sábado, 16 de junio de 2018

¿Planeta X o Nibiru se deja fotografiar?

Hace tiempo venimos mostrando imágenes sorprendentes de objetos vistos en el sol. 

En la mayoria de los casos, estos objetos aparecen y desaparecen en intervalos de tiempo. 

¿Podrían tratarse de un planeta? 

¿El llamado planeta Nibiru o planeta X? 

Podría ser perfectamente un planeta gigantesco,  pensamos que si.

Las imágenes son totalmente reales, con telescopio oficial SOHO, procedente de la NASA.

Hemos hablado, en otras ocasiones que podría tratarse de naves u objetos desconocidos, bien podría ser, pero lo que nos hace dudar son las proporciones y dimensiones desorbitadas asombrosas de este "cuerpo celeste".




Estaremos atentos.

En opinión de un investigador y cosmólogo llamado Greg, esta foto de la SOHO (Observatorio Solar y Heliosférico), 

El telescopio espacial, diseñado y desarrollado a partir de la colaboración entre la NASA y la ESA, lanzado a finales de 1995 para estudiar muchos aspectos del Sol.

Al mismo tiempo, la estructura y la dinámica del viento solar hacia arriba, se nota una masa planetaria a una distancia mínima de nuestra estrella.

Una evidencia que señalar en este caso, es que el objeto de masa planetaria cósmica en cuestión es 5.4 veces la masa de Júpiter (el monstruo sagrado de nuestro sistema solar), así como su impresionante cercanía al sol.

La hipótesis de un planeta X, que orbita el Sol elíptica (con una estrella binaria probable) en este momento no es más que una hipótesis, pero es parte de nuestra realidad cotidiana que no es silenciado o cambiado, con fines desconocidos para nosotros.

Técnicamente hablando, la masa del planeta en cuestión tiene dos singularidades:

Cerrar distancia al Sol -

Tamaño considerable -

La presencia de un cuerpo planetario, de una escala tan masiva, pensaría en un gigante barrió lejos de nuestro sistema solar (desde los tiempos de la formación de la misma) y recuperado por la energía gravitacional de una estrella cercana, que le tiro de un sistema Solar otro, gracias a la enorme velocidad acumulada en el comienzo de la expulsión original, y se mantiene constante por el llamado "tirachinas gravitatorio para lanzar" el sobrevuelo de la vuelta de la estrella.

Podemos ver en los pequeños detalles, que la masa planetaria inmortalizado por SOHO está muy cerca de nuestra estrella, y de esto podemos deducir su fuerza.




El Sol es, propiamente hablando, una estrella de la pequeña y mediana se compone principalmente de hidrógeno (aproximadamente el 74% de su masa, el 92,1% de su volumen) y el helio (cerca de 24-25% de la masa, 7, 8% del volumen), que se añaden otros elementos más pesados ​​presentes en trazas

Se sabe que la fotosfera solar tiene una temperatura de aproximadamente 6000 K..

 Por encima de ella se extiende la atmósfera estelar, que alcanza, en correspondencia de la corona, una temperatura de 1 000 000 K. 

Así que podemos descartar sin duda una masa planetaria gaseosos, que en las proximidades (cósmica) de estas temperaturas, que dejaría tras de sí un rastro de su gas más ligero, millones de km de largo (muy visible para los telescopios), por ejemplo, -51 Pegasi b- ("Belerofonte") .. que arde constantemente su atmósfera gaseosa de la órbita demasiado cerca de su estrella (51 Pegasi).

Otro factor a destacar es el aumento de los cometas en los últimos 2 años viajan en la dirección del sol, llamarada solar encajando perfectamente con el (la erupción de plasma de la superficie del Sol) que en los últimos meses, la potencia máxima ( conocidos por nosotros .. por ahora, ya que todavía estamos estudiando el Sol y no sabemos a ciencia cierta pero su potencia máxima de la llamarada).

Sólo la llegada de un cuerpo planetario tan masiva podría desviar la trayectoria de los cometas, debido a su campo gravitacional, que sobresale hacia nuestro sistema solar .. y mientras la llamarada solar aumentan su energía inmensa de energía, como si dos imanes y sus negativas que se acercaban (en este caso, comprimiendo ligeramente la masa del Sol, dando vida a las erupciones de plasma solar ... como cuando se aprieta un inofensivo grano por ejemplo, gracias a la ayuda de nuestros dedos en frente que comprimen la masa de la cara) .. y tal vez algo realmente grandioso que nos acerca.

Estrella de ocho puntas: Un símbolo esencialmente andaluz

La mayoría de los pueblos tienen algún símbolo que, consciente o inconscientemente, les identifica o creen sentirse identificados ante los demás.

Los pueblos con una fuerte personalidad y antigua tradición histórica son los que más palpable hacen su simbología. 

Ejemplo claro es el de los judíos y su símbolo archiconocido de la estrella de seis puntas, también llamada Estrella de David. En el caso de Andalucía vamos a ver un símbolo que llena toda la vida andaluza y que curiosamente pasa desapercibido a la gran mayoría de la población a pesar de que se encuentra en multitud de sitios.

Me refiero a la estrella de ocho puntas, un símbolo que ha existido a lo largo de toda la historia de Andalucía de una manera consciente o inconsciente.

Parece ser que el origen de la estrella de ocho puntas está en la mitología y la religiosidad tartésica adoradora del sol. Es el astro rey un símbolo definitorio de la Andalucía más antigua. Desde los remotos tiempos del neolítico los andaluces adoraban al sol y lo representaban con ocho rayos. Los andaluces turdetanos representaban esta estrella en sus monedas como un claro símbolo político, en una época de plena independencia andaluza.




Los andaluces béticos, al no ser independientes, se limitaban a representar la estrella en la mayoría de sus mosaicos. Los andaluces que derrotaron a D. Rodrigo, escogieron la estrella de ocho puntas como símbolo político y lo pusieron en las primeras monedas que acuñaron. El califato independiente de Al-Andalus utilizó profusamente la estrella, incluso en algunas de sus monedas. También el reino nazarí lo incluyó en algunos pendones además de utilizarla profusamente en la decoración.

Los mozárabes y mudéjares andaluces llevaron la estrella de ocho puntas por todo el norte de la Península y los musulmanes y moriscos andaluces la difundieron por el Magreb y el Oriente Medio. Nuestros albañiles han seguido poniendo la estrella en las iglesias y en los azulejos de nuestros pueblos. Hoy, período de libertad en Andalucía, además de usarse la estrella como símbolo decorativo, algunos partidos y asociaciones lo utilizan conscientemente como símbolo identificativo.

La estrella de ocho puntas se puede ver en fragmentos de cerámica de la Cueva de la Carigüela de Piñar, en la cueva del Pozuelo o en la de la mujer, en Alhama de Granada. Este mismo sol con ocho rayos viene representado en el conjunto de la Cueva de Jimena de la Frontera (Cádiz) junto a otros signos en una disposición que parece representar una antigua escritura jeroglífica.

Curiosamente también aparecen estrellas de ocho puntas en la escritura jeroglífica del célebre disco de Festos encontrado en un palacio minoico de Creta en la ciudad de Festos, que según los expertos no guarda ninguna relación con los demás testimonios de la escritura minoica ni con las demás escrituras geroglíficas conocidas. Ya Blas Infante hacía referencia a este disco señalando que había en él signos del neolítico andaluz. Por la disposición de los signos parece una escritura en verso (a la memoria me viene la cita de Estrabón en la que habla de las leyes en verso de los Tartesos).

En un catálogo del Museo Nacional de Atenas existe la foto de un precioso collar de oro, perteneciente a la colección de Stathatos fechado en el siglo IV y que el propio catálogo lo califica de origen desconocido. En este collar aparecen multitud de círculos con la estrella de ocho puntas dentro y de cada una de ellas cuelgan cabezas de toros y bellotas alternativamente.

Para mí este collar es claramente tartésico por los símbolos tan andaluces que representan; el toro, la bellota y por supuesto, la estrella de ocho puntas, símbolo que aparece con profusión en Andalucía en aquella época, e incluso con una clara significación política como lo atestigua el estar representado en las monedas andaluzas de la época Turdetana y primera época romana. En las monedas de Malaca, Sexi, Iptuci, Kastilo, Acinipo, Asido, todas ellas ciudades andaluzas turdetanas, aparece la estrella de ocho puntas; (LA MONEDA IBERICA,Catálogo de numismatica,edita CUADERNOS DE NUMISMATICA).

En muchas de estas monedas aparece un toro, animal sagrado en la civilización tartésica, debajo de la estrella de ocho puntas o debajo de una media luna creciente. Una curiosidad importante de señalar es la existencia en Cerdeña de monedas en las que aparece un toro y encima una estrella de ocho puntas y que según Lorenzo Forteleoni en su libro " le emissioni monetali della Sardegna" representa el culto al toro que ya se daba en la Cerdeña prehistórica. Recordemos que en la mitología tartésica el rey Norax fundó la ciudad de Nora en Cerdeña.

Por lo tanto podemos deducir que la estrella de ocho puntas es un símbolo político y decorativo que utilizan los andaluces en una época de plena soberanía como es la tartésica-turdetana.

Más adelante, en la época Bética, en la que Andalucía conserva una amplia autonomía dentro del imperio romano, la estrella aparece con carácter decorativo en bastantes mosaicos de la época, como el que existe en la Alcazaba de Málaga con la estrella que está datado de època romana y en la ciudad de Itálica. Quizás sea la estrella entrealzada el elemento que identifica a los mosaicos béticos frente a los norteafricanos y los de la propia Italia.

Es con la revolución islámica que se produce en Andalucía en el siglo VIII cuando la estrella de ocho puntas aparece claramente como un signo político de identificación. En el año 712 se acuñan monedas en Andalucía donde aparece una estrella de ocho puntas y una inscripción en latín que dice "este SOLIDO fue grabado en SPANIA en el año 93" (año de la Hégira que corresponde al 712 de la era cristiana).VER EL CATALOGO OFICIAL DE "AL ANDALUS, LAS ARTES ISLAMICAS EN ESPAÑA,PAG. 386 Unos años más tarde, en el 716, aparecen monedas del mismo tipo, estrella de ocho puntas y leyenda en latín, pero en el reverso aparece en árabe, empleando por primera vez la palabra Al-Andalus. 




Este tipo de monedas son los únicos testimonios contemporáneos en los inicios de la revolución islámica, pues todos los textos que se refieren a esta época y que hablan de invasión árabe, están escritos varios siglos después y según los especialistas como Levi-Provençal "los relatos que nos dan son de una autenticidad sospechosa".

Por lo tanto, estas monedas son fundamentales como únicos testimonios de la época con escritura árabe (hasta ahora) que demuestran que no fue una invasión árabe sino una islamización que se inició en unas minorías dominantes y acabó cuajando en el conjunto de la población.

A este respecto hemos de señalar aquí el estudio de Anna M. Balaguer de la Asociación Numismática española, de Barcelona en GACETA NUMISMATICA, NUMEROS 42 Y 43, DE 1976. que señala dos hechos de capital importancia que vienen a corroborar la idea de islamización autóctona y no de invasión árabe. La primera es la diferencia sustancial entre las monedas de la época acuñadas en el norte de Africa y en Andalucía. En las del Magreb, en las monedas anteriores al año 85 de la Hégira aparecen por una cara dos bustos y por la otra una columna montada en una escalinata. 

Estas monedas, reconoce A.M.Balaguer, son de clara imitación bizantina y no llevan grabado nada que haga pensar que sean musulmanas, ni la leyenda que es claramente cristiana, aunque no católica sino posiblemente arriana como señala Ignacio Olagüe en su libro LA REVOLUCION ISLAMICA EN OCCIDENTE,Fundación Juan March, 1973. ni tampoco llevan el año de la Hégira que no aparece hasta las monedas del año 714, curiosa y sospechosamente, (para los que sigan manteniendo la teoría de la invasión musulmana desde Africa) dos años después de que aparecieran en Andalucía.

Estas primeras monedas en las que aparece el año de la Hégira siguen siendo latinas, pero mientras que en las del norte de Africa aparece una columna sobre escalinata, en las de Andalucía aparece la estrella de ocho puntas. Estos datos indican una clara evolución autóctona en el proceso gradual de islamización que arranca desde un substrato arriano-preislámico hasta los inicios de una clara islamización autóctona una vez derrotadas las fuerzas de Rodrigo que representaban el politeismo-católico y el centralismo toledano. 

