domingo, 18 de agosto de 2019

Los Directores del Poder Universal del Libro de Urantia

Documento 29

(319.1) 29:0.1 DE TODAS las personalidades del universo que se ocupan de la reglamentación de los asuntos interplanetarios e interuniversales, los directores del poder y sus asociados son los menos comprendidos en Urantia. 

Aunque vuestras razas han sabido por largo tiempo de la existencia de los ángeles y de órdenes similares de seres celestiales, muy poca información se ha impartido jamás sobre los controladores y reguladores del dominio físico. 

Aun ahora, tan sólo se me permite divulgar plenamente la información acerca del último de los siguientes tres grupos de seres vivientes que tienen que ver con el control de la fuerza y la reglamentación de la energía en el universo maestro:
(319.2) 29:0.2 1. Organizadores de la Fuerza Decanos Primarios Eventuados.
(319.3)
 29:0.3 2. Organizadores de la Fuerza Decanos Asociados Trascendentales.
(319.4)
 29:0.4 3. Directores del Poder Universal.
(319.5) 29:0.5 A pesar de que considero imposible describir la individualidad de los varios grupos de directores, centros y controladores del poder universal, espero poder explicar algo acerca del dominio de sus actividades. 




Se trata de un grupo singular de seres vivientes que tienen que ver con la reglamentación inteligente de la energía en todo el gran universo. Incluyendo a los directores supremos, comprenden las siguientes divisiones principales:
(319.6) 29:0.6 1. Los Siete Directores Supremos del Poder.
(319.7)
 29:0.7 2. Los Centros Supremos del Poder.
(319.8)
 29:0.8 3. Los Controladores Físicos Decanos.
(319.9)
 29:0.9 4. Los Supervisores del Poder Morontial.
(319.10) 29:0.10 Los Directores y Centros Supremos del Poder han existido desde los tiempos cercanos a la eternidad, y por lo que nosotros sabemos, no se han creado más seres de estas órdenes. 

A los Siete Directores Supremos los personalizaron los Siete Espíritus Rectores, y luego colaboraron con sus progenitores en la producción de más de diez mil millones de asociados. 

Antes de los tiempos de los directores del poder, los circuitos de energía del espacio fuera del universo central, estaban bajo la supervisión inteligente de los Organizadores de la Fuerza Decanos del Paraíso.

(319.11) 29:0.11 Como tenéis conocimiento sobre las criaturas materiales, por lo menos contáis con un concepto contrastante para concebir los seres espirituales; pero es muy difícil para la mente mortal visualizar a los directores del poder. 

En el esquema de la progresión ascendente a los niveles más elevados de la existencia, vosotros no tenéis nada que ver directamente ni con los directores supremos ni con los centros del poder. 

En algunas raras ocasiones tendréis tratos con los controladores físicos, y al llegar a los mundos de estancia trabajaréis libremente con los supervisores del poder morontial. Estos Supervisores del Poder Morontial funcionan tan exclusivamente en el régimen morontial de las creaciones locales que se considera más aconsejable narrar sus actividades en la sección que trata del universo local.

1. Los Siete Directores Supremos del Poder

(320.1) 29:1.1 Los Siete Directores Supremos del Poder son reguladores de la energía física del gran universo. Su creación por parte de los Siete Espíritus Rectores es el primer caso registrado de una derivación de progenie semimaterial a partir de antepasados de auténtico espíritu. 

Cuando los Siete Espíritus Rectores crean individualmente, producen personalidades altamente espirituales de la orden angélica; cuando crean colectivamente, a veces producen estos tipos elevados de seres semimateriales. Pero aun estos seres cuasifísicos son invisibles para la visión de corto alcance de los mortales de Urantia.

(320.2) 29:1.2 Los Directores Supremos del Poder son siete en su número, e idénticos en apariencia y función. No se puede distinguir uno de los otros excepto por el Espíritu Rector con el cual cada uno de ellos está en asociación inmediata, y cuando le sirve en completa obediencia funcional. 

Cada uno de los Espíritus Rectores está de este modo en unión eterna con uno de sus vástagos colectivos. El mismo director siempre está en asociación con el mismo espíritu, y su relación de trabajo resulta en una asociación singular de energías físicas y espirituales, de un ser semifísico y una personalidad espiritual.

(320.3) 29:1.3 Los Siete Directores Supremos del Poder están estacionados en el Paraíso periférico, en el cual sus presencias giratorias lentas indican las andanzas de los centros de enfoque de la fuerza de los Espíritus Rectores. 

Estos directores del poder funcionan individualmente en la regulación del poder y de la energía de los superuniversos, pero en forma colectiva, en la administración de la creación central. Operan desde el Paraíso, pero se mantienen como centros efectivos de poder en todas las divisiones del gran universo.

(320.4) 29:1.4 Estos seres poderosos son los antepasados físicos de las vastas huestes de los centros del poder y, a través de ellos, de los controladores físicos esparcidos en todos los siete universos. 

Dichos organismos subordinados de control físico son básicamente uniformes, idénticos excepto por el matiz diferencial de cada cuerpo superuniversal. Para cambiar servicio superuniversal, bastaría con que regresaran al Paraíso para volver a matizarse. La creación física es fundamentalmente uniforme en su administración.

2. Los Centros Supremos del Poder

(320.5) 29:2.1 Los Siete Directores Supremos del Poder no pueden reproducirse individualmente, pero colectivamente, y en asociación con los Siete Espíritus Rectores, si pueden reproducir —crear— a otros seres semejantes a ellos, y lo hacen. Tal es el origen de los Centros Supremos del Poder del gran universo, que funcionan en los siguientes siete grupos:
(320.6) 29:2.2 1. Los Supervisores Supremos del Centro.
(320.7)
 29:2.3 2. Los Centros de Havona.
(320.8)
 29:2.4 3. Los Centros de los Superuniversos.
(320.9)
 29:2.5 4. Los Centros de los Universos Locales.
(320.10)
 29:2.6 5. Los Centros de las Constelaciones.
(320.11)
 29:2.7 6. Los Centros de los Sistemas.
(320.12)
 29:2.8 7. Centros no clasificados.
(321.1) 29:2.9 Estos centros del poder, juntamente con los Directores Supremos del Poder, son seres de alta libertad y acción volitiva. Todos están dotados de personalidad de la Tercera Fuente y presentan una capacidad volitiva incuestionable de orden elevado. 

Estos centros de dirección del sistema del poder del universo poseen una exquisita dote de inteligencia; son el intelecto del sistema de poder del gran universo y el secreto de la técnica del control mental de toda la gran red de las vastas funciones de los Controladores Físicos Decanos y de los Supervisores del Poder Morontial.

(321.2) 29:2.10 1. Supervisores Supremos del Centro. Estos Siete coordinados y asociados de los Directores Supremos del Poder son los reguladores de los circuitos maestros de energía del gran universo. Cada supervisor del centro está ubicado en uno de los mundos especiales de los Siete Ejecutivos Supremos, y trabajan en asociación estrecha con estos coordinadores de los asuntos universales generales.

(321.3) 29:2.11 2. Los Directores Supremos del Poder y los Supervisores Supremos del Centro funcionan tanto como individuos y conjuntamente respecto de todos los fenómenos cósmicos por debajo de los niveles de la «energía gravitacionaria». Cuando actúan en enlace, estos catorce seres son para el poder universal lo que los Siete Ejecutivos Supremos son para los asuntos generales del universo, y lo que los Siete Espíritus Rectores son para la mente cósmica.

(321.4) 29:2.12 3. Centros de Havona. Antes de la creación de los universos espacio-temporales, no se requerían centros del poder en Havona, pero desde aquellos tiempos muy distantes, han actuado un millón de ellos en la creación central, cada centro encargado de la supervisión de mil mundos de Havona. 

Aquí, en el universo divino, hay perfección de control de la energía, una condición que no existe en las demás partes. La perfección de la regulación de la energía es el objetivo último de todos los centros del poder y de los controladores físicos del espacio.

(321.5) 29:2.13 4. Centros de los Superuniversos. Hay mil centros del poder de la tercera orden que ocupan una área enorme en la esfera capital de cada uno de los siete superuniversos. Tres corrientes de energía primaria con diez segregaciones cada una ingresan a estos centros del poder, pero siete circuitos de poder especializados y bien dirigidos, aunque imperfectamente controlados, salen de sus sedes de acción unida. Esta es la organización electrónica del poder universal.

(321.6) 29:2.14 Toda energía está en el circuito que pertenece al ciclo del Paraíso, pero los Directores del Poder Universal dirigen las fuerza-energías y las energías del Paraíso bajo, tal como se las encuentran modificadas en las funciones espaciales del universo central y de los superuniversos, convirtiendo y dirigiendo estas energías hacia canales de aplicación útil y constructiva.

 Existe una diferencia entre la energía de Havona y las energías de los superuniversos. La carga de poder de un superuniverso consiste en tres fases de energía de diez segregaciones cada una. Esta triple carga de energía se desparrama por el espacio del gran universo; es como un vasto océano de energía en movimiento, que rodea y baña lo total de cada una de las siete supercreaciones.

(321.7) 29:2.15 La organización electrónica del poder universal funciona en siete fases y revela una respuesta variable a la gravedad local o lineal. Este circuito séptuple procede de los centros superuniversales de poder y penetra cada supercreación. Estas corrientes especializadas del tiempo y del espacio son movimientos definidos y localizados de ener gía, iniciados y dirigidos para propósitos específicos, en forma semejante a como la Corriente del Golfo actúa como fenómeno circunscrito en el medio del Océano Atlántico.

(321.8) 29:2.16 5. Centros de los Universos Locales. En la sede central de cada universo local existen cien centros del poder de la cuarta orden. Funcionan para bajar y de otra manera modificar los siete circuitos del poder que emanan de la sede central del superuniverso, tornándolos así aplicables a los servicios de las constelaciones y los sistemas. 

Las catástrofes locales astronómicas del espacio son de preocupación pasajera para estos centros de fuerza; se ocupan del envío ordenado de energía eficaz a las constelaciones y sistemas subsidiarios. Son de gran ayuda para los Hijos Creadores durante los tiempos posteriores a la organización del universo y la movilización de la energía.

