martes, 12 de diciembre de 2017

Pacto Secreto: Reptilianos

Siempre estaremos arriba de su relativo campo de experiencia, porque nosotros conocemos los Secretos del Absoluto.

Trabajaremos juntos siempre y permaneceremos unidos por la sangre y el secreto. La muerte vendrá a aquél que hable.

Mantendremos breves sus esperanzas de vida y sus mentes debilitadas, mientras pretendemos hacer lo contrario.

Usaremos nuestro conocimiento de ciencia y tecnología en forma sutil de tal forma que ellos jamás verán lo que está pasando.

Usaremos los metales, aceleradores de envejecimiento y sedativos en la comida, el agua y también en el aire.



Ellos se cubrirán por venenos por todas partes, hacia donde se vuelvan.

Los metales les causarán perder sus mentes.

Prometeremos encontrar cura en algunos de nuestros frentes, justamente les daremos más venenos.
Los venenos se absorberán por su piel y sus bocas, ellos destruirán sus mentes y sus sistemas reproductores.

Por todo esto, sus niños nacerán muertos, y nosotros ocultaremos esta información.

Los venenos se esconderán en todo lo que los rodea, en lo que ellos beban, coman, respiren y vistan.
Debemos ser ingeniosos distribuyendo los venenos porque ellos pueden ver lejos.

Les enseñaremos que los venenos son buenos, con imágenes divertidas y tonos musicales.

Aquéllos que parecen ayudar, les enlistaremos para empujarlos hacia nuestros venenos.

Verán nuestros productos usándose en las películas, crecerán acostumbrados a ellos y nunca sabrán su verdadero efecto.

Cuando ellos den a luz, inyectaremos los venenos en la sangre de sus niños y los convenceremos de su ayuda.
Comenzaremos temprano, cuando sus mentes son jóvenes, tendremos a los niños como objetivo, con lo que ellos más aman, las cosas dulces.

Cuando sus dientes se deterioren, les llenaremos de metales que matarán sus mentes y robarán su futuro.

Cuando su habilidad de aprender ha sido afectada, crearemos medicinas que los harán más enfermos y éstas causarán otras enfermedades para las cuales crearemos más medicinas todavía.

Les haremos dóciles y débiles ante nosotros, mediante nuestro poder.

Crecerán deprimidos, lentos y obesos, y cuando ellos vengan a nosotros por ayuda, les daremos más venenos.

Nosotros enfocaremos su atención hacia el dinero y cosas materiales, así jamás se conectarán con su Yo Interno. Les distraeremos con la fornicación, los placeres externos y juegos para que jamás puedan ser uno con la Unidad del TODO.

Sus mentes nos pertenecerán y harán todo aquello que digamos.

Si ellos se negasen, encontraremos maneras de usar técnicas de alteración de la mente en sus vidas. Usaremos el miedo como nuestra arma.

Estableceremos sus Gobiernos y estableceremos la oposición a sus Gobiernos. Poseeremos ambos lados.

Siempre esconderemos nuestros objetivos, pero llevaremos a cabo nuestro plan.

Realizarán la labor para nosotros y prosperaremos de su trabajo.

Nuestras familias nunca se mezclarán con las suyas.



Nuestra sangre deberá ser pura, siempre, esa es la fórmula.

Nosotros les haremos matarse entre ellos cuando nos convenga.

Les mantendremos separados de la Unidad por el dogma y la religión.

Controlaremos todos los aspectos de sus vidas, les diremos cómo y qué pensar.

Les guiaremos suave y amablemente dejándoles pensar que se guían a sí mismos.

Nosotros fomentaremos la animosidad entre ellos a través de nuestras facciones.

Cuando una luz brille entre ellos, la extinguiremos por medio del ridículo, o la muerte, lo que nos satisfaga mejor.

Les haremos rasgar los corazones de sus pares y matar a sus propios niños.

Nosotros lograremos esto usando el odio como nuestro aliado, la ira como nuestro amigo.

El odio les cegará totalmente y nunca verán que desde sus conflictos saldremos como sus gobernantes. Estarán demasiado ocupados matándose uno al otro.

Se bañarán en su propia sangre y matarán a sus vecinos hasta el momento que lo consideremos propicio para nuestro ataque.

Nos beneficiaremos enormemente de esto, porque no nos verán, porque no pueden vernos.

Continuaremos prosperando de sus guerras y sus muertes.

Repetiremos esto una y otra vez hasta que nuestra última meta sea lograda.

Continuaremos haciéndoles vivir en medio del miedo y de la ira mediante las imágenes y sonidos.
Usaremos todas las herramientas que tenemos para lograr esto.

Las herramientas serán proporcionadas por su propio trabajo.

Les haremos odiarse a sí mismos y a sus vecinos.

Siempre esconderemos la Verdad Divina ante ellos: que nosotros SOMOS TODOS UNO.
¡Esto es lo que ellos nunca deberán saber!

Ellos nunca deberán saber que el color es una ilusión, siempre deberán pensar que ellos no son iguales entre sí.

Gota a gota, gota a gota, avanzaremos hacia nuestra meta.

Tomaremos sus tierras, sus recursos y riquezas para ejercer el control total sobre ellos.

Les engañaremos para aceptar leyes que robarán la pequeña libertad que tendrán.

Estableceremos un sistema de dinero que les encarcelará para siempre, manteniéndoles a ellos y sus niños en deuda.