Otros datos que tendrían que hacer reflexionar a los partidarios de la teoría de la invasión es el porqué los invasores no impusieron desde primera hora el auténtico dinar musulmán que instauró el califa de Damasco Adb al-Malik en el 698, y que en Occidente no aparece hasta el 719, asi como el poco dominio en la correlación entre los años cristianos y los de la hégira ya que aparecen varias equivocaciones entre ellas como la de una moneda fechada en el 91 de la h. (710)-sic-. Otra curiosidad es el especial esmero que pone el tallador en las leyendas latinas que aparecen en las monedas bilingües, en contraposición con las latinas monolingües.

El uso de la estrella de ocho puntas en ésta época no es exclusivo de los andaluces pro-musulmanes, sino que los de credo cristiano también lo utilizan en sus construcciones, tanto dentro como fuera de Andalucía.

La historiografía nos habla de que muchos andaluces de la época emigran hacia el norte debido a la inestabilidad político-religioso-económica de Al-Andalus, sobre todo a mediados y finales del siglo IX. Estos andaluces, muchos de ellos clérigos, llevan su arte, entre otras cosas, hacia sus nuevos hogares en el norte. Y también llevan sus símbolos, entre ellos la estrella de ocho puntas que en sus aplicaciones decorativas adquiere diferentes formas, (lobuladas, octagonales, etc.)

Así, encontramos estrellas de ocho puntas en sus diferentes versiones, además de otras características del arte andaluz de la época como el arco de herradura, en varios rosetones calados de la iglesia de San Miguel de Lillo (Oviedo).

En la puerta de Santa María de Ripoll (Girona)-la de las traducciones de las obras de Al-Andalus-. En el conjunto de iglesias pre-románicas de Terrassa encontramos las claras huellas de estos andaluces que colocan en la cùpula del Abside de la iglesia de Sta. María una gran estrella de ocho puntas formada por dos cuadrados cruzados igual que la que aparacía en los mosaicos de la Bética e igual que la que haría suya el reino nazarí de Granada.

También aparecen estrellas en los murales de la misma iglesia así como una fuente octagonal en el baptisterio de S. Miguel de Terrassa, del mismo conjunto monumental, encima de la cual pende una lámpara de platillo, del mismo estilo a la que el arqueólogo Gómez Moreno encontró en la ruinas de Elbira, con un círculo metálico en la que tiene calada una estrella de ocho puntas, todo ello rodeado de columnas y arcos al mejor gusto cordobés. También aparece una fuente octagonal en los baños de Gerona construidos en 1194. 

Pero no sólo aparece la estrella en la arquitectura sino que también aparece en códices y en telas como la que aparece en el catálogo de la exposición Al-Andalus, Granada 1992, pág 224. llamada "franja del pirineo" de claro estilo califal cordobés y en ella los intersticios se rellenan de cintas con perlas, que forman mitades de estrellas de ocho puntas y elementos florales de tipo califal, el propio catálogo nos dice también que tradicionalmente se había pensado que esta pieza, descubierta en una iglesia de los pirineos, formaba parte de un almaizar o tocado musulman. Sin embargo, un análisis reciente nos hace suponer que se trata de una franja ornamental que sirvió como guarnición a otra pieza, quizá a un paño de tapicería como el del obispo de Barcelona don Arnaldo de Gurb.

A finales del siglo XI con la dominación de los intransigentes religiosos Almorávides se produce una nueva ola emigratoria de andaluces hacia el norte, sobre todo de clérigos que pueblan los monasterios del norte.

 Estos clérigos andaluces tambien llevan la estrella de ocho puntas consigo y la plasman en sus obras, un ejemplo claro de ello es la multitud de estrellas que aparecen en el Beato (códices) realizado en el monasterio de San Sebastián y Santo Domingo de Silos a finales del siglo XI.Una inspección ocular en todos los monumentos de la zona norte de aquella época en los que se ve claramente la mano de constructores andaluces seguramente nos haría descubrir bastantes estrellas de ocho puntas.

De los talleres de Medina Azahara salieron una serie de botes y arquetas, entre ellas la del monasterio de Leyre (Navarra) en las que aparece una peculiar estrella de ocho puntas en forma lobulada. Curiosamente esta misma forma lobulada aparece en una singular moneda acuñada por Pedro I de Castilla y que según don Antonio Orol Pernas en GACETA NUMISMATICA,número 42,pág. 17,Barcelona "se acuñó en la ceca de Sevilla y podemos pensar que Pedro I mandó labrar esta excepcional moneda como homenaje perpetuo a la que fue SU SEVILLA". Por la misma época también aparecen monedas parecidas en Portugal y Francia pero son con cuatro lóbulos en vez de los ocho que tiene la "sevillana".




En la Andalucía islámica abundan multitud de representaciones de la estrella, tanto en sentido decorativo como en sentido político-religioso. Esta utilización aparece en todos los períodos, ya lo hemos visto en las arquetas y botes de la época califal, así como en algunas monedas califales, también aparece en los reinos taifas, tanto en decoración de edificios,en telas,en grabados de coranes y en joyería (como la magnífica estrella de ocho puntas , de oro, expuesta en la exposición Al-Andalus de Granada. Lo mismo sucede en la época Almorávide y Almohade.

Después de la dominación extranjera beréber, muy pronto los andaluces vuelven a utilizar la estrella de ocho puntas como símbolo político, pues aparece como lema central del pendón que se conserva en el Monasterio de las Huelgas, pendón que Alfonso X arrebata a los andaluces en una de sus campañas y que erróneamente se le había considerado tradicionalmente como perteneciente al sultán almohade que fue derrotado en las navas de Tolosa.(ver catálogo oficial de la exposición Al-Andalus,pág. 362).

Los nazaritas granadinos son los que dan un gran auge a la expansión de la estrella como símbolo político y decorativo, en todas sus construcciones, azulejos, taraceas, telas, coranes, como tragaluz de los baños, e incluso en la empuñadura de la espada de Boabdil aparece una preciosa estrella de ocho puntas. Generalmente la representación de la estrella en la época nazarita se hace de una forma entrelazada, aunque también existe en los azulejos de la Alhambra una forma muy peculiar de estrella que curiosamente aparece como logotipo de la actual caja General de Granada. Esta misma forma de representar la estrella aparece en un rosetón mudéjar de la Iglesia de la Virgen de Guadalupe en Cáceres.

Con el arte mudéjar, que nace en la Andalucía recién conquistada y se expande por la península, también viaja la estrella de ocho puntas. Los famosos alarifes andaluces firman sus obras con esta estrella, símbolo de su identidad como pueblo. Se supone que en la extensión de la estrella por el reino de Aragón algo tuvieron que ver los más de diez mil granadinos que Alfonso "el Batallador" se llevó a Aragón después de su incursión en Granada en el año 1125.

Los andaluces llevan la estrella de ocho puntas también al norte de Africa, en la època califal (no olvidemos que parte del Magreb pertenecía al Califato de Córdoba) encontramos estrellas en el almimbar (especie de escalinata de madera que servía para que el orador acceda a un sitio elevado) más antiguo de los conservados en Marruecos: el de la mezquita de los andalusíes de Fez.

Tiempo después los andaluces deportados por los Almorávides y Almohades al norte de Africa, primero, y los moriscos granadinos después, vuelven a llevar la estrella al magreb.

En Oriente medio también aparecen estrellas de ocho puntas. La cultura sumeria la utilizó sobre todo como motivo decorativo. Es lógico suponer que un símbolo geométrico como este sea atractivo para la decoración, quizás sea por eso que aparece en culturas ajenas a las andaluzas, pero en muchos casos, incluso como decoración, tienen relación con Andalucía.

No podemos establecer esa relación en el caso de la cultura sumeria, a pesar de el origen enigmático del pueblo fundador de esta cultura, pero sí que podemos explicar la utilización de la estrella en la arquitectura moderna de los países árabes por la influencia de la cultura andalusí.

Aunque en el caso de Turquía, donde también se encuentran estrellas en algunos de sus monumentos también podemos achacarlas a los diez mil andaluces que en el siglo IX salieron de Córdoba y fundaron la república andaluza de Creta que después de un siglo de existencia pasó a ser absorbida por el imperio otomano a cuyo servicio pasaron muchos de estos "andaluces de Creta".

Pero con la conquista del reino granadino no desaparece la utilización de la estrella, sigue apareciendo en azulejos, taraceas y en artesonados de iglesias. En una puerta de la cartuja de Granada existen estrellas, también en las vigas del artesonado de la iglesia de mi pueblo (Padul, Granada) existen multitud de estrellas).

Pero es en la actualidad, curiosamente período de autonomía y libertad en Andalucía, cuando vuelve a generalizarse el uso de la estrella, y no sólo como motivo decorativo, sino también como símbolo político, administrativo y cultural. Existen muchos ejemplos.

En la construcción se ve por todas partes, sobre todo en las cenefas decorativas de azulejos. En el plano administrativo es curioso ver cómo la Junta de Andalucía ha escogido este símbolo para los camiones y autobuses, y además con la particularidad de que aparece como estrella entrelazada con una bandera andaluza. También, ya he hecho referencia antes, una caja de ahorros la ha adoptado como logotipo comercial.

En el sentido político, han utilizado la estrella de ocho puntas como símbolo de identificación algunos partidos políticos ya desaparecidos como LIBERACION ANDALUZA, FRENTE ANDALUZ DE LIBERACION y un curioso y efímero PARTIDO ANDALUZ DE CATALUÑA que apareció sólo para presentarse a unas elecciones autonómicas sin ninguna suerte. La coalición andalucista "poder Andaluz" también escogió como símbolo la estrella.

Como símbolo de identificación de asociaciones culturales ha sido sobre todo en Cataluña donde se ha utilizado más. En concreto, la Casa de Andalucía en Mataró la ha adoptado como logotipo distintivo, también una asociación ya desaparecida, ANDALUCIA VIVA, la utilizaba. En Andalucía, actualmente la utilizan como logotipo sobre todo asociaciones musulmanas andaluzas como la Yama'a Islámica de Al-Andalus o la revista LAMALIF de la Fundación Islam y Al-Andalus.

Existen muchos mas ejemplos de utilización de la estrella de ocho puntas en sus diferentes formas que sería largo de describir, pero lo que sí es cierto es que consciente o inconscientemente la estrella es un símbolo que se ha utilizado a través de toda la historia por los andaluces allá donde se han encontrado.

viernes, 15 de junio de 2018

¿ Egipcios en Chile en el Siglo III A.C. ? ! Increible ¡

Los enigmas históricos, a veces alcanzan cotas insopechadas.

Es el caso de esta pintoresca historia que comienza con el descubrimiento de un pictograma en la gruta de Tinguirica, Chile.

En el y según su traductor parece que el jefe de una expedición egipcia, dejó su sello imperecedero.

Demasiado para los libros de texto, jajaja; sería como decir que el neumático lo inventó un neanderthal.

Pero no tomemos a la ligera este descubrimiento, por que dice el dicho que "cuando el rio suena, agua lleva" y no es menos cierto que cuando alguien intenta callar el murmullo del "rio", es porque puede verse arrastrado por la corriente.





Esta es la traducción realizada del pictograma que podeis observar en la imagen. Fue realizada por el epigrafista neozelandés Barry Fell.

“Limite sur de la costa alcanzada por Mawi. Esta región es el limite sur de la tierra montañosa que el comandante reclama, mediante proclamación escrita en esta tierra triunfante.

A este limite sur llegó la flotilla de barcos.

El navegante reclama esta tierra para el Rey de Egipto, para su Reina y para su noble Hijo, comprendiendo un curso de 4000 millas escarpado, poderoso, montañoso, levantado en lo alto.

Agosto, dia 5 del año 16 del Rey”.

La gruta de Tinguiririca es situada en los Andes a 34°45’ de latitud sud. Su inscripción rupestre ha sido traducida por el prof. Barry Fell como una pretensión de soberanía egipcia.