 Estos centros son capaces de proveer canales intensificados de energía, útiles para la comunicación interplanetaria entre importantes puntos habitados. Tal canal o línea de energía, a veces también llamado sendero de energía, es un circuito directo de energía de un centro del poder a otro centro del poder o de un controlador físico a otro controlador. Es un caudal individualizado de poder y contrasta con los movimientos libres en el espacio de la energía no diferenciada.




(322.1) 29:2.17 6. Centros de las Constelaciones. Diez de estos centros vivientes del poder están estacionados en cada constelación, funcionando como proyectores de la energía a los cien sistemas tributarios locales. De estos seres salen las líneas de poder para la comunicación y transporte y para la energización de aquellas criaturas vivientes que dependen de ciertas formas de energía física para el mantenimiento de su vida. Pero ni los centros de poder ni los controladores físicos subordinados se ocupan de esta manera de vida como organización funcional.

(322.2) 29:2.18 7. Centros de los Sistemas. Un centro Supremo del Poder está asignado permanentemente a cada sistema local. Estos centros de los sistemas envían los circuitos de poder a los mundos habitados del tiempo y del espacio. 

Coordinan las actividades de los controladores físicos subordinados y de otra manera funcionan para asegurar la distribución satisfactoria del poder en el sistema local. El relé del circuito entre los planetas depende de la coordinación perfecta de ciertas energías materiales y de la regulación eficiente del poder físico.

(322.3) 29:2.19 8. Centros no clasificados. Estos son los centros que funcionan en situaciones locales específicas pero no en los planetas habitados. Cada mundo está bajo la responsabilidad de los Controladores Físicos Decanos y reciben las líneas de poder en circuito, enviadas por el centro del poder de su sistema. Sólo aquellas esferas de las relaciones más extraordinarias de energía tienen centros de poder de la orden séptima, que actúan como ruedas de equilibrio universal o gobernantes de la energía.

 En cada fase de actividad, estos centros del poder son plenamente equivalentes a aquellos que funcionan en las unidades más elevadas de control, pero ni un cuerpo espacial en un millón contiene tal organización de poder viviente.

3. El Ámbito de los Centros del Poder

(322.4) 29:3.1 Los Centros Supremos del Poder distribuidos en todos los superuniversos, con sus asociados y subordinados, llegan a más de diez mil millones. Y están todos en sincronización perfecta y coordinación completa con sus progenitores en el Paraíso, los Siete Directores Supremos del Poder. 

El control del poder del gran universo se confía de este modo al cuidado y dirección de los Siete Espíritus Rectores, los creadores de los Siete Directores Supremos del Poder.

(322.5) 29:3.2 Los Directores Supremos del Poder y todos sus asociados, asistentes y subordinados están por siempre exentos de arresto o interferencia por parte de todos los tribunales de todo el espacio; tampoco están sujetos a la dirección administrativa del gobierno superuniversal de los Ancianos de los Días, ni de la administración del universo local de los Hijos Creadores.

(323.1) 29:3.3 Estos centros y directores del poder llegan a la existencia por acción de los hijos del Espíritu Infinito. No pertenecen a la administración de los Hijos de Dios, aunque se afilian con los Hijos Creadores durante las épocas posteriores de la organización material de un universo. Pero los centros del poder están en cierto modo estrechamente asociados con el supercontrol cósmico del Ser Supremo.

(323.2) 29:3.4 Los centros del poder y los controladores físicos no se capacitan; son, todos ellos, creados en perfección y son inherentemente perfectos en la acción. Tampoco pasan de una función a otra; sirven siempre según su asignación original. No hay evolución en sus filas y así son las siete divisiones de ambas órdenes.

(323.3) 29:3.5 Puesto que no tienen un pasado ascendente que recordar, los centros del poder y los controladores físicos no juegan; son totalmente serios en todas sus acciones. Están siempre en función; no hay disposiciones en el esquema universal para la interrupción de las líneas físicas de energía. No pueden abandonar jamás, ni siquiera por una fracción de segundo, la supervisión directa de los circuitos de la energía del tiempo y del espacio.

(323.4) 29:3.6 Los directores, centros y controladores del poder no tienen nada que ver con toda la creación, excepto con el poder, la energía material o semifísica; no la originan, pero sí la modifican, manipulan y direccionalizan. Tampoco tienen nada que ver con la gravedad física, excepto para resistir su poder de atracción. Su relación con la grave-dad es completamente negativa.

(323.5) 29:3.7 Los centros del poder utilizan vastos mecanismos y coordinaciones del orden material en asociación con los mecanismos vivientes de las varias concentraciones segregadas de energía. 

Cada centro individual del poder está constituido de exactamente un millón de unidades de control funcional, y estas unidades modificadoras de la energía no son estacionarias como lo son los órganos vitales del cuerpo físico del hombre; estos «órganos vitales» de la regulación del poder son móviles y verdaderamente caleidoscópicos en sus posibilidades asociativas.

(323.6) 29:3.8 Está totalmente más allá de mi capacidad explicar la manera en que estos seres vivientes llevan a cabo la manipulación y regulación de los circuitos maestros de la energía universal. Emprender la tarea de informaros ulteriormente sobre el tamaño y función de estos gigantescos centros del poder casi perfectamente eficaces, tan sólo aumentaría vuestra confusión y consternación. Son tanto vivientes como «personales», pero están más allá de vuestra comprensión.

(323.7) 29:3.9 Fuera de Havona, los Centros Supremos del Poder funcionan tan sólo en esferas especialmente construidas (arquitectónicas) o en otros cuerpos espaciales debidamente constituidos. Los mundos arquitectónicos se construyen de manera tal que los centros vivientes de poder puedan actuar como interruptores selectivos para direccionalizar, modificar y concentrar las energías del espacio al vertirlas sobre estas esferas. 

No podrían funcionar en un sol o un planeta evolucionario común. Ciertos grupos también se ocupan de las necesidades de calefacción y otras necesidades materiales en estos mundos sede central especiales. Y aunque está más allá del alcance del conocimiento urantiano, puedo declarar que estas órdenes de personalidades vivientes de poder tienen mucho que ver con la distribución de la luz que brilla sin calor. No producen este fenómeno, pero se ocupan de su diseminación y direccionalización.

(323.8) 29:3.10 Los centros de la fuerza y sus controladores subordinados son asignados a la operación de todas las energías físicas del espacio organizado. Trabajan con tres corrientes básicas de diez energías cada una. Ésa es la carga de energía del espacio organizado; y el espacio organizado es su dominio. Los Directores del Poder Universal no tienen nada que ver con aquellas tremendas acciones de fuerza que ahora ocurren fuera de los límites de los siete superuniversos.

(324.1) 29:3.11 Los centros y controladores del poder y ejercen un control perfecto sobre tan sólo siete de las diez formas de energía contenidas en cada corriente básica universal; aquellas formas que están parcial o totalmente exentas de su control deben representar los reinos imprevisibles de la manifestación de la energía dominados por el Absoluto No Cualificado. 

Si ejercen una influencia sobre las fuerzas primordiales de este Absoluto, no conocemos tales funciones, aunque existe leve evidencia que justificaría la opinión de que algunos de los controladores físicos, de vez en cuando, reaccionan automáticamente a ciertos impulsos del Absoluto Universal.

(324.2) 29:3.12 Estos mecanismos vivientes del poder no se relacionan conscientemente con el supercontrol de la energía en el universo maestro ejercido por el Absoluto No Cualificado, pero suponemos que su entero esquema casi perfecto de dirección del poder está subordinado de alguna manera desconocida a esta presencia de supergravedad. 

En cualquier situación de energía local, los centros y controladores ejercen casi la supremacía, pero están siempre conscientes de la presencia de superenergía y de la actuación no reconocible del Absoluto No Cualificado.

4. Los Controladores Físicos Decanos

(324.3) 29:4.1 Estos seres son los subordinados móviles de los Centros Supremos del Poder. Los controladores físicos están dotados de capacidades de metamorfosis de la individualidad, de naturaleza tal que pueden ocuparse de una notable variedad de autotransportes, siendo capaces de atravesar el espacio local a velocidades que se asemejan a la velocidad de los Mensajeros Solitarios. 

Pero como todos los demás atravesadores del espacio, requieren la asistencia tanto de sus semejantes como de ciertos otros tipos de seres para sobreponerse a la acción de la gravedad y a la resistencia de la inercia al partir de una esfera material.

(324.4) 29:4.2 Los Controladores Físicos Decanos sirven en todo el gran universo. Están gobernados directamente desde el Paraíso por los Siete Directores Supremos del Poder en cuanto se refiere a las sedes centrales de los superuniversos; desde aquí, ellos están dirigidos y distribuidos por el Concilio del Equilibrio, los altos comisionados del poder despachados por los Siete Espíritus Rectores desde las filas del personal de los Organizadores de la Fuerza Decanos Asociados. 

Estos altos comisionados están autorizados a interpretar las lecturas y registros de los frandalanques decanos, esos instrumentos vivientes que indican la presión de la fuerza y la carga de la energía de un superuniverso entero.

(324.5) 29:4.3 Aunque la presencia de las Deidades del Paraíso rodea al gran universo y sobrecoge el círculo de la eternidad, la influencia de cualquiera de los Siete Espíritus Rectores se limita a un solo superuniverso. Existe una segregación clara de la energía y una separación de los circuitos de poder entre cada una de las siete supercreaciones; de allí que deban existir, como existen, métodos individualizados de control.

(324.6) 29:4.4 Los Controladores Físicos Decanos son los vástagos directos de los Centros Supremos del Poder, y sus filas incluyen los siguientes:
(324.7) 29:4.5 1. Los Directores Asociados del Poder.
(324.8)
 29:4.6 2. Los Controladores Mecánicos.
(324.9)
 29:4.7 3. Los Transformadores de la Energía.
(325.1)
 29:4.8 4. Los Transmisores de la Energía.
(325.2)
 29:4.9 5. Los Asociadores Primarios.
(325.3)
 29:4.10 6. Disociadores Secundarios.
(325.4)
 29:4.11 7. Los Frandalanques y los Cronoldeques.
(325.5) 29:4.12 No todas estas órdenes son personas en el sentido de poseer capacidad individual de selección. En especial, los últimos cuatro parecerían totalmente automáticos y mecánicos en respuesta a los impulsos de sus superiores y en reacción a las condiciones existentes de la energía. Pero aunque dicha respuesta parezca totalmente mecánica, no lo es; pueden parecer autómatas, pero todos ellos revelan una función diferencial de la inteligencia.

