martes, 15 de octubre de 2019

Descubren Enorme Laberinto Circular junto a las Lineas de Nazca

Resultado de imagen de enorme laberinto circular junto a las líneas de NazcaEl trazo de un laberinto, cuya dimensión supera los cuatro kilómetros de extensión, fue descubierto en la misma región de las Líneas de Nazca.

Tras cinco años de investigación y luego de recorrer minuciosamente más de 1,500 kilómetros de desierto, miembros del Departamento de Antropología y Arqueología de la Universidad Bristol, confirmaron el descubrimiento de un laberinto circular en la zona donde se ubican las famosas Líneas de Nazca, en Perú –ubicadas a unos 400 kilómetros de Lima–.

Recorrer el misterioso trazo de este geoglifo, que mide más de cuatro kilómetros y fue creado hace entre 1,500 y 2,000 años, le tomaría a una persona alrededor de una hora. “El laberinto probablemente fue construido a mediados de los 800 años que duró el periodo Nazca, alrededor del 500 d.C.




A diferencia de algunas de las más famosas figuras zoomorfas, la forma irregular del laberinto sugiere que no fue pensado para que pudiera percibirse desde el aire, sino para experimentarse desde adentro. Fue diseñado para ser caminado” afirma Clive Ruggles, investigador de la Universidad de Leicester.

Hasta ahora se desconoce con precisión la función de este laberinto, sin embargo en múltiples culturas se utilizaron este tipo de figuras con motivos místicos –por ejemplo, las catedrales góticas del norte de Francia albergaban laberintos destinados a consumar el momento final de las largas peregrinaciones que los feligreses completaban–.

 Lo que hasta ahora es evidente para los arqueólogos es que este geoglifo cumplía con una función distinta al resto de trazos que han hecho de esta región, Nazca, un lugar mundialmente famoso.

zonaparanormal
Fuente: http://veritas-boss.blogspot.com.es/2013/01/descubren-enorme-laberinto-circular.html

lunes, 14 de octubre de 2019

¿Qué es esta Misteriosa Construcción que un ex agente de la CIA encontró en el Desierto Chino?

Un analista de la CIA retirado y llamado Allen Thomson estaba contemplando, desde la comodidad de su salón, el paisaje de la ciudad de Kashgar, al suroeste de China a través de Google Earth cuando dio con el misterio.


En realidad no era un misterio lo que andaba buscando sino una construcción sobre la que había visto en una web de noticias sobre viajes espaciales, pero lo que encontró fue mucho más intrigante: un complejo de enormes dimensiones sobre el que no hay ninguna información, sito en mitad del desierto chino, cuya presencia absolutamente nadie ha logrado explicarse.

No es la primera que Allen Thomson descubre algo de lo que nadie más tenía constancia. Este hombre, que trabajó para CIA entre 1972 y 1985 y que luego fue consejero en el Consejo Nacional de Inteligencia estadounidense hasta 1996, es algo así como un explorador del siglo XXI, de los que ya no van en barcos si no a través del satélite y usan Internet.





En 2008, encontró un búnker en el que, se sospecha, Irán alberga misiles. Cuando la fuerza aérea israelí destruyó un desconocido complejo en Siria, fue él quien elaboró un informe (de 812 páginas, nada menos) sobre el tema. Se ve que el jubilarse no ha podido con su vocación.

[Te puede interesar: El misterio de Urooj Khan, el ganador de la lotería que murió envenenado antes de ingresar su premio]

Pero nada de esto le ha ayudado a identificar el misterioso complejo en el desierto chino. "No tengo ni idea de qué puede ser", ha confesado por correo electrónico. "Pero es enorme, de estructuras grandes y aspecto curioso y diría que fue erigido con considerable prisa".

Así que esta vez ha reclutado la ayuda de los internautas de todo el mundo: ha tomado unas diez imágenes de la foto para que el público pueda elucubrar de qué se trata este nuevo hallazgo.

A lo mejor a la exploración 2.0 le falta un poco de rodaje antes de servir para fines productivos.