Cuando ellos logren aunarse, les acusaremos de crímenes y presentaremos una historia diferente al mundo, porque nosotros poseeremos todos los medios de comunicación.

Nosotros usaremos nuestros medios de comunicación para controlar el flujo de información y su sentimiento en nuestro favor.

Cuando ellos luchen en contra nuestra, les aplastaremos como insectos, porque son menos que eso.
Ellos estarán desvalidos de poder hacer algo, porque no tendrán ningún arma.

Reclutaremos algunos de los suyos para llevar a cabo nuestros planes, les prometeremos la vida eterna, pero vida eterna que ellos nunca tendrán porque ellos no son de nosotros.

Los reclutas se llamarán «Iniciados» y se adoctrinarán para creer en falsos ritos de pasaje a los más altos reinos.

Los miembros de estos grupos [N. del Ed.: los Illuminati] pensarán que ellos son uno con nosotros. Nunca sabrán la verdad.

Ellos nunca deberán aprender esta verdad, de lo contrario se volverán en contra nuestra.

Por su trabajo se les premiará con cosas terrenales y grandes títulos, pero nunca serán inmortales y nunca se nos unirán, nunca recibirán la Luz, ni viajarán a las estrellas.

Ellos nunca alcanzarán los reinos más altos, los crímenes contra su propio género impedirán el paso al reino del esclarecimiento.



Esto nunca lo sabrán.

La Verdad se ocultará en sus rostros, tan cerca que serán incapaces de enfocar hacia ella hasta cuando ya sea demasiado tarde.

Oh sí, tan grande será la ilusión de libertad, que nunca sabrán que son nuestros esclavos.

Cuando todo esté en su lugar, la realidad que nosotros habremos creado para ellos, los poseerá.

Esta realidad será su prisión.

Ellos vivirán en el auto-engaño.

Cuando nuestra meta esté cumplida, una nueva era de dominación [N. del Ed.: el Nuevo Orden Mundial , "New World Order"] comenzará.

Sus mentes se limitarán por sus creencias, las creencias que nosotros hemos establecido desde tiempo inmemorial.

Una ilusión que será tan grande, tan inmensa, que escapará a la percepción.

Aquéllos que la vean serán acusados de dementes.

Crearemos frentes separados para impedirles ver la conexión entre nosotros.

Nos comportaremos como no conectados, para guardar viva la ilusión.

Nuestro objetivo se logrará gota a gota, de tal manera que jamás seremos objeto de sospechas. Esto también les impedirá ver los cambios cuando ellos ocurran.

Pero si ellos alguna vez averiguan que son iguales a nosotros, entonces pereceremos. ELLOS NUNCA DEBERÁN SABER ESTO.

Si ellos alguna vez averiguan que juntos pueden vencernos, tomarán la acción.
Ellos nunca deben, en la vida, averiguar lo que nosotros hemos hecho, porque si ellos lo hacen, no tendremos lugar para correr. Para ellos será fácil ver quiénes somos una vez que el velo que tienen se ha caído.
Nuestras acciones se habrán revelado, sabrán quiénes somos, nos cazarán y ninguna persona nos dará resguardo.
Éste es el Pacto Secreto por el cual nosotros viviremos el resto de nuestro presente y las futuras vidas. Porque esta realidad trascenderán muchas generaciones y esperanzas de vida.

Este convenio se sella por sangre, nuestra sangre. Nosotros, los únicos que vinieron del Cielo a la Tierra.

Este Pacto NUNCA deberá, ALGUNA VEZ, ser conocida su existencia.

NUNCA deberá, ALGUNA VEZ, ser escrito o contado, sin tener en cuenta que la conciencia que generará soltará la furia del Creador sobre nosotros y seremos lanzados a las profundidades de donde venimos, y permaneceremos allí hasta el fin de los tiempos o la infinidad misma.

Este artículo intitulado originalmente "El Pacto Secreto" ("The Secret Covenant") fue enviado anónimamente con una dirección de correo electrónico inservible a www.Bankindex.com, una compañía consultora financiera punto-com localizada en la Florida, EE.UU. 


Alguien tradujo el artículo al Español y lo colocó en http://www.animalweb.cl/N_O_IMPERIAL/pacto_secreto.htm.




lunes, 11 de diciembre de 2017

Civilizaciones desparecidas: Que nos dicen los Antiguos

Helena Blavatsky (1831 – 1891), fue una escritora, ocultista y teósofa rusa. 

Fue también una de las fundadoras de la Sociedad Teosófica y contribuyó a la difusión de la Teosofía moderna. 

Sus libros más importantes son Isis sin velo y La Doctrina Secreta, escritos en 1875 y 1888, respectivamente. 

En sus escritos, de gran erudición, se refirió a una serie de civilizaciones antiguas, algunas de ellas perdidas, que han servido de inspiración a escritores posteriores que han tratado estos temas. 

Siendo el objetivo del filósofo griego Platón instruir como moralista más que como geógrafo y etnólogo o historiador, esumió la historia de la Atlántida, que abarcaba varios millones de años, en un suceso que colocó en una isla comparativamente pequeña, de 3.000 estadios de largo por 2.000 de ancho (unas 350 millas por 200, que es el tamaño de Irlanda); mientras que los sacerdotes hablaron de la Atlántida como de un continente tan vasto como “toda el Asia y la Libia” juntas. 



Pero el relato de Platón, aunque alterado en su aspecto general, tiene el sello de la verdad. 