(325.6) 29:4.13 La personalidad no es necesariamente un concomitante de la mente. La mente puede pensar aun cuando se la prive de toda capacidad de elección, así como ocurre en numerosos de los tipos más bajos de animales y en algunos de estos controladores físicos subordinados. Muchos de estos reguladores más automáticos del poder físico no son personas en ningún sentido de la palabra. 

No están dotados de voluntad ni de independencia de decisión, siendo totalmente subordinados a la perfección mecánica de diseño de las tareas a ellos asignadas. Sin embargo, todos ellos son seres altamente inteligentes.

(325.7) 29:4.14 Los controladores físicos se ocupan principalmente del ajuste de las energías básicas no descubiertas en Urantia. Estas energías desconocidas son muy esenciales para el sistema de transporte interplanetario y para ciertas técnicas de comunicación.

 Cuando colocamos líneas de energía para el propósito de llevar equivalentes del sonido o ampliar la visión, estas formas no descubiertas de la energía son utilizadas por los controladores físicos vivientes y sus asociados. Las criaturas intermedias también utilizan estas mismas energías en varias ocasiones, en su tarea de rutina.

(325.8) 29:4.15 1. Directores Asociados del Poder. Estos seres maravillosamente eficientes tienen a su cargo la asignación y despacho de todas las órdenes de Controladores Físicos Decanos de acuerdo con las necesidades constantemente cambiantes del estado energético que cambia permanentemente en los reinos.

 Las vastas reservas de los controladores físicos se mantienen en los mundos sede central de los sectores menores, y desde estos puntos de concentración se los envía periódicamente por medio de los directores asociados del poder a las sedes de los universos, constelaciones, sistemas y a los planetas específicos. Cuando así están asignados, los controladores físicos están provisionalmente sujetos a las órdenes de los ejecutivos divinos de las comisiones conciliadoras, pero por otra parte están sujetos exclusivamente a sus directores asociados y de los Centros Supremos del Poder.

(325.9) 29:4.16 Se asignan tres millones de directores asociados del poder a cada uno de los sectores menores de Orvonton, sumando así un total de tres mil millones de la cuota superuniversal de estos sorprendentemente versátiles seres. Mantienen sus propias reservas en estos mismos mundos de los sectores menores, en los cuales también sirven como instructores para todos los que estudian las ciencias de las técnicas del control y de la transmutación inteligente de la energía.





(325.10) 29:4.17 Estos directores alternan períodos de servicio ejecutivo en los sectores menores con períodos equivalentes de servicio de inspección en los reinos del espacio. Por lo menos un inspector actuante está siempre presente en cada uno de los sistemas locales, con su sede central en su esfera capital. Mantienen la totalidad del vasto agregado de energía viviente en armoniosa sincronía.

(325.11) 29:4.18 2. Controladores Mecánicos. Éstos son los asistentes extraordinariamente versátiles y móviles de los directores asociados del poder. Billones y billones de ellos están comisionados en Ensa, vuestro sector menor.

 Estos seres se llaman controladores mecánicos porque están tan completamente dominados por sus superiores, y están subordinados totalmente a la voluntad de los directores asociados del poder. Sin embargo, son, por sí mismos, muy inteligentes, y su trabajo, aunque mecánico y de tipo rutinario, se realiza con habilidad.

(326.1) 29:4.19 De todos los Controladores Físicos Decanos asignados a los mundos habitados, los controladores mecánicos son los más poderosos. Cada controlador, teniendo la dote viviente de la antigravedad en exceso a todos los demás seres, posee una resistencia a la gravedad igualada tan sólo por esferas enormes que giran a velocidades extraordinarias. 

Diez de estos controladores están estacionados ahora en Urantia, y una de sus actividades planetarias más importantes consiste en facilitar la partida de los transportes seráficos. En esta función, los diez controladores mecánicos actúan al unísono, mientras que una batería de mil transmisores de energía provee el impulso inicial para la partida seráfica.

(326.2) 29:4.20 Los controladores mecánicos son competentes para direccionalizar el flujo de energía y para facilitar su concentración en los circuitos o corrientes especializados. Estos poderosos seres tienen mucho que ver con la segregación, direccionalización, e intensificación de las energías físicas y con la igualización de las presiones de los circuitos interplanetarios. Son expertos en la manipulación de veintiuna de las treinta energías físicas del espacio, constituyendo la carga de poder de un superuniverso. 

También son capaces de contribuir considerablemente en el manejo y control de seis de las nueve formas más sutiles de la energía física. Los directores asociados del poder, al colocar a estos controladores en relación técnica apropiada entre sí y con algunos de los centros del poder, consiguen llevar a cabo cambios increíbles en el ajuste del poder y el control de la energía.

(326.3) 29:4.21 Los Controladores Físicos Principales frecuentemente funcionan en baterías de cientos, miles y aún millones, y variando sus posiciones y formaciones son capaces de controlar la energía en una forma colectiva así como también en forma individual. 

A medida que varían los requisitos, pueden aumentar y acelerar el volumen de energía y movimiento o detener, condensar y retardar las corrientes de energía. Influyen en las transformaciones de la energía y el poder, en cierto modo como los así llamados agentes catalíticos aumentan las reacciones químicas. Funcionan por habilidad inherente y en cooperación con los Centros Supremos del Poder.

(326.4) 29:4.22 3. Transformadores de la Energía. El número de estos seres en un superuniverso es increíble. En Satania solamente hay casi un millón, y la cuota usual es de cien por cada mundo habitado.
(326.5) 29:4.23 Los transformadores de la energía son la creación conjunta de los Siete Directores Supremos del Poder y los Siete Supervisores Centrales. Están entre las órdenes más personales de controladores físicos, y excepto en los casos en que se encuentra presente en un mundo habitado un director asociado del poder, los transformadores están siempre a cargo. 

Son los inspectores planetarios de todos los transportes seráficos que se ausentan. Todas las clases de vida celestial pueden utilizar las órdenes menos personales de los controladores físicos sólo por enlace con las órdenes más personales de los directores asociados y de los transformadores de la energía.

(326.6) 29:4.24 Estos transformadores son poderosos y eficaces interruptores vivientes, siendo capaces de colocarse a favor o en contra de una disposición o direccionalización del poder. También son hábiles en sus esfuerzos en aislar a los planetas contra las poderosas corrientes de energía que pasan entre gigantescos vecinos planetarios y estelares. 

Sus atributos de transmutación de la energía los hacen sumamente útiles para la tarea importante de mantener el equilibrio general de la energía, o equilibrio del poder. 

A veces parecen consumir o almacenar la energía; en otros momentos, parecen exudar o liberar la energía. Los transformadores son capaces de aumentar o disminuir el potencial de «la batería» de las energías vivientes y muertas en sus reinos respectivos. Pero tratan tan sólo con las energías físicas y semimateriales, no funcionan directamente en el ámbito de vida, ni tampoco cambian las formas de los seres vivientes.

(327.1) 29:4.25 En ciertos aspectos, los transformadores de la energía son las más notables y misteriosas de todas las criaturas vivientes semimateriales. De alguna manera desconocida, están diferenciados físicamente, y mediante la variación de sus relaciones de enlace son capaces de ejercer una influencia profunda sobre la energía que pasa a través de sus presencias asociadas. 

El estado de los reinos físicos parece sufrir una transformación bajo su manipulación perita. Pueden cambiar la forma física de las energías del espacio, y lo hacen.

Con la ayuda de sus compañeros controladores, son efectivamente capaces de cambiar la forma y potencial de veintisiete de las treinta energías físicas de la carga de poder superuniversal. El hecho de que tres de estas energías están más allá de su control prueba que no son instrumentalidades del Absoluto No Cualificado.

(327.2) 29:4.26 Los restantes cuatro grupos de Controladores Físicos Decanos son difícilmente personas dentro de la definición aceptable de esa palabra. Estos transmisores, asociadores, disociadores y frandalanques son totalmente automáticos en sus reacciones; sin embargo, son, en todo  sentido, inteligentes. 

Nos encontramos grandemente limitados en nuestro conocimiento de estas entidades maravillosas, porque no podemos comunicarnos con ellas. Parecen comprender el lenguaje del reino, pero no pueden comunicarse con nosotros. Parecen ser plenamente capaces de recibir nuestras comunicaciones, pero no tienen poder para responder.

(327.3) 29:4.27 4. Transmisores de la Energía. Estos seres funcionan principalmente, aunque no totalmente, en una capacidad interplanetaria. Son enviadores maravillosos de la energía tal como se la manifiesta en los mundos individuales.

(327.4) 29:4.28 Cuando se envía energía a un nuevo circuito, los transmisores se despliegan en una línea a lo largo del camino deseado de la energía, y en virtud de sus atributos singulares de atracción de la energía, pueden efectivamente inducir un aumento del flujo de energía hacia la dirección deseada. 

Esto lo hacen tan literalmente como ciertos circuitos metálicos direccionalizan el flujo de ciertas formas de energía eléctrica; y son los superconductores vivientes para más de la mitad de las treinta formas de energía física.

(327.5) 29:4.29 Los transmisores forman enlaces hábiles que son eficaces para rehabilitar las corrientes debilitadas de energía especializada que pasan de un planeta a otro y de una estación a otra en un planeta específico. Ellos pueden detectar corrientes demasiado débiles para que las reconozca cualquier otro tipo de ser vivo, y pueden aumentar estas energías para que el mensaje acompañante se torne perfectamente inteligible. Sus servicios son invaluables para los receptores de las transmisiones.

