nacimiento como misioneros de la religión y la civilización, fueron a Birmania, donde se hicieron conocer como Nagas y se establecieron en el Decán (es una gran meseta que se extiende por la mayor parte del territorio centro-sur del subcontinente indio), donde se llevó a su labor civilizadora en todo el la tierra. " 

Nota: Los nagás en la mitología hinduista, son un tipo de seres o semidioses inferiores con forma de serpiente. En el gran texto épico Majábharata (siglo III a. C.), la representación de los nagás tiende a ser negativa.

Se los retrata como las víctimas que merecían la muerte en el sarpa iagñá (el sacrificio de serpientes) y la predación en manos del hombre ave Garudá. El texto los llama «perseguidores de todas las criaturas».




De acuerdo con Augustus Le Plongeon, los Naacals fueron los misioneros de la religión maya y la civilización. 

Le Plongeon abogó por una gran civilización original, en América Central, que contrasta con la opinión de Churchward.

Descripción de James Churchward de Naacal:

El uso del término aparece en su libro "El continente perdido de Mu, patria del hombre" publicado en 1926. De acuerdo a James Churchward, el naacal eran las personas y de la civilización del continente perdido de Mu, así como el nombre de su lengua.

De acuerdo a Churchward, la población de la civilización naacal era de unos 64 millones. Su civilización, que floreció hace 50.000 años, era tecnológicamente más avanzada que la civilización de la época de Churchward, y las antiguas civilizaciones de la India, Babilonia, Persia, Egipto y los mayas no eran más que los restos descompuestos de colonias naacal .Churchward afirmó haber obtenido su conocimiento de los Naacals después de hacerse amigo de un sacerdote indio, que le enseñó a leer la antigua lengua de los muertos Naacals, hablado por sólo tres personas en toda la India. 

El sacerdote reveló la existencia de varias tablas antiguas, escritas por los Naacals. Churchward, y tuvo acceso a estos registros tras superar las reticencias iniciales del sacerdote. Su conocimiento sigue siendo incompleta, ya que las tabletas disponibles eran meros fragmentos de un texto más grande, pero Churchward afirmó haber encontrado la verificación y la información en los registros de otros pueblos antiguos.

Churchward afirmó que el antiguo dios egipcio del sol Ra se originó con los Naacals, afirmó que "Rah" fue la palabra que los Naacals utilizado para "sol", así como de su dios y los gobernantes ( "La vida y enseñanzas de los Maestros del Lejano Oriente".1927.

En el volumen 2 de "La vida y enseñanzas de los Maestros del Lejano Oriente", Baird T. Spalding hace esta observación acerca de los 'Naacals:

Escritura naacal

"Las enseñanzas de Buda procedían de la misma fuente, al igual que las de Osiris, pero de una manera diferente.

Las enseñanzas con las que Buda estableció contacto venían Birmania, llevadas allí por los Naacals.

Enseñanzas de Osiris se recibieron directamente,pues sus antepasados ​​vivieron en la Madre Patria y cuando él era un hombre joven que había ido a ella a estudiar. "

David Bruton, el biógrafo de Spalding se revela en "Baird T. Spalding como sabía él" que los libros de Spalding eran una autobiografía y la ficción mágica esencialmente. 

André Norton, escritora norteamericana novelas de ciencia ficción hace referencia a dos personajes asiáticos supuestamente Nacaals. Identifica a Draupadi del Mahabharata y el dios hindú Ganesha como sobrevivientes Nacaal que asesoraban a la Humanidad.

Describe dos facciones en guerra entre los Nacaals que tienen diferentes objetivos y actividades.

Su civilización Nacaal existía como islas en un mar interior de Asia, que finalmente perecieron.

En "El Morador en la tumba", Lin Carter, escritor de novelas fantásticas describe piezas grabadas de jade negro llamadas las Tablas Zanthu, que están escritas en Nacaal.

MITO DE MU. DE POLINESIA AL VALLE DEL INDO

Según James Churchward, la lengua madre (el naakal o naacal) nació en la cuenca del Tarim (China) en el corazón de Asia, de una civilización de aspecto caucasiano europeo que desapareció hace unos 1500 años hasta que hace pocos años los restos momificados de sus habitantes fueron descubiertos asombrando a los científicos al comprobar que su aspecto no tenía nada que ver con los chinos, sino con los europeos.

Una de las momias halladas en Tarim

Situado en la Ruta de la Seda, el itinerario que en la antigüedad unió los imperios romano y chino, el camino por donde las sedas de Oriente llegaron a vestir los cuerpos de las elegantes damas romanas.

Siglos después, los Milánidos pueblo de piel oscura, la extendieron por todo el continente. Los dravidanos (dice Churchward) les llamaron naacals ("hermanos altos"), ya que procedían del karakorum, zona muy montañosa.




Sin embargo, ciertos testimonios polinesios avalan la tesis de una lengua madre en el Pacífico. Nos referimos a las tablillas Rongo- Rongo de la Isla de Pascua.

Las investigaciones actuales han desvelado muchos "misterios" creados en torno a las enigmáticas tablas. Son documentos muy modernos (los más antiguos datan del siglo XIII d. de C.).

La escritura Pascuana (grabada primero sobre piedras planas o rocas, y después en madera) tiene alrededor de 500 signos, abundando las figuras antropomorfas y geométricas diseñadas con simplicidad.

El significado de esta grafía (algunos filólogos, la consideran silábica, otros jeroglífica), ha desaparecido.

Cuando en 1.772, el holandés Roggeween descubrió la Isla, algunos nativos podían leer los ideogramas; pero tras la expedición corsaria peruana de 1862, su conocimiento se perdió para siempre.

Desde entonces ha habido numerosos intentos de interpretación, destacando los trabajos de Thompson, Jaussen y Routledge. El resultado fue negativo, pues cada investigador dió una traducción diferante al mismo texto.

El obispo de Tahití, monseñor Tepano Jaussen, logró descifrar una línea de un Rongo-Rongo, ayudado por un nativo, Jaussen tradujo la frase como: "dirigieron sus oraciones al dios de Rangitea".

Suponiendo que la transcripción sea correcta tenemos un problema, porque Rangitea perteneciente al grupo Tonga, esta a 2.400 Kms de Rapa-Nui.

Ahora bien, si los archipiélagos tenían identicas divinidades e idiomas semejantes, ¿No es lógico suponer que tuvieran la misma escritura y una cultura común interpacífica? Cultura corroborada por leyendas o mitos. 

Así, el Dr. Sthéfane Chauvet recoge una tradición pascuana, según la cual, el mítico Hotu-Matua llevó a Rapa-Nui 600 textos sagrados escritos en hojas de plátano. ¿Cual era su patria, quizás las Carolinas, ya que los arqueólogos han descubierto en dichas islas una grafía similar.

Una prueba podía encontrarse en el Valle del Indo. 

Un interesante estudio realizado por M. de Hevesy, comparaba los geroglíficos polinesios con la escritura Mohenjo-Dariana. 

La similitud es tan asombrosa que considerando que los signos pascuanos presentan una doble línea, podemos trazar, partiendo de un ideograma indostano, su correspondiente en polinesio.

Comparación glifos Isla de pascua  con los del Valle del Indo

Finalmente, las culturas polinesia, china e india ¿Fueron pálidos reflejos de una elevada civilización que dominó Asia Central hace miles de años? Si es así, ¿Cuándo y dónde nació?


sábado, 8 de febrero de 2020

¿Puede el HAARP partir nuestro cielo?

A tenor de un vídeo grabado en Junio de 2011 en Lousiana, EE.UU., el proyecto HAARP (High Frequency Active auroral research project) podría estar actuando en el medio ambiente de la biosfera barriendo zonas completas con líneas rectas perfectamente definidas. 


Teniendo en cuenta que esta serie de antenas situadas en Alaska estarían haciendo rebotar su señal en la ionosfera terrestre con el propósito de cambiar el clima del planeta, nos ha parecido especialmente interesante comprobar como la ondulación de las nubes sigue un patrón regular, como si estuviesen recibiendo continuamente un flujo de ondas y éstas estuviesen interaccionando con las moléculas de agua de las nubes. 

