martes, 1 de octubre de 2019

El Sonido como Arma en la Antigüedad


Yahveh dijo a Josué: -Mira, yo pongo en tus manos a Jericó y a su rey. Vosotros, valientes guerreros, todos los hombres de guerra, reodearéis la ciudad, (dando una vuelta alrededor. Así harás durante seis días. Siete sacerdotes llevarán las siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca. El séptimo día daréis la vuelta a la ciudad siete veces y los sacerdotes tocarán las trompetas). 

Cuando el cuerno de carnero suene (cuando oigáis la voz de la trompeta), todo el pueblo prorrumpirá en un gran clamoreo y el muro de la ciudad se vendrá abajo. Y el pueblo se lanzará al asalto cada uno por frente a sí……” (Libro de Josué 6-2, Toma de Jericó).

Este relato bíblico es a menudo puesto de ejemplo, por aquéllos que creen ver la posibilidad de la utilización de sofisticada tecnología en la antigüedad. Más concretamente en la utilización de un arma basada en determinadas frecuencias de sonido, capaces de tirar abajo, como es el caso, los muros de la antiquísima ciudad de Jérico, poseedora de unas impresionantes fortificaciones que se extendían a lo largo de toda la ciudad. 




Éstas tenían una superficie aproximada de tres hectáreas, que fueron sacadas en parte a la luz entre 1.907 y 1.909 por una expedición arqueológica germanoaustríaca, destacando principalmente una torre maciza de piedra que en la actualidad alcanza los nueve metros de altura y un diámetro muy similar, murallas de una envergadura de hasta siete metros y una anchura, en su parte superior, de 1,5 metros.

En algunas zonas la muralla está compuesta de dos muros que discurren en paralelo distantes el uno del otro entre tres y cuatro metros. 

Delante del muro se encontraba un foso de casi tres metros de profundidad y ocho metros de ancho, tallado en la roca, lo que supone un gigantesco esfuerzo, si tenemos en cuenta las herramientas tan primitivas que, supuestamente, poseían los moradores de Jericó. 

Como podemos ver un impresionante reducto defensivo para la época, de manera que sólo una intervención “divina” como nos relata la Biblia pudo facilitar los planes de Josué y el pueblo de Israel en su conquista a sangre y fuego de la “tierra prometida”. ¿Leyenda, mito, exceso de imaginación por parte de quienes propugnan la posibilidad de un “arma acústica”?. 

En noviembre de 1.922 el arqueólogo americano Howard Carter sorprendía al mundo con el anuncio del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, donde encontró uno de los conjuntos de tesoros más importantes hasta el día de hoy realizados.

 Klaus-Ulrich Groth escribió un artículo en el Ancient Skies de lengua alemana, posteriormente traducido por G.T.Sassoon al ingles en el número de mayo/junio 1.996 de lengua inglesa, que nos relata un interesante suceso…: 

“…… En una caja de la Galería 26 del Museo Egipcio del Cairo, hay dos trompetas que fueron encontradas en la Tumba de Tutankamón. En el Catalogo Munro & Boltin enumera una de ellas como la número 12 y es descrita como una -trompeta con sordina-. 

La otra trompeta esta hecha de plata y cobre, y, por alguna razón desconocida no está catalogada, sino solamente referida como un ejemplo de las trompetas encontradas en la Tumba, aunque ésta es de una mayor calidad a la catalogada. 

Dicha trompeta no está fuera de poseer historia, sin embargo, para entre el personal del Museo la historia de esta particular trompeta comienza cuando siendo limpiada en 1.954, alguien intentó soplarla, y en ese mismo momento la electricidad de todo el Alto Egipto falló.

 En 1.974, limpiándola de nuevo, y no teniendo constancia el personal del anterior evento, fue soplada de nuevo, y el poder energético se vino abajo esta vez sólo en la región de el Gran Cairo. 