Fuente: Wired

domingo, 13 de octubre de 2019

Los Moais enterrados en la Isla de Pascua, tienen Cuerpo y aparecen Misteriosas Inscripciones en ellos



Hasta ahora la mayoría de los Moais de la Isla de Pascua, aparecían con el torso y la cabeza descubierta. Otros parecían ser únicamente una cabeza. La cuestión es que hasta hace apenas un año, a nadie se le había ocurrido que las cabezas de los Moais, pudieran ser Moais completamente enterrados al igual que los que aparecían desenterrados.

 La mayoría de los documentales sobre la Isla de Pascua y los datos empíricos sobre las misteriosas estatuas que se ofrecían al público, obviaban esta cuestión. (Lo cierto, por increíble que pueda resultar es que ya se sabía desde 1915). En concreto fueron Katherine y William Scoresby los que primeramente expusieran los diagramas de los primeros torsos de los Moais.





Pues la sorpresa, por obvio que parezca es que en pleno siglo XXI, hasta hace un año aunque ya se sabía desde 1915 que las cabezas de Moais emergentes en la isla, contenían un cuerpo bajo tierra, que en algunos casos supera los 8 metros de profundidad, nadie quería hacer publicidad de la excavación que se estaba llevando a cabo.

Naturalmente, ante semejante hallazgo, como siempre, comienzan las presiones de aquellos que consideran que es mejor mantenerlos enterrados, o tapar el hallazgo. Pero en este caso los arqueólogos obviamente no están dispuestos a dejar de desenterrar el misterio. Así que una entidad privada sin ánimo de lucro como es http://www.eisp.org/ ha asumido la competencia de llegar al fondo del asunto.

Igualmente, sucede con las misteriosas inscripciones que figuran en algunas de las figuras. Así las cosas. ¿Cómo es posible que no se haya comenzado con las excavaciones de semejante descubrimiento si como algunos aducen, ya se conocía desde hace casi un siglo?. ¿Tan poco interés revelaba para la comunidad científica un hallazgo de semejante envergadura?. Es extraño, pero la clave está en la profundidad de los Moais.

Si se demuestra que la profundidad es de 8 metros en la excavación, estaríamos sin duda ante una antigüedad superior a 15.000 años, lo que nos colocaría en un evento con tsunamis próximo a la última glaciación, algo que sería incompatible con la existencia de escritura, al menos en base a los actuales axiomas Ortodoxos de la Ciencia.

 ¿Acaso es esta la razón por la que se pretende datar a los Moais en la época del año 1500 de nuestra era?

Los datos no cuadran a juzgar por las evidencias, a menos que los enterraran, pero entonces no se explicaría por qué los que están descubiertos carecen de inscripciones y los que están enterrados presentan inscripciones y son de mayor tamaño que los que no están enterrados.

No parece tener mucho sentido enterrar los más grandes y con inscripciones que nadie leerá, y en cambio dejar al descubierto los de menor tamaño sin inscripción alguna.


Por el momento los datos de la escritura presente en los Moais y de los expertos que están intentando descifrar los textos, permanecen en el anonimato para evitar presiones, pero en palabras del director de la exploración:

La hipótesis más probable es que una ola gigante barrió la ex isla y su antigua civilización, que se perdió en las brumas del tiempo. Las estatuas no fueron enterradas, pero el paso del tiempo, el escombro y el polvo borraron a esta civilización, de la cual no se sabe nada. Se cree pudo estar el mito de la Atlántida y del continente cuyas leyendas resurgieron con este descubrimiento excepcional.





Con el tiempo conoceremos más detalles de los responsables de la excavación, y de la traducción de los textos encontrados en algunas de las estatuas que han desenterrado. Una cosa está clara. Demasiado peso y tamaño para mover las estatuas hace 15.000 años. Definitivamente otro gran misterio de la arqueología aún sin resolver.

Envergadura de los Moais enterrados y detalle de las inscripciones.





Detalle mapa de proporciones de los Moais.


Algunos llegan a medir más de 8 metros de cuerpo desde la base del suelo. Saquen sus propias conclusiones.

Gentileza de eisp.org para StarViewerTeam International 2012.


 

sábado, 12 de octubre de 2019

Nuevas Revelaciones de las líneas de Nazca

Resultado de imagen de Nuevas revelaciones de las líneas de Nazca

Un estudio de dos científicos británicos documentó las Líneas de Nazca del desierto de Perú en un nuevo detallado mapa satelital agregando un nuevo trazado y revelando que fueron creadas entre 2100 y 1300 años atrás.

