sábado, 24 de agosto de 2019
viernes, 23 de agosto de 2019
El Ojo del Cielo: La Conexión Magnética entre el Sol y la Glándula Pineal
Sobre la influencia de las tormentas solares en la psicobiología humana, los neurotransmisores que secreta la glándula pineal, el simbolismo del tercer ojo, su relación con el Sol y el misterio del Ojo en la Pirámide
La relación entre la glándula pineal y el Sol es un emblema de la relación entre el hombre y el cosmos. Probablemente uno de los ejemplos más estimulantes y significativos del principio hermético más citado en el ámbito de la esoteria: “cómo arriba, es abajo” (la holofrástica de la existencia).
Un principio de correspondencia que pese a ser el fundamento cognitivo de la “ciencia” antes de la ciencia, es decir de los padres de la ciencia (de personajes como Paracelso, Giordano Bruno y el mismo Isaac Newton, quien hizo una traducción de la Tabla Esmeralda), ha sido relegado al terreno de la superstición o del pensamiento mágico; relumbrando herejía en la estructura racional de la mente científica.
Sin embargo, hoy en día tenemos evidencia “científica” que sugiere convincentemente que el cosmos –”el mundo de las esferas”—tiene una influencia en la psicobiología humana. Y la clave para entender esta “influencia”, no ya sólo desde el plano simbólico de la astrología, es la glándula pineal, ese gran misterio de la psique.
Este acercamiento a este enigmático tema –sin duda una de las vetas centrales del misticismo humano—viene a colación de las recientes tormentas solares que han estado arribando al planeta con renovada intensidad, como generalmente ocurre en julio, pero marcando esta vez una especie de despertar dentro del ciclo de 11 años de nuestra estrella central.
La posibilidad de que nuestro estado de ánimo e incluso nuestro estado de salud general se vea afectado por una emanación de partículas energéticas en el Sol hace algunos años les habría parecido como una aberración o un anatema a la mayoría de los científicos; hace cientos de años, les habría parecido como algo completamente natural e ineludible.
Hoy en día algunos estudios, y sobre todo un entedimiento del funcionamiento de los campos magnéticos y de la glándula pineal, muestran claramente que las llamadas tormentas solares inciden en nuestro estado de ánimo y en nuestro comportamiento.
El efecto de las tormentas solares en tu cerebro
El prestigioso sitio de divulgación científica New Scientist publicó hace 4 años un artículo en el que se citan una serie de estudios que investigan la relación entre las tormentas solares, el geomagnetismo y el comportamiento humano.
Particularmente interesante es el trabajo del científico ruso Oleg Shumilov, quien, partiendo de la premisa de que muchos de los animales son sensibles a los campos magnéticos (¿y por qué no el ser humano?), investigó la afectación del geomagnetismo en la psique humana.
Shumilov correlacionó datos de la actividad geomagnética de 1948 a 1997 y descubrió que durante los picos de actividad, de marzo a mayo, en julio y en octubre –detonados por tormentas solares– había un incremento paralelo en el número de suicidios en la ciudad de Kirovsk (un estudio en Australia y otro en Sudáfrica replicó el hallazgo de Shumilov).
Otro estudio, realizado por Michael Rycroft, ex director de la Sociedad Europea de Geociencias, encontró una correlación entre perturbaciones cardiovasculares y perturbaciones geomagnéticas. Según Rycroft, problemas de salud geomagnéticos afectan hasta al 15% de las personas (así que tal vez tú seas una de ellos, por si querías descubrir el algoritmo de causas y efectos que determinan tu estado de salud actual).
Tal vez no sea la Luna (o por lo menos no sólo ella), también magnética, la que nos altera las hormonas y desquicia. Un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry (todos estos estudios pueden ser consultados en el link a New Scientist) muestra un incremento del 36.5% en hombres admitidos a un hospital por depresión en la semana posterior a una tormenta geomagnética.
¿Cómo es que estas llamaradas solares, también responsables de los sublimes fuegos de plasma de las auroras, nos afectan tanto? Al parecer se debe a que alteran nuestra producción de melatonina, un neurotransmisor que se produce en la glándula pineal, responsable de regular nuestro patrones de sueño y biorritmos. Según la psiquiatra de la Universidad de Columbia, Kelly Posenr, la actividad geomagnética puede “desincronizar los ritmos circadianos y la producción de melatonina”.
La glándula pineal es una glándula endócrina que yace entre los dos hemisferios cerebrales, a la altura del entrecejo. Aunque no se conoce bien a bien su funcionamiento –hasta hace poco más de 50 años se pensaba que era un excedente de la evolución sin una función determinada, acaso solamente el centro de numerosas especulaciones. Hoy sabemos que por lo menos produce melatonina, una hormona cuya producción se ve afectada por la luz.
La oscuridad, por ejemplo, hace que se secrete melatonina –y es por esto que nos es más fácil dormir en la oscuridad (pero en realidad diferentes longitudes de onda de luz hacen que se secrete melatonina en diferentes frecuencias). Esta hormona juega un papel también en el trastorno afectivo estacional (“la depresión invernal”); interactúa con el sistema inmunológico, tiene propiedades de antienvejecimiento y sirve como antioxidante.
Si bien es importante recalcar que para la ciencia actual la glándula pineal es todavía una región relativamente inexplorada, sabemos que contiene vestigios de una retina y parece operar como transductor magnético.
Las células pinealocitas en muchos vertebrados no-mamíferos son similares a las células de la retina (algunos reptiles cuentan con un tercer ojo parietal fotosensible que les permite usar al Sol como compás; las aves son capaces de “ver” el campo magnético a través de fotorecpetores que se encuentran en la glándula pineal ).
Algunos científicos creen que las células pineales en todos los vertebrados comparten un ancestro evolutivo en común con las células retinales (no es quizás casualidad que la glándula pineal históricamente sea identificada con “el tercer ojo” o con un ojo dormido, literalmente parece que es un tercer ojo dormido).
Aunque las producción de melatonina en la glándula pineal podría estar determinada por una conexión con los nervios ópticos, es interesante explorar la posibilidad de que esta pequeña glándula en forma de cono de pino tenga, en sí misma, una cierta capacidad fotoreceptora y magnetorecpetora. Recientemente se ha descubierto la presencia de minerales ferromagnéticos (es decir que pueden actuar como magnetos) en la glándula pineal.
