jueves, 14 de diciembre de 2017

La Estrella Oscura y la Duat_ Amenti

Veamos más de cerca de la antigua mitología egipcia relevante a la Teoría de la Estrella Oscura y exploremos la mitología central a un entendimiento de aquella parte sagrada del cielo, la Duat. 

Haciendo esto, se volverá claro porqué he propuesto que esta área sagrada del cielo dominada por Sirio y Orión marca el paso de perihelio de Nibiru.

Osiris está representado en los cielos por la constelación de Orión, y la diosa Isis está representada por la estrella Sirio. (1) Ya hemos vista la idea de que Horus, nacido de Isis representa a Nibiru, nacida en el cielo cerca de Sirio durante el tiempo de su ajuste y levantamiento helicoidal (DS6). Pero que hay del planeta Mercurio.

Este está claramente identificado en la antigua mitología egipcia como una serpiente oscura o invisible, así como un hombre pelirrojo:

“Seth, el dios pelirrojo de los invasores prehistóricos, quien mató a Osiris y se convirtió en el Satán Egipcio, y fue representado como una serpiente negra, un cerdo negro, un monstruo mítico rojo o, simplemente un hombre pelirrojo”.



“Un mito similar representa al Sol como un gran gato, el cual era originalmente una hembra pero era identificado con Ra como macho. Luchó con la serpiente Apep debajo del árbol sagrado en Heliópolis y la mató en el amanecer. En este mito, Seth es identificado con la serpiente.” (2)

Nada de lo que está escrito arriba elimina una conexión entre Seth y Mercurio, pero la identidad mitológica de Seth como una ‘estrella’ roja invisible relacionada con una serpiente parece más en armonía con lo que sabemos sobre Nibiru. La otra dificultad con la idea de que Seth era asociado con Mercurio es el aspecto solar identificado con su adoración.

Mientras que discutía los rituales mágicos de los egipcios, Seligmann describió esta espantosa ceremonia dirigida a Seth:

“Para hacer inofensivo al enemigo, el mago untaría sus propios pies con arcilla, colocando entre ellos la cabeza separada de un asno y frotaría su trompa y manos con su sangre. El se volvió al Sol, y habiendo puesto un brazo hacia delante, el otro hacia atrás, el se dirigió a Seth-Tifón, el Malvado, en mágico y rítmico discurso:

“Tu, terrible, invisible, todopoderoso, dios de dioses, asaltante y destructor…” (3)

Aquí tenemos a un dios solar venerado por su poder y dominación, no obstante descrito como invisible.

Mercurio está cerca del Sol, y uno podría argumentar que este arrebato religioso pudo haber sido dirigido al ‘invisible’ Mercurio del día. Pero, ¿porqué adorar a Mercurio en el día? ¿Porqué no llevar a cabo la ceremonia en la oscuridad o el amanecer, cuando Mercurio aparece como la estrella del atardecer o la estrella de la mañana?

No solo eso, sino el concepto del terrible poder destructivo asociado con Seth parece estar en desacuerdo con el perfil celestial bajo de Mercurio. Esto nos presenta un dilema, y abarca la posibilidad que Seth haya sido asociado con el planeta equivocado. Una identidad más poderosa es requerida. No es Venus, el otro planeta que está asociado con el Sol.

¿Podrían estas imágenes, de nuevo, estar aludiendo a una deidad solar invisible, la cual, a veces, es ocultada detrás del sol?

La Dualidad

Estoy proponiendo que Nibiru puede ser entendido como una mezcla de las deidades combatientes, Horus y Seth. Ellos representan una dualidad del bien y el mal, y los mitos que los rodean procuran explicar la naturaleza bizarra de la Estrella Oscura; a veces fiera, casi siempre invisible.

De esta manera, Nibiru también era entendido, tanto como la fuerza para el bien – el dominio celestial de los dioses – pero también representaba gran maldad potencial, cuyo arribo en los cielos podría señalar la apocalíptica destrucción venidera.

Seth es una serpiente negra, celestial, así como una deidad pelirroja que lucha al Sol. Esto encaja la noción de que Seth representa nuestra enana marrón en movimiento cometario: una estrella oscura con apariencia roja y halo, la cual desafía al Sol con su movimiento opuesto en los cielos.

La estrella oscura está asociada con hacer el mal y la muerte de los dioses, manteniendo el papel cataclísmico de Nibiru en el Enuma Elish.

También indica el pavor con el cual la aparición de una enana marrón fue sostenida por los antiguos. Sin embargo, la aparición de Nibiru también era un tiempo de gran celebración, cuando Anu visitó la tierra en una de sus ‘visitas de estado’ que hacían época. Uno esperaría que los mitos rodeando la aparición de Nibiru reflejaran esta mezcla de terror y esperanzadora expectativa en las poblaciones humanas del mundo prehistórico.

Horus nació de Isis, regresando a vengar la muerte de su padre en las manos de Seth. Horus parece estar asociado con la Estrella Mesiánica, apareciendo por Sirio.

La siguiente representación poética de la aparición de Horus nos empuja en la dirección de un objeto celestial apareciendo milagrosamente desde las profundidades del espacio:

“Otro mito representaba al sol recién nacido como el niño Horus surgiendo de una flor de loto que expande sus pétalos en el pecho del profundo primordial”. (2)



Sin embargo, Horus no está en sí identificado con nuestro Sol, como muchos egiptólogos afirman, pero es tanto un hijo estelar y solar de Isis, quien está representado por Sirio.

Los egiptólogos, una vez más, han reducido todo al Sol, lo cual es su modo estándar de analizar la antigua mitología egipcia. No obstante, si los egipcios estaban describiendo dos ‘Soles’, uno para el dador de vida, Ra. El otro, un ‘sol’ oscuro, escondido, Horus, entonces los mitos comienzan a volverse más claros. Horus puede ser identificado con un ‘sol’ que es nacido de Sirio, apareciendo periódicamente del primordial profundo.

Su aparición es trascendental, marcando el paso de una era.

Horus En la Isla de Fuego

Horus es identificado con un trono ardiente por el mismo Ra, mientras se discute la venidera destrucción de la humanidad por el Diluvio: una clara representación celestial de la expresión ardiente de Nibiru:

“Por Io tanto, deseo de corazón destruir completamente lo que creé. Todo el mundo se convertirá en una pérdida por medio del agua a través de una gran inundación, como lo fue en el principio, y yo solo permaneceré, con nadie más a mi lado, excepto Osiris y su hijo, Horus, yo me convertiré en una pequeña serpiente, invisible a los dioses. A Osiris se le dará el poder de reinar sobre los muertos, y Horus será exaltado en el trono que está colocado en la isla de llamas ardientes. (2)

El mito está describiendo la Inundación, ocurriendo simultáneamente con la desaparición del dios sol en la oscuridad primordial. Las consecuencias cataclísmicas del viaje del dios-sol van más allá de la familiar aseveración de que estos mitos describen la inundación anual del Nilo.

La discusión es más bíblica en su contenido.

El dios sol se vuelve invisible en los cielos, decreciendo en tamaño a una ‘pequeña serpiente’, y finalmente ‘invisible a los dioses’. Esto parece indicar la salida de Nibiru del Sistema Solar al final del catastrófico pasaje de perihelio que inundó al mundo.

La representación de Horus siendo colocado en la ‘isla de fuego’ es sugestiva a aquel otro mito Egipcio, el Fénix, el cual también es identificable con la Estrella Oscura.