El doctor Nicolas Saunders del departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Bristol y el profesor Clive Ruggles de la Universidad de Leicester caminaron 1500 kilómetros en el Desierto de Perú y estudiaron los trazados y las Líneas de Nazca dibujadas en la arena entre los años 100 a.C y 700 d.C.





Los científicos estudiaron las capas del lugar y fotografiaron las cerámicas asociándolas a la nueva cartografía digital satelital. Según el equipo será el estudio más detallado hasta la fecha.

A parte de las clásicas Líneas de Nazca en el lugar descubrieron un nuevo diseño visto a simple vista y que tiene una forma laberíntica y un espiral, pero que la única forma de conocer su existencia es caminando por sobre su longitud de 4,4 kilómetros de distancia. Ver trazado.

Según Ruggles este complejo trazado lo descubrió en 1984, pero solo ahora pudo interpretarlo con los nuevos datos científicos y por la experiencia de haber caminado en él.

Cree que probablemente fue construido alrededor del año 500 d.C. Por su forma irregular estima que no era para verse desde el aire como las características Líneas de Nazca. Otra observación que notaron es que nadie ha recorrido últimamente el laberinto en su totalidad.

Saunders explicó que hay muchas rutas transdesérticas, que se observan muy usadas en la antigüedad y que sólo tenían un propósito funcional, pero que son muy diferentes a las líneas rectas con formas de flecha o formas geométricas.

Para los investigadores “las formas geométricas parecen más propensos a haber tenido un propósito espiritual y ritual”.

Entre las teorías citadas por Saunders y Ruggles, también está la explicación de que estos dibujos están relacionados a extraterrestres que visitaban nuestra Tierra.

“Sugerimos que la importancia real de algunos de estos dibujos del desierto estaba en su creación más que cualquier uso posterior físico”, señalan los autores, según informa la Universidad de Bristol.

viernes, 11 de octubre de 2019

De REMOLINOS y PUERTAS (una Historia Real)


Determinados caminos y vórtices energéticos, corrientes

telúricas, confluencias de corrientes subterráneas de agua, cuevas y simas, montañas con características determinadas, son espacios de vibración peculiar donde tienen lugar efectos ajenos a nuestro entendimiento, pero que son lógicos caminos que ciertas clases de personas y seres usan a su conveniencia.

Por Ramón Bello Cuadros (Ra. ) 

Hacía tiempo que no me encontraba a mi amiga Julia, ella... pequeñita y afable, fuerte y delicada, con aquella fortaleza que dan los años difíciles y los sinsabores de una vida (la misma que te direcciona hacia las circunstancias que te han de servir de enseñanza "el que los aproveches, solo es cosa tuya") sigue el sendero de su vida con una actitud ejemplar.

Ella es un pozo de historias sorprendentes, de curaciones extrañas, de visitantes impalpables pero visibles y reales, de causas con efectos y efectos sin causas aparentes.




Nacida en el 38 del siglo pasado, en plena guerra civil, los difíciles años posteriores hicieron que despertase a una realidad donde el que acepta las condiciones (vive), el que no las acepta, (se amarga).

Ella y su familia vivían en una casa en la que habían convivido con sus abuelos, y de siempre habían conocido las leyendas que giraban en torno al pozo existente, de allí salían remolinos (cuando llovía, nevaba, o simplemente cuando había polvo en suspensión los remolinos se hacían visibles) la vida y la subsistencia seguían siendo difíciles.

Julia observaba el pozo, Julia observaba los remolinos, se quedaba mirando... otras veces jugaba con el resto de las niñas, pero cuando podía, se quedaba a observar escondida y desde prudente distancia esa puerta del remolino.

Solo cuando los remolinos se hacían visibles ella veía extrañada Seres entrar y salir por los vórtices, de esta manera vivió conociendo lo que a nosotros nos es desconocido, sin enfrentarse a ello, aceptándolo como natural, como la vida misma, y así pasaba su tiempo mientras jugaba con seres pequeños y coloridos que (ella afirma) vivían entre las flores y entraban y salían a su antojo.

