viernes, 11 de septiembre de 2020

Skull and Bones, la Élite del Imperio

PESADILLA ESTADOUNIDENSE

En el seno de la muy elitista y puritana Universidad de Yale, son escogidos cada año por cooptación quince hijos de muy buenas familias. 

Estos forman una sociedad secreta de ritos morbosos: los Skull and Bones (Calavera y Huesos). 

A lo largo de su vida se apoyan y ayudan entre sí ante las veleidades democráticas de la plebe que aborrecen.


Lejos de ser adversarios, los dos candidatos de la más reciente elección presidencial, George W. Bush y John Kerry, se codeaban en secreto desde hace 36 años en el seno de esa cofradía. 

La investigación de Alexandra Robbins sobre los Booners constituye hoy un trabajo de referencia. Su libro estará disponible en francés la próxima semana.

Izquierda: El senador estadounidense John Kerry candidato demócrata a la presidencia de los EEUU en 2004 frente a George W. Bush (derecha) del partido Republicano, ambos pertenecen a la secta Skull & Bones. En el centro el símbolo de esta cofradía secreta: la Calavera con su clave 322. 





La asociación Skull & Bones ha inspirado una importante literatura conspiracionista que responsabiliza a sus miembros con el escándalo Watergate, la invasión de Bahía de Cochinos y aun con el asesinato de John F. Kennedy.

Gracias a sus conexiones con el mundo de los negocios, sobretodo con el sector bancario, estos antiguos compinches de la Universidad de Yale controlarían las finanzas mundiales, y hasta el porvenir del planeta. Los Skull & Bones se habrían infiltrado en el Council on Foreign Relation, la Comisión Trilateral, la CIA, etc.

No se trata de discutir en Voltaire, una publicación laica, sobre el esoterismo practicado en esta organización durante los ritos de iniciación, o sus ceremonias anuales, sino de analizar su función social y su posible papel político.

Los Skull & Bones son ante todo la ilustración de la manera cómo, en Estados Unidos, se ha perfeccionado un sistema de reproducción de las élites mediante una selección que, contrariamente al mito del self-made man, no tiene nada que ver con el azar o las cualidades individuales. En efecto, como subraya Anthony Sutton, los miembros más activos de la organización proceden de un«núcleo de unas 20 ó 30 familias», muy interesadas en la defensa de su legado y su linaje.

Es por ello que son numerosos los matrimonios entre representantes de las familias a las que pertenecen los miembros de Skull & Bones, aunque únicamente los estudiantes varones eran admitidos, hasta hace poco, en la organización.

Yale, universidad puritana y elitista

Los Skull & Bones nacieron en el campus de la Universidad de Yale, lo cual, según la notable investigación de la periodista delAtlantic Monthly, Alexandra Robbins, no es nada de casual [1].

A principios del siglo XVIII, el conjunto de universidades estadounidenses, ya sean Harvard, Williams, Bowdoin, Middlebury o incluso Amherst, fueron fundadas por congregacionalistas, pero se enfrentaban entonces a la competencia de los presbiterianos, lo que incitó a actuar al presidente de Harvard, Increase Mather.

En 1701, éste deja su puesto y crea una nueva universidad «para que el interés de la Religión sea preservado, y que la Verdad sea transmitida a las generaciones futuras».

Con la ayuda de diez pastores, nueve de los cuales venían de Harvard, logra fundar así la Collegiate School of Connecticut. En 1711, Isaac Newton, Richard Steel y Elihu Yale son contactados para que transfieran a la nueva institución algunos libros de sus colecciones personales.

 Los contactos con Yale, quien se había hecho extremadamente rico gracias a sus actividades en el seno de la Compañía de las Indias Orientales y como gobernador de la colonia de Madrás, fueron particularmente fructíferos. Además de proveer libros, Yale financia generosamente la universidad, que le rinde homenaje adoptando su nombre, Yale University, a partir de 1720.

Los lazos con el congregacionalismo garantizan el puritanismo de la enseñanza y el modo de funcionamiento de Yale. Estudiantes y profesores están obligados a hacer profesión de fe para ser admitidos en el establecimiento y se exponen a ser expulsados si su sinceridad es puesta en duda.


A este puritanismo se agrega un enconado elitismo: les estudiantes son clasificados, desde que llegan a Yale, no según sus capacidades sino en función de la posición social de sus padres. En primer lugar, los hijos o nietos de gobernadores y vicegobernadores. Después, los familiares de jueces de la Corte Suprema. Un poco más abajo, los hijos de pastores y de antiguos alumnos.

Al final de la cola, los hijos de granjeros, comerciantes y artesanos. Esta clasificación determina dónde se sentará cada alumno en las aulas, la capilla y el comedor. Lo más asombroso, señala Alexandra Robbins, no es que esta clasificación inicial dependa del estatus social de la familia del alumno, algo corriente en muchas universidades del siglo XVIII, sino que se mantenga durante los estudios.

Yale se convierte así en el ejemplo ideal típico de una institución que reproduce las élites y su jerarquía interna. La pérdida del rango inicial es resultado de alguna violación de la disciplina y se considera un castigo al alumno que ha manchado así el honor de su familia.

Hay que agregar a este modo poco usual de funcionamiento la libertad expresamente otorgada a los alumnos de mayor edad para imponer novatadas, incluso las más humillantes y crueles, a los estudiantes de clases inferiores.

El reglamento estipula una serie de medidas para garantizar el respeto de la más arbitraria jerarquía, basada únicamente en la edad. Lyman Bagg contó en la obra, Cuatro años en Yale, publicada anónimamente en 1871, cómo analizaba él los métodos establecidos por la institución. Estas prácticas autorizadas reflejan, según él, el «poder enorme de las “costumbres” de la escuela en la creación de una locura temporal que convierte a hombres débiles en seres crueles y a hombres buenos en seres sin piedad».

Esta propensión al elitismo, a la jerarquía brutal y al puritanismo incita los alumnos, a finales del siglo XVIII, a crear varias sociedades paralelas a la universidad. Se trata, al principio, de sociedades literarias, como Linonia y Brothers in Unity. Se exhorta a los alumnos a entrar en una u otra de estas organizaciones, algo que no parece lo suficientemente elitista a los que desean una estricta reproducción de la nueva«aristocracia» estadounidense.

En 1780, se funda en Yale la rama Alpha de la organización Phi Betta Kappa. Otras sociedades florecen en esa época: la Beethoven Society, el Hexahedron Club… Poco a poco, las tertulias literarias pierden su importancia, reemplazadas por sociedades secretas, más elitistas y cerradas. A mediados del siglo XIX, las tres principales son los Skull and Bones (Calavera y Huesos), los Scroll and Key (Pergamino y Llave) y Wolf’s Head (Cabeza de Lobo).

Paralelamente, el claustro de profesores de Yale decide seguir la tendencia. Seis años después de la creación de Skull & Bones, seis miembros de la élite del claustro de profesores se reúnen en el «Club», que rápidamente comenzaría a ser llamado el «Old Man’s Club». Entre sus seis miembros fundadores se encuentran los profesores Josiah Willard Gibbs y Theodore Dwight Woolsey.

 La organización contará pronto en sus filas a William Howard Taft, al futuro chief justice del Estado de Connecticut Simeon E. Baldwin, al universitario Thomas Bergin, al neurocirujano Harvey Cushing y al fundador de los Skull & Bones, William H. Russell. De éstos, Thomas Bergin y Harvey Cushing no se convertirán en miembros de los Skull & Bones.

La guerra del opio

La universidad de Yale constituye un terreno particularmente fértil para una sociedad secreta tan elitista e influyente como los Skull & Bones. Pero el éxito de esta organización secreta se debe también en gran parte a la poderosa familia Russell, uno de cuyos miembros, el reverendo Noadah Russell, miembro eminente de la Iglesia Congregacionalista, participó en la creación de Yale. La familia Russell se implicó también en la gran guerra del opio que enfrentó al Reino Unido y China durante la primera mitad del siglo XIX.