Ambos incidentes puden ser demostrados como ocurridos, por los documentos archivados en la estación generadora de electricidad, de la caída inexplicable a cero ocurrida en aquel tiempo, y también en los artículos de los periódicos egipcios de aquel tiempo.Sin embargo, la relación con la -soplada- de la trompeta de Tutankamón no está completamente establecida. Allí nunca hubo ninguna investigación oficial técnica……” 

Una vez más nos adentramos en el mundo de las “casualidades”, como seguro que catalogarían este tipo de incidente sucedido en el Museo Egipcio del Cairo si tan sólo se molestasen un poco en investigarlo. 

Otro sorprendente dato lo aporta Erich von Däniken en su libro Regreso a las Estrellas donde hace la siguiente observación: 

“……En la primavera de 1.964 el Instituto de Investigaciones Electroacústicas de Marsella, se trasladó a un nuevo edificio. Poco días después del traslado, varios colaboradores del profesor Vladimir Gavreau empezaron a quejarse de dolores de cabeza, náuseas y prurito; algunos se encontraban tan mal, que temblaban como hojas. 

En un Instituto que se ocupaba de cuestiones relacionadas con la electroacústica, no tardó en sospecharse que aquellas molestias podrían ser causadas por radiaciones incontroladas de alguna parte de los laboratorios. Los científicos se esforzaron por encontrar la causa del malestar, para lo cual examinaron todo el edificio con detectores de alta sensibilidad. 

Se encontró el motivo. 

No se trataba de frecuencias eléctricas incontroladas, sino de ondas de baja frecuencia que partían de un ventilador y que habían comunicado a todo el edificio una vibración de infrasonido. 

Aquí se produjo una de esas felices casualidades que tan a menudo ayudan a la investigación. Hacía ya veinte años que el profesor Gavreau trabajaba como especialista en la investigación de las ondas sonoras. Tras el incidente, se dijo que lo que aquel ventilador había hecho -sin proponérselo-, también se podría hacer experimentalmente. 

De este modo, y ayudado por sus colaboradores, construyó en el propio Instituto de Marsella, el primer cañón acústico del mundo. A una reja, en forma de tablero de ajedrez, se ataron sesenta y un tubos flexibles, por los que se hizo pasar aire a presión regular, hasta que se percibió un tono, aún audible, en 196 Hz. 

El resultado fue devastador: las paredes de la nueva construcción se agrietaron, y los estómagos e intestinos de los que trabajaban en el laboratorio empezaron a vibrar dolorosamente. El instrumento tuvo que ser detenido en seguida. 

Este primer experimento permitió al profesor Gavreau sacar sus consecuencias: hizo construir instalaciones protectoras para el equipo que manejaba el cañon acústico, tras lo cual encargó una verdadera -trompeta de la muerte- , que desarrollaba hasta 2.000 W. y emitía ondas sonoras de 37 Hz. No se pudo probar en marsella con toda su efectividad, porque habría destruido todos los edificios en varios kilómetros a la redonda……” 

Del mismo modo se recurre a términos de “leyenda, mito o fantasía” una vez más, a los relatos de antiguos cronistas árabes que aseguraban que los antiguos egipcios lograban hacer volar de forma mágica, enormes bloques de piedra en sus procesos de construcción, con tan sólo introducir unas láminas entre las piedras y entonar determinadas notas musicales interpretadas por sacerdotes que conocían los secretos del poder del sonido. 

Y no tan sólo sucedían estos “mitos” en el antiguo Egipto, en el lejano Océano Pacífico, en la Isla de Pohnpei, capital de los Estados Federados de Micronesia y a unos 1.600 kilómetros al nordeste de Nueva Guinea, se encuentra una inmensa ciudad de piedra megalítica llamada Nan Madol, con una extensión de 28 kilómetros cuadrados repartida entre casi cien isletas de arrecife y coral, con numerosos canales artificiales que la convierten en “La Venecia del Pacífico”. 

Es en este lugar, donde las leyendas aseguran, que al igual que en el antiguo Egipto, los enormes bloques de piedra cuyo peso oscila entre los 20 y 50 toneladas , eran hechos volar mágicamente y los hombres incluso podían montar en ellas mientras volaban por el aire y eran colocadas en las islas entre los canales del océano

. ¿Era ésta acaso la misma magia que la utilizada por los egipcios, para hacer volar los bloques de piedra?. 