Duat y el Reloj Estelar

Los egiptólogos perciben la Duat como una trayectoria en forma de serpiente emprendida por el Disco Solar, Ra, al moverse a través del mundo subterráneo durante el tiempo nocturno. Se entiende estar dividido en divisiones de 12 horas, y cada ‘hora’ ve a Ra batallar con nuevos demonios de la oscuridad. El entra en la ‘cola de la poderosa serpiente, la cual es llamada ‘Vida Divina’.

Esta puerta final está custodiada por Isis y Nepthys, y significa el Sol levantándose al amanecer con Sirio (Isis). Pero hay un problema de escala con esta interpretación: Sirio y Orión están prácticamente adyacentes uno al otro en los cielos. Así, si la Duat estuviese describiendo la trayectoria celestial del Disco Solar a través de las constelaciones bajo el horizonte por la noche, entonces deberían ser segmentos adyacentes, ciertamente no en el 7º y 12º lugar.

Una respuesta parcial a este problema es encontrada en el concepto del ‘reloj estelar’ egipcio. Ellos dividieron el cielo en 36 secciones iguales, y nominaron una estrella en cada segmento a ser helicoidalmente un ‘decano’ que se levanta. Cada sección representaba un intervalo de diez días, o una semana egipcia.

Como lo describe E. C. Krupp:

“Los egipcios utilizaron una estrella o un grupo de estrellas para señalizar el comienzo de una de sus “semanas” de siete días. Tal estrella o grupo de estrellas es llamado un “decano” Al evolucionar el calendario egipcio civil hacia nuestro actual calendario, los decanos generaron un sistema de guardar-el-tiempo que con condujo a nuestro uso del día de veinticuatro horas.

Porque la duración de la noche no es constante a través del año, los egipcios permitieron que las horas variaran en longitud. El patrón de Sirio en el solsticio de verano se convirtió en el plan para el año entero, ya que todos los decanos fueron escogidos de estrellas ubicadas en una banda al sur de y paralelo a la elíptica.” (4)

De particular interés era el levantamiento helicoidal de Sirio, el decano asociado con el Solsticio de Verano durante la Edad de las Pirámides. Esta noche más corta es aproximadamente de seis horas modernas de longitud en Egipto.

El tiempo de noche fue dividido en 12 intervalos, los cuales representaban el hecho de que solamente 12 de los posibles 36 decanos podrían ser vistos esa noche. Así, en este tiempo crucial del año, cuando la Duat fue ‘activada’, la hora egipcia nocturna variable era de solamente ½ hora moderna de longitud. La Duat, según esta manera de pensar, comprendía un tercio del Ciclo Solar total en el cielo, en vez de medio. En contraste, algunos egiptólogos consideran a la Duat estar activo durante todo el año.

Pero la hipótesis del reloj estelar de alguna forma explica el número anómalo de divisiones entre Sirio y Orión en la Duat. Diciendo esto, es aún difícil para el entendimiento convencional de la Duat.

Problemas con la Duat ¿Porqué los egipcios escogieron decanos que se encuentran fuera de la eclíptica en absoluto? Un método más preciso seguramente habría involucrado escoger estrellas en el zodíaco para ser decanos. Hay estrellas perfectamente adecuadas en el eclíptica cerca de Sirio y Orión en la forma de Pollux, Castor y Alhena en Géminis; y Aldebarán y las Híades en Tauro!

Los egiptólogos señalan el punto del levantamiento helíaco de sirio durante la Edad Piramidal siendo coincidente con el solsticio de verano y la inundación del Nilo. Pero esta coincidencia simbólica no necesariamente explica la antigua importancia adherida a Sirio. El cronometraje de la inundación del Nilo tendía a variar, y el levantamiento helicoidal no era necesariamente un fuerte indicador de la inundación del Nilo por llegar.

Pero hay un punto más importante aquí: la mitología Isis/Osiris/Horus depredó considerablemente la Edad de las Pirámides, y representó la más antigua mitología egipcia. Cuando uno regresa en el tiempo, entonces la presesión de los equinoccios toma el levantamiento helicoidal de sirio más lejos del solsticio, ocurriendo este más temprano en el año al remontarse más allá en el tiempo.

Por ello, la fuente más antigua de esta mitología no pudo haber surgido basada en el cronometraje de la inundación del Nilo, o, de hecho en el Solsticio de Verano, porque estas nociones religiosas pre-datan esta coincidencia de calendario.

Sirio yace bien al sur de la eclíptica, y su dominación de la Duat deberá indicar otro importante factor en juego aquí que simplemente parte de un reloj zodiacal del cielo. Lo mismo va para Orión. La mitología de la Duat implica el barco del Ra viajando a través de los varios decanos y encontrando los monstruos y deidades asociadas con cada uno.



Esto trae la pregunta: ¿Cómo puede Ra, como la serpiente invisible, encuentra al Dios de los Muertos, Osiris, si el Sol realmente no pasa a través de Orión?

Este es un problema fundamental con la posición de la egiptología, y lanza su interpretación de la naturaleza de la Duat en duda. Para encontrar a Osiris, nuestro viajero celestial debe pasar a través de Orión, y por ello viajar fuera de la eclíptica. Hasta ahora, ese punto ha sido incontestable, ya que todos los planetas visibles viajan a lo largo de la eclíptica. Pero los textos babilónicos indican que un cuerpo enteramente diferente pasó a través del Can Mayor y Orión en la forma de Marduk, o Nibiru.

Mi controversia es que Sirio marca la posición de perihelio de la Estrella Oscura, y que la opción de decanos al sur de la elíptica indica la aparición del Disco Alado en la Duat.

Viaje a Través de la Duat

Si Sirio marca el punto final/renacimiento del viaje de la Estrella Oscura (Decano 12), y Orión es la marca intermedia (Decano 7), luego los egipcios estaban describiendo un movimiento muy diferente en los cielos.

Las divisiones convencionales del amanecer encajan limpiamente con la aparición inicial de Nibiru al acercarse a Sirio en su trayectoria de oposición al Sol:

“El dios Horus quema grandes faros en la división décimo primera de la hora. Rubicundas llamas y llamas de resplandor de oro en el colmo de belleza, los enemigos de Ra son consumidos en los fuegos de Horus… El dios sol es renacido en la décimo segunda división de hora… La última puerta de todas está custodiada por Isis, esposa de Osiris…” (2)

Este punto de renacimiento de la Estrella Oscura cerca de Sirio también marca el comienzo del ciclo de la Duat, y el ardiente dios-sol es Horus, regresando a los cielos después de su larga ausencia de eras. Supera una alta pared, la cual significa la oscilación de Nibiru alrededor del Sol y cambia la dirección celestial, y entra la puerta de la Duat en la 1era división.

La estrella roja, Horus batalla contra la gran serpiente Apep desde ese punto en adelante, al moverse a través de las próximas pocas divisiones, significando cómo la brillante orbe roja pudo, de nuevo, ser hecha invisible por la Serpiente Seth en cualquier momento. Pero lucha a través de una masa de monstruos voladores para pasar cerca del Ahogante Estanque (significando el punto donde la Inundación fue soltada a la Tierra en un previo Paso Nibiruano), y entonces entra Orión en la 7ª división.

En este punto de la Duat, las almas de los muertos son juzgados por Osiris y sobreviene una gran pelea con la serpiente, mostrando cómo Seth, la serpiente negra invisible, comienza a superar a Horus y a establecerse a sí mismo como la identidad del dios-sol. De la 10ª división hacia delante , los monstruos que el dios sol encuentra toman un carácter más acuoso, mostrando cómo, de nuevo, se ha vuelto sumergido en el profundo primordial y totalmente tomado el disfraz de Seth.