A finales del siglo XVIII, el monopolio de la explotación del opio cultivado en Bengala con el beneplácito de Inglaterra había sido otorgado a la Compañía de las Indias Orientales, sociedad que dependía directamente de la corona británica y en la cual había participado Elihu Yale.

La guerra del opio, que comenzó alrededor del año 1815, tenía como objetivo imponer la introducción de esa droga al enorme mercado chino. De 320 toneladas anuales en 1792, el contrabando de opio se eleva a 480 toneladas en 1817 y alcanza las 3 200 toneladas en 1837. China pide entonces a la reina Victoria que ponga fin al tráfico. La soberana anuncia que las ganancias que reporta éste al Reino Unido son demasiado importantes para que ella decida renunciar a éstas.

La tensión aumenta entre Pekín y Londres: en febrero de 1839, un traficante chino es ejecutado frente a las representaciones de comerciantes británicos en Cantón. En junio de 1839, la Corona acepta destruir importantes cargamentos de opio. Numerosos ingleses abandonan entonces Cantón y Macao para retomar el tráfico de drogas un poco más lejos, bajo la protección oficial de la marina británica.




El choque es ya inevitable: el 4 de septiembre, tiene lugar la primera batalla naval de la guerra del opio, que ocasiona la destrucción de numerosos navíos chinos. Los enfrentamientos demuestran «la fragilidad de los juncos de guerra chinos y la sanguinaria determinación de los protestantes ingleses de que salgan victoriosos los principios del liberalismo fundado en el tráfico de opio» [2].

Samuel Russel, primo de William Russell, es un importante protagonista de la guerra del opio. De nacionalidad estadounidense, es el fundador, en 1813, de la Russel & Company, compañía que competirá, en 1820, con el dominio británico del tráfico de droga hacia China. Uno de los miembros eminentes de la sociedad era Warren Delano Jr., abuelo de Franklin Delano Roosevelt.

Del club Eulogie a los Skull and Bones


Es en este contexto que William Russel crea los Skulls & Bones, en 1832. Se hace difícil establecer las circunstancias con precisión. Al principio, podría tratarse de una reacción a la exclusión de un miembro de los Phi Beta Kappa, Eleazar Kingsbury Forster.

Indignado ante tal manera de proceder y deseoso de dar de nuevo vitalidad a Yale, William Russel habría condenado la decisión de Phi Beta Kappa, dado abrigo a Forster y fundado, con otros trece estudiantes de Yale (entre quienes se encuentra Alfonso Taft [3]), una sociedad más secreta aún y todavía más fuerte, originalmente llamada Club Eulogie, nombre de la diosa griega de la elocuencia.

 Todavía bajo la impresión de un reciente viaje a Alemania, Russel incluye una buena cantidad de referencias germánicas en el ritual. En 1833, los jóvenes miembros adoptan la calavera y los huesos como emblema. En esa misma época, el número 322 se convierte en la «cifra clave» de la organización. El 322 antes de Cristo es justamente el año de la muerte del orador griego Demóstenes. Según la «tradición Skull and Bones», la diosa Eulogie se fue entonces al paraíso para volver en 1832 y unirse a la sociedad secreta.

En 1856, los Skull and Bones son oficialmente incorporados al Russell Trust, propiedad de William H. Russell, gracias a Daniel Coit Gilman (Bones 1852), presidente fundador de la Universidad John Hopkins. El 13 de marzo del mismo año, la organización cambia de cuartel general y se instala en un impresionante edificio del recinto universitario de Yale, pomposamente bautizado «la Tumba».

 El lugar se llena rápidamente de reliquias guerreras y macabras: pueden verse allí, según los testimonios de algunos miembros, recogidos por Alexandra Robbins, una acumulación de banderas, de colgaduras negras y de armas recogidas en campos de batalla. Como para que no se olvide que se trata de una confraternidad de estudiantes, una serie de pelotas de baseball provenientes de míticos encuentros ganados por Yale se expone en una sala.

El logo de la calavera aparece prácticamente encima de todos los lugares vacíos mientras que huesos de animales se exponen en varias paredes. También pueden verse algunos esqueletos y huesos humanos. La mayoría de los cuadros expuestos en el recinto representa a la Muerte encontrándose con tal o más cual personaje célebre. La atmósfera es parecida a la del entorno de la familia Adams, según Marina Moscovici, conservadora de arte del Estado de Connecticut, que trabajó en la restauración de unos quince cuadros en 1999.

Una polémica estalló a principios de los años 1980 alrededor del cráneo de Gerónimo, que los Skull & Bones afirmaban tener en su posesión. Incluso lo mostraron a un jefe de la tribu apache de Arizona, Ned Anderson. Cuando se les pidió la devolución del cráneo, los miembros de la organización presentaron otro diferente. Un análisis demostró que era el cráneo de un niño de diez años, no el del jefe indio. La autenticidad de la reliquia, que regresó posteriormente a «la Tumba», es por tanto dudosa.

Hoy se conoce mejor el funcionamiento de la organización. Cada año se reclutan quince miembros, lo cual permite estimar en cerca de 800 el número de miembros vivos de la organización en cualquier momento preciso.

Bajo la autoridad de los miembros más antiguos, los quince felices elegidos se reúnen dos veces por semana durante un año para conversar de sus vidas, de sus estudios y sus proyectos profesionales.

También hay debates sobre cuestiones políticas y sociales. Una vez al año, la sociedad organiza un retiro en Deer Iland, una vasta isla situada en el río Saint Laurent, cerca de Nueva York, donde se ha construido un club señorial al estilo inglés.

El nombre de la isla es Deer Iland, no Deer Island, porque tal fue la voluntad de George D. Miller, miembro de los Skull & Bones y generoso donante de la residencia [4].

El ritual de iniciación fue objeto de las más descabelladas elucubraciones por parte de los detractores de la organización. Sin embargo, como en el ritual masónico, el secreto que lo rodea constituye su elemento más determinante y, si es efectivamente posible que las ceremonias que se desarrollan en el recinto de «la Tumba» hayan tenido en algún momento connotaciones paganas, e incluso satánicas, hay que recordar también que las novatadas que inflingían a los nuevos alumnos de Yale eran, en el pasado, particularmente crueles. Pese a ello, es difícil que se pida hoy a los estudiantes seleccionados para entrar en la organización que se presten a juegos sexuales de mal gusto ante los demás iniciados.
La red

Lo más fascinante no es lo que sucede en el seno de la organización sino más bien la coherencia de su lista de miembros, reveladora del talento de Skull and Bones en la formación de las élites del mañana. Es así que todos los presidentes de Estados Unidos que han pasado por Yale han sido miembros de los Skull & Bones: William Howard Taft, Georhe H. W. Bush y George W. Bush.

Son a la vez incontables las personalidades miembros de la organización que han ocupado más tarde importantes funciones en el mundo de la política, de la diplomacia, de los medios de difusión e, incluso, del espionaje.

La organización dispone de importantes contactos en los medios diplomáticos, sobre todo en el Council on Foreign Relations. Por ejemplo, Henry Stimson, secretario de Guerra de Franklin Delano Roosevelt, el embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética Averell Harriman y J. Richardson Dilworth, administrador de los intereses de la familia Rockefeller, eran miembros de los Skull and Bones [5].

Varios miembros de Skull & Bones han alcanzado también notoriedad en el mundo de los medios de difusión. Al parecer, Henry Luce y Briton Haden, miembros de la organización desde 1920, habrían concebido juntos la idea de crear la revista Timedurante una reunión en «la Tumba» mientras que Averell Harriman fue el fundador del diario Today, que se fusionó con otra revista en 1937 convirtiéndose en Newsweek.

Los contactos con la CIA son particularmente impresionantes: William F. Buckley, miembro ultraconservador de la Agencia y conocido propagandista, fue miembro de la asociación, al igual que su hermano, James Buckley, subsecretario de Estado para la Seguridad, Ciencia y Tecnología, en el gobierno de Ronald Reagan, puesto desde el cual supervisaba la entrega de la ayuda militar estadounidense destinada a los regímenes de derecha.