El ya desaparecido Robert Charroux, en su libro “El libro de los mundos olvidados“, hace referencia a un relato de Andrew Tomas absolutamente auténtico, según sus propias palabras, sobre un fenómeno de la ciencia de la antigüedad desaparecida. Cito textualmente: 

“……En la aldea de Shicapur, cerca de Puna, en la India, hay una pequeña mezquita erigida en memoria de un santo varón de la secta de los -sufíes-: Qamar Alí Derviche. 

Cerca del edificio, yacen dos piedras redondas de granito, que pesan, respectivamente, 41 y 55 Kg. 

Todos los días, los peregrinos invocan largamente a Qamar Alí cerca de estas piedras, hacen imposiciones de manos y, cuando se reúnen en número de once, levantan súbitamente la roca de 55 Kg a una altura de 1,50 a 1,70 metros, empleando únicamente la punta de los dedos índices. Igual fenómeno consiguen nueve personas con la piedra de 41 Kg……”. 

lunes, 30 de septiembre de 2019

Los Reyes que llegaron de las Estrellas

Resultado de imagen de alienigenas ancestrales¿Son los semidioses sólo el fruto de la fantasía, o las tradiciones que nos narran sus aventuras y reinados recogen la memoria de una época remota durante la cual seres provenientes de otros mundos descendieron sobre la Tierra y se mezclaron con los humanos?


Se decía que Alejandro Magno no era hijo de Filippo el Bárbaro, sino de la unión de su madre, Olimpia, con el dios egipcio Amón Ra. 

Nectanebus, un faraón de visita en la corte macedonia, habría sido «el vehículo» utilizado por el dios para seducir a la madre de Alejandro.




El caso es que, tras derrotar a los persas en Arbelas (331 a. C.) y apoderarse de Egipto, Alejandro peregrinó al oasis de Siwa, sede del oráculo de Amón Ra; allí, el «Oculto» certificó ante los hierofantes egipcios su origen divino, aunque anunció que moriría joven. 

Alejandro fue uno de tantos gobernantes de la antigüedad que declaró abiertamente su filiación divina, haciéndose adorar en vida. No hay nada de extraño en ello. 

Desde épocas remotas, reyes, sacerdotes, e incluso pueblos enteros, se han considerado descendientes de unos seres inmortales. 

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Estas entidades habrían llega- do en tiempos remotos para iniciar a nuestros antepasados en los principios de la agricultura y la ganadería, así como en las construcciones de piedra, propiciando con su intervención la gran revolución del Neolítico. 

Un día, estos señores alados -conocidos también como «los Vigilantes» o «los Luminosos»- habrían regresado a las estrellas, no sin antes asegurar la continuación de su obra civilizadora y de mezclar su sangre -aparentemente de color azul- con la de unos pocos, seleccionados por su capacidad intelectual para dirigir la evolución de sus congéneres. 

Ellos habrían sido nuestros primeros reyes, entre quienes se contaría Osiris, el hombre-dios que reinó durante el Tiempo Primero, cuando las pirámides no existían y el desierto que hoy las rodea era un lujurioso vergel.

 Los primeros textos sumerios nos hablan de los anunnaki -unos seres similares a las deidades egipcias- que se asentaron en las cuencas del Tigris y el Éufrates hacia el 9.000 a.C., creando un jardín o reserva biológica que recuerda sospechosamente al Edén del Génesis. 

El Libro de Enoc, un apócrifo bíblico, explica que algunos de estos seres hallaron la forma de «cruzarse» con las hijas de los hombres. Así generaron la estirpe de los Nephilim o los «Gigantes», cuya maldad, produjo el Diluvio Universal ¿Eran estos «Vigilantes Caídos» seres extraterrestres anfibios, como parece deducirse de la leyenda sumeria del dios Oannes y también de las tradiciones de los dogon centroafricanos? (ANO/ CERO, 93). 