No fue él quien lo inventó, pues Homero, que le precedió muchos siglos, habla también de los atlantes en su Odisea y de su isla. 

Por tanto, la tradición es más antigua que la aventura de Ulises. Los atlantes y las atlántidas de la Mitología están basados en los atlantes y las Atlántidas de la Historia. Tanto Sanchoniathon, escritor fenicio del 1000 a.C., como Diodoro, historiador griego del siglo I a. C, han preservado las historias de aquellos héroes y heroínas, por mucho que se hayan mezclado sus relatos con el elemento mítico. 

En nuestros propios días observamos el hecho extraordinario de que la existencia de personajes relativamente tan recientes como Shakespeare y Guillermo Tell haya sido negada. No hay, pues, que admirarse de que dos poderosas razas (los lemures y los atlantes) hayan sido resumidas e identificadas, en el tiempo, con unos pocos pueblos míticos que llevaron el mismo nombre de familia.

En “Los nueve libros de la historia”. Herodoto nos dice los siguiente: “Más allá de los Garamantes, a distancia también de diez leguas de camino, se ve otro cerro de sal, otra agua y otros hombres que viven en aquellos alrededores, a quienes dan el nombre de Atlantes; son los hombres anónimos que yo conozca, pues si bien a todos en general se les da el nombre de Atlantes, cada uno de por sí no lleva en particular nombre alguno propio. 

Cuando va saliendo el sol le cargan de las más crueles maldiciones e improperios, porque es tan ardiente allí, que abrasa a los hombres y sus campiñas. 

Tirando adelante otras diez jornadas, se hallará otra colina de sal y en ella su agua; cerca del agua, gentes que allí viven. Con esta cordillera de sal está pegado un monte que tiene por nombre Atlante, monte delgado, por todas partes redondo, y a lo que se dice tan elevado, que no alcanza la vista a su cumbre por estar en verano como en invierno siempre cubierta de nubes. 

Dicen los naturales que su monte es la columna del cielo; de él toman el nombre sus vecinos, llamándose los Atlantes, de quienes se cuenta que ni comen cosa que haya sido animada, ni durmiendo sueñan jamás”.

En La Odisea, Hornero pone estas palabras en boca de la diosa Atenea: “Nuestro padre, hijo de Cronos, preclaro gobernante… mi corazón está destrozado por el sabio Odiseo, hombre desgraciado, que abandonó hace tanto tiempo a sus amigos y que vive tristemente en una isla situada en el centro mismo del mar. En esta isla boscosa habita una diosa, hija del habilidoso Atlas, que conoce la profundidad de cada mar y conserva los altos pilares que separan el cielo de la tierra…“. 

La referencia a Atlas y Cronos resulta especialmente interesante, en relación a la “isla situada en el centro mismo del mar“. Hornero sigue hablando del barco de Odiseo que alcanzó “el límite del mundo. Allí se hallan los territorios y la ciudad de los Kimerioi, envuelta en brumas y nubes…“. 

En La Odisea, el poeta griego hace referencia a Esqueria, una isla situada muy lejos, en el océano, donde los feacios “viven aparte, muy lejos, sobre la inconmensurable profundidad y en medio de las olas —los más remotos entre los hombres…“. 

También describe la ciudad de Alanco, atribuyéndole una profusión de riqueza y magnificencia que recuerda la descripción platónica de la Atlántida. Aunque los nombres son distintos, esta poderosa isla de Esqueria es otro indicio del recuerdo de una isla-continente situada más allá de las Columnas de Hércules, en el océano occidental.

Según Platón, su información básica acerca de la Atlántida provenía de fuentes egipcias. Por esta razón podemos pensar que otros documentos, en forma de papiros, deberían hacer referencia también a la isla sumergida. 



En este sentido se han interpretado algunas alusiones que aparecen en documentos antiguos. Por ejemplo, cuando se habla del “reino de los dioses“, miles de años antes de las primeras dinastías egipcias. Manetón, sacerdote e historiador egipcio del siglo III a.C., nos ilustra sobre la época aproximada en que los egipcios cambiaron su calendario y coincide con el mismo período en que según Platón se habría producido el hundimiento de la Atlántida, hace unos 11.500 años. 

Se cree que en el museo de San Petersburgo existían, antes de la revolución rusa, otros documentos egipcios “perdidos“. Se dice que existía un documento particularmente misterioso en el que se relataba una expedición que había enviado un faraón de la segunda dinastía a investigar lo que había ocurrido con la Atlántida y a descubrir si quedaban restos de ella. Se afirmaba que había regresado al cabo de cinco años, sin haber cumplido su misión, cosa que resulta comprensible.

Hay también documentos egipcios que hablan de invasiones de “pueblos del mar” que llegaron “desde los confines del mundo“, ilustrados con pinturas murales monumentales que todavía pueden verse en Medinet-El Fayum. 

Aunque la mayoría de los pergaminos egipcios debieron resultar quemados en la destrucción de la biblioteca de Alejandría, es posible que existan otros documentos escritos, enterrados en alguna tumba todavía no descubierta y que se mantengan en buen estado de conservación, gracias al clima seco que reina en Egipto. 