Mucho tiempo después mi amiga Julia enfermó, unas arritmias cardiacas la mantenían pendiente y dependiente de alarmados médicos y costosas medicinas.

Una noche de las muchas que se encontraba despierta, vio como unos seres vestidos de verde caminaban por su brazo y se introducían en su cuerpo a lo que no prestó demasiada atención ni importancia, pues había contemplado cómo seres altos vestidos de blanco así como otros diferentes entraban y salían del (remolino).

Cuando extrañada les preguntó que hacían allí, por qué se introducían por su brazo en su vena, le contestaron que la estaban curando, que ella tenia que ser fuerte para afrontar todas las circunstancias que se iban a presentar en un futuro.

Así pasaba el tiempo y cuando le llegó el día esperado de volver al médico, en el siguiente chequeo y con los resultados de los correspondientes análisis clínicos, el médico atónito comprobó como la dolencia y enfermedad de Julia no aparecían como otras veces, habiendo desaparecido, se repitieron en uno y otro sitio con los mismos resultados su dolencia, pasó a ser historia y su recuperación, la normalidad.

En una de las apariciones en las entradas de otros Seres, ella les preguntó ¿………? Quienes sois, que hacéis aquí.

¡Somos vuestros hermanos Blancos! respondieron, y estamos aquí para enseñaros que tenéis que aprender que la aceptación de vuestra vida y el aprendizaje a través de vuestras acciones es lo único que debe importaros!

La madre de Julia inquieta (como madre) hizo que taponasen el pozo, pero los remolinos seguían haciéndose visibles y los movimientos de seres seguían su camino a pesar del cierre del pozo.

Por otras circunstancias, la casa fue abandonada y demolida, pero el pozo, los remolinos y el movimiento de seres aún hoy existen.

Esto me recuerda que cuando yo era pequeño mis padres, mis tíos, abuelos y otros mayores, me referían casos parecidos de apariciones de (los hombres de negro, seres altos, enjutos, tocados con vestidos negros y sombrero) aparecían en las carreteras y caminos de la Sierra de Cazorla, aparecían cuando había una muerte, aparecían en los cementerios y también aparecían cuando la violencia se hacía presente en lugares desiertos y despoblados, (se llevaban las almas de los muertos y a veces hasta los vivos desaparecían).




Determinados caminos y vórtices energéticos, corrientes telúricas, confluencias de corrientes subterráneas de agua, cuevas y simas, montañas con características determinadas, son espacios de vibración peculiar donde tienen lugar efectos ajenos a nuestro entendimiento, pero que son lógicos caminos que ciertas clases de personas y seres usan a su conveniencia.

Nota:

No todo lo que se ve se entiende, no todo lo que se entiende se ve.

Existen verdades y manifestaciones absolutamente naturales las cuales no se perciben con nuestros sentidos, pero no por eso dejan de existir aunque nuestro entendimiento no les encuentre explicación.

Realidades más allá de nuestras percepciones a veces se hacen presentes y nosotros... empeñados en mirar nuestro propio ombligo.

Consejo:

Sé curioso y no te cierres, cuando por la noche te encuentres en la cama y oigas unos pitidos agudos en tus oídos, déjate llevar pues tu espíritu sale de tu cuerpo y tú eres consciente de esa manifestación tuya.

Abrid los ojos, poned las antenas, esperad sin miedo, activad vuestra curiosidad solo observando el mundo en que vivimos, seguro que os sorprendéis y os alegráis.

Un abrazo que os ilumine.

jueves, 10 de octubre de 2019

La Isla Secreta de Pohnpei

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Debajo de la isla de Pohnpei, en el oceano Pacífico, se esconde una página secreta de la historia de la Humanidad.


Por esta razón, los iniciados de la hermandad de los 'tsamoro' le dan a su isla justamente este nombre: «Sobre el secreto».

Un lugar que le sigue ocultando al extraño gran parte, precisamente, de sus conocimientos secretos.

El único que ha trascendido más allá de sus límites, sigue sin estar resuelto: frente a sus costas se asientan las ruinas de la enigmática ciudad acuática de Nan Matol, construída —nadie sabe cuándo ni por quién— con gigantescos bloques de basalto sobre 91 islotes artificiales. Invadida por la jungla y los manglares, continúa siendo para los nativos una ciudad prohibida, que —de acuerdo con su tradición— acecha con la muerte a quien osa permanecer en ella después de la caída del Sol.