Si se dan cuenta, en este tipo de eventos relacionados con el Haarp tenemos un cielo perfectamente vacío de nubes, mientras que el otro está lleno.




 ¿Sería posible incidir en una determinada área para afectar la climatología de forma tan exacta. Si, y solo si la intensidad en la emisión de esas ondas sea constante y perfectamente acotada, algo que ya debería ser posible en el Haarp debido a los años de experimentación acumulados.

El problema de este tipo de vídeos radica en la posibilidad de realizar un control mental a los seres humanos a través del medio ambiente. Si fuese posible afectar de esta manera el medio ambiente, no me cabe duda de que el siguiente paso sería los organismos vivos de la superficie.

 Las aplicaciones militares serían infinitas, como elevar el stress en una población determinada, afectar las moléculas de agua en una zona concreta, alterar el comportamiento de los animales con altas frecuencias inaudibles para los seres humanos, o simplemente alterar la calidad del sueño de las personas que estuviesen afectadas por la emisión de esas ondas.

Las consecuencias de esta última medida sería tan debastadoras para una comunidad como beneficiosa para la economía que consiguiera aprovecharse de los altos índices de depresión o apatía derivados de esa falta de sueño. 

Lo cierto es que tenemos una alarmante falta de información sobre qué es lo que se hace con este tipo de experimentación y si realmente llegan a utilizar a los seres humanos, viendose estos afectados por los experimentos del HAARP.

Pero tampoco podríamos hacer nada ya que seguramente este tipo de experimentaciones, al igual que ocurre con la industria de la nutrición en países desarrollados solo se retiran cuando alguien, tras muchos años demuestra que es perjudicial para la salud.

Mientras tanto, se seguirá haciendo, ya que entre otras cosas, las legislaciones permiten todo esto con total impunidad.

VIDEO:


jueves, 6 de febrero de 2020

El Patrimonio Oculto del Hospital de Sant Pau en Barcelona


El hospital tiene un millar de propiedades donadas por pacientes por su labor médica

Los bienes generan más de 10 millones de euros en rentas al año
Trabajadores del centro denuncian que el dinero no se destina a la asistencia

Bloque propiedad del Sant Pau en Av. Portal d l’Àngel. / AITOR SÁEZ

Ha sido durante décadas una de las listas mejor guardadas de Barcelona. Incluye el millar de viviendas, edificios, garajes, locales, naves industriales y fincas rústicas repartidos por toda Cataluña que forman el ingente patrimonio del hospital de Sant Pau.

EL PAÍS ha tenido ahora acceso por primera vez a un registro al que la grave crisis que vive la institución religiosa y su hospital han puesto en el ojo del huracán.

Los recortes y las irregularidades investigadas en la gestión del centro —por las que están imputados buena parte de sus responsables en la última década— han llevado a un grupo de trabajadores a preguntarse adónde van a parar los más de 10 millones de euros que Sant Pau ingresa al año por las rentas de sus propiedades.




Y la respuesta que obtienen, tras analizar las cuentas de las tres fundaciones que forman la institución, es que el dinero no va destinado al fin por el que los donantes entregaron en los seis siglos de historia de Sant Pau sus bienes a la institución: la asistencia a los enfermos. 

“Creemos que se engaña a los donantes haciéndoles creer que sus bienes servirán para que el hospital siga funcionando, cuando lo cierto es que solo sirven para engordar el patrimonio de una institución que sigue controlada por la Iglesia”, explica la radióloga Carme Pérez, cabeza visible de un grupo de trabajadores que ha destapado en el último año las irregularidades conocidas en Sant Pau. El presidente de la institución, Xavier Pomés, ha declinado hablar con este diario.

Otros edificios propiedad del hospital en su totalidad

En Barcelona: Acàcies, 17 y 19. Aragó, 431. Ausiàs March, 29. Diagonal, 430. Galileo, 252. Gran de Gràcia, 165. Jaume Roig, 31. Mariano Brossa, 14, 15 y 16. Pau Claris, 83. La Rambla, 58. Ramon y Cajal, 83. Ruiz de Padrón, 38. Sepúlveda, 172. Travessera de Gràcia, 211. Tres Torres, 20. Trinxant, 144. Plaza de Tetuán, 8. Andrea Doria, 25,27, 29 y 31. Varsòvia, 88. En Reus: Riera Miró 21, 23, 25, 27, 29 y 31. Travessia Nova 9, 11, 13 y 15. En Santa Coloma de Gramenet: Milà i Fontanals 43 i 45. En Badalona:Sant Josep de Roser, 26. En Molins de Rei: Doctor Josep Barraquer, 16. En El Masnou: Maestres Vila, 75. En Llivia: Federico Bernades, 7.

La peculiar arquitectura organizativa de Sant Pau —la separación entre patrimonio y gestión, que data de 1991 y que ahora el Departamento de Salud quiere extender a otros hospitales como el Clínic— es la que hace posible el supuesto fraude. Hasta 1991 el hospital estaba formado por una sola entidad, pero ese año fue dividido en dos fundaciones.

La primera se quedó con todo el patrimonio —el edificio del hospital y todos los demás bienes— y la segunda con la gestión del centro sanitario. La primera —conocida en el centro como “la privada” o “la patrimonial”— está controlada de facto por la Iglesia, aunque en ella también participan la Generalitat y el Ayuntamiento. En la segunda —“la de gestión”—, tiene mayoría la Generalitat.

A ambas fundaciones se sumó en 1992 una tercera dedicada a la investigación. “En la práctica”, explica Pérez, “todo esto solo ha servido para que la fundación de gestión, es decir lo que en esencia es el hospital, no deje de generar déficits que va asumiendo la Generalitat, o sea, todos los ciudadanos. Mientras, el patrimonio sigue en manos de la fundación privada, y sus rentas no revierten sobre el hospital, sino que se quedan en la propia fundación. Esto ha quedado en evidencia con los recortes”, sigue Pérez.

Sant Pau cerró camas pese a los grandes ingresos de su patrimonio y disfrutar de una gran liquidez

“Mientras la patrimonial ingresa millones de euros al año, el hospital ha sido intervenido por la Generalitat, ha tenido que cerrar camas, alargar sus listas de espera y recortar las condiciones laborales de sus trabajadores ”, concluye la radióloga del Sant Pau.

Todos estos hechos, según una ampliación de la denuncia que tramita el juzgado de instrucción 22 de Barcelona presentada por Pérez, el comité de empresa del hospital y dos sindicatos, “pueden ser constitutivos de los delitos de estafa, malversación de caudales públicos y/o delitos societarios”.

Edificios propiedad parcialmente de Sant Pau

En Barcelona: Astúries, 20. Bruc, 78. Beat Almató, 9. Camps Elisis, 5 i 7. Canuda, 35. Casp, 34. Rambla de Catalunya, 67. Còrsega, 390. Craywinckel, 27 y 29. Degà Bahí, 2, 4, 6 y 8. Diagonal, 463. Diputació, 254. Fresser, 152 y 154. Gran de Sant Andreu, 360 y 362. Joan de Peguera, 55. Les Flors, 14. Mercedes, 2. Móra d‘Ebre, 27. Pintor Fortuny, 10 y 14. Provença, 493. Roger de Flor, 3. Rosalia de Castro, 46. Torrent d’en Vidalet, 9 y 11. Urgell, 55. Sant Elies, 11 y 19. Aribau, 304. Mare de Déu de Montserrat, 228. Gran Via, 719. En Mataró: Nou, 1 y 3. En Santa Coloma de Gramenet: Pirineos, 29. En Vilafranca del Penedès: Carretera de Tarragona, 52. En Calafell: Pintor Mir, 3. En Camprodon: València, 61.

La denuncia pone de manifiesto casos como el de M. M. P., fallecida en 1998 y que testó su herencia para que sus bienes fueran “destinados al pabellón de Cardiología”. Pérez explica que “el hospital aceptó la herencia, pero los bienes quedaron como siempre en poder de la fundación privada sin que fueran destinados al fin establecido”. Esto, según la denunciante, “es un fraude evidente”.