Hugh Cunningham (Bones 1934) también tuvo una larga carrera en los servicios estadounidenses, de 1947 a 1973. William Bundy, Bonesman de la promoción de 1939, se encuentra en el mismo caso, así como Dino Pionzio (Bones 1950), jefe de la estación CIA en Santiago de Chile en 1970, donde ayudó a desestabilizar al gobierno de Salvador Allende.

Al servir de medio de reproducción de la élite económica y política del país la organización se ha asegurado una benevolencia poco acostumbrada por parte de las autoridades. En 1943, un acta legislativa especial adoptada por el Estado de Connecticut eximió a los socios de la Russell Trust Association, que administra, entre otras cosas, los haberes de la sociedad secreta, de la presentación del informe de actividad que se exige a cualquier otra sociedad.

Durante la segunda mitad del siglo XX, sus fondos fueron administrados por John B. Madden Jr., miembro de Brown Brothers Harriman, sociedad nacida de la fusión, en 1933, de Brown BROS & Company y de W.A. Harriman & Company. Madden trabajaba entonces bajo las órdenes de Prescott Bush, padre del futuro presidente George H.W. Bush y abuelo del actual presidente de Estados Unidos. Naturalmente, todos estos personajes son miembros de los Skull & Bones.

Otra fuente de fondos: los Rockefeller. Percy Rockefeller fue miembro de la Orden y vinculó la organización a las propiedades de la Standard Oil. Otra importante familia ligada a los Skull & Bones es la de los Morgan. J.P. Morgan no fue nunca miembro de la sociedad, pero Harold Stanley, miembro del equipo dirigente del Morgan’s Guaranty Trust, perteneció a ella desde 1908. W. Averell Harriman, de la promoción de 1913, fue también miembro del consejo administrativo, al igual que H.P. Whitney y su padre, W.C. Whitney.

Es también de forma indirecta que la organización ha podido beneficiarse con fondos de la familia Ford, aparentemente en contra de la opinión de la misma. McGeorge Bundy, miembro de los Skull & Bones, fue en efecto presidente de la Fundación Ford de 1966 a 1978, después de haber sido asesor para la Seguridad Nacional bajo John F. Kennedy y Lyndon Johnson.

Presidencial 2004: Skull and Bones cara a cara

Los Skull & Bones no tienen verdaderamente un discurso ideológico, aunque no es corriente reverenciar a un financista de la guerra del opio o utilizar como objeto ritual el supuesto cráneo del último jefe de un pueblo recientemente exterminado. Contrariamente a lo que la literatura conspiracionista haya podido mencionar, no se trata de un club de neonazis, de ultraconservadores o tan siquiera de halcones.

Sin embargo, como representante de la futura élite (lo cual implica ya el hecho de pertenecer a la clase social que dispone de suficiente capital sociocultural como para triunfar en los diferentes campos del poder), los miembros de Skull & Bones comparten una misma visión del mundo y de las relaciones en el seno de la sociedad. Son todos capitalistas partidarios de un seudoliberalismo y defensores de los valores de Libertad que presuntamente encarnan los Estados Unidos.

Aún habiendo respondido recientemente a los cantos de sirena de lo «políticamente correcto» al admitir progresivamente a algunos representantes de las minorías étnicas y sexuales, y más tarde de las mujeres, en 1991 –provocando la consternación, entre otros, del ex-presidente George H.W. Bush–, las élites reunidas en los Skull & Bones no dejan de ser por ello la encarnación casi perfecta del pensamiento único de la clase dirigente estadounidense.

El hecho de que los dos últimos candidatos a la presidencia de Estados Unidos, George W. Bush y John Kerry, fueran miembros de la organización no puede ser interpretado como la manifestación de una elección arreglada de antemano entre dos cómplices.

Podemos sin embargo inquietarnos legítimamente por la forma en que se establece la selección en el terreno político estadounidense ya que, si los dos candidatos son capaces de enfrentarse duramente, no hay dudas de que ambos pertenecen a un medio social estrecho y homogéneo y que, por esa razón, defienden, a pesar de sus divergencias, intereses parecidos.

En cierta forma, parafraseando a un político francés, la elección presidencial de 2004 habría sido «Skull and Bones o Bones and Skull». Es además por esa misma razón que la Orden llama tanto la atención, porque encarna la quintaesencia del medio social más favorecido de Estados Unidos y cuyos puntos de vista están lejos de representar el ideal democrático al que aspira el resto de la población.

 Individualmente, numerosos miembros de la organización han estado involucrados en la mayoría de las «acciones sucias» de Estados Unidos en los últimos cincuenta años, de la invasión de Bahía de Cochinos a la elaboración de la doctrina nuclear, pasando por el derrocamiento de Salvador Allende.




Y han podido hacerlo únicamente fuera del marco de las instituciones democráticas, amparados por el secreto de su complicidad y sobre la base de una vieja confraternidad. Sin embargo, ninguna decisión de ese tipo ha sido tomada en el seno mismo de la asociación de los Skull & Bones. No se trata de una estructura jerarquizada, apta para tomar tales decisiones y hacer que se apliquen. Como quiera que sea, la Orden secreta sigue siendo la fachada más evidente del «enemigo de clase» que representa la «aristocracia imperial» de Estados Unidos.  

El libro de referencia de Alexandra Robbins sobre los Skull and Bones está ahora disponible en francés. 


[1] Secrets of the Tomb, por Alexandra Robbins, Little, Brown and Company, 2002.

[2] Le blanchiment du crime en permet la repetition – L’arme éthique dans les nouvelles guerre occidentales, de Michel Tibon, tesis inédita, 1999.

[3] Alphonso Taft, futuro secretario de la Guerra en 1876, más tarde secretario de Justicia y embajador estadounidense en Rusia, es el padre de William Howard Taft, el único político estadounidense que fue presidente de la Corte Suprema después de haber sido presidente de Estados Unidos.

[4] Juego de palabras difícil de traducir: Deer Island significa «Isla del ciervo», Dear I lan significaría «tierra del querido yo mismo».

[5] Anthony C. Sutton, America’s Secret Establishment: An Introduction to the Order of Skull & Bones, Liberty House Press, 1988.

jueves, 10 de septiembre de 2020

¿Fotografió la Gemini XII a Batman?

Ocurrió durante la misión Gemini XII, del 11 al 15 de Noviembre de 1966, en plena guerra fría, en el dieciochoavo lanzamiento tripulado de la historia de la astronáutica estadounidense. 

La sonda Gemini XII dio 59 vueltas a la tierra alcanzando una altura de 270 km en donde se podía apreciar desde el espacio todo el planeta tierra. 

En una de las fotografía de aquella misión, exactamente la S66-63450_G12-S_f, aparecieron varios objetos voladores no identificados que no se corresponden con nada visto anteriormente en la larga historia de avistamientos OVNI de la NASA. Veamos las imágenes.

1. Esta es la fotografía original de la NASA que podéis descargar desde el siguiente link, y que pesa 26 megas.


Si se fijan, flotando sobre las capas más altas de la ionosfera aparecen dos objetos voladores no identificados.





2.Vamos a ampliar la fotografía y vamos a verlo más de cerca. En esta toma de la Gemini XII se aprecia una estructura tubular de color rosáceo con la característica de presentar un color blanquecino en la punta de la izquierda.

 La resolución de la fotografía nos permite ver una difusión de la luz en torno al objeto que nos hace afirmar que el foco de origen es el propio OVNI. No hay reflejo de ninguna luz similar en la tierra.

El segundo objeto es aún más raro. Un conglomerado de tres esferas de distintos colores, con una forma apaisada y con una estructura trasera perfectamente definida.


3. Más curioso es el hecho de encontrarse a una altura menor una estructura con forma angular que recuerda al famoso logotipo de Batman. Esta pareidolia es extraña ya que ningún satélite geoestacionario presentaba esta forma en 1966.