El historiador griego Heródoto (siglo V a.C.) nos ha dejado referencias diversas respecto a un nombre similar al de Atlántida y a una ciudad misteriosa situada en el océano Atlántico que algunos han considerado como una colonia de la Atlántida o incluso como la Atlántida misma: “Los primeros griegos que realizaron largos viajes —escribe Heródoto—, estaban familiarizados con Iberia (España) y con una ciudad llamada Tartessos, … más allá de las Columnas de Hércules… a la vuelta de la cual los primeros comerciantes obtuvieron un beneficio mayor que el conseguido por griego alguno antes…” .

En otro pasaje de sus obras, Heródoto habla de una tribu llamada Atarantes y también de otra, los Atlantes, “… que toman su nombre de una montaña llamada Atlas, muy puntiaguda y redonda, tan soberbia, además, que, según se dice, la cumbre nunca puede verse, porque las nubes jamás la abandonan, ni en verano ni en invierno…“. Heródoto se sentía interesado tanto en la historia antigua como contemporánea y creía que el Atlántico había penetrado en la cuenca mediterránea como consecuencia de un terremoto que había hecho desaparecer el istmo que era entonces el estrecho de Gibraltar. Luego de hallar fósiles de conchas marinas en las colinas de Egipto también especuló acerca de la posibilidad de que parte de la tierra que en otro tiempo había sido tierra firme hubiera acabado en el mar y, a la inversa, algunos territorios hubieran emergido de las profundidades oceánicas.

Vemos que Herodoto habla de los atlantes, pueblo del África Occidental, que dieron su nombre al Monte Atlas; los cuales eran vegetarianos, y “cuyo sueño nunca era turbado por sueños”; y que, sin embargo, maldecían diariamente al sol cuando salía y se ponía, porque su calor excesivo los abrasaba y atormentaba. Según Helena Blavatskyestas manifestaciones están basadas sobre hechos morales y psíquicos y no sobre disturbios fisiológicos. 

La historia de Atlas da la clave de esto. Si los atlantes no tenían nunca turbado su sueño por ensueños, es porque esa tradición particular se refiere a los atlantes primitivos, cuya constitución y cerebro físico no estaban aún lo suficientemente consolidados en el sentido fisiológico para permitir actuar a los centros nerviosos durante el sueño. Respecto de la otra declaración, de que “maldecían diariamente al sol”, esto tampoco tiene que ver con el calor, sino con la degeneración moral que creció a la par que la Raza. 

También según Blavatsky “Ellos (la sexta subraza de los atlantes) usaban encantos mágicos hasta en contra del sol”, y al fracasar en su intento, le maldecían. Se atribuía a los brujas de Tesalia el poder de hacer descender a la Luna, según nos lo asegura la historia griega. Los atlantes de los últimos tiempos eran famosos por sus poderes mágicos y su perversidad, por su ambición y su desprecio de los dioses. De aquí las mismas tradiciones que tomaron forma en la Biblia, acerca de los gigantes antediluvianos y la Torre de Babel, y que se encuentran también en el Libro de Enoch.

Es posible que las brujas de Tesalia fueran realmente de origen atlante. Se sabe que vivían en las llanuras de Tesalia, y las escasas informaciones que nos han llegado, especialmente de una de ellas, son gracias al poeta romano Marco Anneo Lucano y a las referencias que sobre ella encontramos en su libro “La Farsalia” donde narra la guerra que mantuvieron César y Pompeyo el Grande. Lucano nos cuenta que el nombre de esta bruja era Erichtho y también que vivía en la provincia de Tesalia junto con otras brujas en los años 49 y 45 a.C. que es cuando tiene lugar la guerra entre los romanos. Lucano nos cuenta cómo apareció Erichtho en las llanuras de Farsalia contratada por Sexto, el hijo de Pompeyo el Grande, el cual había tenido un sueño premonitorio el día anterior a la batalla. 

En algunos pasajes de “La Farsalia“, encontramos las primeras referencias a ella: “..Cuando los líderes han extendido sus tiendas sobre esas llanuras maldecidas por Las Parcas, cada una de sus mentes presiente una guerra cruenta e infausta porque la presencia en esas tierras de Las Parcas ha anulado toda probabilidad de éxito, puesto que destruyen todos lo que tocan. Los espíritus de las llanuras temblaban presagiando el infortunio. 



Confundido entre la multitud estaba Sexto, hijo de Pompeyo el Grande, quien temiéndose lo peor para su padre contrató a Erichtho, la Bruja de Tesalia, para que conjurara a algún espíritu que le transmitiera información de primera mano de todo lo que ocurría en el campo de batalla entre su padre y César…Cuando el monstruoso murmullo de Erichtho haya llegado a las estrellas querrá decir que la Bruja de Tesalia podrá forzar a los dioses a cambiar los acontecimientos porque las Brujas lo hacen con amor y no tienen los corazones duros y fríos como Las Parcas...”.

Y continúa hablando de Erichtho más adelante: “…….su destino es la llanura de Farsalia donde César derrotó a Pompeyo el año 48 a.C. en una batalla decisiva durante la Guerra Civil Romana. Erichtho, una bruja de Tesalia, deambula por esos campos. Ahí, los fantasmas de los viejos tiempos han instalado sus tiendas de campaña y encendido las hogueras al caer la noche. Erichtho ve una extraña luz en el cielo, presagiando la llegada de Fausto y sus compañeros……“.