Las tablillas halladas en Nippur, una ciudad babilónica de 5.000 años de antigüedad, relatan el conflicto entre Enlil, Enki y Ninlil por culpa de unos seres híbridos, nacidos de su carne y del barro, que eran capaces de multiplicarse. 
Pero el mayor problema es que, al parecer, estos hombres de arcilla habrían heredado la longevidad de sus creadores, convirtiéndose poco menos que en inmortales, y eso fue lo que produjo la guerra entre dos facciones rivales de los anunnaki o ananange, según sostiene Christian O'Brien, en The genios of the few. 


El caso es que «los de la Serpiente» quisieron defender su creación; pero sus oponentes -los «Ángeles del Señor de los Espíritus» del texto enoquiano-- combatieron contra ellos, desatándose una conflagración que desembocó en el Diluvio, ya que los sublevados vivían en ciudades submarinas y su destrucción originó una macro tormenta que anegó todo a su paso. 

El Libro de Enoc describe los castigos a los que fueron sometidos Semyaza y la legión de arcángeles rebeldes que se juramentaron en el Monte Hermón para unirse a las «Hijas de los Hombres». Hace, además, una clara referencia a que la auténtica realeza del cielo procede del espíritu del Dios Uno, no de las mezclas genéticas efectuadas por unos Elohim locos, metidos a aprendices de brujos.

 Los últimos capítulos del libro señalan que Noé -el tataranieto de Enoc- y su descendencia fueron liberados por los mismos Vigilantes, a fin de que habitaran la tierra cuando sus opresores fueran recluidos en prisiones interdimensionales o arrojados al abismo exterior. 

Desde entonces, el arca o la barca solar constituye el símbolo de la monarquía divina, el emblema de «los salvados de las aguas» o «compañeros de Horus». Ellos son los que ponen los cimientos de la civilización egipcia, cuyos mitos hablan de un «montículo de tierra emergentes representado por el obelisco de la resurrección, sobre el que se posaba cada 500 años el Ave Fénix. 

En las tradiciones egipcia y judía, el arca o harca solar, flanqueada por dos querubines, va asociada a la aristocracia espiritual. Es el recipiente sagrado que contiene la nueva «genética» bajada del cielo, representado posteriormente por el «grial» cristiano, receptáculo de la «sangre real» o esencia divina. Si seguimos la pista del arca veremos que, a través de los milenios, aparece como símbolo de la nueva realeza postdiluviana.

 Este es el instrumento de poder que une la tierra con el cielo y permite a los reyes de Israel comunicarse con Dios, como también es el vehículo en el que Horus surca cada noche el mundo subterráneo de los muertos para resurgir cada mañana en forma de Ra.

Pero aún hay más. El cadáver de Osiris desciende por el Nilo en un arca tallada en madera de acacia, Moisés surca el mismo río en un cesto de juncos y es salvado por la hermana del faraón; el pueblo judío cruza el desierto precedido por el Arca de la Alianza, a cuyo paso se abre el Mar Rojo; y Jesús es bautizado y recibe el Espíritu Santo en Gilgal, el vado del Jordán donde Elías -como antes Enoc- fue arrebatado a los cielos en «un carro de fuego», cerrándose así el ciclo iniciático. 

Parece que no es casual que el tronco de Jesé del Pórtico de la Gloria compostelano descanse sobre una efigie de Noé. Lo mismo que, desde lo alto de la columna, Santiago El Menor, el hermano del Mesías, sonría enigmáticamente al peregrino, sosteniendo en sus manos un báculo en forma de tau que recuerda una cruz ansata o llave de la inmortalidad egipcia. 

La leyenda jacobea nos ofrece aún más «guiños». Cuenta, por ejemplo, que la cabeza de Santiago viajó mágicamente desde Palestina hasta Galicia en una barca, que fue a vararse justamente en la playa de Noya, localidad gallega cuyo nombre y leyendas evocan a Noé y al Arca (AÑO/ CERO, 121). 