Un caso raro y extraño, que podría estar relacionado con el famoso Black Knight, o caballero negro, el famoso satélite artificial descubierto en los años 30 por radioaficionados de Estados Unidos y que parece visitar la tierra cada poco tiempo.

Su velocidad es remarcable y su sentido y orientación fue determinada como imposible porque iba en dirección contraria a todo lo que orbitaba la tierra.



miércoles, 9 de septiembre de 2020

OVNIs en el 11S: La grabación del parque Foreman fotograma a fotograma





Hemos separado todos los frames del famoso vídeo grabado desde el parque foreman para que observéis a la perfección el misterioso objeto de 2 esferas que aparece al norte de la torre 1 del World Trade Center.


VIDEO Original
El objeto puede verse nítidamente a los 20 segundos.


lunes, 7 de septiembre de 2020

La Enigmática Caja de Christainsen

Un afortunado encontró esta caja-maletín en la basura, resulta que está llena de maravillosas y extrañas ilustraciones.


Su antiguo propietario era Daniel J. Christainsen de Holanda, pero que vive al parecer en Florida. Es evidente que algo le pasó a este chico que era muy memorable.

La caja mide aproximadamente 29" por 38" y casi todos los dibujos son muy grandes, algunos fechados hace mas de 60 años.




En total 209 documentos entre los que llama poderosamente la atención los dibujos de ovnis, extraterrestres y seres alados, incluyendo transcripciones que son muy detalladas. 

¿Vivió algún tipo de contacto extraterrestre este joven?, ¿Cual será la intrigante historia detrás de esta misteriosa caja?.

Lo seguro es que esta historia hará las delicias de cualquiera con ganas de investigar.

Puede ver la colección completa de documentos (aquí) (102) y (aquí) (107)


Informando http://ovnisultimahora2.blogspot.com/ Fuente: http://imgur.com/

domingo, 6 de septiembre de 2020

En el Sur de La Isla de Pascua

La Isla de Pascua en idioma rapanui: Rapa Nui, es una isla de Chile ubicada en la Polinesia, en medio del Océano Pacífico. 

Tiene una superficie de 163,6 km², lo que la convierte en la mayor de las islas del Chile insular y una población de 3.791 habitantes, concentrados principalmente en Hanga Roa, la capital y único poblado existente. 

Cientos de estatuas gigantescas —algunas erguidas sobre plataformas de piedra, otras enterradas o rotas sobre el suelo— dominan el horizonte de una remota isla de Polinesia de sólo 163 km2 de superficie: la Isla de Pascua, así llamada porque los europeos la descubrieron el día de Pascua de 1722. 

Hay unas 1000 estatuas en toda la isla, las cuales miden desde 1 m hasta 21 m de altura y al parecer son efigies de guerreros o de antepasados muy antiguos de sus constructores, estas son las llamadas moais. 





Las estatuas fueron labradas en toba, piedra formada por cenizas volcánicas arrojadas alguna vez por el pico Rano Raraku, situado en el este de la isla.

Algunas tienen un enorme coronamiento labrado en una piedra llamada escoria roja; el más grande mide 1.8 m de altura por 2.4 m de ancho y pesa 11.5 toneladas, pero la mayoría de ellos son mucho más pequeños. 

Fueron extraídos del Punapau, pico volcánico ubicado en el suroeste de la isla.

A medio camino enterrado hasta el pecho en una ladera del Rano Raraku, esta un Moái, como muchos otros, que nunca llegó al santuario de destino. 

Labrado en la cantera, fue deslizado por la ladera hasta un foso para terminar de labrarlo, pero allí se quedó para siempre. 

Hay también allí 394 estatuas en diversas etapas de elaboración: algunas no son más que bosquejos trazados en la superficie de la roca; otras están casiterminadas y a punto de desprenderse de la cantera. 

Otras más yacen tiradas, y algunas se apoyan de costado en grietas de la roca.

En las canteras de Rano Raraku todavía pueden hallarse herramientas abandonadas que los habitantes de la Isla de Pascua llaman toki: azuelas y ciertas hachas de basalto, piedra volcánica oscura que se encuentra entre la toba, más blanda. 

Ninguna investigación científica ha logrado revelar el misterio que rodea a los “Moais”, singulares gigantes de piedra de 23 metros de altura y 80 toneladas de peso, que asombran a los turistas que visitan esta exótica región chilena del Océano Pacífico. 

No se sabe a ciencia cierta 

¿Quién los construyó? ¿Cómo fueron trasladados? ¿Qué representan estas enigmáticas figuras? 

Los antiguos pobladores de la isla de Pascua o también conocida como Rapa Nui, comenzaron a construir los moais obsesivamente, no sabemos qué fue lo que les motivo a construir tales estatuas de manera obsesiva, tal vez querían llamar la atención de sus dioses ancestrales para que volvieran, pero se tiene constancia que toda la isla de Pascua era un paraíso lleno de bosques, aves y demás animales, haciendo de esta isla una maravilla autosuficiente para cualquier civilización que hubiera albergado. 

Sin embargo el significado de los moais es aún incierto, y hay varias teorías en torno a estas estatuas. 

La más común de ellas es que las estatuas fueron talladas por los habitantes polinesios de las islas, entre los siglos XII y XVII, como representaciones de antepasados difuntos, de manera que proyectaran su mana (podersobrenatural) sobre sus descendientes.

 Debían situarse sobre los ahus o plataformas ceremoniales, con sus rostros hacia el interior de la isla y tras encajarles unos ojos de coral o roca volcánica roja se convertían en el aringa ora (rostro vivo) de un ancestro.







Pero los como afirman los teóricos de los antiguos astronautas estas especulaciones son infundadas, ya que existe evidencia en las tradiciones orales de la población, que sus dioses venidos del cielo intervinieron con tecnología anti gravitatoria y sónica en el traslado de esas gigantescas moles de piedra.

 Según los datos arqueológicos, la cultura que se desarrolló en Isla de Pascua tuvo su origen en las migraciones que desde el sudeste de Asia poblaron varios miles de años atrás esta parte del Pacífico, salpicada de islas. 

De acuerdo con la tradición, la historia de esta cultura comenzó cuando un grupo de expertos marinos, en dos grandes canoas de madera, y con casi un centenar de hombres y mujeres, arribaron desde las Islas Marquesas a la playa de Anakena, llamando a la isla, situada a 3700 km. de América, Te Pito O Te Henúa u “ombligo del mundo”. 

Según el mito, este primer grupo colonizador fue encabezado por el ariki o rey Hotu Matu’a, acompañado por su familia y aliados. 

La emigración había sido motivada por catástrofes ambientales (el diluvio y el holocausto) ocurridas en la tierra ancestral. 

En este pequeño y aislado territorio de apenas 166 kilómetros cuadrados, él y su grupo de acompañantes comenzaron un desarrollo independiente y más espectacular que el de la culturamaterna. 

El grupo fundador incluía sacerdotes, que manejaban la astronomía y la escritura jeroglífica -rongo rongo-, así como guerreros y artesanos. 

Este grupo replicó la concepción polinésica de la sociedad, que consideraba a los jefes como descendientes directos de los dioses (híbridos genéticos), con poderes sobrenaturales –mana-, y protegidos por una serie de reglas –tapu (sociedades secretas)- que los mantenían con varios privilegios en la cúspide de la jerarquía social. 

Con dicho poder ordenaron el mundo e introdujeron la agricultura de plantas tropicales como el taro, el ñame, plátano, camote, entre otros, y animales domésticos como la gallina. 

Hicieron uso de los bosques de toromiro y palmeras, y de las canteras de rocas volcánicas existentes en el lugar.

Recolectaron o pescaron productos del mar que los rodeaba. 

Para la explotación de estos recursos, las tierras fueron repartidas entre los descendientes (linaje generacional de híbridos reales o semidioses) del primer rey en forma de franjas que abarcaban desde la costa hasta el interior. 