No volvemos a saber nada más de las Brujas de Tesalia ni de Erichtho hasta que Dante (1265-1321) pregunta en “La Divina Comedia“, si alguien ha bajado del Infierno Superior al Infierno Inferior y que si bajar es la penitencia impuesta por los juegos de mesa que él y Virgilio ocasionalmente jugaban durante el tiempo en que estuvieron juntos, ya que Dante quería saber si su guía, su admirado Virgilio, estaba enterado de su misión y Virgilio respondía rápidamente que si, que sabía muy bien lo que hacía, que él había hecho ese viaje algunas veces y que sabía lo que había que hacer; Virgilio aseguraba que había sido emplazado por Erichtho para recuperar algunas almas de los Círculos más profundos del Infierno y Dante tergiversó a su antojo los escritos de Lucano acerca de la Bruja de Tesalia escribiendo lo siguiente: “Erichtho, una bruja sedienta de sangre, invoca desde la ultratumba a la sombra de un soldado muerto recientemente y ese espíritu es incapaz de revelar el futuro de la guerra civil entre Pompeyo el Grande y César….“.

Dante lo que pretendía era convertir a su admirado Virgilio en una víctima de Erichtho ya que de todos es sabido que Virgilio era muy amante de la magia y las ciencias ocultas, aficiones que en la Edad Media no eran muy bien vistas. Y seguimos leyendo cómo se desarrolló el viaje entre los dos Infiernos, con Virgilio como guía: “…..una bruja llamada Erichtho reclamó al espíritu de Virgilio volver a la Tierra ya que su especialidad era invocar a los espíritus, ella mandó a Virgilio a lo más profundo del Infierno en el centro mismo de la Tierra para buscarle a ella otro espíritu…...”. Nadie más vuelve a escribir sobre Erichtho hasta que Goethe (1749-1832), en su obra ”Fausto“, nos presenta a Erichtho, que habla para presentarnos a las Brujas del Alto Sabbath, cuyas apariciones preceden a la entrada en escena de Mefistófeles, de Fausto, y de los ritos que dan como resultado la secuencia del sueño de Fausto como caballero viviendo en un castillo con Helena de Troya. Así como de otras brujas de la antigüedad hay muchísima información, a través de diferentes Mitologías y leyendas recopiladas a lo largo de los siglos, de Erichtho y las Brujas de Tesalia no hay ninguna información ni referencias hasta Lucano en el año 50 de nuestra era. Pero la literatura las ha puesto en un lugar de honor, bien sea en el Infierno de Dante o en la primera escena de Fausto. Y convendréis conmigo en que es curioso que autores tan importantes como Dante o Goethe se refiriesen a estas brujas prácticamente desconocidas.

Diodoro presenta uno o dos hechos más: los atlantes se alababan de poseer la tierra en que todos los Dioses habían nacido; así como también de haber tenido a Urano por primer Rey, el cual fue también el primero que les enseñó la Astronomía. Muy poco más de esto ha llegado a nosotros de la antigüedad. El mito de Atlas es una alegoría fácil de comprender. 

Atlas es los antiguos Continentes de la Lemuria y la Atlántida, combinados y personificados en un símbolo común. Los poetas atribuyen a Atlas, lo mismo que a Proteo, una sabiduría superior y unconocimiento universal, y especialmente un conocimiento completo de las profundidades del océano; pues en ambos Continentes hubo razas instruidas por Maestros divinos, y ambas fueron arrojadas al fondo de los mares, en donde ahora dormitan hasta su próxima reaparición sobre las aguas. Atlas es el hijo de una ninfa del océano, y su hija es Calipso, el “abismo acuoso”. 

La Atlántida fue sumergida bajo las aguas del océano y su progenie duerme ahora el eterno sueño en los lechos oceánicos. La Odisea hace de él el guardián y “sostenedor” de las enormes columnas que separan los Cielos de la Tierra. Él es su “soportador”. Y como tanto la Lemuria, destruida por fuegos submarinos, como la Atlántida, sumergida por las ondas, perecieron en los abismos del océano, se dice que Atlas se vio obligado a dejar la superficie de la Tierra y reunirse a su hermano Iapetus en las profundidades del Tártaro.

El escritor Sir Theodore Martin tiene razón al interpretar esta alegoría como significando Atlas de pie en el suelo sólido del hemisferio inferior del universo, sosteniendo así al mismo tiempo el disco de la tierra y la bóveda celeste. Porque Atlas es la Atlántida, que sostiene sobre sus “hombros” los nuevos continentes y sus horizontes. Decharme, en su “Mythologie de la Grèce Antique”, expresa duda sobre la exactitud de la traducción, pues no es posible comprender cómo Atlas puede sostener a la vez diversas columnas situadas en varias localidades. Si Atlas fuera un individuo, la traducción sería incorrecta, pero como personifica un Continente en Occidente, que se dice sostiene la Tierra y el Cielo a la vez, esto es, los pies del gigante pisan la tierra, mientras que sus hombros sostienen la bóveda celeste -una alusión a los picos gigantescos de los Continentes Lemur y Atlante-, el epíteto de “sostenedor” resulta muy exacto. 

El concepto se debió seguramente a la gigantesca cordillera que corría a lo largo del borde terrestre. Estas montañas hundían sus estribaciones en el fondo mismo de los mares, al paso que elevaban sus crestas hacia el cielo, perdiéndose su cima en las nubes. Los antiguos continentes tenían más montañas que valles. Atlas y el Pico de Tenerife, actualmente dos restos empequeñecidos de los dos perdidos continentes, eran tres veces más elevados en tiempo de la Lemuria, y dos veces más altos en el de la Atlántida. Así, según Herodoto, los libios llamaban al Monte Atlas la “Columna del Cielo”.