En junio de 2010, Sant Pau tenía 972 propiedades urbanas —504 viviendas, 287 plazas de garaje, 136 locales comerciales y 45 despachos—, 22 naves industriales, 10 fincas rústicas y cuatro solares (ver cuadro adjunto).

De todas las propiedades, 523 están en Barcelona, 369 en Reus, 42 en Santa Coloma de Gramanet y 38 en otras localidades. En 43 casos, el hospital es dueño del edificio entero, mientras en otras 33 fincas es solo dueño de una parte del inmueble.

En otros cuatro casos, las donaciones y herencias recibidas por Sant Pau han sido compartidas con otras instituciones como la Diputación de Barcelona, la orden religiosa de Sant Juan de Dios y el hospital de Manresa.

Fincas rústicas

En el Prat de Llobregat: Cal Roc, 215.638 metros cuadrados. ARE, 12.049 metros cuadrados. En Vilafranca del Penedès: Casa Escudé – Subirats, 584.874 metros cuadrados. En La Garriga: Torre Samalús, 42.954 metros cuadrados. En Martorelles: Una finca de 179.993 metros cuadrados. En Santa Maria de Martorelles: Una finca de 322.598 metros cuadrados. En Barcelona: Can Masdeu, 524.975 metros cuadrados. En Blanes: Fortillo, 7.758 metros cuadrados. Mas Cremat, 3.250 metros cuadrados. Pla de Cunit, 1.595 metros cuadrados.

El hospital también posee cuatro solares y 22 naves industriales en varias localidades catalanas, pero donde su patrimonio resulta más imponente es en fincas rústicas: el hospital es propietario de casi dos millones de metros cuadrados de viñedos, huertas y otros cultivos.

La mayor finca consta en la contabilidad interna de Sant Pau con el nombre de Casa Escudé-Subirats, está en Vilafranca del Penedès y tiene 58,5 hectáreas de extensión. Otra finca importante está en Barcelona y es la de Can Masdeu, de 52,4 hectáreas, mientras el resto están en Martorelles —dos fincas por un total de 50,2 hectáreas—, El Prat de Llobregat —Cal Roc, 21,5 hectáreas— La Garriga —Torre Samalús, 4,3 hectáreas— y otras propiedades más pequeñas en Blanes y El Prat.

El valor contable de todas las propiedades del hospital, según sus documentos internos, asciende a 232,8 millones de euros —184,3 por sus fincas urbanas, 33,4 por las rústicas, 9,1 por los solares y 6,1 por las naves industriales—, aunque un informe reciente de la Sindicatura de Cuentas alerta de que el valor real podría ser mucho mayor porque muchos de estos bienes están valorados por “el valor catastral o por valoraciones realizadas en el momento de su recepción”.

El hospital tiene 504 pisos y casi dos millones de metros cuadrados de fincas rústicas




La imagen que ofrecen los documentos internos de la fundación privada de Sant Pau es de una solvencia económica envidiable. Cada mes ingresa por sus fincas urbanas —fincas rústicas, naves y solares no incluidos— más de 400.000 euros y la institución contaba en agosto de 2010 con 32,8 millones de euros en su “cartera de inversiones y tesorería”. De ellos. 23,5 millones corresponden a una imposición a corto plazo al 2,23%.

Para Carme Pérez, “con todas estas cifras es al menos chocante que Sant Pau haya cerrado camas, esté alargando las listas de espera hasta lo insufrible y haya recortado el salario de su plantilla”.

Otros

EDIFICIOS EN COPROPIEDAD. Con la Diputación de Barcelona: Bruc, 22, Barcelona. Pont Major, 55, Girona. Con Sant Joan de Déu: Gran Via, 652. Con el Hospital de Manresa: València, 572.

EN NUDA PROPIEDAD CON USUFRUCTUARIOS. En Barcelona: Còrsega, 5. Liorna, 6. En L’Hospitalet de Llobregat: Montseny, 63-71.

SOLARES. No consta la localidad. Can Ñao, 465 metros cuadrados. Vall Park, 3.794 metros cuadrados.En Santa Maria de Martorelles: 4.796 metros cuadrados. En Calonge: Solar les Pinedes, 17, 2.279 metros cuadrados.

NAVES INDUSTRIALES: En Barcelona: 21 naves en la calle de Santander 43-47. En L’Hospitalet de Llobregat: El 25% de una nave en la calle de Riera Frares, 9.

martes, 4 de febrero de 2020

Winston Churchill: "¿Qué significa todo esto de los Platillos Voladores ?"

Avistamiento masivo de ovnis en Washington D.C. que causó pánico en los órganos militares más altos de los EE.UU.

Esta carta fue enviada en julio de 1952 por el primer ministro británico, Winston Churchill al secretario de Estado de la Fuerza Aérea, Lord Cherwell, luego de la noticia de un avistamiento masivo de Objeto Voladores no Identificados sobrevolando Washington D.C. ocurrido pocos días antes. En esta misiva, Churchill le preguntó al funcionario, qué se escondía detrás del fenómeno ovni.

Este es el documento oficial, desclasificado por las instituciones militares de Gran Bretaña:

"What does all this stuff about flying saucers amount to? What can it mean? What is the truth: Let me have a report at your convenience".

"¿Qué significa todo esto sobre los 'platillos voladores'? ¿Qué significa? ¿Cuál es la verdad?:

Envíeme un informe".

No se sabe hasta la fecha, qué informe le envió Lord Cherwell a Churchill, sin embargo, esta misiva, confirma el interés que el primer ministro británico mostró sobre los Ovnis. 

Según muchos investigadores, durante la Segunda Guerra Mundial, Churchill conoció diversos testimonios de sus militares comentando encuentros con estos extraños objetos. 

En más de una ocasión, Winston Churchill pidió que aquella información se mantuviera en absoluto secreto.


lunes, 3 de febrero de 2020

David Icke: Cuando vengan a golpear a tu puerta

Pequeño video donde David Icke nos habla de la importacia de sacar la cabeza de la arena y allí mismo trazar la línea divisoria que nos puede liberar de la dictadura que se avecina. 





Nos cuenta cómo la gente debe despertar cuanto antes y encarar la realidad en la que vive, así les duela. “Si duele o molesta, muy seguramente es verdad.”



Youtube : Fabiocomplejo

domingo, 2 de febrero de 2020

Arquitectos del control, de Michael Tsarion: el origen del Mal y los Asesinos Teledirigidos

Sin duda alguna, el irlandés Michael Tsarion es uno de los grandes investigadores de la verdad oculta.

Para quien no lo conozcais, este vídeo que os ofrezco será un gran descubrimiento y para los que llevéis más tiempo en esta investigación del comienzo de una Era os servirá para aclarar cuestiones, refrescar datos y adquirir otros…

Tsarion ofrece una retrospectiva de las personas que fueron ofreciéndonos esta vital información sobre cómo nos manipulan, con especial atención a los asesinos sin motivo, Asesinos MK Ultra o teledirigidos.

Os pongo los dos primeros y seguís la pista: gracias a Albasilente, los tenéis en castellano.

sábado, 1 de febrero de 2020

¿ Cual es el Origen de los habitantes del Antiguo Egipto ?

Diodoro de Sicilia escribe: "Los Egipcios eran extranjeros, quienes, en tiempos remotos, se asentaron en las orillas del Nilo, trayendo con ellos la civilización de su patria [¿Atlántida?] el arte de la escritura, y un brillante lenguaje.

Ellos habían venido de la dirección de la puesta del sol [el lejano Oeste] y fueron los más antiguos de los hombres." (Biblioteca de la Historia)

En el antiguo Egipto, así como en la India, tenía un sistema de castas, con la clase dominante y la nobleza siendo principalmente de rubios y pelirrojos.

¿Cómo lucia un antiguo Egipcio pre-dinástico? Nombrado "Ginger", este hombre del antiguo Egipto murió hace más de 5,000 años, sin embargo, su cabello dorado, el cuál le dio su apodo, aún se conserva perfectamente. (Museo Británico)

El pelirrojo Ramsés II.

Exámenes microscópicos demostraron que las raíces de su cabello contenían rastros de pigmentos rojos naturales, y que por lo tanto, durante su juventud, Ramsés II había sido pelirrojo.