Desde la perspectiva de un observador basado en la Tierra viendo la ardiente orbe de Nibiru al moverse éste a través del cielo nocturno, parece moverse a través de un arco, en la dirección opuesta al movimiento del Sol. Aparece débilmente cerca de Cáncer, y se abrillanta significativamente al moverse hacia Sirio. Este renacimiento por Sirio (Isis) denota su carácter como Horus, y muestra la victoria de Horus sobre la malvada oscuridad de la ‘puerta de la Duat’ de Seth. Este es el final de la décimo segunda división y el comienzo de la 1ª. Se va hacia Orión, descolorándose al hacerlo.

(Las memorias de la Inundación son capturadas por los monumentos de Giza, y su vigilancia de edades de longitud, denotando el punto celestial del viaje de Nibiru a través de Orión cuando el mundo fue una vez destruido por el dios sol).

Desde allí, el orbe rojo se descolora rápidamente al oscilar hacia Tauro y Aries. Finalmente se pierde en la oscuridad, y se vuelve la serpiente oscura, Seth, una vez más.

Como una serpiente mordiendo su cola, la trayectoria invisible de la estrella oscura eventualmente conduce de nuevo de regreso a Isis, creando una alborada en el cielo.

Horus Contra Ra

Algunos pudieran discutir que, a pesar de la dificultades astronómicas que he citado, la evidencia permanece fuerte que la Duat fue simplemente la región del cielo a través de la cual se movía el Sol durante la noche.

Ellos basarán este argumento sobre la predominancia del culto al dios sol Ra. Pero Ra no era Horus, y hay fuerte evidencia de que estas dos deidades solares eran enteramente entidades separadas. El problema ha sido la previa carencia de otro ‘sol’ para señalar a cualquiera de los dos. Por supuesto que todo ha sido reducido a un solo Sol. El culto de Ra surgió después del culto a Osiris/Isis/Horus. La religión egipcia fue una conglomeración de diferentes panteones de deidades, muchas de ellas importadas, y los egipcios eran reacios a desechar a los ‘viejos dioses’ a favor de los nuevos.

Como tal, su mitología creció moldeando a un dios sobre el otro, y esto es lo que eventualmente sucedió con el dios sol Horus:

“Horus estaba unido con Ra como Hoarmkhis, y el dios sol de la Heliópolis se convirtió en Ra Harmakhis. El dios halcón era, así, simbolizado como el disco solar alado.” (2)

Este punto es crucial. Horus fue representado por los antiguos egipcios de la misma manera que Nibiru fue representado por los sumerios. Dado que la cultura sumeria pre-databa al Egipto Dinástico, y que los egipcios estaban encariñados con importar ideas religiosas extranjeras, es evidente que la aparición del Planeta Alado fue adorada por los Egipcios como Horus.

Los egiptólogos están en un estado de negación acerca del origen estelar de los antiguos cultos, particularmente de Osiris e Isis. Esto es, sin embargo, fuerte evidencia a favor de esta interpretación dada a nosotros en los Textos Piramidales.

Pero la importación de la religión del ‘Planeta Alado’ nos da un cuadro muy claro y simple de lo que realmente se trataban estos cultos estelares. El culto al Sol absorbió al culto de la estrella durante y después de la Cuarta Dinastía, de la misma manera que la Cristiandad era tan adepta absorbiendo las religiones politeístas que reemplazó, formando un panteón de santos para compensar a los dioses perdidos.

En el texto egiptológico, tratando con esta absorción de la identidad de Horus en la identidad de Ra, es claro que no eran una sola ni la misma, sino más bien dos identidades solares separadas:

‘Luego, Horus voló hacia el Sol como un gran disco alado, y el fue más tarde llamado ‘el gran dios, el señor del cielo’. El percibió a los enemigos de Ra, y fue en contra de ellos como un disco alado.’ (2)

Aquí hay una clara prueba que la identidad Horus no era aquella de Nibiru, y que se convirtió en un Segundo sol en el cielo en las raras ocasiones del paso del perihelio del Planeta Alado.



El asesinato de los enemigos denota la derrota de aquellos que han cesado de creer en el mundo-hogar celestial de los dioses. Horus tenía un número de diversos nombres, dependiendo sobre el marco de tiempo y de la secta egipcia rindiéndole culto. Esto crea dificultades de interpretación para los egiptólogos, pero el escenario dado arriba los acomoda a todos con facilidad. Su identidad como Harmakhis era aquella de ‘Horus de los Dos Horizontes’, representando la aparición de Nibiru a un nivel diferente del cielo que aquel de Ra.

Los Textos de las Pirámides enfáticamente afirma que los dioses nacen con ‘Horus del Este’:

“Las puertas del cielo están abiertas de par en par para Horakhti… las puertas del cielo están abiertas de par y en par al amanecer para Horus del este… para ir … Horakhti en el horizonte … en el lado este del cielo donde nacen los dioses.” (5)

Otras formas de Ra ven a los egiptólogos agarrando identidades planetarias para Horus, a pesar de su propia insistencia de que los egipcios no estaban para nada interesados en la astronomía como una base para sus dioses:

“El planeta Saturno era Horus el Toro, Marte era el Horus Rojo, y Júpiter ‘Horus, el revelador de secretos’. En Letópolis fue erigido un templo al Horus el no Vidente. En esta forma el está supuesto a haber representado al sol en el eclipse solar…” (2)

Uno debe preguntarse porqué los egipcios identificarían a Horus con tantos diversos planetas, así como el Sol.

Si Seth es verdaderamente Mercurio, ¿cómo

puede Horus ser simultáneamente Júpiter, Saturno, Marte y varios aspectos de la aparición del Sol? Esto es un completo desorden.

Parece mucho más probable que estos varios aspectos de Horus representen a un diferente viajero en los cielos, identificando su ruta. ‘Horus de No Videntes’ es supuestamente Nibiru viajando de regreso hacia el ‘profundo primordial’, mientras que Horus el Toro es el disco alado al desaparecer en la constelación de Tauro.

(Interesantemente, los toros eran una fuerte parte de las antiguas creencias religiosas, y las referencias a ellos comiendo serpientes o anguilas en mitos es bastante común. Esto alude a Nibiru, la serpiente oscura que desaparece, siendo consumido por Tauro al partir este de nuestros cielos. Lo mismo va para Aries, cuando el dios sol roza, al partir, esta constelación , y esto pudiera explicar el énfasis en las colisiones en la antigua mitología egipcia.)

La referencia a Horus, el ‘revelador de secretos’, como Júpiter, se deriva del cielo raso más temprano conocido en la astronomía en la Tumba de Senmut, alrededor de 1473 AC E.C. Krupp identifica a Júpiter como ‘Horus Quien Ilumina las Dos Tierras’, una levemente diversa interpretación, pero la cual revela otro aspecto del paso de la Estrella Oscura (4)

Ambas Tierras podría significar los gemelos zodiacales, Géminis, iluminados por la estrella al pasar esta de largo, pero no a través de esta constelación.

O pudiera referirse a su cara resplandeciente, brillando sobre las Dos Tierras de Egipto.

Resumen

Esta solución al significado de la Duat supera los problema enfrentados por la interpretación egiptológica estándar. El Duat describe el raro paso de la Estrella Oscura, y no el paso diario del Sol (el cual ni siquiera pasa a través del Can Mayor u Orión).

No es extraño, entonces, que el dios sol se ‘venga’ a sí mismo durante este raro paso en los mitos. En los milenios de intervención, las memorias de Nibiru no han desaparecido del todo, como es claro en nuestra moderna edad. ¿Porqué creer en lo que enteramente invisible? La diferencia ahora es nuestra tecnología, el uso de la cual podría permitirnos redescubrir a la serpiente invisible cuando ésta se mueve a través del profundo primordial de la Nebulosa de Oort.