La cuestión ha dado lugar a una nota breve en “La Nueva Provincia” del 20 de marzo de 1975, y ha ocupado gran parte de los números 131 y 132 de “La semana cientifica y tecnológica” que publica la Comisión Nacional chilena de Investigación cientifica y tecnológica, de los 13 y 20 de marzo de 1975.

En 1885 el naturalista Karl Stolp, alemán establecido en Chile, recorriá las montañas que dominan el Cajón de Tinguiririca, cuando le sorprendió un temporal de nieve que le obligó a buscar refugio en una gruta natural situada a 600 metros encima del fondo del valle. 

Era casi inaccesible, y además los pastores de la región la consideraban encantada.

Las paredes interiores de la gruta, y parte de la pared exterior, estaban cubiertas de signos que el naturalista no pudo entender y supuso, como era natural, que se trataba de “inscripciones indígenas". 




El piso de la caverna, siempre seco, estaba cubierto de polvo seco hasta 30 centímetros de profundidad. En este polvo halló cinco esqueletos humanos, que se desintegraron en gran parte.

Rega1ó una de las calaveras al Museo Nacional chileno, haciendo notar que su ángulo óptico era de 75°.

En aquella fecha, el faraón era Tolomeo III Evergetes, la reina era Berenice II de Libia, y el hijo e] futuro faraón Tolomeo IV Philopator.

La lengua era la de Libia, emparentada con el egipcio antiguo y el maori antìguo, y la escritura libìa se utilizó en Nueva Zelanda hasta el siglo XV.

La larga experiencia del epigrafista Fell en la traducción de litoglifos libios y maorís asegura la seriedad de la traducción que ofrece.

Y para abundar, parece cierto el hecho de que aproximadamente en el año de 232 a.C., durante el reinado de Ptolemo III, el capitán Rata y el navegante Maui, un amigo del astrónomo Eratóstenes, partieron de Egipto con una flotilla de seis barcos, en un intento de circunvolucionar la Tierra.

OBJETIVO Y RESULTADO LOGRADO ( 3 AÑOS DE NAVEGACION):

Salida por el Mar Rojo, recorriendo el Océano Indico, Filipinas, Archipiélago, Malayo, Java, Bahía McClver, atravesar el Océano Pacífico, tocar parte sur del territorio oaxaqueño (actual), seguir la Costa de Centroamérica, la Costa de América del Sur, hasta la parte media de Chile, para después regresar al Océano La expedición de Maui estaba bajo la guía de Eratóstenes, el gran científico quien también era el jefe de la Biblioteca de Alejandría. Podría este viaje haber demostrado el teorema de Eratóstenes de que el mundo era redondo, y haber obtenido aproximadamente una circunferencia de 24 mil 500 millas. Pacífico. 

¿Y bien? ¿Por que este caso como otros muchos permanece (deliberadamente) ignorado?




¿Por que se silencian hechos que cambiarían la percepción histórica?

Desde la barbarie de la Biblioteca de Alejandría, no han dejado de mentir y medrar en búsqueda de su propio beneficio. Lamentablemente, la Iglesia es suma responsable de esta tendencia ocultista desde sus orígenes. Tendencia que los padres del conocimiento histórico hicieron suya y sobre la cual se sostiene la vergonzosa mentira histórica que nos cuentan.

El Misterio de las Esferas de Piedra “MOERAKI” de Nueva Zelanda




Una de las esferas de piedra Moeraki aparece de la tierra a orillas de la playa



Moeraki Boulder, saliendo de la tierra

Las esferas de piedra MOERAKI son formaciones rocosas, de forma redonda y se encuentran tumbadas en la playa Koekohe en Otago Norte en Nueva Zelanda. Parecen esferas de roca de otro mundo que se cortaron por la mitad y arbitrariamente fueron colocadas en la playa. Las rocas varían en tamaño de 0,5 metros a 2,2 metros de diámetro y pueden llegar a pesar hasta siete toneladas. Muchas muestran líneas y grietas que se asemejan a los caparazones de tortuga. De hecho, al pasear por la playa se escuchan discutir a los visitantes, muchos hablan sobre una teoría del origen de las rocas.

Algunos sugieren que aterrizaron allí después de una explosión volcánica, otros se refieren a ellos como huevos de dinosaurio o incluso para ir lo más lejos, afirman que tienen algo que ver con los extraterrestres. Pasan también por otros nombres, como Piedras Biliares ‘Hooligans, gigantes Gobstoppers y las bolas de gigantes.

Llámalos como quieras ¡son impresionantes!

MOERAKI Shouth Island (Nueva Zelanda) 17/01/2010

En la tierra de los terremotos, justo en el cinturón de fuego que circunda al Océano Pacífico, al norte de Dunedin en Nueva Zelanda, también se han encontrado grandes cantidades de esferas de piedra. Los lugareños las llaman Moeraki, en alusión a la playa de nombre homónimo donde se encuentran estas enormes piedras esféricas huecas.

Nadie sabe de dónde han salido. Los científicos afirman que son obra de la naturaleza y que las piedras esféricas de este lugar están compuestas por restos de calcio cristalizado de un sedimento mineral de cerca de 60 millones años. Con la erosión de las olas alcanzando la costa y el viento azotando los muros de las paredes verticales de KoeKohe, las esferas fueron una a una descubiertas y liberadas de su apresamiento bajo tierra. Es así­ como los maoríes las descubrieron y recitaron leyendas sobre ellas, más tarde en 1848 W.B.D. Mantell esbozó las piedras en su cuaderno de viajes asombrado por tal rareza natural.




Según las tradiciones orales de la isla los Moeraki son piedras sagradas. Hoy constituyen un importante atractivo turístico de la Isla y están protegidas dentro del dominio de una reserva natural. Los habitantes de South Island afirman que algunas de estas esferas pétreas llegan a alcanzar hasta los 4 metros de diámetro.

Las rocas tienen algún tipo de poder magnético, al igual que la piedra esférica que se encuentra en la Isla de Pascua. Según los pascuenses a esa gran piedra esférica la consideraron como el Te henua (el ombligo del mundo). Si sobre cualquiera de estas piedras ubicamos una brújula, ésta comienza a dar vueltas sin parar.

Parece un gigantezco huevo de un animal prehistórico



Esferas de piedra quebradas


Moeraki Boulder- esfera hueca


Trozos de una esfera Moeraki


Esfera Moeraki con un extraño diseño


Esfera Moeraki media enterrada en la arena


Resto de una esfera Moeraki desintegrada en la arena

                           

Misteriosas esferas Moeraki cubiertas de algas


Esferas Moeraki cubiertas de algas



Resto de una esfera Moeraki con agujero



Niños jugando entre las piedras Moeraki



Atardecer en la playa de las esferas de piedra Moeraki


El Jainismo, algo mas que una religión de la India

El jainismo es una religión de la India, que se supone fue fundada en el siglo VI a. C. por Majavirá. Se trata de una religión nastika (no teísta), que no reconoce la autoridad de los textos Vedas ni de los brahmanes. 

Ástika y Nástika son dos términos en idioma sánscrito usados para clasificar (desde el punto de vista del hinduismo) doctrinas y personas. 

Ástika(‘ortodoxo’), es el término utilizado en el marco del hinduismo para referirse a las doctrinas que aceptan la autoridad de los textos hinduistas (como las Upanishades y los Puranas) como escrituras supremas reveladas e irrefutables. 

Nástika (‘heterodoxo’ en sánscrito), es un término utilizado en el hinduismo para referirse a las escuelas filosóficas y movimientos religiosos que no aceptan la autoridad de los cuatro Vedas ―textos épicos no filosóficos― como la verdad suprema, haya sido ésta revelada o no. La palabra nástika supone el contrario de ástika. En la actualidad, el jainismo está presente en la India oriental (Bengala), centro occidental (Rayastán, Majarastra y Guyarat) y meridional (Karnataka). Su filosofía y práctica enfatiza la necesidad de realizar esfuerzos para encaminar el alma hacia una conciencia divina y la liberación (Mokṣa). Aquel alma que venza a sus enemigos interiores y alcance el estado superior llamado jina pasa a ser denominada vencedor o conquistador.




El estado más elevado se conoce como siddha. El jainismo es conocido en los textos antiguos también como Śramaṇa dharma (que confía en sí mismo) o el camino de los nirgranthas (aquellos sin apegos ni aversiones). La doctrina jaina enseña que el jainismo ha existido siempre y siempre existirá. Pese a ello los historiadores datan las fundación y organización de la forma actual del jainismo en algún momento entre los siglos IX y VI antes de Cristo.

Se ha especulado que, como muchas tradiciones en el hinduismo, el jainismo podría tener su origen en la Civilización del valle del Indo, siendo una muestra de la espiritualidad nativa de esa zona anterior a la llegada a la india de la migración indoaria.

Otros estudiosos sugieren que las tradiciones shramana eran contemporáneas y distintas a las prácticas religiosas de la religión védica. Actualmente, el jainismo es una religión minoritaria pero influyente con unos 4,2 millones de seguidores en la India, además de una exitosa y creciente comunidad emigrada a Norte América, Europa Occidental, el extremo Oriente, Australia y otros lugares.

Los jainas han influido y contribuido de manera significativa en las esferas éticas, políticas y económicas de la India. Además los jainas tienen una larga tradición ilustrada y son la comunidad religiosa con mayor grado de alfabetización de la India y sus bibliotecas son las más antiguas del país.

Originario del Subcontinente indio, el jainismo (o más apropiadamente el dharma jaina), fue fundado por el indio Mahavirá (549 – 477 a. C., aunque varía según las fuentes). No se conoce mucho acerca del origen del jainismo, aunque según sus seguidores es una de las religiones más antiguas del mundo, de orígenes prehistóricos anteriores al 3000 a. C. y los comienzos de la cultura índica del río Indo.

En el Matsia-purana (24.47) ―del siglo III d. C.― aparece una mención al yina-dharma, la doctrina de los jainas. El jainismo es único en el hecho de que durante su historia nunca ha transigido en el concepto de la no violencia ni en el principio ni en la práctica. Sostiene que la no violencia es el principio supremo (ájimsa paramo-dharma) y ha insistido en su observancia en pensamiento, palabra y acción a nivel individual y social. El texto sagrado Tatua-artha-sutra lo resume con la frase«paras-para-upagrajo-yivanam” (unos a otros se sustentan las vidas). Un arjat se destaca de los 24 yinas (‘victoriosos’) principales, que vivieron en cada uno de los 3 ava-sarpinis (períodos descendentes de larga duración), que están divididos en seis etapas: bueno-bueno, bueno, bueno-malo, malo-bueno, malo, malo-malo.

Los avasarpinís alternan con los ut-sarpinī, largos períodos ascendentes, cuyas etapas comienzan por malo-malo y terminan con bueno-bueno. El último arjatque estuvo en la Tierra (en este último avasarpiní) fue Majavirá, el fundador del jainismo. Se cree que vivió en Bijar (India) poco tiempo antes de la época de Buda (siglo V a. C.).Los historiadores creen que las menciones al jaina-dharma que aparecen en algunos Puranas, demuestran que los textos védicos no son tan antiguos como pretenden los eruditos hinduistas. El jainismo tiene una cosmología y creencias elaboradas; atestadas de nombres, categorías, clases, jerarquías, grados, órdenes, entre otros.

Ellos creen que el mundo es eterno y carece de principio. No existe una divinidad personal, y todas las posibles divinidades —las almas de los perfectos arjat (divinidades humanas), por ejemplo— no son emanación ni manifestación de ninguna divinidad apofática ni de ninguna Unidad (el Todo o Absoluto), conceptos y realidades que son igualmente negadas y rechazadas en el jainismo junto con la de un dios creador. También creen en el pananimismo, de que toda la realidad es vida. Para el jainismo el universo es una totalidad viviente; todo ser posee un alma, más o menos compleja, diáfana o pesada.

Desde la tierra o el viento, a los insectos o los mamíferos, todos los seres reflejan el universo y son dignos de respeto. El mayor pecado para el jainismo es causar daño a un ser vivo, aunque también hay que evitar dañar a la tierra o a las almas del agua o del aire. En coherencia con lo anterior, los jainas practican la no violencia, el ayuno y la mortificación del propio cuerpo. A través de estas actividades esperan descargar su alma del peso de la materia kármica y evitar posteriores reencarnaciones.