Un estudio realizado en la Universidad de Ben Gurion, en Israel, encontró la presencia de microcristales de calcita en la glándula pineal. Los autores del estudio señalan que “estos cristales podrían ser responsables de una transducción biológica electromagnética”, lo que es sugerido por su “estructura y propiedades piezoeléctricas”. ¿Son estos minerales los que interactúan con los campos geomagnéticos producidos por la lluvia de fotones del Sol que choca con la atmósfera de la Tierra?
Por otro lado, el Dr. Andrew Nichols ha determinado una correlación entre la actividad geomagnética y la perececpión de fenómenos paranormales.
La percepción del Sol Invisible
Hasta ahora hemos visto, desde una perspectiva científica, que la glándula pineal, a través de una sensibilidad –no del todo entendida– a los campos magnéticos, convierte la luz del sol en un determinado estado mental.
Aquello que se genera a millones de kilómetros de distancia en la corona de una estrella acaba siendo parte de nuestra modulación psíquica (el Sol se convierte en tus pensamientos). Esto, a grandes rasgos, parece ser un razonamiento científicamente intachable. Esto de manera más sutil, es justamente lo que la filosofía mística (o ciencia oculta) lleva diciendo miles de años.
Si bien el descubrimiento de la afetación psicobiológica a los fenómenos astronómicos es una incipiente, y aún controversial, línea de estudio en la ciencia moderna, antiguamente incluso se tenía una disciplina específicamente dedicada a estudiar la patología humana y su relación con eventos astronómicos y movimientos planetarios (más allá de la astrología): las iatromatemáticas
Que la glándula pineal podía ser un órgano para percibir una luz invisible (un campo magnético, por ejemplo) fue claramente atisbado por el pensamiento védico. En los Upanishads se habla del ser humano como una entidad compuesta por 10 puertas. Nueve de ellas (los ojos, las fosas nasales, los oídos, la boca, la uretra, y el ano) llevan hacia fuera, a la percepción del mundo exterior.
La décima puerta, el tercer ojo (ubicado en el ajna chakra, en el entrecejo, en el caso de Shiva, entre una guirnalda de serpientes) es el puerto de acceso a los mundos interiores (al decir interiores la referencia es a las habitaciones interiores de la mansión de la mente de Dios, donde yacen los mundos superiores, las dimensiones astrales). El tercer ojo es siempre, a través de diversas culturas, la apertura divina –la visión holográfica– dentro del ser humano.
En el Bhagavad Gita se habla de la apertura de esta puerta en el momento cúlmen:
Según la filosofía vedántica advaita, el ser humano proyecta sus propios atributos en el Brahman, el supremo espíritu cósmico, de suyo inconmensurable. La aparición del infinito Brahman en la finita mente humana es conocida como Ishvara, también representado en el Bhagavad Gita como el Sol. De aquí es posible extrapolar una relación intrínseca en la recurrente representación de la divinidad como el Sol en la mente humana, de la luz como lo divino.
La evolución religiosa de esta relación entre la glándula pineal y el Sol (una relación del hombre como imagen de Dios) tiene un claro hito en Egipto. Aquí tenemos una serie de repersentaciones que parecen indicar que los egipcios tenían conocimientos de la glándula pineal asociados con un tercer ojo, u ojo espiritual
. Por una parte tenemos la representación como un ojo único de Horus, el dios del Sol, hijo de Osiris e Isis (“el hijo del nuevo eón”) y como tal símbolo de la fusión de los opuestos –al igual que la glándula pineal yace en el centro del cerebro, entre los hemisferios y entre los dos ojos.
Este símbolo parece haber evolucionado en el símbolo cristiano del Ojo de la Providencia (recordemos que Cristo es un avatar arquetípico de Osiris) y en el masónico del Ojo en la pirámide destruncada (el Ojo que Todo lo Ve). Ahí mismo tenemos el báculo de mando de Osiris, en el cual aparece un cono de pino con dos serpientes entrelazadas.
Sin duda uno de los símbolos más poderosos de la historia, evocando el conocimiento, la medicina y la alquimia –quizás en un preclaro atisbo, justamente a través de la visión interna, del ADN—y posiblemente también a la serpiente kundalini (una conexión entre Shiva y Osiris), la energía vital que se eleva desde los genitales hasta el trecer ojo y la coronilla, a su paso encendiendo y depurando los centros energéticos.
El cono de pino al parecer es un símbolo de la glándula pineal, activada a través del encauzamiento de la energía kundalini. La forma conífera de esta glándula hizo que se le llamara “pineal” o relativa al pino, según fue acuñado por el médico griego Galeno.
La presencia del cono de pino puede observarse en el báculo del Papa y en la misma Plaza de San Pedro, donde una inmensa estatua de cono de pino está rodeada de unos pavorreales (aves relacionadas con la divinidad en Egipto). Estos dos símbolos, el cono de pino y el ojo en un triángulo, aparecen en numerosas iglesias y templos alrededor del mundo.
Por ejemplo, en la Catedral de la Ciudad de México puede observarse el Ojo de la Providencia en más de un altar y en los motivos pineales, que para el observador incauto podrían confundirse como meras decoraciones, en la estructura de la nave.
Aunque también habría que decir que en la espiral que forman los conos de pino se ha observado la secuencia Fibonacci y la proporción del número áureo, así que además de esta connotación esotérica, tiene una armonía estética que podría atraer sin la necesidad de una significación oculta.
Es curioso que el padre del racionalismo –esa filosofía eminentemente atomista y dualista–, Rene Descartes, haya entrevisto, en lo que para sus críticos fue un delirio, un centro unitario espiritual en el cerebro humano.
Descartes famosamente designó la glándula pineal como el asiento del alma. La paradoja es doble, el hombre que concibió el racionalismo (después de un revelador sueño) usó lo que a la postre parece ser más la intuición que el pensamiento racional para ubicar el tercer ojo.
En todos los demás sitios Descartes encontraba la dualidad, menos en esta glándula pineal, la cual describió como una flama pura que era llenada por espíritus animales y la cual integraba la percepción humana. Este “gran error” de la anatomía filosófica de Descartes hoy en día parece como un destello de genio.
No pretendemos aquí comprobar la existencia del alma humana o que ésta se encuentra en la glándula pineal; sí buscamos formar conexiones significativas que inspiren a la exploración del simbolismo y del sentido de nuestra vida dentro del misterio.
En este espíritu es interesante traer a colación el trabajo del Dr. Rick Strassman, una de las pocas personas que ha podido realizar estudios con dimetiltriptamina (DMT), una poderosa molécula de acción psicodélica que, según este médico de la Universidad de Nuevo Mexico, podría ser secretada por la glándula pineal y podría ser responsable de detonar lo que se conoce como experiencias cercanas a la muerte.