Esta hipótesis. Esta hipótesis respecto al Duat y al paso de perihelio de Nibiru ha sido instrumental mostrando que Nibiru debería actualmente estar en la parte opuesta de la Esfera Celestial de Sirio/Orión. Esta es el área de Aquila y Serpens. Es donde Murray identifica la ubicación de su planeta gigante-enana marrón (DS2).

Pero aún no tenemos una cuenta histórica del último paso de Nibiru, el cual llena el siguiente criterio:

Una anómala y brillante estrella roja observada en la Duat

Su aparición durante el tiempo de vida de Cristo,

el cual Nuevo Testamento retrata como la Estrella de Belén

Una clara referencia astronómica de este avistamiento, contemporánea con Cristo.

Nibiru en La Duat

Éstas fascinantes imágenes características en el libro de Andrew Collins ‘Los Dioses de Edén’, lo describen así:

“La parte central de la Quinta Hora, o División, del mundo subterráneo de la Duat, mostrando la cabeza de halcón del dios Sekri (una forma de Sokar) parado en una serpiente cósmica alada, la cual está rodeada de una isla de forma ovalada, protegida por esfinges gemelas. Sobre ella está el montículo de creación, encapsulado con una cabeza humana, así como el embrión o semilla que parece un montoncito, o piedra-benben. Sobre este están las palomas o palomas gemelas paradas – símbolos de los centros geográficos u ónfalos.” (6)

Esta imagen contiene mucha información simbólica pertinente a nuestra investigación.

La serpiente alada cósmica parece estar viajando alrededor del perímetro de esta ‘isla en la Duat’.

La isla toma la forma de una elíptica alargada, la forma orbital de Nibiru. La serpiente alada toma mucho del simbolismo que hemos explorado por Seth y Horus; una serpiente oscura, un dios con cabeza de halcón y un par de alas celestiales. 

Las tres cabezas de la serpiente son reminiscentes de las tres cabezas del dragón alquímico Azoth. La pieza más crucial de las imágenes, sin embargo, es la cruz en forma de Ankh, conduciendo a la cabeza a mano derecha de la serpiente alada. Esto, he sugerido, es el símbolo multifacético de la aparición de Nibiru.

Estas curiosas imágenes vinculan a Nibiru con la Quinta Hora de la Duat, y lo conectan con el ónfalo, montículo primordial y ‘benben’, todo central a la antigua iconografía egipcia. Zecaría Sitchin observa que la Quinta Hora es el lugar del dios oculto, Seker, que la real identidad del ‘benben’ de Collins es realmente el símbolo de escarabajo (Kheper), y la cabeza femenina en el montículo es aquella de una diosa (7).

¿Es ella Isis, representando a Sirio, debajo del escarabajo? (¿Cáncer?)

La Quinta Hora es aquel que precede de inmediato al reino de Osiris (Orión), por lo que esta posición en los cielos encajaría bien con esta suposición. Puesto que la Quinta Hora es la parte ‘subterránea más profunda’ de los caminos secretos de Seker, ¿no nos estarán mostrando el punto del perihelio de Nibiru en las constelaciones del sur?

Desde Cáncer, el sendero escondido de Seker conduce a su punto más bajo en la Duat cerca de Sirio, antes de regresar hacia Orión.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

¿Y tu, cual es tu realidad ?

La física moderna dice “tú si puedes”

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. 

Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.

El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. 

Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.



Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! 

Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. 
En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.

El valioso vacío atómico

Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. 

Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.



En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.

La farmacia del cerebro

En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”

En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.

Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. La Dra. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados, y profesora en la Universidad de Medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.

Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. 

Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento- objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.

Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.

La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.



Mente creadora

Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. 

Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuesto de millones de átomos.

Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.

La realidad molecular

Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. 

“Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas.

Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos. 

Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías. La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. 

Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.


¿Qué realidad prefieres?

El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. 

La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. 

Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.

Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.



Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades- ondas, claro).

En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza.

  Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad..

La búsqueda científica del alma

En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensación de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.

Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.

Cuadro 1 – Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información

A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?

A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.

Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento

El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la conciencia.

Cuadro 3: La mecánica de la erección

La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.

¿QUE ES UNA ONDA DE FORMA?

Muchos científicos y físicos cuánticos reconocen el poder de transmisión en cualquier forma simple geométrica o como un diseño ondulado de un rastro de energía, es una ONDA DE FORMA simple. 

Puede tener un patrón geométrico o puede ser un gesto de pincel simple como una onda que contiene el significado completo, la intención y la energía de un momento dado de intensidad mientras da forma a la realidad y puede tener en su ser todas las cualidades que lo crearon. 

Es una semilla de fractal energético que dada la situación correcta continuará su crecimiento y multiplicándose. Éstas son modelos y formas que crean la energía y transmiten los patrones específicos, del pensamiento, nosotros hemos estado usándolos en los templos, las iglesias, logotipos, publicidad y podemos reconocer inmediatamente la armonía y desarmonia en ellos. 

Ciertos modelos de la geometría sagrada parecen actuar recíprocamente con su entorno armonizando y estabilizando sus moléculas, como si organizara los átomos y electrones. Puede significar que un cierto diseño de geometría YANTRA de ENERGÍA puede polarizar las partículas e incluso podría purificar el agua, aumentando las cualidades y la armonía en su entorno.

martes, 12 de diciembre de 2017

Pacto Secreto: Reptilianos

Siempre estaremos arriba de su relativo campo de experiencia, porque nosotros conocemos los Secretos del Absoluto.

Trabajaremos juntos siempre y permaneceremos unidos por la sangre y el secreto. La muerte vendrá a aquél que hable.

Mantendremos breves sus esperanzas de vida y sus mentes debilitadas, mientras pretendemos hacer lo contrario.

Usaremos nuestro conocimiento de ciencia y tecnología en forma sutil de tal forma que ellos jamás verán lo que está pasando.

Usaremos los metales, aceleradores de envejecimiento y sedativos en la comida, el agua y también en el aire.



Ellos se cubrirán por venenos por todas partes, hacia donde se vuelvan.

Los metales les causarán perder sus mentes.

Prometeremos encontrar cura en algunos de nuestros frentes, justamente les daremos más venenos.
Los venenos se absorberán por su piel y sus bocas, ellos destruirán sus mentes y sus sistemas reproductores.

Por todo esto, sus niños nacerán muertos, y nosotros ocultaremos esta información.

Los venenos se esconderán en todo lo que los rodea, en lo que ellos beban, coman, respiren y vistan.
Debemos ser ingeniosos distribuyendo los venenos porque ellos pueden ver lejos.

Les enseñaremos que los venenos son buenos, con imágenes divertidas y tonos musicales.

Aquéllos que parecen ayudar, les enlistaremos para empujarlos hacia nuestros venenos.

Verán nuestros productos usándose en las películas, crecerán acostumbrados a ellos y nunca sabrán su verdadero efecto.

Cuando ellos den a luz, inyectaremos los venenos en la sangre de sus niños y los convenceremos de su ayuda.
Comenzaremos temprano, cuando sus mentes son jóvenes, tendremos a los niños como objetivo, con lo que ellos más aman, las cosas dulces.

Cuando sus dientes se deterioren, les llenaremos de metales que matarán sus mentes y robarán su futuro.

Cuando su habilidad de aprender ha sido afectada, crearemos medicinas que los harán más enfermos y éstas causarán otras enfermedades para las cuales crearemos más medicinas todavía.

Les haremos dóciles y débiles ante nosotros, mediante nuestro poder.

Crecerán deprimidos, lentos y obesos, y cuando ellos vengan a nosotros por ayuda, les daremos más venenos.