En los sectores costeros levantaron centros ceremoniales -ahu-, donde instalaron grandes esculturas llamadas Moái, que representaban a los ancestros fundadores de los linajes. 

Las estatuas más clásicas se comenzaron a elaborar alrededor del 1000 d.C., alcanzando algunas de ellas dimensiones megalíticas de casi 10 m de alto y 85 toneladas de peso. 

En torno a ellos, los ariki celebraban las grandes ceremonias y fiestas de redistribución de recursos, aunque otros investigadores creen que son de data mucho más antigua en miles de años. 

El aumento demográfico y una explotación sobredimensionada de los suelos, condujeron a un estrés ambiental que erosionó las tierras y produjo una falta generalizada de alimentos. 

A raíz de ello, desde el 1600 d.C. se sucedieron cruentas guerras tribales que incluyeron el canibalismo como rito, dejando a la población dividida en dos fracciones y casi al borde de la desaparición.

 La mayor expresión del conflicto fue la destrucción de los Moái. 

Para revertir el proceso, se debió recurrir a un cambio en la organización social y las estrategias productivas usadas para su conservación, amparado en una nueva religión que ya no valoraba el origen divino de algunos hombres, sino el poder dado a éstos por el dios (extraterrestre) creador Make Make en las ceremonias del hombre-pájaro o Tangata Manu. 

Se dio paso a un desarrollo más cuidadoso de la economía, que concentró los cultivos, -que antes se hacían en planicies y terrazas-, en verdaderos refugios, para evitar la erosión. 

Tal proceso y la sociedad fueron ahora dirigidos por los guerreros de cada grupo –matatoa (híbridos reales)-, que se intercambiaban el poder anualmente en las ceremonias del hombre-pájaro (nave espacial de la deidad). 

En septiembre de cada año se reunía la gente en la aldea ceremonial de Orongo, el nuevo y único centro político, donde los postulantes de cada grupo disputaban el cargo otorgado al jefe de quien volviera con el huevo del ave migratoria manutara, que llegaba en esas fechas a anidar en los islotes que se ubican frente al cráter de Rano Kau (lugar del aterrizaje). 

De acuerdo a ello, el ganador elegido asumía un carácter sagrado, debiendo vivir solo y aislado; mientras su grupo adquiría un poder despótico sobre el resto de la población, que incluía sacrificios humanos a los dioses para así augurar el bienestar durante todo el año. 

A la larga, dichas prácticas renovaron constantemente las hostilidades entre los grupos, produciendo un clima de permanente violencia y crisis social.

 Los métodos de construcción de estas enormes figuras aún son un complejo e interesantísimo misterio, ya que algunas de éstas llegan a superar un peso de más de 80 toneladas. 

Se estima que los Moais fueron construidos por los nativos de la isla entre los años 1100 y 1800 aunque pudo haber sido miles de años atrás, siendo también destruidos y derrumbados por ellos mismos en forma posterior, 

¿Por qué?

 Estas esculturas, construidas en piedra volcánica, varían en forma y tamaño, habiendo algunas que alcanzan los 10 metros de altura. 

Un dato curioso sobre estas construcciones megalíticas es que todas las cabezas, a excepción de 7 de ellas, están mirando hacia el interior de la isla.

Aunque durante mucho tiempo se creyó que los Moais eran sólo cabezas, nuevas luces se arrojaron sobre este hecho. 

Hace algunos años que comenzaron las excavaciones y hoy en día podemos apreciar que los Moais no solo cuentan con una gran cabeza sino también con un cuerpo bien detallado y definido, siendo éste un gran hallazgo arqueológico que ha querido ser ocultado. 

Además, también se han encontrado diseños petroglifos tallados detrás de los gigantescos monumentos. 

No obstante, alrededor de ellos también se han logrado recolectar más de 500 utensilios utilizados para su construcción, en este sentido los teóricos de los antiguos astronautas sugieren que la precisión y simetría geométrica manifiesta en los moais no se logra con esas herramientas rudimentarias, sino con algún tipo de tecnología de precisión empleada por los dioses alienígenas del pasado.

 Un hallazgo interesante sobre las esculturas es que se han encontrado varios cuerpos sepultados cerca de algunos Moais, junto a algunos otros objetos que solían ser utilizados para adornar estos enormes monumentos. 

Entre otras cosas, se supone que las estatuas se habrían hundido en el suelo de la isla tras más de 500 años de erosión.

Las investigaciones se desarrollaron a cargo de un grupo de científicos del Instituto Arqueológico de Cotsen de la Universidad de California, Los Ángeles, desde donde se hizo hincapié en el hecho de que la comunidad científica está al tanto de los torsos y los cuerpos completos de los Moaisdesde algunas de las primeras excavaciones, en el año 1948 (y se había mantenido en secreto por la ciencia y la arqueología oficial). 

Poco se había hablado al respecto y la información gráfica que la gente suele adquirir a partir de las populares fotografías que siempre vemos acerca de este lugar y de estas estatuas es lo que ha generado la confusión y ha llamado la atención de millones de personas en el mundo por el simple hecho de que ahora, ven las fotografías de los moais con su cuerpo entero (¿será que está llegando el tiempo en el que debamos comprender el significado de los moais?). 

Desconcierta a científicos e investigadores convencionales determinar cómo fueron trasladados estos gigantes de piedra hasta situarlos en las posiciones en que han sido encontrados, considerando sus 80 toneladas de peso y sus 23 metros de altura. 

¿Cómo lo hicieron? 

He aquí todo un enigma por descifrar y que hasta el día de hoy inquieta a arqueólogos e investigadores. Estos colosos de piedra fueron movidos en más de 16 kilómetros con métodos muy precarios, pero muy efectivos. 

Una curiosa teoría, la de los que apoyan la teoría de los astronautas ancestrales, señala que seres extraterrestres podrían haber colaborado en la instalación de estas gigantescas figuras en los lugares precisos, debido a la simetría que guardan entre sí, con tecnologías aún desconocidas por la humanidad de hoy en día.

 Misteriosamente se señala al año 1680 como el abrupto fin de esta gigantesca y peculiar empresa. 

Se habla que, presumiblemente, una catástrofe habría paralizado sus obras y aniquilado a sus creadores. Según se puede deducir en algún momento de la historia la obsesivas ganas de construir las estatuas les hizo tener que talar todos los bosques con lo que se provocó un enorme desastre ecológico, cuando las aves se marcharon y los animales no se reproducían por la escasez de alimentos, todo el hábitat de la isla se consumió llevando a los pobladores de la isla de Rapa Nui a la escasez de alimentos, lo que provocó disputas entre las tribus de la isla incluso se cree que pudieron llegar al canibalismo, aunque los teóricos de los antiguos astronautas afirman que esta isla de origen volcánico nunca tuvo arboles madereros, ni paisajes exuberantes con suelos fértiles en la antigüedad. 

La situación dispersa de las estatuas hace pensar que en el momento de ser abandonadas pudieron estar siendo trasladadas a alguna aldea de un lado a otro de la isla, sorprendiéndoles una guerra entre sus dioses o una abducción masiva en medio del traslado, por lo que se quedaron abandonadas, y los siglos, las lluvias y los sedimentos hicieron el resto tapando parte de las estatuas, dejando tan solo la parte de la cabeza al descubierto. 


Se tiene constancia que para construir estos “monumentos” aparte de acabar con todos los árboles, se llegó a remover montañas enteras para la sacar los bloques de piedra que luego debieron de ser minuciosamente tallados, con lo que el mas mínimo error pudo significar tener que sacar un nuevo bloque de piedra, por este motivo se cree que la geografía de toda la isla de pascua fue brutalmente alterada, por lo tanto, no es la misma que antes de que se tallaran los moáis; entonces ¿cómo pudieron remover montañas enteras con esos rudimentarios utensilios de piedra? 

Acaso con tecnología anti gravedad o energía punto cero?