Atlas era un pico inaccesible de una isla, en los días de la Lemuria, cuando el continente africano aún no se había aún levantado. Es la única reliquia Occidental que sobrevive y que pertenece al Continente en que la Tercera Raza nació, se desarrolló y cayó, pues Australia es ahora parte del Continente Oriental. 

El orgulloso Atlas, según la tradición esotérica, habiéndose hundido una tercera parte en las aguas, las otras dos quedaron como herencia de la Atlántida. Esto era también conocido por los sacerdotes egipcios y por el mismo Platón; impidiendo que fuese conocida toda la verdad el juramento solemne de guardar el secreto, que se extendió hasta a los misterios del Neoplatonismo. 

Tan secreto era el conocimiento de la última isla de la Atlántida, en verdad, a causa de los poderes sobrehumanos que poseían sus habitantes, los últimos descendientes directos de los Dioses o Reyes Divinos, según se creía, que el divulgar su situación y existencia era castigado con la muerte. Teopompos, que pertenecía a la antigua comedia griega, dice otro tanto en su obra Meropis, cuando habla de los fenicios como los únicos navegantes de los mares que bañan la costa occidental del África; quienes se revestían de tal misterio, que muchas veces echaban a pique sus propios barcos para hacer perder todo rastro de ellos a los extranjeros demasiado curiosos.

Hay orientalistas e historiadores que, mientras permanecen impasibles ante el lenguaje más bien crudo de la Biblia y ante algunos de los sucesos que en ella se relatan, muestran gran disgusto ante la “inmoralidad” de los Panteones de la India y de Grecia. Se nos puede decir que antes que ellos, Eurípides, Píndaro y hasta el mismo Platón expresaron el mismo disgusto; que ellos también se sintieron irritados ante los cuentos que se inventaban, “esos cuentos miserables de los poetas”, según frase de Eurípides. Pero quizá hubiera otra causa para esto. Según Blavatsky, para los que sabían que había más de una clave para el Simbolismo Teogónico, era un error el haberlo expresado en un lenguaje tan crudo y engañoso. Parece que existe un cielo donde todos los símbolos, alegorías y parábolas y sus completas interpretaciones están preservadas. 

Cuando meditamos sobre ellas, penetramos en ese cielo. Se ha dicho que hay siete interpretaciones de ese lenguaje: cósmico, astronómico, astrológico, teogónico (el génesis de los Dioses), racial, psicológico y oculto. Si el filósofo ilustrado y sabio podía discernir el meollo de la sabiduría bajo la grosera corteza del fruto, y sabía que este último escondía las más grandes leyes y verdades de la naturaleza psíquica y física, así como del origen de todas las cosas; no así el profano no iniciado. Para éste la letra muerta era la religión, mientras que la interpretación era sacrilegio. Y esta letra muerta no podía edificarle, ni hacerle más perfecto, al ver que semejante ejemplo le era dado por sus Dioses. Pero para el filósofo, y especialmente el Iniciado, la Teogonía de Hesiodo es tan histórica como pueda serlo cualquier historia.

Platón la acepta como tal, y expone tantas de sus verdades como sus juramentos se lo permitían. El hecho de que los atlantes pretendiesen que Urano fue su primer rey, y que Platón principie su historia de la Atlántida por la división del gran Continente por Neptuno, el nieto de Urano, muestra que hubo otros continentes antes que la Atlántida, y reyes antes que Urano. Pues Neptuno, a quien tocó en suerte el gran Continente caído, encuentra en una pequeña isla sólo una pareja humana hecha de barro, esto es, el primer hombre físico humano, cuyo origen. 

Según Blavatski, principió con las últimas subrazas de la Tercera Raza-Raíz. El Dios se casa con su hija Clito y su hijo mayor Atlas es el que recibe como herencia la montaña y el continente llamados por su nombre. Ahora bien, todos los Dioses del Olimpo, así como todos los del Panteón Hindú y los Rishis, eran las personificaciones de los Poderes Inteligentes de la Naturaleza; de las Fuerzas Cósmicas; de los Cuerpos Celestes; de los Dioses o Dhyân Chohans; de los Poderes Psíquicos y Espirituales; de los Reyes Divinos de la Tierra o encarnaciones de los Dioses; y de los Héroes u Hombres Terrestres. El saber distinguir entre estas siete formas la que se pretendía, es cosa que perteneció en todo tiempo a los Iniciados, cuyos primeros predecesores habían creado este sistema simbólico y alegórico.

Los Rishis eran antiguos sabios que habitaban en las cuevas secretas de las montañas sagradas del Himalaya , hace miles de años, llevando una vida de austeridad, penitencia y meditación, para ayudar a la Humanidad atrapada en la cárcel del “samsara” (la rueda de renacimientos y muertes) a liberarse y a unirse con la Energía Absoluta. 

El Supremo Dios Shiva creó la filosofía de Tantra-Mantra-Yantra y comunicó a estos sabios por medio de una Revelación que este método era el más rápido y eficaz para alcanzar la Iluminación Espiritual y la Liberación del Alma. 