Nosotros enfocaremos su atención hacia el dinero y cosas materiales, así jamás se conectarán con su Yo Interno. Les distraeremos con la fornicación, los placeres externos y juegos para que jamás puedan ser uno con la Unidad del TODO.

Sus mentes nos pertenecerán y harán todo aquello que digamos.

Si ellos se negasen, encontraremos maneras de usar técnicas de alteración de la mente en sus vidas. Usaremos el miedo como nuestra arma.

Estableceremos sus Gobiernos y estableceremos la oposición a sus Gobiernos. Poseeremos ambos lados.

Siempre esconderemos nuestros objetivos, pero llevaremos a cabo nuestro plan.

Realizarán la labor para nosotros y prosperaremos de su trabajo.

Nuestras familias nunca se mezclarán con las suyas.



Nuestra sangre deberá ser pura, siempre, esa es la fórmula.

Nosotros les haremos matarse entre ellos cuando nos convenga.

Les mantendremos separados de la Unidad por el dogma y la religión.

Controlaremos todos los aspectos de sus vidas, les diremos cómo y qué pensar.

Les guiaremos suave y amablemente dejándoles pensar que se guían a sí mismos.

Nosotros fomentaremos la animosidad entre ellos a través de nuestras facciones.

Cuando una luz brille entre ellos, la extinguiremos por medio del ridículo, o la muerte, lo que nos satisfaga mejor.

Les haremos rasgar los corazones de sus pares y matar a sus propios niños.

Nosotros lograremos esto usando el odio como nuestro aliado, la ira como nuestro amigo.

El odio les cegará totalmente y nunca verán que desde sus conflictos saldremos como sus gobernantes. Estarán demasiado ocupados matándose uno al otro.

Se bañarán en su propia sangre y matarán a sus vecinos hasta el momento que lo consideremos propicio para nuestro ataque.

Nos beneficiaremos enormemente de esto, porque no nos verán, porque no pueden vernos.

Continuaremos prosperando de sus guerras y sus muertes.

Repetiremos esto una y otra vez hasta que nuestra última meta sea lograda.

Continuaremos haciéndoles vivir en medio del miedo y de la ira mediante las imágenes y sonidos.
Usaremos todas las herramientas que tenemos para lograr esto.

Las herramientas serán proporcionadas por su propio trabajo.

Les haremos odiarse a sí mismos y a sus vecinos.

Siempre esconderemos la Verdad Divina ante ellos: que nosotros SOMOS TODOS UNO.
¡Esto es lo que ellos nunca deberán saber!

Ellos nunca deberán saber que el color es una ilusión, siempre deberán pensar que ellos no son iguales entre sí.

Gota a gota, gota a gota, avanzaremos hacia nuestra meta.

Tomaremos sus tierras, sus recursos y riquezas para ejercer el control total sobre ellos.

Les engañaremos para aceptar leyes que robarán la pequeña libertad que tendrán.

Estableceremos un sistema de dinero que les encarcelará para siempre, manteniéndoles a ellos y sus niños en deuda.

Cuando ellos logren aunarse, les acusaremos de crímenes y presentaremos una historia diferente al mundo, porque nosotros poseeremos todos los medios de comunicación.

Nosotros usaremos nuestros medios de comunicación para controlar el flujo de información y su sentimiento en nuestro favor.

Cuando ellos luchen en contra nuestra, les aplastaremos como insectos, porque son menos que eso.
Ellos estarán desvalidos de poder hacer algo, porque no tendrán ningún arma.

Reclutaremos algunos de los suyos para llevar a cabo nuestros planes, les prometeremos la vida eterna, pero vida eterna que ellos nunca tendrán porque ellos no son de nosotros.

Los reclutas se llamarán «Iniciados» y se adoctrinarán para creer en falsos ritos de pasaje a los más altos reinos.

Los miembros de estos grupos [N. del Ed.: los Illuminati] pensarán que ellos son uno con nosotros. Nunca sabrán la verdad.

Ellos nunca deberán aprender esta verdad, de lo contrario se volverán en contra nuestra.

Por su trabajo se les premiará con cosas terrenales y grandes títulos, pero nunca serán inmortales y nunca se nos unirán, nunca recibirán la Luz, ni viajarán a las estrellas.

Ellos nunca alcanzarán los reinos más altos, los crímenes contra su propio género impedirán el paso al reino del esclarecimiento.



Esto nunca lo sabrán.

La Verdad se ocultará en sus rostros, tan cerca que serán incapaces de enfocar hacia ella hasta cuando ya sea demasiado tarde.

Oh sí, tan grande será la ilusión de libertad, que nunca sabrán que son nuestros esclavos.

Cuando todo esté en su lugar, la realidad que nosotros habremos creado para ellos, los poseerá.

Esta realidad será su prisión.

Ellos vivirán en el auto-engaño.

Cuando nuestra meta esté cumplida, una nueva era de dominación [N. del Ed.: el Nuevo Orden Mundial , "New World Order"] comenzará.

Sus mentes se limitarán por sus creencias, las creencias que nosotros hemos establecido desde tiempo inmemorial.

Una ilusión que será tan grande, tan inmensa, que escapará a la percepción.

Aquéllos que la vean serán acusados de dementes.

Crearemos frentes separados para impedirles ver la conexión entre nosotros.

Nos comportaremos como no conectados, para guardar viva la ilusión.

Nuestro objetivo se logrará gota a gota, de tal manera que jamás seremos objeto de sospechas. Esto también les impedirá ver los cambios cuando ellos ocurran.

Pero si ellos alguna vez averiguan que son iguales a nosotros, entonces pereceremos. ELLOS NUNCA DEBERÁN SABER ESTO.

Si ellos alguna vez averiguan que juntos pueden vencernos, tomarán la acción.
Ellos nunca deben, en la vida, averiguar lo que nosotros hemos hecho, porque si ellos lo hacen, no tendremos lugar para correr. Para ellos será fácil ver quiénes somos una vez que el velo que tienen se ha caído.
Nuestras acciones se habrán revelado, sabrán quiénes somos, nos cazarán y ninguna persona nos dará resguardo.
Éste es el Pacto Secreto por el cual nosotros viviremos el resto de nuestro presente y las futuras vidas. Porque esta realidad trascenderán muchas generaciones y esperanzas de vida.

Este convenio se sella por sangre, nuestra sangre. Nosotros, los únicos que vinieron del Cielo a la Tierra.

Este Pacto NUNCA deberá, ALGUNA VEZ, ser conocida su existencia.

NUNCA deberá, ALGUNA VEZ, ser escrito o contado, sin tener en cuenta que la conciencia que generará soltará la furia del Creador sobre nosotros y seremos lanzados a las profundidades de donde venimos, y permaneceremos allí hasta el fin de los tiempos o la infinidad misma.

Este artículo intitulado originalmente "El Pacto Secreto" ("The Secret Covenant") fue enviado anónimamente con una dirección de correo electrónico inservible a www.Bankindex.com, una compañía consultora financiera punto-com localizada en la Florida, EE.UU. 


Alguien tradujo el artículo al Español y lo colocó en http://www.animalweb.cl/N_O_IMPERIAL/pacto_secreto.htm.




lunes, 11 de diciembre de 2017

Civilizaciones desparecidas: Que nos dicen los Antiguos

Helena Blavatsky (1831 – 1891), fue una escritora, ocultista y teósofa rusa. 

Fue también una de las fundadoras de la Sociedad Teosófica y contribuyó a la difusión de la Teosofía moderna. 

Sus libros más importantes son Isis sin velo y La Doctrina Secreta, escritos en 1875 y 1888, respectivamente. 