También es evidente que los patriarcas bíblicos postdiluvianos se consideraban depositarios de un precioso legado genético que les hacía casarse incluso con sus propias hermanas, como los faraones.Este incesto sagrado -Abraham se unió a su medio hermana Sara-, sólo podía tener como fin perpetuar la esencia divina de Noé, cuyo aspecto físico, según el Libro de Enoc, recordaba más al de los Vigilantes que al de los hombres. 

El propósito que éstos perseguían era instituir en la zona una nueva saga de reyes y gobernantes sagrados que condujeran a sus respectivos pueblos, en su evolución espiritual, hacia el monoteísmo. Al final del largo camino, nos esperaba la inmortalidad. 




Pero el hombre volvió a cometer el mismo error y confundió la materia con el espíritu. Ni los reyes sumerios ni los faraones egipcios -a excepción de Akhenaton- comprendieron que ese liderazgo era de carácter místico y utilizaron sus conocimientos y poder para imponerse a los hombres, vanagloriándose de su sangre azul venida de las estrellas.


 Sin embargo, resulta revelador que hayan sido precisamente tres personajes de sangre real, tres reyes sagrados, los líderes de las grandes revoluciones en contra de la aristocracia que reclamaba la exclusividad de un legado espiritual que pertenece a toda la humanidad: 

Akhenaton, el faraón hereje que proclamó la igualdad de los hombres ante el Creador; Buda, un hindú nacido príncipe, que lo abandonó todo para descubrir que el único remedio para el sufrimiento humano es el desapego y creó una corriente filosófica que cuestionó el viejo sistema de castas brahmánico; y Jesús, cuyo crimen fue manifestar que el corazón del hombre es el único templo donde debe adorarse a Dios. 

En el fondo, estos tres reyes sagrados nos han legado el mismo mensaje: aunque la semilla original haya llegado de las estrellas, ya está plantada y ahora ya nos toca subir al cielo a nosotros solos, sin falsas dependencias ni cultos a extraterrestres salvadores. 

domingo, 29 de septiembre de 2019

Puertas Estelares....

Los estudiantes de Ufología y de la Teoría de los Antiguos Astronautas (Ancient Astronauts' theory) a menudo contempla sobre el origen de unas formas de vida alienígena avanzada. 

¿De donde vinieron nuestros creadores alienígenas? 

¿Cómo puede aparecer y desaparecer un OVNI en tan solo segundos? 

La posibilidad de extraterrestres visitando la Tierra en tiempos pasados y presentes ha sido regularmente rechazada por una mayoría de científicos, sobre todo debido a los problemas del vuelo interestelar.

Los críticos de la hipótesis extraterrestre frecuentemente repiten que las enormes distancias separando las estrellas son un inmenso problema para cualquier raza deseando explorar la galaxia. 

El vuelo interestelar es, de hecho, una dificultad, pero para la raza humana. Civilizaciones extraterrestres, de las cuales hay miles, si no millones de años más delante de nosotros en su desarrollo, muy probablemente han descubierto los medios apropiados de cómo explorar el universo. 

Nosotros no tenemos derecho de suponer que todas las especies en la galaxia estén al mismo nivel tecnológico que está actualmente la humanidad de la Tierra. 

En los años recientes, muchos físicos prominentes y de mente más abierta han propuesto la idea de universos paralelos, agujeros de gusano y mostraron un incrementado interés en la existencia de otras dimensiones. Una nave espacial entraría en lo que es llamado agujero de gusano y encontrarse a cientos o aun a miles de años luz de su posición original en el espacio. 





El uso de agujeros de gusano como ventanas en el espacio permitiría a las naves saltar hacia otro cuadrante del espacio bastante rápido. También se he teorizado que los dispositivos antigravedad podían abrir un agujero de gusano hacia un universo paralelo. 

Mundos no vistos al ojo desnudo no pueden todavía ser comprendidos completamente, pero su existencia no debería ser negada. Formas de vida extraterrestre pueden más bien originarse de otros planetas, así como universos paralelos, reinos astrales y etéreos. 