El jainismo presenta una perspectiva igualitaria de las almas, sin importar las diferencias en las forma física: humanos, animales, y organismos vivientes microscópicos. Los humanos son los únicos poseedores de los seis sentidos: vista, oído, gusto, olfato, tacto y pensamiento; por lo tanto de los humanos se espera que actúen con responsabilidad hacia toda la vida siendo compasivos, sin egoísmo, sin miedo, racionales y misericordiosos. 

Desde el punto de vista epistemológico, el jainismo es relativista, defiende que el conocimiento del mundo solo puede ser aproximado y que, con el tiempo, incluso su propia religión acabará por desaparecer. Este principio ha sido aplicado por sabios y pensadores jainas y se conoce comoAnekantavada. La comunidad jaina distingue entre monjes y seglares. Los monjes se someten a una disciplina ascética superior a la de los laicos, aunque no ejercen el monopolio de la religión. Viven en un yina-sadman (monasterio jaina). Unyina-rishí (asceta jaina) toma cuatro votos: la no violencia; la sinceridad; la rectitud; la renuncia a las cosas y a las personas.

Los yina-kalpa son las ordenanzas practicadas por los yinas (opuestas a aquellas de los sthaviras). Consiste en cinco votos:ajimsá (no violencia); satiá (veracidad); asteia (no robar); brahmacharia (castidad) y aparigraja (desapego de lo material).

El jainismo pone mucha atención en el aparigraja, el desapego de las cosas materiales a través del control de uno mismo, la penitencia, la abstención del goce de los sentidos, la limitación voluntaria de las necesidades y la disminución de la agresividad. 

La compasión por toda vida ya sea humana o no es central en el jainismo.La vida humana se valora como una oportunidad única y rara para alcanzar la iluminación y matar a cualquier persona, sin importar su crimen se considera algo extremadamente horrendo. En esta misma línea, el jainismo requiere tanto de laicos como de monjes de todas sus sectas y corrientes la práctica del vegetarianismo.
En algunas regiones indias como el Rajastán o Karnataka la influencia de los jainas ha sido tan fuerte que la mayoría de los hindúes de la zona se han convertido también en vegetarianos. El vegetarianismo es un modo de vida para un jaina, teniendo su origen en el concepto de yivá-daia (‘compasión hacia las vida) y el ájimsa (no-violencia). La práctica del vegetarianismo es vista como un instrumento para la práctica de la no violencia y la coexistencia pacífica y cooperativa.

Los jainas son vegetarianos estrictos (dieta vegana) que consumen solamente seres sin sentidos (sin sistema nervioso), principalmente del reino vegetal. Si bien la dieta jaina implica el aniquilamiento de cosas sin mente como son las plantas, esto se ve como la forma de sobrevivir que causa el mínimo de violencia hacia los seres vivos. Algunas formas de los vegetales, como las frutas, son mejor vistas por el jainismo por comportar simplemente la extracción de una parte de la planta y no su destrucción total como ocurre si se comen raíces o brotes. En el jainismo suele emplearse el término Jain Muni o Muni para referirse tanto a los monjes como a las monjas. Se les suele llamar sadhus y sadhvis, respectivamente en la tradición de la secta Svetambara.

Las dos corrientes principales dentro del jainismo (Digambara y Svetambara) muestran ciertas difirencias en los hábitos monacales. Los monjes Digambara no visten ropas en absoluto como forma de practicar el rechazo a los apegos. Los monjes y monjas Svetambara llevan ropas blancas pues consideran que deben llevarse ropas sencillas y anchas mientras no desarrollen un apego por ellas. Los monjes y monjas jainas viajan a pie y rechazan incluso el transporte sanitario.

Como se prescirbe en textos antiguos como el Acharanga, las condiciones del monacato son bastante estrictas y surgen de las enseñanazas de Mahavira. Los cinco Mahavratas son los cinco votos principales que deben observar los monjes jainas:

No violencia (Ahimsa); Verdad (Satya); No robar (Asteya); Castidad (Brahmacharya); No posesión/desapego (Aparigraha). Para los jainas laicos que pueden casarse y poseer propiedades existe un equivalente de cinco votos llamados Anuvratas.

A diferencia de los monjes de religiones como la católica, el monacato entre los jainas lleva aprejada una vida mendicante y nómada que solo se detiene por razones como la edad, una enfermedad o algún interés erudito. La meditación jaina pretende llevar el alma a un estado de completa libertad de las ataduras.

 Los textos jainas ofrecen una guía detallada sobre técnicas de meditación para alcanzar un conocimiento y conciencia plenos. Las técnicas de meditación jaina están diseñadas para ayudar al que las practique a permanecer apartado de los apegos y los odios y así conseguir una liberación de las ataduras del karma mediante la percepción correcta, el conocimiento correcto y la conducta correcta. Estos tres puntos se conocen como las tres gemas del jainismo o Ratnatraya y son imprescindibles para lograr que el alma se eleve.

El concepto de karma en el jainismo trasmite un significado totalmente diferente al que suele entenderse en la filosofía hindú y en la civilización occidental. No se trata de una fuerza inaccesible que controla el destino de los seres vivos de forma inexplicable. No se refiere simplemente a “acto”, “trabajo” ni tampoco una fuerza mística invisible (adrista) sino más bien un material delicado, imperceptible para los sentidos que interactúa con el alma con una calidad e intensidad proporcional a las acciones, pensamientos realizados y las palabras dichas que se hayan guiado por aversiones y apegos causando nuevas ataduras.

El Karma en el Jainismo es algo material (karmapaudgalam) que produce ciertas condiciones como una medicina tiene múltiples efectos. Los efectos del karma que se contemplan en el jainismo son más un conjunto de leyes físicas que de leyes morales. Los karmas se agrupan en karmas dañinos que obstruyen la verdadera naturaleza del alma y Karmas no destructivos. A causa de que existen Karmas dañinos, el alma está encerrada en un cuerpo y deberá experimentar dolor y sufrimiento de maneras diferentes. El jainismo realiza una extensa clasificación sobre los tipos de karma a partir de estas dos categorías principales.

La liturgia jaina explica la forma de contener la influencia del karma así como librarse de los karmas acumulados. En el jainismo el moksha es lo mismo que el nirvana. Cuando un alma alcanza el moksha se libera del ciclo de nacimientos y muertes (samsara) consiguiendo su máxima pureza.

Entonces se convierte en siddha, literalmente aquel que ha conseguido su objetivo último. Los seres más importantes en el jainismo son los 24 Tirthankaras, siendo Mahavira, el que se considera fundador del jainismo, el número 24. 

Se dice que en realidad no fue su fundador, ya que existía antes de su nacimiento, pero como en todas las religiones existe la manía de buscar un fundador, se le ha considerado a él. Enumerar todos los Tirthankaras resultaría un poco largo.

Como ejemplo podemos citar a Adinath, con cuerpo amarillo y un toro, a Neminath, con cuerpo rojo y una concha marina, y al propio Mahavira, con cuerpo color dorado y un león. Son los primeros humanos que llegaron al desapego total y guiaron a los demás en ese camino. 

También se les llama los conquistadores y hombres perfectos. Se dice que ellos pertenecían a familias acomodadas pero renunciaron a las cosas materiales y se iluminaron. Cuando sentían que iban a morir se retiraban a la cima de una montaña donde su espíritu se extinguía y no volvía a encarnar ningún ser más, ni repetir ningún ciclo más de vida. La vida de los Tirthankaras aparecen en los textos jainas, los cuales son unos manuscritos en hojas de palmera que se consideran los manuscritos originales más antiguos de la India.

Los seguidores de esta religión son unos 4 millones, pero son muchos más los que la admiran por su actitud respetuosa con todos los seres vivos. Los monjes jainies suelen vivir en monasterios y asumen los siguientes votos: la no-violencia, la sinceridad, la rectitud en el aspecto sexual, la renuncia a cosas o personas y al no alimentarse por las noches.

Deben comprometerse a caminar descalzos y no utilizar ningún medio mecánico de locomoción. Esto ha sido un motivo de su poca expansión, de hecho ningún asceta salió de la India hasta que llegó el siglo XX. Deberá evitar caminar sobre la hierba o cualquier tipo de planta. En esta religión es fácil ver personas mayores que mueren por eutanasia voluntaria, ayunan hasta la muerte. Es el voto más severo y sagrado del jainismo. 




Esta religión admite el suicidio de aquellos religiosos que alcancen altos grados de espiritualidad y se dejen morir por inanición cuando están en un estado de abstracción profunda. Existen dos formas mayoritarias de pensamiento jain. Una es la de los Svetambaras que se visten de blanco y predominan en el norte y la otra es la de los Digambaras que andan desnudos renunciando a cualquier bien terrenal y que se localizan principalmente en el sur.

Dahavira se dedicó a cuidar de sus padres, pero cuando estos murieron, Dahavira tenía apenas 31 años se quitó toda la ropa y permaneció desnudo el resto de su vida. Él fue quien introdujo el desnudismo en esta religión. Cuando llegaron los musulmanes a la India se prohibió a los jainies que anduvieran desnudos.


Los jainies normalmente tienen un cuenco de agua para su aseo personal, y una escobilla para apartar las pequeñas vidas que encuentran en su camino, pero los jainies Digambaras no tienen ni siquiera estas cosas. A veces se piensa que esta tendencia a la renuncia de lo material se debe a la miseria que existía en la zona donde surgió, pero la historia nos demuestra que en esa época el curso del Ganges disfrutaba de un gran desarrollo económico, social y político. El jainismo como el budismo o el brahmanismo nunca afirman que hubiera miseria social, sino que mayoritariamente tratan aspectos existenciales referidos a la condición humana.

 Convertirte en asceta es un buen camino para desprenderte de la prisión del cuerpo. La madre de Gandhi era jainie, y esto influenció mucho a este personaje. Una profunda mujer jainie practicará la meditación frente a un altar doméstico durante unos 50 minutos nada más amanecer. Visitará el templo a diario e intentara escuchar los sermones de los asceta. Llevarán a sus hijos al templo y les enseñarán los nombres de los Tirthankaras y les recitarán los mantras sagrados. Una verdadera jainie no cenará después de la puesta del sol.

Normalmente en todas las religiones se habla de varones, pero en ésta y según el Kalpasutra había 1400 mujeres frente a sólo 700 hombres las que alcanzaron la liberación en época de la vida de Mahavira, su fundador. Hoy en día la cantidad de ascetas jainies mujeres triplica al de hombres. Estas mujeres pertenecen mayoritariamente al pensamiento Svetambara. Según los digambaras la mujer nunca puede llegar a la liberación, hasta que no se reencarne en hombre. Los Svetambaras dicen lo contrario, de hecho afirman que el decimonoveno Tirtankara fue mujer. En jainismo está más presente en regiones como Bengala, Mysore, Rajastán, Maharastra o Gujarat. Como lugares sagrados del jainismo podemos citar el templo jain de Rankpur, Mount Abu, Sravanabelagola, Khajuraho, Palitana, Mahavirji, Ahmadabad, Ajmer o Jaipur. Todo buen jainíe debe visitarlos por lo menos una vez en la vida.


Se puede decir que apenas ofrecen creaciones originales desde el punto de vista artístico, a excepción de las miniaturas del Kalpasutra. Hay que tener en cuenta la poca importancia que dan a los dioses, y que el pensamiento de su doctrina explica la desnudez de sus imágenes. Podemos pensar que el despego que inculca esta religión no es compatible con la creación de los templos que nos han dejado, ya que hacía falta dinero para su construcción.

Pero fue posible porque los jainíes adquirieron poder económico y cultural. Se dedicaban al comercio, a la orfebrería, y su honestidad les hizo conseguir la confianza de la gente. En épocas antiguas llegaron a ocupar altos cargos en la administración, consejeros de príncipes y disfrutaban de un alto nivel económico. 

La imagen del practicante del jainismo desnudo no debe confundirnos con el gran respeto social que tenían. El caso es que todas sus ganancias las donaban para la construcción de sus templos. Y no sólo templos, ya que construyeron escuelas, universidades, hospitales o centros de investigación. En el jainismo el motivo de la esvástica se combina con el de una mano. La razón es que, en el jainismo, este símbolo representa a su séptimo santo, y las cuatro manos son también usadas para recordarle al adorador los cuatro posibles lugares de nacimiento; el mundo animal o de las plantas, el infierno, la Tierra, o el mundo de los espíritus.