En sus escritos, de gran erudición, se refirió a una serie de civilizaciones antiguas, algunas de ellas perdidas, que han servido de inspiración a escritores posteriores que han tratado estos temas. 

Siendo el objetivo del filósofo griego Platón instruir como moralista más que como geógrafo y etnólogo o historiador, esumió la historia de la Atlántida, que abarcaba varios millones de años, en un suceso que colocó en una isla comparativamente pequeña, de 3.000 estadios de largo por 2.000 de ancho (unas 350 millas por 200, que es el tamaño de Irlanda); mientras que los sacerdotes hablaron de la Atlántida como de un continente tan vasto como “toda el Asia y la Libia” juntas. 



Pero el relato de Platón, aunque alterado en su aspecto general, tiene el sello de la verdad. 

No fue él quien lo inventó, pues Homero, que le precedió muchos siglos, habla también de los atlantes en su Odisea y de su isla. 

Por tanto, la tradición es más antigua que la aventura de Ulises. Los atlantes y las atlántidas de la Mitología están basados en los atlantes y las Atlántidas de la Historia. Tanto Sanchoniathon, escritor fenicio del 1000 a.C., como Diodoro, historiador griego del siglo I a. C, han preservado las historias de aquellos héroes y heroínas, por mucho que se hayan mezclado sus relatos con el elemento mítico. 

En nuestros propios días observamos el hecho extraordinario de que la existencia de personajes relativamente tan recientes como Shakespeare y Guillermo Tell haya sido negada. No hay, pues, que admirarse de que dos poderosas razas (los lemures y los atlantes) hayan sido resumidas e identificadas, en el tiempo, con unos pocos pueblos míticos que llevaron el mismo nombre de familia.

En “Los nueve libros de la historia”. Herodoto nos dice los siguiente: “Más allá de los Garamantes, a distancia también de diez leguas de camino, se ve otro cerro de sal, otra agua y otros hombres que viven en aquellos alrededores, a quienes dan el nombre de Atlantes; son los hombres anónimos que yo conozca, pues si bien a todos en general se les da el nombre de Atlantes, cada uno de por sí no lleva en particular nombre alguno propio. 

Cuando va saliendo el sol le cargan de las más crueles maldiciones e improperios, porque es tan ardiente allí, que abrasa a los hombres y sus campiñas. 

Tirando adelante otras diez jornadas, se hallará otra colina de sal y en ella su agua; cerca del agua, gentes que allí viven. Con esta cordillera de sal está pegado un monte que tiene por nombre Atlante, monte delgado, por todas partes redondo, y a lo que se dice tan elevado, que no alcanza la vista a su cumbre por estar en verano como en invierno siempre cubierta de nubes. 

Dicen los naturales que su monte es la columna del cielo; de él toman el nombre sus vecinos, llamándose los Atlantes, de quienes se cuenta que ni comen cosa que haya sido animada, ni durmiendo sueñan jamás”.

En La Odisea, Hornero pone estas palabras en boca de la diosa Atenea: “Nuestro padre, hijo de Cronos, preclaro gobernante… mi corazón está destrozado por el sabio Odiseo, hombre desgraciado, que abandonó hace tanto tiempo a sus amigos y que vive tristemente en una isla situada en el centro mismo del mar. En esta isla boscosa habita una diosa, hija del habilidoso Atlas, que conoce la profundidad de cada mar y conserva los altos pilares que separan el cielo de la tierra…“. 

La referencia a Atlas y Cronos resulta especialmente interesante, en relación a la “isla situada en el centro mismo del mar“. Hornero sigue hablando del barco de Odiseo que alcanzó “el límite del mundo. Allí se hallan los territorios y la ciudad de los Kimerioi, envuelta en brumas y nubes…“. 

En La Odisea, el poeta griego hace referencia a Esqueria, una isla situada muy lejos, en el océano, donde los feacios “viven aparte, muy lejos, sobre la inconmensurable profundidad y en medio de las olas —los más remotos entre los hombres…“. 

También describe la ciudad de Alanco, atribuyéndole una profusión de riqueza y magnificencia que recuerda la descripción platónica de la Atlántida. Aunque los nombres son distintos, esta poderosa isla de Esqueria es otro indicio del recuerdo de una isla-continente situada más allá de las Columnas de Hércules, en el océano occidental.

Según Platón, su información básica acerca de la Atlántida provenía de fuentes egipcias. Por esta razón podemos pensar que otros documentos, en forma de papiros, deberían hacer referencia también a la isla sumergida. 



En este sentido se han interpretado algunas alusiones que aparecen en documentos antiguos. Por ejemplo, cuando se habla del “reino de los dioses“, miles de años antes de las primeras dinastías egipcias. Manetón, sacerdote e historiador egipcio del siglo III a.C., nos ilustra sobre la época aproximada en que los egipcios cambiaron su calendario y coincide con el mismo período en que según Platón se habría producido el hundimiento de la Atlántida, hace unos 11.500 años. 

Se cree que en el museo de San Petersburgo existían, antes de la revolución rusa, otros documentos egipcios “perdidos“. Se dice que existía un documento particularmente misterioso en el que se relataba una expedición que había enviado un faraón de la segunda dinastía a investigar lo que había ocurrido con la Atlántida y a descubrir si quedaban restos de ella. Se afirmaba que había regresado al cabo de cinco años, sin haber cumplido su misión, cosa que resulta comprensible.

Hay también documentos egipcios que hablan de invasiones de “pueblos del mar” que llegaron “desde los confines del mundo“, ilustrados con pinturas murales monumentales que todavía pueden verse en Medinet-El Fayum. 

Aunque la mayoría de los pergaminos egipcios debieron resultar quemados en la destrucción de la biblioteca de Alejandría, es posible que existan otros documentos escritos, enterrados en alguna tumba todavía no descubierta y que se mantengan en buen estado de conservación, gracias al clima seco que reina en Egipto. 

El historiador griego Heródoto (siglo V a.C.) nos ha dejado referencias diversas respecto a un nombre similar al de Atlántida y a una ciudad misteriosa situada en el océano Atlántico que algunos han considerado como una colonia de la Atlántida o incluso como la Atlántida misma: “Los primeros griegos que realizaron largos viajes —escribe Heródoto—, estaban familiarizados con Iberia (España) y con una ciudad llamada Tartessos, … más allá de las Columnas de Hércules… a la vuelta de la cual los primeros comerciantes obtuvieron un beneficio mayor que el conseguido por griego alguno antes…” .

En otro pasaje de sus obras, Heródoto habla de una tribu llamada Atarantes y también de otra, los Atlantes, “… que toman su nombre de una montaña llamada Atlas, muy puntiaguda y redonda, tan soberbia, además, que, según se dice, la cumbre nunca puede verse, porque las nubes jamás la abandonan, ni en verano ni en invierno…“. Heródoto se sentía interesado tanto en la historia antigua como contemporánea y creía que el Atlántico había penetrado en la cuenca mediterránea como consecuencia de un terremoto que había hecho desaparecer el istmo que era entonces el estrecho de Gibraltar. Luego de hallar fósiles de conchas marinas en las colinas de Egipto también especuló acerca de la posibilidad de que parte de la tierra que en otro tiempo había sido tierra firme hubiera acabado en el mar y, a la inversa, algunos territorios hubieran emergido de las profundidades oceánicas.

Vemos que Herodoto habla de los atlantes, pueblo del África Occidental, que dieron su nombre al Monte Atlas; los cuales eran vegetarianos, y “cuyo sueño nunca era turbado por sueños”; y que, sin embargo, maldecían diariamente al sol cuando salía y se ponía, porque su calor excesivo los abrasaba y atormentaba. Según Helena Blavatskyestas manifestaciones están basadas sobre hechos morales y psíquicos y no sobre disturbios fisiológicos. 