Se concluyó que estos pigmentos rojos de ninguna manera fueron el resultado de la decoloración del cabello, o alteramiento post mortem, estos en realidad representan el color natural del cabello de Ramsés.

Ceccaldi también analizó una sección transversal de sus cabellos, y determino por su forma ovalada, que Ramsés había sido "cymotrich" (de cabello ondulado). Por último, declaró que tal combinación de características mostró que Ramsés había sido "leucoderm" (persona de piel blanca). [Balout, et al. (1985) 254-257.]

La Reina Hetop-Heres II, de la cuarta dinastía, hija de Keops, es mostrada en los relieves coloridos de su tumba como una distintiva rubia.

Su cabello está pintado de un amarillo brillante con pequeñas líneas horizontales rojas y su piel es blanca. (Las razas de Europa, Carleton Stevens Coon, Nueva York, Macmillan. 1939, p.98)

Escílax, navegante y geógrafo griego del siglo VI. Por su parte, el escritor griego Plutarco se había referido al pueblo de Seth, regente de Egipto durante la Primera Dinastía (3.100 a.C.), como formado por hombres pelirrojos.

Sir Wallis Budge, en los años treinta, basándose en la observación de numerosos cuerpos no momificados pero bien conservados por las arenas del desierto afirmaba que "los egipcios predinásticos pertenecían a una raza blanca o de piel clara con cabello claro; eran en muchos aspectos parecidos a los antiguos libios".

La presencia de estos rasgos de raza blanca se dan mayoritariamente en las primeras dinastías.

En algunos textos religiosos egipcios aparecen como los venerables del norte y estos análisis nos demuestran que no fueron seres de leyenda, sino que existieron en realidad y posiblemente fueron ellos los que hicieron esas grandes obras en Egipto....




“¡Soldados! ¡Desde lo alto de estas pirámides, cuarenta siglos nos contemplan!” (Napoleón Bonaparte, durante su paso por Egipto)

Dioses, alienígenas y atlantes

Hasta tiempos relativamente recientes, un aura de misterio rodeaba el origen de una de las más grandes y antiguas civilizaciones surgidas sobre la faz de la Tierra. 

¿Cómo apareció en las orillas de un anárquico río africano semejante cultura, capaz de erigir las grandes pirámides, los grandes templos, la Esfinge? Uno podría decir sencillamente “por las buenas, como en cualquier otra parte”. Pero lo cierto es que la respuesta en el caso de los egipcios nunca pudo ser así de simple.

Antes de la aparición de la civilización egipcia tal y como la conocemos —a finales del Pleistoceno— el Valle del Nilo ya abundaba en tierras muy fértiles arrastradas por un torrente fluvial en cuyas riberas merodeaban grupos humanos desde bastante tiempo atrás. 

Pero era un hábitat impredecible y caótico en el que resulta difícil imaginar de qué manera pudieron evolucionar aquellas gentes, que ni siquiera tenían la posibilidad de intentar llevar una vida sedentaria, hasta desarrollar una sociedad tan avanzada y compleja como la egipcia. Hasta hace solamente unas décadas no se había hallado el “eslabón perdido” arqueológico que ilustrase el florecimiento de la cultura egipcia en un entorno tan inconstante y difícil de dominar. 

Se asumía que un hábitat estable resulta necesario para la génesis espontánea de una civilización avanzada, una asunción muy razonable por otra parte. Sin embargo, los últimos mil kilómetros del colosal río africano —allí donde surgió el imperio de los faraones— no se podrían describir precisamente como un “hábitat estable”. Más bien al contrario, el Nilo era eternamente cambiante, inundando la región cada año con un ímpetu caprichoso e irregular. 

Dependiendo de cómo y cuánto hubiesen descargado las lluvias tropicales al sur, en las regiones del Lago Victoria y Etiopía desde donde el río traía su caudal, los habitantes de las riberas nunca sabían cuán lejos llegaría el nuevo asalto de las aguas. Aquellas primitivas tribus, pues, no disponían de un lugar donde establecerse tranquilamente y erigir una aldea permanente que no fuese inundada, un hogar donde desarrollar tranquilamente una cultura avanzada.

Así pues, el surgimiento espontáneo de Egipto en un paraje semejante resultaba difícil de justificar. Los propios egipcios lo atribuían a los dioses. Los arqueólogos solían responder a la cuestión aludiendo a influencias externas, generalmente la llegada de una cultura extranjera a la región, imaginando que los egipcios eran en realidad el producto derivativo de una civilización surgida en otro lugar. 

Por no faltar, no han faltado ni las explicaciones más delirantes: desvaríos folclóricos que han vinculado el origen de Egipto con elementos tan de ciencia ficción como los atlantes e incluso los alienígenas, aunque lógicamente estas fantasías no satisfacían más que a los consumidores de revistas y libros sensacionalistas. 

En resumen: se necesitaba una versión que casara mejor con la evidencia arqueológica y el sentido común. Dicha versión se ha ido construyendo poco a poco, pero como decíamos ha sido durante las últimas décadas cuando finalmente se ha podido recomponer buena parte del rompecabezas hasta lograr un relato coherente de la aparición de la civilización egipcia. No es que lo sepamos todo, pero al menos sí podemos reconstruir el argumento de la película… sin recurrir a los extraterrestres.

En busca del “Big Bang” egipcioEl griego Heródoto llamó a Egipto «el país con más maravillas que hay en el mundo».

Subamos a una máquina del tiempo, tiremos de la palanca de mando y retrocedamos unos 2500 años. Viajaremos hasta el siglo V antes de Cristo, justo la época en que vivió el erudito griego Heródoto de Halicarnaso. Para nosotros, habitantes del siglo XXI, su nombre sugiere una era lejana de la que apenas resta un puñado de ruinas; imponentes, pero ruinas al fin y al cabo. Es la Edad Antigua, cuya realidad hoy se nos aparece como en un sueño desperdigado en fragmentos polvorientos, despojos en forma de vasijas rotas y utensilios repartidos por excavaciones arqueológicas y museos.

Sin embargo tenemos algo más como testimonio de la época y es algo que resulta particularmente valioso: textos escritos por individuos de aquellos años, donde nos hablan acerca de cómo veían la vida y cuáles eran sus maneras de pensar y de actuar. Entre esos importantes escritos están precisamente los de Heródoto, un hombre movido por la curiosidad y el ansia de saber que se empeñó en recoger con detalle los más importantes sucesos del mundo conocido. Su gran obra son las ἱστορίαι («Historias»), nueve volúmenes en los que narraba grandes hechos y de paso describía algunas de las principales civilizaciones que existían en su tiempo. 

Es por aquellos textos que se considera a Heródoto como el “padre de todos los historiadores”. Pero además de la crónica historiográfica, el testimonio de Heródoto resulta todavía más importante porque viajó a algunos de los lugares descritos en sus Historias y registró sus impresiones en primera persona. 

En el segundo de aquellos libros, titulado Euterpe —nombre de Musa, ya que cada volumen estaba dedicado a una deidad distinta— nos retrata Egipto tal cual era cuando él lo visitó, más de cuatrocientos años antes del comienzo de nuestra era. Su descripción es lo suficientemente detallada y vívida como para resultar irresistiblemente fascinante.

Él mismo estaba fascinado también. Así como nosotros miramos con asombro los restos de la Grecia de aquel siglo V a. C. y cuando posamos nuestros ojos en esos restos sentimos que nos asomamos al abismo de los tiempos para atisbar retazos de un pasado fantásticamente remoto, así mismo sintió Heródoto el vértigo de los milenios cuando visitó Egipto. 

Incluso desde su perspectiva, Egipto era un lugar de ancianidad inmemorial, repleto de monumentos y reliquias que acumulaban ya por entonces miles de años de existencia. Heródoto provenía de una civilización avanzada, la griega, pero no pudo evitar que Egipto lo dejase sumamente sobrecogido. Aunque por entonces la vieja nación de los faraones ya había perdido buena parte de su poder, Heródoto entendió que se hallaba ante la más colosal de las civilizaciones conocidas y que Egipto había constituido el más impresionante despliegue de grandeza en la historia del ser humano.