La compleja doctrina del karma se describe con gran detalle en la sorprendente religión jainista. El jainismo es, con el budismo y el hinduismo, una de las tres grandes religiones de la India. El jainismo surgió en el norte de la India siglos antes de la aparición del budismo y se difundió por todo el subcontinente. Sus seguidores afirman que fue fundado en tiempos muy antiguos y creen que sus enseñanzas son eternas e imperecederas. La religión jainista aparece recogida en una serie de extraordinarios textos prebudistas.

 La literatura teológica y científica del jainismo contiene relatos que hablan de hombres santos, canciones sobre los creadores primigenios, así como preceptos de todo tipo. Estos textos, de modo similar a la Biblia, están recopilados bajo el título genérico de Shvetambaras. Se dividen en 45 secciones, cuyos títulos son todos auténticos trabalenguas. El «Vyahyaprajnaptyanga» presenta todas las enseñanzas del jainismo con diálogos y leyendas. El «Anuttaraupapatikadashan-ga» cuenta las historias de los santos primigenios que ascendieron a los mundos celestiales más altos. La sección titulada «Purvagata» contiene libros y descripciones científicas.

Dentro de ésta, el «Utpada-Purva» trata de la formación y de la disolución de todas las diversas sustancias químicas. El «Viryapravada-Purva» describe las fuerzas que están activas en la sustancia de los dioses y de los grandes hombres. El «Pranavada-Purva» estudia el arte de la curación. El «Lokabindusara-Purva» trata de las matemáticas y de la redención. Por si todo esto no fuera suficiente, existen también los 12 «Upangas», que describen todos los aspectos del Sol, la Luna y de otros cuerpos planetarios, así como de las formas de vida que los habitan. Además, el «Aupapatika» nos explica el modo de alcanzar la existencia divina. También en «Prakirnas» se nos proporciona una lista de reyes divinos.

Aquí vale la pena detenernos en una descripción de esta verdaderamente sorprendente religión, casi desconocida, que creo habría que investigar más a fondo. El jainismo es una religión de la India, que se dice fue fundada en el siglo VI a. C. por Mahāvīra. Se trata de una religión no teísta y no reconoce la autoridad de los textos Vedasni de los brahmanes.

En la actualidad, el jainismo está presente en la India oriental (Bengala), centro occidental (Rajastán, Maharastra y Guyarat) y meridional (Karnataka). Se calculan aproximadamente unos cuatro millones de fieles jainistas, siendo la séptima en número de fieles entre las religiones de la India.

Originario del Subcontinente Indio, el jainismo (o más apropiadamente el dharma jainista), fue fundado por el indio Mahavirá (549 – 477 a. C.). No se conoce mucho acerca del origen del jainismo, aunque según sus seguidores es una de las religiones más antiguas de la región y también del mundo, porque sus orígenes prehistóricos datarían de antes del 3000 a. C. y de los comienzos de la cultura índica del río Indo, con sus misteriosas ciudades, ahora en ruinas, de Mohenho Daro y Harappa. En el MatsiaPurāná aparece una mención al jina-dharma, la doctrina de los jainistas. Dharma es una palabra sánscrita que significa ‘religión’, ‘ley natural’, ‘orden social’ o ‘virtud’.

El jainismo es único en el hecho de que durante su historia es la única religión que nunca ha transigido en el concepto de la no violencia ni en el principio ni en la práctica. Sostiene que la no violencia es la suprema religión(ahimsa paramo-dharma) y ha insistido en su observancia en pensamiento, palabra y acción a nivel individual y social.

El texto sagrado Tattvartha Sutra lo resume con la frase “parasparopagraho jivanam” (toda la vida se sustenta mutuamente). Un dios arhat se destaca de los 24 dioses jinas (‘victoriosos’) principales, que vivieron en cada uno de los 3 ava-sarpinīs(períodos descendentes de larga duración), que están divididos en seis etapas: bueno-bueno, bueno, bueno-malo, malo-bueno, malo, malo-malo. Los avasarpinís alternan con los ut-sarpinī, largos períodos ascendentes, cuyas etapas comienzan por malo-malo y terminan con bueno-bueno.

El último arhat que estuvo en la Tierra (en este último avasarpiní) fue Mahāvīrá; el verdadero fundador del jainismo. Se cree que vivió en Bihar poco tiempo antes de la época de Buda (siglo VI a. C.). Los historiadores creen que las menciones al jaina-dharma que aparecen en algunos Purānas, demuestran que los textos védicos no son tan antiguos como pretenden los eruditos hinduistas.

La religión jainista tiene una cosmología y creencias elaboradas; llenas de nombres, categorías, clases, jerarquías, grados, órdenes, entre otros. Ellos creen que el mundo es eterno y carece de principio.

No existe una divinidad personal, y todas las posibles divinidades —las almas de los perfectos arhat (divinidades humanas), por ejemplo— no son emanación ni manifestación de ninguna Unidad (el Todo o Absoluto), conceptos y realidades que son igualmente negadas y rechazadas en el jainismo junto con la de un dios creador. 

 En su concepto de Pananimismo toda la realidad es vida. Para el jainismo el universo es una totalidad viviente; todo ser posee un alma, más o menos compleja, diáfana o pesada. Desde la tierra o el viento, a los insectos o los mamíferos, todos los seres reflejan el universo y son dignos de respeto.

El mayor pecado para el jainismo es causar daño a un ser vivo, aunque también hay que evitar dañar a la tierra o a las almas del agua o del aire. En coherencia con lo anterior, los jainistas practican la no violencia, el ayuno y la mortificación del propio cuerpo. A través de estas actividades esperan descargar su alma del peso de la materia kármica y evitar posteriores reencarnaciones.

La religión jainista presenta una perspectiva igualitaria de las almas, sin importar las diferencias en las formas físicas: humanos, animales y organismos vivientes microscópicos. Los humanos son los únicos poseedores de los seis sentidos: vista, oído, gusto, olfato, tacto y pensamiento; por lo tanto de los humanos se espera que actúen con responsabilidad hacia toda la vida, siendo compasivos, sin egoísmo, sin miedo, racionales y misericordiosos.

Desde el punto de vista epistemológico, el jainismo es relativista, defiende que el conocimiento del mundo sólo puede ser aproximado y que, con el tiempo, incluso su propia religión acabará por desaparecer. La comunidad jainista distingue entre monjes y seglares. Los monjes se someten a una disciplina ascética superior a la de los laicos, aunque no ejercen el monopolio de la religión. Viven en un jina-sadman (monasterio jainista). Un jina-rshi (asceta jainista) asume cuatro votos: la no violencia, la sinceridad, la rectitud y la renuncia a las cosas y a las personas.

 Los jina-kalpa son las ordenanzas practicadas por los jinas (opuestas a aquellas de los sthaviras). Consiste en cinco votos: ahimsa (no violencia); satya (veracidad); asteya (no robar);brahmacharya (castidad) y aparigraha (desapego de lo material).


La religión jainista pone mucha atención en el aparigraha, el desapego de las cosas materiales a través del control de uno mismo, penitencia, limitación voluntaria de las necesidades y consecuente disminución de la agresividad.

El vegetarianismo es un modo de vida para un jainista, teniendo su origen en el concepto de jīva dāya (‘compasión por los seres vivos’) y ela-himsá (la no violencia). La práctica del vegetarianismo es vista como un instrumento para la práctica de la no violencia y la coexistencia pacífica y cooperativa.

Los jainistas son vegetarianos estrictos (dieta vegana) que consumen solamente seres sin sentidos (sin sistema nervioso), principalmente del reino vegetal. Si bien la dieta jainista implica el aniquilamiento de cosas sin mente como son las plantas, esto se ve como la forma de sobrevivir que causa el mínimo de violencia hacia los seres vivos (muchas formas vegetales como frutas o raíces son mejor vistas por el Jainismo por comportar simplemente la extracción de una parte de la planta y no su destrucción total).

Aparte de las escrituras antes indicadas, se supone que existieron libros en tiempos remotos, pero que se han perdido. Pero los jainistas creen que estas escrituras fueron transmitidas oralmente a los sacerdotes a lo largo de las generaciones. Y creen que siempre están apareciendo reencarnaciones de los antiguos profetas que revelan de nuevo su contenido, en la medida en que la gente y los tiempos estén preparados para recibir tales enseñanzas. Sólo se han conservado fragmentos de los textos perdidos, pero su contenido es realmente asombroso, tales como: “Cómo viajar a tierras lejanas por medios mágicos; Cómo hacer milagros;

 Cómo transformar las plantas y los metales; Cómo volar por los aires”. También en la literatura sánscrita se describe el vuelo por los aires. Según las enseñanzas jainistas, la época en que vivimos no es más que una entre muchas. Antes de nuestro tiempo hubo otros periodos cósmicos y dentro de poco tiempo empezará una nueva época. Estas épocas nuevas siempre vienen anunciadas por veinticuatro profetas, lostirthamkaras. Los profetas de nuestra época están naciendo ahora, o quizás ya sean adultos. Los líderes religiosos del jainismo dicen conocer sus nombres y otros detalles de sus vidas.

El primero de estos profetas (tirthamkaras) fue Rishabha y se dice que vivió en la Tierra durante unos increíbles 8.400.000 años. Rishabha era un gigante, pero los patriarcas que lo sucedieron fueron cada vez menos longevos y menos altos. Pero, no obstante, el vigésimo primero, que se llamaba Arishtanemi, llegó a vivir 1.000 años y medía diez codos de alto. Sólo los dos últimos, Parshva y Mahavira, alcanzaron una edad razonable.

Parshva vivió cien años y sólo medía 2,74 metros de estatura, mientras que Mahavira, el vigésimo cuarto tirthamkara sólo alcanzó los 72 años de edad y sólo medía 2,12 metros. Los jainistas sitúan la aparición de los tirthamkaras en unos tiempos increíblemente remotos.

Se supone que los dos últimos, Parshva y Mahavira, murieron en el 750 y en el 500 a. C, respectivamente, mientras que el sucesor del primer patriarca Rishabha estuvo presente durante unos 84.000 años. Estos astronómicos números que se nos presentan deberían llamar la atención a los investigadores de mitos y de los teólogos. La razón es que tenemos un núcleo de tradiciones que se relatan en muchos libros considerados sagrados.

En la antigua lista de los reyes babilónicos se cuentan diez reyes desde la creación de la Tierra hasta el Diluvio, que reinaron durante un total de unos 456.000 años. Después del Diluvio, «volvió a bajar del cielo el reino una vez más», y los 23 reyes siguientes reinaron durante otros 24.000 años. A los patriarcas bíblicos también se les atribuyen edades increíbles.

Se dice que Adán vivió más de 900 años; Enoc tenía 365 años cuando ascendió en un carro de fuego, mientras que su hijo Matusalén vivió 969 años. En el antiguo Egipto el sacerdote Manetón dejó escrito que el primer monarca divino de Egipto había sido Hefaisto, que también había traído el don del fuego. Después de él vinieron Cronos, Osiris, Tifón, y Horus, hijo de Isis. Después de los dioses, los descendientes de los dioses reinaron durante 1.255 años. Y después vinieron otros reyes que reinaron durante 1.817 años.




Tras esto, otros 30 reyes reinaron durante 1.790 años. El reino de los espíritus de los muertos y de los descendientes de los dioses abarcó 5.813 años. El historiador Diodoro de Sicilia, que hace 2.000 años escribió varias obras, confirma estas fechas. Desde Osiris e Isis hasta el reinado de Alejandro, que fundó la ciudad de Alejandría, en Egipto, se dice que pasaron más de 10.000 años; pero algunos dicen que ese periodo abarca en realidad unos 23.000 años.

También el griego Hesíodo, en su obra “Mito de las cinco razas de la humanidad”, escribió (hacia el año 700 a. C.) que originalmente los dioses inmortales habían creado a los seres humanos: «Estos héroes de excelente origen, llamados semidioses, que en los tiempos anteriores a los nuestros residían en la Tierra sin límites…».