Un estudio más cercano de ciertos reportes indican que los seres extraterrestres a veces se manifiestan a nuestros sentidos como apariciones y se teleportan a sí mismos a nuestro mundo desde otra dimensión. 

Esto nos trae al fascinante misterio de las puertas estelares, las cuales son consideradas ser portales de los dioses. 

Hay lugares en este planeta que están envueltos en mitos, magia y misterio. Hay sitios donde uno puede “sentir” la presencia de los dioses extraterrestres, nuestros antiguos amos. Hoy, me gustaría llevarlo a un viaje a Perú, y explorar lo que muchos creen que es el “portal de los dioses”. 

Según una leyenda de los Nativo Americanos, hay cierto umbral inter-dimensional escondido en lo profundo de las Montañas de Los Andes. Al parecer, este es uno de un número de puertas estelares estratégicas alrededor de nuestro planeta. El portal en Perú está ubicado aproximadamente 35 kilómetros desde la ciudad de Puno. 

A primera vista, la Puerta de los Dioses (Puerta de Hayu Marca) se ve como una roca tallada ordinaria, pero se supone que es mucho más que eso.La historia de la supuesta puerta estelar en Perú fue reportada por primera vez hace un par de años por Paul Daemon. Tristemente, pocos nuevos descubrimientos han sido reportados desde entonces. 

La puerta es de difícil acceso, y desafortunadamente nunca ha sido completamente explorada, pero se cree que este podría ser un portal que conduce a la tierra de los dioses. 

Muchos extraños e inexplicables avistamientos han ocurrido allí, y la gente que vive en el área tienen temor de visitar el lugar después de que oscurece.

El hecho que los locales son a menudo reacios a hablar acerca de sus notables experiencias, hace difícil dibujar la línea entre rumores, ficción y acontecimientos verdaderos. No obstante, todavía podemos conseguir una descripción de lo que está teniendo lugar en esta región. 

Testigos han reportado avistamientos de hombres altos con cabellos claros y piel clara. Estos seres a menudo van acompañados por bolas de luz azules o anaranjadas. Estas criaturas desconocidas vienen a través de este portal y silenciosamente desaparecen de nuevo.

 ¿Quiénes son, y de donde vienen? 

Los locales están convencidos que el portal conduce a la tierra y hogar de los antiguos dioses. En ciertas ocasiones, los dioses regresan a través de este portal por un corto tiempo para inspeccionar su dominio terrenal. Después desaparecen de nuevo a su mundo. 


Como explico en mi libro, Voces de tiempos Legendarios (Voices from Legendary Times), y en mi artículo ¿Acabará el mundo en 2012?, las antiguas civilizaciones en todo el mundo comparten una creencia universal en ciclos mundiales.

 Las leyendas y mitos que encontramos en Australia, América, África, Europa, Asia, todos relatan un historia que nos cuenta que nuestro mundo actual no es ni el primero ni el último.

 Según antiguos registros y creencias, por lo menos cuatro maravillosos mundos han sido ya destruidos, debido a cataclismos globales en el pasado. 





Personas que viven regados en pequeñas aldeas a través de los Andes piensan que los extraños visitantes observados cerca del portal son los antiguos dioses quienes en tiempos prehistóricos vinieron de los cielos y crearon vida en este planeta. 

Hay una creencia común de que antes de la emergencia del próximo mundo, los dioses antiguos tendrán que arribar para informar y advertir acerca de la destrucción por venir. Los nativos no temen los inminentes cambios, porque aunque ya saben que la antigua profecía deberá ser cumplida, tienen una fe profunda en sus dioses. 

De la misma manera que los cristianos creen el la segunda venida de Jesús Cristo, quien vendrá a rescatarlos en tiempos de desesperación, la gene aquí cree que el regreso de los visitantes de cielo llevará a a los habitantes donde puedan estar seguros, y los protegerán de toda clase de catástrofes. 

Estos notables altos seres no solo han sido vistos desaparecer a través del misterioso portal en las montañas. Este lugar es también famoso por el enorme número de avistamientos OVNI.