Durante su estancia en la región conoció personalmente a aquellos mismos egipcios que a lo largo de milenios habían imperado orgullosamente en el valle del Nilo. Cuando visitó el norte de Egipto, este había sido conquistado por el Imperio persa y además se habían establecido allí numerosas colonias de inmigrantes griegos, pero Heródoto pudo comprobar que los egipcios se preciaban de mantenerse separados de los extranjeros, fieles a sus tradiciones inmemoriales y cultivando unas costumbres cuyo fundamento se perdía en las tinieblas de edades ya olvidadas. El historiador fue profusamente ilustrado acerca del pasado y el presente de Egipto por anfitriones como los sacerdotes egipcios de Menfis y los colonos griegos que hablaban su mismo idioma. 




Pero además de escuchar y anotar aquellos relatos, Heródoto hizo lo que hoy llamaríamos un auténtico reportaje de investigación: salió a la calle y observó de cerca la vida de los ciudadanos de a pie. Mirándolo todo con ojos europeos, quedó asombrado por el carácter exótico y sofisticado de aquellas gentes que mostraban hábitos muy diferentes a los de otras civilizaciones mediterráneas conocidas y estudiadas por él:

En otras naciones los sacerdotes dejan crecer su cabello, pero en Egipto los sacerdotes se rasuran la cabeza. Entre otros pueblos, los familiares de un difunto acostumbran a exhibir el duelo cortándose el cabello, pero los egipcios, aunque habituados a afeitarse, se dejan crecer el cabello y la barba durante el luto. Otros hombres viven separados de sus animales, pero los egipcios viven junto a ellos. En otras regiones los hombres se alimentan de trigo y cebada, pero un egipcio considera que rebajarse a comer dichos granos es indigno y se alimentan de olyra, también llamada espelta. Amasan la pasta con los pies y el lodo con las manos; también recogen el estiércol. Otros hombres dejan su miembro viril intacto, pero los egipcios se circuncidan. (…) 

Son muy supersticiosos, más que cualquier otro pueblo, y siguen estos ceremoniales: beben en vasos de bronce, que limpian cada día. No limpian un día algunos vasos y otros al día siguiente, sino que siempre los limpian todos. Llevan ropajes de lino y se preocupan mucho de que estén siempre bien lavados. 

Se circuncidan por motivo de higiene y prefieren mostrarse aseados a ser bellos. Los sacerdotes afeitan todo su cuerpo cada dos días, para que ningún piojo o sabandija halle lugar en ellos. (…) Los egipcios, debido a la peculiaridad de su clima y al río en el que viven, que no se parece a ningún otro río, han desarrollado para casi todos los aspectos de la vida costumbres que son contrarias a las de los demás pueblos.La Gran Pirámide tenía ya dos milenios de antigüedad cuando un pasmado Heródoto puso sus ojos en ella.

Ese carácter distintivo del ciudadano egipcio le hablaba de un pueblo con una historia tan larga que, aun en las vicisitudes de la decadencia, parecía considerarse en un plano diferente y superior al de otras gentes del mundo. Los egipcios del siglo V a. C. sabían que Egipto había sido un gran imperio incluso en remotas épocas donde muchos otros pueblos del planeta apenas habían dado sus primeros pasos allende la entrada de la caverna.

 Los egipcios tenían la impresión de ser la nación más antigua de la tierra, la cuna del hombre moderno, y a decir verdad no andaban muy desencaminados. Pero lo que más cautivó la imaginación de Heródoto fue el extraordinario legado monumental de lo que definió como “el país con más maravillas que hay en el mundo”. 

No nos resultará difícil ponernos en el lugar del escritor heleno para comprender su asombro, porque la Gran Pirámide de Keops ya tenía dos mil años de antigüedad (¡dos mil años!) cuando Heródoto posó sus ojos en ella. Semejante prodigio —la única de las Siete Maravillas del mundo antiguo que todavía queda en pie— era la edificación de mayor altura que existía por entonces sobre el planeta, y si su colosal presencia continúa descolocándonos en la actualidad, cabe suponer la hondísima impresión que dejó en un griego del siglo V a. C. Tal grado de monumentalidad era completamente desconocido más allá de las fronteras egipcias. 

El Imperio romano, por poner un ejemplo, ni siquiera existía todavía: la República romana estaba prácticamente en el parvulario. Aquellas construcciones no solamente eran las más antiguas, sino también las más enormes, bellas e imponentes que cabía concebir en la imaginación. ¿Cómo no sentirse sobrecogido ante semejantes visiones del pasado? Aunque parezca mentira, el origen de la cultura egipcia estaba más alejado de Heródoto en el tiempo, de lo que el propio Heródoto lo está de nosotros mismos. Si para nosotros Heródoto representa la Edad Antigua, para él la Edad Antigua estaba representada por Egipto.

También se sintió fascinado por el alto grado de conocimiento que los egipcios tenían acerca de su propio pasado; se trataba de un pueblo culto que desde muchos siglos atrás llevaba un cuidadoso registro de los acontecimientos históricos, si bien les danzaban las fechas debido al uso de diversos sistemas de medición temporal que habían variado a lo largo de los milenios. Sin embargo, aquella historia tan longeva se remomntaba a un punto remoto —el origen— del que no quedaban datos fidedignos. Solamente existían explicaciones mitológicas para responder a la gran pregunta “¿De dónde surgió Egipto?”. 

Estas explicaciones involucraban a dioses, semidioses y hechos fantásticos; mitos que le fueron transmitidos a Heródoto por sus anfitriones y que él escuchó con sumo interés. A falta de información mejor y aun sin creerse estas leyendas, las daba por buenas porque constituían el único conocimiento accesible sobre el Egipto prehistórico. 

Ni siquiera la memoria colectiva parecía recordar aquellos tiempos fundacionales, así que únicamente restaba recurrir al mito. De todos modos, ese mito era la explicación habitual para muchas otros misterios de aquellos tiempos (no debería extrañarnos, ya que hoy están quienes hablan de la Atlántida y naves espaciales).

Tampoco los propios historiadores egipcios gozaron mejor suerte al buscar pistas sobre su propio origen. Doscientos años después de que Heródoto hubiese escrito sus impresiones, fue un sacerdote del culto a Ra, Manetón, quien trabajó afanosamente para construir una muy elaborada Historia de Egipto (originalmente Αίγυπτιαχά, porque pese a ser egipcio escribía en griego, que era la lengua culta del momento). 

Todavía hoy nos basamos en esa obra para dividir la crónica egipcia en diferentes períodos dinásticos. Manetón rebuscó en los archivos y las inscripciones de los monumentos, investigó incansablemente en los archivos recopilando todo el material historiográfico posible. Después se aplicó en la reconstrucción del gigantesco rompecabezas. Al contrario que Heródoto, él sí conocía la lengua egipcia y podía descifrar sus escrituras. 

Sin embargo, a medida que descendía hasta la era predinástica, terminaba topándose también con la mitología. Manetón se encontró con que el pasado era demasiado lejano y que aprehenderlo de manera coherente resultaba imposible.

Inscripción con una lista de reyes, como las que estudió Manetón para dividir la historia de Egipto en dinastías.

Y no es que podamos culpar a Manetón de haber dejado escapar pistas; más bien al contrario, su trabajo fue admirable y asombrosamente concienzudo. Pero todavía no disponía de unas técnicas arqueológicas con las que indagar eficazmente en el pasado. Ni él, ni nadie hasta mucho tiempo después, de hecho. El misterio se mantuvo durante dos mil años más hasta la llegada de la era moderna. 

Durante los siglos XIX y XX se produjo una explosión del interés por la historia del antiguo Egipto y un auge de la egiptología occidental, la cual empezó a apoyarse en evidencias arqueológicas para elaborar su propia justificación del ignoto origen de aquella civilización. En un principio se recurrió a explicaciones condicionadas por una información incompleta. Dicho de otro modo: muchos asumían que la aparición de una cultura tan adelantada en aquella región de África tuvo que deberse a la influencia de un invasor exterior —procedente de un foco civilizado de Oriente Próximo, como Mesopotamia— que habría introducido grandes avances entre los habitantes nativos, más primitivos, de las riberas del Nilo. 