Un Yantra es un diagrama místico. La simbología del Yantra incluye la clave para descifrar los misterios de la Naturaleza y para obtener poderes directamente de la Energía Cósmica. Cada palabra o símbolo que aparece en el Yantra es el detonante de las Fuerzas del Absoluto, atrayendo el magnetismo secreto que existe en el Universo. Hay un Yantra para cada deseo, entre los que destaca el Gayatri Mantra, que es uno de los Mantras Védicos más sagrados, y el más alabado y venerado por la mayoría de los yoguis, debido a su elevada finalidad y a su incomparable belleza espiritual. Sus palabras transcritas del sánscrito son: “Om. Meditamos en la gloria de ese Ishwara que ha creado el Universo, a quien es justo adorar, que es una encarnación del Conocimiento y de la Luz, y que es el Destructor de todos los pecados y la ignorancia. Ojala que Él ilumine nuestros intelectos“.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Cuando la NASA fotografió un increible Ovni desde la EEI en 1982

El OVNI fué fotografiado por NASA 10 noviembre 2012 

Esta es una imagen impresionante de lo que sólo puede describirse como un objeto desconocido, son dos ovnis al lado de la Estación Espacial Internacional, fotografiados el 10 de noviembre 2012.

Resultado de imagen de OVNI fotografiado por NASA 10 de noviembre 2012

La NASA ha mentido durante décadas acerca de la actividad ET en y alrededor de nuestro planeta, las imágenes son prueba de ello, desde su propio sitio web, se demuestra que la NASA continúan mintiendo a la gente del mundo sobre la presencia de OVNIS.




    


jueves, 7 de diciembre de 2017

Lo que dicen los últimos Macuxies sobre la Tierra Hueca

Resultado de imagen de Macuxies Tierra Hueca
Los indios macuxi sabían de la existencia de la Tierra Hueca hace casi cien años. ¿Pero son sus leyendas verdad o son otra increíble historia del folklore?

¿Qué pasa si el "Viaje al Centro de la Tierra", el clásico de Julio Verne, es realmente cierto? 

Y allí en algún lugar, un nuevo mundo entero está a la espera de ser explorado, un lugar donde de alguna manera, seres vivos habitan en las profundidades de nuestro planeta, un lugar que las culturas y las civilizaciones antiguas sabían que existían, o que todavía existe hoy.

Cuentan los últimos macuxíes (del norte del Amazonas), que hasta el año 1907 entraban por una caverna y andaban entre trece y quince días, hasta llegar al interior. Allí, “del otro lado del mundo”, viven los “hombres grandes”, que miden entre tres y 3,5 metros.

Son muy buenos pero hay que respetar sus indicaciones. La consigna de los macuxíes del lugar, era custodiar la entrada de la caverna, impidiendo el acceso a todo otro ser que no fuera alguno de los autorizados de la tribu.

Cuando el gran viento que recorría el enorme túnel empezaba a soplar hacia afuera, (tenía ritmos de cinco días hacia afuera y otros tanto hacia adentro) podían comenzar a descender las escaleras (de 82 cm. de altura cada escalón), y las escaleras terminaban al tercer día (contaban los días con el estómago y los períodos de sueño, lo que resulta sumamente exacto).

Allí dejaban también los breos (antorchas hechas con palos embebidos en brea de afloramientos petrolíferos cercanos), y continuaban iluminados por luces que simplemente estaban colocadas allí, grandes como una sandía y claras como una lámpara eléctrica.



Cada vez andaban más rápido, puesto que iban llevando menos peso e iban perdiendo el peso corporal. Atravesaban cinco lugares que estaban muy bien delimitados, en medio de unas cavidades enormes, cuyo techo no era posible ver. Allí habían -en una de las salas- cuatro luces como soles, imposible mirarlos, pero que seguramente no era tan altas como el sol. En ese sector crecían algunos árboles de buenos frutos, como cajúes, nogales, mangos y plátanos, y plantas más pequeñas.

Por la descripción comparativa con ciertos lugares de la zona macuxí, esa sala tendría unos diez kilómetros cuadrados de superficie “transitable” y vegetada, y otros sectores inaccesibles y muy peligrosos, con piedra hirviendo, así como unos arroyos de azogue (mercurio, que los macuxíes conocieron en el presente siglo su uso para amalgamar el polvo de oro, merced a los garimpeiros que hoy contaminan con él las aguas amazónicas).

Luego de estas cinco grandes cavidades, en un punto situado más allá de medio camino, debían tomarse de las paredes, y con cuidado impulsarse porque “volaban” (es decir que estaban ingrávidos como un astronauta).

El viento que había comenzado a soplar hacia afuera, no era obstáculo al iniciar el descenso, pero si lo intentaban al revés, la violencia del remolino les podía arrastrar al abismal túnel, y el cadáver -golpeado mil veces- no se detendría hasta un día de marcha, cueva adentro. 

Resultado de imagen de macuxies tierra huecaRespetando este ciclo, iniciando la marcha con viento en contra (que era a favor de su seguridad) bajaban tres días por escaleras; y luego de dos días de marcha por túnel angosto, ya sin escaleras, el viento volvía hacia adentro, de modo que cuidaban los pasos desde el día de la partida, para no dejar arena removida o guijarros sueltos que luego se estrellarían en sus espaldas. Aún con viento a favor -ya en el séptimo u octavo día de marcha-, llegaban a la zona “donde todo vuela”, es decir al medio de la costra del planeta (el medio de la masa, magnéticamente hablando, que no es el centro geométrico de la Tierra, sino cualquier punto en medio del espesor de la corteza).