Hay que enfatizar en que, pese a lo que a veces se dice, Strassman no ha probado que la glándula pineal genere DMT o que el ser humano lo secrete, muy similar en su composición a la serotonina, en el momento de su muerte.
Sin embargo, Strassman sugiere que la glándula pineal cuenta con todos los precursores necesarios para generar DMT y es el asiento lógico de esta sustancia que por otro lado, como la melatonina, parece tener una relación con la generación de vívidas imágenes oníricas, parafraseando a Shakespeare, parece ser la “sustancia de la que están hechos los sueños”.
Curiosamente la ayahuasca, “la viña de los espíritus”, está compuesta de dos plantas que parecen tener alcaloides que son secretados de manera natural en la glándula pineal. Por una parte la chacruna, la planta que contiene DMT, y por otro lado la liana Banisteriopsis caapi, que contiene alcaloides conocidos como beta-carbolinas, los cuales actúan como inhibidores de la monamina oxidada y hacen activo el DMT vía oral.
Alcaloides beta-carbolinas como la pinolina y la triptolina se forman en la glándula pineal de manera natural. Chamanes y sanadores que utilizan ayahuasca sostienen que sus visiones no son alucinaciones, ¿acaso esto se debe a que químicamente se consigue activar el tercer ojo en la glándula pineal?
Esta relación entre los espíritus y la glándula pineal tiene otra conexión, que para algunos podría ser solo una casualidad, pero que para otros apunta a que lo que decía Descartes podría ser una inesperada verdad metafísica.
En los textos del Bardo Thodol (o Libro Tibetano de las Muerte) se dice que el alma reside en el mundo intermedio (en el bardo) por 48 días y en el día 49 reencarna en el feto humano. Aparentemente la glándula pineal puede ser detectada el día 49 en el feto humano, más o menos el mismo tiempo al que se puede observar por primera vez los genitales de un bebé.
Esto ha sido tomado, de manera especulativa y sin base científica, como una especie de guiño de que es a través de la glándula pineal que el alma –o aquella porción divina que posee al cuerpo—entra al mundo. De cualquier manera merece una investigación más profunda.
Buena parte de las prácticas de meditación que conocemos, inundadas sin duda de la filosofía new age que transforma las viejas tradiciones en cómodas versiones pop que se ajustan a nuestra idiosincracia moderna occidental, se centran en la activación o al menos en la concientización de la glándula pineal (tercer ojo).
Proliferan dietas, audiocassettes, canalizaciones, aparatos cuánticos y demás parafernalia ritualística dedicada a este “santo grial” (o micro star gate) de la conciencia humana (algunos incluso aseguran activar tu glándula pineal por solo $9.99). Se habla al mismo tiempo de una supuesta conspiración mundial para mantener esta glándula en un estado de sopor masivo.
Y ciertamente la mayoría de las personas adultas tienen la glándula pineal calcificada –algo que ha sido observado tempranamente en niños de hasta 2 años. Dentro de la teoría de la conspiración se cree que esto se debe al flúor que se utiliza en las pastas de dientes y que se ingiere en el agua potable de las ciudades –algo que aparentemente sería hecho de manera intencional por los Iluminati (¿quién más?) dueños celosos del secreto del Ojo que Todo lo Ve, para negar a las masas el poder de una glándula pineal sana (percibiendo el rostro verdadero) y activa en un mundo fantasmagórico, más allá de la ilusión de Maia-Matrix.
No ahondaremos sobre este tema, harto complejo y pantanoso, que suele caer en la más obtusa paranoia; el lector puede aventurarse por su cuenta.
La pregunta fundamental es si el tercer ojo, ubicado en la glándula pineal, esa puerta solar secreta en el cerebro humano, es solamente una metáfora de la iluminación (y de la aniquilación de la dualidad) o verdaderamente un órgano en estado de duermevela que puede activarse a través de ciertas técnicas arcanas y de una correcta interacción con la energía electromagnética que proviene del cosmos en la forma de fotones (la partícula que no tiene antipartícula, unidad cuántica de la información en su estado puro e indeterminado).
Muchos de los grandes místicos de la historia de la humanidad han hablado metafóricamente de la iluminación haciendo referencia a un ojo que percibe lo que yace velado y que desencadena un cambio sustancial en la conciencia orgánica.
En el evangelio de Mateo (6:22) se dice “La luz del cuerpo es el ojo; de esta forma a si tu ojo es uno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”.
Se le atribuye a Buda haber dicho “Oh hombre de nobleza, recuerda el cielo puro abierto de tu naturaleza verdadera. Regresa a él. Confía en él. Es tu hogar”, lo que se interpreta como una metáfora de la (re)apertura del tercer ojo –también simbolizado como una perla de luz azul.
William Blake en su poema Augurios de Inocencia, donde también describe un fractal (un mundo en un grano de arena) también habla sobre este misterioso ojo: “We are led to believe in a lie, when we see not though the Eye”. Una mentira nos guía cuando no percibimos con el Ojo, el Ojo que nació “cuando el alma dormía en rayos de luz”. ¿El Ojo que ha sido secuestrado por fuerzas oscuras?
Sir Thomas Browne lo evoca tangencialmente en una frase que siempre me ha parecido hermosa y enigmática: “Life is a pure flame and we live by an invisible sun within us” (“la vida es una flama pura y vivimos como por un sol invisible dentro de nosotros”). Ese sol invisible, en una interpretación libre, debe de ser el ojo secreto que participa en la luz divina.
Una última pincelada de esta relación entre el ojo y el Sol, según los Brahma Sutras, cuando un hombre es llevado más allá de la muerte “la palabra se convierte en fuego e ilumina, la respiración se convierte en viento y purifica, y el ojo se convierte en el Sol y arde”.
El misterio está cifrado en el lenguaje de los símbolos. La trinidad entre el Ojo, el Sol, y Dios es uno de los andamios simbólicos más profundos y enigmáticos. Podemos hablar mucho sobre esta relación y hasta encontrar destellos poéticos de iluminación verbal, pero no estaríamos más que rodeando una representación, sembrando un laberinto.
Si queremos comprender el secreto de este misterio, tendremos que probar con nuestro propio cuerpo abrir ese ojo interno. Todo lo demás será solamente reciclaje metafísico en torno a un espejo, donde hay un ojo atrapado que no puede mirarse a sí mismo. O donde alguien cuenta una historia sobre una supuesta sociedad secreta que se hace llamar “los Iluminados”.