El paso de la primitiva prehistoria al Egipto que todos conocemos habría sido facilitado por la llegada de invasores del norte portadores de nuevos conocimientos como la agricultura, favoreciendo un progreso cultural y tecnológico que terminaría cristalizando en el Egipto de las grandes dinastías. Esta hipótesis casaba con la línea de pensamiento predominante en la historiografía europea —quizá teñida de cierto etnocentrismo, todo sea dicho—, la cual defendía una génesis euroasiática para toda gran civilización avanzada. Y además no parecía haber indicios materiales de una versión alternativa o sencillamente no se supieron buscar e intepretar. 

Sin embargo, con el transcurso de posteriores investigaciones nuevos descubrimientos arqueológicos empezaron a mostrar que la civilización egipcia sí pudo empezar a desarrollarse por sí misma desde los orígenes paleolíticos. Es más, pudo haber iniciado su andadura incluso antes de la época que se había supuesto y sin necesidad de haber sido “iluminada” por un benefactor-invasor del norte. Según aquellos nuevos hallazgos, Egipto fue una civilización genuinamente africana incluso en su origen.

Lo más curioso, sin embargo, es que el desarrollo inicial de la cultura egipcia no habría tenido lugar necesariamente en torno al Nilo. ¿Pudo ocurrir que los egipcios, tal y como los conocemos, empezasen a conformarse alejados de las orillas del río con el que inevitablemente los asociamos?

Hace unos cuantos miles de años…

Remontémonos todavía más en el tiempo, hasta la Edad de Piedra, concretamente a finales del periodo mesolítico. En el nordeste de África, por lo demás una región árida y casi completamente cubierta por el desierto, el caudaloso río Nilo constituía la única arteria portadora de vitalidad y sus riberas eran prácticamente el único lugar habitable. En sus orillas se multiplicaban plantas y animales que servían como sustento a unas primitivas poblaciones humanas que deambulaban de aquí para allá buscando algo que echarse a la boca. Al menos desde finales del Pleistoceno estuvo el valle del Nilo habitado por tribus dedicadas a las formas más arcaicas de existencia: la caza y la recolección de frutos, raíces y demás vegetales comestibles disponibles en la naturaleza salvaje. 

Aquellos grupos de cazadores no abandonaban las inmediaciones del río, ya que más allá de las húmedas riberas únicamente existía un inhóspito e interminable vacío de arena en el que no había agua ni comida y donde el clima era verdaderamente terrible.El río Nilo se desbordaba todos los años, haciendo imposible erigir ciudades permanentes en sus orillas.

Cierto es que en torno a las orillas del río abundaban los recursos alimenticios, pero no por ello la vida allí resultaba fácil.

 El valle del Nilo, como decíamos al principio, era un entorno eternamente cambiante: una vez al año las tremendas crecidas sumergían las tierras del valle por las que vagaban las tribus humanas en busca de comida. La magnitud de aquellas inundaciones resultaba completamente imprevisible. 

El río seguía ciclos dependientes de los cambios climáticos del interior del continente y lo mismo aumentaba su caudal provocando enormes y violentas crecidas que anegaban amplias extensiones de terreno, como al año siguiente disminuía aportando menos agua de la prevista, provocando que las riberas estuviesen más secas y fuese menos abundante el alimento. En mitad de semejante inestabilidad ambiental, aquellas primitivas tribus se las arreglaban para sobrevivir… pero poco más que eso. No estaban en condiciones de evolucionar y desarrollar una cultura compleja, condenados como estaban a ir y venir al dictado de los caprichos del poderoso río. Todavía no disponían de herramientas tecnológicas que permitiesen sacar provecho del fértil aluvión que dejaban tras de sí aquellas crecidas. 

Cazadores nómadas sin un hogar, no conocían la agricultura y lo único que podían hacer era perseguir a sus presas mientras avanzaban y retrocedían al compás de las inundaciones. Además, aquel terreno pantanoso y cálido escondía muchos otros inconvenientes: estaba repleto de cocodrilos, hipopótamos y alimañas varias como serpientes e insectos, especialmente las incontables legiones de simpáticos mosquitos. En las riberas había comida, sí, pero también bastantes motivos para andarse con mucho cuidado.




Con todo, el balance entre recursos e inconvenientes era favorable a los primeros. El Nilo, al menos, permitía una supervivencia básica que resultaba impensable en los áridos alrededores, en el desierto del Sahara. Así pues, durante bastantes milenios aquellos hombres de la Edad de Piedra salieron adelante en mitad de ciertas dificultades pero con abundante comida silvestre a su disposición.

Sin embargo, hace unos 12.000 años (sobre el año 10.000 a. C. de nuestro calendario) se produjo un acontecimiento que determinaría el destino de aquellas gentes para siempre: el cambio climático. Finalizó una larga etapa conocida como la Glaciación de Würm, que había durado 70.000 años, lo cual trajo consigo una inesperada modificación de los patrones climáticos a nivel planetario. En África, las lluvias anuales del monzón tropical que hasta entonces solían limitarse al centro del continente se desplazaron hacia el norte. De repente, una vez al año, una torrencial descarga de agua caía sobre pleno desierto del Sahara. 

Durante los siguientes cuatro milenios —y esta es una imagen que probablemente nos resulte bastante chocante hoy— el Sahara disfrutó de una intensa estación húmeda: cada año, en determinada época, llovía abundantemente sobre el desierto. Como consecuencia lógica, el paisaje en muchos rincones del Sahara iba a cambiar. Aquellas copiosas precipitaciones estacionales propiciaron la aparición de grandes oasis en lugares donde el terreno ofrecía depresiones y cuencas que ejercían como embalses naturales para la recogida de agua. Es decir: aparecieron nuevos y numerosos lagos en mitad del Sahara. En sus orillas se gestaron unos microclimas mucho más benignos que los del desierto circundante, donde crecía la vegetación, incluyendo pastos que podían alimentar a manadas de herbívoros: bóvidos, asnos silvestres, incluso avestruces (mucho más tarde, la pluma de avestruz sería el símbolo de la corona egipcia, lo cual estaba inesperadamente unido a la difusa memoria colectiva de tiempos muy, muy arcaicos). 

También crecían árboles que ayudaban a proteger aquellos oasis del sofocante calor. Cuando los habitantes del Nilo descubrieron la aparición de estos lagos se dieron cuenta de que allí les resultaría mucho más fácil buscarse la vida. Ofrecían un escenario más tranquilo para cazar y recolectar frutos que las inestables riberas del río, así que muchas tribus comenzaron a mudarse hacia el interior del desierto occidental. En consecuencia, la población del valle del Nilo decreció considerablemente a la par que aumentaba en los oasis lacustres del Sahara. En los lagos tendría lugar la evolución hacia otros tipos de subsistencia más avanzada, mientras que las poblaciones que permanecieron en las orillas del Nilo experimentarían una evolución bastante más lenta (aunque allí también hubo cierto avance y los grupos de cazadores terminaron por lo general reconvirtiéndose en pescadores).

Las tribus de los oasis ya no llevaban una existencia encadenada a las crecidas del río, aunque se veían sujetos a otro ciclo: el de la estación de las lluvias. El monzón africano era irregular, más que el asiático. Si algún año flojeaban las precipitaciones, los lagos más pequeños y vulnerables podían llegar a consumirse durante la estación seca, con la consiguiente falta de alimentos y los problemas de las tribus locales para intentar salir adelante. 

De todos modos, aun con aquella posibilidad de sequías, el nuevo hábitat lacustre resultaba más predecible y fácil de manejar que la cuenca del Nilo. Así que cuando las lluvias no les fallaban, aquellos humanos podían permanecer más tiempo en un mismo lugar y llevar una vida más reposada y tranquila, requisito fundamental para la consecución de determinados avances. Pasaron del nomadismo a un seminomadismo que propició una aceleración de su progreso cultural.

Un oasis lacustre en mitad del Sahara actual, que ilustra cómo pudo ser aquel hábitat durante los cuatro milenios de lluvias tropicales en los que allí abundaban lagos de muchos tamaños.

El surgimiento de una nueva sociedad

Durante las épocas en que no se veían obligados a moverse a causa de la sequía, los clanes de los oasis podían ir adquiriendo nuevos conocimientos que mejoraban la relación con su entorno. 