RECOPILACION INVESTIGATIVA: ING. REYNALDO PEREZ MONAGAS

sábado, 5 de septiembre de 2020

Los Héroes Blancos Precolombinos

Las tradiciones de los distintos pueblos considerados se encadenan, pues, perfectamente.

Nos muestran a un grupo de guerreros Blancos, de tipo nórdico, que desembarca en la costa mexicana y deja algo de su cultura en el Anáhuac, el Yucatán y zonas adyacentes.

Con el apodo,
de Quetzalcóatl en el país náhuatl
de Kukulkán en tierras mayas
de Votan en Guatemala
de Zuhé en Venezuela
de Bochica en Colombia,

...el jefe blanco, que verosímilmente se llamaba Ullman, se convierte en el recuerdo indígena, con el tiempo, en un dios civilizador, a pesar de las dificultades encontradas por él durante su estada en los distintos países.





¿Cuánto tiempo dura exactamente el viaje que lleva a los Blancos hasta la costa colombiana del Pacífico, y cuándo muere Ullman?

 No lo sabemos.

Pero sí la tradición nos muestra a los nórdicos, ya al mando de un nuevo jefe, Heimlap o Heimdallr, llegan en barcos de piel de lobo al Ecuador, donde fundan el reino de Quito, y luego al Perú, donde se radican en la zona del lago Titicaca y empiezan a construir una metrópoli: Tiahuanacu.

Vencidos, después de unos dos siglos, por una invasión de indios chilenos, los Blancos se dispersan. Unos se desplazan por la costa hacia el Norte y se embarcan en balsas que los conducen hasta las islas oceánicas.

Otros escapan del Altiplano y desaparecen en la selva amazónica, donde se encuentran, hasta hoy, sus descendientes.

Unos pocos, en fin, se refugian en la montaña desde donde, con la ayuda de indios leales, reconstruyen su Imperio. La tradición nos permite, gracias a los nombres y títulos que nos ha trasmitido, identificar a los blancos que capitaneaba el Dios-Sol.


En efecto, Ullman y Heimlap o Heimdallr son nombres escandinavos, y encontramos el mismo origen para los títulos sciri (de skirr, puro), ayar (de jarl, conde) e inca o inga (de ing, descendiente), así como para el apodo Huirakocha que viene del antiguo escandinavo hvitr, blanco, y god, dios.

por Jacques de Mahieu

viernes, 4 de septiembre de 2020

Audiencia en el Congreso de los EEUU (II): “ Extraterrestres vivos trabajan con el gobierno de EEUU”


Una increíble audencia de 5 dias de duración sobre los Extraterrestres, fue celebrada en el Congreso de los Estados Unidos.

A continuación exponemos los reveladores videos de las partes mas importantes de lo sucedido en estas 5 jornadas.

Gracias infinitas a Fabio por su gran trabajo de traducción.






El Ex Ministro de Defensa Nacional de Canadá Paul Hellyer habla frente al Congreso de Washington sobre las diferentes razas extraterrestres que, según él, al menos cuatro han visitado la Tierra durante miles de años.

Nos cuenta de dónde provienen y también asegura que existen dos seres alienígenas vivos trabajando actualmente con el gobierno estadounidense.


jueves, 3 de septiembre de 2020

Los "Plomos del Sacromonte": Magia morisca en Granada

Cada primero de febrero, Granada celebra la festividad de San Cecilio, su Santo Patrono, con una romería al Sacromonte.

Los orígenes de esta tradición son enigmáticos y datan del período más crítico del reinado de Felipe II.

En esa época -finales del siglo XVI- aparecieron enterrados en la "Torre Turpiana", los documentos que han pasado a la posteridad con el nombre de los "Plomos del Sacromonte". 

En su momento, estos documentos, convulsionaron los fundamentos mismos de la Iglesia. Hoy la docta "Enciclopedia Andaluza" los ignora y Miguel José Hagerty, que consultó al Vaticano donde se encontraban los citados documentos, no obtuvo respuesta. Y, sin embargo, es cierto que fueron llevados a la Ciudad Santa bajo el reinado de Felipe IV. 

Un siglo después, los "plomos del Sacromonte" pasaron a ser considerados una burda mistificación y así siguen permanecen hoy. Tras un breve análisis de los documentos, asalta la duda de si no se tratará, más bien, de textos místicos, cuyos datos históricos no hay que tomar necesariamente al pié de la letra, sino que lo que cuenta, en definitiva, es el mensaje iniciático en ellos contenido.





UN HALLAZGO SORPRENDENTE

En 1588 la ampliación de la tercera nave de la Catedral de Granada obligó a derribar la torre de la antigua mezquita mayor nazarí. La tradición local afirmaba que la torre, llamada "Turpiana", había sido edificada por los "fenicios". El día de San Gabriel de ese año -fecha celebrada en el calendario islámico- los albañiles hallaron una pequeña caja de plomo que, al abrirla, desprendió una extraordinaria fragancia.

En su interior se encontró un hueso del San Esteban, protomartir, una imagen de la Virgen, con traje "egipciano", una arenilla entre azul y negra, un pañuelo que enjugó las "lágrimas de la Virgen" y dos pergaminos (una profecía de San Juan, interpretada por Dionisio Areopagita y el relato del martirio de San Cecilio). Los pergaminos fueron traducidos inmediatamente por el Santo Oficio y el Obispo ordenó que las reliquias se colocaran en un lugar destacado de la Sacristía. Las apariciones no había hecho sino comenzar.

El 21 de febrero de 1595, se encontró frente al Generalife, la primera lámina de plomo escrita en caracteres hispano-béticos que, una vez descifrada, pudo saberse que contenía datos sobre el martirio de San Tesiphon (o Mesitón) y San Hiscio, discípulos de Santiago. Los hechos que narraba estaban fechados en "el segundo año de Nerón, primer día del mes de marzo".

 El texto sobre San Tesiphon estaba escrito en "su natural lengua arábiga con caracteres de Salomón". Dos meses después, una niña, Catalina de Cuevas, encontró otro documento, El tratado sobre la esencia de Dios. Las crónicas de la época afirman que los hallazgos iban acompañados de resplandores, fenómenos luminosos y prodigios. 


En total se encontraron 18 documentos de muy diversa índole.

LOS FUNDAMENTOS MITICOS DE LA ESPAÑA CRISTIANA

Lo que más atrajo de estos documentos es la temprana cristianización de España que se daba cuenta en ellos. Si bien en toda la península se registraban mitos y leyendas sobre la temprana presencia de Santiago el Mayor, estos documentos, escritos, aparentemente, en los albores del cristianismo, daban datos excepcionalmente concretos. 

Se decía que Santiago hubo predicado en España junto con seis discípulos (Cecilio, Tesiphon, Torcuato, Segundo, Hiscio y Eufrasio). Pilotaba el navío el mismísimo San Gabriel. ¿A quién encontraron Santiago y sus discípulos? No a íberos, ni a celtas, sino a árabes, "gentes de las más excelentes de sus criaturas en el linaje de Adán". Es más, Santiago logró conquistar el corazón de Aben Almogueira, reyezuelo local que, tras su conversión, pasaría al santoral con el nombre de San Indalecio. 

De los 18 documentos, seis narraban la historia de Santiago en nuestro país. Los Hechos del Apóstol Santiago y sus milagros eran coincidentes con algunas leyendas medievales en circulación sobre su presencia. El titulado Grandes Misterios que vio Santiago en el Monte Sagrado (Sacromonte), es de carácter profético. Se halló también un Ritual de la Misa de Santiago Apóstol y varias oraciones a él consagradas. 

Pero existían graves implicaciones políticas.

LA REVOLUCION HISTORICA
No solamente la iglesia disponía, a partir de entonces, de un texto que confirmaba la presencia de Santiago en España, sino que, además, se insistía en que los primeros conversos fueron moros. Las pretensiones de pureza de sangre de los cristianos viejos, a partir de ese momento, carecían de validez. Los españoles que ponían ostentar tal título eran, en rigor, los moros...