Un principio de correspondencia que pese a ser el fundamento cognitivo de la “ciencia” antes de la ciencia, es decir de los padres de la ciencia (de personajes como Paracelso, Giordano Bruno y el mismo Isaac Newton, quien hizo una traducción de la Tabla Esmeralda), ha sido relegado al terreno de la superstición o del pensamiento mágico; relumbrando herejía en la estructura racional de la mente científica.
Sin embargo, hoy en día tenemos evidencia “científica” que sugiere convincentemente que el cosmos –”el mundo de las esferas”—tiene una influencia en la psicobiología humana. Y la clave para entender esta “influencia”, no ya sólo desde el plano simbólico de la astrología, es la glándula pineal, ese gran misterio de la psique.
Este acercamiento a este enigmático tema –sin duda una de las vetas centrales del misticismo humano—viene a colación de las recientes tormentas solares que han estado arribando al planeta con renovada intensidad, como generalmente ocurre en julio, pero marcando esta vez una especie de despertar dentro del ciclo de 11 años de nuestra estrella central.
Hoy en día algunos estudios, y sobre todo un entedimiento del funcionamiento de los campos magnéticos y de la glándula pineal, muestran claramente que las llamadas tormentas solares inciden en nuestro estado de ánimo y en nuestro comportamiento.
El efecto de las tormentas solares en tu cerebro
Particularmente interesante es el trabajo del científico ruso Oleg Shumilov, quien, partiendo de la premisa de que muchos de los animales son sensibles a los campos magnéticos (¿y por qué no el ser humano?), investigó la afectación del geomagnetismo en la psique humana.
Shumilov correlacionó datos de la actividad geomagnética de 1948 a 1997 y descubrió que durante los picos de actividad, de marzo a mayo, en julio y en octubre –detonados por tormentas solares– había un incremento paralelo en el número de suicidios en la ciudad de Kirovsk (un estudio en Australia y otro en Sudáfrica replicó el hallazgo de Shumilov).
Otro estudio, realizado por Michael Rycroft, ex director de la Sociedad Europea de Geociencias, encontró una correlación entre perturbaciones cardiovasculares y perturbaciones geomagnéticas. Según Rycroft, problemas de salud geomagnéticos afectan hasta al 15% de las personas (así que tal vez tú seas una de ellos, por si querías descubrir el algoritmo de causas y efectos que determinan tu estado de salud actual).
Tal vez no sea la Luna (o por lo menos no sólo ella), también magnética, la que nos altera las hormonas y desquicia. Un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry (todos estos estudios pueden ser consultados en el link a New Scientist) muestra un incremento del 36.5% en hombres admitidos a un hospital por depresión en la semana posterior a una tormenta geomagnética.
¿Cómo es que estas llamaradas solares, también responsables de los sublimes fuegos de plasma de las auroras, nos afectan tanto? Al parecer se debe a que alteran nuestra producción de melatonina, un neurotransmisor que se produce en la glándula pineal, responsable de regular nuestro patrones de sueño y biorritmos. Según la psiquiatra de la Universidad de Columbia, Kelly Posenr, la actividad geomagnética puede “desincronizar los ritmos circadianos y la producción de melatonina”.
La glándula pineal es una glándula endócrina que yace entre los dos hemisferios cerebrales, a la altura del entrecejo. Aunque no se conoce bien a bien su funcionamiento –hasta hace poco más de 50 años se pensaba que era un excedente de la evolución sin una función determinada, acaso solamente el centro de numerosas especulaciones. Hoy sabemos que por lo menos produce melatonina, una hormona cuya producción se ve afectada por la luz.
La oscuridad, por ejemplo, hace que se secrete melatonina –y es por esto que nos es más fácil dormir en la oscuridad (pero en realidad diferentes longitudes de onda de luz hacen que se secrete melatonina en diferentes frecuencias). Esta hormona juega un papel también en el trastorno afectivo estacional (“la depresión invernal”); interactúa con el sistema inmunológico, tiene propiedades de antienvejecimiento y sirve como antioxidante.
Las células pinealocitas en muchos vertebrados no-mamíferos son similares a las células de la retina (algunos reptiles cuentan con un tercer ojo parietal fotosensible que les permite usar al Sol como compás; las aves son capaces de “ver” el campo magnético a través de fotorecpetores que se encuentran en la glándula pineal ).
Algunos científicos creen que las células pineales en todos los vertebrados comparten un ancestro evolutivo en común con las células retinales (no es quizás casualidad que la glándula pineal históricamente sea identificada con “el tercer ojo” o con un ojo dormido, literalmente parece que es un tercer ojo dormido).
Aunque las producción de melatonina en la glándula pineal podría estar determinada por una conexión con los nervios ópticos, es interesante explorar la posibilidad de que esta pequeña glándula en forma de cono de pino tenga, en sí misma, una cierta capacidad fotoreceptora y magnetorecpetora. Recientemente se ha descubierto la presencia de minerales ferromagnéticos (es decir que pueden actuar como magnetos) en la glándula pineal.
Un estudio realizado en la Universidad de Ben Gurion, en Israel, encontró la presencia de microcristales de calcita en la glándula pineal. Los autores del estudio señalan que “estos cristales podrían ser responsables de una transducción biológica electromagnética”, lo que es sugerido por su “estructura y propiedades piezoeléctricas”. ¿Son estos minerales los que interactúan con los campos geomagnéticos producidos por la lluvia de fotones del Sol que choca con la atmósfera de la Tierra?
Por otro lado, el Dr. Andrew Nichols ha determinado una correlación entre la actividad geomagnética y la perececpión de fenómenos paranormales.
La percepción del Sol Invisible
Hasta ahora hemos visto, desde una perspectiva científica, que la glándula pineal, a través de una sensibilidad –no del todo entendida– a los campos magnéticos, convierte la luz del sol en un determinado estado mental.
Aquello que se genera a millones de kilómetros de distancia en la corona de una estrella acaba siendo parte de nuestra modulación psíquica (el Sol se convierte en tus pensamientos). Esto, a grandes rasgos, parece ser un razonamiento científicamente intachable. Esto de manera más sutil, es justamente lo que la filosofía mística (o ciencia oculta) lleva diciendo miles de años.
Si bien el descubrimiento de la afetación psicobiológica a los fenómenos astronómicos es una incipiente, y aún controversial, línea de estudio en la ciencia moderna, antiguamente incluso se tenía una disciplina específicamente dedicada a estudiar la patología humana y su relación con eventos astronómicos y movimientos planetarios (más allá de la astrología): las iatromatemáticas
Que la glándula pineal podía ser un órgano para percibir una luz invisible (un campo magnético, por ejemplo) fue claramente atisbado por el pensamiento védico. En los Upanishads se habla del ser humano como una entidad compuesta por 10 puertas. Nueve de ellas (los ojos, las fosas nasales, los oídos, la boca, la uretra, y el ano) llevan hacia fuera, a la percepción del mundo exterior.