En este enclave de las Carolinas orientales, en la Micronesia, averigué sobre el terreno cuanto allí se esconde. Acumulando vivencias en la jungla de los montes y en los manglares de las aguas litorales, conviviendo con los transmisores del conocimiento de la isla, he ido recomponiendo el rompecabezas de la desafiante historia de Pohnpei —descubierta por navegantes españoles en el siglo XVI— que mantiene a muerte un solo principio: no revelar jamás todo lo que alberga.




En 1939 había aparecido en la Prensa alemana una curiosa noticia: afirmaba ésta que submarinistas japoneses habían efectuado inmersiones en la isla carolina de Ponape (la antigua Pohnpei) y habían sacado del lecho del mar trozos de platino. Pero no de alguna formación natural recubierta de coral, sino de un tesoro submarino.

Noticias posteriores afirmaban que en la costa oriental de Pohnpei se hallaban diseminadas en una amplia área misteriosas construcciones cubiertas por la jungla: un sistema de canales, muros ciclópeos, ruinas de fortificaciones, ruinas de palacios…

UNA CIUDAD SUMERGIDA

Ya mucho antes de la primera gran guerra —explicaron los nativos— buscadores de perlas y comerciantes japoneses habían efectuado sondeos clandestinos en el fondo del mar.

Hasta que los submarinistas regresaron con narraciones fabulosas: allí abajo se habían podido pasear por calles en parte bien conservadas, si bien recubiertas por moluscos, colonias de corales y otros habitantes marinos, amén de algún que otro vestigio de ruinas.

Desconcertante había sido, según ellos, la visión de numerosas bóvedas de piedra, columnas y monolitos.

Esta misteriosa ciudad submarina albergaba tesoros concretos, debiéndose hallar en el centro de la misma una especie de panteón de los nobles del lugar, cuyas momias yacían allí. Pero aquí viene lo asombroso: cada una de estas momias estaría encerrada en un sarcófago de platino.

Estos son los sarcófagos que —ya en época de la dominación japonesa de la isla, o sea entre las dos guerras mundiales— habrían localizado los submarinistas nipones. De acuerdo con estos testimonios, habrían ido extrayendo platino del fondo marino hasta el momento en que dos submarinistas ya no volvieron a emerger. Desaparecieron sin dejar rastro, llevándose consigo su moderno equipo de inmersión y de trabajo: jamás nadie volvió a verlos.

RUMBO AL ENIGMA

Pohnpei se presentaba como un reto fascinante. Pero quedaba una sola duda: ¿se trataba de comentarios fantasiosos de gente ávida de sensacionalismo? Para despejarla, valía la pena estar volando, como lo estábamos haciendo Miquel Amat y yo, en pos del Sol.

«Allí la gente no va». Que esto no lo hacía nadie, que la gente se iba, pues… a Hawaii o a las Fidji, pero allí no: "Allí se comen a la gente", me decía un oficial de inmigración en el aeropuerto neoyorquino John F. Kennedy. Mal informado estaba el funcionario yanqui sobre las actuales preferencias culnarias de los pohnpeyanos, pero menos aún sabían en las agencias de viaje de la otra costa americana: "¿Y eso dónde cae?

Es la primera vez que lo oigo", me confiesa un veterano empleado de la 'Western Airlines' en Los Angeles. En eso, parecía evidente que el inquisidor de New York había tenido razón: a Pohnpei la gente no iba.

Ya en pleno Pacífico, a mitad de camino entre Los Angeles y Pohnpei, con más de 15.000 km de vuelo a las espaldas desde nuestra partida de Barcelona y con todavía algo más de 4.200 km de sobrevuelo del oceano Pacífico por delante, tampoco habían oído hablar nunca de Pohnpei. Ni siquiera el experimentado taxista hawaiiano que nos llevó del aeropuerto de Honolulu a la playa de Waikiki.