(327.6) 29:4.30 Los transmisores de la energía pueden funcionar respecto de todas las formas de la percepción comunicable; pueden hacer que una escena distante se torne «visible» así como un sonido distante se torne «audible». Proveen las líneas de comunicación de urgencia en los sistemas locales y en los planetas específicos. Prácticamente todas las criaturas deben usar estos servicios para fines de communicación fuera de los circuitos regularmente establecidos.

(327.7) 29:4.31 Estos seres, juntamente con los transformadores de la energía, son indispensables para el mantenimiento de la existencia mortal en los mundos que tienen una atmósfera empobrecida, y son parte integral de la técnica de vida en los planetas de las razas no respiradores.

(328.1) 29:4.32 5. Asociadores Primarios. Estas entidades interesantes e invaluables son extraordinarios conservadores y custodios de la energía; algo así como una planta almacena luz solar, del mismo modo estos organismos vivientes almacenan la energía durante los tiempos en que sus manifestaciones son abundantes. Trabajan en una escala gigantesca, convirtiendo las energías del espacio en un estado físico desconocido en Urantia. 

También son capaces de llevar estas transformaciones al punto de producir algunas de las unidades primitivas de la existencia material. Estos seres actúan simplemente por su presencia. No se agotan ni se disminuyen de ninguna manera por esta función; actúan como agentes catalíticos vivientes.

(328.2) 29:4.33 Durante las temporadas en que las manifestaciones son menores, tienen la capacidad de liberar estas energías acumuladas. Pero vuestro conocimiento de la energía y de la materia no es suficientemente avanzado como para posibilitar una explicación de la técnica de esta fase de su trabajo. 

Siempre laboran en cumplimiento de la ley universal, manipulando y manejando átomos, electrones y ultimatones de una manera muy semejante a la cual vosotros maniobráis los caracteres de la imprenta para hacer que los mismos símbolos alfabéticos relaten cuentos vastamente distintos.

(328.3) 29:4.34 Los asociadores son el primer grupo vivo que aparece en una esfera material en organización y pueden funcionar a temperaturas físicas que vosotros consideraríais completamente incompatibles con la existencia de seres vivientes. Representan una orden de vida que está sencillamente más allá de la gama de la imaginación humana. Juntamente con sus colaboradores, los disociadores, son los más serviles de todas las criaturas inteligentes.




(328.4) 29:4.35 6. Disociadores Secundarios. Comparados con los asociadores primarios, estos seres enormemente dotados de antigravedad son los trabajadores contrarios. No existe nunca peligro alguno de que las formas especiales o modificadas de la energía física en los mundos locales o en los sistemas locales se agoten, porque estas organizaciones vivientes están dotadas del singular poder de evolucionar provisiones ilimitadas de energía.

 Se ocupan principalmente de la evolución de una forma de energía que es casi desconocida en Urantia, a partir de una forma de materia que se reconoce aún menos. Son en verdad los alquimistas del espacio y los hacedores de maravillas del tiempo. Pero de todas las maravillas que hacen, nunca traicionan los mandatos de la Supremacía Cósmica.

(328.5) 29:4.36 7. Los Frandalanques. Estos seres son la creación conjunta de las tres órdenes de seres que controlan la energía: los organizadores primarios y secundarios de la fuerza y los directores del poder. Los frandalanques son los más numerosos de todos los Controladores Físicos Decanos; solamente el número que funciona en Satania está más allá de vuestra comprensión numérica. 

Están estacionados en todos los mundos habitados y siempre están agregados a las órdenes más elevadas de los controladores físicos. Funcionan en forma intercambiable en el universo central, y en los superuniversos y en los dominios del espacio exterior.




(328.6) 29:4.37 Los frandalanques son creados en treinta divisiones, una para cada forma de fuerza universal básica, y funcionan exclusivamente como indicadores vivientes y automáticos de presencia, presión y velocidad.

 Estos barómetros vivientes se ocupan exclusivamente del registro automático e infalible del estado de todas las formas de la fuerza-energía. Son, para el universo físico, lo que el vasto mecanismo de reflexividad es para el universo de la mente. Los frandalanques que registran el tiempo además de la presencia cuantitativa y cualitativa de la energía, se llaman cronoldeques.

(328.7) 29:4.38 Reconozco que los frandalanques son inteligentes, pero no los puedo clasificar sino como máquinas vivientes. Prácticamente la única forma en que os puedo ayudar a comprender estos mecanismos vivientes consiste en compararlos con vuestros dispositivos mecánicos que actúan con una precisión y exactitud casi inteligentes. 

Por lo tanto, si deseáis concebir a estos seres, usad vuestra imaginación para reconocer que en el gran universo contamos en realidad con mecanismos inteligentes y vivientes (entidades) que pueden realizar tareas más complicadas que comprenden computaciones más extraordinarias, con delicadeza de precisión aún mayor y con una precisión de ultimidad.

5. Los Organizadores Decanos de la Fuerza

(329.1) 29:5.1 Los organizadores de la fuerza residen en el Paraíso, pero funcionan en todo el universo maestro, más particularmente en los dominios del espacio no organizado. Estos seres extraordinarios no son ni creadores ni criaturas, y comprenden dos grandes divisiones de servicio:
(329.2) 29:5.2 1. Los Organizadores de la Fuerza Decanos Eventuados Primarios.
(329.3)
 29:5.3 2. Los Organizadores de la Fuerza Decanos Asociados Trascendentales.
(329.4) 29:5.4 Estas dos poderosas órdenes de manipuladores de la fuerza primordial trabajan exclusivamente bajo la supervisión de los Arquitectos del Universo Maestro, y en este momento no funcionan ampliamente dentro de los límites del gran universo.

(329.5) 29:5.5 Los Organizadores de la Fuerza Decanos Primarios son los manipuladores de las fuerzas espaciales primordiales o básicas del Absoluto No Cualificado; son creadores de nebulosas. Son los instigadores vivientes de los ciclones de energía del espacio y los organizadores primitivos y direccionalizadores de estas manifestaciones gigantescas. 

Estos organizadores de la potencia transmutan la energía primordial (pre-energía que no responde a la gravedad directa del Paraíso) en energía primaria o energía poderosa, energía que se transmuta de la atracción exclusiva del Absoluto No Cualificado a la atracción de la gravedad de la Isla del Paraíso. De allí en adelante los suceden los organizadores asociados de la fuerza, que continúan el proceso de transmutación de la energía de la etapa primaria, a través de la etapa secundaria o de gravedad-energía.

(329.6) 29:5.6 Cuando se completan los planes de la creación de un universo local, señalado por la llegada de un Hijo Creador, los Organizadores de la Fuerza Decanos Asociados dejan el camino para las órdenes de los directores del poder que actúan en el superuniverso de jurisdicción astronómica. Pero en ausencia de dichos planes, los organizadores asociados de la fuerza continúan indefinidamente a cargo de estas creaciones materiales, así como ahora operan en el espacio exterior.

(329.7) 29:5.7 Los Organizadores Decanos de la Fuerza resisten temperaturas y funcionan bajo condiciones físicas que serían intolerables aún para los versátiles centros del poder y controladores físicos de Orvonton. Los únicos otros tipos de seres revelados capaces de funcionar en estos ámbitos del espacio exterior son los Mensajeros Solitarios y los Espíritus Trinitarios Inspirados.

(329.8)
 29:5.8 [Patrocinado por un Censor Universal que actúa por autoridad de los Ancianos de los Días en Uversa.]

sábado, 17 de agosto de 2019

Servicios Secretos Paralelos

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En la continuación de su análisis, Peter Dale Scott muestra como los acuerdos de enlace entre los servicios secretos de los Estados aliados permiten el desarrollo de servicios secretos paralelos y la realización de operaciones no controladas. 

Este ex diplomático canadiense pone así al descubierto el método que permitió a los conspiradores del 11 de septiembre de 2001 utilizar los mecanismos del aparato estatal estadounidense a espaldas de sus propios colegas.

Este artículo es la continuación de «La CIA, el 11 de septiembre, Afganistán y el Asia Central».

Los acuerdos de enlace con otros servicios de inteligencia

Pienso que Khaled al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi posiblemente tuvieron protección desde el principio porque habían sido enviados a Estados Unidos por los servicios de inteligencia de Arabia Saudita (el GID, ver sitio oficial).

Eso explicaría por qué, después de su llegada, parecen haber sido financiados de forma indirecta por la embajada de Arabia Saudita en Washington. Paul Church resume esos hechos en Asia Times Online (edición del 12 de febrero de 2012):

«Entre 1998 y 2002, hasta 73 000 dólares en cheques bancarios fueron transmitidos por Hayfa bint Faysal, la esposa de [l embajador de Arabia Saudita en Washington, el príncipe] Bandar, a dos familias californianas conocidas por haber financiado a al-Midhar [sic] y a al-Hazmi (Bandar describió un día a George H. W. Bush y su esposa como ‘mi madre y mi padre’). […]

 La princesa Hayfa enviaba con regularidad pagos mensuales que iban de 2,000 a 3,500 dólares a Majeda Dweikar, la mujer de Osama Basnan –quien era un espía del gobierno saudita, según varios investigadores.

Numerosos cheques estaban [también] destinados a Manal Bajadr, la mujer de Omar al-Bayuni, a su vez sospechoso de trabajar en secreto para el reino [saudita]. Anteriormente, las familias Basnan, al-Bayuni y los dos piratas aéreos del 11 de septiembre que habían vivido en el mismo inmueble en San Diego.

Fue Omar al-Bayuni quien recibió a los asesinos cuando llegaron a Estados Unidos por primera vez y fue también él quien les proporcionó un apartamento y tarjetas de seguridad social (además de otras formas de ayuda). Incluso los ayudó a inscribirse en varias escuelas de pilotaje aéreo en la Florida.» [1]




Si los dos sauditas habían sido realmente enviados por el GID, es prácticamente seguro que fueron admitidos en Estados Unidos en el marco de un acuerdo de enlace entre el GID y la CIA [2].