Los textos aparecen en el momento en que Granada está rota por la rebelión de los moriscos y la guerra de las Alpujarras. Hasta 1606, se sabe que subsistió, clandestinamente, el culto islámico en aquella ciudad. No es raro, pues, que los cristianos consideraran que la conversión de los moriscos era aparente y falsa y experimentaran hacia ellos un vivo rechazo.

Objetivamente, los textos encontrados en la "Torre Turpiana" y en el Sacromonte, exoneraban a los moriscos de la acusación de conversión ficticia. Convertidos sinceramente (o por resignación) aceptaron muy bien los hallazgos y, mientras las reliquias se convirtieron en objetos de cultos, los documentos pasaron a incorporarse a la fe popular.

LOS MORISCOS DE GRANADA Y EL INSPIRADOR DE LOS TEXTOS

Cuatro años antes de la rebelión de los moriscos, un sabio granadino, con fama de vidente y profeta, El Merini, había dicho que cuando se derribase la torre de la Mezquita Mayor se encontraría un "pronóstico levantisco". El Merini murió hacia 1568 y toda una escuela historiográfica (en la que se encuentra Julio Caro Baroja) afirma que fue él quien inspiró el contenido de los documentos del Sacromonte. 

El Merini tenía una hija que se casó con otro morisco, Mendoza "el Seis", a quien traspasó los papeles que guardaba de su padre. Mendoza entregó parte de estos documentos a Miguel de Luna; éste, a su vez, los utilizó para escribir una obra sobre Don Rodrigo y la "pérdida de España". La obra tuvo un éxito enorme, fue traducida a varios idiomas e inspiró la obra de Lope de Vega "El último godo".

La historiografía oficial ha determinado que los documentos fueron falsificados por Miguel de Luna (el cual utilizaría los documentos de El Merini) y Alonso del Castillo, que lo hicieron con intenciones patrióticas y a fin de atenuar las heridas provocadas por la guerra contra los moriscos. Menéndez Pelayo sostiene, en cambio, sin pruebas que se trató de una "conspiración muslime destinada a socavar la fé". 

Miguel de Luna, hijo de castellano viejo y morisca, tradujo las inscripciones de la Alhambra y fue intérprete del Santo Oficio y de Felipe II. Durante la sublevación morisca, intentó convencerles de la imposibilidad del triunfo para su causa. No se trataba, sin duda, de un personaje secundario. En 1583 fue a El Escorial, llamado por Arias Montano para catalogar los libros arábigos.

Antes había traducido la correspondencia con el Xerife de Fez y Marruecos tras la derrota en el curso de la cual desapareció Don Sebastián de Portugal, el mítico "rey perdido", del país vecino que generó toda una oleada de misticismo (el "sebastianismo"). El otro presunto falsificador, Alonso del Castillo, se expresaba correctamente en el "idioma erudito de los árabes andaluces", tal como lo describe Julio Caro. 

Nos movemos en el terreno de la sospecha, porque no existe prueba fehaciente de que Alonso del Castillo o Miguel de Luna fueran los falsificadores, ni nadie es capaz de explicar que ganarían con ello. Los tratadistas, coinciden en que, de ser ellos los autores, el contenido de los documentos debió ser inspirado por algún morisco muy erudito.

 Y todos coinciden en que se trató de El Merini, personaje del cual los indicios son muy débiles, pero su existencia es incontrovertible. Por lo demás, hay que admitir que El Merini se benefició de documentos y tradiciones más antiguas e incluso es posible que las revistiese de un ropaje cristianizado para que fueran aceptadas mejor por la sociedad de su tiempo. 

Pero el problema sigue siendo el mismo: fuera quien fuera el mistificador -por que evidentemente, los contenidos son míticos- el texto está ahí; y lo que es mejor: nos habla el lenguaje de los símbolos. Así pues, lo importante, no es tanto, señalar con el dedo a los mistificadores como descifrar el mensaje.

LA POLEMICA EN TORNO A LOS DOCUMENTOS

El Obispo Pedro de Vaca y Castro, estaba a cargo de la diócesis cuando ocurrieron los descubrimientos. Había nacido en Roa y alcanzó la longeva edad de 89 años, excepcional para la época. A poco de realizarse los descubrimientos, investigó el hecho. Tomó declaraciones a moriscos del Sacromonte sobre las cuevas y los asentamientos antiguos de la zona.

Más adelante convocó dos juntas teológicas (en 1596 y 1597) para deliberar sobre los documentos y establecer si eran conformes con la doctrina cristiana. Las dos juntas autentificaron los hallazgos. La Santa Sede, en cambio, recomendó prudencia y prohibió a los canónicos hacer afirmaciones, a favor o en contra, sobre el tema. 

El Obispo Castro había sido contrario a la expulsión de los moriscos. Ganado por la cultura árabe, aprendió esta lengua y negó siempre la existencia de un peligro que viniera de esa comunidad. En 1600, otra deliberación de teólogos votó a favor de la autenticidad de los documentos.

 Entre tanto, fray Martín de Villanueva, valedor de la causa, se entrevistó largamente con Felipe II. Otros reyes de España, hasta Felipe IV creyeron, igualmente, en la autenticidad de los hallazgos. Sin embargo, el escepticismo de la Santa Sede iba en aumento.

Difícilmente Roma podía aceptar que entre los primeros conversos figuraban árabes y, mucho menos, el hecho de que Granada - último reducto musulmán en Europa Occidental- se cristianizara antes que la Ciudad Santa.

Los dominicos fueron, igualmente, hostiles a los hallazgos a partir de que en algunos de los textos encontrados hacían referencia a la Inmaculada Concepción, dogma que jamás aceptaron de buen grado. Los dominicos, bien situados en la Santa Sede, presionaron al papado para que revisara el caso y, llegado el momento, lanzara la interdicción.

El 9 de marzo de 1641 el Papa ordenó a Felipe IV que los pergaminos y planos se llevaran a Roma. De Granada fueron trasladados a San Jerónimo el Real por canónigos del Sacromonte. Unas semanas después un edicto Vaticano prohibió que se leyeran los documentos encontrados en Granada.

UN ROSACRUZ EN ACCION

En 1665 los documentos fueron, significativamente, entregados a Athanasius Kircher, jesuita alemán, versado en esoterismo, para que los examinara. Kircher había realizado los primeros estudios sistemáticos sobre el esoterismo faraónico y sobre él recae la sospecha de que estuvo afiliado a los círculos rosacrucianis de su tiempo.

Nadie dudaba en la Santa Sede que Kircher era un hermetista cristiano, perfecto conocedor del pitagorismo, la cábala y la astrología. Su especialidad era el desciframiento de jeroglíficos egipcios. Fue el primero en intentar descifrar las profecías de la Gran Pirámide. 

Kircher consideraba que el copto era una variedad de la antigua lengua egipcia. Reconocía que el semita pertenecía a un grupo de lenguas al que llamaba "fenicio". El hecho de que la primera imagen de la Virgen ostentara una "traje egipciano", y que se considerara la Torre Turpiana como construcción fenicia y, finalmente, los carácteres enigmáticos en que estaban escritos algunos de los textos más esotéricos, determinaron el que la Santa Sede acudiera al jesuita rosacruz para que desvelara el enigma.

La opinión de Kircher se dividió en dos partes. Afirmaba que si había que atenerse a la realidad histórica de los hechos narrados, ésta era cuestionable. Ni afirmaba ni negaba el que los textos hallados estuvieran en concordancia con la doctrina cristiana.

 Se limitaba, prudentemente, a afirmar que se trataba de tratados mágicos que probablemente expresaran creencias mágicas de los moriscos. Esto fue suficiente para lanzar sobre ellos el interdicto... ¿Pero que tenían los plomos de herético y mágico?

LA FILIACION INICIATICA

Llama la atención, inicialmente, que buena parte de los textos encontrados estén dedicados a Santiago, quien, no lo olvidemos, es el Santo Patrón de los alquimistas. Lo que se describe de Santiago es un viaje, es decir, una aventura iniciática, otros textos medievales y renacentistas (el "Libro de las Figuras Jeroglíficas" de Nicolás Flamel o algunos tratados de Ineneo Filaleto habían utilizado el símbolo de la peregrinación para describir las etapas de la iniciación alquímica).