La décima puerta, el tercer ojo (ubicado en el ajna chakra, en el entrecejo, en el caso de Shiva, entre una guirnalda de serpientes) es el puerto de acceso a los mundos interiores (al decir interiores la referencia es a las habitaciones interiores de la mansión de la mente de Dios, donde yacen los mundos superiores, las dimensiones astrales). El tercer ojo es siempre, a través de diversas culturas, la apertura divina –la visión holográfica– dentro del ser humano.
En el Bhagavad Gita se habla de la apertura de esta puerta en el momento cúlmen:
Aquel que en el momento de la partida no distrae su mente y su amor, estando en el Yoga (en fusión con Ishvara [el Sol detrás de la oscuridad], con el Dios Creador, la Conciencia Primordial), quien abre el pasaje de energía entre los ojos – aquel obtiene el más Alto Espíritu Divino.
. Por una parte tenemos la representación como un ojo único de Horus, el dios del Sol, hijo de Osiris e Isis (“el hijo del nuevo eón”) y como tal símbolo de la fusión de los opuestos –al igual que la glándula pineal yace en el centro del cerebro, entre los hemisferios y entre los dos ojos.
Este símbolo parece haber evolucionado en el símbolo cristiano del Ojo de la Providencia (recordemos que Cristo es un avatar arquetípico de Osiris) y en el masónico del Ojo en la pirámide destruncada (el Ojo que Todo lo Ve). Ahí mismo tenemos el báculo de mando de Osiris, en el cual aparece un cono de pino con dos serpientes entrelazadas.
Sin duda uno de los símbolos más poderosos de la historia, evocando el conocimiento, la medicina y la alquimia –quizás en un preclaro atisbo, justamente a través de la visión interna, del ADN—y posiblemente también a la serpiente kundalini (una conexión entre Shiva y Osiris), la energía vital que se eleva desde los genitales hasta el trecer ojo y la coronilla, a su paso encendiendo y depurando los centros energéticos.
El cono de pino al parecer es un símbolo de la glándula pineal, activada a través del encauzamiento de la energía kundalini. La forma conífera de esta glándula hizo que se le llamara “pineal” o relativa al pino, según fue acuñado por el médico griego Galeno.
La presencia del cono de pino puede observarse en el báculo del Papa y en la misma Plaza de San Pedro, donde una inmensa estatua de cono de pino está rodeada de unos pavorreales (aves relacionadas con la divinidad en Egipto). Estos dos símbolos, el cono de pino y el ojo en un triángulo, aparecen en numerosas iglesias y templos alrededor del mundo.
Por ejemplo, en la Catedral de la Ciudad de México puede observarse el Ojo de la Providencia en más de un altar y en los motivos pineales, que para el observador incauto podrían confundirse como meras decoraciones, en la estructura de la nave.
Aunque también habría que decir que en la espiral que forman los conos de pino se ha observado la secuencia Fibonacci y la proporción del número áureo, así que además de esta connotación esotérica, tiene una armonía estética que podría atraer sin la necesidad de una significación oculta.
Es curioso que el padre del racionalismo –esa filosofía eminentemente atomista y dualista–, Rene Descartes, haya entrevisto, en lo que para sus críticos fue un delirio, un centro unitario espiritual en el cerebro humano.
Descartes famosamente designó la glándula pineal como el asiento del alma. La paradoja es doble, el hombre que concibió el racionalismo (después de un revelador sueño) usó lo que a la postre parece ser más la intuición que el pensamiento racional para ubicar el tercer ojo.
En todos los demás sitios Descartes encontraba la dualidad, menos en esta glándula pineal, la cual describió como una flama pura que era llenada por espíritus animales y la cual integraba la percepción humana. Este “gran error” de la anatomía filosófica de Descartes hoy en día parece como un destello de genio.
No pretendemos aquí comprobar la existencia del alma humana o que ésta se encuentra en la glándula pineal; sí buscamos formar conexiones significativas que inspiren a la exploración del simbolismo y del sentido de nuestra vida dentro del misterio.
En este espíritu es interesante traer a colación el trabajo del Dr. Rick Strassman, una de las pocas personas que ha podido realizar estudios con dimetiltriptamina (DMT), una poderosa molécula de acción psicodélica que, según este médico de la Universidad de Nuevo Mexico, podría ser secretada por la glándula pineal y podría ser responsable de detonar lo que se conoce como experiencias cercanas a la muerte.
Hay que enfatizar en que, pese a lo que a veces se dice, Strassman no ha probado que la glándula pineal genere DMT o que el ser humano lo secrete, muy similar en su composición a la serotonina, en el momento de su muerte.
Sin embargo, Strassman sugiere que la glándula pineal cuenta con todos los precursores necesarios para generar DMT y es el asiento lógico de esta sustancia que por otro lado, como la melatonina, parece tener una relación con la generación de vívidas imágenes oníricas, parafraseando a Shakespeare, parece ser la “sustancia de la que están hechos los sueños”.
Curiosamente la ayahuasca, “la viña de los espíritus”, está compuesta de dos plantas que parecen tener alcaloides que son secretados de manera natural en la glándula pineal. Por una parte la chacruna, la planta que contiene DMT, y por otro lado la liana Banisteriopsis caapi, que contiene alcaloides conocidos como beta-carbolinas, los cuales actúan como inhibidores de la monamina oxidada y hacen activo el DMT vía oral.
Alcaloides beta-carbolinas como la pinolina y la triptolina se forman en la glándula pineal de manera natural. Chamanes y sanadores que utilizan ayahuasca sostienen que sus visiones no son alucinaciones, ¿acaso esto se debe a que químicamente se consigue activar el tercer ojo en la glándula pineal?
Esta relación entre los espíritus y la glándula pineal tiene otra conexión, que para algunos podría ser solo una casualidad, pero que para otros apunta a que lo que decía Descartes podría ser una inesperada verdad metafísica.
En los textos del Bardo Thodol (o Libro Tibetano de las Muerte) se dice que el alma reside en el mundo intermedio (en el bardo) por 48 días y en el día 49 reencarna en el feto humano. Aparentemente la glándula pineal puede ser detectada el día 49 en el feto humano, más o menos el mismo tiempo al que se puede observar por primera vez los genitales de un bebé.
Esto ha sido tomado, de manera especulativa y sin base científica, como una especie de guiño de que es a través de la glándula pineal que el alma –o aquella porción divina que posee al cuerpo—entra al mundo. De cualquier manera merece una investigación más profunda.