El príncipe Turki ben Faisal, ex director del GID, declaró que él mismo intercambiaba con la CIA sus informaciones sobre al-Qaeda y que en 1997 los sauditas «establecieron una comisión de inteligencia con Estados Unidos para intercambiar informaciones sobre el terrorismo en general y sobre […] al-Qaeda en particular» [3].

El Informe de la Comisión sobre el 11 de Septiembre agrega que, como consecuencia del paso al año 2000, se emprendieron reformas en el Centro de Contraterrorismo (CTC), lo cual incluía a Alec Station (la Unidad ben Laden de la CIA). En ese contexto, el CTC quería instaurar su plan, adoptado 6 meses antes, que consistía en «mejorar las capacidades de los servicios de seguridad extranjeros que habían proporcionado información a través del enlace» [4].

Esa era una especialidad de Richard Blee. Steve Coll informó que Blee y su superior, Cofer Black, estaban muy entusiasmados con las posibilidades que se abrían gracias a los acuerdos de enlace, ya que permitían extender la influencia y la capacidad de acción de la CIA en regiones cruciales.

Así que, en 1999, Cofer Black y Richard Blee volaron juntos a Taskent, donde negociaron un nuevo acuerdo de enlace con Uzbekistán [5]. Según Steve Coll y el Washington Post, aquel arreglo condujo al rápido establecimiento de un enlace de la CIA con la Alianza del Norte, en Afganistán, a través de Taskent [6].

Thomas Ricks y Susan Glasser reportaron en el Washington Post que después de los atentados con bombas contra las embajadas de Estados Unidos en Dar es Salaam y Nairobi, en 1998, «Estados Unidos y Uzbekistán realizaron discretamente operaciones secretas comunes tendientes a contrarrestar el régimen taliban en el poder en Afganistán, así como a sus aliados terroristas […], según los responsables de esos dos países» [7].

Aquella implicación en Uzbekistán correspondía a un esquema regional mucho más amplio. Desde 1997, Estados Unidos había iniciado una serie de maniobras militares con las fuerzas armadas de Kazajstán, Kirguistán y Uzbekistán. Aquellos ejercicios simulaban un posible despliegue de fuerzas de combate estadounidenses en la región:

«CENTRAZBAT’97, como se designaba, era claramente un test sobre la capacidad americana de proyección de fuerzas en la cuenca del Caspio en caso de crisis. ‘No existe sobre la faz del planeta ninguna nación que esté fuera de nuestro alcance’, declaró el general Jack Sheehan […] el oficial de más alto rango en este ejercicio.

Y para quien tenga dudas sobre la naturaleza de nuestros intereses en esta región, Catherine Kelleher, quien acompañaba a Sheehan como asistenta del secretario adjunto de Defensa, citó ‘la presencia de enormes recursos energéticos’ como justificación de la implicación militar de Estados Unidos.

La operación de 1997 fue la primera de una serie de ejercicios anuales [bautizados] CENTRAZBAT, concebidos para poner a prueba la rapidez con la que Washington podría directamente desplegar en esta región fuerzas basadas en Estados Unidos y emprender aquí operaciones de combate.» [8]

En otras palabras, la actividad del Pentágono en Uzbekistán precedía en 4 años el acuerdo público firmado en octubre de 2001 por Donald Rumsfeld y el presidente Islom Karimov.

Volvamos al acuerdo de enlace que Richard Blee y Cofer Black negociaron con Uzbekistán. Como ex diplomático que soy, permítanme observar aquí que un acuerdo de enlace probablemente habría requerido acreditaciones especiales para quienes estuviesen al tanto de ese arreglo y para quienes intercambiasen información en el marco de ese enlace [9].

Eso explicaría la exclusión de los agentes del FBI no autorizados a tener acceso a aquella información, así como el comportamiento de los demás agentes no acreditados de la CIA que seguían recogiendo y diseminando información sobre los dos supuestos piratas aéreos. El «grupo Alec Station» necesitaba a las dos categorías de agentes para proteger la doble identidad del tándem de sauditas, y para garantizar que el FBI no les arrestara, lo cual hubiese traído complicaciones.

Es casi seguro que la CIA tenía importantes acuerdos de enlace, no sólo con el GID saudita y con Uzbekistán sino también con la Dirección de Inteligencia Interservicios de Pakistán (ISI, siglas en inglés de Inter-Services Intelligence). La CIA también había establecido acuerdos con los servicios de inteligencia de Egipto, y probablemente incluso con los de Yemen y Marruecos. Existen incluso razones para pensar que Ali Mohamed fue admitido para residir en Estados Unidos como agente de un servicio extranjero (probablemente egipcio) en el marco de algún arreglo de ese tipo [10].

Mohamed era un doble agente cuyo arresto en Canadá había sido impedido por el FBI, lo cual le permitió organizar los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses. Figura simultáneamente entre las fuentes y el contenido del célebre Contacto Presidencial Cotidiano del 6 de agosto de 2001 (PDB, siglas en inglés de Presidential Daily Briefing), en el que la CIA avisó al presidente Bush de que «Ben Laden [estaba] decidido a atacar Estados Unidos» [11].

Según Jack Cloonan, el enlace de Ali Mohamed con el FBI, «todas esas informaciones [contenidas en el contacto presidencial] venían de Ali», mientras que el PDB atribuía aquellos importantes descubrimientos a lo que «un agente operativo de la Yihad Islámica Egipcia (JIE, según sus siglas en inglés) declaró a un servicio [---]» [12].

(Es evidente que Ali Mohamed era miembro de la JIE y que el servicio en cuestión probablemente era egipcio), pero cuando Ali Mohamed fue inoportunamente admitido en Estados Unidos, al igual que Khaled al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi, no fue la CIA sino «otra agencia federal» quien se hizo cargo de él [13].

Probablemente se trataba de una agencia del Pentágono ya que, entre 1987 y 1989, Ali Mohamed «estuvo destacado en el [SOCOM, el] Comando de Operaciones Especiales [del ejército] estadounidense en Fort Bragg, la base de los Boinas Verdes y de Delta Force –la unidad de élite del contraterrorismo» [14].

El SOCOM, que incluye el Commando Mixto para las Operaciones Especiales (JSOC, siglas en inglés del Joint Special Operations Command), tiene su propia división de inteligencia [15].

Por otro lado, el SOCOM es el comando que estableció en 1999 el programa Able Danger para vigilar a los agentes de al-Qaeda, y que también detuvo ese mismo programa, sin la menor explicación, antes del 11 de septiembre y destruyó su base de datos [16].

Por otra parte, el SOCOM operaba en Uzbekistán con agentes de la CIA gracias al acuerdo de enlace que habían negociado Cofer Black y Richard Blee, ambos miembros del CTC, el Centro de Contraterrorismo de la CIA.

Por todas esas razones, yo sugiero reconceptualizar lo que Kevin Fenton llama el anormal «grupo Alec Station». Pudiéramos considerar a esa facción como un equipo (o varios equipos) de enlace interagencias que disponía de acreditaciones especiales y que incluía miembros de Alec Station, colaboradores del FBI y probablemente elementos del SOCOM. (Uno de esos colaboradores era la agente Dina Corsi, agente del FBI que, según Fenton, ocultó información vital a su colega el agente Steve Bongardt, incluso después de que la NASA autorizara el acceso de dicho agente.) [17]

Obligado recuento: el Safari Club y William Casey

Bajo diferentes formas, esos arreglos tienen su origen al menos en los años 1970. En aquella época, importantes oficiales de la CIA, tanto en activo como ya retirados (entre los que se encontraba Richard Helms), estaban descontentos por los cortes de personal que el director de la CIA Stanfield Turner había realizado bajo la presidencia de James Carter. En respuesta, organizaron una red alternativa conocida como Safari Club.

Supervisado por los directores de los servicios de inteligencia de Francia, Egipto, Arabia Saudita, Marruecos e Irán (en aquel entonces bajo el poder del shah), el Safari Club se convirtió en una base para oficiales de la CIA que, como Theodore Shackley y Thomas Clines, habían sido marginados o despedidos por el director de la CIA Stanfield Turner.

Como explicara después el príncipe Turki ben Faysal, el objetivo del Safari Club no era el simple intercambio de información, sino también dirigir operaciones secretas que la CIA no podía seguir realizando directamente a causa del escándalo del Watergate y de las reformas que se realizaron como consecuencia de aquel escándalo [18].

En los años 1970, el director de la CIA William Casey tomó decisiones cruciales en la dirección de la guerra secreta en Afganistán. Pero todas aquellas decisiones se elaboraron fuera del marco burocrático de la CIA dirigida por Casey ya que habían sido preparadas con los directores de la inteligencia saudita –primeramente con Kamal Adham y después con el príncipe Turki ben Faysal.

Entre aquellas decisiones podemos citar la creación de una legión extranjera destinada a ayudar a los muyahidín afganos que luchaban contra los soviéticos –en otras palabras, la creación de una red de apoyo que posteriormente conocimos como al-Qaeda cuando finalizó aquella guerra entre la Unión Soviética y Afganistán [19].

Casey puntualizó los detalles de aquel plan con los dos jefes de la inteligencia saudita y con el director del Bank of Credit and Commerce International (BCCI), el banco pakistano-saudita en el que tenían acciones tanto Kamal Adham como el príncipe Turki ben Fayçal.

Al hacerlo, Casey estaba dirigiendo entonces una segunda Agencia, o una CIA de dos canales, construyendo con los sauditas la futura al-Qaeda en Pakistán, a pesar de que la jerarquía oficial de la Agencia, la que Casey tenía bajo su mando en Langley, «pensaba [con toda razón] que aquello era una imprudencia» [20].

En American War Machine (edición francesa: La Machine de Guerre américaine), yo incluí al Safari Club y al BCCI en una sucesión de arreglos elaborados en el seno de una «CIA alternativa» o de una «segunda CIA» que databan de la creación, en 1948, del Buró de Coordinación Política (OPC, siglas en inglés de Office of Policy Coordination).

Es por lo tanto comprensible que George Tenet, el director de la CIA en tiempos de George W. Bush, haya seguido el precedente de Casey y que se reuniera casi mensualmente con el príncipe Bandar, el entonces embajador de Arabia Saudita en Washington, sin revelar el contenido de aquellas conversaciones a los oficiales de la Agencia a cargo de los temas sauditas [21].