Paulatinamente fueron aprendiendo a domesticar algunos de los animales que los rodeaban; así dejaron de ser cazadores para dedicarse al pastoreo seminómada, aprovechando aquella hierba que bien daba como para alimentar al ganado. El pastoreo era más productivo, no tan cansado y mucho menos peligroso que la caza. Más adelante aprendieron incluso a domesticar plantas: una vez conocido el secreto de la siembra y la cosecha pudieron crear sus propios huertos, procurándose una fuente más o menos regular de hortalizas, legumbres, gramíneas (como el sorgo y el mijo) e incluso alguna que otra fruta (las cuales, por cierto, siempre escasearon en Egipto). 

Aquello marcaba el inicio de una producción agrícola a pequeña escala que serviría como base para soportar poblaciones más numerosas en un futuro. Así la agricultura egipcia nació, sorprendentemente, en mitad del Sahara y no a orillas del Nilo. 

Es más, la aparición de la actividad agrícola en la región fue anterior incluso a la de Oriente Medio, así que la agricultura no fue una importación de pueblos orientales como se pensó durante bastante tiempo

.El pequeño crónlech de Nabta Playa: un calendario astronómico de piedra casi dos mil años anterior al de Stonehenge.

Aquella migración masiva del año 10.000 a. C facilitó pues una progresiva evolución desde la caza y la recolección del Nilo hacia el pastoreo y la agricultura de subsistencia del Sahara. Durante los cuatro milenios en que la región fue mucho más habitable, aquellos hombres y mujeres llegaron a sentirse lo suficientemente confortables como para poder desarrollar una cultura que con el paso de los siglos llegaría a convertirse en la civilización de los faraones. 

Así parecen indicarlo yacimientos arqueológicos situados en el interior del desierto o cerca de los bordes mismos del valle del Nilo; yacimientos como el de Nabta Playa, situado en el sur de Egipto —alejados unos cien kilómetros de las orillas del río— en donde se hallaron restos de una de aquellas poblaciones humanas que sacaban provecho a lo que una vez fue un lago alimentado por las precipitaciones monzónicas. Culturas como la de Nabta Playa seguían teniendo un carácter seminómada pero llegaron a conseguir un dominio más avanzado de la agricultura e incluso se familiarizaron con la astronomía y el calendario. 

Disponían de instrumentos para determinar el momento del año en que se encontraban, así como para intentar predecir la llegada de la estación de las lluvias. Uno de aquellos instrumentos, por ejemplo, era una construcción de piedras dispuestas en círculo con una función astronómica. Todavía se conserva y podríamos apodarla como “el Stonehenge del Sahara”… aunque en realidad es 1000 ó 2000 años más antiguo que el propio crónlech de Stonehenge.

La presencia de megalitos —grandes rocas obtenidas en otro lugar y transportadas hasta el emplazamiento definitivo— nos habla también de que habían desarrollado un elevado nivel de organización, que podían trabajar coordinadamente y realizando esfuerzos en común bajo la planificación de sus primeros ingenieros. 

Empezaron a diseñar construcciones que iban más allá de la simple cabaña, como esculturas de cierto tamaño y tumbas cubiertas por grandes losas de piedra que parecen indicar el enterramiento de caudillos y personajes importantes. Su ingeniería había dado un salto cualitativo y eran capaces de construir pueblos que parecían seguir una planificación arquitectónica previa —incluidas estructuras subterráneas— en una época donde muchos otros grupos humanos del planeta todavía no habían abandonado las cavernas. 

También empezaron a adoptar creencias religiosas complejas en las que los cielos, el sol e incluso el ganado tenían un papel preponderante, además de un elaborado culto al Más Allá, emparentándolos con la futura religión de los faraones. Enterraban a sus muertos con ofrendas como alimentos y aperos de caza que facilitasen su tránsito al otro mundo, orientando los féretros hacia la puesta del sol porque aquella era la dirección por la que se entraba al mundo de los muertos (poniente era el lugar donde «moría» el sol cada atardecer).

 Si bien todavía no podían permitirse el lujo de llevar una existencia total y completamente sedentaria, sí establecieron aldeas que únicamente abandonaban cuando la sequía y la falta de alimentos les forzaban a ello, aunque presumiblemente regresaban a ellas en cuanto las condiciones lo hacían posible. Esto es: aparecieron poblaciones compuestas por edificaciones persistentes. Aquellos cuatro mil años de estabilidad climática posibilitaron que las antiguas tribus paleolíticas se fuesen transformando en el embrión de Egipto.

Se van las lluvias, hay que emigrar de nuevo

Vasija neolítica adornada con dibujos de botes de pesca, vegetación y pájaros.

Pero nada dura para siempre y la tranquila era de los oasis también terminó. Hacia el año 6000 a.C. se produjo un nuevo cambio climático y se revirtió el patrón que había imperado durante los cuatro milenios anteriores. 

Las lluvias monzónicas volvieron a desplazarse hacia el sur, abandonando el desierto para siempre. Los lagos del hasta entonces reverdecido Sahara comenzaron a agostarse uno tras otro, para finalmente extinguirse por completo. 

La crudeza del mar de arena comenzó a reclamar sus antiguas posesiones y los habitantes de aquellos oasis vieron que su relativamente cómoda existencia como pastores y horticultores ya no encontraba acomodo allí. Como quisiera que las agradables praderitas lacustres languidecían y morían, no les quedó más remedio que hacer el equipaje y marcharse en busca de un lugar mejor para vivir: se produjo una nueva oleada migratoria que seguía el camino inverso a la de 4000 años atrás. 

Si bien algunos grupos humanos persiguieron a las lluvias hacia el sur estableciéndose en el Sahel —la franja semiárida que todavía hoy separa el África dorada y desértica de esa otra África verde de la sabana—, la mayoría de los habitantes del Sahara tomaron el camino más fácil y volvieron a establecerse a las orillas del Nilo, junto a las poblaciones más primitivas de cazadores y pescadores que habían permanecido allí por 4000 años.

Sin embargo, los hombres y mujeres que ahora se reasentaban junto al río eran muy distintos de aquellos antepasados que se habían marchado milenios atrás. Ya no eran cazadores y recolectores, sino que poseían un arsenal de conocimientos técnicos que les permitía enfrentarse con más éxito al volátil humor del torrente fluvial. Ahora sabían cómo cuidar el ganado, en el que además de vacas empezó a haber cabras, ovejas, asnos y cerdos. También sabían cómo cultivar y cosechar sus propios vegetales, cómo excavar pozos, cómo construir cabañas dotadas de huertos, fogones, chimeneas e incluso camas de piedra; sabían como medir el tiempo y poseían considerables nociones de astronomía.

 Ahora sí podían intentar aprovechar las hasta entonces catastróficas crecidas del Nilo. Acostumbrados a ingeniárselas en mitad de los vaivenes hídricos de los lagos del interior, no tardarían en descubrir la manera de exprimir las posibilidades de aquella tierra negra de aluvión que el Nilo traía consigo desde el corazón del continente, la cual quedaba al descubierto cuando las inundaciones remitían. 

Todo lo que aquellas tribus tenían que hacer era plantar sus cultivos al retirarse la última inundación y cosechar justo antes de que se produjera la siguiente. Para cuando el río volvía a crecer y anegaba nuevamente el terreno cultivable, las tribus ya tenían sus graneros llenos, puesto que almacenaban alimentos (ahora también el trigo y la cebada) en silos erigidos al efecto. La productividad del terreno de aluvión —de hecho una de las tierras más fértiles del planeta— facilitó una sociedad de granjeros en la que se producía un creciente excedente de comida y en consecuencia un incremento de la población.

 Los inmigrantes del Sahara dominaban manufacturas como la alfarería, la cestería y la confección de tejidos de lino y cuero. También disponían de instrumentos muy cuidadosamente labrados en sílex, hueso e incluso marfil, los cuales eran cada vez más delicados y de diseño más estético, entre los que abundaban incluso los accesorios para el aseo personal (incluida la aplicación de cosméticos). También eran comunes los accesorios ornamentales para la vestimenta y los amuletos. Aquellos arcaicos egipcios vivían ya lo suficientemente bien como para preocuparse mucho por su aspecto.