Buena parte de las prácticas de meditación que conocemos, inundadas sin duda de la filosofía new age que transforma las viejas tradiciones en cómodas versiones pop que se ajustan a nuestra idiosincracia moderna occidental, se centran en la activación o al menos en la concientización de la glándula pineal (tercer ojo).
Proliferan dietas, audiocassettes, canalizaciones, aparatos cuánticos y demás parafernalia ritualística dedicada a este “santo grial” (o micro star gate) de la conciencia humana (algunos incluso aseguran activar tu glándula pineal por solo $9.99). Se habla al mismo tiempo de una supuesta conspiración mundial para mantener esta glándula en un estado de sopor masivo.
Y ciertamente la mayoría de las personas adultas tienen la glándula pineal calcificada –algo que ha sido observado tempranamente en niños de hasta 2 años. Dentro de la teoría de la conspiración se cree que esto se debe al flúor que se utiliza en las pastas de dientes y que se ingiere en el agua potable de las ciudades –algo que aparentemente sería hecho de manera intencional por los Iluminati (¿quién más?) dueños celosos del secreto del Ojo que Todo lo Ve, para negar a las masas el poder de una glándula pineal sana (percibiendo el rostro verdadero) y activa en un mundo fantasmagórico, más allá de la ilusión de Maia-Matrix.
No ahondaremos sobre este tema, harto complejo y pantanoso, que suele caer en la más obtusa paranoia; el lector puede aventurarse por su cuenta.
Muchos de los grandes místicos de la historia de la humanidad han hablado metafóricamente de la iluminación haciendo referencia a un ojo que percibe lo que yace velado y que desencadena un cambio sustancial en la conciencia orgánica.
En el evangelio de Mateo (6:22) se dice “La luz del cuerpo es el ojo; de esta forma a si tu ojo es uno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”.
Se le atribuye a Buda haber dicho “Oh hombre de nobleza, recuerda el cielo puro abierto de tu naturaleza verdadera. Regresa a él. Confía en él. Es tu hogar”, lo que se interpreta como una metáfora de la (re)apertura del tercer ojo –también simbolizado como una perla de luz azul.
William Blake en su poema Augurios de Inocencia, donde también describe un fractal (un mundo en un grano de arena) también habla sobre este misterioso ojo: “We are led to believe in a lie, when we see not though the Eye”. Una mentira nos guía cuando no percibimos con el Ojo, el Ojo que nació “cuando el alma dormía en rayos de luz”. ¿El Ojo que ha sido secuestrado por fuerzas oscuras?
Sir Thomas Browne lo evoca tangencialmente en una frase que siempre me ha parecido hermosa y enigmática: “Life is a pure flame and we live by an invisible sun within us” (“la vida es una flama pura y vivimos como por un sol invisible dentro de nosotros”). Ese sol invisible, en una interpretación libre, debe de ser el ojo secreto que participa en la luz divina.
Una última pincelada de esta relación entre el ojo y el Sol, según los Brahma Sutras, cuando un hombre es llevado más allá de la muerte “la palabra se convierte en fuego e ilumina, la respiración se convierte en viento y purifica, y el ojo se convierte en el Sol y arde”.
El misterio está cifrado en el lenguaje de los símbolos. La trinidad entre el Ojo, el Sol, y Dios es uno de los andamios simbólicos más profundos y enigmáticos. Podemos hablar mucho sobre esta relación y hasta encontrar destellos poéticos de iluminación verbal, pero no estaríamos más que rodeando una representación, sembrando un laberinto.
Si queremos comprender el secreto de este misterio, tendremos que probar con nuestro propio cuerpo abrir ese ojo interno. Todo lo demás será solamente reciclaje metafísico en torno a un espejo, donde hay un ojo atrapado que no puede mirarse a sí mismo. O donde alguien cuenta una historia sobre una supuesta sociedad secreta que se hace llamar “los Iluminados”.
jueves, 22 de agosto de 2019
Mokele-Mbembe....Terror en Zonas del Congo
Llamado “mokele-mbembe ” al norte del Congo, y “nyamala ” en Gabón, es famoso por su fuerza peligrosa , (5 veces la de un elefante) pero es exclusivamente herbívoro.
Los Pigmeos del bosque dicen que el animal principalmente come el malombo, (Landolphia) un vegetal de la región.
La primera vez que se habló del mokele mbêmbe fue en 1776 cuando misioneros franceses, descubrieron unas misteriosas huellas.
A finales del siglo XIX, Alfred A. Smith, recogió en Gabón los cuentos sobre una criatura que vivía en bosque del Congo .
La primera vez que se habló del mokele mbêmbe fue en 1776 cuando misioneros franceses, descubrieron unas misteriosas huellas.
A finales del siglo XIX, Alfred A. Smith, recogió en Gabón los cuentos sobre una criatura que vivía en bosque del Congo .
En las cuencas superiores de los ríos Congo y Zambeze se han recogido desde el siglo XVIII informes ambiguos sobre animales desconocidos que coinciden en describir un ser que recuerda vagamente a los dinosaurios saurópodos.
En regiones remotas a inaccesibles de África quedan dinosaurios vivos, si damos crédito a testimonios de nativos y expedicionarios que han descrito animales semejantes a los grandes saurios que se suponían desaparecidos.
Estas narraciones hablan de la presencia de un extraño animal de gran tamaño, tronco voluminoso, patas corpulentas, pequeña cabeza, cola grande y musculosa y un largo cuello.
Tal descripción, que parece extraída de un libro de paleontología, coincide con la de un tipo de animales que se creía extinguido desde hace 65 millones de años: los dinosaurios.
Estas narraciones hablan de la presencia de un extraño animal de gran tamaño, tronco voluminoso, patas corpulentas, pequeña cabeza, cola grande y musculosa y un largo cuello.
Tal descripción, que parece extraída de un libro de paleontología, coincide con la de un tipo de animales que se creía extinguido desde hace 65 millones de años: los dinosaurios.
Estos testimonios, surgidos no sólo de nativos sino de científicos y exploradores europeos que han tenido la ocasión de contemplarlos, hacen suponer que los grandes saurios no están completamente extinguidos. en 1913, el capitán de las fuerzas coloniales alemanas en Camerún, el barón von Stein zu Lausnitz, realizó una completa investigación sobre las riquezas minerales y naturales de este territorio que estaba administrado por el Imperio Alemán.