El propio Kevin Fenton invocó el ejemplo del Safari Club para proponer una posible explicación del hecho que Richard Blee y Tom Wilshire utilizaban una «red paralela» para vigilar a al-Mihdhar y al-Hazmi en territorio estadounidense. Según Kevin Fenton, «retener las informaciones sobre Almihdhar et Alhazmi [sic] sólo tiene sentido si la CIA estaba vigilando a los dos hombres en los propios Estados Unidos, oficialmente o no» [22].

Sin embargo, pudiéramos analizar una tercera posibilidad. En efecto, el GID pudiera haber estado vigilando sus movimientos, lo cual correspondería a las afirmaciones del príncipe Bandar de que los servicios de seguridad sauditas habían «seguido activamente los movimientos de la mayoría de los terroristas [,] de manera detallada» [23].

Joseph y Susan Trento oyeron decir a un ex oficial de la CIA –que había estado basado en Arabia Saudita– que «Hasmi y Mihdar eran ambos agentes sauditas» [24].

Si eso es cierto, es evidente que eran agentes dobles, que actuaban como terroristas (o se hacían pasar por terroristas) a la vez que actuaban como informantes (o se hacían pasar por informantes). En el campo del espionaje los agentes dobles son extremadamente valiosos y a veces útiles, pero confiar en ellos puede resultar peligroso –como lo demuestra el ejemplo de Ali Mohamed.

Y así resultó para la CIA en relación con Arabia Saudita. En efecto, el GID respaldaba enérgicamente a al-Qaeda en países como Bosnia, en virtud de un acuerdo que estipulaba que esa organización yihadista «no interferiría en los asuntos políticos de Arabia Saudita ni de ningún otro país árabe» [25].

El ministro del Interior de Arabia Saudita, Nayef ben Abdelaziz, había negociado aquel compromiso con Osama ben Laden. El ISI pakistaní estaba mucho más activamente implicado con al-Qaeda y ciertos elementos de esa agencia de inteligencia probablemente se sentían más cercanos de los objetivos ideológicos de esa organización que del gobierno nominalmente laico de Pakistán.

En todo caso, recurrir a informantes ilegales no sólo es peligroso y puede arrojar resultados imprevisibles sino que es además un factor de corrupción. En efecto, para desempeñar su papel los informantes tienen que violar la ley, y quienes los supervisan conociendo esa necesidad tienen que protegerlos absteniéndose a denunciarlos. También sucede, con demasiada frecuencia, que los supervisores se ven obligados a intervenir para evitar que los informantes sean arrestados por otras agencias. Así que los supervisores se convierten constantemente en cómplices de los crímenes de sus informantes [26].

Incluso en las mejores circunstancias, la agencia interesada se ve obligada a decidir si autoriza al informante a perpetrar su crimen o si se lo impide, arriesgándose en ese último caso a que el informante deje de serle útil. Ante esa disyuntiva, las agencias tienden la mayoría de las veces a tomar decisiones contrarias al interés general.

Un buen ejemplo de lo anterior es el primer atentado con bomba cometido contra el World Trade Center, en 1993. Es un caso interesante porque Khalid Sheikh Mohamed, el supuesto cerebro del 11 de septiembre, también estuvo entre los organizadores del atentado de 1993, entre los que se hallaba también Emad Salem, informante del FBI.

 Posteriormente, basándose en pruebas provenientes de las grabaciones de sus encuentros con el FBI, Salem declaró que el propio FBI había decidido –por propia iniciativa– no impedir el proyecto terrorista planeado contra el World Trade Center. Ralp Blumenthal escribió para el New York Times un detallado recuento de aquella acción, anterior al misterio del 11 de septiembre de 2001:

«Se reveló a los funcionarios de las fuerzas del orden [el FBI] que había terroristas tratando de concebir una bomba, que fue finalmente utilizada para volar el World Trade Center. Pensaron frustrar a los malhechores sustituyendo secretamente los explosivos por una pólvora inofensiva, declaró un informante después del atentado.

Este [informante] supuestamente debía ayudar a los malhechores a fabricar la bomba y proporcionales la pólvora falsa, pero aquel plan fue anulado por un supervisor del FBI que tenía otras ideas sur la manera de utilizar al informante, [llamado] Emad A. Salem.

Esta historia, sacada de la retranscripción de cientos de horas de grabaciones que el señor Salem realizó en secreto durante sus conversaciones con agentes de las fuerzas del orden, demuestra que las autoridades estaban en mejor posición de lo que dijeron en cuanto a tratar de frustrar los atentados con bomba del 26 de febrero contra los edificios más altos de todo Nueva York.

La explosión mató a 6 personas, hirió a más de 1 000 y provocó daños que sobrepasaron los 500 millones de dólares. Cuatro hombres están siendo procesados ante la Corte federal de Manhattan por aquel ataque.» [27]




Lo que hace aún más interesante el complot de 1993 es el hecho que, según varias fuentes, Emad Salem era un agente del servicio de inteligencia egipcio enviado a Estados Unidos para espiar las acciones de Omar Abdel Rahman, a quien llamaban el «jeque ciego» [28].

Es por lo tanto posible que el supervisor del FBI que tenía «otras ideas» sobre la manera de utilizar a Emad Saled fuese miembro de un equipo de enlace que no podía revelar lo que sabía a los demás agentes del FBI. Por ejemplo, es posible que ese supervisor estuviese al tanto de una posible negativa de la inteligencia egipcia a que se revelara la cobertura de Salem. Esa posibilidad es a la vez hipotética y problemática. Pero permite dar una explicación relativamente coherente a un comportamiento del FBI que puede calificarse como desconcertante.

Esta explicación no excluye la posibilidad de que algunos funcionarios del FBI tuviesen motivaciones más siniestras para permitir la realización de atentados con bomba, y disimularlo posteriormente. En efecto, en aquel preciso momento, el jeque Omar Abdel Rahman era uno de los elementos centrales de un programa saudita muy sensible, en el que también participaban funcionarios estadounidenses. Aquel programa estaba destinado a reclutar y enviar combatientes muyahidín a Bosnia para luchar contra Serbia (incluyendo individuos, como Ayman al-Zawahiri, que posteriormente fueron acusados en el complot del 11 de septiembre) [29].

Después de haber visto el comportamiento de los investigadores y de las autoridades judiciales, resulta evidente que cierto número de agencias estadounidenses no querían interferir en las actividades del jeque Rahman. Incluso después de su inculpación, en 1995, en un caso de asociación de malhechores con vista a cometer atentados contra varios monumentos de Nueva York, el gobierno de Estados Unidos siguió protegiendo a Ali Mohamed, que era un personaje crucial en ese caso.

Peor todavía, el hecho que el FBI permitiera la realización de esos atentados con bomba forma parte de una serie de errores y de oportunidades no aprovechadas –todas vinculadas entre sí– que alcanzaron su clímax el 11 de septiembre de 2001. La serie comienza en 1991, con el asesinato de extremista judío Meir Kahane.

En ese caso, el FBI y la NYPD [siglas en inglés del Departamento de Policía de Nueva York. NdT.] arrestaron a dos de los asesinos y después los soltaron, permitiendo así que participaran posteriormente en los atentados con bomba de 1993 contra el World Trade Center. 

Uno de los principales instructores de aquellos dos individuos era Ali Mohamed, quien por aquel entonces aún era miembro de las Fuerzas Especiales estadounidenses. Pero Patrick Fitzgerald, el fiscal a cargo del caso, evitó sistemáticamente que se diera a conocer públicamente el nombre de Ali Mohamed.

En 1994, cuando Ali Mohamed fue arrestado en el aeropuerto de Vancouver por la Policía Montada de Canadá, el FBI intervino para obtener su liberación. Aquella iniciativa del FBI permitió que Mohamed viajara a Kenia, donde se convirtió en el principal organizador del atentado con bomba de 1998 contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi [30].

Ali Mohamed fue finalmente arrestado por los estadounidenses en 1998, pero no fue encarcelado de inmediato. Es evidente que fue como hombre libre que Ali Mohamed confió sin reservas a Jack Cloonan, su contacto en el FBI, que él conocía al menos a 3 de los presuntos piratas aéreos del 11 de septiembre, y que incluso había ayudado a enseñarles cómo secuestrar aviones [31].

En un libro publicado en septiembre de 2011, Ali Soufan afirma que 12 años después de haber aceptado su culpabilidad, en mayo de 1999, Ali Mohamed seguía esperando su condena en 2011 [32].

Lo anterior hace pensar que hay en Estados Unidos un grave problema de funcionamiento, muy anterior al 11 de septiembre. Se trata en realidad de un problema que ha seguido existiendo bajo las dos mayorías políticas. Las condiciones de confidencialidad garantizadas por las acreditaciones especiales no sólo impidieron que se conociesen las anomalías de funcionamiento –como demostraré más adelante– sino que contribuyeron a engendrarlas. 

La historia del espionaje demuestra que el poder, cuando se ejerce en la esfera de las actividades ilegales, se convierte poco a poco en una fuerza contraria al poder público democrático [33].

 Mientras más restringido es el grupo de planificadores especiales que dispone de sus propias acreditaciones, menos posibilidades hay de que sus decisiones correspondan a las exigencias de las legislaciones nacionales e internacionales, y menos aún a la moral y al sentido común.

Agréguense a esas ambiguas condiciones de confidencialidad las relaciones fundamentalmente malsanas y corruptas que mantienen las agencias de inteligencia estadounidenses con las de Arabia Saudita y Pakistán. Esas relaciones han sido hasta ahora profundamente antidemocráticas, tanto en Asia como en nuestro país. Mediante un mecanismo de reciclaje de riquezas, la dependencia estadounidense del petróleo saudita ha subvencionado en realidad una propagación del islamismo por todo el mundo.

Al mismo tiempo, el dinero que el 99,9% de los estadounidenses paga por su gasolina y su gas genera sumas gigantescas, sumas que los sauditas reciclan en las instituciones financieras del 0,1% que conforma la cúpula dominante en Wall Street.