Unicamente el gerente del restaurante 'Tahitian Lanai' en Waikiki supo aportar algo concreto; conocía Pohnpei: que si lo nuestro era el masoquismo, que fuéramos allí. Pero que el Pacífico ofrecía mil rincones para visitar antes que éste.

EL NOVENO ATERRIZAJE

Al día siguiente nos esperaba por fin nuestro noveno y definitivo aterrizaje desde que partimos de Barcelona. El volante correo del Pacífico nos había llevado de Honolulu al atolón de Johnston, de allí al de Majuro, y de éste a la base de missiles de Kwajalein.

Después de haber estado sobrevolando y aterrizando en atolones que eran superficies desérticas y absolutamente planas que a duras penas rebasaban en algún metro el nivel del mar, el espectáculo que hora y media más tarde se ofreció a nuestros ojos a la izquierda del avión, cuando surgimos por debajo de la capa de nubes, fue realmente impresionante: una lúgubre mole de montañas totalmente cubierta de espesa jungla de un pegajoso color verde oscuro, aparecía envuelta en sus cúspides más elevadas por neblinas y nubarrones blancos, grises, pesados.

Sobrevolamos los arrecifes de coral del extremo norte de la isla, e inmediatamente surgió un poco más a la izquierda el islote sobre el que se extiende el campo de aterrizaje de Pohnpei. Aterrizaje —huelga decirlo— sin ayudas de tierra: a ojo.

VIGILANTES SOMBRAS NOCTURNAS

Al segundo día nos instalamos en una cabaña de madera con cubierta de hoja de palma, cuyos lados ofrecían amplias franjas abiertas por las que pasaba el aire pero nunca la lluvia, abundante lluvia en esta isla, que cae intermitentemente durante 300 de los 365 días del año.

A una temperatura media permanente de 27-28°C, este tipo de alojamiento es el único idóneo para el lugar. Tuvimos que acostumbrarnos a compartir el interior del habitáculo con lagartos, lagartijas, sapos, caracoles gigantes y la visita diaria de una rata. Pero todo esto quedaba compensado por la magnífica vista tropical que desde nuestra cabaña disfrutábamos sobre la Bahía de la Mala Acogida, como la bautizaron cuando la descubrieron en enero de 1828 unos navegantes rusos, a causa del poco hospitalario carácter de sus moradores.

En la primera noche de estancia en la isla ya tuvimos una clara muestra de que allí nos preguntarían más de lo que nos dirían. Fuimos a dar una vuelta a pie para la primera toma de contacto con el nuevo entorno. La oscuridad, total. Solamente la tenue luz de alguna vela o quinqué en las cabañas cercanas. Sin previo aviso rompió a llover bastante torrencialmente, a lo cual no tardaríamos a acostumbrarnos. De la oscuridad surgió una figura igual de oscura que nos invitó por señas a seguirla. Nos ofreció cobijo en la cercana cabaña de reunión de los hombres del lugar.

Estaba ocupada por unos quince individuos que nos fueron estudiando en silencio, mientras dos de ellos se alternaban en hacernos preguntas concretas sobre nuestra estancia en Pohnpei: qué habíamos venido a hacer aquí, cuándo habíamos llegado, qué lugares pensábamos visitar, y —algo que parecía interesarles especialmente— cuándo volvíamos a abandonar la isla. Intenté ganar tiempo con respuestas evasivas hasta que paró de llover.

Continuamos nuestro solitario deambular de exploración nocturna del terreno, cuando un silencioso movimiento oscuro a mi espalda coincidió con una pregunta: «¿Me das fuego?» Volvía a ser el mismo individuo que nos había invitado a la cabaña de los hombres, ahora acompañado de uno de nuestros interrogadores: «¿A dónde os dirigís por este camino?» Estaba claro que, al igual que en el Kim de Rudyard Kipling, también la noche de Pohnpei iba a estar llena de ojos…

SUS ANTEPASADOS APLICABAN TECNOLOGIAS MAGICAS

Resultado de imagen de Isla Secreta de PohnpeiEntre aventuras, con tiento y con paciencia, logré conectar con el paso de los días con algunos de los transmisores del conocimiento ancestral de la isla —a la que James Churchward consideraba asentamiento del santuario del supuesto continente hundido de Mu—. El enigma principal que ofrece son las ruinas de Nan Matol.