Los jainistas, como hemos visto, no son los únicos que relatan fechas tan astronómicas. Pero, además, muchos de sus escritos son revolucionarios desde el punto de vista de la ciencia moderna. Su concepto del tiempo, del kala, parece formulado por un físico actual. Su unidad de tiempo más pequeña es el samaya. Éste es el tiempo que tarda el átomo más lento en recorrer la distancia de su propia longitud.

Una cantidad innumerable de samayas constituyen un avalika, y 1.677.216 avalikas componen un muhurta, que equivale a 48 de nuestros minutos. Treinta muhurtas equivalen a unahoratra, que es la duración exacta de un día y una noche. Si multiplicamos 48 minutos (un muharta) por 30, obtenemos 1.440 minutos, que es exactamente el número de minutos que hay en 24 horas. Pero la medida del tiempo de los jainistas tiene millares de años de antigüedad, y se dice que fue comunicada a los seres humanos por seres celestiales.

Quince ahoratras constituyen un paksha, que es medio mes; dos pakshas equivalen a un mes. Dos meses son una estación; tres estaciones son un ayana o temporada. Dos ayunas valen un año, y 8.400.000 años son un purvanga.Pero el cálculo continúa: 8.400.000 purvangas constituyen un purva (16.800.000 años). La cuenta de los jainistas llega hasta increíbles números de 77 cifras. Más allá de estas cifras, los valores se dan en términos de conceptos concretos, semejantes a nuestros años luz, para una distancia tan enorme como 9.500.000.000.000 kilómetros. ¡Realmente asombroso!

Y para demostrar que todo esto no son simples fantasías, tenemos que los mayas de la América Central utilizan cifras igualmente mareantes, y también las relacionan con el tiempo y con el universo del mismo modo que los jainistas de la lejana Asia. Los jainistas tomaron también de sus maestros celestiales unas definiciones de lo que es el espacio que resultan sorprendentes, y que hacen comprensible la relación de éste con el misterioso concepto delkarma. En los textos científicos de los jainistas, el átomo ocupa un punto en el espacio.

Este átomo puede unirse con otros para formar un skandha, que abarca entonces varios puntos en el espacio o un número de éstos imposible de medir. Nuestra propia ciencia enseña lo mismo: dos átomos pueden formar una cadena de proporciones mínimas, pero también existen cadenas moleculares que contienen muchos millones de átomos. Estas cadenas atómicas producen sustancias y materiales de diversas densidades. Las enseñanzas jainistas distinguen seis formas principales de cadenas o conexiones de este tipo:

 Fino-fino: cosas que son invisibles; Fino: cosas que también son invisibles; Fino-áspero: cosas que son invisibles pero perceptibles por el olfato y el oído; Áspero-fino: cosas que se ven pero no se sienten, como las sombras o la oscuridad; Áspero: cosas que se reúnen por sí mismas, como el agua o el aceite; Áspero-áspero: cosas que no se reúnen sin ayuda exterior, como la piedra o el metal.

En el jainismo, hasta una sombra o un reflejo se consideran materiales, porque son producidas por una cosa. Ni siquiera el sonido se clasifica en la categoría de «fino-fino», sino que se considera una materialidad fina, resultado del «frote de grupos de átomos entre sí». Según esta enseñanza, la sustancia «fina-fina» puede penetrarlo todo y, por lo tanto, puede desempeñar una influencia modificadora sobre otras sustancias.

La sustancia que penetra en un alma se expresa como karma, lo que nos vuelve a llevar al tema de la reencarnación. Se considera que el karma es eterno, lo que podría aportar una idea de inmortalidad de la esencia de cada ser. Actualmente se sabe que todo tipo de materia se puede reducir al nivel atómico. Y el mismo átomo está compuesto de partículas subatómicas, entre las que destaca el electrón, que oscila a un ritmo de 1023 veces por segundo.

Actualmente los jainistas considerarían la materia de este electrón como «fina-fina»: ya que no es posible captarla y, además, es inmortal. El átomo actúa como «el espíritu dentro de la materia», de manera parecida a una onda de radio que penetra sustancias determinadas. Y resulta que los pensamientos de toda forma de vida influyen sobre sus obras. En línea con esto, el astrónomo y físico inglés Arthur Eddington escribió: «La sustancia del mundo es la sustancia del espíritu». Y Max Planck, ganador del premio Nobel de Física, dijo lo siguiente: “No existe la materia como tal. Toda la materia surge y se sustenta únicamente en virtud de una fuerza que hace oscilar las partículas”.

Toda existencia es un eslabón en una larga cadena y dado que nuestros pensamientos dirigen nuestros actos, estos actos dejan su rastro en nuestra mente y espíritu. Los jainistas conciben lo que llamamos «alma» como la materialidad «fina-fina» del cuerpo físico. Esta materialidad penetra el cuerpo como el electrón al átomo. El electrón pertenece al átomo, pero los dos no entran nunca en contacto entre sí.

El átomo puede cambiar de posición, unirse a otros para formar cadenas moleculares gigantescas, y siempre estará acompañado de electrones; pero lo raro es que no son los mismos electrones, pues el electrón «salta» de un átomo a otro, por ejemplo, cuando se le aplica calor. Y en la misma milmillonésima de segundo en la que un electrón salta a un nuevo átomo, otro electrón ocupa el lugar que deja vacío. De modo que tenemos una actividad «fina-fina» eterna e inmortal, una oscilación más allá del átomo material. Los jainistas ven el karma del mismo modo.

No importa qué le suceda al cuerpo físico, que lo incineren o se pudra bajo tierra: el karma sigue siendo inmortal. Este karma contiene toda la información sobre la forma vital a la que pertenece. A lo largo de la vida pensamos y sentimos; estos pensamientos y estos sentimientos se trasponen sobre la sustancia «fina-fina» del karma.

Cuando este karma se forma sobre un nuevo cuerpo, ya contiene toda la información de su existencia anterior y sigue conteniéndola para toda la eternidad. Pero, dado que el fin último de la vida es alcanzar un estado de serenidad absoluta, siendo uno con Brahma, el karma nos conducirá a esa meta por una serie de innumerables reencarnaciones.

Esta manera de pensar no está demasiado alejada de la filosofía actual y de los descubrimientos de la física moderna (ver el artículo “La física moderna, ¿debe algunos de sus conceptos a civilizaciones remotas?”). Lo que puede sorprendernos es que unas teorías tan complejas fueran enseñadas hace miles de años por unos maestros que se dice que aparecieron de las profundidades del universo. La última época de los jainistas comenzó hacia el 600 a. C. con el último de los 24 tirthamkara, llamado Mahavira, que era el hijo de un rey cuyo embrión se dice que fue implantado en el vientre de su madre, la joven reina, por seres celestiales.

Un tema recurrente en muchas de las tradiciones existentes. Se espera que todos estos maestros celestiales de la Antigüedad reaparecerán, reencarnados en nuevos cuerpos. Existen muchas pinturas jainistas antiguas en las que aparece representado el vigésimo cuartotirthamkara, el profeta Mahavira. Por encima de la procesión en su honor flotan cinco misteriosas aeronaves celestiales.

Pero existen diferencias apreciables entre las expectativas del regreso de los dioses por parte de los jainistas y por parte de los cristianos, musulmanes o judíos. Estos últimos creen que aparecerá un Mesías que los juzgará, y mientras los fieles disfrutarán de la gloria celestial los infieles se asarán en el infierno.

Los jainistas son más originales y no esperan a un solo salvador, sino a varios a la vez. Los profetas o tirthamkaras regresan constantemente, en cada una de las épocas. Después de su aparición no hay un fin del mundo definitivo, no se alcanza el gozo celestial ni tampoco la condenación eterna, sino que comienza un nuevo acto en el teatro del universo.

Los tirthamkaras tienen menos de salvadores que de ayudantes. Preparan a los seres humanos para la época siguiente. Por eso se reencarnan como seres humanos, tal como vemos en las profecías de Enoc cuando se refieren al «hijo del hombre».

Pero su sustancia y su conocimiento kármico proceden del universo. Son extraterrestres los que implantan el embrión en el vientre de la mujer virgen. Y es importante tener en cuanta que estas ideas proceden de hace varios miles de años antes del nacimiento de Cristo, por lo que los jainistas no pueden haber tomado del cristianismo el concepto del nacimiento virginal.

No es de extrañar que unos maestros cósmicos tales como los tirthamkaras tuviesen grandes conocimientos en astronomía. De estas fuentes es de donde los jainistas aprendieron sus increíbles datos astronómicos. Sus enseñanzas muestran que fueron capaces de medir las dimensiones del universo.

Su unidad de medida era el rajju, la distancia que recorre Dios volando en seis meses (curiosa unidad de medida, que sugiere un dios muy “humano”), cuando viaja a 2.057.152 yojanas por segundo (sea cual sea la correspondiente unidad de tiempo nuestro a la que la asimilemos, estamos hablando de velocidades inimaginables). Las enseñanzas jainistas dicen que la Tierra está rodeada por tres capas, que se diferencian por su densidad: densa como el agua, densa como el viento y densa como un viento fino.

Más allá está el espacio vacío. Es realmente asombrosa la semejanza con las conclusiones de la ciencia moderna, que nos habla también de tres capas: atmósfera; troposfera, que contiene nitrógeno y oxígeno; y estratosfera, con la capa de ozono. Más allá está el espacio interplanetario. Actualmente, la gente admite cada vez más la idea de que deben existir en el universo otras formas de vida aparte de las terrestres.

Los jainistas lo han creído siempre: para ellos, todo el universo está lleno de formas de vida que están repartidas desigualmente por los cielos. Es interesante advertir que aunque reconocen la existencia de las plantas y de las formas de vida básica en muchos planetas diferentes, afirman que sólo en algunos planetas determinados existen seres dotados de «movimiento voluntario».

Los filósofos de la religión jainista describen las diferentes características que poseen los habitantes de los diversos mundos. Los cielos de los dioses dependen de los Kalpas, que son un período de tiempo que comienza con la creación del Universo y termina con su destrucción y la total vacuidad en el espacio. Un kalpa consiste de cuatro períodos: el período de la creación, el período de la existencia, el período de la destrucción y el período del espacio vacío.

En ellos, al parecer, se pueden encontrar maravillosos palacios voladores: unas estructuras voladoras que forman muchas veces ciudades enteras. Estas ciudades celestiales están alineadas unas sobre las otras de tal modo que los vimanas (los carros de los dioses) pueden salir en todas direcciones desde el centro de cada «nivel».

Cuando termina una época y están a punto de nacer nuevos tirthamkaras, suena una campana en el palacio principal del «cielo». Esta campana hace que suenen campanas en los otros 3.199.999 palacios celestiales. Enseguida, los dioses se reúnen, en parte por amor a los tirthamkaras y en parte por curiosidad. Y a continuación, transportados por un palacio volador, visitan nuestro sistema solar, y comienza una nueva época sobre la Tierra.

En el budismo, el concepto fundamental de la redención aparece bajo una forma muy semejante a la del jainismo, que era una doctrina anterior a la llegada del Buda (560-480 a. C). Buda significa «el despierto» o «el iluminado» y su nombre propio era Siddharta. Nació en el seno de una familia noble y se crió entre lujos en el palacio de su padre, en las estribaciones del Himalaya, en Nepal.

A los veintinueve años de edad abandonó su hogar y se dedicó durante siete años a la práctica de la meditación, buscando el camino del conocimiento. Pero en los tiempos del Buda, los dioses de la mitología ya llevaban mucho tiempo de existencia. Después de su iluminación, sintió que era la reencarnación de un ser celestial. Se puso a predicar a sus discípulos el sendero óctuple, que podría conducir a todas las gentes a la iluminación. El Buda estaba convencido de que el futuro traería a otros budas y en su discurso de despedida el Mahaparinibbana-Sutta habla de estos budas del futuro.

Profetizó a sus discípulos que uno de ellos llegaría en una época en que la India estaría abarrotada de gente y las ciudades y las aldeas estarían pobladas tan densamente como gallineros. En toda la India habría 84.000 ciudades; en la ciudad de Ketumati (la actual Benarés) viviría un rey llamado Sankha, que gobernaría a todo el mundo pero sin usar la fuerza, sólo por medio del poder de su rectitud. Y durante el reinado de este rey bajaría a la Tierra el sublime Metteya (también llamado Maitreya): un maravilloso y único «conductor de carros y conocedor de mundos», maestro de dioses y de hombres: en otras palabras, el Buda perfecto.