De la misma manera, la oscura relación de Estados Unidos con el ISI pakistaní dio lugar a un considerable aumento del tráfico internacional de droga, esencialmente gracias a los clientes afganos de la CIA y del ISI [34].

En resumen, el mal funcionamiento burocrático que ya mencionamos al referirnos al 11 de septiembre es síntoma de un problema mayor. Ese problema tiene su principal origen en la relación que Estados Unidos mantiene con Arabia Saudita, con Pakistán y –a través de esos países– con el resto del mundo.

Los acuerdos de enlace y la protección de Khaled al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi

Aún sin entrar a tener en cuenta el sugestivo precedente del atentado con bomba de 1993 contra el World Trade Center, resulta totalmente justificado pensar que ciertos acuerdos de enlace hayan podido impedir el arresto de Khaled al-Mihdhar y de Nawaf al-Hazmi. Analicemos, en primer lugar, lo que descubrió Kevin Fenton: «Es evidente que esas informaciones [sobre los dos individuos] no fueron retenidas como resultado de una sucesión de incidentes extraños sino de forma intencional» [35].

Yo pienso que se trata de un descubrimiento importante e irrefutable. Pero no podemos estar tan seguros de la explicación que propone Fenton, según la cual «el objetivo de la retención de información era en lo adelante permitir el desarrollo de los ataques» [36].

En realidad, yo pienso que tras esa intención hay cierto número de posibilidades, que van desde la explicación relativamente inocente (los bloqueos provocados por un acuerdo de enlace) hasta la más espantosa. Antes de analizarlas tenemos que estudiar la noción de «permitir el desarrollo de los ataques». Es evidente que si los presuntos piratas aéreos no eran arrestados en las puertas de embarque de los aeropuertos, la consecuencia sería que habría muertos. ¿Pero cuántos? Recordemos que en los documentos de la operación Northwoods [37], 

sobre la planificación de ataques bajo bandera falsa [Las operaciones “bajo bandera falsa” (false flag) son provocaciones organizadas y realizadas secretamente con la intención premeditada de atribuirlas al adversario. NdT.] que debían justificar una intervención militar contra Cuba, varios responsables del Comité de Jefes de Estados Mayores Interarmas (JCS) habían escrito: «Podríamos desarrollar una campaña de terrorismo [falsamente atribuida a los comunistas de Cuba]» durante la cual «podríamos hundir un barco lleno de cubanos» [38].

 ¿Sería acaso muy diferente a eso la pérdida de 4 aviones comerciales llenos de pasajeros?

Por supuesto, la dimensión trágica del 11 de septiembre se vio considerablemente amplificada cuando los aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas y contra el Pentágono. A pesar de ello es posible pensar que las personas que estaban al corriente del acuerdo de enlace sobre los dos sauditas no pensaran que dichos individuos fuesen capaces de concretar algo de aquellas proporciones.

 Debemos recordar que las lecciones de vuelo que recibieron, a pesar de ser simplemente a bordo de un Cessna, fueron tan desastrosas que terminaron prematuramente. El instructor les dijo que «simplemente no estaban hechos para pilotear» [39].

Permítanme sugerir que los ataques del 11 de septiembre se dividen en 3 etapas diferentes: los secuestros aéreos, los estrellamientos contra los edificios y los sorprendentes derrumbes de 3 edificios del World Trade Center. Es posible que el equipo de enlace del «grupo Alec Station» previera solamente la primera etapa, sin imaginarse la existencia de las 2 etapas siguientes.

Una explicación inicial de las retenciones de información sobre dos de los presuntos piratas aéreos –explicación a la vez simple y menos retorcida– sería la hipótesis que yo propuse en el caso de Emad Salem: las restricciones de acceso a la información impuestas por la existencia de las acreditaciones especiales requeridas en el marco de un acuerdo de enlace. Sin embargo, al igual que en 1993, los poderes secretos constituidos tras la muralla de las acreditaciones restrictivas podían utilizarse para alcanzar otros objetivos.

La peligrosa situación creada entonces –o sea, la existencia de posibles piratas aéreos protegidos del arresto precisamente en momentos en que se esperaba un ataque– pudiera haber incitado a ciertos individuos a explotar las condiciones de secreto ya creadas como una oportunidad para planificar un incidente necesario para justificar la guerra. 

Hay que subrayar entonces un importante parecido entre el 11 de septiembre y el falso segundo ataque del Golfo de Tonkín, en agosto de 1964, utilizado para justificar la agresión contra Vietnam del Norte. Efectivamente, al igual que en aquella época, existía en la cumbre del Estado una poderosa facción que estaba decidida a desencadenar una acción militar unilateral. Se trata de la camarilla del PNAC, que maniobraba en 2001 en el seno del gobierno de Estados Unidos [40].

Uno de los indicios de esa siniestra intención es el hecho que el modelo de disimulación que detalla Kevin Fenton no se limita a los dos sauditas y a sus supervisores de la estación de la CIA. También podemos comprobar una cadena de retenciones de información por parte de otras agencias.

Para ser más precisos, se trata de las informaciones del grupo Able Danger que fueron destruidas por el SOCOM y de la disimulación –que evidentemente cometió la NSA– de una intercepción importante, que aparentemente tenía que ver con los presuntos piratas aéreos y con Zacarias Mussaui [41].

Si en aquel entonces la NSA disimulaba información a los responsables interesados, se trataría de un comportamiento que recuerda el papel de esa agencia en tiempos del segundo incidente de Tonkín, en agosto de 1964.

En un momento crucial, la NSA envió 15 segmentos de ROEM (datos de inteligencia de origen electromagnético) que indicaban –equivocadamente– un supuesto ataque de los norvietnamitas contra dos destructores estadounidenses. Al mismo tiempo, la NSA disimuló 107 segmentos de ROEM que demostraban –con toda exactitud– que no se había producido ningún acto hostil de parte de los norvietnamitas [42]. 

En aquella época, el comportamiento de la NSA encontraba su eco en la CIA. Ambas agencias estaban conscientes de la existencia de un poderoso consenso en el seno de la administración Johnson. En efecto, dicha administración ya había decidido que era necesario provocar a Vietnam del Norte con la esperanza de crear una oportunidad para una respuesta militar [estadounidense. NdlR.] [43].

Gracias a numerosos relatos provenientes de fuentes internas de la administración Bush, sabemos que antes del 11 de septiembre existía también en la cúpula del Estado un poderoso consenso a favor de la guerra.

 Ese consenso orbitaba alrededor de Dick Cheney, de Donald Rumsfeld y de la llamada facción del PNAC (el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano), que antes de la elección de George W. Bush había desarrollado un enérgico cabildeo a favor de una acción militar contra Irak.

Sabemos también que la inmediata respuesta de Rumsfeld a los atentados del 11 de septiembre fue proponer un ataque contra Irak, y que la planificación de ese ataque se inició el 17 de septiembre de 2001.

Es por lo tanto necesario analizar la posibilidad de que los individuos que protegieron a los presuntos piratas aéreos hayan podido compartir esas ambiciones guerreristas [44].

(Continuará…)

Peter Dale Scott Peter Dale Scott, ex diplomático canadiense y profesor de inglés en la Universidad de California, es poeta, escritor e investigador. Sus principales libros de poesía son los tres volúmenes de su trilogía: Seculum: Coming to Jakarta: A Poem About Terror (1989), Listening to the Candle: A Poem on Impulse (1992), y Minding the Darkness: A Poem for the Year 2000. Además ha publicado: Crossing Borders: Selected Shorter Poems (1994).

 En noviembre de 2002 recibió el Premio Lannan de Poesía. Como orador contra la guerra durante las guerras de Vietnam y del Golfo, fue co-fundador del Programa de Estudios de la Paz y de Conflictos en UC Berkeley, y de la Coalición sobre Asesinatos Políticos (COPA). Su poesía ha tratado tanto su experiencia como su investigación.

Su investigación más reciente se ha concentrado en las operaciones clandestinas de USA, su impacto en la democracia en casa y en el extranjero, y sus relaciones con el asesinato de John F. Kennedy y el narcotráfico global. El crítico de poesía Robert Hass escribió (Agni, 31/32, p. 335) «que Coming to Jakarta es el poema político más importante que haya aparecido en el idioma inglés desde hace mucho tiempo».




Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Maxime Chaix.

[1] El Informe de la Comisión sobre el 11 de Septiembre minimizó la importancia de al-Bayumi (ver 9/11 Commission Report, pp.217-18). Pero el Informe de la Comisión Mixta del Congreso encargada de investigar lo sucedido el 11 de septiembre, a pesar de seguir estando considerablemente censurado, nos ofrece información que corrobora lo anterior (pp.173-77). Esa información incluye un informe que indica que Basnan organizó una fiesta para el «jeque ciego» Omar Abdel Rahman, implicado en el primer atentado con bomba contra el World Trade Center, cometido en 1993.

[2] Inicialmente, al igual que otros observadores, yo sospeché que aquellos 2 hombres eran agentes dobles sauditas. También es posible que hayan sido enviados a Estados Unidos como objetivos designados para ser vigilados individualmente o los dos a la vez por los sauditas y los estadounidenses. Uno de mis pocos desacuerdos con Kevin Fenton aparece cuando él llama a al-Mihdhar «uno de los agentes más experimentados [entre los piratas aéreos]» (Fenton, Disconnecting the Dots, p.205). A mí me parece, por el contrario, que al-Mihdhar era un espía inexperimentado o incompetente o que se exponía deliberadamente para poner a prueba la capacidad de respuesta estadounidense.

[3] Summers, Eleventh Day, p.396.

[4] 9/11 Commission Report, p.184.

[5] Steve Coll, Ghost Wars: the secret history of the CIA, Afghanistan, and bin Laden, from the Soviet invasion to September 10, 2001 (Penguin, New York, 2004), pp.456-57.

[6] Thomas E. Ricks y Susan B. Glasser, Washington Post, 14 de octubre de 2001.

[7] Ricks y Glasser, Washington Post, 14 de octubre de 2001.