Unos párrafos de su trabajo, hablan de que «existe al parecer, una criatura que causa el terror entre los negros de determinadas zonas del Congo, del bajo Ubangui, del Sanga y del lkelemba, al que se le da el nombre genérico de «Mokele-Mbembé».
Según diversos relatos provenientes de guías experimentados, el animal es de color oscuro, piel lisa y tamaño cercano al de un elefante. Su cuello es largo y flexible y cuenta con una cola de gran poder».
Según diversos relatos provenientes de guías experimentados, el animal es de color oscuro, piel lisa y tamaño cercano al de un elefante. Su cuello es largo y flexible y cuenta con una cola de gran poder».
El informe del meticuloso militar alemán explica que, «los rumores señalan que emplea la cola para hacer zozobrar las canoas que caen bajo su radio de acción, para a continuación matar con saña a sus ocupantes, pero sin llegar a devorarlos. Se asegura que el animal vive en las oquedades y cavernas que forma la arcilla en las márgenes del río.
Unos nativos incluso me han enseñado el alimento predilecto de este monstruo, una liana con grandes flores blancas que da una savia lechosa y que tiene unos frutos parecidos a las manzanas». Incluso en una ocasión el barón von Stein pudo ver el sendero que había trazado el animal.
El escritor y naturalista inglés Ivan T. Sanderson pudo ver en 1932 a esta criatura en una de sus expediciones por la pantanosa zona del río Mainyu, en el África ecuatorial occidental.
Se encontraba navegando junto con sus compañeros en una zona inexplorada de este río, cuando de una cueva cercana surgió un ruido ensordecedor y, según relata él mismo, «vimos cómo algo enorme se levantó frente a nosotros, convirtiendo el agua en espuma».
El escritor y naturalista inglés Ivan T. Sanderson pudo ver en 1932 a esta criatura en una de sus expediciones por la pantanosa zona del río Mainyu, en el África ecuatorial occidental.
Se encontraba navegando junto con sus compañeros en una zona inexplorada de este río, cuando de una cueva cercana surgió un ruido ensordecedor y, según relata él mismo, «vimos cómo algo enorme se levantó frente a nosotros, convirtiendo el agua en espuma».
La visión duró apenas unos instantes, pero fue un tiempo suficiente para que pudiesen apreciar que lo que se había levantado del agua era «la cabeza negra de un animal semejante a una enorme foca, aunque mucho más ancha que larga».
Si bien el tamaño de esta cabeza -única parte del animal que pudieron contemplar- era del mismo tamaño que la de un hipopótamo adulto, la forma de la misma no tenía ningún parecido con la de este mamífero.
Tras esta visión, las dos piraguas que formaban parte de la expedición se alejaron lo más rápido posible mientras los indígenas no cesaban de gritar aterrados: «Mokele-Mbembé».
Hablando más tarde con los nativos de la zona, todos coincidieron en que en esos parajes vive un terrible animal, el Mokele; un ser que pese a ser vegetariano -se alimenta de lianas- es un terrible enemigo de hipopótamos y cocodrilos que evitan pasar por la zona donde habita esta temible bestia.
Tras esta visión, las dos piraguas que formaban parte de la expedición se alejaron lo más rápido posible mientras los indígenas no cesaban de gritar aterrados: «Mokele-Mbembé».
Hablando más tarde con los nativos de la zona, todos coincidieron en que en esos parajes vive un terrible animal, el Mokele; un ser que pese a ser vegetariano -se alimenta de lianas- es un terrible enemigo de hipopótamos y cocodrilos que evitan pasar por la zona donde habita esta temible bestia.
La existencia de este extraño animal en las regiones pantanosas del corazón de África es casi como un secreto a voces. Voces que dan los indígenas, para los que su existencia está fuera de toda duda, y también los pocos occidentales que han podido ver a este excepcional animal, que podría ser una reliquia del pasado.
En 1982, el doctor Roy Mackal, de la Universidad de Chicago, organizó una exploración de la zona norte del lago Likusia, en la República Popular del Congo.
Desde esta región pantanosa habían llegado multitud de noticias sobre este animal desconocido por la ciencia. Durante varias semanas, el grupo de científicos recorrió esta extensa zona apenas hollada por el hombre blanco recogiendo decenas de testimonios de los nativos.
Finalmente los científicos encontraron las huellas de un animal desconocido pero de tamaño superior, sin duda, al de un elefante……………
En 1982, el doctor Roy Mackal, de la Universidad de Chicago, organizó una exploración de la zona norte del lago Likusia, en la República Popular del Congo.
Desde esta región pantanosa habían llegado multitud de noticias sobre este animal desconocido por la ciencia. Durante varias semanas, el grupo de científicos recorrió esta extensa zona apenas hollada por el hombre blanco recogiendo decenas de testimonios de los nativos.
Finalmente los científicos encontraron las huellas de un animal desconocido pero de tamaño superior, sin duda, al de un elefante……………
miércoles, 21 de agosto de 2019
Cómo funciona el Control Mental con las Noticias
En su objetivo esencial, la noticia "express", la "comida rápida" de la información, no está orientada a alimentar el conocimiento sino a promover la alienación y la ignorancia masiva.
Es el recurso más efectivo que utiliza la estructura mediática para reconvertir al cerebro humano en un microchip repetidor de eslóganes al servicio de la dominación sin el uso de las armas.
En el sistema (nivelado como "mundo único"), sólo un minoría elabora (y consume) análisis o interpretaciones sobre los acontecimientos que se suceden en el planeta.
A nivel masivo, las "noticias" o la "información" publicada se sintetizan en títulos, volantas, y párrafos cortos que se resumen en sí mismos. Nacen y mueren a la misma velocidad de la lectura.
No hay contexto, no hay historia, no hay relación ni causalidad entre acontecimiento y acontecimiento, y, las noticias, como las imágenes, sólo se fijan (y quedan) en la retina mientras las miramos, las leemos o las escuchamos.
Para las agencias, diarios y grandes cadenas mediáticas (locales o internacionales), este formato de "consumo" es lo ideal.
La gente, dicen sus ejecutivos, siempre anda apurada. Y les hacemos el mundo fácil y simple de digerir.
Así se niveló mundialmente la comunicación "express", la información de "consumo rápido", solo títulos, párrafos cortos, hechos memorizados fáciles de digerir y recordar.
Y el "gran público" (el demandante masivo de información "express") se acostumbró a asimilar información "suelta" (sin porqué ni para qué) y sin analizar ni reflexionar sobre su autenticidad y origen.
Fácil y cortito, es la fórmula impuesta. Una especie de "mundo de eslóganes", que el "gran público" repite como un loro electrónico en su vida privada, en su trabajo, y en todos los chats y redes sociales donde le dejan inscribirse.