Esferas luminosas en forma de disco son frecuentemente observadas en esta área, así como en la vecindad del Lago Titicaca y Marcahuasi, otro poderoso portal en Perú. 

Gente que ha tenido la oportunidad de visitar y explorar la puerta describen una sensación de energía fluyendo a través del cuerpo al tocar la roca. Otros han tenido visiones de estrellas, de áreas iluminadas y brillantes nubes de gas. Una sensación de caída libre también ha sido reportada entre los visitantes. 

Una antigua leyenda cuenta que hay una llave para el portal, un disco dorado que habilita al poseedor a abrir los portales y entrar al reino de los antiguos amos del cielo. Esta leyenda es de muy atrás en el tiempo, hasta la fundación del imperio inca.

Según los nativos, Amaru Muru, más tarde conocido como Manco Capac fue el primer sacerdote rey de los Incas. El verdadero origen de Amaru Muru es un misterio. Algunos dicen que nació en la legendaria cueva de la montaña Tampu Tocco. 

Durante su niñez, el fue llevado donde el Dios Sol, y más tarde regresó a la Tierra. Otra versión de la historia es que Amaru Muru fue un sabio lemuriano. Corto tiempo antes de la destrucción del continente, el fue enviado junto con otros sages a varias partes del mundo.

Su misión era de crear nuevas civilizaciones, y todos llevaban con ellos un número de objetos sagrados y registros sagrados desde el legendario continente. 

Amaru Muru y su esposa llegaron en naves de luz a un valle peruano. Varios templos y ciudades, tales como, por ejemplo, Machu Picchu, Cuzco, y Tiahuanako fueron deliberadamente construidas sobre poderosos vórtices.

En ese tiempo, el imperio de Amaru Muru incluía no solo Perú, sino que se extendía por toda América del Sur. El también estableció la llamada Hermandad de los Siete Rayos (Brotherhood of the Seven Rays). 

Oculto en un monasterio en lo profundo de los Antes, esta escuela de misterio continuó siguiendo las enseñanzas sagradas de Lemuria. Además, el monasterio también preservó los objetos valiosos traídos por Amaru desde la tierra madre.

Entre estos objetos estaba un cierto disco solar sagrado. El disco ha sido raramente visto, y la mayor parte del tiempo estaba almacenado en una cámara escondida. 

Al parecer, el disco dorado solo era quitado de su lugar “en tiempos trascendentales u ocasiones de carácter cósmico.” 





En otras palabras, el disco era usado cuando se acercaba una catástrofe cósmica y había necesidad de abrir los portales hacia el reino de los dioses. Este precioso disco dorado se supone que es la llave para abrir la misteriosa puerta cósmica.

Es interesante notar que los arqueólogos que han examinado la roca en Hayu Marca, descubrieron una pequeña depresión circular al lado de la entrada. 

Ha sido especulado que esta depresión estaba quizás pensada para colocar el disco dorado, la llave para abrir la puerta. 

sábado, 28 de septiembre de 2019

Científicos comprueban que un Ser Vivo puede Extraer Energía de otro


Resultado de imagen de un Ser Vivo puede Extraer Energía de otroInvestigadores comprobaron que las plantas se utilizan mutuamente como reservas alter-energéticas; el intercambio de energía entre seres vivos podría convertirse en un próximo y fascinante tópico científico. 


Desde hace tiempo se maneja coloquialmente la posibilidad de que una persona pueda extraer energía de otra.

Tal vez te resuenen anécdotas sobre vampirismo ‘bioenergético’, interacciones en las que alguien toma de otra persona, y generalmente sin su consentimiento, energía vital. 

Por otro lado existe un probable fenómeno en el que una persona, o un grupo, cede voluntaria aunque inconcientemente su energía a favor de alguien. Esto último, en caso de realmente existir, podría relacionarse con lo que sucede alrededor de las celebridades quienes, por ejemplo, en un concierto, reciben una monumental descarga de energía por parte de sus fans . 

Posteriormente, una vez terminada su carrera, caen en severas depresiones o estados decadentes ante la falta de ese flujo de ingreso.