Durante mucho tiempo, eso sí, siguieron habitamdo la región en condición de seminómadas. Al contrario de lo que sucedería en otras culturas como la de Mesopotamia, los egipcios no podían fundar ciudades junto al Nilo Como les había ocurrido a sus antepasados, se veían forzados a avanzar y retroceder según el capricho de las crecidas, ya que no tiene mucho sentido intentar construir una vivienda permanente allí donde el agua terminará apareciendo tarde o temprano.

 Y dado que dichas crecidas podían ser mucho más extensas de lo normal sin previo aviso, no había forma humana de fundar una aldea permanente cerca de los cultivos del aluvión y tener la garantía de que no terminaría inundada.

Quizá por ese motivo la evolución de la actividad agrícola egipcia pareció de repente estancarse y acumular cierto retraso con respecto a la agricultura surgida más recientemente en regiones como Oriente Medio. 

Es probablemente que este estancamiento fuese lo que llevó a pesnar durante un tiempo que los egipcios habrían evolucionado hacia la agricultura como consecuencia de la llegada de extranjeros que les enseñaron a labrar la tierra, ya que tras regresar al Nilo sus propios cultivos parecían más primitivos que los de otros lugares del mundo conocido. 




Con todo, aquellos clanes neolíticos seguían evolucionando y yacimientos como los de El Fayum y Merimde-Beni-Salame al norte del país o el de El-Badari al sur, parecen indicar ya un considerable grado de sofisticación, además de la diferenciación cultural entre el Bajo y el Alto Egipto que se mantendría durante el resto de su historia.La granja, elemento básico del retorno al Nilo.

Hacia el 4000 a. C. llegó a Egipto la Edad de los Metales. Las técnicas metalúrgicas empezaron a extenderse por el cauce del Nilo, aunque en este caso sí las aprendieron de sus contactos con los pobladores de Oriente Medio, donde hacia el 5500 a.C. habían surgido culturas mesopotámicas que sabían cómo trabajar el cobre y el plomo. Los primitivos egipcios habían ido ocupando territorios cada vez más extensos, contactando con otros pueblos, y además se había iniciado el intercambio marítimo. Así irrumpieron en Egipto nuevas tecnologías desarrolladas en el extranjero. 

Los egipcios, eso sí, se veían obligados a adquirir ciertas materias primas —muy especialmente los metales— mediante el comercio exterior, comprándoselas a los habitantes del Sinaí, de Nubia o de las orillas del Mar Rojo. La tierra de aluvión era muy fértil pero apenas podía encontrarse materias primas como el metal o la madera, y solamente abundaban minerales como el sílex, muy apropiado para construir útiles aunque menos resistente que el metal. Ello explica que Egipto, aun después de haber descubierto la metalurgia, continuara siendo una cultura muy aferrada a la piedra.

La llegada de la metalurgia, en todo caso, posibilitó la construcción de nuevas herramientas y por ende el desarrollo de técnicas punteras de construcción. Los egipcios estaban forzados a agudizar el ingenio debido a las particulares condiciones de su entorno y pronto volverían a sobrepasar a sus contemporáneos en cuanto a desarrollo tecnológico: gracias al metal se produjo otro considerable salto en su ingeniería y comenzaron a aplicar novedosas ideas para hacer frente al neurótico Nilo. 

Ahora podían trabajar más eficazmente la piedra. Construyeron diques y canales, infraestructuras que les permitían controlar y desviar las inundaciones en determinados puntos del trayecto fluvial, con lo que podían salvaguardar algunos terrenos del asalto de las aguas. 

Así (¡por fin!) tuvieron la oportunidad de fundar asentamientos fijos desde donde llevar una vida sedentaria que les permitiese dedicar más tiempo y esfuerzo a su propia evolución cultural. Nacieron sus primeras ciudades y dio comienzo el llamado periodo predinástico, en el que aparecieron reinos bien definidos y se siguieron conformando varias de las características que asociamos al Egipto clásico. 

Con el sedentarismo, cómo no, también se renovó su tejido industrial. La creciente productividad agrícola, pesquera y ganadera de las ciudades y sus arrabales permitió que cada vez más personas pudiesen habitar la cuenca del Nilo. Con una mayor población, más individuos se dedicaban a tareas creativas, científicas y administrativas. 

Dicho de otro modo: había más cabezas para generar nuevas ideas, había más brazos para ejecutar esas ideas y había unas autoridades centralizadas y fuertes para ordenar que efectivamente esas ideas fuesen ejecutadas. Finalmente, tras varios miles de años, los habitantes de la región habían aprendido a convivir con el ingobernable Nilo y a extraer de él todos los frutos posibles sin tener que vagar constantemente de aquí para allá.

Los restos arqueológicos muestran que comenzaron también a importar piedras preciosas, lo cual, además de demostrar que su comercio exterior estaba floreciendo considerablemente, es signo de una creciente división social y una alta sofisticación. La ornamentación de su cerámica, amuletos y demás utensilios se hizo todavía más rica. 

La planificación urbana y la arquitectura de las propias viviendas también se tornó más compleja, como sabemos por algunos enterramientos de personajes importantes en donde se han encontrado maquetas a escala de los inmuebles propiedad del difunto (una manera de que tuviese un hogar en la otra vida; ¡eso sí es atarse a una hipoteca!). Sus ritos funerarios y religiosos también seguían evolucionando, incluyendo ya las primeras representaciones de los dioses que veríamos más tarde en el panteón egipcio del periodo dinástico. 

Después del año 3500 a.C. comenzaron a erigirse los primeros templos de gran tamaño, aunque algunos todavía estaban hechos con ladrillos de adobe y no con piedra. Pero era el primer paso hacia maravillas como las pirámides. 

La aparición de construcciones cada vez más elaboradas nos habla no solamente de una creciente especialización del trabajo, sino de una lenta y progresiva subdivisión en clases sociales más definidas: con el transcurrir de los siglos terminarían surgiendo aristócratas, sacerdotes y escribas; también artesanos y comerciantes, además de los granjeros y pequeños agricultores, ganaderos, pescadores… aunque en las zonas más áridas, especialmente del Alto Egipto, continuaban concentrándose algunos grupos más empobrecidos de pastores e incluso cazadores que todavía llevaban una existencia nómada y primitiva, pero que ahora constituían poblaciones marginales en lo que era ya una civilización avanzada y floreciente. También se extendió la escritura —como los famosos jeroglíficos—, lo que realmente marcaría la entrada de Egipto en la Historia.

En resumen, estos fueron los orígenes: migraciones masivas a los grandes oasis de un Sahara donde caían lluvias torrenciales y el posterior retorno hacia el Nilo. Más adelante vendría la unificación de los dos Egiptos con sus sucesivas dinastías; los gigantescos templos, los obeliscos, las tumbas faraónicas, los palacios, las pirámides. En definitiva, la civilización egipcia tal y como nuestra común imaginación la concibe. 

En una progresión lenta pero segura, el Nilo vio cómo sus modestas agrupaciones de cazadores habían metamorfoseado en una sociedad fascinante e increíblemente compleja, bastante más sofisticada que ninguna otra que hubiese por entonces en el mundo.

No fueron los dioses, ni los atlantes, ni los extraterrestres, sino largas etapas de cambios climáticos las que posibilitaron la aparición de Egipto. A Heródoto y Manetón, sin lugar a dudas, les hubiese encantado saberlo. 

Hoy, la vieja cultura egipcia hace ya mucho que se extinguió —los agonizantes vestigios, incluyendo los últimos jeroglíficos conocidos, datan del siglo IV de nuestra era—, pero es precisamente en nuestra época moderna cuando empezamos a conocer mejor el nacimiento de una civilización tan única que algunos incluso quisieron pensar que procedía de otro planeta.

Aunque, bien mirado, un planeta donde llovía en el Sahara era realmente otro planeta. Si hoy realmente nos sobreviene un cambio climático, quién sabe en qué nos convertiremos. Quizá dentro de dos mil años habrá un Heródoto que contemple con fascinación nuestros rascacielos ya vacíos y se pregunte «¿de dónde surgió aquella gente?».

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...