La historia de Atlas da la clave de esto. Si los atlantes no tenían nunca turbado su sueño por ensueños, es porque esa tradición particular se refiere a los atlantes primitivos, cuya constitución y cerebro físico no estaban aún lo suficientemente consolidados en el sentido fisiológico para permitir actuar a los centros nerviosos durante el sueño. Respecto de la otra declaración, de que “maldecían diariamente al sol”, esto tampoco tiene que ver con el calor, sino con la degeneración moral que creció a la par que la Raza. 

También según Blavatsky “Ellos (la sexta subraza de los atlantes) usaban encantos mágicos hasta en contra del sol”, y al fracasar en su intento, le maldecían. Se atribuía a los brujas de Tesalia el poder de hacer descender a la Luna, según nos lo asegura la historia griega. Los atlantes de los últimos tiempos eran famosos por sus poderes mágicos y su perversidad, por su ambición y su desprecio de los dioses. De aquí las mismas tradiciones que tomaron forma en la Biblia, acerca de los gigantes antediluvianos y la Torre de Babel, y que se encuentran también en el Libro de Enoch.

Es posible que las brujas de Tesalia fueran realmente de origen atlante. Se sabe que vivían en las llanuras de Tesalia, y las escasas informaciones que nos han llegado, especialmente de una de ellas, son gracias al poeta romano Marco Anneo Lucano y a las referencias que sobre ella encontramos en su libro “La Farsalia” donde narra la guerra que mantuvieron César y Pompeyo el Grande. Lucano nos cuenta que el nombre de esta bruja era Erichtho y también que vivía en la provincia de Tesalia junto con otras brujas en los años 49 y 45 a.C. que es cuando tiene lugar la guerra entre los romanos. Lucano nos cuenta cómo apareció Erichtho en las llanuras de Farsalia contratada por Sexto, el hijo de Pompeyo el Grande, el cual había tenido un sueño premonitorio el día anterior a la batalla. 

En algunos pasajes de “La Farsalia“, encontramos las primeras referencias a ella: “..Cuando los líderes han extendido sus tiendas sobre esas llanuras maldecidas por Las Parcas, cada una de sus mentes presiente una guerra cruenta e infausta porque la presencia en esas tierras de Las Parcas ha anulado toda probabilidad de éxito, puesto que destruyen todos lo que tocan. Los espíritus de las llanuras temblaban presagiando el infortunio. 



Confundido entre la multitud estaba Sexto, hijo de Pompeyo el Grande, quien temiéndose lo peor para su padre contrató a Erichtho, la Bruja de Tesalia, para que conjurara a algún espíritu que le transmitiera información de primera mano de todo lo que ocurría en el campo de batalla entre su padre y César…Cuando el monstruoso murmullo de Erichtho haya llegado a las estrellas querrá decir que la Bruja de Tesalia podrá forzar a los dioses a cambiar los acontecimientos porque las Brujas lo hacen con amor y no tienen los corazones duros y fríos como Las Parcas...”.

Y continúa hablando de Erichtho más adelante: “…….su destino es la llanura de Farsalia donde César derrotó a Pompeyo el año 48 a.C. en una batalla decisiva durante la Guerra Civil Romana. Erichtho, una bruja de Tesalia, deambula por esos campos. Ahí, los fantasmas de los viejos tiempos han instalado sus tiendas de campaña y encendido las hogueras al caer la noche. Erichtho ve una extraña luz en el cielo, presagiando la llegada de Fausto y sus compañeros……“.

No volvemos a saber nada más de las Brujas de Tesalia ni de Erichtho hasta que Dante (1265-1321) pregunta en “La Divina Comedia“, si alguien ha bajado del Infierno Superior al Infierno Inferior y que si bajar es la penitencia impuesta por los juegos de mesa que él y Virgilio ocasionalmente jugaban durante el tiempo en que estuvieron juntos, ya que Dante quería saber si su guía, su admirado Virgilio, estaba enterado de su misión y Virgilio respondía rápidamente que si, que sabía muy bien lo que hacía, que él había hecho ese viaje algunas veces y que sabía lo que había que hacer; Virgilio aseguraba que había sido emplazado por Erichtho para recuperar algunas almas de los Círculos más profundos del Infierno y Dante tergiversó a su antojo los escritos de Lucano acerca de la Bruja de Tesalia escribiendo lo siguiente: “Erichtho, una bruja sedienta de sangre, invoca desde la ultratumba a la sombra de un soldado muerto recientemente y ese espíritu es incapaz de revelar el futuro de la guerra civil entre Pompeyo el Grande y César….“.

Dante lo que pretendía era convertir a su admirado Virgilio en una víctima de Erichtho ya que de todos es sabido que Virgilio era muy amante de la magia y las ciencias ocultas, aficiones que en la Edad Media no eran muy bien vistas. Y seguimos leyendo cómo se desarrolló el viaje entre los dos Infiernos, con Virgilio como guía: “…..una bruja llamada Erichtho reclamó al espíritu de Virgilio volver a la Tierra ya que su especialidad era invocar a los espíritus, ella mandó a Virgilio a lo más profundo del Infierno en el centro mismo de la Tierra para buscarle a ella otro espíritu…...”. Nadie más vuelve a escribir sobre Erichtho hasta que Goethe (1749-1832), en su obra ”Fausto“, nos presenta a Erichtho, que habla para presentarnos a las Brujas del Alto Sabbath, cuyas apariciones preceden a la entrada en escena de Mefistófeles, de Fausto, y de los ritos que dan como resultado la secuencia del sueño de Fausto como caballero viviendo en un castillo con Helena de Troya. Así como de otras brujas de la antigüedad hay muchísima información, a través de diferentes Mitologías y leyendas recopiladas a lo largo de los siglos, de Erichtho y las Brujas de Tesalia no hay ninguna información ni referencias hasta Lucano en el año 50 de nuestra era. Pero la literatura las ha puesto en un lugar de honor, bien sea en el Infierno de Dante o en la primera escena de Fausto. Y convendréis conmigo en que es curioso que autores tan importantes como Dante o Goethe se refiriesen a estas brujas prácticamente desconocidas.

Diodoro presenta uno o dos hechos más: los atlantes se alababan de poseer la tierra en que todos los Dioses habían nacido; así como también de haber tenido a Urano por primer Rey, el cual fue también el primero que les enseñó la Astronomía. Muy poco más de esto ha llegado a nosotros de la antigüedad. El mito de Atlas es una alegoría fácil de comprender. 

Atlas es los antiguos Continentes de la Lemuria y la Atlántida, combinados y personificados en un símbolo común. Los poetas atribuyen a Atlas, lo mismo que a Proteo, una sabiduría superior y unconocimiento universal, y especialmente un conocimiento completo de las profundidades del océano; pues en ambos Continentes hubo razas instruidas por Maestros divinos, y ambas fueron arrojadas al fondo de los mares, en donde ahora dormitan hasta su próxima reaparición sobre las aguas. Atlas es el hijo de una ninfa del océano, y su hija es Calipso, el “abismo acuoso”. 

La Atlántida fue sumergida bajo las aguas del océano y su progenie duerme ahora el eterno sueño en los lechos oceánicos. La Odisea hace de él el guardián y “sostenedor” de las enormes columnas que separan los Cielos de la Tierra. Él es su “soportador”. Y como tanto la Lemuria, destruida por fuegos submarinos, como la Atlántida, sumergida por las ondas, perecieron en los abismos del océano, se dice que Atlas se vio obligado a dejar la superficie de la Tierra y reunirse a su hermano Iapetus en las profundidades del Tártaro.