Con respecto a ellas, la arquología oficial reconoce abiertamente su desconocimiento absoluto sobre la finalidad de las más impresionantes ruinas del océano Pacífico; es más, de la única ciudad en ruinas que puede visitarse en los 166 millones de km2 de dicho océano.

Pero además de este enigma principal, arqueológico, existe un foco mágico de la isla, oculto en la abrupta espesura de la jungla de Salapwuk, en las alturas montañosas del reino de Kiti, en el suroeste de Pohnpei.

Allí y en otros puntos de la isla, la memoria de los pohnpeyanos perpetúa hasta hoy el recuerdo de gigantes, el recuerdo de personas que sabían volar, el recuerdo de una raza que recurría a asombrosos poderes mágicos que permitían el transporte aéreo de grandes bloques de piedra. El recuerdo claro de la conexión celeste y de la realidad del vuelo posible, en la antigüedad.

ORIGENES INICIATICOS


Pero vayamos a los orígenes de esta isla absolutamente mágica: Pensile Lawrence, uno de los transmisores vivos de la historia esotérica de Pohnpei, me contó por fin, al cabo de dos interminables semanas de evasivas y de negativas a la ansiada entrevista, esta historia de sus orígenes:

«Nueve parejas —nueve mujeres y nueve hombres— erraban en una canoa por el ancho mar, buscando una tierra nueva en la que establecerse. En esto pensaban cuando se toparon con un pulpo hembra de nombre Letakika. Cuando éste averiguó el motivo de su viaje, les indicó un lugar del océano en el que había una roca que surgía por encima de las olas.

Las nueve parejas prosiguieron su camino y hallaron la roca. Sobre ella comenzaron a construir la isla. Luego, dejaron en ella a una pareja, un hombre y una mujer, mientras que el resto volvieron a marchar. El nombre del hombre que se quedó en la isla no tiene importancia; no tenía nombre. Sí lo tenía el de la mujer: se llamaba Lemuetu. Lemuetu es la primera madre de Pohnpei. Por ello sus habitantes se asientan sobre un matriarcado. En su canoa, las nueve parejas llevaban alimentos para comer y para plantar en la nueva tierra.»




Este escueto y a la vez completo relato iniciático sobre los orígenes de la roca prima de Pohnpei, es un compendio de conocimientos ocultos. Aquí, en el breve espacio de un artículo, no ha lugar para explicaciones más amplias, que sí están recogidas en cambio en mi libro Sobre el secreto (Plaza & Janés Editores, 1985). Apuntaré aquí solamente que el 9 es —para las empresas de la especie humana— el símbolo del nacimiento.

Entre otras, lo refleja así claramente por ejemplo la cábala lingüística de las voces «nueve-nuevo-nave-huevo» («novem-novum-navis-ovum»), que cobra todo su vigor en el gay saber de los argotiers, en el argot de aquellos que construían la obra en el país del gallo, en la Galia: «neuf-neuf-nef-oeuf». En el relato pohnpeyano reaparecen estos mismos elementos: la nave, tripulada por nueve parejas, para construir un país nuevo, lo cual significa un nacimiento, simbolizado por el huevo.

EL VIAJE DE NOÉ

Ahora bien, las características de la nave-canoa, con alimentos y plantas parta sembrar en el país nuevo, el hallazgo de una roca de tierra firme sobre la cual establecer un nuevo núcleo humano, la indicación de la cercanía de la nueva tierra por parte de un animal —aquí es un pulpo—, la equiparan a la nave-arca de Noé que navega igualmente en busca de la nueva tierra.

Y en la misma cábala lingüística de quienes construyen bajo el signo del gallo, Noé es la radical de Noëlle, la natividad, el nacimiento. Con lo que seguimos en la constante 9 indicada en el relato primo de Pohnpei: en 9 ciclos (=meses) se forma (= nace) el ser humano.

Y —como no podía ser menos— exactamente cada 9 meses se reunían en Salapwuk —en cuyas espesuras se conserva la roca original de la isla, aquella que sirvió para su nacimiento—, el principal lugar de culto de Pohnpei, todos los iniciados, para unas celebraciones a las cuales estaba vedada la asistencia a todo extraño.

Por 
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