La profecía del Buda es semejante a las enseñanzas jainistas del regreso de los tirthamkaras. El budismo habla también de las diferentes épocas, que se comparan con una rueda que gira. La única diferencia es que en el budismo estas épocas tienen una duración astronómica.

La idea de las cuatro épocas, o seis, en el jainismo, sorprendentemente también está presente en la mitología sumerio-babilónica. Es frecuente encontrar unas mismas cifras en culturas que están muy alejadas unas de otras. Según las crónicas babilónicas, los antiguos reyes o monarcas del cielo reinaban durante miles de años. La duración que se atribuye a los reinados de los dioses sumerios Anu, Enlil, Ea, Sin y Sama y Adad se asemejan mucho a las duraciones que se asignan a los yugas o épocas en la India (multiplicando por 100):

Sumer
Anu = 4.320
Enlil = 3.600
Ea = 2.880
Sin = 2.160
Sama = 440
Adad = 432

Jainismo
Maha-Yuga = 4.320.000
Kali-Yuga = 432.000
Kali-Yuga = 360.000
Deva-Yuga = 288.000
Treta-Yuga = 216.000
Dvapara-Yuga = 144.000

El Kali-Yuga aparece dos veces, ya que el Kali-Yuga «sin crepúsculo» tiene una duración más corta que el Kali-Yuga «con crepúsculo». Si descontamos el número de ceros, la coincidencia de las cifras significativas demuestra la existencia de una fuente primitiva común.

El número 4.320.000 del Maha-Yuga («gran época») es idéntico al del tercer rey antediluvianoEn-me-en-lu-an-na, que reinó durante 12 SAR (año del planeta Nibiru, equivalente a 3600 años terrestres), o 43.200 años.

Y el número 288.000 del Deva-Yuga corresponde al periodo de reinado del sexto rey, En-sib-zi-an-na. Éste duró 8 SAR, o 28.800 años. La referencia más antigua a una época remota del mundo se encuentra en la antigua Grecia, en la obra del poeta Heráclito. Habla de un periodo de 10.800.000 años, que se corresponde exactamente con el segundo periodo de los antiguos reyes de Sumeria: 30 SAR, o 108.000 años.




Estos números no tienen ninguna relación directa con el regreso de ningún salvador, pero ponen de manifiesto la base común que comparten las diversas tradiciones. La única manera de explicar estas coincidencias es suponer que en los albores del tiempo debió existir una cultura original única. Esta fuente común se remonta a tiempos muy antiguos, pues de lo contrario se hablaría de ella en las crónicas históricas.

Annie Besant, de laSociedad Teosófica, en relación a una visita a un grupo jaimista nos dice: “Nos vamos a encontrar esta mañana en una atmósfera muy diferente de la que estuvimos ayer, y de la que nos encontraremos mañana. No tendremos ahora a nuestro alrededor la atmósfera de romance, de caballería, que encontramos tanto en la fe del Islam y en la de los Sikhs.

 Por el contrario estaremos en una atmósfera calma, filosófica, tranquila. Nos encontraremos considerando los problemas de la existencia humana mirada con el ojo del filósofo, del metafísico, y por el otro lado la cuestión de la conducta va a ocupar una gran parte de nuestro pensamiento; cómo debería vivir el hombre: cuál es su relación con las criaturas inferiores que lo rodean; cómo debería así guiar su vida, sus acciones, que no puede lastimar, que no puede destruir”.

Tal como dice Annie Besant, se podría resumir la atmósfera del Jainismo en una frase, que encontramos en el Sutra Kritãnga: “el hombre que  no lastima a ninguna criatura viviente alcanza el Nirvana que es la paz. Esa es una frase que parece  llevar con ella todo el pensamiento del Jaina: paz – paz entre hombre y hombre, paz entre el hombre y el animal, paz en todo lugar y en todas las cosas, una perfecta hermandad de todo lo que vive. Tal es el ideal del Jaina, tal es el pensamiento que él procura llevar a cabo en la tierra”.

Ahora los Jainas son comparativamente un pequeño grupo; pero es una comunidad poderosa no por sus números, sino por su pureza de vida, y también por la riqueza de sus miembros, mercaderes y comerciantes en su mayoría.

Las cuatro castas de los Hindúes son reconocidos por los Jainas, pero no encontramos muchos brahmanes entre ellos; también pocos Kshatriyas, cuya casta parece totalmente incompatible con las ideas actuales de los Jainas, aunque sus Jinas son todos Kshatriyas.

La vasta masa de ellos son Vaishyas — comerciantes, mercaderes y fabricantes — y los encontramos en su mayoría reunidos en Rajputana, en Guzerat, en Kathiawar; diseminados ciertamente también en   otras partes, pero puede decirse que las grandes comunidades jainas están confinadas a estas regiones de India. Verdaderamente no era así en el pasado, ya que encontraremos que pronto diseminaron, especialmente durante la Era Cristiana, así como también antes y después de ella, a través de todo el sur de la India.

Hay un punto con respecto a las castas que los separa del Hinduismo. El Sannyãsî del Jaina puede provenir de cualquier casta. No está restringido, como en el hinduismo ortodoxo común a la casta brahmana. El Yati puede provenir de cualquiera de las castas, y por supuesto como regla proviene del Vaishya, que es la casta predominante entre los Jainas. Tienen los mismos enormes ciclos de tiempo que en el hinduismo; y se debe recordar que el jaina como el budista son fundamentalmente ramas del   hinduismo antiguo; y habría sido mejor si los hombre no hubieran estado tan inclinados a dividir, y a poner énfasis en las diferencias en lugar de las similitudes.

 Por mucho tiempo entre los eruditos occidentales, se veía al Jainismo como derivado del Budismo. Se admite ahora que era un error y que ambos de la misma manera derivan de la fe hindú más antigua; y en verdad hay grandes diferencias entre el jaina y el budista, aunque también hay similitudes, semejanzas en la enseñanza. No hay sin embargo ninguna duda, que el Jainismo en la India es mucho más antiguo que el Budismo. El último de sus grandes Profetas fue contemporáneo de   Sãkya Muni, el Señor Buda; pero El fue el último de una gran sucesión, y simplemente le dio al Jainismo su última forma. 

Había grandes ciclos de tiempos en los que creían los jaina y los hindúes; y encontramos que en cada vasto ciclo — que se parece al día y la noche de Brama — veinticuatro grandes Profetas vienen al mundo, de alguna manera, aunque no completamente, con la naturaleza de Avatares. Siempre se elevan desde el estado adulto, mientras que, en algunos casos, el hindú es reacio a admitir que un Avatar es un hombre perfeccionado.

 El Jaina no tiene ninguna duda sobre este punto. Sus veinticuatro grandes Maestros, los Tirthamkaras, como se los llamaba, eran hombres perfeccionados. A ellos le da los muchos nombres, como en el Budismo, pero en sentidos un tanto diferentes. Habla de ellos como Arhats, como Buddhas, como Tathãgatas, etcétera, pero sobre todo como Jinas. El Jina es el conquistador, el hombre hecho perfecto, que ha conquistado su naturaleza inferior, que ha alcanzado la divinidad, en quien Jîva afirma sus poderes supremos y perfeccionados. Él es el Isvara, desde el punto de vista del jaina.

Veinticuatro de estos aparecen en cada ciclo, y en el Kalpa Sutra de los Jainas, encontraremos las vidas de estos Jinas. La vida del único que se da allí totalmente — y la totalidad es de una descripción   muy limitada — es la del vigésimo cuarto y último, El que fue llamado Mahãvîra, el poderoso Héroe. El se yergue ante el Jaina como el ultimo representante de los Maestros del mundo, contemporáneo de Sãkhya Muni, y algunos dicen que pariente suyo.

 Su vida era simple, pero con grandes enseñanzas. Bajando de las más elevadas regiones a su última encarnación, aquella en la que iba a obtener iluminación, al principio guiaba su rumbo dentro de una familia brahmana, donde había planeado nacer. Pero Indra, el Rey de los Devas, viendo la llegada del Jina, dijo que no era correcto que naciera entre los Brahmanes, porque siempre el Jina era un Kshatriya y debía nacer en una casa real. Por lo tanto Indra envió a uno de los Devas para guiar el nacimiento del Jina en la familia del Rey Siddhãrtha, en la cual finalmente nació.

 Su nacimiento estuvo rodeado por aquellos signos de gozo y placer que alguna vez anunciaran la llegada de uno de los grandes Profetas de la raza — las canciones de los Devas, la música de Gandharvas, la diseminación de las flores del cielo — estos son siempre los acompañamientos del nacimiento de uno de los Sabios del mundo.

Después de su concepción su familia había incrementado en riqueza, in poder, en prosperidad, por lo que lo llamaron Vardhamãna, el Acrecentador de la prosperidad de su familia. Creció como un niño, como un joven, amoroso y obediente a sus padres; pero con su voto de renunciar a todo, de alcanzar la iluminación y de convertirse en Salvador del mundo.

 Espera hasta que su padre y madre están muertos, para que no pueda apenar sus corazones por su partida; y entonces, con el permiso de su hermano mayor y los consejeros reales, sale rodeado por multitudes de personas para adoptar la vida ascética.

Llega a la selva; se quita sus vestiduras, sus vestiduras reales y sus ornamentos reales; se arranca el cabello; se viste con las prendas del asceta; envía de regreso a la procesión real que lo siguió, y se aventura solo en la selva.

 Allí por doce años practica grandes austeridades, luchando para realizarse a si mismo y darse cuenta de la nada de todas las cosas, excepto el propio yo; y en el decimotercer año la iluminación desciende   sobre Él, y el conocimiento del Supremo se convierte en el suyo propio. Se libera de los lazos de Avidyã y se convierte en el omnisciente, el que todo lo sabe, y luego aparece como Maestro al mundo, enseñando durante cuarenta y dos años de vida perfecta.

1.200 años antes, se nos dice, estuvo el vigésimo tercero de los Tirthamkaras, y ulteriormente, 84.000  años antes que Él, el vigésimo Segundo y asi hacia atras y atrás en el largo periodo del tiempo, hasta que finalmente llegamos al primero de estos, Rishabhadeva, el padre del Rey Bharata, que le dio su nombre a la India.

 Allí las dos religiones, el Jainismo y el Hinduismo, se unen, y el hindú y el jaina juntos reverencian al Grande que, dando nacimiento a una línea de Reyes, se convirtió en el Rishi y el maestro. Cuando llegamos a observar la enseñanza desde afuera encontramos determinadas Escrituras canónicas, como las llamamos, análogas a las Pitakas de los Budistas, cuarenta y cinco en número; son el Siddhãnta, y fueron recogidas por Bhadrabãka, y convertidas a escritura, entre los siglos tres y cuatro antes de Cristo.

 Anteriormente, como era común en India, eran entregadas de boca en boca con esa maravillosa precisión de la memoria que ha sido siempre característica de la transmisión de las Escrituras Indias. Trescientos o cuatrocientos años antes del nacimiento estimado de Cristo, fueron puestas por escrito. Pero sabemos bien que no estaban si se perdieran todos los Vedas, podrían ser reproducidos textualmente por aquellos que aprendieron a repetirlos. Por lo tanto las Escrituras, las Siddhãnta, permanecieron escritas, recogidas por Bhadrabãka, en este periodo antes de Cristo. 

En el año 54 a.C. se celebro un concilio, el Concilio de Valabhi, donde se realizo una revisión crítica de estas Escrituras, bajo Devard-digamin, el Buddhaghosha de los Jainas. Hay cuarenta y cinco libros que constituyen el canon de la religión Jaina, la Escritura autorizada de la fe. Parece haber habido obras más antiguas que se han perdido completamente, de las que se habla como las Pûrvas, pero de las que no se sabe nada.

 Los Jainas son particularmente reservados con respecto a sus libros sagrados, y hay obras maestras de la literatura, entre la secta de Digambaras, a las que se les negó totalmente su publicación. Pero cuando los Digambaras hayan aprendido que, excepto en casos especiales, está bien divulgar las verdades al exterior, se permitirá que los hombres pueden tenerlas.