El escritor Sir Theodore Martin tiene razón al interpretar esta alegoría como significando Atlas de pie en el suelo sólido del hemisferio inferior del universo, sosteniendo así al mismo tiempo el disco de la tierra y la bóveda celeste. Porque Atlas es la Atlántida, que sostiene sobre sus “hombros” los nuevos continentes y sus horizontes. Decharme, en su “Mythologie de la Grèce Antique”, expresa duda sobre la exactitud de la traducción, pues no es posible comprender cómo Atlas puede sostener a la vez diversas columnas situadas en varias localidades. Si Atlas fuera un individuo, la traducción sería incorrecta, pero como personifica un Continente en Occidente, que se dice sostiene la Tierra y el Cielo a la vez, esto es, los pies del gigante pisan la tierra, mientras que sus hombros sostienen la bóveda celeste -una alusión a los picos gigantescos de los Continentes Lemur y Atlante-, el epíteto de “sostenedor” resulta muy exacto. 

El concepto se debió seguramente a la gigantesca cordillera que corría a lo largo del borde terrestre. Estas montañas hundían sus estribaciones en el fondo mismo de los mares, al paso que elevaban sus crestas hacia el cielo, perdiéndose su cima en las nubes. Los antiguos continentes tenían más montañas que valles. Atlas y el Pico de Tenerife, actualmente dos restos empequeñecidos de los dos perdidos continentes, eran tres veces más elevados en tiempo de la Lemuria, y dos veces más altos en el de la Atlántida. Así, según Herodoto, los libios llamaban al Monte Atlas la “Columna del Cielo”.



Atlas era un pico inaccesible de una isla, en los días de la Lemuria, cuando el continente africano aún no se había aún levantado. Es la única reliquia Occidental que sobrevive y que pertenece al Continente en que la Tercera Raza nació, se desarrolló y cayó, pues Australia es ahora parte del Continente Oriental. 

El orgulloso Atlas, según la tradición esotérica, habiéndose hundido una tercera parte en las aguas, las otras dos quedaron como herencia de la Atlántida. Esto era también conocido por los sacerdotes egipcios y por el mismo Platón; impidiendo que fuese conocida toda la verdad el juramento solemne de guardar el secreto, que se extendió hasta a los misterios del Neoplatonismo. 

Tan secreto era el conocimiento de la última isla de la Atlántida, en verdad, a causa de los poderes sobrehumanos que poseían sus habitantes, los últimos descendientes directos de los Dioses o Reyes Divinos, según se creía, que el divulgar su situación y existencia era castigado con la muerte. Teopompos, que pertenecía a la antigua comedia griega, dice otro tanto en su obra Meropis, cuando habla de los fenicios como los únicos navegantes de los mares que bañan la costa occidental del África; quienes se revestían de tal misterio, que muchas veces echaban a pique sus propios barcos para hacer perder todo rastro de ellos a los extranjeros demasiado curiosos.

Hay orientalistas e historiadores que, mientras permanecen impasibles ante el lenguaje más bien crudo de la Biblia y ante algunos de los sucesos que en ella se relatan, muestran gran disgusto ante la “inmoralidad” de los Panteones de la India y de Grecia. Se nos puede decir que antes que ellos, Eurípides, Píndaro y hasta el mismo Platón expresaron el mismo disgusto; que ellos también se sintieron irritados ante los cuentos que se inventaban, “esos cuentos miserables de los poetas”, según frase de Eurípides. Pero quizá hubiera otra causa para esto. Según Blavatsky, para los que sabían que había más de una clave para el Simbolismo Teogónico, era un error el haberlo expresado en un lenguaje tan crudo y engañoso. Parece que existe un cielo donde todos los símbolos, alegorías y parábolas y sus completas interpretaciones están preservadas. 

Cuando meditamos sobre ellas, penetramos en ese cielo. Se ha dicho que hay siete interpretaciones de ese lenguaje: cósmico, astronómico, astrológico, teogónico (el génesis de los Dioses), racial, psicológico y oculto. Si el filósofo ilustrado y sabio podía discernir el meollo de la sabiduría bajo la grosera corteza del fruto, y sabía que este último escondía las más grandes leyes y verdades de la naturaleza psíquica y física, así como del origen de todas las cosas; no así el profano no iniciado. Para éste la letra muerta era la religión, mientras que la interpretación era sacrilegio. Y esta letra muerta no podía edificarle, ni hacerle más perfecto, al ver que semejante ejemplo le era dado por sus Dioses. Pero para el filósofo, y especialmente el Iniciado, la Teogonía de Hesiodo es tan histórica como pueda serlo cualquier historia.

Platón la acepta como tal, y expone tantas de sus verdades como sus juramentos se lo permitían. El hecho de que los atlantes pretendiesen que Urano fue su primer rey, y que Platón principie su historia de la Atlántida por la división del gran Continente por Neptuno, el nieto de Urano, muestra que hubo otros continentes antes que la Atlántida, y reyes antes que Urano. Pues Neptuno, a quien tocó en suerte el gran Continente caído, encuentra en una pequeña isla sólo una pareja humana hecha de barro, esto es, el primer hombre físico humano, cuyo origen. 

Según Blavatski, principió con las últimas subrazas de la Tercera Raza-Raíz. El Dios se casa con su hija Clito y su hijo mayor Atlas es el que recibe como herencia la montaña y el continente llamados por su nombre. Ahora bien, todos los Dioses del Olimpo, así como todos los del Panteón Hindú y los Rishis, eran las personificaciones de los Poderes Inteligentes de la Naturaleza; de las Fuerzas Cósmicas; de los Cuerpos Celestes; de los Dioses o Dhyân Chohans; de los Poderes Psíquicos y Espirituales; de los Reyes Divinos de la Tierra o encarnaciones de los Dioses; y de los Héroes u Hombres Terrestres. El saber distinguir entre estas siete formas la que se pretendía, es cosa que perteneció en todo tiempo a los Iniciados, cuyos primeros predecesores habían creado este sistema simbólico y alegórico.

Los Rishis eran antiguos sabios que habitaban en las cuevas secretas de las montañas sagradas del Himalaya , hace miles de años, llevando una vida de austeridad, penitencia y meditación, para ayudar a la Humanidad atrapada en la cárcel del “samsara” (la rueda de renacimientos y muertes) a liberarse y a unirse con la Energía Absoluta. 

El Supremo Dios Shiva creó la filosofía de Tantra-Mantra-Yantra y comunicó a estos sabios por medio de una Revelación que este método era el más rápido y eficaz para alcanzar la Iluminación Espiritual y la Liberación del Alma. 

Un Yantra es un diagrama místico. La simbología del Yantra incluye la clave para descifrar los misterios de la Naturaleza y para obtener poderes directamente de la Energía Cósmica. Cada palabra o símbolo que aparece en el Yantra es el detonante de las Fuerzas del Absoluto, atrayendo el magnetismo secreto que existe en el Universo. Hay un Yantra para cada deseo, entre los que destaca el Gayatri Mantra, que es uno de los Mantras Védicos más sagrados, y el más alabado y venerado por la mayoría de los yoguis, debido a su elevada finalidad y a su incomparable belleza espiritual. Sus palabras transcritas del sánscrito son: “Om. Meditamos en la gloria de ese Ishwara que ha creado el Universo, a quien es justo adorar, que es una encarnación del Conocimiento y de la Luz, y que es el Destructor de todos los pecados y la ignorancia. Ojala que Él ilumine nuestros intelectos“.

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