Y la información "express", nivelada y manipulada a escala global, creó un mundo a su imagen y semejanza: El mundo de los "opinadores"compulsivos programados por los eslóganes sueltos de las noticias "express".
Y como emergente lógico, la función de la reflexión y el análisis (natural del humano), fue reemplazada por el "comentario" sin sostén, y por la especulación con los rumores y las teorías conspirativas sin fundamento racional.
Hay una primera explicación técnica: La función del periodismo del sistema no es promover el conocimiento (la comprensión razonada) de la noticia, sino promover el "debate" sin reglas, la discusión irracional y esquizofrénica (sin análisis ni información procesada) de los títulos difundidos como "imágenes sueltas" para producir atracción comercial.
Programar lectores, televidentes, o internautas con eslóganes que confrontan con otros eslóganes, es la función y misión esencial que surge de la estructura operativa del periodismo masivo que vende "noticias" como si fueran hamburguesas en la góndola.
Y se produce el milagro buscado: El público masivo, el alienado programado (AP), consume información "express" de la misma manera que consume música, espectáculos, productos, hasta presidentes y normas de vida vendidos como si fueran desodorante de ambiente.
Esa sensación de "libertad sin fronteras" que les deja a los "opinadores" compulsivos la información de consumo rápido (como la comida chatarra de Mc Donalds) les permite, con total impunidad, "criticar" o "juzgar" casi cualquier acontecimiento sin tener información ni elementos fundantes de análisis sobre lo que se discute.
En este contexto, es muy común, por ejemplo, que un AP (alienado programado) "opine" sobre el conflicto de Irán sin saber siquiera identificarlo en el mapa.
En su objetivo esencial, la noticia "express", la "comida rápida" de la información, no está orientada a alimentar el conocimiento sino a engordar la ignorancia masiva.
Es el recurso más efectivo que utiliza la estructura mediática para reconvertir al cerebro humano en un microchip repetidor de eslóganes, mientras el sistema, gobiernos, bancos y empresas capitalistas (que financian a la estructura mediática) siguen depredando y haciendo negocios en el mundo real.
Desde el punto de vista de su utilización mediática, la noticia "express" se fundamenta y abreva en las técnicas del control mental.
Operativamente, el control mental es una técnica orientada a captar y/o manipular la conducta de las personas, controlando sus emociones y su capacidad de "reflexión", con la finalidad de direccionar comportamientos (sociales o individuales) hacia los fines buscados por el "controlador" (Gobiernos, grupos de poder, etc).
Este modelo de manipulación de conducta social (el control mental) se resume en el "pensamiento de manada", donde el individuo resigna su capacidad de "pensamiento propio" a cambio de protección por parte del líder (programador) del grupo.
Y el control mental, para que sea exitoso, necesita del "pensamiento sectario", cuya estructura está compuesta por un "receptor pasivo"(el manipulado con el control mental) y un "emisor activo (el líder programador).
En este caso, el consumidor alienado de noticias "express" es el receptor pasivo, mientras que la estructura mediática de programación es el emisor activo.
De manera tal que, dentro de este esquema funcional, no hay una identificación crítica con la noticia(un feed back entre emisor y receptor), sino una memorización pasiva orientada a impedir la comprensión totalizada de los acontecimientos sobre los que aparentemente se "informa".
El resultante (que se puede verificar fácilmente): El lector, televidente o radioescucha se convierte en un difusor pasivo de títulos (vaciados de contenidos críticos y reflexivos) que se retroalimentan como órdenes en el cerebro masivo.
Esto crea la atomización esquizofrénica, y permite, por ejemplo, que el receptor, pase, sin ninguna conexión reflexiva ni emocional, de una noticia sobre la muerte de 200.000 personas en Haití, a otra sobre la última producción discográfica de un cantante de moda.
Y este fenómeno explica, a su vez, la indiferencia de las mayorías frente a exterminios militares en masa de seres humanos indefensos (como los de Israel en Gaza) que, sin mediar la alienación atomizante mediática, producirían reacciones masivas contra sus perpetradores.
Este efecto se produce por una operación reduccionista y atomizante con las noticias "express". Por ejemplo: Si yo titulo "Israel está en guerra con Hamás", sin aclarar que Israel es la potencia agresora y Hamás el agredido, lavo las operaciones de exterminio del Estado judío de toda connotación genocida.
Trasladada a cualquier otro plano, la función de las noticias "sueltas"(descontextualizadas y sin conexión entre sí) está orientada a impedir que las mayorías (a través del pensamiento reflexivo) tomen conciencia de quién es el dominador y quien el dominado.
Esta es la razón que justifica el bombardeo diario con "titulares" que presentan los acontecimientos descuartizados y despojados de todo sentido de totalidad interpretativa.
Destruido su pensamiento crítico (por medio de la información descontextualizada y sin historia) el alienado programado se masifica y se nivela en trasmisor pasivo de un único mensaje: El que difunde (a modo de un "Gran Hermano") la estructura mediática que comercia con las "noticias".
La estructura del "pensamiento de manada" se traduce en un axioma funcional: El sistema no quiere que pienses por ti mismo, sino que obedezcas órdenes.
Estas órdenes (en la era del control mental) no son militares sino "persuasivas". No actúan por imposición física (la tortura y el miedo a la muerte), sino por imposición psicológica (la "persuasión" social).
La etapa de la "colonización de las sociedades" con el consumo de productos, comenzada en la década del 60, posibilitó la era de la"colonización mental" con el consumo de información perfeccionada con el advenimiento masivo de Internet y de las comunicaciones globalizadas en la década del 90.
Cuando el sistema capitalista trasnacional, por medio del consumo, niveló un "modelo único de pensamiento", sentó las bases psicosociales para el control político-ideológico por medio de la información periodística manipulada por operaciones psicológicas.
De manera tal, que las técnicas y estrategias del control mental se revalorizaron dentro de métodos científicos de direccionamiento de conducta de masas, y se convirtieron en una eficiente estrategia de dominio sin el uso de las armas.
Mediante la manipulación y direccionamiento de conducta por medios psicológicos el individuo-masa se convierte en "soldado cooperante" de los planes de dominio y control social establecidos por el capitalismo trasnacional y la potencia imperialista regente de turno.
Es a la vez, víctima y victimario, de las operaciones psicológicas, ya que se convierte en una célula consumista-trasmisora tanto de planes de consumismo capitalista como de planes de control y represión social manipulados sin el uso de las armas.
Las noticias "express", la información de "consumo rápido", son la columna vertebral de esta estrategia.
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