 Fuera de las Escrituras canónicas hay una enorme cantidad de literatura de Purãnas y Itihãsas, que se parecen mucho a las Purãnas e Itihãsas de los Hindúes. Se dice que son más sistematizadas que las   versiones hindúes. Hasta aquí lo que podemos llamar su literatura especial; pero encontramos que todavía estamos enfrentados a una vasta masa de libros, que, aunque se originan en la comunidad Jaina, se han convertido en propiedad común de toda la India. El bien conocido Amarakosha , por ejemplo, es una obra Jaina que todo estudiante de Sánscrito aprende de principio a fin. 

Los Jainas provinieron del sur de la India, extendiéndose hacia el sur a través de toda la parte sureña de la península. Los encontramos dándoles reyes a Madura, a Trichinopolis y a muchas otras ciudades   en el sur de la India. Encontramos que no solo les dieron gobernantes, sino que encontramos que son los fundadores de la literatura Tamil. La gramática Tamil, que se dice es la más científica gramática que existe, es una producción Jaina.

La gramática popular, Nãmal , por Pavanandi, es jaina, como lo es la Nãladiyãr . El famoso Kural del poeta Tiruvalluvar, se dice que es un trabajo jaina, por lo que los términos que usa son términos jainas. Habla de los Arhats; usa los términos técnicos de la religión jaina, y por lo tanto es considerado como perteneciente a la fe jaina. Lo mismo es verdad de la literatura canaresa y se dice que desde el primer siglo de la era cristiana al duodécimo, toda la literatura de Canara es dominada por los jainas. Tan grandes eran en esos días.

Entonces llegó un gran movimiento a través del sur de la India, en el cual los seguidores de Mahãdeva, Siva, vinieron predicando y cantando a través del país, apelando a esa emoción profunda del corazón humano, Bhakti, que el Jaina había ignorado tanto. Vinieron cantando a Mahãdeva, coreando sus alabanzas, especialmente trabajando la cura de enfermedades en su nombre, y ante estas maravillosas curas y el torrente de la devoción que se despertó con sus cánticos y prédicas, muchos de los mismos jainas se convirtieron. En el sur de lndia prácticamente se extinguieron. Tal es su historia en el sur; tal es el modo de su desaparición.

Sin embargo, permanecieron en Rajputana, y eran tan respetados que  Akbar, el magnánimo emperador mogol, emitió un edicto que no se debería matar a ningún animal en los alrededores de los templos jaina. Yalaluddin Muhammad Akbar, más conocido como Akbar el Grande, fue un gobernante del Imperio mogol desde 1556 hasta 1605, y está considerado como el mayor de los emperadores mogoles.

Los Jainas están divididos, en dos grandes grupos: los Digambaras, conocidos en el siglo cuarto antes de Cristo, y mencionados en uno de los edictos de Asoka; y los Svetambaras, aparentemente más modernos. Estos últimos son ahora los más numerosos, pero se dicen que los Digambaras poseen bibliotecas mucho más vastas de literatura antigua que la secta rival. Ellos afirman dos existencias fundamentales: una es Jîva o Atma, conciencia pura o conocimiento, y cuando el Jîva ha transcendido Avidyã, la ignorancia, entonces se da cuenta de si mismo como el conocimiento puro que es y se manifiesta como el Conocedor de todo lo que es. 

Por otro lado Dravya, la sustancia, que es lo que es conocible; el Conocedor y lo Conocible uno opuesto al otro; Jîva y Dravya. Pero Dravya ha de ser pensada como siempre conectada a Guna, la cualidad. Con Dravya está no solamente Guna, la cualidad, sino Paryãya, la modificación. Según el Uttaradhyayana: “Sustancia es el sustrato de las cualidades; las cualidades son inherentes a una sustancia; pero la característica de los desarrollos es que son inherentes a cualquiera”. Dharma, Adharma, espacio, tiempo, material y almas constituyen este mundo, como ha sido enseñado por los Jinas quienes poseen el mejor conocimiento

Los Jainas están divididos en dos grandes cuerpos: el laico, que se llama Srãvaka, y el asceta, el Yati. Éstos tienen diferentes reglas de conducta, que el Yati lleva a la perfección, esa para la cual el laico sólo se está preparando en futuros nacimientos.

 Los cinco votos del Yati también son vinculantes al laico hasta cierto punto. Para tomar un solo ejemplo: el voto de Brahmacarya, que sobre el Yati impone celibato absoluto, en el laico significa solamente temperancia y castidad apropiada en la vida de un Grhastha. De esta manera los votos incluyen: Ahimsa, inocencia, Sûnriti, veracidad, Asteya, no tomar aquello no nos pertenece, honradez, honestidad, Brahmacarya, y finalmente Aparigraha, no tomar nada, o la ausencia de codicia.

Estos cinco votos rigen la vida del Jaina. Muy, muy marcada es su traducción de la palabra Ahimsa, inocencia: “no matarás”. Tan lejos lo lleva en su vida, a tal extreme, que a veces pasa casi más allá de los límites de la virtud hasta lo aparentemente absurdo. Por ejemplo, cuando oímos la respiración solo   a través de una tela, como hace el Yati, tocando continuamente los labios para que nada viviente pueda ingresar a los pulmones. He aquí lo que, según el Uttaradhyayana, un Jina diría: “El Venerable ha declarado …

Asi como es mi dolor cuando me golpean con un palo, arco, puño, terrón, o cacharro; o amenazan, golpean, queman, atormentan, o privan de la vida; y asi como siento todos los dolores y agonía, desde   la muerte hasta el tirón de un cabello; de la misma manera, estén seguro de esto, todas las clases de seres sienten el mismo dolor y agonía, etc., que yo, cuando viven son maltratados de la misma manera. Por esta razón ninguna clase de ser vivo debería ser golpeado, ni tratado con violencia, ni abusado, ni atormentado, ni privado de la vida.

Digo que los Arhats y Bhagavats del pasado, presente y futuro, todos dicen así, hablan así, declaran así, explican así; ninguna clase de ser vivo debería ser asesinado, ni tratado con violencia, ni maltratado, ni atormentado, ni echado. Esta ley constante, permanente, eterna, verdadera ha sido enseñada por hombres sabios que comprenden todas las cosas”. 

Si esa fuera la regla para todos, qué diferente sería India; sin animales golpeados o maltratados; sin criaturas que luchan, que sufren. Podemos tener comprensión, hasta en la exageración del Jaina, que tiene una base tan noble y tan compasiva.

Después tienen la regla estricta de que no se puede tocar ninguna droga   o bebida intoxicante; nada como el hachís, opio o alcohol. Hasta la miel y la manteca llega la ley de alimentos prohibidos, porque en la obtención de la miel demasiadas veces son sacrificadas las vidas de las abejas.

 Encontramos en la vida diaria del Jaina reglas establecidas para el laico de cómo ha de comenzar y finalizar cada día: “Debe levantarse muy, muy temprano en la mañana y luego debe repetir silenciosamente sus mantras, contando su repetición con sus dedos; y después tiene que decirse a sí mismo, qué soy, quién es mi Ishtadeva, quién es mi Gurudeva, cuál es mi religión, que debería hacer, qué no debería hacer”. Este es el comienzo de cada día. Entonces ha de pensar en los Tirthamkaras, y después ha de hacer ciertos votos. Y estos votos son característicos de los Jainas, y tienen un objeto que es digno de elogio y de lo más útil.

 Un hombre a su propia discreción hace algún pequeño voto en algo absolutamente poco importante, por ejemplo: “Durante este día no me voy a sentar más que un número determinado de veces”; o: “Durante una semana no voy a comer tal verdura”; o: “Por una semana, o diez días, o un mes, voy a guardar una hora de silencio durante el día”. 

¿Por qué todas estas reglas tan estrictas? Para que el hombre pueda siempre ser auto-conciente y nunca perder su control sobre el cuerpo. Desde la más tierna infancia se le enseña al niño a hacer dichas promesas, y el resultado es que controla la imprudencia, controla la excitación o controla los descuidos. Un niño que es educado así no es descuidado.




 Siempre piensa antes de hablar o actuar; se le enseña a su cuerpo a seguir a su mente y a no adelantarse a su mente, como se hace con demasiada frecuencia. ¿Con qué frecuencia la gente dice: “Si hubiera pensado, no lo habría hecho”?. Si se entrenan desde la infancia a nunca hablar sin pensar, nunca actuar sin pensar, inconcientemente el cuerpo aprendería a seguir a la mente.

Por supuesto que hay votos mucho más serios que los tomados por el laico con respecto al ayuno, estricto y severo, cada detalle establecido cuidadosamente en las reglas, en los libros. Cuando se conoce a los Jainas, se los encontrará tal como se podría esperar de este entrenamiento: calmos, auto-controlados, serios, algo callados, algo reservados. 

Si pasamos del laico al asceta, el Yati, sus reglas son muy estrictas. Mucho ayuno, llevado a un punto extraordinario, como el ayuno de los   grandes ascetas de los hindúes. Hay ascetas tanto hombres como mujeres en la secta conocida como los Svetãmbaras.

 Entre los Digambaras no hay ascetas femeninos, y sus puntos de vista de las mujeres no son en general muy elogiosos. Entre los Svetãmbaras, sin embargo, hay ascetas femeninos así como también masculinos, bajo las mismas estrictas reglas de pedir limosna, de renunciar a la propiedad.

Pero una regla muy sabia es que el asceta no debe renunciar a cosas sin las cuales no puede progresar. En consecuencia no debe renunciar al cuerpo; debe mendigar suficiente alimento para mantenerlo, porque solamente en el cuerpo humano puede obtener la liberación.

No debe renunciar al Gurú, porque sin la enseñanza del Guru no puede caminar por el estrecho sendero; ni a la disciplina, porque si renuncia a eso, sería imposible el progreso; ni al estudio de los Sûtras, porque eso también se necesita para su evolución. Pero fuera de estas cuatro cosas — el cuerpo, el Gurú, la disciplina, el estudio — no debe haber nada de lo que pueda decir: “es mío”. Dice un maestro: “No debe hablar sin que se le pregunte, y si se le pregunta no debe decir mentiras; no debe ceder a su enojo, y tolerar con indiferencia, acontecimientos agradables y desagradables. Somete tu ego, porque el ego es difícil de someter, si tu ego se somete, serás feliz en este mundo y en el próximo”. 

Los ascetas femeninos, que viven bajo las mismas reglas estrictas de conducta, tienen un deber adicional, que es el deber de visitar todos los hogares jainas, y ver que las mujeres jainas, las esposas y las hijas, sean apropiadamente educadas e instruidas. Ponen gran énfasis en la educación de las mujeres, y un gran trabajo del asceta femenino es impartir esa educación y ver que se lleve a cabo. Hay un punto que el hindú bien podría tomar prestado del jaina, de manera que se les podría enseñar a las mujeres hindúes sin la posibilidad de perder su fe ancestral, o sufrir la interferencia de su propia religión, tarea que podría llevarse a cabo por ascetas de su propio credo.

Seguramente no puede haber vacación más noble, seguramente sería una ventaja para el Hinduismo. Y entonces, ¿cómo ha de morir el asceta? No ha de esperar hasta que la muerte lo toque; sino que cuando él ha alcanzado ese punto donde en ese cuerpo no puede hacer más progresos, cuando ha alcanzado ese límite del cuerpo, ha de dejarlo de lado y salir del mundo con la muerte por inanición voluntaria. 

Tal es una breve descripción de una noble y sorprendente religión, de una gran fe que prácticamente, en casi todos los puntos, coincide con la hindú; y en tan gran medida es este el caso que el norte de la India los jainas y los vaishyas hindúes se casan entre si y se invitan a comer.

No se consideran a sí mismos de distintas religiones, y en la Universidad Hindú hay estudiantes jainas que viven con sus hermanos hindúes, y así están desde la infancia ayudando a acercar más y más los lazos de amor y de hermandad.

 En la India se ha construido una nación de gente de muchas religiones. Con los jainas no puede surgir ninguna dificultad, salvo por el fanatismo que encontramos por igual entre los menos instruidos de todos los credos. Es el deber de los más sabios y los más espirituales disminuir gradualmente este fanatismo. Permitir que todos los hombres, en su propia fe, enseñen al ignorante a amar y a no odiar. Hay que poner énfasis en los puntos que nos unen en lugar de los puntos que nos separan.

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