[8] Michael Klare, Blood and Oil (Metropolitan Books/Henry Holt, New York, 2004), pp.135-36; citando a R. Jeffrey Smith, «U.S. Leads Peacekeeping Drill in Kazakhstan», Washington Post, 15 de septiembre de 1997. Cf. Kenley Butler, «U.S. Military Cooperation with the Central Asian States», 17 de septiembre de 2001.

[9] En 1957, como joven diplomático canadiense, yo mismo tuve a mi disposición un acceso especial, que era una acreditación de un nivel superior al «top secret», para consultar datos de inteligencia de la otan –un enlace relativamente abierto y directo.

[10] Para el recuento de Ali Mohamed, ver Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.213-225 (capítulo 8).

[11] Ibidem, 158; citando a John Berger, «Unlocking 9/11: Paving the Road to 9/11»: «Ali Mohamed fue una de las principales Fuentes del tristemente célebre Contacto Presidencial Cotidiano (PDB, siglas en inglés de Presidential Daily Briefing) del 6 de agosto de 2001 titulado ‘Ben Laden decidido a atacar Estados Unidos’.» En mi opinión, el PDB, frecuentemente citado como un ejemplo del buen resultado de la CIA, ilustra probablemente la forma como la CIA preparaba lo que se convertiría de antemano en los de los controles post 11 de septiembre. Sin mencionar su nombre, el PDB se refiere 3 veces a Ali Mohamed describiéndolo como una amenaza, a pesar de que este se hallaba bajo control de las autoridades federales y en espera de ser condenado debido a su papel en los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses. En otras palabras, el PDB parece haber sido redactado para adornar los archivos, al igual que el trabajo de Wilshire en el FBI, durante aquel mismo mes de agosto de 2001.

[12] John Berger, Ali Mohamed, p.20 (Cloonan); 9/11 Commission Report, p.261 (PDB).

[13] James Risen, New York Times, 31 de octubre de 1998; dans Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.439-41.

[14] Raleigh News and Observer, 13 de noviembre de 2001; en Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.440-41. Yo agregué la palabra «ejército». El Cuartel General del USSOCOM está en Fort MacDill, una base aérea de la US Air Force en la Florida.

[15] Dana Priest y William M. Arkin, «‘Top Secret America’: A look at the military’s Joint Special Operations Command», Washington Post, 2 de septiembre de 2011.

[16] Fenton, Disconnecting the Dots, pp.168-69; Summers, Eleventh Day, p.371, p.550.

[17] Ibidem, p.372.

[18] Scott, American War Machine, p.161; Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.101-03.

[19] Ahmed Rashid, Taliban: Militant Islam, oil, and fundamentalism in Central Asia (Yale UP, New Haven CT, 2000), p.129.

[20] John Prados, Safe for Democracy, p.489; conversación en Scott, American War Machine, pp.12-13.

[21] James Risen, State of War: the secret history of the CIA and the Bush administration (Free Press, New York, 2006), pp.188-89.

[22] Fenton, Disconnecting the Dots, p.104.

[23] Summers, Eleventh Day, p.397.

[24] Joseph J. y Susan B. Trento, citados por Summers, Eleventh Day, p.399. Desde que présenté este ensayo en la conferencia internacional de Toronto el 11 de septiembre de 2011, «Bob Kerrey [, ex senador] por Nebraska, un demócrata miembro de la […] Comisión sobre el 11 de Septiembre, [declaró] en un testimonio bajo juramento […] que ‘importantes interrogantes [seguían] sin respuestas’ en cuanto al papel de las instituciones sauditas. ‘Nunca se siguieron verdaderamente las pruebas que indicaban una posible implicación de agentes del gobierno saudita en los ataques del 11 de septiembre’, declaró el señor Kerrey» («Saudi Arabia May Be Tied to 9/11, 2 Ex-Senators Say», New York Times, 29 d febrero de 2011.). Para más información sobre ese caso, no mencionado por la prensa francesa, ver «11-Septembre: Deux anciens sénateurs US déposent sous serment et mettent en cause l’Arabie Saoudite (+ Vidéo)», ReOpen911, 5 de marzo de 2012.

[25] Wright, Looming Tower, p.161; citado por Summers, Eleventh Day, p.216.

[26] Ese tipo de corrupción es previsible y está muy extendida. En los célebres ejemplos de Gregory Scarpa y Whitey Bulger, agentes del FBI destacados en las oficinas de Nueva York y de Boston fueron acusados de proporcionar a sus informantes de la mafia informaciones que dieron lugar a asesinatos de testigos y de rivales. Los agentes del antiguo Buró de Estupefacientes (FBN, siglas del Federal Bureau of Narcotics) en Nueva York se implicaron tanto en el tráfico de droga de sus informantes que hubo que cerrar el FBN y reorganizarlo.

[27] Ralph Blumenthal, «Tapes Depict Proposal to Thwart Bomb Used in Trade Center Blast», New York Times, 28 de octubre de 1993, acentuación agregada. Al día siguiente, el Times publicó una pequeña corrección: «Las transcripciones de las cintas secretamente grabadas por un informante, Emad A. Salem, muestran que este último había advertido al gobierno que se estaba fabricando una bomba. Sin embargo, las transcripciones no permiten determinar claramente si las autoridades federales sabían que el blanco era el World Trade Center.»

[28] Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.205-06.

[29] Peter Dale Scott, «La Bosnie, le Kosovo et à présent la Libye: les coûts humains de la collusion perpétuelle entre Washington et les terroristes», Mondialisation.ca, 17 de octubre de 2011. Evan Kohlmann describió como una oficina de Zagreb, abierta para ayudar a los yihadistas respaldados por Arabia Saudita en Bosnia, recibía «directamente todas sus órdenes y sus fondos de la principal oficina de al-Kifah en Estados Unidos, situada en Atlantic Avenue [en Brooklyn] y controlada por el jeque Omar Abdel Rahman» (Evan Kohlmann, Al-Qaida’s Jihad in Europe, pp. 39-41; citando a Steve Coll y Steve LeVine, «Global Network Provides Money, Haven», Washington Post, 3 de agosto de 1993).

[30] Scott, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, pp.215-16, pp.440-41; citando el artículo «Canada freed top al-Qaeda operative», Globe and Mail de Toronto, 22 de noviembre de 2001.

[31] Scott, ibidem, pp.213-225 (capítulo 8).

[32] Ali Soufan, The Black Banners, pp.94-95, p.561.

[33] La corrupción parece ser inevitable para las superpotencias –Estados que han acumulado un poderío excesivo en relación con lo que en realidad se requiere para garantizar su defensa. Ese proceso es menos perceptible en Estados menos poderosos, como Canadá.

[34] Peter Dale Scott, «America’s Afghanistan: The National Security and a Heroin-Ravaged State», Asia-Pacific Journal: Japan Focus, N°20, 18 de mayo de 2009. Cf. «U.S. looks into Afghan air force drug allegations», CNN, 8 de marzo de 2012: «Estados Unidos está investigando sobre acusaciones contra miembros de la fuerza aérea afgana, que habrían utilizado sus aviones para transportar droga, según declaró el jueves un vocero del ejército estadounidense. Los investigadores quieren saber si esas acusaciones de tráfico de droga, inicialmente reportadas en el Wall Street Journal, tienen relación con el tiroteo en el que murieron 8 oficiales de la US Air Force en el aeropuerto de Kabul, la capital afgana. ‘Estamos verificando las acusaciones sobre uso indebido de aparatos de AAF’, declaró el teniente coronel Tim Staufer, refiriéndose a las alegaciones según las cuales el equipamiento de la fuerza aérea afgana ha sido utilizado en el transporte ilegal de armas y droga.»

[35] Fenton, Disconnecting the Dots, p.310.

[36] Ibidem, p.371, cf. p.95.

[37] Ver «Quand l’état-major américain planifiait des attentats terroristes contre sa population», por Thierry Meyssan, y «Document déclassifié: L’Opération Northwoods (1962)», Réseau Voltaire, 5 de noviembre de 2001.

[38] Comité de Jefes de los Estados Mayores Interarmas (JCS), «Courses of Action Related to Cuba (Case II)» ; citado en Scott, American War Machine, p.196.

[39] Washington Post, 30 septiembre de 2001; en Summers, Eleventh Day, p.293; cf. 9/11 Commission Report, pp.221-22.

[40] Ver Scott, American War Machine, pp.199-203.

[41] Fenton, Disconnecting the Dots, pp.360-61, p.385. Es evidente que también hubo retención de información en las altas esferas del Comando Mixto Interarmas (USJFCOM, siglas de US Joint Forces Command): «El vicealmirante Martin J. Meyer, comandante en jefe adjunto (DCINC) del USJFCOM, fue uno de los responsables que asistieron al contacto del DO5 [una unidad de inteligencia del USJFCOM a cargo de la vigilancia del terrorismo contra Estados Unidos]. […] Sin embargo, dos semanas antes del 11 de septiembre, a pesar de las alertas emitidas durante aquel contacto, Meyer habría dicho al mayor general Larry Arnold –el comandante del NORAD para la región continental de Estados Unidos (CONR)– y a otros altos responsables del CONR que sus inquietudes sobre Osama ben Laden como posible amenaza para Estados Unidos eran infundadas y que, para citarlo, ‘todo el mundo dejara simplemente de mirar la CNN, no existiría una amenaza llamada Osama ben Laden’» (Jeffery Kaye y Jason Leopold, «EXCLUSIVE: New Documents Claim Intelligence on Bin Laden, al-Qaeda Targets Withheld From Congress’ 9/11 Probe», Truthout.org, 13 de junio de 2001).

[42] Scott, American War Machine, p.201.

[43] Ibidem, pp.200-02.

[44] Mark Selden ha descrito el proceso de «la exacerbación de las pasiones nacionalistas provocadas por ataques provenientes de no se sabe dónde» como el elemento que ha «respaldado el ‘modo de guerra americano’ desde 1898» (Mark Selden, «The American Archipelago of Bases, Military Colonization and Pacific Empire: Prelude to the Permanent Warfare State», que será publicado en 2012, International Journal of Okinawan Studies).

Fuente: http://www.voltairenet.org/article176195.html
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