También podríamos mencionar lo que ocurre con una mujer particularmente linda, a quien decenas de tipos van nutriendo cotidianamente, cediéndole energía, lo cual provoca que ella sea cada vez más hermosa –o al menos está es una de las hipótesis que podrían explicar el singular fenómeno–. 

En fin, más allá de especulaciones en torno a las posibilidades de extracción energética entre seres humanos, las cuales por cierto forman parte del arco narrativo de múltiples teorías conspiracionales, un reciente hallazgo científico sugiere que efectivamente podrían estarse gestando intercambios energéticos entre personas.

Resultado de imagen de un Ser Vivo puede Extraer Energía de otroInvestigadores de la Universidad de Bielefeld, en Alemania, comprobaron que una planta puede utilizar al resto como fuente alternativa de energía. 

El equipo, encabezado por el Dr. Olaf Kruse, confirmó que un tipo de alga, la Chlamydomonas reinhardtii, no solo es capaz de operar procesos fotosintéticos, sino que intercambia energía con otras plantas, aprovechándolas como alternativas de energía.

 El descubrimiento fue publicado en el diario Nature Communications, suplemento de la prestigiada publicación científica Nature. 

El equipo de Kruse cultivó esta microscópica alga y observo que, ante la falta de energía, estas plantas unicelulares podían extraer energía de la celulosa vegetal ubicada junto a ellas.

El alga secreta enzimas que digieren la celulosa, fragmentándola en pequeños componentes de azúcar que son transportados al interior de la célula y traducidos en energía. 

Lo anterior le permite al alga continuar con su crecimiento. “Esta es la primera vez que se confirma este tipo de comportamiento en un organismo vegetal.

Que el alga pueda digerir celulosa contradice lo expuesto anteriormente en cualquier libro de texto. Hasta cierto punto lo que estamos presenciando es una planta comiendo otra planta.” afirma Kruse. 

De acuerdo con una perspectiva un tanto más new agera, pero que a la vez le da coherencia a diversos fenómenos que apreciamos de manera cotidiana, este descubrimiento podría desencadenar una eventual prueba científica de que lo mismo, un intercambio fáctico de energía, sucede entre el resto de seres vivos, incluidos obviamente los seres humanos.

 “Cuando en los próximos años los estudios sobre la energía sean más avanzados, veremos que esto mismo se traduce en las personas. 

El organismo humano es muy similar al de una planta, toma energía para alimentar estados emocionales, lo cual básicamente puede nutrir células o incrementar los niveles de cortisol (hormona esteroidea) y activar un catabolismo celular dependiendo del detonante emocional.” advierte la Dra. Olivia Bader-Lee, psicóloga especializada en ‘sanación energética’.

Por ahora solo resta que Kruse y su equipo continúen con experimentos similares, replicando el proceso pero con otras plantas, para ampliar el entendimiento sobre como funciona la transmisión de energía entre seres vivos.

 Investigación que eventualmente tendría que incluir a animales y personas. 

Más allá de que la posibilidad de un intercambio energético real entre personas es un tema fértil para la imaginación desbordada y la confabulación psicótica, lo cierto es que este descubrimiento bien podría incluirse dentro de una reciente tendencia dentro de la cual la vanguardia científica comienza a confirmar la existencia de diversos fenómenos que hasta entonces eran concebidos, exclusivamente, dentro de una arena relativamente esotérica –por ejemplo, la existencia de universos paralelos, la transmisión informativa sin necesidad de coincidir en tiempo/espacio, o la presencia de facultades psíquicas–.





Supongo que solo me resta compartir que en lo personal me parece que el intercambio energético de personas, entre ellas, e incluso respecto a espacios físicos y a otros seres vivos, es un fenómeno relativamente explícito, que sucede de manera cotidiana y que define una parte importante de los flujos emocionales, mentales, y físicos de toda persona. 

Aunque tampoco descarto que esta percepción sea solo producto de una auto-sugestión –como cualquier otra posible verdad dentro de mi vida–. 

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