A veces el viento era muy fuerte, y en vez de tomarse de las paredes para impulsarse, debían hacerlo para frenarse y no ser golpeados. Generalmente duraba desde poco menos de un día hasta día y medio, la travesía sin gravedad. Algunas veces debieron aferrarse a las salientes pétreas o a hierros que habían “desde antes” clavados en la roca, y esperar dos días a que amainara el viento.

Luego seguían el camino caracterizado por arroyos con aguas muy frías que atravesaban la caverna, y entraban a una especie de gran vacía, mayor que las anteriores, donde habían unas cosas brillantes, de forma similar a los panales de abejas, de unos diez metros de diámetro, situados sobre un vástago, como un tronco de árbol, a una altura imprecisable por la memoria de los últimos macuxíes que viven recordando aquello, aún con cierto temor a las represalias de “los hombres grandes”.

Resultado de imagen de aghartaLos viajeros iban recobrando el peso, pero no llegaban a recobrarlo totalmente, porque aparecían en “la tierra del otro lado”, donde todo es un poco más liviano, el sol es rojo y siempre es de día, sin noche, ni estrellas ni luna. Allí permanecían unos días, disfrutando de unas playas cercanas, volviéndose más jóvenes. (Lo que recuerda a Apolo, que iba al Olimpo a rejuvenecerse)

Los macuxíes conocían muy bien el Atlántico, pues estaban -”afuera”- a unos trescientos kilómetros de la costa, y no era éste el mar). Los gigantes les daban unos peces muy buenos y grandes, cuya carne no se descomponía hasta dos o tres meses de haber sido pescados. Con esa preciosa carga, manzanas más grandes que una cabeza y uvas del tamaño de un puño, además de mucha energía corporal, volvían acompañados de algunos gigantes que les ayudaban con el enorme peso que traían. El viaje de vuelta se iniciaba con viento a favor, para volver a tenerlo a favor también en la última etapa, al subir los tres últimos días por las escaleras, cuyos últimos restos existen actualmente.

La creencia -o conocimiento- de los macuxíes, es que si respetan las pautas dadas por los gigantes, luego de morir aquí afuera, nacerán entre ellos, allá adentro. Cuentan que algunos macuxíes no morían, sino que se transformaban (¿transfiguraban?) en casi-gigantes y se quedaban en el interior. Esto requería principalmente, no tener hijos aquí afuera.



La tragedia para los macuxíes sucedió en 1907. Tres exploradores ingleses, llegaron en nombre de su reina, buscando diamantes. La zona macuxí es aún actualmente un poco diamantífera, pero ya se la ha explotado desde 1912 tan intensamente que casi no hay diamante, siendo poco o nada rentable su búsqueda. Cuando llegaron los ingleses, había lo suficiente como para conformar a la reina y a muchos ambiciosos que se enriquecieron luego, explotando a los nativos, pero uno de aquellos “viajeros autorizados al Centro de la Tierra” cometió la terrible imprudencia de violar la consigna de secreto, e indicó el lugar de entrada a los extranjeros.

Uno de ellos envió una carta a Su Majestad, repitiéndole una narración como ésta, con algunos detalles más. En las arenas de las playas interiores, abunda el diamante, al igual que en algunos enormes bloques carboníferos de mineral de serpentina, de antiguos calderos volcánicos, que hoy son, justamente, esos túneles hacia el interior del mundo.

Los tres hombres salieron -o mejor dicho entraron- de expedición, pero no regresaron jamás. En vez de ello, salieron los gigantes, reprendieron a los macuxíes y les prohibieron para siempre el ingreso al interior. Luego de dos años de angustia y pobreza (esa zona, en esta superficie externa tenía diamantes -sin valor entonces para ellos-, pero no mucha fruta ni muchos peces), decidieron intentar un nuevo contacto con los gigantes, a pesar de la prohibición.

Un diagrama del centro de la Tierra como una gigantesca bola de fuego del libro 'Mundo Subterráneo' del años de 1678.

Viajaron esperanzados durante dos días, pero llegaron a un punto del camino donde el viento venía de otra caverna que ellos no conocían. 

El camino original estaba derrumbado. Algunos volvieron inmediatamente, pero otros decidieron seguir el nuevo y desconocido túnel. Varios meses después, uno de ellos regresó y dijo al resto que podían entrar; los gigantes les autorizaban, pero sería para no volver nunca afuera, porque otros ingleses irían al territorio y les dañarían. 

Algunos se negaron a partir, porque el lugar asignado era una de aquellas grandes vacuoides. Otros aceptaron irse y no regresaron jamás.

Unos años después, comenzaron a llegar garimpeiros, a enturbiar los ríos con zarandas, resumidoras y mercurio, y a enturbiar los cerebros de los macuxíes que se quedaron “afuera”, con caña, caipiriña y macoña (droga). También les enturbiaban las espaldas -con látigos- y la raza, violando a sus mujeres. En junio o julio de 1946 hubo un enorme derrumbe en el túnel, cayendo casi toda la escalera. Hoy sólo quedan algunos escalones del inicio, y un enorme precipicio inescalable, donde el viento sopla con ritmos diferentes.

Algunos viejos macuxíes que escaparon al látigo inglés, y aún viven contando su edad por lunas, no se resignan totalmente a olvidar el Paraíso Perdido. Nunca mejor expresado, pues ellos lo conocieron… Y lo perdieron.

     

  
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