El hecho de que los documentos más herméticos del conjunto hayan sido elaborados en plomo, metal propio de los alquimistas, abunda en la interpretación de que es en el arte de la alquimia -vivo incluso hoy entre los musulmanes de Marruecos descendientes de los moriscos- donde hay que buscar las claves.

Llama la atención, igualmente, que uno de los textos más enigmáticos, esté destinado a describir las propiedades del Sello de Salomón, un símbolo bien conocido por los hermetistas medievales, como signatura de los cuatro elementos y llamada también, por ellos, la "corona del mago" (la suma de los seis primeros números, es igual a 21, el número de arcanos mayores del tarot, esto es, de aspectos de la naturaleza manifestada, 1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 = 21). 




El soporte de algunos documentos era plomo, en ocasiones presentado en láminas a modo de hojas de un libro y en otras como discos metálicos. A finales de la Edad Media y durante los siglos XVI y XVII, los discos metálicos con inscripciones jeroglíficas se utilizaban frecuentemente como talismanes de protección o invocación a los espíritus. Las clavículas de Salomón es ejemplo de lo que decimos. Es seguro que, las figuras descritas sobre todo en el Tratado sobre el Sello de Salomón, tuvieran esta finalidad mágica.

Llaman la atención, igualmente, el hecho de que sean seis los discípulos de Santiago (6 + 1 = 7) y, finalmente, el que el leit motiv de todo el acervo documental sea el viaje iniciático de Santiago por tierras de España.

A no olvidar que, a partir del siglo XVI, cuando en España y en el Sur de Francia, se alude a topónimos derivados de "moros", estamos ante lugares mágicos... pues es de hermetismo y magia de lo que nos hablan estos documentos misteriosos.

El mismo estilo mágico se percibe en el documento que describe la profecía escrita por San Juan. El texto está escrito en un cuadrado mágico de 48 por 29 casillas, cuya lectura debe hacerse tomando, primero los cuadrados pares y luego los impares. En algunos intervalos aparecen letras griegas. El texto es, realmente, un "palíndromos" mágico cuyo significado y clave se han perdido, como, así mismo, su utilidad.




Los "plomos" son el único documento a nuestro alcance para estudiar la tradición mágica y hermética de los musulmanes granadinos, muchos de ellos sufíes, que siguieron ostentando parte de los moriscos.

EL CARPETAZO ECLESIASTICO

Las opiniones de las Juntas Teológicas, de Athanasius Kircher y otros impenitentes luchadores por la causa de los "plomos" -como el italiano fray Bartolomé Pectorano, autor de una monumental defensa de su autenticidad- no consiguieron detener la condena papal.

 Esta llegó a principios del siglo XVIII. La tristeza y conmoción que causó en Granada fueron indescriptibles. En 1716, 1736 y 1739 se efectuaron forcejeos ante la curia romana para lograr la revisión de la causa, pero el proceso sigue detenido hasta nuestros días y, en la actualidad, los "plomos" permanecen perdidos en algún lugar del Vaticano.

Lo que nosotros hemos planteado, no es tanto la verosimilitud histórica de la predicación de Santiago y de sus seis discípulos en España, como la existencia de un mensaje esotérico camuflado con un ropaje cristianizado. Ni siquiera la demostración de que los textos pudieron ser elaborados por Miguel de Luna y Alonso del Castillo, cambiarían un ápice el hecho de que el contenido encierra una alta sabiduría esotérica... sabiduría que -morisca o cristiana vieja- forma parte de la Historia Mágica de España.

HISTORIA MAGICA DE GRANADA

Un curioso manuscrito del siglo XVIII, el "Targum Granatense", atribuido a Francisco Pastor de los Cobos, "demuestra" que el relato del Génesis y los lugares más significativos de la crónica bíblica, aluden veladamente a la región de Granada. 

Mesopotamia estaría enclavada entre los ríos Genil y Darro. Bab-Bilisena hoy Belicena, era Babilonia. El alto del Albaicín corresponde a Abelsitim, lugar donde se asentaron los hijos de Abel. Aceca, la ciudad de Judá, era la Asabica, o lugar en el que floreció Garnatha Alyehud. 

De los Cobos explica que los habitantes del Albaicín seguían a Dios, mientras que los de Asabica eran crueles y taimados. Estos, finalmente, se apoderaron del Albaicín y crearon en él la Torre de Babel. La confusión de lenguas que siguió después cuadraba perfectamente con el panorama cultural del barrio en el que llegaron a hablarse a un tiempo "arábigo salomónio, griego, latín, hebreo, romance castellano e incluso italiano"; todo lo cual no era otra cosa que una inmensa "algarabía"... 

La obra de Pastor de los Cobos, no deja de ser una locura literaria sin el más mínimo fundamento científico que recuerda por sus etimologías fantásticas, la obra del Abate Boudet, "El Cromlech de Rennes-le-Château" que dió origen al misterio que se cierne sobre éste pequeño pueblo francés, tenido por algunos como la tumba de Cristo y la capital mística de Francia. 

Pastor de los Cobos intentó encontrar argumentaciones y hechos que confirmaran los hallazgos del Sacromonte y de la Torre Turpiana y decidió encontrarlos en la etimología. Aprovechó para ello la rica toponimia árabe y judía de la zona y logró llegar donde ni los mismísimos artífices de los "plomos" pretendieron: no a demostrar que hubo cristianos de raza árabe en Granada en torno al año 62, sino que, además, el libro sagrado de la cristiandad es una guía turística de Granada. No es raro que un erudito local decida que su patria chica es el ombligo del mundo y esté dispuesto a demostrarlo.

LUGAR DE TRANSITO Y CRUCE DE CULTURAS

El territorio de lo que luego sería el reino nazarí de Granada estaba habitado desde el paleolítico. Ya en el neolítico existieron vínculos comerciales con el Egeo. Iberos túrdulos y baetanos se agruparon en torno a Guadix y Baza. Los fenicios, establecidos en Secci (Almuñecar) y Salambina (Salobreña), practicaban el culto al dios Rimmon en Sierra Elvira.

Hecateo de Mileto nos habla en el siglo V a. JC de Elybirge que luego se tranformará en Elyber y, finalmente, en Iliberri. Los griegos establecieron colonia en Ulisea. Los cartagineses, llamados por los fenicios, acabarán con Tartesos, pero serán a su vez derrotados por los romanos que fundarán Iliberri (uno de los núcleos e la actual Granada) sobre un poblado ya existente.

La tradición atribuye a San Cecilio la fundación de la sede episcopal en el 62 que serviría de soporte para el primer concilio celebrado sobre territorio ibérico, en Elvira el 306. El 419 los vándalos, los silingos y alanos, guerrean en estas tierras hasta que Walia y los visigodos consiguen apaciguarlos. El emperador Honorio se apoderó temporalmente de la zona. Luego, Leovigildo recupera Granada a los vándalos.

En 771 lo moros ocupan la zona. Granada se reorgania bajo el califato de Córboda. Los judíos fundaron en el siglo VIII, Garnatha Alyejud (Torre Bermeja) que junto con Iliberri y la bereber Alcazama Cadima en la margen derecha, forman la ciudad actual.

El dominio musulmán resultó turbulento e irregular. En 1246 Alhamar, se declara vasallo de Fernando II El Santo y le ayuda a conquistar Sevilla. El 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos conquistan Granada.

Sus habitantes, ampliamente islamizados, resistieron las leyes que les privaban de derechos religiosos. La sublevación de las Alpujarras, dirigida por Aben Humeya, pudo ser sofocada sin gran dificultad por Juan de Austria, pero hizo necesaria la expulsión. En 1606 la Inquisición quemó a la última fiel de Mahoma de la que los documentos dan cuenta.

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